photo bienvenidos.png
¡Hello,Invitado!
Conectarse

Recuperar mi contraseña

 photo ultimostemas-3.png
Últimos temas
» Con amor para ti~
Sáb Nov 09, 2013 5:34 pm por Shin

» Reglamento Obligatorio
Lun Abr 01, 2013 11:40 pm por Shiki

» AnshiGraphics || Afiliacion Elite
Vie Mar 08, 2013 3:02 pm por Afiliador

» PRIMER CENSO ANTES DE LA RE-APERTURA!
Vie Mar 08, 2013 2:23 pm por Areila Schneewittchen

» IMPORTANTE....Un tema para todos
Vie Mar 08, 2013 3:13 am por Amaimon

» Tras una simple mascara...
Miér Ene 23, 2013 7:08 pm por Invitado

» owo
Dom Dic 16, 2012 10:28 am por Galatea

» ...::¿Qué estás escuchando?::...
Lun Dic 10, 2012 7:09 pm por Invitado

» Un dia mas.... {Privado}
Lun Dic 10, 2012 6:44 pm por Invitado

» The Black Queen... [Priv Lucius]
Lun Dic 10, 2012 5:58 pm por Invitado

 photo quienestaenlinea2.png
¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 12 el Lun Jun 24, 2013 9:17 am.
 photo nuestrostaff.png
○Para contactar cliclea sobre la imagen○
 photo ambientacion.png
El invierno es la estación más fría del año, y sus características son inevitablemente definidas en contraste con las otras estaciones del año: ya que durante los días invernales las temperaturas son más bajas y hay menos horas de luz solar. Estas características se acentúan a medida que nos alejamos de los trópicos y nos acercamos a los círculos polares. En algunas regiones del planeta, según su latitud, altitud y determinadas condiciones meteorológicas, se puede observar la caída de nieve.
 photo foroshermanos-2.png
 photo elites.png
•Elite•
 photo A.png  photo porpost.png
 photo copy.png Licencia Creative Commons
Forbidden Lovers por el Staff se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
obra de >LUCIUS&GALATEA<<"" Los diseños proporcionados por ANTHONY&LUCIUS >>Son de uso exclusivo para forbidden lovers<<
forbiddenlovers.spanishforo.com
.  photo forfinal.png

Procura no ahogarme

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Procura no ahogarme

Mensaje por Amaimon el Mar Jul 31, 2012 2:48 pm

Cubrió con una de sus manos la boca de su víctima mientras la otra se esforzaba por mantenerla en su garganta, esperando a que se ahogara y con toda la fuerza que podía invocar sobre ella sin llegar a romperla con lo que su creador le había regalado al traerlo al mundo. Las manos de quien había elegido para cenar trataban, desesperadas de sacarse de encima al agresor ¡pero eran tan tiernos sus intentos humanos de oponerse a una fuerza demoníaca! Le encantaban porque sobre todo, como no podían huir o pedir ayuda, siempre solo le miraban con esos ojos cargados en súplica, en un completo "por favor, no me hagas daño" que él terminaba siempre cuando dejaban de brillar y la vida los abandonaba. Matarlos era divertido, pero comerlos era delicioso, sobre todo porque en el puerto de la villa a la que lo habían confinado, todo lo que se encontraba sabía a alcohol. Ron por aquí, whisky en los altos puestos, siempre todas sus presas tenían ese marinado sabor embriagante porque de seguro o las pescaba en alguna taberna, o se trataba de piratas cuyo oficio empedernido era el de beber, precisamente. Iba a pescar al puerto como todos los demás, después de todo, solo que su carnada eran sus heterocromáticos ojos y su presa casi siempre pobres humanos con mala suerte. No era personal, solo tenía hambre.

Aunque al terminar estuviera manchado de sangre. Era lo único que odiaba verdaderamente de los humanos, que destilaban ese rojo líquido como si solo estuvieran rellenos de eso, no le gustaba salpicarse así que se procuraba el agua de las costas para lavar los vestigios de su cena que hubieran podido quedar en su camisa.
No se preocupaba por el lugar donde comiera, bastaba un cuarto solitario o un callejón obscuro de los cuales, a pesar de lo transitado del puerto abundaban junto a las tabernas, generalmente solo dejaba el cabello de su víctima así que por los restos nunca se inmutaba. Caminaba calle abajo hasta llegar a donde el puerto se fundía con la playa y se acercaba al mar para lavar sus manos y las comisuras de su boca. Siempre con miedo por temor a hundirse en la arena, que igual con cada salvaje ola lo enterraba un poco más y un poco más, de noche el mar era más bravo pero eso el Abisal no lo sabía. A decir verdad odiaba el mar. Cuando se echó agua al rostro con sus manos la escupió de inmediato por el salado sabor que le invadió los labios ¡asco! Podía comerse un ser humano en su totalidad pero no toleraba el agua salada del océano. Aún así lo hechizaba su aparentemente infinidad, donde nunca se alcanzaba a ver el borde o el final sin importar lo mucho que se esforzara en entornar los ojos. La luna además no ayudaba a hacer que esa masa de agua pareciera menos enigmática, estando en luna creciente y llegando casi a convertirse en luna llena, le llamaban la atención la forma en que sus rayos se reflejaban en algunas olas antes de que rompieran estrepitosamente y se convirtieran en espuma. Les tenía tanta envidia por ser tan felices ahí, todas juntas.

"Tonterías" Pensó a sabiendas de que no podría más que admirarlo desde lejos, por mucho que lo odiara, por más que le gustara, si se atrevía a entrar se hundiría como era natural en todo su rocoso ser, no podría respirar y terminaría por ahogarse ¡él, Rey de la Tierra muerto en el mar! Le jodía mucho la idea de no saber nadar y le molestaba aún más porque ¿no era tierra esa arena que ahora lo enterraba insistentemente? Se incorporó una vez que hubo lavado toda la sangre de su persona y se mareó inevitablemente al ver la ola alejarse, pero a sus piernas clavadas en la arena dejar un rastro que daba la ilusión de que se estuviera moviendo, adentrándose en el agua.
El pánico lo inundó y en cuanto se pudo zafar de ese entierro, corrió a tierra firme, donde se tiró boca arriba y con los ojos bien cerrados ¡Maldición! ¿Porqué le tenía tanto pavor al agua? Amaimon se hubiera quedado ahí quieto, aferrado a su elemento natural de no ser porque sentía otra presencia acercándose al lugar donde él se encontraba y lo hubiera dejado pasar pero... ¿Era un humano? No, para nada, su aroma no era el del común y corriente homo sapiens; si venía cargado del embriagante aroma a alcohol pero ... ¿era un vampiro? Tampoco lo podía decir en su totalidad. Entonces ¿era un demonio? Porque reconocía una parte de su propia forma en la que se acercaba pero ¿¡Qué rayos era!? Parecía casi una mezcla de todo lo anterior con además un cierto aire de salado, de perdido o de marinado en las aguas del océano al que tanto le temiera.

Para andar a esas horas por esos lares debía ser un pirata, al menos eso lo tenía seguro.
avatar
Amaimon
Demonios

Demonios

Mensajes : 79
Fecha de inscripción : 21/07/2012
Localización : Entre sus piernas ~~

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Draven Sommè el Mar Jul 31, 2012 7:39 pm

User:

Ok este sería mi debut (?) por así decirlo de hace varios meses que no roleo, perdona mi "falta de imaginación" pero cuando empiece a acostumbrarme de nuevo ya tendré esa escasa imaginación muy lejos de mi ♥

Había atracado el barco hace no más de una hora, había llegado unos días antes al lugar donde sucedería aquello que únicamente podría lograr divisar y sentir como si fueran suyos de nuevo, aquello que había perdido por esa maldita ...¿brujería? sí, así decidió llamar a aquél encanto maldito que logró deshacerse de dos de sus queridas y muy importantes partes del cuerpo. Era bastante irónico, ¿no? un pirata casi demonio, que se suponía que podía llegar a tener las habilidades de sanación y le maldicen con la irónica condición de no tener una pierna, protegerse un ojo y usar un garfio como mano derecha. Bellísimo. Ante estas blasfemias que escupían los que le habían hecho esto, había únicamente unas muy escasas veces con la cual el pirata inglés podía ver de nuevo, sentir de nuevo y claramente disfrutar de todas las partes de su cuerpo continuamente; cuando los rayos de luz de la luna aclaren su tez, brillen sobre él y logren acalmar las aguas, en aquella villa donde quién sabe por qué aquella maldición sucumbe ante los rayos de aquél satélite en su modo más hermoso, cuando de alguna u otra manera logra vestir sus mas finos vestidos blancos y luce más bella que nunca, como un gran copo de nieve reflejando todo lo que toca, es ahí, únicamente ahí, cuando Draven podía divisar de nuevo con algo de entusiasmo sus partes perdidas.

Solía acomodarse en un hotel muy cerca de la zona; no quería estar lejos del mar ya que de alguna u otra manera lo proclamaba como suyo, como una parte esencial de él, algo de suma importancia que no escuchar el gemir del océano ya lo desesperaba y, eso odiaba, un montón.
Como esto ya era más que costumbre suya, ya conocía como la palma de la única mano que le quedaba, los lugares para beber; las "tabernas, los prostíbulos, los bares, etc" aquellos lugares cuyo Capitán podía degustar con mucho placer, para acabar con sus penas, el estrés o simplemente divertirse una buena noche; ésta vez optó por beber. ¡Qué raro! siempre bebía, se acostumbró desde muy pequeño, el agua era su amiga, pero el Ron era su compañía.
Ya iba por más de media noche, donde los humanos comunes y corrientes asumían y aceptaban la derrota contra el alcohol y, mientras éste tomaba control de su cuerpo, ellos se quedaban cada vez más embriagados por la derrota. Era en ese momento en la cual él, aburrido por el mismo escenario de siempre, robaba hasta el último centavo de los cuerpos débiles y salía del lugar.

Salió del bar, algo malhumorado ya que no pudo lograr embriagarse de pasiones con aquél humano que lo había incitado al sexo candente aquella noche; era la misma promesa de siempre, sexo salvaje por dinero, el cual atraía con demasía al pirata ya que dinero no le faltaba y le gustaba el hacerse uno. Tuvo la oportunidad de hacerlo con aquella persona, sí. Y, cuando estaban por complementar el clímax, a la hora de tantos besos y manos que recorrían los dos cuerpos a la luz de la luna... ¿Qué sucedió? había incitado al masoquismo, cosa que Draven nunca podría soportarlo o terminarlo con una persona normal, con un humano normal... ¿motivo? la sangre. Maldito líquido por el cual se debilita, maldito líquido tan sabroso e incitante que hacía arder hasta lo más profundo de su garganta. Maldito líquido que por el cual tuvo que matar a su compañía de la noche, hasta beber lo último que quedaba de éste.

Se dirigía rumbo a la playa, seguramente amanecería allí y luego iría de nuevo a su navío, allí dormiría toda la mañana, quizás… O eso pensaba hasta que divisó a una persona armar un mísero escándalo por tocar las aguas; No pudo evitar fruncir el ceño pero a la vez tirar una risotada, era muy difícil para él de entender cómo alguien no sabía nadar, para él era lo más simple del mundo, como respirar. Trató de no involucrarse, pero su fuerza de voluntad le ganaba siempre así que caminó a paso lento de donde estaba para poder llegar a ver al individuo que ahora, por razones obvias, estaba tirado boca para arriba en la playa, donde únicamente las gotas del mar podían casi rozar apenas los pies, donde capaz se sentiría seguro del agua. ¿Pero qué...? ah sí, con razón se dijo a sí mismo. Pero, no entendió. ¿Un demonio que no sabía nadar? no le entraba en su cabeza tal hazaña, ¿sentir pena o burlarse? sí, aquellos pensamientos recorrían su mente mientras llegaba a su destino
Sin siquiera dirigir la palabra, se quedó mirándolo mientras reaccionaba a su llegada.


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
· · Les p a y s de l'eau, des sirènes et la sensualité ~ }
avatar
Draven Sommè
Vampiros

Vampiros

Mensajes : 70
Fecha de inscripción : 28/07/2012
Localización : { Altamar

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Amaimon el Mar Jul 31, 2012 11:37 pm

Respiro profundo e inhalo la esencia misma de la tierra: polvo nada más y una que otra cosilla que se aferraba a su ropa ahí tirado en el suelo, los pasos que escuchaba se habían hecho más fuertes pero seguía demasiado aterrado como para abrir los ojos todavía.
Y sin embargo lo hizo, lentamente y con temor a hallarse más cerca del mar de lo que sus ojos recordaban, se topó con un animalillo sobre su pecho, un cangrejo quizás... no lo vio bien porque lo lanzó lejos y se levantó de inmediato ¡Ni siquiera la tierra era segura a orillas del océano! El pobre animalito terminó chocando con los pies del recién llegado y fue así que Amaimon le puso atención finalmente.
- Buenas noches...
Saludo algo nervioso, sonando aquello más como a una pregunta. No le gustaba pensar que esa mezcla de razas que no podía discernir bien le hubiera visto armando su numerito anterior con el agua, peor aún el del cangrejo, no era lo suyo dar explicaciones, mucho menos quedar en ridículo, aunque sus expresiones fueran las más de las veces infantiles, prefería que los otros le vieran con otros ojos.

Lástima que no lo había conseguido con este...
- ¿Pirata?
Preguntó reparando en su apariencia. La persona que había arrojado la marea tenía el cabello azul turquesa, podía decirlo porque la luna misma reflejaba esas mechas brillantes en su cabello, sin embargo llevaba un parche y... ¿una pata de palo? Sus pasos eran desiguales cuando caminaba, lo había escuchado resonar contra la tierra cuando estaba acostado y había algo que no andaba bien con una de sus piernas, de momento no alcanzaba a ver otra curiosidad en su espectador pero aquellas señas le reafirmaban su idea principal de que se trataba de un pirata.

Quiso extenderle la mano para saludarlo pero no lo hizo, retrocediendo en su lugar un par de pasos porque también olía a sangre, sangre humana derramada recientemente, lo que fuera que fuera no tenía porque temerle, más estaba acostumbrado a actuar de esa forma frente a un desconocido.
- ...¿Qué hace por aquí tan noche? ...¿No debería estar en el bar o algo?
Pregunto ingenuo y sin mirarlo, no podía verlo a los ojos directamente, el desconocer su especie le inspiraba cierta desconfianza y .... sí, estaba avergonzado por imaginar que lo hubiera visto correr despavorido de una simple ola, ¡Él, un Abisal de alto rango asustado por la marea alta! Que tampoco podía asegurar que el otro supiera que era un demonio... De momento debía bastar con resignarse, así que se distrajo sacudiéndose la arena que se le pegaba insistentemente a la ropa, mirando de reojo al desconocido que lo había pillado huyendo de su mayor miedo.

- Debe de ser difícil para usted también
Suspiro refiriéndose al agua salada que bañaba la costa
- Con esa pata de palo...
Porque para iniciar una conversación lo mejor era la simpatía, al menos así se lo había señalado Mephistos.
avatar
Amaimon
Demonios

Demonios

Mensajes : 79
Fecha de inscripción : 21/07/2012
Localización : Entre sus piernas ~~

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Draven Sommè el Miér Ago 01, 2012 6:52 pm

No pudo mantener los ojos fijos en el sujeto que yacía en la arena puesto a que su mirada había sido robada por la luna; - Gibosa Creciente - murmuró más para sus adentros que otra cosa. Ya finalizaba la fase tercera de ésta, y claramente la cuarta era la esperada luna llena. Lastimosamente no podía acelerar este paso, le sería de tanta utilidad el poder adelantar los días mas era cosa imposible, por lo menos para él. Jugar con el tiempo y ponerlo a su manera sería tan eficaz y placentero. Y más si se trataba de jugar con la rotación de la tierra ¿rotar más de 20 días? sí, y tratar de que siempre fuera luna llena... aunque eso también traería sus problemas, pero no estaba al tanto de los problemas de los demás, así que, ni más ni menos le importaba mucho.
Su vista se quedó en el aire, mas bien en el cielo, aquellos rayos de luz reflejaron hasta el último color de todo el pirata, se lo veía tan brillante que quien no lo conocía pensaría en una persona divina... sacando aquella deformidad de pierna de palo... claro estaba.

Su atención cautivadora y el silencio que amanaban los dos cuerpos fueron rotas por aquél que yacía... ¿con un bicho de mar? sí, lo tenía justo en el pecho y... ¿pero por qué? ¿por qué tuvo que arrojar a aquella criatura por los aires? rodó de ojos y luego divisó a ese mismo cangrejo caer a sus pies. Hizo caso omiso a aquello y se acercó al demonio?, por pura curiosidad. - 'nas noch's - no, no estaba borracho, simplemente hizo el mínimo esfuerzo en hablar, tampoco era costumbre, sino que en ese mismo instante no quería abrir la boca para saludar, y menos por que estaba con varios rastros de su víctima anterior, cosa que lo delataría de inmediato... y no estaba para juicios.

"- ¿Pirata? "
El sarcasmo corría en sus venas, era imposible no responder a aquello, le enervaba la idea de ser tan obvio con las cosas, por eso las tenía que resguardar con un pequeño y odioso sarcasmo, pero esta vez, se atajó; claramente estaba que por dentro era una persona... ¿poco agresiva? No, ni él se la creía pero podía intentar responder con algo menos de sarcasmo, así que evitó aquella pregunta tan obvia del joven de cabellos verdosos y, con morderse la lengua fue poco, simplemente no respondió a aquello pero no pudo evitar rodar de ojos y arquear una ceja.

Pero todo esto fue más confuso aún, lo del temor a las olas y ahora.. ¿temor a Draven? ¡nunca se había encontrado con un demonio tan pavoroso! de nuevo no sabía si reír o sentir lástima. No entendía, y menos entendía por qué ese alejamiento simultaneo - No tenga miedo, ya no estoy sediento - respondió en seco; odiaba las idas y vueltas, ser directo e ir bien al grano era lo suyo... eso de andar con rodeos y personas que dan vueltas y vueltas para poder decir una mísera palabra ¡ufff! podían terminar con su tolerancia.
Pero pudo notar que... no, no le tenía miedo, ¿entonces qué era?

"- ...¿Qué hace por aquí tan noche? ...¿No debería estar en el bar o algo?"

- Podría estar disfrutando de las olas como usted - no tenía por qué reportarle lo que acontecía a estas horas de la noche consigo, además, él también olía a lo que el peliturquesa era débil y mataba por.

Se cruzó de piernas, llevando la pata de palo atrás de su pierna buena, haciendo uno que otro eco cuando su pierna tocaba la madera; notó que aquél demonio perdió la vista en sus ojos... recién había notado que eran de colores diferentes. Sí, era un hecho, aquél definitivamente era un demonio, ciertamente Draven no estaba asustado por aquello, se veía menos temible de lo que se imaginaba a uno de ellos.. bueno, como si fuera que él no pertenecía a una familia de demonios... pero eso es otra historia. - No me causa problemas – remitió, ya que digamos que podía "dominar" el agua, entonces, el tener la pata de palo en verdad no era un problema.

No pudo evitar ser curioso y, ante todo esto, estaba digamos que cerca de su territorio, así que le incumbía (?) - No puedes dejar que te gane – se refirió al miedo que expulsaba a flor de piel el otro individuo por aquellas aguas que ahora, se veían más salvajes que nunca.


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
· · Les p a y s de l'eau, des sirènes et la sensualité ~ }
avatar
Draven Sommè
Vampiros

Vampiros

Mensajes : 70
Fecha de inscripción : 28/07/2012
Localización : { Altamar

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Amaimon el Vie Ago 03, 2012 1:42 am

- No es miedo
Saltó a justificarse de inmediato, no era que le tuviera miedo solo... no le gustaba, repudiaba el mar casi tanto como-¿qué? Entonces si era un vampiro ¿y porque olía a tantas cosas a la vez? Quizás era una especie nueva de híbrido.
- Entonces también comes humanos.. dime una cosa, ¿lo desangraste hasta morir o esta vivo?
Era mera curiosidad, era como encontrarse a alguien que hiciera lo mismo que él, sabía muy bien que los vampiros bebían sangre humana pero... nunca había visto uno de cerca y le encantaba la idea, de por si amaba a los licántropos porque cazaban sus propias presas, pero amar a los vampiros, bueno, no vayamos tan lejos, le gustaba la idea de que se alimentara de lo mismo que él.
- Creo que los dos nos alimentamos de la misma cosa
Agregó sacudiendo su ropa, la sangre de los bordes de su camisa se desteñía rápidamente por el agua salada que se había echado encima, quizás eso explicaba que hacía en el mar si le tenía tanto miedo.

- Yo no disfruto las olas, ni tampoco el mar
Y su voz se puso reflejando ese odio por el océano, sin saber que el pirata seguramente lo amaría, cuando decidía que algunas cosas lo molestaban porque no podía controlarlas, no era otra cosa su personalidad más que áspero y cerrado respecto a su decisión.
Y ahora estaba de malas porque se había dado cuenta de su temor irracional al océano.
- Me imagino que usted flota
Dijo refiriéndose a la pata de palo, se sentó en el suelo y recargó sus manos sobre sus rodillas, acomodándose un poco el revuelto cabello verde.

Su acompañante pirata no tenía una mano, le dieron ganas de lamer el garfio. Noto también que no tenía un ojo, así debía de ser a juzgar por el parche, eso o escondía alguna cosa detrás de ese pedacito de tela negro. Cuando terminó de analizarlo sin ninguna pena no gloria, le extendió la mano derecha para saludarlo.
- Amai
Ofreció un pedazo de su nombre completo por temor a que reconociera que uno de los grandes abisales le temía al agua. Normalmente se veían mucho más aterradores y no quería arruinar esa idea que posiblemente otros demonios tuvieran de su estirpe, no quería que se extendiera la generalización a sus otros hermanos: que los abisales eran capaces de sentir temor a algo. Aunque la verdad sobre eso no se conociera, él si tenía temor a hundirse como roca, ya se lo había expresado al hermano que controlaba los mares, el más temido de todos los piratas, pero no tenía ganas de que alguno de su estirpe marina supiera que si entraba al agua tocaría el fondo en menos de dos segundos.

- No puedo superar ese miedo
Afirmo mirando las olas que chocaban contra la orilla con reverenda fuerza. A raíz de que se quedó quieto, un nuevo cangrejo se pasó encima de sus manos, esta vez un ermitaño al que ignoró completamente por perderse entre la marea alta, que apenas y alcanzaba a rozarle los pies.
- Me es tan natural ese temor como para usted lo debe de ser navegar por los siete mares. Aunque me encantaría aprender a nadar
Y escondió su cabeza entre sus brazos sin dejar de mirar el océano, de verdad que no sabía que de noche la marea era todavía más salvaje y a nada de enloquecer cuando la luna estaba tan cerca.

Sacó de entre sus bolsillos algunas gemas preciosas, eran para él el mejor de los dulces después de los labios de otro Abisal que amaba con locura. Tenía ahí pedacitos de diamantes y muchas esmeraldas, pero como esas eran un regalo para su Diosa, nunca las comía. En cuanto a lo demás, tomó los diamantes con delicadeza y después los arrojó entre sus fauces para comérselos. Aunque poco tarde, notó su descortesía de forma que le extendió las manos rebosantes de joyas para que tomara alguna, seguramente no la querría para comer pero... sería grosero sostener solo él los caramelos.
- ¿Gusta alguno?
avatar
Amaimon
Demonios

Demonios

Mensajes : 79
Fecha de inscripción : 21/07/2012
Localización : Entre sus piernas ~~

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Draven Sommè el Dom Ago 05, 2012 5:50 pm

- No es miedo... - repitió en un hilo de voz, acercándose un poco más al joven, aunque siempre manteniendo esa pequeña distancia, para que ambos tuvieran "espacio". Odiaba sofocarse. - ¿Entonces qué? - preguntó curioso, mirando las fuertes olas romper una por una, mientras a lo lejos se veía como se formaban otras, enormes, hasta de unos 5 metros de altura; unas de las más grandes de la noche, el pirata estaba entusiasmado por aquella belleza acuática, mas no podía demostrarlo en el rostro y menos, si había alguien que no admiraba lo que él.
A la par de que terminaba de acercarse, se colocó contra el suelo, se sentó llevando las piernas cruzadas como indiecito y, con bastante confianza lo miró para responderle lo que éste había preguntado

- Dudo mucho que esté vivo - afirmó; como había ocurrido anteriormente, tuvo que matarlo para poder beber de ése maldito líquido rojo el cual acalmaba sus entrañas. Sonrió ladino al escuchar que ambos compartían "gustos" sobre quizás su cadena alimenticia. - Eso lo había notado - con respecto a su ropa que dejaba unos pequeños rastros de agua salada y sangre, había olido desde que pisó la playa que sangre fresca rondaba por esos lares, mas como ya había bebido bastante estaba muy calmo y no había necesidad de tragárselo a él también.
Todavía no le cabía en la cabeza el por qué estaba allí, con aquellas aguas tan turbias si, por el miedo quizás no sea, aunque no estaba seguro cuál era el problema de aquél con las aguas, dudaba mucho que sea algo positivo su causa.

Entrecerró los ojos al escuchar tales palabras, de nuevo, no podía entender como éste no podía disfrutar de algo tan hermoso como el mar, hizo caso omiso a aquél comentario, podría haber tirado cualquier barbarie, pero de por sí se quedó callado respecto a aquello.
- Flotar sobrepasa mis límites - comentó con una pequeña risita mientras fruncía el ceño; simplemente no era posible aquello para él, el flotar... ya quisiera él estar flotando en medio de altamar con su navío.

Al mirarlo mejor, notó que aún la sangre le chorreaba de las mangas y que sin más podría desteñirle la ropa. ¿Habría destrozado a su víctima, sacandole hasta lo último de los órganos? La curiosidad lo estaba carcomiendo. Generalmente él no hacía tales actos, le parecía bastante desagradable el hecho de poner más morboso el ambiente de lo que ya estaba. Simplemente se perdió en aquellos pensamientos.
Extendió su man con aquél garfio que lo cubria, generalmente no dejaba ser tocado por cualquiera, con su mano buena. - Capitán Draven - con un alto toque de orgullo resonó la primera palabra. Se había ganado ese título hace bastante y hasta ahora seguía siendo uno de los mejores saqueadores de Inglaterra.
No tenía idea de con quién hablaba, pero se suponía bastante bien que era un Demonio y por lo que podía sentir, uno no muy débil, para nada débil... pero aún así, en contra de estar en el agua.

- ¡Jajajajaja! - No pudo evitar reír bastante, corría en sus venas ser un bastardo. Rió bastante fuerte al confirmar aquél miedo. Ahora todo tenía sentido y se imaginó el por qué; el demonio no sabía nadar. Y él que pretendía que todas las personas nacían con el don de saber nadar. Qué patético. - Come personas... se baña en sangre... ¿pero le tiene pavor al agua? comentó al autocontrolarse de nuevo, sonriendo ladino y arqueando con un ademán de cuestión en el rostro al ver lo que el otro le ofrecía. Su rostro cambió por completo, se veían sus pupilas brillar al acorde de aquellos diamantes ¡WOW! ~ ¡Tesoro! fueron las dos cosas más importantes que pasaron por la mente de Draven.
Claramente aceptó, arrebatando de las manos de Amai varios caramelillos brillantes -¿No tendrá más o si? - Amaba las joyas y no podía rechazar la oferta de recibirlas gratis.


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
· · Les p a y s de l'eau, des sirènes et la sensualité ~ }
avatar
Draven Sommè
Vampiros

Vampiros

Mensajes : 70
Fecha de inscripción : 28/07/2012
Localización : { Altamar

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Amaimon el Dom Ago 05, 2012 6:54 pm

- Me gusta cuando piden piedad
Dijo refiriéndose a su víctima de la noche, durante ese breve espacio que el pirata de cabello azul le había dejado para hablar. No parecía que tuviera muchas emociones el usuario del garfio, al menos no parecía querer demostrarlas, Amaimon estaba acostumbrado a leer las más minúsculas expresiones en el rostro de los otros cuando hablaba con ellos, así podía saber su completo sentir sobre los temas que tocaran. Un levantamiento del labio superior indicaría asco, los ojos rodando hacía arriba serían que se imaginaba que responder, por lo tanto era probable que sus palabras fueran mentiras piadosas para impresionarle, había miles de gestos que los demonios tenían para demostrar repulsión, también, le molestaba un poco ver que el pirata no parecía querer hacer ninguno siendo que él, por su parte, movía manos y pies nervioso, lo mismo que con sus ojos de diferentes colores.
- Me gusta el momento exacto en que la vida abandona sus cuerpos, es casi como verlos nacer pero en la versión demoníaca. No me gusta que salpican tanta sangre
Y levantó sus manos, sacudiéndose las mangas del agua salada y el líquido carmesí que todavía llevaba su ropa
- No me gusta comerla porque hay que beberla... no sé como lo soportan ustedes los vampiros. En mi caso, todo lo que hay además de eso es comida. Y no se desperdicia
Quizás trataba de amedrentarlo, quizás trataba de decirle "cuidado vampiro, un paso en falso y te comeré con todo y pata de palo" aunque la verdad era que se estaba quejando con el pirata como niño cualquiera en medio de un berrinche sobre la sangre humana.

- El agua de mar me sirve de lavabo las más de las veces
Dijo dando por sentado que el pirata se encontraba ahí también para enjuagarse la culpa de haberse bebido a un ser humano como si fuese una cajita de jugo de manzana o algo similar, no pensaba que tuviera algo que hacer en la costa si tenía un barco, ¿no estaban todos los barcos en el puerto? ¿No encallaban de meterse en aguas menos profundas? Bueno, si el suyo era un navío pequeño, bastarían esas agitadas olas para poder amarrarlo firmemente a tierra.

No lo saludó de inmediato, sin embargo, primero se quedó viendo el garfio con infantil curiosidad, rodeándolo con la mirada tratando de comprender donde empezaba su mano y donde el aparatejo ese de metal ... ¿que no los vampiros se regeneraban? ¿Era este alguna clase de masoquista que cortaba su mano todas las noches para poder usar el garfio y masturbarse con él?...Bueno, eso iba muy lejos pero ...¿ah?
- ¿Cómo perdiste la mano, Capitán?
Preguntó mientras sujetaba con el índice y el pulgar de la mano que le había extendido la punta del garfio de Draven, moviéndole lentamente de arriba a abajo en una imitación de apretón de manos.
- ¿Nos vamos a presentar con esos nombres? Y subió los pies un poco más cuando el agua del océano alcanzó a tocar la suela de sus zapatos, inconscientemente por supuesto, estaba concentrado en curiosear en el garfio del Capitán y en el nombre que se había dado a sí mismo..."Capitán", sonaba importante, sonaba a que su barco era más grande de lo que se había imaginado y por cierto: sonaba poderoso.
- Yo soy Amaimon, Rey demonio de la Tierra y quizás el más joven de los 7 grandes Abisales
Aunque decir su nombre era lo mismo que decir "soy un atún" con una carita sonriente. Nunca se había sentido importante como para tener que presentarse así, si lo había hecho era porque el Capitán había tenido la delicadeza de hablar de sí mismo con esos aires de orgullo, Amaimon lo había hecho por mera imitación.

- Entenderás ahora porque no deseo entrar al agua.
Dijo sonriendo y solo hasta que le escuchó reírse fue que se sintió feliz también, tenía una bonita sonrisa el Capitán Draven, a pesar de lo que pudiera verse en su rostro ladino, sus hermanos los otros abisales tendían a tratarle de peores formas así que...
- ¡Yo no me baño en sangre! Eso sería asqueroso... a-además, si entrara al agua me hundiría como piedra inevitablemente ¡hasta el fondo!
Dijo explicando su ejemplo con ademanes de sus manos, ciertamente en esa forma humana podría nadar pero eso él no lo sabía, Alastor lo había aterrorizado tanto bajo su reino submarino que Amaimon no se atrevía a repetir la experiencia, PENSAR en estar rodeado de agua y de repente ver abrirse frente a él el gigantesco ojo del leviatán, verdadera forma de su hermano Abisal le daba no solo miedo, sino pánico, incluso estando ambos en sus formas originales, sería demasiado.

Sonrió olvidándose de su psicótico hermano mayor cuando vio que al otro le agradaban sus ofrecimientos, para él eran solo dulces, no sabía el precio REAL que tenían porque nunca se había molestado en presentarlos a ojos humanos. A Mephistos solía regalarle las más hermosas gemas y brillantes, aunque éste nunca le había dicho de sus verdaderos valores, tampoco. Amaimon los apreciaba por el sabor, y por el sabor era que las esmeraldas y los rubíes eran sus favoritos, aunque también le gustaban las ametrinas y el ámbar, sobre todo si tenía pequeños insectos dentro.
- No tengo más conmigo Dijo después de hurgar en sus bolsillos - Pero puedo ofrecerte más si ésas no te gustan Capitán
Y acto seguido se puso de pie, caminando un poco para llegar hasta la orilla donde la arena dejaba de ser eso para convertirse en el suelo cubierto de pasto que el Abisal necesitaba. Dio un golpe con la palma abierta sobre la tierra y esperó pacientemente algunos segundos, para él no era la gran cosa que durante esos instantes la tierra se hubiera estremecido en un ligero temblor que terminó cuando, en el lugar donde había clavado su mano, ahora su elemento le otorgaba una serie de "muestras" de diferentes piedras preciosas, todas en bruto y todavía clavadas en los pedazos de dura roca de donde los había sacado. Se arrodillo frente a sus considerados caramelos y escarbó un poco con las manos recubiertas en su dura armadura, sacando a flote un pedazo de piedra con rubíes clavados en ella, otro con algunas ametistas y un último lote de aguamarinas, que creía combinarían con el cabello del pirata.
- ¿Éstas le gustan?
Dijo ofreciéndole los pedazos de roca con las gemas enclavadas en ellos. No, ninguna se creaba a la misma temperatura ni con las mismas condiciones, pero hacerlas aparecer todas desde las entrañas de la tierra para él era una de sus habilidades que comúnmente desperdiciaba en cumplir tratos con humanos para darles riqueza y fortunas, aunque nunca ganaba nada o simplemente perdía en esas apuestas con los mortales.


Spoiler:
U: éstas son las ametrinas ..
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Son muy bonitas XD
Igual que las ametistas owo [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Y por eso Amai-kun no hace tratos con humanos XD siempre le ven la cara
avatar
Amaimon
Demonios

Demonios

Mensajes : 79
Fecha de inscripción : 21/07/2012
Localización : Entre sus piernas ~~

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Draven Sommè el Mar Ago 07, 2012 3:50 pm

- La sangre es nuestra debilidad - afirmó refiriéndose a los suyos, a los quizá nocturnos. Era cierto que él podía oler sangre a kilómetros de distancia y más si estaba con un infinito hambre. Ésta hacía que cuando el aroma pasaba por sus fosas nasales, vaya directamente al conducto de la garganta, causándole una fuerte sensación de sed; lo cual era afirmativa, ya que al olerla, ésta actuaba como inercia y transmitía al cerebro que debía alimentarse. Haciéndolo aun más propenso a la sangre. - Gustos - remitió algo sarcástico, estaba claro que le parecía algo rancio comerse las partes humanas, tal y como las hacía el demonio... pero para él, beber hasta la última gota no era nada del otro mundo, era una delicia.

Al levantar las manos el demonio y sacudirlas en el aire, una pequeña gota de sangre envuelta y bañada de otras gotas de mar salpicaron en la mejilla del pirata, acto seguido el peliturquesa se acercó el dedo y lo palpó, llevando la pequeña gota a la yema del dedo - Es una delicia - se relamió los labios dejando notar aquellos dientes puntiagudos; aún tenían un pequeño rastro de la sangre ajena, la cual había liquidado aquella noche.

- El agua de mar limpia muchos pecados - entonó su voz en la última palabra, como si fuera él ser una de las primeras personas en tirar la piedra, ja.ja. Aun que en verdad lo que decía era verdaderamente cierto; todo se arrojaba al mar, cuerpos, desechos tóxicos, restos de cualquier forma, la gente lo utilizaba como un elemento de baño, etc. Y también como ahora lo estaba utilizando el demonio, para limpiar rastro alguno de lo que quedaba de la sangre... como si fuera una ducha y/o agua potable.
No muchos tenían la 'valentía' de darle un apretón de garfio y manos, o simplemente tocarlo con los dos dedos como lo estaba haciendo ahora el demonio. Siempre le extrañaba que por algún motivo le tenían algo de miedo o quizás repudio a aquél objeto en su mano. Era inofensivo ~ si solamente lo usaba para acariciar. - ...Brujería - lo dijo con un tono bastante ácido en la boca, brujería, maldición, hechicería, eran todas las mismas magias negras para él. Todas malditas y sin un propósito, según él. De todos modos no sabría decir cuán interesado estaba el otro en su historia, así que la resumió en una sola palabra.

Estiró una pierna, la que tenía la pata de palo para que ésta se moje con las pequeñas olas que venían hasta los pies de ambos, y divisó que el otro había subido las piernas para no ser tocado con el agua, no pudo evitar bufar un poco. - Soy Draven, un impuro... - hizo una pausa y luego una mueca - Hijo de sangre demoníaca acuática y de una vampiresa - seguramente ahora el abisal ya entendería el por qué de su olor bastante peculiar y diferente a los vampiros común y corriente.
Sonrió siguiendo al otro, mostrando ahora completamente sus colmillos, sin intenciones de nada, simplemente sonrió. Y ahora él estaba captando aún más el por qué del miedo al agua. !Claaaro! era un abisal de la tierra. Bufó en sus adentros al entender completamente... ¿Aunque... acaso no tenía un hermano que controlaba las olas? tenía entendido que sí, su nombre quizás vagaba en el subconciente más oscuro de Draven, tanto así que no lo recordaba. Pero de algún modo su hermano le pudo haber enseñado a nadar o ayudar a enfrentar su miedo
- Sorpréndeme - espetó al saber que el abisal ya no llevaba más consigo piedra alguna.


Se levantó junto con él, esperando a ver qué tramaba luego de haber preguntado si tenía más de esas preciosísimas gemas y su pregunta fue respondida al segundo en cuanto vio el acto que había hecho el demonio. Sintió que la tierra se sacudió unos instantes, miró al suelo y notó como la arena se movía con un desespero y, en cuanto alzó la mirada de nuevo para ver a Amaimon, este ya estaba bastante cerca de él con varias gemas y rocas en la mano.
El pirata esbozó una sonrisa ladina y arqueó la ceja, aquellas aquamarinas le habían robado un ojo, eran preciosas y además bastante difíciles de encontrar. Combinaban bastante con su atuendo y su pelaje, así que las tomó de la mano del demonio de pelos verdes y las miró con el buen ojo que tenía, alzando aquella piedra hacia la luz de la luna para poder ver su hermoso brillar.
- ¿Qué quiere a cambio? - siempre había algo a cambio, nada se regalaría en la vida. Desde ya las épocas pasadas estaba de moda el trueque, así que sabía de por sí que éste le pediría algo a cambio, la amabilidad nunca viene sola de la mano pensaba Draven, y menos con un desconocido. - Me ofrece gemas exóticas y tiene que tener un precio, ¿no? - confirmó mientras seguía echándole el ojo a la hermosa gema que brillaba con la luz de la luna.


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
· · Les p a y s de l'eau, des sirènes et la sensualité ~ }
avatar
Draven Sommè
Vampiros

Vampiros

Mensajes : 70
Fecha de inscripción : 28/07/2012
Localización : { Altamar

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Amaimon el Mar Ago 07, 2012 5:15 pm

- ¿La sangre?
Y no pudo evitar poner una cara de asco ante su afirmación, como si de verdad fuera un niño que se queja por la comida que le presentan en el plato, bajo la advertencia de "y no te levantas hasta que te lo acabes". Gustos, como bien había dicho el pirata, los diferenciaban demasiado y a Amaimon la sangre no le hacía ninguna gracia, no porque no le gustara sino... ¡asco! Estaba siempre por todas partes, era como intentar comerse la salsa el espagueti sin tener que tocar la pasta. Y aquello simplemente no le gustaba.
Por otro lado, su acompañante nocturno tenía esa maniática costumbre de explicar todo en una sola palabra, nunca había repasado en lo molesto que ésto podía llegar a ser, simplemente era... incómodo no poder leer sus palabras porque no había muchas para trabajar.
Lo que si había eran gestos, en su mayoría del orgulloso capitán que era, pero los había, con esos el Rey de la Tierra podría interpretar muchas de las palabras que dejaba flotando a la buena de Dios, la cosa estaba en haya a cual Dios le dejaba sus palabras.

- Tampoco me gusta la brujería
Confesó sin querer admitir que a pesar de su fuerza física superior, a pesar de esa pesada capa de escamas que podía convertir su piel en el blindaje perfecto, la magia era otro de sus puntos débiles y con algunos de los más sencillos hechizos se veía alejado de su tan amado territorio e indefenso ante los ataques exteriores. No, no iba a decirle eso, todavía conservaba algo de su antiguo orgullo Abisal, por muy pirata que fuera y por muy Capitán que pudiera llegar a ser, la criatura superior seguía siendo él. Al menos eso se repetía una y otra vez en su cabeza para convencerse de lo mismo.

-¡Por eso olías tan raro!
Dejó escapar de sus labios, sorprendido, sin notar lo terrible que pudo haberse escuchado eso, con una completa inocencia que no encajaba en su papel de demonio superior. ¡Ahora entendía todo! Era una curiosa mezcla y tenía de todo un poco, por eso no había podido decir a ciencia cierta a que raza pertenecía desde un principio y por eso se había hecho tantas bolas con su aroma embotellad en frascos equivocados.
- Pero no eres un"impuro". Impuros solo los ángeles, tu al menos obedeces a tu verdadera esencia, que es la de beber sangre.
Al menos hacía eso y no tenía una máscara como tantos nobles. Al juicio de Amaimon, ser de una clase cada vez más baja te quitaba también muchas máscaras innecesarias, ya no tenías que aparentar con nadie si te dedicabas solo a trabajar, ya no tenías que ofrecer fiestas lujosas y aguantar caras si solo comías y bebías lo que podía comprar el sudor de tu frente, había llegado a la conclusión de que el ocio era el mejor amigo de los demonios porque era el peor amigo de los humanos ¿no estaban también los piratas ocupados todo el tiempo? Por eso eran terribles saqueadores y violadores de leyes y de damiselas, pero eran sinceros y no se desviaban del camino que habían elegido , los monjes en cambio, tenían MUCHO tiempo de sobra para hablar con un Dios que no los escuchaba, por eso eran tan doble cara, tan ladinos y mentirosos.
Y eso era peor que ser un demonio.

Le gustó que sonriera, le gustó ver esa muca de aceptación en el rostro del otro, le gustaba ver a los demás aceptar de buena gana sus regalos.
Hasta que rompían con su fantasía al preguntar por el precio.
¿Precio? ¡Vamos! Eso era ofenderle. Si podía con solo desearlo hacer florecer diamantes hasta en las tierras más áridas, a voluntad y haciendo un mínimo gasto de energía, ¿porqué querría recibir algo a cambio de un regalo? No, mejor dicho: por eso amaba a su hermano, era el único que no le importunaba con esas preguntas absurdas. Querer algo a cambio de los tesoros que la madre tierra le obsequiaba ¡Tonterías!

- No es nada...
Comenzó con un suspiro lastimero, siempre era lo mismo tratándose de humanos, eran avaros y no podían llenar el hueco de sus corazones.
- Cuando los crearon, les dejaron un hueco en el corazón que no se puede llenar con nada. Muchos de ustedes intentan llenarlo con objetos materiales siendo que esa no es la salida y muchos de nosotros nos desvivimos por llenar sus agujeros, si sabe a lo que me refiero Y le guiñó un ojo, coqueto. - Sin embargo yo no quiero nada a cambio de eso. Pensé que combinaría con su cabello, aunque si quiere insultarme así...
Y se levantó, enderezándose y perdiendo la mala postura que siempre llevaba, era mucho más imponente verlo así.
- Tendrá que enseñarme a nadar Ordenó - Y a cambio le daré los dulces que me pida
E hizo florecer en la palma de su mano diamantes tallados bellamente. Aquella petición era un desafío para sí mismo, siendo que ni siquiera su hermano dueño del mar había podido enseñarle a flotar como un pedazo de madera a la deriva, era también un reto para el pirata que tenía delante de sus ojos.
- ¿Tenemos un trato, Capitán Draven?
avatar
Amaimon
Demonios

Demonios

Mensajes : 79
Fecha de inscripción : 21/07/2012
Localización : Entre sus piernas ~~

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Draven Sommè el Miér Ago 08, 2012 5:42 pm

¡Bingo! le había dado en el blanco, y eso que por ningún lado tenía él de telepata. No pudo negar aquello, el aroma que se interponía en las narices de los demás se hacía bastante confuso, además que también eran mezclados con un toque de ron y quizás ciertos bichos de mar !Uff, cuánto le encantaba comer de esos!, se encogió de hombros un poquito y frunció los labios para no soltar una risotada. Era la primera vez que le habían dicho que "olía raro" y con ese tono y tal forma

Tenía razón con eso de que obedecía a su verdadera escencia, claro, si no bebía la sangre, aunque sea tres días a la semana, se volvería muy tedioso tener que lidiar con su temperamento: ya que el tener sed le causa varias molestias en la garganta y claramente en el estómago, por ende, su paciencia y temperamento disminuían un 50% y eso que él de por sí ya no toleraba muchas cosas y su carácter, dependiendo de las personas y de cómo éstas lo trataban, cambiaba bastante.

Notó en la cara del peliverde que había hecho un pequeño mohín de disgusto, acompañados por un profundo suspiro. Bajó el brazo el cual sostenía todavía aquella gema que hacía un lindo contraste con la luz de la luna e hizo un mohín ¡Rayos! de nuevo él y su gran y estúpida boca de bacalao, no podría estar un solo segundo sin insultar a alguien ¿Qué pasaba? se había dicho a sí mismo que cuando alguien le caía bien no tenía por qué hacerle pasar un mal rato ¡y lo estaba haciendo inconscientemente! era de lo peor - Me temo que lo he menospreciado – de nuevo se sacó el sombrero y lo colocó en el pecho, en forma de disculpas. Había notado la forma con la cual se había ofendido el otro y bien que a Draven le encanta ver aquellos rostros con odio de las personas las cuales no conoce... ésta vez, sintió algo de pena, pero no por el demonio, sino por aquello que hasta ahora iba viniendo con aguas calmas, por ende no quiso quemar la situación.

- Humanos – repitió pensativo, mientras se relamía de nuevo los dientes. Cada vez que pensaba en la sangre humana se le hacía agua la boca, era tan deliciosa, tan pecadora, tan maldita... Arqueó una ceja a la inderecta del otro, entendía con bastante prolijidad a lo que éste citaba, pero mas bien él adoraba las gemas como al sexo con las mujeres; tan delicadas pero salvajes a la vez, hermosas, muy hermosas... pero no eran suficientes, ni siquiera una ínfima, parte para llenar aquél agujero.
¿Era esa una orden? ¿Perdooon? Al capitán NADIE le daba una órden, él se las daba y nadie podría reprochar. Mas, esperen... ¡Joyas deliciosas! No, no podía perder la oportunidad

- ¿Enseñar? – bufó algo divertido - ¿Un simple híbrido enseñando a un Abisal? – arqueó la ceja al ver de nuevo los diamantes, ciertamente los quería todos, a todos los que pudieran florecer y salir a aquella oscuridad de la noche y ponerlos en una bolsa para su merced - Es un trato – le pasó la mano buena para pactar.
No se aguantaba imaginarse lo que podía llegar a ser él, recostado en una cama que la utilizaba simplemente para descansar cubierto de aguamarinas o rubíes, un delirio mortal.

Colocó sus manos tras la nuca, sin siquiera sentir el garfio rozar sus cabellos. Ahora con aires más sueltos, más relajado ya que entrarían, digamos que a 'sus tierras' y aunque claro estaba que él no era el Dios del océano se creía mucho pero respetaba su rango. Podía casi controlar el agua, pero no le daba derecho a blasfemar en su contra. - Así que, Amai ... ¿estás seguro de esto? – bajó un brazo e hizo una pose de superioridad, aunque bien se notaba quién era superior allí pero digamos que por algún motivo Draven no lo temía.
Se arrancó los borcegos negros que llevaba puesto, los dejó bastante cerca de la orilla, no quería que se mojen, los cuidaba bastante y se acercó donde el agua es bastante calma y muy playita, haciendo que sus pies se sumerjan en el agua, sintiendo la tranquilidad de ésta.
- Cuidado con los peces – le guiñó el ojo, respondiendo al anterior guiño que le había dado el demonio.


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
· · Les p a y s de l'eau, des sirènes et la sensualité ~ }
avatar
Draven Sommè
Vampiros

Vampiros

Mensajes : 70
Fecha de inscripción : 28/07/2012
Localización : { Altamar

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Amaimon el Jue Ago 09, 2012 2:58 am

Le gustó el gesto de quitarse el sombrero, para un capitán era mucho pedir y más para un demonio con un Abisal, así que sonrió sincero y divertido de ver que había entendido que era mejor no negociar los regalos con él. Por su parte solo se limitó a regresar su mirada a la montaña de piedras preciosas en bruto que había dejado atrás en la orilla, pensando solo un poco que aunque para él eran simples, comunes y corrientes piedras, para muchos otros valían toda una vida de esfuerzo duro o en el caso del pirata, valían valiosas horas de hurto y asesinato, si podía ahorrárselas lo consideraría un obsequio también.

- Entenderá que en la simpleza está la proeza Comenzó y guardó de nuevo los diamantes, no le iba a dar nada hasta que supiera nada... bueno, hasta que le perdiera algo el miedo al agua, aunque el hecho de que fuera de noche no ayudaba para nada su actual situación, el mar le daba todavía más pánico (si eso era posible) si no podía ver en la profundidad de éste ¡Cómo deseaba los ojos de Dios!
- Ni siquiera mi hermano Alastor, el Abisal del mar fue capaz de hacerlo... que no es que lo haya intentado de todas formas, pero se considerará un triunfo para ambos ¿Qué te parece?

Al menos se estaba mostrando afable con el trato que habían formado, estiro su mano y apretó la del Capitán, formando así un verdadero pacto entre demonios pero... ¿C-cómo? ¿Entrar al agua así, tan de repente?
- ¿N-no esperaremos a que salga el sol?
Tartamudeó nervioso de verlo tan tranquilo ya metido en el agua, para él aquello no era cosa fácil así que hizo algunas caras de puchero y finalmente se resignó a entrar al agua. Comenzó por quitarse la chaqueta, no quería que se llenara de agua salada, después se sacó la camisa todavía algo manchada de sangre, dejando a la vista el cuerpo que su Dios le había construido: era perfecto para el trabajo humano, tenía los músculos bien marcados pero ni una sola cicatriz gracias a su habilidad protectora, quería tener algo seco que ponerse cuando regresara a tierra firme así que hizo lo mismo con las botas y se remangó los bordes del pantalón hasta subirlo a sus rodillas. No se olvidó de hacer u último puchero y se adentró en el agua.
- Nunca he estado más seguro de nada, solo... procura no ahogarme
Afirmó convencido de en lo que se iba a meter. Le gustaba también que no le tuviera miedo, Amaimon casi nunca se comía a los de su propia especie, los veía casi como sus hijos, adoraba comer ángeles y otras alimañas humanas pero demonios solo en tiempos de hambruna y escasez de otros alimentos, por lo que el hecho de que éste híbrido en particular no le temiera le encantaba, no tendría que aparentar o advertirle nada, era una cría que se acercaba tranquilamente a su padre.

A penas las olas bañaron sus pies dio un primer respingo ¡estaba fría! Pero siguió caminando ansioso de presumirle a sus hermanos que sabía nadar cuando-
- ¡Por favor, espera! Y sujetó la mano buena del capitán, en su rostro se dibujaba una mueca de preocupación todavía mayor a las que hubiera puesto antes, abría la boca para decir algo pero no hallaba como hacerlo, presa de un repentino nerviosismo que aumentaba como las olas que lo hundían cada vez más en la arena.
- No puedes llamarme así Pero no era eso por lo que se preocupaba, no era el mar quien le asustaba ahora - No puedes llamarme "Amai-kun"... Mephistos dijo que nadie más que él podía llamarme así... lo siento Y la preocupación anterior se torno en tristeza repentina al tener que echar por tierra algo que iba viento en popa, le gustaba que los otros usaran esa definición abreviada de su nombre para referirse a su persona, pero su hermano ya lo había reclamado para sí, de modo que tenía que respetar sus deseos.

Soltó la mano del capitán pensando que quizás pudo haberle hecho daño y en cuanto lo hizo, el mar se lo tragó a pesar de que el agua le llegara solo a las rodillas y de que estuviera en calma cerca de la orilla, la marea que regresaba mientras las nuevas olas se formaban le quitaron balance y lo hicieron caer. Encima de que le había entrado agua salada a la boca y a la nariz, ahora los pececillos atrapados por las corrientes lo usaban de coral o alguna cosa, porque se reunían a su alrededor y se iban con la siguiente ola ¡perfecto! Era casa para alimañas. Bufó molesto de ser tan torpe en el agua y se levantó de nuevo, con una mueca de decisión en su mirada ¡iba a aprender! ¡Por todos los dioses que iba a aprender a nadar esa misma noche!
- Espero que mi torpeza no te desanime, Capitán.
Pero que vergüenza... Draven seguro que podría nadar con todo y la pata de palo y el garfio en la mano y él se hundía con-- ¡¡Draven podía nadar con un solo ojo!! Y él que tenía los dos tropezaba con Dios sabe que cosa bajo el agua ¿Quién se tropieza bajo el agua?
- No... no me encuentro muy bien en la arena... lo siento
avatar
Amaimon
Demonios

Demonios

Mensajes : 79
Fecha de inscripción : 21/07/2012
Localización : Entre sus piernas ~~

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Draven Sommè el Dom Ago 12, 2012 9:49 pm

Sonrió de lado y arqueó una ceja al ver que el abisal guardaba aquello que éste atesorada. Era un trato justo, él le enseñaba a nadar en cambio de esas joyas; aunque según el otro era sólo por faltarle el respeto, aun así, era un reto que lo iba a tomar. Podía decirse que se veía obligado, no solamente por ser 'el dios de tal cosa' sino porque NO-SABÍA-NADAR.. y, aunque más bien el gran señor de las aguas debería hacer éste trabajo... él, como súbdito suyo también era responsable de tal acto.
- Acepto el reto - espetó, de nuevo con una sonrisa de lado, bastante confiado en sus palabras, puesto a que era muy orgulloso y no le gustaba perder, así que de una u otra manera, ya sea hoy, mañana o dentro de una semana, aquél abisal no saldría de aquél lugar sin haber aprendido a mover las piernas y no hundirse... y menos ahogarse.

Se había dado la vuelta, de nuevo para admirar la luna y dejar fluir sus pensamientos en ella, hasta que un comentario del abisal lo sorprendió - ¿El sol? - no sabía si era correcto reír o bufar, aunque estaba algo confundido por ende frunció el ceño y se dio la vuelta a fijar su mirada en éste, quien ya se había sacado las prendas de arriba, dejando reflejar a la luz de la luna un increíble cuerpo fornido y, había notado más en la playa que había dejado allí su calzado - La luna será nuestra compañera ahora - espetó algo nervioso, tratando de explicar que parte de el, aunque fuera un híbrido, no podía contra los rayos solares. Y, si fuera el caso, no estaría él en el barco enseñándole desde allí al otro, ya que sería una completa abominación, quizás.
Sintió como una ola empezaba a salpicarle sus prendas de arriba, así que tomó la decisión de sacarselas también; no quería arruinarlas para nada, además su barco estaba muy lejos como para ir con rastros mojados y dejando huellas por todo el camino, así que se encaminó hasta lo playo, donde todavía se encontraba el demonio y se desvistió. Comenzando por su chaqueta azul, desplegandola y llevando cerca de donde sus botas yacían. Por último, su remera cliché pirata, aquella que tenía ciertas roturas pero le hacían quedar de maravilla; se la sacó por completo, haciendo que la goma con la que le sostenía el cabello se cayera, dejando su cabellera danzar con la pequeña brisa que ahora apareció.

Dejando solo el pantalón puesto se adentró de nuevo a postura del abisal, quedando a pocos metros de él "- procura no ahogarme -" rió en sus adentros, no tenía pensado hacerlo. Dio unos pasos más adelante de éste, para que lo pueda seguir pero, derrepente, sintió que le agarró la mano de un tirón y rápidamente se dio la vuelta con el ceño fruncido. No, su confianza tenía límites y éste jamás iba a pensar que aquél estirón iba ser para reprocharle algo, sino para lastimarlo luego aunque.. ¿¡qué mierda!?
- Ja ja ja já - ¿...era eso? - Meh... - gruñó algo holgazán, hablar se le hacía tan aburrido que el simple hecho de decirle su nombre completo lo aborrecía, así que ignoró aquello y simplemente no lo llamaría de ningún modo... hasta que se le ocurra algo bien corto y que la quiera pronunciar.

Se soltó de la mano y vio como el mar hacía lo suyo mientras palpitaban las olas a sus espaldas. Éstas hicieron que, al parecer, el Abisal pierda el completo equilibrio y cayera al mar y, aunque Draven había estirado su garfio como para sostenerlo, lo único que logró fue rozarle el cabello verdoso que tenía. - O-oi! - frunció el ceño algo confundido por aquella caída, en serio este no podía controlarse en el agua y ya lo estaba comprobando.

- ¡Pfttt! -
Se cruzó de brazos mientras éste se ponía de pies, divisando aquél acto de olas salpicando por todas partes, haciendo que algunas gotas rocen la cara y abdomen del pirata, para nada le importó, ya estaba más que acostumbrado a aquella agua bellísima. - Para nada - continuó mientras parecía que el agua lo hacía moverse, mas era pura ilusión - Será una pesca divertida - hizo un movimiento de dedos y acto siguiente unas pequeñas olas que se dirigían hacia el abisal, para mandarlo de nuevo trasero al agua, se detuvieran y cambiasen el rumbo o calmen. Y, aunque tenía bien sabido que la hydrokinesis era una de sus mayores habilidades... todavía no la controlaba a la perfección, pero aun así, le serviría bastante para ayudar al demonio.


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
· · Les p a y s de l'eau, des sirènes et la sensualité ~ }
avatar
Draven Sommè
Vampiros

Vampiros

Mensajes : 70
Fecha de inscripción : 28/07/2012
Localización : { Altamar

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Amaimon el Vie Ago 17, 2012 2:07 am

Hundirse no había sido divertido, dejar en ridículo a toda su estirpe había sido menos divertido, pero ahora que se veía rodeado por esos remolinos que lo poderes del otro provocaban suponía que podía encontrar lo gracioso en la estúpida forma en que había caído. La arena se le coló entre la ropa y se pegó en los grandes fragmentos de su piel que había dejado al descubierto, los peces le hacían cosquillas con sus aletas y el agua en general dejaba de parecerle desagradable, sobre todo porque de la nada estaba calmada y en paz, como nunca hubiera estado en medio de la noche. Eso lo hizo sospechar acerca de algunas de las habilidades de su maestro de natación
- Si ni siquiera puedo mantenerme en pie en esta arena...

Quizás de estar en duras piedras oceánicas podría sujetarse a ellas y mantenerse de pie, la arena por otro lado se escurría entre sus piernas sin permitirle al Rey de la Tierra un suelo estable ¡además de que esa ilusión de estarse alejando era horrible! Se mareaba de solo pensar que la tierra se movía tan rápido, que la luna levantaba las olas tan alto y que ¡Por Galatea! Tendría que entrar al agua de lleno si quería aprender a nadar. Pero se lo había propuesto ¿no? ¡lo haría, claro que sí! Se vería tan bien en el agua como el cabello del vampiro lucía ondeando a la luz de la luna.
- Pues espero que te guste el pescado... de seguir así no habrá otra cena para ti y para mi

Se levantó como pudo y se mantuvo en pie para sorpresa de todos, después arrastró los pies hasta donde el capitán y se quedó sonriéndole como si hubiera hecho alguna cosa grandiosa por el solo hecho de caminar. Había notado que al Capitán quizás no le había gustado que le sujetara la mano pero la marea le había orillado a eso, pensaba que si era su única mano buena no cualquiera debería tocarlo así como así.
- Y dígame... Capitán...¿cuáles son sus poderes con esta agua endemoniada? Mis fuerzas son solo con la tierra y sus riquezas
De nuevo el tema de los diamantes que era una de las pocas cosas que al pirata aparentemente le servían de su persona.

- No sé si quiera que la luna vea lo ridículo que puedo llegar a ser...
Es de hundirse definitivamente era su especialidad, pero caminó un poco más adentrándose en el oscuro mar, esperando a que las olas lo barrieran a la orilla de nuevo pero soportándolas estoico, tomándolas de frente y cerrando muy bien la boca cuando alguna le amenazaba con su espuma y su agua salada ¡Asco con el agua salada!
- ¿Cómo le haces para soportar ese sabor, Capitán?
Preguntó bastante alejado del vampiro, metido hasta donde el agua le cubría arriba de la cintura, estaba empezando a descubrir lo maravillosa que podía llegar a ser esa masa de agua, sobre todo por las hermosas criaturas que en ella se escondían, el Capitán Draven y su linda cara entre otras, aunque le faltara un ojo, por supuesto que era apuesto.

Spoiler:
U: perdona la tardanza u-u espero que aceptes mis más sinceras disculpas. Y... que aceptes la respuesta aunque sea muy corta D: de verdad siento haberme tardado tanto
avatar
Amaimon
Demonios

Demonios

Mensajes : 79
Fecha de inscripción : 21/07/2012
Localización : Entre sus piernas ~~

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Draven Sommè el Sáb Ago 25, 2012 10:17 pm

Dos chasquidos de dedos más un manipular de manos fue suficiente para que, aunque sean ésas aguas que concurrían al lado de ambos se tranquilizaran; y, aunque de una forma u otra el abisal seguía en el suelo con bastante tierra en lo que sería su abdomen bastante iluminado por la luz de la luna, en una parte de su rostro y en ambas manos. Sí, ésto no sería almejas comidas, sería un trabajo bastante pesado para la noche, pero un reto perfecto ya que no sería una noche aburrida en un bar, sino que estaría dándole clases a un abisal... ¡espléndido! y sí, disfrutaba andar con superiores porque le encantaba admirarlos, todo el poder que llevaban en manos y, tan humildes que parecían... por lo menos este de cabellos verdosos se notaba no ser tan alardeante.
- Vamos, sé que puede hacerlo - trató de alentarlo un poco, estirándole la mano buena para levantarlo, lo ayudó en parte, aunque notó que él quería levantarse sólo
Una no muy buena manera de comenzar, puesto a que no tenía mucho equilibrio en el agua y se notaba a leguas que aquellas ondas hacían que se maree de sobremanera

- ¿Es que nunca has estado en el agua? - esa pregunta la soltó sabiendo la respuesta, aunque luego se soltó más y comenzó a parlotear - Mira, tienes que tratar de ir como las olas, te sostienes con los pies firmes pero que tu cuerpo se meza... - y con ésto comenzó la práctica; mostró como levantaba primero la pata de palo para la demostración de "firmeza" y luego la apoyó firme en la arena de debajo del mar, se meció con el poco viento que había y con el jugar de las olas que iban y venían ya un poco más lento que anteriormente.

- Es lo básico, no dejes que las olas te controlen, son bravas pero tú las controlas, las dominas -
Arqueó una ceja y echó un vistazo al mar, moviendo de nuevo las manos, haciendo un pequeño remolino en medio de ambos pudiendo divisar maravillosos y diferentes estilos de peces que iban y venían con aquél pequeño monzón
Vio como el otro lentamente caminaba hacia él, con paso seguro, porque claro, lento pero seguro decían... sí, llegó hasta él, aunque hayan sido unos tres a cuatro pasos bastante cortos ya era todo un logro para su, irónicamente llamado, aprendiz. Notó que ansiaba de sujetarse por él, ya que no encontraba otra forma de quedarse de pie y estabilizarse, dio una respuesta positiva mas no del todo buena, se tornó hacia un lado y dejó que se atajara por la mano con el garfio. No dejaba que mucha gente tocara su mano buena, únicamente él podía tocar a los demás con ella, y eso era por el temor que tenía a perderla, simplemente eso, añoraba con demasía su mano izquierda que la atesoraba más que su vida
Por eso casi siempre la tenía resguardada en el bolsillo de su jean gastado o bajo la manga de aquella prestigiosa chaqueta con aires piratezcos.

Nunca presumía sus 'habilidades', es más, decía que era más que un debilucho que únicamente podía hacer que el agua gire y vaya en pequeñas partes a direcciones que él las mandaba, puesto a que necesitaba muchos años más de práctica y su meta, algún día era practicar con aquél abisal rey de las olas... - En mi tiempo libre aprendo a jugar a las escondidas con ellas - musitó en un pequeño y diminuto hilo de voz, un poco intimidado ya que el otro era uno de los abisales y éste un simple crío cuyo poder era minúsculo - ...puedo controlarlas - mejoró su semblante, no iba a decaer tan fácilmente - pero aún me falta práctica para poder dominarlas - concluyó.

Atendió bastante a lo que le había comentado ¿Solo la tierra y sus riquezas? !por todos los mares¡ eso era demasiado, él y apenas controlaba un pequeño monzón y el otro podía sacar hasta las más hermosas piedras del centro de la tierra! Era increíble el rango que se notaba entre ambos, sí, definitivamente se sacaba el sombrero ante él.

- La luna reflejará los logros que haremos esta noche - afirmó, tenía fé en el abisal, no las perdería tan fácilmente.
- Estoy más que acostumbrado, he vivido demasiado tiempo en el mar como para no soportar su sabor, su olor o su sentir brusco pero a la vez tierno y suave- continuó - ...el mar es mi vida -

Se cruzó de brazos y lo miró con el ceño fruncido mientras veía que éste se encaminaba a las profundidades - Oi, oi! - lo agarró del hombro con su garfio, sin tratar de lastimarlo solo para detenerlo
Que el agua lo cubra en parte toda la pierna y un poco más arriba de la cintura era mala señal para un aprendiz, alguien que no sabía nadar, puesto a que no tendría mucho control sobre sus piernas, ya que en el agua toda masa es más liviana y éste podría llegar a hundirse mucho más rápido

- No creas que porque eres un abisal te saldrá de una vez, primero estaremos en la playa, mejorarás tu equilibrio y luego podrás adentrarte- espetó con muchos aires de superioridad y, aunque las tenía porque sabía de lo que estaba hablando no pudo quedar al nivel del gran abisal.


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
· · Les p a y s de l'eau, des sirènes et la sensualité ~ }
avatar
Draven Sommè
Vampiros

Vampiros

Mensajes : 70
Fecha de inscripción : 28/07/2012
Localización : { Altamar

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Amaimon el Dom Ago 26, 2012 2:46 am

- Bueno...
Se sonrojó un poco cuando escuchó aquel halago de su parte, se sentía como un niño de nuevo ¿porque todos lo trataban como si de un chiquillo se tratase? También el ángel ennegrecido tenía muchas actitudes protectoras para con su persona, ¿en verdad se expresaba así de infantil?... Nunca había sido su intención, solo era su forma de ser, más bien él quería ser sumiso y amable para encajar con la idea que tenían de él sus demás hermanos. La forma en que lo trataba el pirata, por otro lado, era maravillosa. Antes no encajaba con su persona y forma de ser, ahora parecía más sincera, más real, más cercana a la forma del Abisal y eso le parecía maravilloso, cómodo, sensible y ¿porque no? sincero.
Cuando algo así se aparecía frente a sus ojos, Amaimon sabía agradecerlo e incluso pagarlo con creces.

- Si he estado en el agua... muchas veces de hecho. Es una de las formas más eficaces para mantenerme a raya, me mantengo debajo de ella pero...¡Una vez Alastor intentó ahogarme!
Expresó sorprendido de recordar aquél instante. Su hermano "mayor" era demasiado brusco, demasiado dañado y demasiado psicópata para su gusto, Amaimon por el contrario era demasiado pacífico para ser un Abisal y aquella experiencia no le gustaba ni tantito recordarla.
- Pero nunca he estado en el agua con intenciones de quedarme.

Se echó a reír a carcajadas cuando el pirata dijo que controlaba las olas ¿Él? ¿Con esa maestría nula para siquiera moverse en el agua? No, eso era cómico, le había hecho la noche, además de poder aprender a nadar, se divertiría demasiado con ese nuevo amigo que se pretendía hacer.
- Eso es un gran poder, a mi juicio. Y se sujetó de su brazo.. ¿garfio? De la mano que le extendía para no perder el equilibrio, antes claro de decidirse y adentrarse todavía más en el mar - Si algún día tenemos el gusto, te presentaré a mi hermano mayor... creo que te gustará encontrarte con un Abisal que sepa como nadar, te dejará una mejor idea de como somos...
"O quizás te hará odiarnos por el resto de tu vida" pensó para sus adentros, era algo bastante... diferente de los demás abisales.

Pero todavía tenía el gusanito de agradecerle lo que había mostrado de su personalidad para él, al menos eso podía hacer.. digo, le pagaría bien por haber evitado que las olas se lo tragaran, de eso no había duda, tenían un trato después de todo, pero el haber sido amable con el Rey de la Tierra era otro asunto, de otras formas tendría que pagarle ese gesto de bondad de levantarlo del suelo arenoso con la mano buena, tendría que buscarle otros detalles para esas simples palabras de aliento. Simples, si, pero poco era lo que se necesitaba para ganárselo. No debías ser ostentoso ni presumido, bastaba con que fueras real. Aún si lo insultaban, si lo hacían en su cara en lugar de a sus espaldas se evitarían que se lo tragara vivos.
Amaimon regresó al lado del Capitán Draven y le sonrió de nuevo, en verdad que le gustaba como se mecía su cabello con el viento que soplaba.
- No espero que me salga a marcha forzada ¿Cómo podría verlo de nuevo si aprendiera tan pronto, Capitán?

Se encaminó entonces de regreso a la tierra, aquello de haber dado unos cuantos pasos había sido suficiente logro como para que se opacara con un nuevo golpe por parte del mar. Hizo caso de los consejos del vampiro y no miró al suelo, evitando así marearse con la marea que regresaba y las olas que venían ¡Al mismo tiempo! Endemoniado mar... siguió murmurando los consejos del Capitán hasta que alcanzó tierra firme y sonrió triunfante.
- ¡Capitán Draven! ¡Considero esto como un primer triunfo! Regrese a tierra firme para celebrarlo.
Se sentó en la arena y trató de quitársela de encima. Como vio que entre más lo intentaba más se le pegaba, opto por absorberla dentro de su persona y tomarla como otra parte de su coraza.

- Aquí esta su recompensa por el día de hoy, Capitán Draven
Dio un golpe seco en la tierra al lado de él y de inmediato pedazos de piedras preciosas salieron a la luz entre la arena, reflejando la luz de la luna sobre sus transparentes superficies. Tomó una de ellas y empezó a morderla, en sus fauces eran como crayolas derretidas en el sol: suaves y maleables, casi como plastilina siendo que para los humanos hubiera sido necesario otro diamante para tallarlas. En un par de segundos le dio la talla de carbujón, redonda y llena de sinuosos ángulos, la puso en la palma de su mano y la estiró para que el pirata la tomara, llevándose a la boca otra de las piedras del montón para seguir con su diversión. Si, para él era un juego mordisquearlas.
- Este es tu pago, Draven Somme Lo pronunció con un curioso acento - Pero por tus dulces palabras para con mi persona, te permitiré pedir otra cosa.
Sí, sabía como corresponder los buenos actos, no podía quedarse ciego y sin hacer nada ante cosas como ésas.

Dios había dicho que a nadie se le negaba un vaso de agua, que alguien fuera amable (dentro de lo que cabía) con un Abisal merecía poco más que un vaso de agua. ¿Sería bueno un vaso de ron? Amaimon tenía cierta predilección por las personas, por los humanos, por los seres vivos humildes y sinceros.


[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

avatar
Amaimon
Demonios

Demonios

Mensajes : 79
Fecha de inscripción : 21/07/2012
Localización : Entre sus piernas ~~

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Draven Sommè el Lun Sep 03, 2012 4:31 pm

Claro, eso podía explicar el por qué le tenía tanto pavor al agua; siempre hay razones y por qués, siempre. Y de ahí viene el temor, el gran Alastor. Sí, lo admiraba mucho, pero eso era más que obvio. Sentía un cierto fanatismo hacia él por ser el señor dueño de aquellas olas que este simple cordero trataba de dominarlas, pero nunca podría tal y como él las domina.
...Rió en sus adentros al enterarse del por qué Amaimon le tenía tanto pavor, le trataron de hundir ¿qué tiene de gracioso? sólo la parte en que dos abisales se pelean y entra en juego el miedo, sí, eso es lo único que tiene de gracioso.
Es más, le parecía irónico pero muy divertido.

- Pues ahora te quedarás más tiempo de lo que en verdad piensas -
Dijo al terminar de ayudarlo en levantarse y, complementando con una pequeña risita mientras el otro se echaba a reír.
¿Conocer al gran abisal? ¡Hooray! sería todo un honor, le encantaría, es más, le fascinaría el hecho de poder conocer a su gran superior. - Sería un honor - respondió por lo bajo, casi ni se escuchó ya que una fuerte ola arrasó con éste, y lo empapó completamente.
Sin darse cuenta estaban bastante lejos de la playa, se había adentrado un montón, motivo por el cual una ola podía abrazarlos y llevarlos muy profundo; tal y como lo había hecho pero sin llevarlo hacia abajo. Draven simplemente se meció contra la ola pero no pudo evitar aquella mojada, lo había tomado por sorpresa: esto hizo que el lazo que sujetaba sus cabellos se caiga al mar, y sus mojadas mechas de cabellos cayeron por encima de sus hombros.
Su remera se había empapado y por ende empezó a marcar el abdomen trabajado del peliturquesa, su pantalón lo mismo.
No pudo evitar fruncir el ceño y gruñir.

Esa ola había afectado poco y nada al abisal, puesto a que Draven sirvió como 'escudo', aunque no pudo evitar que le salpicaran varias gotas - Aún no las puedo controlar y !Me toman por sorpresa! - expresó gruñendo, pero luego las palabras del abisal lo ablandaron, cierto, ¿cómo lo vería de nuevo si ya se aprende de una todas? sería una lástima no volverlo a ver, le había caído bien el abisal, además de parecerle un tanto simpático... y para Draven no muchas personas eras simpáticas; y además de sentir poder ser él mismo cuando estaba en presencia del gran Rey de la Tierra, aunque sabía una mísera debilidad suya, le guardaba respeto.

- Eso espero – musitó tratando de secarse las ropas.
Estaba demás destacar que tratar de secarse las ropas no iba a solucionar nada, frunció el ceño mirándose aquella remera roja y blanca a rayas que traía ahora muy mojada y, viendo que el otro se había liberado de sus partes de arriba él no se incomodó en hacerlo. Se desquitó de aquella remera y se la colocó por alrededor del garfio; de alguna manera la tenía que poner.
Alzó la mirada unos momentos ya que la había perdido un instante al sacarse la remera mojada y se llevó la sorpresa de ver al Abisal a varios metros de él, ya en la playa y gritando su triunfo – ¡Ayee!* - alzó su brazo bueno e hizo un ademán, demostrándole que lo había hecho muy bien. Se había sentido bastante orgulloso de poder verlo regresar solo y sin haber caído. Ya era un logro abismal y, para aprender en una sola noche a estabilizarse en la arena, al abisal le había ido muy bien!
Había tomado eso como una orden, así que de un abrir y cerrar de ojos ya se encontraba en la arena, sin tener problema alguno con la pierna de palo él, ahora, ya se encontraba al lado del peliverde.

– Aprende fácil, Amaimon – comentó dándole un golpe en el hombro, con confianza total, con su mano buena en señal de amistad.
Sonrió mientras que sus cabellos ahora se mecían un tanto más y mas cuando éste había golpeado la tierra y causó un pequeño movimiento en el vampiro: todavía no le cabía en la cabeza que comiera aquellos dulces… preciosos dulces. Los aceptó con ansias mientras veía que éste las mordía como cualquier caramelo masticable. Omitió palabra alguna puesto a que no quería ofender, aunque esa no fuera su naturaleza no sentía motivos para ofender a aquella persona.

-¿Dulces palabras?- bufó un tanto sonrojado, escasas veces era ‘dulce’ con las personas, así que su sonrojo se pudo notar a leguas – No estoy acostumbrado a estos tratos continuó, claro, a quién se le negaba una copa o dos Pero si insistes, me acompañarás a beber – Qué mejor que unos tragos luego del trabajo de medianoche, ¿no?


{Aye: es el famoso sonido y respuesta en "sí" que hacen los piratas, cacofonía "Arrr" xD }


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
· · Les p a y s de l'eau, des sirènes et la sensualité ~ }
avatar
Draven Sommè
Vampiros

Vampiros

Mensajes : 70
Fecha de inscripción : 28/07/2012
Localización : { Altamar

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Amaimon el Vie Sep 07, 2012 12:02 am

Lo miro con una sonrisa pintada en sus labios cuando escuchó que sería un honor conocer a su hermano mayor. Aunque eso implicara tener que hablarle de nuevo para poder conseguir esa cita entre el Capitán que tan amablemente había evitado que se hundiera hasta el fondo y el hermano que tan felizmente lo había hundido hasta el fondo en más de una ocasión. Además de eso, Draven ahora se reía y eso era más que reconfortante para su persona, ya no parecía indiferente y molesto, ahora era mucho más fácil tocarlo incluso.
Aunque las olas se lo hubieran comido vivo aquella experiencia era por demás divertida, estar con el pirata era un gran alivio de todas las presiones del mundo que lo rodeaba y de las que se le venían encima conforme el tiempo pasaba.

No tenía que ser fuerte con un híbrido, no tenía que ser cortés o cordial a fuerzas con un pirata, no tenía que ser honesto o sumiso con alguien inferior a su categoría. Solo tenía que ser él mismo y si quería incluso podía dejarle al otro verlo como era en realidad. ¡Y aquello era un gran alivio, de hecho! Era casi como dejar de ser un Abisal. La sonrisa de su rostro ya era algo casi habitual para estas alturas, se dejó caer en la arena mientras el pirata lo alcanzaba, era demasiada el agua salada que había soportado sobre su persona para un solo día. Veía sin embargo con singular detenimiento los movimientos del pirata, su cabello azul claro caer por sus hombros, el único ojo que poseía reflejar la luz de la luna, los músculos que se le marcaban por debajo de la camisa que ahora se aferraba a su piel por el agua salada junto con algunas manchas de arena que también le escupía el océano, quizás el pirata lo vería como algo positivo, sin embargo.
Para Amaimon solo ayudaba a enmarcar la belleza del mitad vampiro, si la oportunidad se le daba no dudaría en robarle cuando menos un beso ¿no era la forma más apropiada para dar las gracias entre los humanos?

- Gracias
Balbuceó con un diamante en la boca, lo escupió casi de inmediato y tras limpiarle su corrosiva saliva se lo entregó también al pirata. Como el agua no era lo suyo, utilizó una técnica que le servía muy bien en el bajo mundo, aunque tendía a alertar a otros demonios de su presencia. Como fuera, no iba a estar mojado toda la noche, a pesar del calor que hacía en la playa, el agua no era lo suyo, mucho menos si ésta era salada.
Invocó entonces algunas llamas que lo envolvieron en un instante, no se quemaba a pesar de lo ardientes que parecieran, simplemente lo lamían y secaban las gotas de agua salada que pudiera quedar en su piel, dejando encima solo la sal brillando sobre su piel. Aquellas llamas hubieran herido a los ángeles por debajo de su rango e incluso a algunos demonios, a él solo le calentaban la superficie de la piel gracias a esa habilidad única que compartía con el arcángel Neliel, gracias a esa piel que lo protegía de todo daño y que no dejaba que ni una sola herida cicatrizara.

Como veía que al pirata también le molestaba el agua, le extendió la mano todavía en llamas para ofrecerle su fuego y secarlo, no quería tocarlo y ya por si al mitad vampiro le molestaba de alguna forma aquél contacto, sobre todo después de que se hubiera sonrojado de esa manera, teniendo ese tono de piel era una cosa visible a leguas, el rojo en sus mejillas era bastante tierno y permitió que el Abisal pudiera mirarlo a los ojos con tranquilidad... bueno, vaya ironía, al único ojo que poseía al menos.

- Como desees, Capitán. Pagaremos entonces con algunos de éstos, aunque le advierto, Capitán Draven, que es poco usual que el alcohol me haga algún efecto
Y levantó en su mano un puñado de piedritas que brillaban con la luz que la luna les proporcionaba sobre sus cristalinas superficies, limpias ahora de toda impureza en que la tierra las hubiera sumido. Procedió entonces a demostrar porque el alcohol era inútil en su sistema, escupiendo una gotita de su saliva en la arena, de inmediato el corrosivo líquido hizo un hueco que seguramente siguió y siguió un par de metros más.


[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

avatar
Amaimon
Demonios

Demonios

Mensajes : 79
Fecha de inscripción : 21/07/2012
Localización : Entre sus piernas ~~

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Draven Sommè el Jue Sep 20, 2012 11:08 pm

Sí, definitivamente el Abisal le había caído bastante bien; todavía no entraba en aquella categoría de "amistad y confianza" que pocas veces el pirata daba un paso atrás y dejaba entrar a quien sea, pero quizás y un poco más y el peliverde se lo ganaba al paso, ya que hasta ahora se lo estaba yendo de maravillas y, se le notaba a leguas que el abisal no tenía "malas intenciones" léase como matarlo, comerlo, asesinarlo y una de esas morbosidades que dificulten la vida de este pirata coqueto.

Joyas ¡Ayee ~! si esto pasaba de seguido se volvería tan rico, aunque ¿y luego de eso? no tendría sentido volverse TAN rico y luego no volver a robar, a saquear, a hacer lo que le gustaba hacer por mero placer y dinero; si ya tenía dinero, cuál iba a ser el sentido. Sería un tanto aburrido, pero se disputaba entre tener algo de dinero también "Aghh maldición, quiero el dinero, pero el placer de robar por más me recorre las venas" pensó algo nervioso mientras su semblante cambió por completo.
No esperaba a que el abisal viera su cambio de actitud por unos segundos mientras éste masticaba aquellas piedras que para él eran simples y deliciosas golosinas.

Hizo un ademán luego y cambió la cara repentinamente, un poco más sereno mientras recogía su sombrero que yacía cerca de ellos.
Lo utilizó como bolsillo, ya que los suyos estaban completamente bañados de arena y agua salada... y no le gustaría estar limpiando y limpiando sus preciosas gemas, por ende las decidió guardar en el sombrero.
- Agradezco su paga - esbozó una dulce sonrisa, luciendo un pequeño diente de oro que tenía en la parte superior de la encía.

Abrió el ojo como plato, ¿ese fuego no lo quemaba? ¡Vaya que era sorprendente el poder de un Abisal! Si él apenas lo tocara se desintegraría, ya se divisaba a el mismo quemándose en esas llamas tan provocativas, uno de sus miedos principales el de morir quemado, no, para nada quería hacerlo. Notó que el abisal le extendió la mano para estar allí con él. Gracias pero no.
Entendió que usaba aquellas llamas para secarse por completo pero a él lo desintegraría y no odiaba con demasía su vida como para sacársela así.
Negó con la cabeza y se alejó unos cuantos pasos para atrás con el ceño bien fruncido; no logró entender por qué el abisal, sabiendo que de un vampiro de nivel tan bajo como él se trataba, lo invitó a tocar aquellas llamas..

Pero le convenció el poder del alcohol. Era tan fuerte que ni su propio yo podía con él. Beber era tan fuerte como su pasión por el sexo robar. - Excelente - ¿pagarían con aquello? le parecía bien. Ahora debían decidir un lugar, tenía uno en mente pero no sabía los gustos del Abisal y, como los de él eran... bastante locos, dejó que el abisal decida el lugar - Llévame a donde quieras, me basta con que el alcohol esté presente - mientras se sacudía y ojeaba lo que el abisal había hecho

- Oh... - sí, lo había sorprendido. Esto sería bastante interesante.
La noche que les esperaba no sería para nada tranquila con un Draven alcoholizado y un Abisal con intenciones no muy angelicales.

Spoiler:


Violalo si queres, te dejo (?) me averguenza no haber respondido antes ; ;


[Tienes que estar registrado y conectado para ver esa imagen]
· · Les p a y s de l'eau, des sirènes et la sensualité ~ }
avatar
Draven Sommè
Vampiros

Vampiros

Mensajes : 70
Fecha de inscripción : 28/07/2012
Localización : { Altamar

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Amaimon el Sáb Sep 22, 2012 11:47 pm

Sonrió bastante sereno cuando su pago fue recibido amablemente y de buena gana, lo metió en el sombreo y eso le pareció curioso porque no tenía ni idea de porque lo hacía ¿no tenía bolsillos? ¿No llevaba una chaqueta en la cual envolverlos? Sería mucho más fácil ¿no? ¿O era que estaban mojados? El agua era desagradable para él también así que lo entendía a la perfección, lo que no le cuadraba era como un pirata no mezclaba sus tesoros con el agua salada de su amado mar. Odiaba a los piratas por su gusto estúpido por navegar, pero éste Capitán le caía bien, de hecho, estaba empezando a gustarle.
Era lindo, era respetuoso, era bien parecido, tenía poderes que podrían evolucionar a más y compartía su gusto culinario por la vida humana. Draven podría drenar los muertos mientras que Amaimon devoraría al cadáver ¡Así no quedaría ninguna pista! Era una asombrosa idea la que le acababa de cruzar en la cabeza, un almuerzo con el vampiro era perfecto para las naturalezas de ambos. Si, le gustaba, le caía bien además.

Aunque no le gustara su fuego… Eso lo ponía algo triste porque era un regalo que quería darle al pirata pero… bueno, como no tenía conocimiento de las razas inferiores a los celestiales no sabía que aquellas llamas podrían lastimarlos ¿Qué no solo aplicaba con la luz del sol? Estaba algo confundido.
- Lo siento… No sabía que podía lastimarte…
Retiró su mano y siguió jugando con sus caramelo, ahora que ya le había dado suficientes se comía los que sobraban, apartando un puñado en el bolsillo de su gabardina que se había salvado del agua de mar.

Cuando el vampiro siguió hablando, el Rey de la Tierra sonrió pacífico de nuevo y se le acercó lentamente hasta quedar recargado en su hombro. Ignoró completamente el sonido de las olas del mar y le quitó el cabello del cuello al híbrido, colocándoselo todo en el otro lado de su cuello donde él no se recargaba. Una vez que dejó de estorbarle acercó su rostro con intenciones de besar su cuello, más llegó a centímetros de éste y se detuvo, respirando lentamente sobre aquella marfilada superficie. Hacía rato se había sonrojado y esperaba que sucediera de nuevo.
- ¿A dónde quiere ir, Capitán?
Susurró levemente, a penas y audible, buscando alguna reacción en su compañero. Y cuando eso no pareció tener resultado, le dio un suave beso en el cuello.

¡Oh! Mephistos estaría muy enojado si viera aquello, ¡pero ese pirata era lindo! ¡lindo y tierno y juraba que era malo! ¿Cómo podría negarse a alg así? ¿A una buena oportunidad? La piel del vampiro le supo a la sal del mar, pero aprovechó para secarlo en esa parte ya que estaba encima suyo.


Spoiler:
U: ewe si me das permiso, lo haré, tenlo por seguro. De momento me diste pie así que....


[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

avatar
Amaimon
Demonios

Demonios

Mensajes : 79
Fecha de inscripción : 21/07/2012
Localización : Entre sus piernas ~~

Volver arriba Ir abajo

Re: Procura no ahogarme

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.