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Metáforas...

Mensaje por Invitado el Lun Jul 30, 2012 2:30 pm

"Tantas historias se cuentan, poco sabe el mundo de la verdad, la verdad siempre se oculta de los ojos que permanecen ciegos a la realidad, caminan como si nada pasara, sin saber si quiera lo que seguramente están destinados a pasar, ¿Cuanto tiempo mas creen entonces que podrán vivir tan cómodos como hasta ahora?, pequeños seres insignificantes pero de un enorme espíritu, seres tan inferiores, tan débiles... frágiles, ¿por que despiertan en mi este deseo de protección?, no... yo solo quería protegerla a ella, estos seres patéticos no significan nada para mi, esta sensación es solo el resto de aquel lado santo que aun vigente sigue vivo en mi.

¿Que es un guerrero sin una guerra?... ¿Para que quiero la paz si tu no estas a mi lado para disfrutarla? es insoportable, este mundo es insoportable si no estas quiero paz, quiero un sentido para seguir caminando sobre este mundo, quiero pelear como lo hacia antes, solo de eso puede llenar el gran hueco que atormenta mi alma... "



Desde las alturas seguro miraba entonces aquella gran puerta, las hermosas enredaderas recorriendo su superficie y manteniendolas cerradas, algo bello que ni los humanos parecían querer destruir, aunque en eso no podían negar estos seres diminutos que eran bastante buenos, mira tan solo lo que han hecho al mundo, construyendo y destruyendo en el proceso... los humanos iban y venían con tanta despreocupación que llegaba en verdad a ser envidiable, por otro lado el ángel guerrero no tenia nada que hacer mas que mirarlos desde la distancia... algunos demonios transitaban entre ellos, algunos ángeles también, caminaban por el mismo sendero enemigos por naturaleza que por un pacto prometieron permanecer en esta seudo paz que ya es asquerosa. Solo un motivo, solo uno de cualquiera de los lados debía hacer una cosa y seguramente el instinto de todos se activaría, una guerra... quería atraer una nueva guerra, pensamiento egoísta que infestaba su cabeza solo quería volver a sentirse lleno, pero aunque una guerra se desatara ese gran vació en su interior simplemente no se iría... pero no quería aceptar que viviría eternamente con el.

Se puso de pie entonces, sus manos con un movimiento suave se ocultaron en los bolsillos del largo traje que llevaba puesto, abierto en su pecho hasta la cintura, no llevaba otra cosa mas que el saco, el pantalón y las botas ademas de la espada negra que siempre colgaba de su cadera, pero su pecho descubierto seria una ofensa para los humanos que por allí transitaban, siendo que tampoco le importaba lo que los humanos pensaran de su ser, dio un paso hacia el abismo frente a el y dejo que sus pies tocaran el suelo con suavidad expulsando apenas un poco de su energía, ahora era el un transeúnte mas entre los humanos y los seres que allí estaban. se detuvo frente a la puerta y la miro por el rabillo de su ojo, sentía algo extraño por lo que ellas ocultaban, tenia la sensación que si esas puertas se abrían todo lo que estos humanos conocían cambiaría para siempre.

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Re: Metáforas...

Mensaje por Amaimon el Lun Jul 30, 2012 7:44 pm

Maldición, Maldición, Maldición ...
No podía contenerse cuando se trataba de comida, el solo imaginarse la carne deshaciéndose entre sus dientes le hacía agua la boca, aunque en ese aspecto de pagar las obvias consecuencias detestaba tener que alimentarse. Quitar una vida le pesaba lo mismo que arrancarse uno de sus verdes cabellos o que parpadear dos veces seguidas, era en realidad estúpidamente sencillo porque por tratarse de vidas humanas las de sus habituales aperitivos, nunca alcanzaban a correr, a gritar, ¡vaya! Ni a oponer resistencia alguna, extrañaba mucho la guerra en la que había nacido, ahí al menos sus comidas eran de fuerzas mayores y podían pedir ayuda, otra cosa que adoraba: le encantaba oírlos gritar.

Pero no, el humano que se había almorzado no había hecho otra cosa que llenarle la camisa de sangre ¡asco! Era demasiado penetrante el aroma que tenía cuando se secara y como tenía que ir a trabajar, no podía darse el lujo de cambiarse de ropa. Lo había mordido solo una vez y un río exagerado le había salpicado por el cuello, ahora tendría que ir así a la fábrica, al menos allá podría sacarse la camisa y deshacerse del molesto aroma a sangre que perseguía sus sentidos. Los humanos no lo percibirían, los humanos no extrañarían al que se desvanecía en su estómago, para los humanos bastaba con verlo de reojo mientras se afanaba por abrocharse el abrigo y cubrir las salpicaduras rojas de su camisa, Amaimon podría parecer sucio, pero no toleraba a los huma-...
¿Y qué era eso?

Las puertas de la enredadera se erguían imponentes frente a él, llenas de esas plantas que tanto le gustaran y que tanta curiosidad le inspiraran también, las cruzaba todos los días de camino al trabajo y siempre, invariablemente, se embelesaba un rato con su hermosa gloria.
Se acercó a ellas como tantos otros días y cortó una de las hojas que se bamboleaban en la enredadera, llevándosela después a la boca y poniendo una mueca de desagrado ¡Nunca sabían bien! Y él SIEMPRE esperaba que de un día para otro hubiera un cambio en esos sabores.
En eso estaba cuando finalmente consiguió abrochar el último botón de su abrigo y frente a él, del otro lado de la puerta, un aroma diferente apareció repentinamente.

¿Qué era eso otro? Podía percibir los perfumes de algunos humanos, le llegaban también las familiares esencias de sus congéneres los demonios e incluso, a veces podía sentir a esos presumidos ángeles, ¿pero esto? Era diferente, era un ángel, sin duda, pero era diferente, pareciera un perfume mal embotellado, un aroma a rosas que, mandando a la mierda todo, insistía en oler a jazmines ¿Porqué todos negaban sus verdaderas naturalezas? Seguramente era la tregua, los obligaba a actuar diferente a lo que eran y a no matarse entre ellos como hubieran hecho desde el principio de sus existencias, por eso mismo esa presencia que estaba del otro lado de la reja le parecía tan ajena a sí misma, que lo impulsó a faltar al trabajo con tal de averiguar que cosa era lo que llamaba tanto su atención.

Cruzó pues las puertas de enredadera y se coló entre la gente, siguiendo esa peculiar presencia, entre melancólica y decidida, con un pequeño toque de locura y ¡Ah! Un irresistible aroma a ángel ¿Hace cuanto que no probaba uno? ¿Hace cuánto que tenía que conformarse con humanos y otras cosas que no le servían adecuadamente a su hermano mayor? Casi podía apostar que la otra "persona" odiaba tanto la palabra "tregua" como él lo hacía, casi podía apostar que ese bouquet pertenecía a un enemigo fuerte ¡Alguien que gritaría por su vida y se defendería si lo mordía! Aunque primero tuviera que provocarlo para alegar "defensa propia" frente a su Diosa y soberana, no quería hacerla enojar por un capricho, no quería que lo regañara su hermano pero ¡Olía tan bien!

Cuando encontró el cuerpo del que provenía ese apetitoso aroma, se detuvo en seco y se quedó parado entre la gente, solo contemplándolo ¡Era un ángel! ¡Un ángel hermoso! Los ojos se le iluminaron como a un niño que encuentra un cachorro perdido pero algo le revolvió las entrañas: Si él había podido olerlo ¿Qué le aseguraba que el otro no lo hubiera percibido también? Que no hubiera atendido a la sangre humana que traía en la camisa... después de todo, los ángeles parecían tener un apego casi patológico por esas débiles criaturas...
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Re: Metáforas...

Mensaje por Invitado el Mar Jul 31, 2012 8:46 am

El tiempo pareció por poco quedarse completamente quieto, las puertas eran bellas, y estaba seguro que ellas algún día jugarían un importante papel en el futuro, aunque bien sus instintos no eran precisos, y quizás solo era la misma añoranza de que así fuera… sus ojos de espada mantuvieron la fijeza sobre ellas, hasta el momento en que un aroma en particular infesto su olfato, “sangre…. Humana” pensó, su instinto sobreprotector del ángel que alguna vez recobro vida, miro de un lado al otro buscando entonces si un humano estaba herido, tardo en darse cuenta de lo que realmente era debido a ese molesta necesidad de proteger a seres tan insignificantes, era tan molesto pelear con los instintos del ángel santo, y los del animal en que se había convertido ahora.

De todas maneras sus parpados cayeron un poco volviendo a la puerta, “estupidos demonios” pensó mientras notaba la presencia ahora de su enemigo natural del otro lado de la puerta, sintió el aroma moverse, y aunque que aquel extraño ser había cruzado hacia el lado donde él se encontraba no lo miro, no por un rato, sus instintos eran pesados, y algo le decía que hacer contacto visual con aquella criatura diabólica posiblemente seria un completo fastidio.

Pero la curiosidad es enemiga pública de todos, y ella domina el inconciente. Por los que aquellos ojos de espada apacibles de mirada fría como un témpano se deslizaron hasta que encontraron la figura de aquel demonio de cabello verde, “Un abisal”… pensó de inmediato, podía haber olvidado las caras de sus hermanos, pero los abisales se mantenían intactos en sus recuerdos, quizás por ser enemigos naturales, quizás por que eso lo mantendría seguro, jugar con un abisal era cosa de locos, un ángel guerrero no estaba al nivel de uno de ellos, pero el ya no era uno de esos Ángeles, su poder se había oscurecido, y había dejado en el pasado los limites que su creencia le traía, si bien entre los Ángeles guerreros si era uno de los mas fuertes, y que ahora era mucho mas fuerte de lo que antes era, no quería decir que aun pudiera estar a la altura de una criatura de alto nivel como lo era un abisal.

Aun así, bien conocía que estos eran siete, ahora quien era quien era lo que su memoria dañada por el dolor no podía recordar, aun así él no sentía un verdadero odio por aquellos, después de todo lo que había ocurrido, era a sus propios hermanos por los que sentía desprecio, pero aquello era otra historia, y distraerse en esto podía llegar a ser muy estupido de su parte, aun sus iris se clavaban en la criatura, y claro la misma provocaba curiosidad, se había encontrado con un abisal en el pasado, había peleado contra uno de ellos, el mismo día que había quedado tan herido en batalla, había probado en carne propia lo que estos demonios eran capaces de hacer, pero eso era el pasado, y como bien dije, el ya no era como antes tampoco.

Pero esto debía de ser probado, pues las teorías solamente son eso, simples teorías… comenzó a caminar hacia el demonio de cabellos verdes, sus ojos seguían ahí, fijos a los de aquel que portaba el olor de la sangre humana, paso a paso la distancia se acortaba, y cuando llego a aproximarse lo suficiente a este, simplemente le paso por al lado con todo su presuntuoso ser y ese porte frío e indiferente, camino hasta la puerta junto a la gran puerta de la enredadera y cruzo al lugar de donde el demonio había salido, siguió caminando con su entero y apacible ser hasta el otro lado de la puerta, ese permanecía mas en soledad, casi ninguna persona parecía transitar por ese lado, había provocado ligeramente al abisal, con esa actitud de superioridad, si era un demonio de alto rango no soportaría que un ángel le tratara de ese modo, aunque este mundo había cambiado y claramente nada era como debía ser ya, pero al menos seria entretenido poder ver con sus ojos que no todo había cambiado tanto, ser testigo de que aun queda algo de esperanza para una futura guerra, si abisal había asesinado el deseo de pelear contra un enemigo natural, entonces ya podía enviar todo a los mil demonios.

Así dejo que su espalda encontrara el muro junto a la gran puerta, cruzo sus brazos y miro al frente con indiferencia, solo esperaría un rato, si el demonio no aparecía seguiría su camino hasta el bosque, de todas maneras iría ahí tarde o temprano. Si aparecía, romper el pacto seria imprudente en este momento, pero quizás un juego entre viejos enemigos podía quitarle un poco el sabor a nada en su boca.


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Re: Metáforas...

Mensaje por Amaimon el Mar Jul 31, 2012 2:25 pm

¡Era un ángel! ¡Un ángel guerrero! No cupo en su sorpresa y no se molestó en expresarla con una amplia sonrisa cuando reconoció la otra figura, al dueño de ese aroma a vino que insistía en ser otra cosa excepto el vino mismo. Le emocionaba la idea porque aún hasta ahora no había encontrado otro demonio además de su hermano mayor, con quien había llegado a la villa, tampoco se había topado con algún vampiro ni mucho menos con los licántropos, de quienes quería uno para que fuera su mascota, mucho menos hablar de ángeles ¡eran tan tabú como la guerra fría que su Señora se empeñaba en llevar! Y ahora gracias a todas las causalidades tenía a uno enfrente, un verdadero ángel guerrero ¿Y cómo sabía la estirpe a la que pertenecía? Podía olerlo también, no tenía ese ridículo acento a mediación que los otros si poseían, no. Al contrario de todos los celestiales con los que se había enfrentado a través de los siglos, los guerreros tenían esa pauta de locura que caracterizaba irónicamente a los demonios ¡Y por supuesto que el sabor era diferente también! Casi podías degustar la adrenalina en la carne de un--

¿Porqué se acercaba?
- ¿Eh?
Amaimon retrocedió sobre sus pasos y se quedó estático, un frío infame lo recorrió desde la cabeza hasta la punta de los pies cuando sintió la pesada mirada del que hace unos instantes le hubiera maravillado tanto. Por inercia, llevó los ojos al suelo, acostumbrado a no mirar a sus hermanos mayores, los otros Abisales, con quien este ángel en particular parecía compartir mirada. Había algo diferente en él, claro que si, había algo que lo separaba de todos los pollos presumidos que se había comido antes, si no había podido soportar esa mirada glacial y ese rostro sin expresiones que se había quedado mirándolo ¡Solo unos segundos! Era que algo era completamente distinto en este celestial, era que algo no estaba bien en la conformación de su ser.
Y eso, además del miedo helado que le causó, le encantaba.

Como fuera, sus fuerzas estaban muy por encima de las de otro, ¿verdad? Él era un demonio Abisal, creado al principio de todas las cosas y cuyo molde había sido roto al nacer ¿verdad? diferente de sus hermanos mayores y solo con ellos podría compararse su tremenda brutalidad... ¿verdad?
No tenía por que temerle, así que se trató de convencer de ésto y volvió sus ojos a su objetivo ¡Pero ya estaba más cerca! Amaimon se quedó quieto en una respuesta fallida al roce que tuvo con el ángel, lo vio venir hacía él pero no quiso hacer nada, solo se congeló aterrado y dejó que le pasara por un lado.
Mas sin embargo en ese ínfimo segundo en que sus esencias se encontraron, pudo sentir su sangre hervir por los recuerdos de una guerra pasada y con la que soñaba todas las noches, pudo percibir el desafío en los movimientos de su enemigo natural y deseó, quiso que la tregua no existiera para poder hundir sus afilados dientes en él.
Imaginándose que solo estaban ellos dos en el universo, durante el "para siempre" que duró su alineación con el ángel, sus instintos dominaron y volvieron cierras afiladas sus dientes humanos, que se marcaron en una sonrisa al entender poco de las intenciones del otro, su sombra proyectó su verdadera naturaleza al dejar de ser esa patética figurita humana y convertirse en una gigantesca mancha negra en el suelo por el que los humanos transitaran como si nada, de cuyos bordes solo se podían apreciar los picos de la espalda y algo similar a una cola meneándose de lado a lado.

Cuando el ángel se alejó y cruzó al otro lado de la puerta, todo pareció asentarse y volver a ser el humano paisaje de gente cruzando en un infinito ir y venir, para ellos había durado solo un segundo pero para el Abisal aquello había sido suficiente para recordarle la razón por la cual lo habían creado: asesinar ángeles.
Y aunque su hermano mayor y más aún, la Reina de la Sangre se molestarían mucho si rompía el equilibrio y lo mataba, nadie le impedía hablarle e incluso podía pasar eso como parte de la tregua ¿no? De modo que lo siguió de otro lado de la puerta de la enredadera, con los ánimos recobrados y remangándose el abrigo para estar más cómodo en caso de que necesitara sus manos, los ángeles, lo sabía muy bien, siempre tenían trucos escondidos bajo la manga. Caminó todavía sonriendo y sin importarle ya la sangre en su camisa hasta quedar de frente con el ángel que se recargaba en la pared, separados si acaso por unos tres metros de tierra.
- Así que has olvidado tu lugar.
Comenzó con la conversación y se metió una golosina a la boca: un pedazo de diamante que se había procurado echar a sus bolsillos antes de salir de casa.
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Re: Metáforas...

Mensaje por Invitado el Jue Ago 02, 2012 2:39 am

En tiempos remotos une cruce como aquel era declaración de guerra, seguramente Elliot no habría ni llegado a dar dos pasos antes de ser atacado, y ahora se veían tan obligados a mantener un paz que rozaba lo absurdo, Desde principios de los tiempos tras el nacimiento de los Ángeles, Lucifer desafío las enseñanzas del creador, su egoísmo y su egocentrismo lo llevaron a corromperse y corromper a Ángeles débiles de mente, aunque algunos dicen que Lucifer tenia celos de los humanos, la verdad es que no era así, Lucifer fue mala semilla desde su creación, el primer ángel fue el ser mas corrupto existente y así le siguieron tantos otros…

La gran primer guerra, cuando Lucifer aun ángel, el mas hermoso de todos ellos, se levanto en un grito contra su creador y sus seguidores, detrás de el un ejercito de corrompidos, la lucha intensa fue extensa… pero Lucifer y su sequito fue despojado de su derecho de permanecer en el cielo, y aun mas despojado de su belleza su piel se quemo quedando la carne viva, obligado a convivir entre las bestias en la tierra… que destino tan raro y cuentas cosas se contradicen en las palabras que circulan entre los humanos…

Muchos dicen que Lucifer celaba a los humanos, pero cuando Lucifer es desterrado no había humanos en la tierra, solo bestias… cuando estos fueron creados fue entonces cuando Lucifer fue condenado al infierno y allí entonces se proclamo rey… pero si seguimos siendo lógicos… que estupidez tan grande esa historia, si uno lo piensa bien, hasta parece mas un acuerdo entre Dios y el Demonio, Si eres malo Lucifer te castigara eternamente en el infierno, si eres bueno Dios te recibirá con los brazos extendidos y te dará un lugar en el Edén… eso es una sociedad, ¿Por qué Lucifer castigaría a los malos si el ama la maldad?, ¿Por qué le haría semejante favor a Dios de albergar las almas corruptas y encima darles su merecido?... cuantas cosas en este mundo y sus historias no cierran, es claro que los humanos en búsqueda de controlarse entre ellos crearon fabulas fantásticas sobre algo que nunca sabrán si es así o no, la fe debe ser ciega, claro, uno avanza sobre lo que no sabe, es el modo de demostrar la fe… si dudas entonces Dios te abandonara, cuantas cosas se contradicen de aquel que alguna vez fue el supremo, el supuesto creador, aquel que alegaba darle libre albedrío a sus creaciones y luego las bañaba en reglas de lo que hacer y lo que no…

Había perdido su fe, prefería vivir como un condenado o un renegado antes que volver a estar las sartas de mentiras que le rodeaban, aquel que se llamaba omnipotente murió, entonces ¿Cuántas mentiras mas hay en todas las palabras dichas?, no podía evitar pensar en tantas estupideces, inventadas por el hombre o no, realmente Elliot nunca se había preocupado por nada desde el momento en que nació, su deber siempre fue pelear, y ahí va otra mentira, después de la primer guerra, Dios dijo, nunca mas se levantaran en armas contra sus hermanos, y aun así, había guerra, peleas, muertes… Se pregunto entonces como pudo pelear para proteger tanta porquería junta, pero ahora que aquellos habían muerto, ahora era diferente, todo cambiaba en perspectiva, verlo desde afuera dejaba ver los tantos errores que se habían obligado a creer.

Sus ojos se guiaron a las palabras que interrumpieron su filosófico momento, su cara sin expresión y sus ojos de espada se clavaban nuevamente en el Abisal que pareció entender su intensiones y ahí se encontraba tan cercano, lo miro con mas detalle que antes, su mala memoria era casi de terror, el aura que dominaba a aquella criatura era mas oscura y profunda que la misma noche, aquellos a los que alguna vez llamaron hermanos, y ahora enemigos por naturaleza… la vida cambia a cada segundo, nada es lo que era antes, nada será igual a lo que vendrá en el futuro.

-Mi lugar es que el yo diga y quiera-

Su voz baja, casi susurrante, tan apacible y con ese pequeño ronco sensual, se dirigieron al abisal de verdes cabellos… no le tenia miedo a aquella criatura, por mas que este fuera superior, si algo había aprendido con el tiempo, era que el teórico poder no significaba una derrota inmediata, y que tal cual como los mismos humanos, uno podía superar algo que se creía imposible, todo dependía del deseo, o mas bien de la voluntad, aquella misma que caracterizaba a aquellos seres inferiores de la tierra media.

-Pensé que no vendrías después de la cara de terror que tenias cuando estuve cerca, no sabia que los abisales podían llegar a ser tan…….. Cobardes por tan poco-

Palabras provocadoras, buscaba pelea quizás… o solo quizás quería mantener interesado al demonio aquel para que no se fuera de un segundo a otro, a aquellos seres parecía gustarles ser provocados. Y a decir verdad, su existencia era aburrida, sin guerra un guerrero no es nada, sin su amada tampoco era un hombre, ya no tenía muchas razones más que venganza para mantenerse de pie y fuerte en este mundo. Suponiendo eso, ¿Por qué le importaría comportarse frente a una cosa como esa?, con esa lógica entonces, alejo su ancha espalda de la pared y se acerco mas al demonio, sus iris fríos no reflejaban nada, ni odio, mucho menos amor, vacíos por completo solo se fijaban en aquellos ojos… sintiendo curiosidad por este tipo de criaturas a los que considero enemigo, y siendo que ahora la verdad, no eran ni una ni otra, ya que el perdió el sendero como ángel… solo era un pecador mas, un ángel ennegrecido por el odio adquirido a los suyos, aun así pensar en una pelea era algo jugoso que le daba algo de vida a su muerto ser.



off: perdona que tarde tanto en responderte uU... y que no estoy con todas las luces para hacerlo TT_TT

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Re: Metáforas...

Mensaje por Amaimon el Jue Ago 02, 2012 3:05 pm

No pudo evitar reír ante la afirmación del ángel, ¿su lugar lo elegía él mismo? ¡NO! Eso era comquísimo porque en su mundo, en el oscuro lugar al que la creación misma lo había condenado, no existía la capacidad de elegir. Amaimon era quizás el más "pequeño" de todos sus hermanos y como tal el más débil, considerado siempre solo por su habilidad para blindarse a sí mismo, que aunque no parecía usarla en su personalidad en la villa de Rose, ya que siempre y sin excepciones se mostraba abierto y sonriente ante los otros, las gruesas escamas que lo protegían no servían en su propio ser más que en su cuerpo físico, por lo mismo siempre obedecía sin chistar a sus hermanos mayores, porque ellos eran más fuertes, ellos eran más listos, ellos tenían un lugar más alto por una sola razón y éste ángel cualquiera no se iba a venir a saltar los estratos que le habían enseñado desde el principio de los tiempos.
Si era un ángel guerrero, su lugar era entre las fauces del Abisal de la tierra, si era un ángel, obviamente en el pensamiento del demonio su lugar era debajo suyo. No importaba si en una pelea o en la cama, eso le daba igual a estas alturas.

¿Porqué? Porque no podía matarlo, a veces tenía que sentarse y conformarse con tomarlo por la fuerza o con destrozar alguna parte de su cuerpo, ya que si afectaba el equilibrio de la vida en la villa, su ama y señora se molestaría mucho. Eso no le preocupaba mucho, que Mephistos lo regañara si le importaba.
- Esa espada se ve valiosa
Dijo sin temerle al filo de la misma. ¿Armas? ¡Bah! Al Rey de la Tierra incluso la propia espada de Uriel le haría solo cosquillas si cubría su piel con todas las escamas que eran su principal habilidad, no le tenía miedo a esa clase de habilidades, sino a las mágicas o de otra índole, ésas eran las que lo hacían pensar dos veces en el adversario, por lo mismo se enderezó por completo cuando vio que al ángel se le acercaba, estaba acostumbrado a caminar encorvado pero tratándose de un... ¿enemigo? Haría lo que todo animal ante una confrontación: hincharse para parecer más grande, aunque ¡que divertido! ¿él, parecer más grande?
- Si sigues molestando al toro te tocarán los cuernos
Y agacho la cabeza como si en verdad fuera aquél animal.

- Me gusta tu espada, creo que será un excelente obsequio
Y se encogió de hombros ante lo de que le temía.
- No he podido evitar poner esa cara, pensé que eras un Arcángel. Pero estas mucho más abajo en la cadena, así que me quedo más tranquilo... aunque no tienes pinta de ángel
Y dicho eso redujo la distancia entre ellos, acercándose para tomar uno de los mechones de su cabello entre sus manos. A simple vista la piel de la mano que había alzado al rostro del ángel no tenía nada de sobrenatural, pero cada una de las placas que la cubrían podrían resistir sin más hasta la ira del mismísimo Miguel ¡si iba a acercarse a un ángel no sería a ciegas!
Porque en cuanto lo toco pudo ver que en efecto había sido un ángel, pero ahora no era aquél ser de luz en su totalidad, más bien parecía que alguna de sus partes angelicales se había perdido en el camino y se había ennegrecido a tal grado de que ahora bien podría aparentar ser un demonio inferior. ¿Sería esa la razón por la que le buscaba pelea? Esa era una información excelente para su hermano: "los ángeles también odian la tregua y están al borde de terminarla, su amo y señor no es tan fino como nosotros lo teníamos contemplado ya que no puede contener a sus propias hordas"
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Re: Metáforas...

Mensaje por Invitado el Vie Ago 03, 2012 12:52 am

-En realidad no lo es, se la robe a un hombre cuando era pirata-

Aquel Abisal no se veía temible en realidad, pero confiarse con cualquier enemigo era solo un acto de pobres ignorantes, incluso siendo de rangos menores, es definitivo que si te confías tenes mas probabilidades de perder en cualquier batalla. Pero cierto era que en este momento tener a un demonio de su calibre frente, llegaba a hacerle hervir la sangre, reviviendo el pasado con la guerra que nunca debió acabarse, que nunca debió darle tiempo a su cabeza pensara y razonara, solo debía pelear entonces el alma quizás nunca se le habría ennegrecido, pero alerta vio entonces al demonio verde mas cerca de lo que el se había aproximado, declarando que su espada le gustaba, que seria un buen obsequio, lo que logro que el ángel ennegrecido alzara una ceja aun observando fijo a aquellos ojos, el demonio parecía comenzar a jugar, pero cierto era que por el momento iniciar una batalla no era lo mas inteligente que podía hacer.

El temor no era habitual en su corazón, y pues un ser que pedio todo lo que tenia ¿Qué miedo podía tener? No vario su expresión, tampoco se aparto por el movimiento del demonio, sintió los dedos de aquella mano asesina sostener y elevar su rostro un poco, sus ojos seguían con su frío natural, sus siguientes palabras no afectaron su ser, ciertamente era que aquel ángel había renunciado a serlo muy a pesar que su raza no desaparecería por eso.

-¿Un arcángel? Te sientes mas tranquilo por saber que soy un ángel guerrero, pero ni siquiera tus verdes ojos pueden notar lo que verdaderamente soy, es una lastima pensar que un abisal puede llegar a ser tan pobre teniendo un pensamiento como ese-

Nunca daría una expresión a nadie en el mundo, simplemente su rostro carecía de toda posible expresión, tampoco veía el sentido a mostrar algún sentimiento a través de su cara. Aquella mano se sentía extraña, la piel ligeramente diferente a una normal, pero tampoco le dio demasiada importancia a ese asunto, su cara se aproximo al oído de su enemigo donde sus labios lentamente comenzaron a moverse susurrando las palabras de un modo frío y extrañamente sensual, aunque esto último no iba con la intención de serlo.

-Cierto es, mi querido demonio, que puedo asegurarte que hay arcángeles que no pueden ganarme-

Se aparto y volvió a mirarlo.

-pero no te sientas confiado creyendo que pertenezco a aquel clan celestial, hace ya mucho tiempo que renuncie a mi condición de ángel, lo cual no quiere decir que al ver a uno de tu clase no desee rebanarlo en pedazos-

Su rostro era extraño entre lo frío y apacible, en realidad, el ángel ennegrecido veía interesante el hecho de cruzarse en su camino con alguien con quien antes habría luchado hasta la muerte, le avivaba un poco el alma corrompida poder sentir la simple posibilidad de un enfrentamiento, y aunque ansioso se encontraba de que algo así ocurriera, quizás no era momento ni lugar, algunos humanos comenzaron a transitar cercanos a ellos, así que se aparto y quedo de nuevo posando la espalda contra la pared, ya no lo miraba, parecía indiferente y casi como si el demonio no existiera o simplemente no estuviera cerca.

-¿Cómo es tu vida con el pacto que hicieron los superiores?..-

La curiosidad de saber si era el único que deseaba la guerra comenzó a rondar por su cabeza, sabia que había Ángeles que no estaban conformes ni de acuerdo con aquello, supuso que seria muy obvio que un ser sanguinario y oscuro no podía conformarse con una simple vida como esta, pero quizás delante de el tenia a uno diferente…


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Re: Metáforas...

Mensaje por Amaimon el Vie Ago 03, 2012 2:36 am

- Uno de ellos es rojo
Dijo con tono burlón mientras cerraba su orbe verde y dejaba claro que eran diferentes por una sola razón: no eran sus verdaderos ojos, eran solo iris humanos que al momento de tomar esa forma, habían quedado de colores distintos por errores en el proceso de producción. Ignoró también lo que le había dicho sobre de que estaba mas calmado ¡lo estaba! no le tenía el más mínimo miedo a los ángeles guerreros porque se los comía a diario cuando la guerra era cosa de todos los días pero ahora escaseaban tanto que verlo a él era maravilloso. Era como observar una pequeña rosa floreciendo en medio de la nada y justo así era que su rostro se mantenía: impávido, sin expresión alguna, ¿todos los ángeles parecían así de secos? A como lo recordaba todos siempre rogaban piedad y clemencia ¿porqué este en particular no denotaba ninguna expresión?

- Entonces eres un renegado pero, ¿ahora nos llevamos de "querido"?
Y le sonrió, le gustó mucho ese pequeño detalle de su parte, tan si era para molestarlo como si era por que lo hacía conscientemente, le había encantado que lo hiciera, así que se propuso de ese momento en adelante en llamarlo "Querido" como él había tenido la cortesía de hacer.
- Entre los demonios no tenemos palabras como esa y estoy seguro que entre los ángeles se llaman así con la misma hipocresía humana que tanto desprecian ¿no?
Bueno, las personas iban y venían, Amaimon estaba a costumbrado, dentro de su papel de trabajador, a involucrarse con ellos diariamente, así que se recargó al lado del ángel "ennegrecido" para despistar una conversación normal entre dos viejos conocidos, además así dejaba paso a los humanos y sabía sus espaldas respaldadas por la seguridad terráquea de la pared. Su compañero tenía finas facciones y un cabello muy sedoso, recordaba que todos los ángeles eran unos presumidos que exageraban sus bellezas siempre que podían, éste parecía saltarse más de una norma y eso le gustaba, era como hablar con otro demonio pero con la adrenalina en la sangre de que en cualquier momento podrían saltarse encima uno con el otro para tratar de arrebatarse la vida. Todavía se reía al pensar en que el otro le ganara, confiaba demasiado en su fuerza física como para temer de un simple guerrero.
No, Amaimon era tan infantil que juraba su superioridad ante toda clase de ángeles.

- No me gusta la tregua
Escupió sinceramente esas palabras. Era curioso pero... se sentía bien poder decirlo, poder decírselo a alguien más, a alguien del lado contrario, a alguien que podía sentir, odiaba esa palabra casi tanto como él lo hacía.
- No me gusta no desayunar, comer y cenar a tu especie, no me gusta sentir a mis hermanos lejos de mi... más de lo que están comunmente y no me gusta, detesto la idea de no poder comer rebanadas de tu deliciosa carne, o de al menos intentar matarte
Y le sonrió amablemente, cerrando los ojos como un niño que acaba de encontrar un cachorrito.
- ¿Tu que opinas de la guerra?
Utilizó el "tu" en lugar del "nosotros" que normalmente ponía cuando hablaba con otras personas para sacarles información. Nunca pensaba realmente en una estrategia para obtener la información que le facilitaba al Rey del Viento, simplemente platicaba con los humanos y así sacaba muchos detalles curiosos. Hablar con este ángel era curioso porque no podía leer las expresiones en su rostro, y no porque hubiera perdido práctica en ver la verdad en las facciones ajenas, sino porque el otro no hacía ninguna, ni una sonrisa, ni un levantamiento de cejas, solo en la frialdad de sus palabras podía descubrir alguna cosa que hubiera pasado por alto, así que su prioridad era hacerlo hablar a toda cosa.

Porque pensándolo así... ni él mismo había hablado tanto en ...¿cuánto tiempo? A los grandes Abisales normalmente solo les decía "si", muy raras veces proporcionaba un "no" o alguna frase larga para sus hermanos, hablar con ese ángel se había vuelto peligrosamente fácil, debía cuidar su lengua si quería que todo saliera bien pero... era divertido oírlo insultarle sin ninguna expresión en el rostro. Se preguntaba si en verdad podría poner algún gesto en esa gélida mirada.
- Dime, no me recuerdas ¿o si? Nuestra forma real al menos... ¿a cuantos de mis hermanos has visto?
Porque no le importaban los otros 5, temía en particular porque alguien a quien había sentido repentinamente agresivo hubiera ubicado ya al amor de sus amores.
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Re: Metáforas...

Mensaje por Invitado el Vie Ago 03, 2012 1:26 pm

Criatura nacida en la oscuridad que interesante se volvía para el ángel ennegrecido que extrañamente cómodo en su presencia se le veía mas relajado, mientras sus iris se centraban fijo en los seres inferiores que transitaban lentamente los alrededores, aquellos mismos que juro defender a al creador, y no solo a el, si no también a ella, su amada le había pedido en uno de sus tantos encuentros que con su fuerza defendiera a los humanos de la crisis que existía, ese mismo día que le juro su amor eterno, el mismo día que le juro que jamás la traicionaría.

No parecía en lo mas mínimo tener alguna empatía con los seres inferiores, aunque fuerte era su conexión con ellos, los odiaba y en cierto punto los amaba por aquel mismo amor incondicional que su amada tenia por su propia raza y la fe indiscutible que gobernaba su corazón dejándola ciega ante la realidad que nunca le había confesado.

-No podría asegurarte como están los ángeles en este momento, debido a que no pertenezco mas al clan celestial, los he estado evitando desde hace muchos años, había sido mas sencillo cuando estaba en el mar y era un pirata, pero ahora que me encuentro obligado a estar en tierra firme se vuelve cada vez mas difícil el no tener que cruzarme con ellos, incluso con ustedes… aunque me he tomado mi tiempo para estar informado de lo que cada uno hace, el conocimiento es poder dicen algunos y creo en eso, mas no es de mi interés realmente tener que andar de amigo de nadie por ahora.-

Extraño tan extraño era para su ser, el poder hablar despreocupado, quizás por que no había información que sacarle debido a que justamente lo que los ángeles hacían en este momento no era de su completo conocimiento, el solía vigilar los movimientos de tantos sus hermanos como “enemigos”, era conciente de las posiciones generalmente, aunque no llevaba mucho en la ciudad como para haberlos podido descubrir a todos, y solía también pasar mucho tiempo en su trabajo o perdido en la oscuridad del bosque, pero las pocas veces que estaba realmente en la ciudad sus ojos buscaban a todo ser anormal en varias ocasiones siguió a varios descubriendo sus horarios ocupaciones y el estilo de vida que poseían, no tenia nada que hacer realmente, pero era un estratega y debía pulir todas las posibilidades, ventajas y desventajas… lo llevaba en el alma, era parte de su ser el ser de ese modo un espía, un guerrero, ahora actuaba por su cuenta, con su propia ideología a la que era completamente fiel.

-La guerra?... era una de las razones por la cual muchos de nosotros nos manteníamos vivos… tanto ángeles como demonios han perdido su naturaleza con esta paz, algunos parecen disfrutarla otros la odian, no tengo un pensamiento definido acerca de ella, solo se con toda certeza que cuando ella vuelva me levantare con mi espada, y si en frente tengo un ángel o un demonio da igual, peleare por lo que creo-

Su rostro inmóvil, incapaz de expresar nada mientras habla, ni odio ni amor se veía reflejada en sus iris congeladas, su corazón siempre permanecía apacible aun mirando a los humanos que siempre iban tan despreocupados ignorantes de lo que detrás de esas sencillas vidas se ocultaba-

-No deberías de quejarte, a ustedes esta tregua les es beneficiosa, puedes comer mas libremente a los mortales por que ningún ángel se parara ante ti con la intención de romper el pacto creado por Kalel y Galatea… aunque, claro que hablo ángeles que crean fielmente en las palabras del nuevo líder, si yo te hubiera encontrado en el momento en que estabas por asesinar al humano que digiere tu estomago ahora, es probable que hubiese ido en tu contra, yo no pertenezco a ninguno de los lados, en realidad el pacto a mi no me afecta, pero intento por el momento respetar el pacto solo por que me es conveniente el mismo, cuando deje de serlo iré por quien quiera y tomare su vida en mis manos.

Yo no le debo ninguna fidelidad a Kalel y este para mi no es mas que el oportunista que tomo el liderazgo para hacer sentir mejor a los ángeles incapaces de pensar por si solos… mi única tarea por el momento es investigación… -


Lo miro por el rabillo de su ojo, con esa misma frialdad inexpresiva, el ángel que perdió su condición como tal, solo era en palabra lo que esto significaba en realidad, por que en el fondo en realidad, era difícil de explicar como este ennegrecido ángel pensaba realmente, aquellos pensamientos profundos se escondían en las tinieblas de su cabeza, tampoco sentía ningún problema de que el Abisal supiera lo que él hacia, le tenia sin cuidado darle algún tipo de información que el pensara beneficiosa por que en realidad no lo haría, debido a que ya no pertenece al clan no hay nada que pueda darle que le pueda llegar a crear una ventaja y aunque así fuese, el ángel oscuro tampoco era tonto, no hablaría de lo que sabe de sus hermanos ni de lo que ha investigado de ellos con él, podía decirle lo que haría o lo que el pensaba que no tenia influencia alguna sobre nada.

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Re: Metáforas...

Mensaje por Amaimon el Vie Ago 03, 2012 2:34 pm

- No me gusta el mar
Interrumpió como un niño que se mete en la conversación de sus padres sobre que cosa hacer con él, entrecerrando los ojos e imaginándose la masa de agua salada frente a él en lugar de las puertas de la enredadera, ante el imponente recuerdo se volvió a encoger en si mismo, odiaba las olas y odiaba el océano porque inevitablemente se hundía como roca dentro del mismo, por eso también envidiaba terriblemente a los piratas ¡ellos podían andar por el como si nada, cantando canciones y bebiendo ron! ¡¡Ron en todas partes!! A Amaimon la sola idea de subirse a un barco lo mareaba.
- ¿Cómo soportaste tanto tiempo en el mar?
Preguntó molesto de estar mareado por haberse imaginado a su acompañante angelical flotando suavemente en la marea, pero sin esperar una respuesta en realidad, solo dejando salir un poco sus frustraciones sobre aquel recuerdo. Si llegaba a enojarse o a ponerse triste, pequeñas desgracias sucederían a su alrededor ya que no controlaba muy bien la totalidad de sus poderes, no como lo hacían otros abisales.

- Entonces los ángeles no son lobos.
Y volvió a mirarlo, no tenía mucho caso estar viéndole la cara si ésta se iba a quedar siempre así: "..." de modo que en lugar de eso solo le echaba rápidas ojeadas pero sobre todo para asegurarse de que sus manos se mantuvieran donde pudiera verlas y lejos del mango de cualquiera de sus espadas.
- Creo que la unión hace la fuerza y aunque no tuviéramos un líder, nuestros instintos nos dirían que hacer. La Reina de la Sangre es el icono más grande que podamos tener, sin hacer menos a tu líder creo que son caras de una misma moneda.
"Solo que ustedes, moneditas de menor denominación no agradecen tenerlo cerca" pensó para sus adentros. Entonces los ángeles no eran la manada que las hordas de demonios sí. Ellos parecían actuar más individualmente y seguían siendo hipócritas, entre demonios se podían decir las más crueles de las verdades pero, ¡vamos, al menos las decían de frente! Amaimon jamás había oído de un demonio que hubiera decidido darle la espalda ya no a su especie, como el ángel afirmaba haber hecho, sino a su esencia misma, a "dejar de ser un demonio" para jugar a ser perfume mal embotellado, que era lo que le parecía el ángel con quien platicaba, pero a quien sentía podía decirle sus verdades como lo hubiera hecho con cualquier otro demonio.

- Procuraré dejarte ir Comenzó - Cuando la guerra vuelva, procuraré dejarte ir. No pareces un ángel, hueles como uno pero no pareces uno, no tendría sentido que te matara. "Los enemigos de mis enemigos son mis amigos" y no tendría caso.
Ahora el rey de la tierra hacía todas las expresiones que el otro no tenía o no parecía querer mostrar, lo miraba de reojo y paseaba su vista por todo su celestial cuerpo, volvía a ver a la gente y le sonreía a los que los miraran, se revolvía en su lugar y de veces se levantaba para estirarse o moverse, parecía que quería llenar el espacio que dejaba el otro al parecer tan inmóvil como una estatua de marfil, eso y su personalidad misma le rogaba que lo hiciera, si no iba a comérselo, debía al menos moverse.

- Me quejo, Me quejo
Interrumpió de nuevo, dando patadas en el suelo como un niño hiciera durante un berrinche, pero escucho el resto de su discurso con esa mirada curiosa impresa en sus ojos dispares.
- Lo único que me beneficia de ésta tregua es que puedo saber donde están exactamente mis hermanos, y cuántos de ustedes hay cerca de mí. Comer humanos todos los días es como comer siempre comida chatarra, te harta en algún punto que extrañas las verduras.
Y al escucharle decir aquello de que si lo hubiera visto asesinar al humano cuya sangre todavía se impregnaba en su camisa, volvió esa racha de adrenalina que le provocó una sonrisa ¿hasta cuándo dejaría ese ángel de hacerle aquellas reacciones?
- Respetar el pacto... Repitió sus palabras, más como tratando de comprender algo que era muy trivial y confuso - No te veías con muchas ganas de hacerlo, querido.
Se acomodó la camisa, escondiendo la mancha de sangre que lo incriminaba de nuevo, por alguna razón aunque fuera un simple ángel guerrero, por alguna razón estaba comenzando a creer que era poco más que eso y que de ponerse serio y él distraerse como siempre, le podría hacer pasar un muy mal rato.
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Re: Metáforas...

Mensaje por Invitado el Vie Ago 03, 2012 10:34 pm

-Quizás el deseo de no volver a ver sus caras {tanto de demonios como de ángeles} me mantuvo en el mar todo ese tiempo, y cierto es que hubiera seguido así si no fuera por que le capitán pretendió mas de mi de lo que estaba dispuesto a dar, mi fidelidad tiene limites…-

Mira nada mas al ángel ennegrecido tan cómodo con la charla que mantenía con aquel demonio, quizás entonces si había perdido mas de lo que había pensado de aquel falso orgullo angelical, estaba hastiado de tanta mentira que rodeaba a la santidad, paso por muchos estados durante su existencia, peleando sin un por que… solo cumplía con lo que le era ordenado por sus hermanos superiores en rango, adquiriendo el por que por sus cuenta en manos de la belleza humana de la que aun perdidamente enamorado estaba, y ahora tras perderlo todo, su razón de pelea y existencia, incluso aquel que solo peleaba como títere cumpliendo el deseo del titiritero, se encontraba en aquel estado de stand by completamente neutro a todo lo que rodeaba aquella historia milenaria, el bien y el mal no existen, o al menos no son definitivos… los hechos no justifican los medios, el conseguir la paz en manos de la guerra es solo una excusa, incluso en este momento donde supuestamente la paz es la reinante dominante de las vidas de todos aquellos que alguna vez fueron parte de la gran guerra, todos parecían motivados a desear que la misma acabara, el designio era pelear, ninguno de ellos parecía servir para otra cosa, nadie estaba preparado realmente para vivir de verdad.

-Un líder es solo el reflejo de la debilidad de los que lo siguen, incapaces de tomar decisiones propias esperan entonces que su líder indique el camino, no puedo apreciar al nuevo líder, no puedo respetarlo como tal, por que no es mi líder, no confío en su guía, no puedo confiar en un ser que se dejo tentar por los hechizos de quien se supone su mas grande enemigo… no quiero estar bajo el mando de hipócritas nunca mas, no importa realmente lo que ellos piensen al respecto de eso, no puedo confiar en ninguno, cuando con tanta facilidad se olvidaron de su creador y dieron su fidelidad al primero que apareció proclamándose líder indiscutible.-

Soltó sin ninguna traba las palabras que sintió en el momento en que pensó en Kalel, ¿Quién se pensaba que era para tomar el lugar del creador?...

-Quizás si el creador siguiera vivo, yo nunca me hubiera corrompido, si tal vez guardado resentimiento en aquel momento, pero seguiría al lado de mi creador defendiendo la creencia que algún día los seres de la tierra media, los del inframundo y los celestiales encontrarían el modo de encontrar la coexistencia, la verdad es que no odio a ningún ser sobre la tierra, ni a ti… ni a los ángeles ni a los demás… -

Había caído en cuenta de aquello, quizás por esa misma razón era que el ángel intentaba no cruzar palabras con los demás, por era inevitable que el hablar lo llevara a razonar sus propio ser, descubrir ahora que lo que había en su interior no era odio ahora lo dejaba con una nueva y no tan cambiada mentalidad, pero ahora era capaz de ver las cosas de un modo diferente desde el mismo ángulo.

-Claro que aunque no los odie no quiere decir que no me levantaría en armas contra todos.-

Aclaro mientras seguía con aquel perfil invadido de seriedad, con la frialdad de su alma congelada, convirtiendo ahora en un ser completamente neutral, miro a los dos grandes grupos como lo que eran, dos potencias en busca de poder… eso era lo que este ángel podía ver manteniéndose en aquella posición, esto ya no era una cuestión de fe, ya no era cuestión de ir en contra de nadie, simplemente era el mismo deseo de poder absoluto sobre el universo lo que los convertía en enemigos, con mentalidades diferentes que los dejaba catalogados en el mismo lugar, seres patéticos que traicionarían a cualquiera con tal de conseguir lo que desean. Otra vez la imagen de su amada en el piso teñido de la roja sangre se formo en su cabeza, tan capaces de matar una de las primarias razones por las que fueron creados, no guardaba odio hacia los ángeles en general, el odio estaba dirigido a la silueta desconocida que asesino a su amada, aquel ángel misterioso que era el objetivo real, la razón que le llevo a cometer la locura de que guardaría con alto recelo en su memoria, pues si alguien se enterara de aquel nuevo designio al que ángel ennegrecido acepto para cumplir la misión autoimpuesta, entonces todo lo que había hecho hasta ahora habría sido inútil, todo seria revelado cuando aquel que con su poder arrebato la vida de su amada, diera a conocer su cara ante los iris de espada.

Su cabeza ceso con el pensar, al ver el comportamiento inquieto del Abisal, lo que lo hizo parpadear un poco, aunque la seriedad siguiera permaneciendo dominante, extrañamente su aura fría había disminuido ante el actuar de aquel, parecía un niño… un niño pequeño que ante el aburrimiento necesitaba moverse y llamar la atención. Aunque no haya comentado palabra alguna sobre lo ultimo dicho por aquel, sobre que lo dejaría ir si se lo encontraba en batalla, le pareció un gesto que contradecía a su misma esencia demoníaca “ Un Abisal capaz de sentir misericordia”… pensó en ese momento virando su rostro hacia un lado mirando las nubes correr veloces con la fuerza del viento que soplaba en las alturas que apenas una brisa se sentía a en la sobre la tierra.

- Es como lo dije, lo cierto es que nací como guerrero, ¿Qué es un guerrero sin guerra?... no es nada mi querido Abisal, nací para pelear y es lo que haré, pero como bien dije, por el momento el pacto me es conveniente, aunque mi sed de adrenalina me invite a provocar alguna pelea, tampoco puedo hacer mucho mas realmente…. No hasta que lo encuentre…-

Lo ultimo fue dicho con una voz casi siniestra con sus iris de espada mas que afilados y un aura peligrosa que surgía cuando pensaba en el ángel asesino, uno de los pocos momentos donde sin tener expresión en su rostro realmente igualmente la lectura de su cuerpo expresaba con intensidad el deseo de ver la sangre correr del cuerpo de aquel ser…

Entonces se acerco al Abisal sin un gramo de temor así como el mismo Abisal no demostraba temor hacia él, que seria algo un poco ilógico que lo hiciera, aunque cuando se acerco a este la primera vez en que sus ojos se encontraron el olor del temor era emanado de su cuerpo, quizás la impresión, y la confusión, después de todo el otro había creído que era un arcángel…

Se quedo frente a él mirándole a los ojos nuevamente, tan serio… cualquiera creería viendo de afuera que en cualquier momento ahí habría pelea, algunos que miraron la escena planteada ante la posible pelea prefirieron alejarse del espacio y evitar problema alguno, dejando al fin tanto al ángel como al demonio solo con la compañía del otro en aquel lugar, sus parpados cayeron un poco y su mentón se elevo, una mirada que parecía rozar el desprecio por lo que tenia enfrente, mas la mano se elevo y esta acaricio el cabello del Abisal como si este fuera un pequeño niño.

-Eres lindo… no cambies-

Dijo con toda la seriedad y la inexpresividad que por demás caracterizaban su persona, entonces se alejo unos pasos y volvió a mirar a la puerta cubierta por las enredaderas, solo unos segundos, no le dio importancia darle la espalda al enemigo, por alguna razón estaba seguro que en esta oportunidad no habría una pelea, y que aunque el ser en su esencia detrás de el se caracteriza por ser traicionero como cualquier demonio, era claro que tampoco el demonio se encontraba con un enemigo verdadero, y que por el momento, como bien le dijo hacia escasos minutos, el lo dejaría ir…

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Re: Metáforas...

Mensaje por Amaimon el Sáb Ago 04, 2012 8:35 pm

- ¿Qué se le puede dar al mar?
Preguntó sin entender en verdad el doble sentido de sus palabras, no refiriéndose al capitán del barco donde hubiera navegado sino al mar mismo, temiendo que, quizás, te pudiera arrebatar el alma y que esa fuera la razón de que ninguno quisiera volver a tierra firme después de haber pasado una vida de pirata.
- No creo que nuestro líder sea el reflejo de nadie ni de nada.

Comenzó hablando con cierto temor de Galatea, nunca iba a aprender a respetarla porque nunca le había gustado como demonio, mucho menos como líder aunque sí como mujer, aunque todas esas facetas representaban la misma cosa, para él había sido un descaro proclamarse reina así como así ¿No tenían para eso niveles? ¿No habían sido creado por eso en pares? ¿Dónde estaba la dualidad que se supone debían respetar? Si ella no ponía ese ejemplo, ¿porque entonces obedecerla?
La respuesta era tanto cuanto simple: porque daba miedo. La Reina de la Sangre tenía ese apodo no por nada y ofenderla o desafiarla en algún sentido era... temible, todavía no sabía como- bueno, harina de otro costal que no discutiría ahora.
- Nuestra Reina es quien es y nos obliga a ser quien quiere que seamos, si hay algún eslabón débil en nuestra cadena ten por seguro que ya lo destruyó, no puedo hablar de tu líder porque no conozco sus métodos, pero muchas veces es mejor que te teman antes que te respeten.
Así aplicaba en el mundo de los demonios, desgraciadamente.

- Ese "quizás" no existe.
E hizo un ademán con la mano en señal de su descontento.
- Solo te mostraron el camino, tu lo seguiste por tu propia voluntad. Si vas a culpar a alguien de lo que eres, debes culparte a ti mismo.
Porque si en algún momento moría por seguir a Mephistos, no se arrepentiría de absolutamente nada. Por eso lo "perdonaría de encontrárselo en el campo de batalla", porque no le odiaba, no cabía espacio para eso en el ángel neutral, como se había querido convertir en una escala de gris en vez de blanco o negro, no tenía porque temerle y mucho menos porque atacarle, le estaba agarrando cariño no solo a su ideología sino también a su rostro inexpresivo.

Parecía, sin embargo, divagar muy seguido. Y cada que lo hacía el Abisal de la tierra se le quedaba viendo, curioso, esperando encontrar en el fondo de sus pupilas un pequeño flashback que le explicara su radical comportamiento, algún gesto que le dijera porque su mirada parecía un témpano de hielo o alguna nota en su voz o respiración que le dejara en claro las razones que tenía "un ser de luz" para entablar una filosófica conversación con un Abisal, un ser sumido en la completa obscuridad de sus propios deseos. Quizás en eso era en lo que se diferenciaban, ellos, los grandes Abisales hacían lo que querían. Si Bhaal tenía ganas de violar a un muchacho, lo hacía, si Lilith tenía ganas de ver correr sangre, mataba, si Mephistos sentía su ego necesitado de alabastros, arrodillaba incluso a los otros abisales, si él tenía hambre, comía sin importarle que cosa se le fuera a la boca.
Los ángeles no. Los ángeles no hacían esa clase de descaros. Los ángeles no cumplían sus más oscuros deseos porque éstos eran pecados: "No matarás, no robarás, la glotonería es tan mala como la lujuria y la ira" Solo Uriel aprecía sereno e impávido ante estas advertencias, solo él y... ¿le había dicho su nombre?
- Amaimon.
Y le extendió la mano
- Es un gusto encontrarte en este pedazo de mundo.

Pero el cordial saludo duró muy poco en realidad, ya que al verlo mirarle de esa forma, se volvió a helar apanicado. ¿Ahora que cosa le había hecho? ¡No! No dejaría que lo arruinara por alguna tontería celestial que se trajera entre ceja y--
¿Que?
¿Una caricia? ¿Así nada más?-- ¡Y le había dicho lindo! Aunque no tuviera expresión alguna... aunque se viera cómico y pareciera una burla ¿en verad le había acariciado el cabello? La razón de sus sorpresa es que ni siquiera el hermano a quien amara tan devotamente tenía esas atenciones con su persona, esos detalles desinteresados que el supuesto ángel había mostrado. Siempre era... ¡Bueno, era diferente! Su corazón dió un vuelco y no pudo evitar que los colores se le fueran al rostro de repente, se había visto ya en muchas derrotas pero nunca en alguna como esa,
No le gustaba la idea de pensar que hubiera sido una derrota pero... era un gesto tan amable que le pareció una trampa.

Ahí tenían otra diferencia entre ángeles y demonios: los ángeles son capaces de cometer actos indiscriminados de ternura y empatía por otros seres vivos, los demonios rara vez te darán las gracias.
- Gr-gracias...
Y si te encuentras con una de esas, más te vale no desperdiciarla.
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Re: Metáforas...

Mensaje por Invitado el Lun Ago 06, 2012 1:46 pm

Toda la situación parecía no ser mas que una locura, un Abisal dando las gracias a un ángel y un ángel mostrando amabilidad con un Abisal, solo una demostración era esta que a pesar de su naturaleza ambas razas podían convivir aunque sea un poco, y aun así todos parecían caer siempre en el mismo circuito tan viciados por el poder y tan sedientos de sangre…

“Muchas veces se pregunto como seria todo entonces si ellos encontraran el sistema para coexistir, ¿Cómo seria el mundo si al fin cada quien realmente tuviera su lugar?... es muy parecido al accionar de los humanos, la discriminación es solo un veneno adictivo para todos, mortales e inmortales por igual. Te ciega por completo, te hunde… te lleva a dividir inevitablemente a cualquier sociedad, si tan solo todos fuéramos capaces de poder superar esa “enfermedad” quizás entonces realmente podamos engrandecernos y ser seres completamente perfectos.”

Los ojos del ángel seguían insistentes en las puertas… sus ojos por primera vez desde hacia mucho tiempo mostraron una luz diferente…

-Ese era tu deseo… Presea…-

De sus labios el nombre por fin después tantos años salio, haciendo que en su garganta un profundo nudo retenido se formara…

-Yo lograre ese mundo… .-

Sus ojos se pusieron intensos, su mirada completamente segura, metido en su ser, sin darse cuenta que algunas palabras se escapaban por su boca. Esos recuerdos que siempre marcaron con cicatrices imborrables su corazón y su alma, no sentía culpa de haber abandonado a sus hermanos aquel día…

------------Flashbacks--------------

La lucha era intensa, los demonios avanzaban a firme paso, Elliot estaba peleando contra varios demonios de clase inferior, usando su sagrada espada blanca… cortaba los cuerpos de aquellos que tentaban contra la paz y la belleza del mundo, al menos esa una de las razones, la principal era la hermosa mujer humana de la que se había enamorado, ella deseaba poder vivir con todos los seres de este mundo en paz, algo que le costaba entender al ángel, demonios ángeles bestias y humanos por igual… que extraño sueño viniendo de un humano, seria entonces quizás que aquellos sentimientos tan puros de un ser tan inferior eran los que habían ablandado aquel corazón guerrero?...

La pelea continuaba, la sangre de los demonios se derramaba… pero, un grito hizo al ángel descuidarse en medio de un ataque que lastimo su brazo izquierdo, aun así , tan a pesar del dolor detuvo a los demonios que se abalanzaban en contra de su amada, le grito que se fuera, pero ella aterrada quedo inmóvil, desesperación, terror, no quería que estuviera ahí, ¿Por qué estaba ahí?, enloquecido, cegado por defenderla, comenzó a destruir a los seres “malignos” sin notar siquiera que cada vez llegaban mas, sin notar que a sus espaldas el destino cruel que le aguardaba daba comienzo…

Un ángel… solo su silueta se vislumbraba pero alzo su mano, un fuerte viento se elevo y una luz enceguecedora apareció, cayendo sobre los demonios, sobre Elliot, sobre Presea… Elliot no sufrió muchos daños, los demonios fueron extinguidos por el poder… y Presea…..

Elliot abrió los ojos, miro en dirección a su amada, donde esta yacía en el suelo su sangre se desparramaba sobre el suelo, y sus ojos abiertos no poseían luz alguna… estaba muerta, los demonios comenzaron a llegar, algunos Ángeles llegaron y defendieron a Elliot del ataque de aquellos gritándole que despertara, que estaba peleando y cosas parecidas, la mirad a de Elliot fue dirigida a la silueta que le daba la espalda y desaparecía en dirección a otra batalla que se daba cercana, Elliot fue por el cuerpo de Presea, los Ángeles a sus espaldas lo llamaban, “sacrificio” Elliot no les hablo, no los miro siquiera, camino en dirección contraria abandonándoles en batalla.

Llego entonces a un monasterios muy lejano, con su amada en brazos entro recostándola en el frío suelo, intento usar sus poderes para atraer su alma, pero no había caso, un ángel no tenia tanto poder ni siquiera un arcángel podía revivir lo que ya muerto estaba… solo el creador era el que tenia el poder de la vida, pero el ya ni siquiera eso tenia…Entonces se resigno, de rodillas ante el cuerpo de su amada ninguna palabra salio de su boca, lloro en silencio mirándola, años y años en la misma posición frente al cuerpo en descomposición, la carne podrida que pronto iba liberando el marfil color de sus huesos manchados con sangre… pero ahí estaba, firme… no se iría no la dejaría sola, sus lagrimas brotaban segundo a segundo, cada día… cada semana, por cada mes que pasaba, y cada año que quedaba atrás, hasta que aquel cuerpo en polvo se convirtió…

-----------Fin Flashbacks------------

El ángel ennegrecido cerro los ojos y viro hacia el Abisal con su expresión fría en sus iris de espada.

-Nací bajo el nombre de Kasiel, pero en la tierra media soy conocido como Elliot… puedes llamarme del modo que desees, para mi es lo mismo.-

Su rostro permanente sin expresión se fijo hacia el Abisal.

-No se como sea tu reina, pero ella no es mi enemiga, ella mato a Satanás razón de mi existencia pelear contra el, no tengo nada contra los abisales, no tengo nada contra los demonios bajo el mando de la Reina de la Sangre, mi enemigo todo es aquel que me arrebato lo mas importante en mi vida, mi enemigo en un futuro será aquel que desee volverse un obstáculo en mis intenciones-

Aseguro el ángel permaneciendo frente al abisal.

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Re: Metáforas...

Mensaje por Amaimon el Mar Ago 07, 2012 2:35 pm

- ¿Eh?
Pero el otro se había enfrascado en un viaje al que el Abisal no estaba invitado, podía intentar seguirlo claro, ¿para qué le servían sus poderes si no era para acosar a otros? Pero dudaba mucho poder alcanzarlo en las profundidades de su mente. Después de todo, todos tenemos nuestro propio pasado y cargamos con nuestros propios muertos. Suponía que los ángeles, por tener alma y poseer consciencia y todas esas cosas que su creador les había dado desde el principio, encontraban mucho más difícil que los demonios el deshacerse de sus muertos.
Alguna vez había estado en un país donde les dejaban comida y un camino para volver a casa, no lo había entendido ¿De qué les servía la comida a los muertos? Pero seguramente para el ángel ennegrecido hubiera tenido más sentido. No, su creador los había dotado con esa consciencia de sí mismos que los Abisales alababan tanto, no en vano se sentían superiores al resto del mundo, pero también les había dejado la oportunidad de negarla, de entregarse a sus más puros instintos y de no tener remordimientos más tarde, así podían asesinar, violar, corromper, robar, destruir, en fin que hacer toda una suerte de maldades sin sentir pena ni gloria por ellas, sin enfrascarse en sus mundos y viajar lejos para recordar una brizna de los buenos tiempos.
Y ahora se embobaba con esa persona que se perdía en su viaje entre las flores de la puerta de la enredadera.

Supuso que estaba bien, nunca había visto a alguien hacer una cosa como esa pero supuso que estaba bien, nunca había visto a un ángel pensar en algo que doliera tanto.
- Mastícalo como si fuera veneno y escúpelo
Le aconsejó pensando que sería tan fácil de hacer como eso ¿cómo podían culparlo de intentarlo siquiera? Amaimon no entendía el dolor por el que el ángel pasaba porque nunca había perdido algo así de valioso y generalmente terminaba por comerse a sus parejas en un acto de completa estupidez. Aunque ahora que pensaba en qué cosa podría poner a un ángel renegado tan mal, recordaba el miedo, ¡no! el pánico que lo había sacudido al saber que su Dios había muerto, que aquél al que consideraba un padre en su vida no estaba más sobre éste mundo y no solo eso: que había sido asesinado, que había allá afuera alguien con la capacidad de quitar la vida que él con tanto esfuerzo hubiera creado. Para el Rey de la Tierra aquello había sido como arrancarlo desde la raíz y ponerlo en una maceta, una maceta roja que nunca le dejaría crecer como su antiguo amo hubiera hecho. De haberle dado la oportunidad quizás hubiera luchado un poco más por él. De haberle dado la oportunidad quizás el ángel no estaría divagando ahora.
"A veces no somos suficientemente fuertes.." pensó mientras contemplaba al ángel guerrero, pero de inmediato se negó a no poder proteger lo que ahora más amaba sobre éste mundo: su hermano mayor.

Pronto el otro regresó de su trance ¡cómo le hubiera gustado que le contara esa historia! Se sabía de memoria las versiones de los demonios, pero le hubiera fascinado escuchar alguna de la boca de un ángel ¿lo verían todo tan crudo? ¿Contarían tantos detalles? ¿Serían sus voces tan melodiosas? Incluso Alastor tenía voz de cuenta cuentos cuando no estaba de psicópata ¿Cómo se escucharían las historias de los ángeles?
- Entonces Elliot será, porque no pareces más un ángel y no creo que quieras seguir siendo uno.
Y su mirada seria lo congelo de nuevo, estaba empezando a acostumbrarse a esos escalofríos que le recorrían la nuca cuando lo miraba así... o sea... casi todo el tiempo. Resultaba reconfortante conocer a un ángel que no fuera todo bondad y clemencia, que no trajera puesta una máscara hipócrita con la que escondiera su verdadera naturaleza, aquella que rozaba ridículamente con la de los demonios.

Se acercó a él de nuevo y puso ambas manos sobre los hombros del otro, Amaimon, por definición, estaba lleno de tierra, por lo que dejó un polvillo café sobre las finas ropas de Elliot
- Siendo así, yo no temeré a tu espada, Elliot querido. Y tu procura no temerme a mi. Sin embargo si me encuentras en el campo de batalla y decides que te estorbo, por favor no me lo hagas saber, prefiero quedarme con la idea de que conocí al único ángel que no usa una máscara hipócrita a que conocí a un amigo que intentó traicionarme, en cuyo caso no dudaré en devorar tu corazón
Sentenció mirando por primera vez a los ojos de alguien, había elegido que fuera éste ángel porque le parecía tan real como una herida ardiente en medio de la batalla, nunca iba a tener expresión en su rostro aparentemente, pero siempre iba a poder agradecerle aquella sinceridad. Soltó al ángel porque su aroma comenzaba a marearlo y ese mirarlo a los ojos se estaba convirtiendo más en una amenaza por parte de sus instintos básicos, casi era como ver un trozo de carne bien cocida con hambre.
Se fue a recargar ésta vez en la puerta de la enredadera, dándole la espalda también por primera vez, concediéndole la oportunidad de intentar hacerle algún daño si eso era lo que en verdad buscaba.
- Dime, Elliot querido ¿podrás contarme alguna vez tu historia? Ese viaje que has hecho fue interesante....
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Re: Metáforas...

Mensaje por Invitado el Miér Ago 08, 2012 9:59 am

“Mastícalo y escúpelo” Que modo tan sencillo de pensar tenían los demonios, teóricamente incapaces de amar, al menos eso creían, cierto era que no había ser sobre la tierra, el cielo o el infierno que se salvara de aquel sentimiento, ya fuera el típico amor, u otro tipo del mismo, siempre llegaría en algún para atormentar el corazón con aquella inestabilidad que produce.


-Si fuera tan fácil Amai-kun… ya lo hubiese hecho-

Comento el ángel que mantuvo su seriedad y frialdad en todo momento, recordar aquel día siempre era mas bien un recordar, una reafirmación de lo que hoy en día era, y aunque esos recuerdos fueran dolorosos y lo infestan de odio hacia aquel ángel que le arrebato su felicidad, también no se arrepentiría de nada de lo que paso pues es gracias a eso que es quien es, es gracias a esas experiencias que pudo abrir los ojos y dejar la metafórica ceguera detrás, quizás eso era esto su destino, quizás todo lo ocurrido ya estaba labrado en piedra, incluso aquel secreto tan grande que ocultaba en su cabeza, por un segundo recordó aquel día en que ya habiendo sido abandonado en Villa de Rose en su transitar por la ciudad se cruzo con aquel ser, y que tras aquello y mucho pensar realizo aquel pacto que nunca rompería, pues su palabra había dado aquel día, y él era de los que cumplían con ella hasta la muerte-

Aunque muchas veces por diferentes motivos, casi siempre provocados por ángeles, se veía en la tentación de romper el silencio y dejar ver aquello que ocultaba aun con mas recelo que su propia historia, no por vergüenza a los acontecimientos de aquel día si no que simplemente era conciente que si abría la boca en el momento que no era el indicado todo el plan que por años había pensado se iría inevitablemente al carajo, y todo los sacrificios hechos hasta el momento serian completamente en vano.

-Soy un ángel, y lo seré hasta el día en que mi vida encuentre su final… pero a diferencia de mis hermanos, me quite la venda de los ojos lo que me permite ver todo de un modo completamente diferente, creo que he sido capaz de ver la verdad que esconde detrás de tantas mentiras, y es eso lo único que me conforta-

Admitió el ángel, sin orgullo ni soberbia, muy a pesar que su apariencia podía a veces indicar que se creía superior al resto, el era conciente que no era ni menos ni mas que nadie sobre el planeta, y que como todo el resto del mundo tenia su lugar en la historia, fuera o no aceptada por otros, el no cambiaria su decisión…ni su forma de ver al mundo ahora.

-Mi espada no es de temer, aun menos para un Señor Abisal, y aunque soy conciente de que en una batalla cuerpo a cuerpo no tendría el poder para vencer a un abisal, o incluso a un arcángel…-

Sus ojos iris de espada se posaron con seguridad sobre los de su teórico enemigo.

-Puedo asegurarte que en mi interior guardo el único secreto que es capaz que un ángel guerrero este al nivel de cualquiera de ustedes… aunque sea difícil de creer, encontré el verdadero equilibrio natural de mi ser, y eso hará que mi estatus ya no sea un inconveniente en una pelea-.

De nuevo declaraba cosas que el conocía bien, pero quizás para el Abisal seria difícil de entender, era cierto que había encontrado la forma de poder enfrentarse al nivel de los altos rangos, pero también el sacrificio del mismo era un precio quizás muy alto que debería de cargar toda su existencia, pues si sus planes salían como en su cabeza se habían planteado simplemente todo quedaría como un anillo al dedo.

No le importo el polvo sobre su ropa, no era de aquellos que moría por verse siempre impecable, la ropa solo era ropa, y era mas importante aquel simple contacto con aquel Abisal que la misma, aun demostrando que ellos podían ser tan compasivos, amables o incluso capaces de sentir amor y dolor, aunque su naturaleza fuera destruir a su paso todo lo que tenían, quizás eso no era tan así como ellos creían, Elliot aun pensaba que todos estaban ahí por una razón, una razón que todos perdieron y dejaron atrás… y quizás algún cuando la venda que cubre los ojos de todos desaparezca quizás ese día sea en el cual su alma por fin pueda descansar y reencontrarse con la de su amada manteniéndose entonces por la eternidad juntos.

-La curiosidad es una enemiga que puede destruirte si te descuidas… Mi historia no es importante, no es mas o menos que las de todos los demás, todos pasamos por momentos que no queremos vivir, y debemos mantenernos fuertes, aunque muchos prefieren el simple hecho de ignorar aquello que les afecta por temor a verse débiles, son esos mismos recuerdos los que dan el poder y la fuerza para seguir adelante… sean felices… o tristes…-

Siguió al Abisal después de tanta palabrería acomodándose su espalda contra la puerta a su lado, miro al frente el paisaje que se planteaba.

-¿No te parece hermoso este mundo?... quizás si no fuéramos tan tercos y encontráramos la forma de convivir también podríamos disfrutar de él –

Comento con esa siempre inexpresividad en su cara que muchas veces podía sacar de quicio a los demás, estiro un poco la espalda, extendiendo el cuello y mirando al cielo viendo las nubes moverse ahora con tanta tranquilidad.

-¿Qué tal si nunca fuimos enemigos realmente Amai-kun?…¿Qué tal si solo hemos olvidado la verdadera razón por la que existimos en el mundo? Quisiera que el creador estuviese vivo, estoy tan lleno de preguntas para él… incluso hasta desearía que Satanás lo estuviese, estoy seguro que ellos dos escondían en sus mentes la verdadera razón de todo esto, creo que por eso es que también están muertos…-

Se cruzo de brazos cerrando los ojos y agachando la mirada mientras sus iris de espada se cerraban apacibles…

-Estoy seguro que alguien mas debe conocer esa verdad que se esconde entre tantas mentiras… y aunque estoy investigando a cada ángel y demonio que me encuentro en la ciudad, lo que incluye desde ahora en mas, no puedo encontrar al sabio aquel que mantiene silencio desde las sombras…-

Miro al Abisal por el rabillo de su ojo.

-Algún día… te lo contare…-

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Re: Metáforas...

Mensaje por Amaimon el Miér Ago 08, 2012 1:19 pm

- ¡No, espera!
Y toda la calma que hubiera traído encima desapareció al momento mismo en que escuchó la forma en que lo llamaba.
Se puso realmente nervioso porque un calor tremendo le invadió el pecho, que Elliot le dijera de esa forma, de la misma forma que su hermano usaba era... muy bonito, se sentía muy bien de hecho, su forma estaba desprovista de toda amenaza posible y por el contrario tenía todos los matices desinteresados que hubiera mostrado con su persona cuando le había dicho "lindo". En fin que estaba encantado con sentirse así, sobre todo porque nunca antes lo había sentido, estar al lado de ése ángel en particular era reconfortante, tanto que poco importaba que fuera un guerrero o que fuera la especie que habían creado especialmente para destruirlos, a él le gustaba, ese ángel le gustaba.
- No puedes llamarme así... mi hermano se molestará mucho si se entera que me has dicho así
Y por lo mismo debía protegerlo de la furia de Mephistos.... ¿furia? ....Bueno, lo que sea que su hermano sentía cuando le quitaban la atención de encima.
"Me gusta decirte así, no dejes que nadie más te llame así" esa había sido la condición de que le tratara con cariño, no podía dejar que Elliot le llamara de la misma forma, no si Mephistos había reclamado para sí ese nombre con anterioridad.
- Mi hermano mayor dijo que no dejara que nadie más me llamara así...a pesar de que me guste como suena cuando tu lo dices, no puedo dejar que me llames así.
Todavía era un niño... uno que obedecía las órdenes de otro niño aún más infantil y caprichoso...

Se deprimió un poco porque sentía que estaba insultando al ángel al pedirle semejante cosa, pero... en verdad que temía a lo que su hermano pudiera hacerle, quería conservar esa amistad mucho tiempo más y para eso debía asegurarse de que el ángel ennegrecido estuviera vivo. En algunos puntos incluso le parecía un chiste que le dijera toda esa clase de cosas sobre la fuerza y el balance con la misma cara de nada, como si lo estuviera leyendo en los subtitulos o algo pero sin poner atención a las acotaciones como "rie" o "llora".
- Entonces... ¿eres más fuerte de lo que pareces?
No podía entenderlo, ciertamente, comprender la fuerza de un ángel era inútil para su caso tan simplón. Casi siempre pedían ayuda a su creador durante la batalla y casi siempre la obtenían como un milagro, pero eso no los separaba mucho de su destino cuando peleaban con los abisales, solo los grandes arcángeles podían influir en verdad en el equilibrio del mundo al provocarles heridas. Y aunque muriera, solo el gran creador era capaz de dormir y regenerarse como si nada. Amaimon miró una de sus manos, luego se volvió a mirar la otra
- Yo no tengo equilibrio en mí... Dijo tras darse cuenta que eran diferentes entre ellas a pesar de ser las dos sus manos, no tenían las mismas marcas en ambos lados ni las mismas arrugas - Ser yo equivale a ser desequilibrado. Ya verás: tengo toda la fuerza física de los Abisales pero ni una poca de la mágica... Creo que no podré encontrar ese equilibrio del que hablas, Elliot
Y la única cosa que saboreó en esa frase fue decir su nombre sonriendo. Siendo que no podía usar toda la magia que le gustaría, el poder de las palabras siempre le había fascinado porque era con palabras como lo controlaban en los peores estados. De enloquecer y destruir todo a su alrededor un "siéntate" de su hermano mayor bastaba para que se quedara quieto, no en calma, pero si quieto.

- No quería escucharla toda... solo quería saber porque te habías quedado tan ido...
E hizo un puchero con la boca al saber que no conocería su pasado, no tan pronto y no sin dar algo a cambio al menos. Se perdió entonces con la mirada del otro y fue a divagar allá arriba en las nubes, viéndolas flotar lentamente, espectadoras de un mundo en crisis debajo de ellas.
- Por supuesto que éste mundo es hermoso. Pero ese equilibrio todavía esta muy lejos. Nuestros Dioses murieron porque consiguieron alcanzarlo... quizás sea mejor para todos quedarnos lejos de ello y no dejar que nos atrape la tranquilidad. Si todos desapareciéramos sería un mundo muy triste. Fuimos creados en pares por una sola razón: para que al encontrarnos pudiéramos encontrar la paz, pero nada nos asegura que los otros pares sean pacíficos con nuestra persona
Tampoco había hablado tanto en mucho tiempo... de hecho, el Rey de la Tierra no hablaba casi nada. Normalmente tenía monosilábicos como respuestas y muchos "si" o "no" dependiendo de la persona, pero hablar como lo hacía ahora con el ángel ennegrecido era una cosa que... bueno, estaba fuera de sus límites.

- ¡Ah! ¡Lo has vuelto a hacer!
Y expresó su confusión sobre que lo llamara de nuevo "Amai-kun" sacudiendo los brazos rápidamente a los lados, como si tratara de dispersar ese "Amai-kun" por el aire para que no llegara a los oídos del Rey del Viento.
- Fuimos creados en pares. Eso es todo lo que yo creo. Desconozco el propósito de eso pero hasta los Dioses fueron creados en pares.
Sonrió cuando le dijo que se lo contaría, eso lo dejaba mucho más tranquilo de lo que pudiera haberlo puesto el escucharlo llamarlo de aquella forma tan cariñosa.
- No me arrepiento de nada de lo que hice en la guerra, curiosamente me arrepiento mucho más de las vidas que he quitado en esta Villa que de los incontables asesinatos que cometí en aquellas épocas... ¿y sabes? Ya es bastante que yo diga "me arrepiento". ¿A ti que te hace la tregua, querido Elliot?
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Re: Metáforas...

Mensaje por Invitado el Jue Ago 09, 2012 12:24 pm

Era gracioso oír las palabras del abisal que parecía mas un niño pequeño y caprichoso que un demonio tan poderoso como el titulo aquel le acreditaba naturalmente, Entonces simplemente esto era algo indescriptible pensar que un ángel y un Abisal podían tener momentos como estos era algo increíble por la mayoría, y en cierta forma tan esperado por aquellos que buscaban la paz absoluta y la convivencia, era que algo así podría traer un poco de luz que alimentara aquellas esperanzas… quizás… o solo quizás era un momento influido por el pacto únicamente, si el pacto no existiera entonces aquellos dos se estarían matando probablemen…

Los ojos se Kasiel se abrieron un poco y luego se cerraron manteniendo siempre aquella seriedad, miro otra vez al cielo haciéndose una pregunta una y otra vez… ¿Acaso eso seria posible?.

El ángel no le dio mas importancia a aquella nueva duda que surgía en su mente estiro su mano y acaricio una vez mas el cabello verde del Dios de la Tierra, a pesar del hielo que su alma desprendía en su interior, sus caricias eran calidas y reales, y Kasiel jamás haría algo por hacerlo y ya, el contacto por parte de el ya era incluso extraño cuando era un puro que peleaba en la gran guerra, por eso aquellos pocos privilegiados que podían hacer surgir aquella amabilidad que creyó perdida, lentamente se volvían seres importantes para él, y extrañamente al importarle al ángel también te volvías un protegido del mismo, aunque plantearse la idea de él parado frente a un ángel y a sus espaldas el Abisal, comenzaba a parecer descabellado en ese momento.

-Se puede decir, Amai-kun cuando el momento el llegue, ya veras entonces cual es el destino que yo mismo me he impuesto y el cual me otorgo una fuerza diferente-

Su voz, suave no perdía la frialdad, pero tampoco le hablaba al Abisal como lo solía hacer con los demás, de alguna manera aquel encuentro era solo otra de las tantas confirmaciones que necesitaba en su vida, una que le dijera que lo que estaba haciendo era lo correcto, y en fin… no era por vanidoso ni por orgullo, pero se sentía complacido de saber que todo aquello que llenaba su cabeza de tantas cosas no era un camino tan incorrecto como la mayoría creía.

-Quizás eso sea por que viven creyéndose enemigos, cuando en realidad la existencia de ambos grupos es simbiótica, uno no puede vivir sin el otro, solo no saben como vivir en paz –

Comento enseriándose un poco mas, y luego ver la reacción del Abisal por haberlo llamado nuevamente Amai-kun, era tierno… era amable… ese Abisal, era muy calido… Sus ojos entonces le brindaron una mirada diferente al demonio de los cabellos verdes, una que hacia mucho no se formaba en su rostro, una semi sonrisa delicada y una mirada calida con los parpados cubriendo la mitad de sus iris que ya no parecían de espada, unos segundos fueron para aquella expresión gélida apareciera otra vez, virando su rostro y dejando de ver al Abisal.

-Como dije por el momento la tregua me es de conveniencia, por lo que la aprovechare el tiempo que la misma dure, aunque si mis planes deben de cambiar y la tregua se vuelva un obstáculo en mi camino, entonces elevare mi espada y romperé con el pacto… sin importar como, lograre lo que me he propuestos durante todos estos años, así tenga que volver a manchar mis manos con la sangre que correrá a causa de la batalla, no me preocupa realmente, nunca me arrepentiré del camino que he decidido, no dejare atrás a mis propios ideales. La tregua existe solo por conveniencia de unos pocos que casualmente son los lideres de cada grupo, pero hay algo mas por sobre ellos que aun no han mostrado la cara.-

Sus ojos se afilaron como la misma espada otra vez, con el tiempo que llevaba investigando todo sabia que algo no encajaba en este juego que le caprichoso destino les marcaba, había algo mas detrás todo esto, algo que los Ángeles y Demonios desconocían por el momento… algo que podría cambiar y destruir todos sus planes como si nada…


-Por cierto, si a tu hermano le molesta que te llame de ese modo…. Entonces….-

Se acerco al oído del Abisal lentamente susurrándole lo siguiente.

-Que sea nuestro secreto…Amai-kun-

Se aparto al segundo como si nada hubiera hecho apoyado otra vez contra la gran puerta que tenían detrás.

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Re: Metáforas...

Mensaje por Amaimon el Jue Ago 09, 2012 2:12 pm

- A ver Y agitó sus manos como si quisiera bajar al suelo un polvo invisible - En ángel de color negro me esta queriendo decir que es mucho más fuerte de lo que su Dios mismo piensa... ¿no es así, querido Elliot?
Necesitaba aclarar algunos puntos sobre la curiosa forma de ver el mundo de Elliot, ¿porque tanto afán con la fuerza y con el equilibrio? Sin duda él que no tenía esa necesidad de una mayor fuerza física no le veía problema a no desearla ¿Cómo poder valorar lo que tienes hasta que lo ves perdido? Y en su caso ni sus músculos ni su poder se habían perdido nunca.
Por otra parte, las cosas que amaba tendían a desaparecer en charcos del ácido que conformaba su saliva o simplemente, como en el caso de su líder, sucumbir asesinados ante una fuerza todavía más temible. Escuchando a Elliot deseaba que existiera ese superior al que se refería, con alguien encima de su reina, seguramente haría tanto coraje que rompería la tregua y sería solo cuestión de tiempo para que alguien más le hiciera aquella atrocidad que ella se había atrevido a realizar en contra de quien el rey de la tierra más admirara sobre este mundo.

- ¿Alguien por encima de Galatea?
Y aún así, lo dudaba. Difícilmente los 7 Abisales juntos llegaban a compararse siquiera a una brizna de su poder ¿qué cosa podría hacer el ángel ennegrecido en contra de semejantes titanes? Que por cierto y hablando de ellos, tenía una duda sobre el nuevo líder de los ángeles: - ¿Cómo se llama tu Dios? El anterior a él era solo Dios pero... ¿éste tiene algún nombre en particular? Los humanos tendían a nombrarlo todo porque así le daban un límite, si el nuevo Dios también tenía un nombre sería un gran alivio para las fuerzas de Amaimon, habría... ya saben... menos cosas terroríficas en el mundo.

"Simbiótico" nunca había oído esa palabra tan cerca de su realidad ¿o sea que era igual a los ángeles? Se necesitaban entre ellos y eso nunca lo había negado, él en su caso necesitaba comérselos, sus hermanos cumplían sus más aberrantes deseos en los seres celestiales y los ángeles... bueno, ellos necesitaban a los demonios ¿no era eso lo que quería señalar Elliot? Que sin los demonios en la tierra, los ángeles sería bastardos perezosos sin nada que hacer, vagando aquí y allá nada más sin un verdadero propósito constructivo
- Entonces nuestro propósito en el mundo es hacerles la vida imposible.
Se rió por lo bajo cuando articuló esta frase, hubiera pensado que era al revés en realidad. Cuando el otro le miró de esa manera tan familiar ¿cómo se iba a resistir a eso? Por dentro, el Abisal se derritió con ese dulce mirar y más que hacerlo porque era raro que alguien los mirara de esa manera tan tierna, lo había hecho porque quien le miraba así había tenido en su rostro una expresión completamente nula casi durante todo su encuentro.

Que le mirara de esa forma era más que un obsequio para él, era una declaración, un contrato, una forma de decirle que la paz daba asco y que si se le atravesaba enfrente la destruiría sin dudarlo ni un solo momento, pero que al hacerlo tendría para él esa mirada tan tierna, aún así parecía algo ajeno a ella, como si en mucho tiempo no la hubiera puesto sobre sus ojos. Se movió cuando acarició su cabello de nuevo, ladeando la cabeza como lo hiciera un gato, buscando más de ese maravilloso contacto. Se sentía un animal pequeño ciertamente y ese "pequeño" lo hizo reír mientras el otro le revolvía el cabello.
Con todo y eso, no se sentía una mascota como siempre... solo algo muy pequeño, solo una parte del mundo ¿Dios pensaba en los demonios también?

Cuando regresó a su mirar de siempre y su cara se congeló en un momento de eterna reflexión Amaimon ya no lo percibió extraño, ahora entendía que esa era la forma de ser del ángel llamado Kasiel y que era la forma que por una infortunada coincidencia del pasado había adoptado para siempre el humano Elliot. Y estaba bien, todos tenemos nuestros muertos que nos acosan, si sus fantasmas y él eran amigos de toda la vida estaba bien para él. Sobre todo porque ahora no existía más esa barrera invisible que se sostenía entre ellos ¡eran de las razas más diferentes en la creación entera y se estaban llevando bien a pesar de todo! Era raro...
Eso era muy raro...

Por lo mismo se sonrojó cuando le susurró aquello al oído
- ¿Qu-Qué no se entere? ¿Cómo diablos iba a guardarle un secreto a Mephistos? - ¿Cómo diablos voy a guardarle un secreto a mi hermano? Pero aún así le sonrió y le llenó el brazo de pequeños golpecitos rápidos, otra de sus quejas infantiles
- Ustedes los ángeles son unos desconsiderados ¡No aprecian lo que los demonios hacemos para tenerlos contentos y entretenidos!
Sobra decir que ni él se creyó aquello, pero con restarle algo de importancia a las fuertes palabras del ángel se relajaba un poco y esperaba que el otro lo hiciera igual.

Estiró la mano para coger una de las flores de la enredadera y la cortó con un suave movimiento, para después ofrecérsela a Elliot y llevarse a la boca otra igual, el ángel no tenía que comerla pero....
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Re: Metáforas...

Mensaje por Invitado el Vie Ago 10, 2012 11:32 am

-Amai-kun…. Como dije, quizás en una batalla cuerpo a cuerpo no tendría oportunidad contra arcángeles y Abisales, es mas…. Podría pelear contra un arcángel y quizás ganarle dependiendo de quien sea, pero necesitaría la presencia de uno de ellos para poder pelear contra un abisal… y… quizás ganarle… Aun mi misión no esta completa, pero cuando llegue el día, entenderás mis palabras-

Se acomodo mejor contra la puerta estirando sutil la espalda, sus ojos se centraron nuevamente en el rostro de aquel Abisal, quedando pensativo en las palabras, ¿Era muy descabellado creer realmente que había alguien que pudiera superar a la Reina de la Sangre o a Kalel?... el seguía creyendo que había algo mas detrás de todo esto, algo mas poderoso de los que se pensaban todos, desde que comenzó con sus investigaciones demasiadas cosas no tienen sentido en varias partes… pero esto no dejaba de ser solamente una suposición en su cabeza, aun no tenia pruebas de algo superior y aunque ese algo existiera en verdad si eran tan poderosos entonces era claro que no habría pruebas tampoco de aquellas existencias…

-Mi Dios… tenia tantos nombres como el mismo Satanás, pero cual de todos era el verdadero es imposible saber en realidad, creo que hasta el mismo creador olvido su propio nombre, o quizás… nunca realmente se puso uno…-

Nunca había pensado en aquello, y ya en este momento era algo que no tenia ninguna importancia realmente.

-Y Kalel no es un Dios…. Solo es el líder que ocupo el puesto del creador… no merece ese titulo-

Aclaro con cierta amargura, no soportaba la idea que aquel se proclamara como Dios, ¿Qué derecho tenia ese a ocupar el lugar del creador?, solo demostraba lo muy inútiles que eran los Ángeles y arcángeles, que no podían mantener las enseñazas del difunto creador y pelear por él, no… tenían que buscar un reemplazo para seguir adelante, que estúpidos eran, hasta Miguel tenia mas derecho de ocupar el puesto como líder y guía, y sin embargo prefirió hundirse bajo el mandato de un sujeto tan….

Sus pensamientos fueron acallados, su ser se descentraba cuando pensaba en aquel hombre que guío a los Ángeles a batalla y simplemente dejo el mensaje que nada mas importaba que vencer al enemigo, a tal punto que llego con eso a corromper las almas de los seres que se suponen son los mas puros sobre la tierra, palabrerías, dualidades, aquel ser era completamente diferente al Creador, que muy a pesar de sus propias contradicciones al menos aquel si era puro, y aunque había tantos secretos rondando los alrededores al menos sus enseñanzas eran puras… Y aunque dudáramos de muchas cosas, algo era cierto, el creador no nos veía como guerreros, ni como Arcángeles, ni Ángeles… incluso ni como demonios ni Abisales, todos éramos sus hijos…” ¿Por qué había olvidado eso?”… miro su mano unos segundos pensativo en aquello que había olvidado, cuando muchos verían como un gran pecado que se enamorara de una humana, seguramente el Creador se hubiera simplemente reído y deseado lo mejor con ella, “ Era un padre… de verdad…” pensó entonces cerrando los ojos y cerrando el puño para dejarlo ir de nuevo al lado de su cuerpo.

-¿La vida imposible?...¿Crees que esa su función?... yo pienso que es muy diferente, creo que en realidad El Creador y Lucifer tenían un convenio… creo que era el secreto mas grande que existía, pero en algún parte del camino, se perdieron… los demonios y Abisales, los arcángeles y los Ángeles… se perdieron… ¿Qué tal si en realidad las cosas son diferentes a como las creíamos?, si debo de responder por mi creador tiene sentido, aunque siempre considere a Satanás como mi enemigo, quizás en ese momento no fui capaz de ver la realidad. Si eres bueno encontraras la paz divina y eterna, si eres malo iras al inframundo y sufrirás castigos por la eternidad… no te suena acaso a un convenio?... por que Satanás castigaría a los malos si era el malo eso debería de gustarle, que tal si trabajo de los demonios es probar a los humanos, algo que los Ángeles no tendrían permitido hacer, Si los demonios son aquellos que tientan a la humanidad para entonces encontrar aquellos que verdaderamente tengan fe, y entonces aquellos que dejen su fe morirán en manos de los demonios, mientras que los Ángeles velarían por la seguridad de aquellos que mantienen la fe firme aun ante las tentaciones de los demonios, creo que… eso es algo en lo que nadie había pensado, era mas fácil creer que éramos enemigos, el Creador lo dijo, no se volverá a levantar la espada contra ninguno de nuestros hermanos, y ahora que lo pienso, era cierto…-

Cada ve que el raciocinio en el ángel negro comenzaba descubría cosas nuevas que hasta el mismo jamás se había puesto a pensar en eso, que sonaba lo mas lógico, Por que si era cierto que Satanás era tan malo, que solo quería poder, que solamente planeaba destruir a los celestiales… ¿Por qué no lo hizo?... podría haber matado a los Ángeles…. Incluso a los arcángeles, y si era así…¿Por qué Dios que era mas poderoso que todos juntos no lo mato?... pensar en esas cosas… eran lo que convertía al ángel en un renegado, pensando que todos, absolutamente todos habían perdido el camino.


-Tu eres puro…- susurro – por mas que comas humanos, por mas que desees comer a un ángel, eso no te hace impuro, te hace completamente natural, ¿Qué tal si los demonios también debieran vigilar que los Ángeles no perdieran el camino?... y si estos lo hacían, entonces ellos también pagarían su osadía en manos de un Abisal… Al igual que si un demonio perdía su camino natural era el arcángel el que debía encargarse de ellos… Hay pureza en ti, aunque no quieras verla, incluso pensando en como podrías llegar a mentirle a tu hermano, desde el momento en que tus mejillas se tiñeron de aquel sutil rojo, aun a pesar de que tu camisa este manchada de sangre, Amai-kun… eres alguien puro en realidad-

Lo miro a los ojos, si ya estaba seguro, no había otra razón mas lógica para aquello…

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Re: Metáforas...

Mensaje por Amaimon el Vie Ago 17, 2012 12:44 am

- ¡Ah! Eso es mucho pensar.. me da dolor de cabeza el solo imaginarme tener que planear algo tan complicado... que alegría que seas tú el ángel. Nosotros no tenemos inconvenientes en enfrentarlos pero sin duda no lo haríamos si estuvieran en grupo ¿sabes? Tenemos perfecta noción de que si unen fuerzas podrían derrotar a cada uno de mis hermanos que preferimos pelear solos pero ¿de qué les serviría si venimos a este mundo con el solo propósito de complementarlos?
Seguía creyendo que eran su otra mitad, que ángeles y demonios y aún Galatea y Kalel... ¡hey! que bonito nombre para el líder de los ángeles, nunca lo había escuchado o quizás lo había hecho pero no le había prestado atención porque no le importaba o porque se lo había dicho alguien en cuyos ojos se perdía. Elliot era lindo, Elliot era amable con él, Elliot era la otra mitad de su especie para lo cual lo habían creado ¿con que propósito? No importaba mucho si igual eran la otra mitad de esas criaturas aladas.
- Considero una suerte que seas fuerte, para ser inteligente y además tener fortaleza es... es una suerte.
Porque de esa forma podría defenderse de lo que pudiera sucederle y que él no alcanzara a llegar a su lado, pensaba protegerlo si tenía oportunidad.

- El nombre de mi Dios era lo único que en verdad amaba... ahora terminó y su nombre ha evolucionado a mi propia fuerza, créeme querido Elliot, si no puedes confiar en ti mismo, no encontrarás alivio en alguien más
Aunque esas reflexiones podían sonar estúpidamente humanistas para un demonio, Amaimon las creía enteramente. Se aburrió de pensar de todas formas y recargó la mejilla contra las yerbas de las puertas de la enredadera, como si tratara de volverse gelatina y atravesar las rejas por presionarse contra ellas. Estaba muy afanoso en esa labor cuando el ángel fue amable con él de nuevo... en serio que ese calor le resultaba enteramente ajeno, bueno, no completamente pero si muy alejado de aquello a lo que estaba acostumbrado. No era que entre demonios no intercambiaran palabras de afecto solo que... era difícil verlas en otras criaturas, era difícil si no que imposible verlas en los ángeles ¡Y para un Abisal! Era un sueño raro en el que no quería despertar, ya era bastante agradable así.

- ¿Pureza? ¿¡En mi!?
No pudo reprimir el tono incrédulo y un tanto agresivo ¿cómo decir que era una especie de insulto que lo tratara tan bien? Era como esos animales callejeros acostumbrados a los malos tratos ¡desconfían de hasta la más sincera caricia!
- N-no es... No es que no quiera mentirle ¡Si tu supieras cuantos años llevo mintiéndole sobre algo importante! Es solo que... no puedo hacerlo directamente, así como tu pasado no te deja poner expresión alguna en tu rostro. Me molestan algunas ideas de tu especie pero siento que en tus palabras se oyen muy bien
Con todo y eso le habían gustado sus palabras, así que recargó la cabeza en su hombro y cerró los ojos un momento, solo un instante para no sentirse agobiado por el delicioso aroma que emitía el ángel.

Spoiler:
U: Siento la tardanza D: espero compensarlo de alguna forma pequeña Zoey!!!!
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Re: Metáforas...

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 18, 2012 3:10 pm

El ángel oscuro no pronuncio palabras mientras el Abisal hablaba, aquellos iris afilados cual espada se centraron perdidos en el majestuoso firmamento que lentamente se iba a infestando de nubes grisáceas anunciaban con su llegada a una futura tormenta, relámpagos a la distancia de vislumbraban yendo de un lado al otro entre las nubes... Aquella mirada perdida, se sumergió tanto en una especie de abismo oscuro, un segundo solo necesito para darse cuenta de cierta presencia cercana, momento en el cual el Abisal apoyo su cabeza sobre su hombro, ese aroma a gloria que era tan engañoso como su aspecto... sus ojos miraron a la dirección de donde el ser permanecía oculto... imposible no notar esa esencia tan particular, mismo ser con quien el pacto se había realizado y quien le entrego el poder que se esconde en lo mas profundo de su ser... una atenuada sonrisa apenas visible se manifestó en su expresión, alzo su mano del mismo lado donde el Abisal posaba su cabeza, la elevo hasta alcanzar el cabello de aquel, y con sus manos varoniles que poseían uñas alargadas y afiladas acaricio las verdosas hebras de su cabellera... su mirada ahora se centraba al frente, el Abisal lo había entretenido bastante de lo que debería estar haciendo, aun mas de su enfoque a su única misión mientras el pacto siguiera con su vigencia sobre los Ángeles y Demonios.

-Los días tranquilos no duraran mucho mas, romper el pacto es algo inútil, adelantar lo inevitable solo es perder la oportunidades que la misma trae, cuando el momento indicado llegue muchas verdades se verán rebeladas, y muchas serán incomprensibles... disfrútalo todo mientras puedes hacerlo en paz, pues pronto los ángeles comenzaran su cacería así como los Demonios irán tras ellos, yo por mi parte me abro de todas las responsabilidades de mi raza, me despego completamente de todo deber que deba cumplir que no sea por esa persona, lo cierto es que aun soy un esclavo que cumple ordenes... pues nací como guerrero y es cierto que nací para obedecer a mi amo, aunque este ya no sea el mismo que el de mis hermanos, pues jure nunca seguir a Kalel desde aquel día, y mi palabra es mi honor mas grande y la cumpliré con todos sus términos así me la vida se me vaya en eso.-

Declaro mientras se apartaba del Abisal, y daba pasos firmes y alargados hacia el frente, alzo la mirada sabiendo los tantos secretos que en su ser se ocultaban, las verdades y mentiras ya carecían de importancia a esta altura para él, su cuerpo viro apacible sin expresión en su rostro mirando al Abisal.

-Conocerte ha sido un placer pues tras hablar contigo me he dado cuenta que mi idea por mas descabellada que pueda oírse en realidad no es imposible, me pregunto si sera muy inapropiado pedirle a un Abisal si desea acompañarme este día a pasear por la ciudad-

Comento el ángel ennegrecido inclinando ahora su cuerpo hacia delante con su brazo derecho flexionado y su mano pegada a su pecho a la altura del corazón, mientras el brazo izquierdo realizaba un movimiento similar pero hacia su espalda manteniendose a la altura de la parte medio baja de la espalda, elevo sus iris afilados y miro al Abisal con una atenuada sonrisa pues lo estaba tratando como si fuera mas una dama que un hombre aquello era como una especie de broma de parte del ángel que se sentía en confianza con aquel Abisal, aunque su rostro no expresara la misma y leer aquello fuera algo prácticamente imposible de notar.

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Re: Metáforas...

Mensaje por Amaimon el Sáb Ago 18, 2012 10:00 pm

- Con tanto que me gustan los días tranquilos
Dijo burlándose de aquella afirmación, siendo que había defendido el regreso de la guerra desde que conoció a ese ángel guerrero, no podía decir que la tranquilidad de la villa le gustara, al menos no la APARENTE tranquilidad que tenía la Villa. Era normalmente más como un silencio incómodo antes de un sagaz comentario por parte de algún ofensivo político.
Se restregó en la mano del otro cuando le acarició el cabello ¡que sueño tenía! Estar así con Elliot era cómodo y encima agradable, no quería moverse y por su naturaleza mineral, de sus ganas se hubiera podido petrificar en ese espacio de tiempo para quedarse a su lado.

Aunque la lluvia los amenazara con ese aire repentino y frío, que salpicaba además gotitas de agua de una lluvia futura que más que amenaza se estaba convirtiendo en promesa y presente. Podía ver los relámpagos a la distancia, podía notar que de repente no había tanta gente como hace unos instantes, los humanos tendían a esconderse con la lluvia ¡Y hacían bien! Si había algo que Amaimon odiaba casi tanto como la paz era el agua ¡Agua cayendo del cielo! ¡Qué tontería!
- Lluvia... ¿a quién se le habrá ocurrido inventarla? Agua que cae del cielo.... es casi tan terrible como la masa azul que es el mar
No podía ocultar su temor y no lo deseaba además, el agua era su enemigo natural porque a diferencia de su contraparte angelical, no veía lo bueno de la lluvia, que crecieran las yerbas y las flores, él solo veía que se mojaba desagradablemente, que se hundía y en mentiras exageradas que se ahogaba. De todas maneras el agua le hacía los favores estando en tierra, traía puesto encima su abrigo y en la bolsa tenía un par de guantes de trabajo que si el frío arreciaba, le cubrirían de todo mal.

Por un instante se desilusionó cuando el ángel se separó de él, la cabeza se le fue para adelante porque estaba ya muy recargado en él. ¿Se iba a ir? ¿Ya no encontraba agradable su plática? ¿Lo había ofendido de alguna forma?
- Lo siento...
Susurró en cuanto lo sintió alejarse, acostumbrado a disculparse de todo y ante todos como si tuviera la culpa de algo verdaderamente grave. Duró su preocupación un par de minutos porque el ángel padeció compadecerse de él de otra manera y lo invitó a pasear por la ciudad.
La ciudad... eso estaba muy lejos de su trabajo aunque ya se hubiera decidido a no ir, lo raro era que nunca había estado en la ciudad por motivos de placer, siempre estaba ahí por asuntos oficiales, por órdenes de Mephistos o para hacer algunas compras, por lo que la sincera invitación del ángel le sacaba de lugar.
- Se-... Será un placer acompañarte

Aunque ¿porqué se inclinaba de esa forma? Había que hacerlo así si fuera una dama pero... no lo era. Le pareció divertido así que cortó otra de las flores y se la puso al ángel en la oreja, acomodándosela detrás del oído con mucha delicadeza
- No sé si sea inapropiado, para éstas alturas ya hemos hecho bastantes cosas contra nuestra naturaleza, así que... La ciudad ¿eh? ¿y a que pare de ella iremos?
Y terminó por alcanzar al ángel, abrazándolo por los hombros al pasarle un brazo detrás después de haberle puesto la flor en el oído.
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Re: Metáforas...

Mensaje por Invitado el Lun Ago 20, 2012 11:56 am

-La lluvia es necesaria para la vida de las plantas, para alimentar los ríos y lagunas… si no hubiera una, la otra no existiría y si las plantas mueren entonces ya no habría oxigeno que respirar y de ese modo los humanos, y todos los seres sobre la tierra que dependen del mismo morirían asfixiados. Un Abisal disculpándose con un ángel guerrero es una maravilla difícil de que ocurra, agradezco ser testigo de su amabilidad y consideración Amai-kun…-

El ángel miro al Abisal que en verdad parecía detestar la hermosa lluvia, el en realidad la amaba y le encantaba sentir las gotas de la lluvia mojar su cuerpo y deslizarse por el mismo. Observando sin expresión a aquellos ojos que escondían una amabilidad muy grande muy a pesar de su condición de Abisal, ¿Seria por esto que tildaban a aquel del mas débil entre los Abisales?... Es un arma parecida a la de Remiel, un ser así daba deseos de ser protegido aun cuando el destino les obligara a combatir aunque eso ultimo nunca pasaría…

-…..-

Se sorprendió un poco al ver el acercamiento del Abisal con una de las flores de la gran enredadera en su mano, el sentir el tallo rozando contra su piel era una sensación agradable aunque seguramente con su cara sin expresión debía de verse ridículo con la flor en su oreja, en ningún momento sus ojos se apartaron de los del demonio frente a el, que aceptaba su invitación de pasear, aunque no tenia la mas minima idea de de a donde ir con aquel, pues veía los ojos de sus hermanos y los de los demonios clavados en la escena donde enemigos naturales transitarían por el mismo camino, le dio realmente gracia interna imaginar los rostros de aquellos que no entenderían semejante situación. Aquel contacto con el Abisal era extraño, había una química extraña en el aire, su naturaleza demandaba pelear, mas su cabeza no lograba visualizar al que tenia en frente como a un enemigo.

-Que cariñoso…-

Dijo el ángel acariciando nuevamente los cabellos de aquel, aunque ahora ya no había testigo alguno de aquel momento único entre enemigos naturales… sus ojos fueron un poco amables en su expresión, desprendiendo calidad de estos al observar al abisal que mas que ninguna otra cosa parecía un dulce y tierno niño, tentación de abrazarlo corrió por su ser… y de hecho así fue, con su brazo libre rodeo la cintura del mismo y sus labios se vieron próximos al oído de aquel.

-Pues podemos ir a donde desee, escoja usted nuestro destino, usted sabe bien donde no tendrá problemas por verse junto a ángel guerrero…-

Hizo una cierta referencia por el hermano, que parecían tener una relación complicada mas allá de la hermandad, si bien no le importaba realmente lo que aquel abisal pensara sobre su cercanía con el peliverde, también no quería ocasionarle problemas a Amaimon…

-Amai-kun…-

Susurro nuevamente en su oído como un amante pronunciaría en secreto el nombre de su amado, una travesura simple con su voz sensual, que solo trajo en su fin el alejamiento de su cuerpo del otro y una mirada amable con una atenuada sonrisa dedicada solo a aquel demonio.



Spoiler:
Queres abrir el tema vos??? o preferis que lo haga yo? non

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Re: Metáforas...

Mensaje por Amaimon el Mar Ago 21, 2012 12:28 am

- Crezca lo que crezca el agua no me gusta, contradice mi propia naturaleza pero no me gusta. No me trae bonitos recuerdos.
Y dicho eso levantó la vista y dejó que algunas gotas le limpiaran el rostro ¡que incómodos e sentía siempre bajo el agua! Era como estar en una lupa gigantesca que siempre le sacara alguno que otro pecado, era cierto que la lluvia lo limpiaba todo y más de una vez se había llevado la sangre de sus amantes o las lágrimas derramadas por los amores no correspondidos.
La primera vez que había visto lluvia caer del cielo había sido cuando su líder había muerto. Incluso le había parecido que el mismísimo cielo lloraba por su muerte, quizás las ideas de Elliot no eran tan disparatadas después de todo, si el universo de los ángeles había derramado incontenibles lágrimas en forma de lluvia torrencial que había asustado al Abisal, seguramente algún lío tendría el Dios de los ángeles con su Líder, si algo le pasara a su hermano mayor él también lloraría de esa manera.
Volvió a mirar al ángel y le sonrió melancólico, quien iba a decir que el Rey de la Tierra tenía sus propios fantasmas y lagunas que lo perseguían para hundirlo en la tristeza.

Cortó la flor de la enredadera y sonrió algo divertido al verle sin expresión todavía, se permitió reír de su rostro impávido ante un simple obsequio y se preguntó que cara pondría entonces cuando otros lo besaban, si siempre tendría ese rostro de nada o si podía expresar amor, tristeza, desesperación, enojo, furia... alguna cosa que lo separara de los ángeles y lo acercara a los mortales.
- Gracias
Dijo pensando aquello como un cumplido, el cariño era algo tan ajeno como el amor ¿para que fingir? No lo entendía del todo y solo lo hacía porque su corazón se lo dictaba, porque sentía que si no hacía X o Y movimiento, se le saldrían del pecho las mariposas que le revoloteaban en la garganta. Estaba feliz, no podía negarlo, estaba feliz de estar con el ángel guerrero y no quería que aquél cosquilleo terminara.

Agachó la cabeza y se dejó acariciar, ahora el cabello se le humedecía por la lluvia y se le pegaba en pequeñas hebras al rostro, escurriendo gotas de agua que, curiosamente, al tocar la tierra dejaban que creciera el pasto, formándose debajo del Abisal una mancha verde que él en lo personal odiaba que apareciera. Cuando le tomó por la cintura sus instintos se reanimaron por un instante, pero se acostumbró de nuevo a su persona, a su contacto y a su cercanía, manteniendo su brazo en los hombros del ángel, abrazándolo todavía. La sangre que ocultaba detrás de su chaqueta ya no le preocupaba mucho, que lo pudiera aceptar tal y como era pocos lo habían hecho.

Su aliento le hizo cosquillas por lo que se volvió a reír, encogiéndose de hombros pero escuchándole atentamente.
- A donde podemos ir...No tengo problemas de que te vea conmigo....
Desvió la mirada comprendiendo que se refería a su querido hermano, enredándose él mismo en lo complicado que era tener una relación con el Rey del Viento, deprimiéndose de nuevo porque no podía ser tan fácil como lo era hablar con Elliot
- ...No le importaría
Susurró apenas y audible. ¡Pero a la mierda! Podía llevarse con el ángel todo lo que quisiera, podían ser amigos si parecía otra cosa ¡Nadie sabría lo que escondería su saludo tan mundano cuando se vieran por la calle!
- Vamos a tomar algo Decidió al final - Te ofrezco también comer alguna chuchería en el bar, siempre tienen botanas y aperitivos deliciosos
Terminó con una repentina sonrisa, abrazando con ambos brazos el cuello del ángel ¡Se sentía como un niño pidiendo algún regalo! Un dulce y un paseo por el parque de juegos, tanto le gustaba estar con el ángel que ni siquiera se había inmutado ante la nueva mención de su nombre. De hecho hasta le había gustado oírlo en ese tono, tanto que había agradecido el acto besando rápidamente la mejilla de Elliot.

Spoiler:
U: ... mmm... pues... owo Lo abriré yo por intercambio equivalente, tu abriste éste. n-ñUu esta bien el bar? No se me ocurrió algo mejor, por eso dejé abierto para comer D: eso y tengo hambre
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Re: Metáforas...

Mensaje por Invitado el Miér Ago 22, 2012 7:37 am

Sonrió como hacia mucho no lo hacia, sin duda aquel ser por mas contrapuesta que fuera su naturaleza a la de el, era definitivamente muy agradable, quizás en el pasado nunca hubiera tenido la oportunidad de conocer este lado de un Abisal, se sentía agradecido por poder tener la oportunidad de algo así... de poder compartir ese momento único y excepcional con ese ser de cabellos verdes

-Me parece agradable compartir unas copas contigo Amai-kun-

Dijo el ángel ennegrecido con una voz un poco mas familiar, las gotas de la lluvia comenzaron a caer mas intensas, golpeando con mas fiereza sobre los cuerpos que se encontraban frente a la gran puerta de la enredadera le miro a los ojos, pensó que un poco de Ron seria agradable para pasar un buen rato, ademas de calentar el cuerpo que al verse mojado comenzaba a enfriarse, respiro profundo alzando su mirada a firmamento, cerrando sus parpados relajado y dejando que la lluvia mojara mas su rostro... luego sus iris de plata se mostraron, con un brillo intenso en los ojos...

-La cantina seria un lugar perfecto para pasar un agradable momento, espero no le importe si le pido que vayamos a una que conozco, hay un sector privado en ella donde nadie nos molestara-

Hacia aquella referencia por las prostitutas y algunos gigolos que solían acosarlo, ademas que también por el tema de los piratas las cantinas siempre estaban infestadas de ellos, su mano volvió a posarse sobre la cabellera húmeda de aquel...

-Entonces vamos Amai-kun..-

Paso por su lado y comenzó a caminar hacia la arcada{?} junto a la gran puerta sellada, ocultando sus manos en los bolsillos de su largo saco, volteo antes de cruzar aquella y miro al Abisal esperando que fuera con el.



Spoiler:
Bueno dale abrilo y seguimos esto allá x´D si no te molesta abrirlo claro en el puerto de la zona norte... lo hice corto por que asi ya nos vamos para alla que entre el diseño del foro y otras cosas ando media jodida x´D me tengo que normalizar... me pondre mas las pilas uU lo prometo.


Cerrado

continua en A media noche
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Re: Metáforas...

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