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Un camino sin retorno...

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Un camino sin retorno...

Mensaje por Anthony D´Angelo el Vie Jul 27, 2012 9:03 am

Andar elegante el del joven de cabellera dorada, nuevo en la gran ciudad amurallada llamaba la atención de quien transitaban por las calles de ella. Ojos celestes con una luz y brillo llamativos, una piel terciopelada blanca como el mas bello copo de nieve, ropas elegantes dejaban ver su buen estatus en la ciudad. Gigantescos pasos marcan su camino, sin perder elegancia en su acelerado caminar, muchos se preguntaban quien era el joven desconocido, pocos conocían la respuesta y las lenguas afiladas comentaban con travesura es el hijo del Conde D´Angelo, la trágica historia parecía pasarse de boca en boca, ni siquiera en este nuevo lugar su pasado lo dejaría atrás.

¿Cual era su destino? no estaba muy seguro, sintió la opresión en su pecho y la fuerte necesidad de salir de la mansión en donde vivía, los sirvientes le dijeron que tuviera cuidado, que la zona norte era peligrosa y que muchos habían desaparecido, pero tan poco importaba el peligro... no encontraba sentido de seguir encerrado entre los muros de la mansión que casi se habían vuelto su prisión. Su padre como siempre de viaje, esquivaba quizás la realidad y superaba el dolor a su manera, sin poder acercarse a su hijo y siendo rechazado en cada intento.

Sus iris encontraron la fachada elegante y ornamentada de la catedral, los rumores que habían llegado a sus oídos sobre las cosas que ocurrían ahí dentro llenaban de curiosidad su alma y se alimentaban por la incertidumbre que ocasionaban. Fue extenso momento, de pie mirando los detalles del recinto religioso, casi de inmediato aquellos perversos y pecaminosos pensamientos infestaron su cabeza con la morbosa escena con un cura, un hombre Dios que prometió su fidelidad a el, provocar a un hombre así frente a los ojos del supremo creador fue lo que impulso a sus pies a moverse, paso a paso se aproximo a las grandes puertas, y su rostro que no expresaba nada ocultaba la determinación de su juego.

Se detuvo en el pórtico, un segundo de cordura, quizás un aviso del mismo Dios que hizo tambalear su determinación, su entrecejo se arrugo un poco, y con un chasquido de su lengua siguió avanzando hasta llegar al salón principal, el lugar de oración, aquel donde los fieles rogaban por el perdón y un lugar en el edén prometido por el creador, su derecha se elevo tomando el dije de su collar, miro la imponente cruz al final del largo sendero que formaba entre los alargados bancos donde la congregación apoyaba sus pecadoras bruces, ¿Cuanta mentira puede haber reunida en un solo lugar?, pensó mientras sus pasos le daban lugar al eco, solo eso se oía, no había nadie, ni un alma que estuviera expirando sus pecados, solo el.... solo Dios?...

Sus dedos se iban rozando con la madera dura y fuerte de los bancos, caminando en un zigzag ya mas juguetón, la soledad parecía darle la libertad de hacer lo que quisiera. hermosas eran las esculturas religiosas, pero extraño al mismo tiempo que aquellos ojos sin vida parecían seguir los movimientos que hacia, segundo a segundo mas próximo a al altar donde seguramente el cura daba las misas, quizás no estaba tan solo como el creía que estaba... tal vez si había algo mas en aquel recinto de pureza que sus ojos no eran capaces ver, y su fe perdida no le dejaba sentir. El eco de sus pasos se detuvo y todo quedo en un profundo silencio, respirando profundo cerro los ojos y una sonrisa aguda se formo en sus finos y suaves labios, sus parpados despejaron lentamente su visión, ahora estaba parado frente al único objeto que bien representaba todo ese circulo de mentiras y engaños.

Había algo en su interior, algo que le hacia sentir una morbosidad difícil de controlar, pensó en masturbarse frente a la sagrada cruz y manchar el santuario con su semen, pensó en tantas formas de volver impuro el suelo sobre el que estaba parado, pero un sonido interrumpió las obscenas escenas de su cabeza unos pasos se oían aproximándose al recinto, chasqueo la lengua y camino apacible hasta la banca donde tomo asiento y como si un fiel fuera entrecruzo sus dedos agacho la cabeza, apariencias... todo se trataba de eso en la vida, todo era eso. Fingiendo ahora ser una buena oveja, no borro de su cabeza los pensamientos lujuriosos, pues no existía hombre santo verdadero, no existía ningún hombre capaz de saber lo que en su interior había, No le preocupaba pensar en esas cosas frente a los demás había aprendido a ocultar en sus ojos lo que su alma codicia


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Re: Un camino sin retorno...

Mensaje por Invitado el Vie Jul 27, 2012 9:04 pm

Sangre. Sangre de toda clase era lo único que veía en aquel delicioso momento. Roja, negra, plateada... una sinfonía de sonidos de agonía y muerte acompañaba aquel arco iris que hacía saltar todos los sentidos del placer de aquella criatura de la noche mientras ejecutaba su placentero y sangriendo trabajito que ya casi podría considerarse como diario.
Cuatro eran las víctimas de sus "atenciones"; dos demonios, un ángel y un vampiro, ambos demonios Metas y el ángel un guerrero de renombre. El vampiro también podía considerarse algo importante... después de todo era uno de los agentes encubiertos de Lucius Skevington, al menos en el pasado, claro... en cuanto acabase la noche ya no sería nada.
¿Y qué hacían aquellas personalidades en las garras del Señor Demonio del Miedo, podría uno preguntarse? La respuesta era sencilla... traición, violación del Pacto de los Dos Reyes y espionaje a la mismísima Reina de Sangre, respectivamente. Ciertamente muchos le habían hecho ensañarse con el vampiro espía... aunque Bhaal tenía más ganas de torturar a aquel ángel que había osado atacar a un demonio en el Puente de los Inferi... puede que normalmente aquellos castigos recallesen en las capaces y firmes manos de Lilith... pero en aquella ocasión Bhaal había tenido la suerte de llegar antes que la Valquiria de la Oscuridad... y había obtenido su premio por ello, permitiéndole Galatea concluír él el castigo de aquel desgraciado y los demás que habían capturados por el terrible lector de mentes de los Abisales aquel mismo día.

Bhaal adoraba aquellas cadenas que en aquel mismo momento comprimieron aún más los cuerpos cautivos de sus prisioneros, clavándose las afiladas aristas en sus carnes y haciendo que más de aquella mezcla tan variopinta de sangres se mezclasen en el suelo de las mazmorras, las adoraba con todo su oscuro ser. Desde que Galatea le había otorgado el poder de convocarlas no había día que no las utilizase para sus torturas, y eran más que útiles para retener a la impaciente Lilith y robarle sus presas o para atrapar a las propias presas de ser éstas lo suficientemente escurridizas... como para lograr escapar de él más de medio segundo.

Había atrapado al último de aquel grupo aquella misma noche, y desde el amanecer había vuelto a la Catedral de San Absalón y había llevado a sus presas a las mazmorras secretas del edificio para torturarlos a gusto allí. Así llevaba todo aquel tiempo... y ahora se encontraba con que sus sensores naturales le decían que la noche estaba más que pronto...
"Cómo vuela el tiempo cuando uno se divierte..." pensó para sí el Abisal, sonriendo sádicamente y nuevamente agarrando con una mano la aglomeración de cadenas que tenía frente a él para tirar ligeramente de ellas hacia arriba, comprimiendo sus extensiones alrededor de aquellos ya casi irreconocibles cuerpos... que gracias a sus poderes oscuros aún seguían lo suficientemente vivos para sentir todo el dolor y la agonía que les proporcionaba...

La sangre plateada del ángel le estaba llamando precisamente cuando sintió una ondulación en la barrera invisible que rodeaba la catedral... algo que, a aquellas horas, no es que fuese precisamente común. Bien sabía Bhaal que, excepto por aquel peculiar visitante, el edificio estaba totalmente vacío sin contarlo a él y a sus víctimas. De alguna manera... aquello llamó su atención, algo que selló inmediatamente el destino de aquel desgraciado que había sido tan idiota como para entrar en San Absalón cuando la noche estaba a punto de caer... y nadie había para comprobar su caída. Aunque tratándose de Bhaal... si no quería que nadie viese la caída de alguien daba igual que todos los ojos del mundo estuviesen puestos sobre su víctima... nadie se enteraría si así lo deseaba.

Nada más centrar su poderosa mente en aquel por el momento lejano ser, sus pensamientos fluyeron hacia él como si estuviese leyendo en un libro abierto... y éstos no hicieron sino captar aún más el interés de Bhaal... y provocar su hilaridad al descifrar su significado.
En verdad era risible... aquel mocoso pretendía "corromper" la "pureza" de un Sacerdote de Absalón... ciertamente se había equivocado de lado a lado con su estimación de la santidad de cualquier residente de aquella Catedral... ni los que no eran demonios o monstruos se libraban de la corrupción que impregnaba todo aquel sector de Villa de Rose.

Anthony, como rápidamente supo Bhaal que se llamaba su joven visitante, penetró en aquel lugar "santo" sin respeto alguno, creyéndose a salvo de cualquier mirada por ver aquel lugar vacío... sin saber que las apariencias dentro de la guarida de Belzebú no contaban para absolutamente nada. Ciertamente unos ojos invisibles le seguían desde ya hacía rato, pero no precisamente aquellos de las estatuas.
Unos afilados y enormes dientes compusieron una divertida y monstruosa sonrisa cuando nuevos pensamientos totalmente desencaminados para un lugar como aquel surcaron la mente de aquel cada vez más delicioso muchachito sin que éste pudiese sospechar siquiera nada... pero al ver que el rubio no se decidía a hacer nada de lo que se había propuesto mentalmente, y siendo la criatura invisible ciertamente impaciente, unos pasos comenzaron repentinamente a escucharse dentro del enorme edificio al mismo tiempo que aquella mortífera sonrisa se volvía en las sombras más y más humana pero no por ello menos terrorífica.

Los pasos se escucharon cada vez más cercanos... hasta que repentinamente se deshicieron de nuevo en el silencio de la catedral cuando aún parecían relativamente lejanos al muchacho rubio.
- Tardías horas son las que eliges para acudir a San Absalón, hijo mío... -susurró repentinamente una sensual, acariciadora y viril voz en el mismo oído de Anthony, recayendo al mismo tiempo sobre la oreja del chico un aliento extrañamente fresco cuya combinación con aquella voz haría que todo el vello del cuerpo de cualquier criatura se erizase al instante... por una u otra razón- rezar por mucha perversidad debes necesitar... si es tu deseo tal vez pueda confesarte a pesar de las horas... -añadió la voz... un levísimo roce de un dedo surcó parte de la espina dorsal del muchacho... pero allí detrás de él no había nada.

Repentinamente una figura que había pasado desapercibida todo aquel tiempo (o eso parecía por lo repentino de su aparición al lado del confesionario) se dejó ver justo antes de mirar hacia el rubio por encima del hombro, pues le daba la espalda.
Su figura era extremadamente alta, cubierta por completo por una túnica de monje con la capucha echada sobre la cabeza, y no daba impresión alguna de la fragilidad típica de los hombres de Dios a pesar de aquella holgada prenda. Unos ojos invisibles por la sombra de la prenda de ropa invitaron secretamente con la mirada a seguirle al joven sentado en los bancos... y entonces se volvió hacia el confesionario de nuevo y entró dentro, cerrando la puerta tras él... únicamente quedando una puerta abierta para el noble descarriado. La sonrisa en las sombras se amplió, y el gato aguardó a que el ratón mordiese el anzuelo...

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Re: Un camino sin retorno...

Mensaje por Anthony D´Angelo el Sáb Jul 28, 2012 11:24 am

Los segundos se convertían en eternos, por los vitrales de la catedral la luz rojiza del atardecer ingresaba tiñendo al recinto sagrado de aquel intenso color, sus ojos intentaban descifrar de donde venían aquellos pasos que resonaban por todo el santuario pero era imposible adivinarlo… aunque se escucharan tan cercanos, no había figura que delatara posición y sus oídos humanos sin la agudeza necesaria para saberlo, solo quedaba esperar que aquella persona que caminaba apareciera finalmente. Abrio sus ojos viendo frente a el la decoración sagrada en aquel intenso rojo del atardecer, su mente impulsada por un dejavu lo llevo a recordar un momento con su hermana…

Flashbacks

Hace tres años en la iglesia principal de Bibury, Anthony camino hasta el jardín que se encontraba detrás de la misma, donde su hermana estaba, apoyo su espalda contra la pared del recinto, frunciendo el entrecejo con cierta amargura, su hermana estaba siendo cortejada por uno de los tantos que pretendían su mano en matrimonio. El ver la sonrisa en boca de ella mientras ese hombre le hablaba de vaya uno a saber que cosa, solo despertaba los celos desde lo mas profundo, celos que hicieron que sus pies se movieran, que estos lo aproximaran paso a paso a donde aquel molesto ser y su amada hermana estaban, no pidió disculpas, ni siquiera miro al molesto pretendiente de su hermana, sujeto del brazo de ella y con suavidad la obligo a caminar lejos de él.

Ya en lo mas apartado de aquel jardín, ocultos tras el gran tronco de un árbol Anthony tenia acorralada a su hermana, con su cuerpo cercano al de ella, con sus labios rozando sutilmente aquella boca que deseaba y extrañaba sintiendo en su pecho la terrible e insoportable necesidad de tomar su cuerpo, dulce pecado, por ella aceptaba al infierno con los brazos abiertos.

Pero cada intento de cercanía era en vano Anabella lo apartaba y miraba con una profunda, intensa y penetrante mirada que le dejaba casi inmóvil y mudo, solo quedaba entonces apretar el puño con frustración por que aquella que alguna vez le juro amor aunque fuera prohibido ahora lo dejaba en la deriva con sus sentimientos.

Fin Flashbacks
Chasqueo la lengua, ¿Por qué tenia que recordar esa estupidez?... ni siquiera seria que influenciara en algo o que fuera un recuerdo agradable, el tiempo parecía detenido mientras su miraba permanecía cabizbajo rezar no era lo suyo ya había olvidado como hacerlo, aun escuchaba los pasos y solo tomo aire cerrando los ojos, se escuchaban tan cercanos comenzaba a impacientarse, jugo un poco con sus manos debido a la espera pero… de repente sin aviso en su interior vibro intenso, tan extraña sensación, le gritaba en el interior sal ahí como si fuera un instinto animal ¿su instinto de supervivencia?, una sensación tan fuerte que le dejo sin aire por un segundo, aunque aun desconocía aquel lado de él mismo, la sangre de demonio que corría por sus venas tal vez en el inconciente dejaba verle ahora en el terrible peligro en el que se veía si permanecía mas tiempo en aquel lugar, pero no le dio importancia alguna por mayor intensidad de esta en su cuerpo, solo eran los nervios pensó en su cabeza mandando a sus instintos a callar y seguir apacible en la banca de aquella iglesia.

Los pasos se detuvieron, entonces miro a cada rincón, pero nada había, quedo extrañado y hasta algo molesto pensando el tiempo desperdiciado sentado en aquella banca, con un atenuado y alargado suspiro pensó en levantarse y salir del aburrido recinto sagrado, “que desperdicio de mi tiempo, podía haberme quedado en mi cuarto y jugar con alguna criada”. Pero la voz en su cabeza se callo, su cuerpo vibro intenso y el escalofrío mas helado se volvió una punzada en el centro mismo de su espalda, cuando aquella voz desconocida susurro cercano en su oído, estaba seguro que no había nadie completamente seguro que no se oyeron mas pasos, entonces ¿Cómo podía tener a alguien detrás de él? Aquella voz se oía tan particular, le atraía y le causaba temor, mordió suavemente su labio de abajo desviando la mirada al lado donde aquella voz le hablaba, el suave aliento de aquella boca acariciaba su piel, creyó que aquello era sensual, se sintió provocado de alguna manera por la voz tan cercana y la suavidad fresca del aliento que rozaba su piel, giro su rostro para mirar quien era portador de tanta sensualidad… pero… no había nadie, NADIE!.

Se levanto abruptamente el sonido de la fuerte pisada resonó en la catedral, sus ojos buscaban en dirección a donde debería o bien podría estar aquella persona, acaso… acaso quien le hablo fue…?, miro la cruz y frunció el ceño rió un poco pensando que ya se había terminado de volver completamente loco. Pensó ahora si en irse, quizás mas por el miedo de lo que había pasado que por otra cosa, pero ahora si una figura llego a captar con la vista periférica, sus iris se deslizaron hasta que aquel hombre que le daba la espalda estaba en su completo campo de vista, ¿Había sido aquel hombre el que le hablo con aquella cercanía? Lo vio entrar en la puerta del confesionario y su ceja derecha se alzo con una expresión de no voy a entrar ahí, el segundo pensamiento fue irse de una vez, el tercer pensamiento acompañado del primer paso que lo llevaría a la puerta fue entrar en la cabina donde el santo siervo de Dios se encontraba, mordió su labio, su segundo paso fue hacia el confesionario y así camino hasta él quedando frente a la puerta donde el buen hombre se encontraba, preguntándose como se vería pecando de antemano con su mente dueña de una imaginación que no conocía limites, apoyo sin hacer ruido su mano en la madera rozándola con la yema de sus dedos, una sonrisa aguda en perversidad apareció en su rostro, la morbosa idea de provocar a un hombre de Dios volvía a su mente y la infestaba de escenas que seguramente aquella noche usaría para satisfacer su gran necesidad.

En un segundo se vio entre las paredes del confesionario, del lado donde teóricamente miles se habrían sentado a confesar sus terribles pecados y sus ofensas a Dios. Miro la puerta pensativo no había expresión alguna en su rostro siempre ocultando lo que por dentro ocurría, miro de soslayo esa especie de ventana que no permitía visualizar al hombre santo, sonrío atenuado…

-Me llamo Anthony D´Angelo, y es verdad, he cometido tantos pecados a lo largo de mi corta existencia pero no creo que exista la redención señor mío, creo que no hay salvación para mi persona que se ha condenado así misma.-

Susurro, no sabia como hablar no tenia idea de cómo las personas debían de confesarse, jamás lo había hecho, pero ahora estaba dentro de un juego que se propuso… una charla interesante sobre la fe poner en duda la misma existencia del creador, quizás provocar algo de aquel hombre, decían que estos siempre permanecían apacibles, que nunca dudaban de su fe, pero no eran mas que humanos al fin y al cabo y siempre la duda invade al corazón en algún momento, y aunque en realidad no lograra provocar nada en el otro, simplemente hablar con alguien que no fuera algún criado de la mansión tampoco era una mala idea.

-La verdad es, que no vengo a confesarme realmente, no he rezado ni una cuenca de un rosario por años… perdí mi fe hace ya mucho tiempo, pero si tiene tiempo quizás pueda recobrar mi fe y poder limpiar mi ser de mis ofensas.-

Mentira, poco le importaba, pero le parecía divertido contarle las cosas que había hecho a un hombre de Dios, era conciente que ellos tenían un pacto y que toda confesión debía de ser un secreto entre el oyente y el que se confesaba, esa promesa jamás la rompían, y aunque lo hicieran el encontraría la manera de conseguir la coartada para probar que jamás estuvo en la iglesia, nadie lo vio entrar, nadie lo vio dentro del recinto, y nadie lo vio en el confesionario, nadie mas que el hombre que permanecía en silencio del otro lado. Su voz se volvió atenuada, con gran suavidad y hasta ciertos tonos de ternura había ella.

-He pecado desde muy joven señor mío, desde el momento que toque a mi hermana como un hombre lo hace a una mujer, he deseado su cuerpo aun ahora que ella ha muerto, y me he tocado pensando en cabeza las cosas que me hubieran gustado hacerle, he tenido sexo con todas las criadas que me gustaron de mi antigua mansión, he violado a varias de ellas cuando se negaban a mis deseos, también he obligado a mis empleados a mantener relaciones frente a mis ojos, obligue a hombres tocarse y penetrarse, a mujeres lamerse entre ellas y rozar sus desnudos cuerpos en un frenesí de pasión, mis pecados mas recientes fueron aquí mismo, pensando en seducir a un hombre santo, cuando me pare frente al símbolo sagrado de su religión quise masturbarme y dejar que mi semen manchara la pureza de este lugar, entonces… dígame señor mío… ¿sabiendo apenas estos pocos pecados cometidos por mi persona, cree que su Dios pueda perdonarme, que a través del sacramento de la confesión, que a través de usted encuentre la redención y de ese modo lograr volverme un hombre de bien? ¿Cree que alguien que no le teme a caer en la abrasadora llama del infierno puede ser perdonado?, siempre me pareció tan hipócrita por parte de su religión hacerle creer a las personas que por medio de la confesión pueden expirar sus pecados y quedar impunes de ellos.-

Su mano se poso sobre la madera que dividía a su persona del santo hombre su frente se rozo con la misma y en su boca una sonrisa encantadora y sensual se mantenía firme.

-En este momento en el que me confieso con usted pienso en el deseo de verlo sin una prenda que esconda su piel, pero si me estoy confesando, entonces según su religión podré ser perdonado y quedar limpio de tanta impureza que habita en mi corazón, ¿no es verdad?-


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Re: Un camino sin retorno...

Mensaje por Invitado el Dom Jul 29, 2012 3:35 pm

Podía verlo... podía verlo todo. Bhaal se burlaba secretamente de Rafael... los "Ojos de Dios"... vaya estupidez... un loco que no podía dejar de ver incluso aquello que era inútil o le desagradable. Él en cambio podía ver los pensamientos de aquel crío de forma selectiva y totalmente clara, y estaba mejor que bien (al menos así se consideraba él, claro... su locura era sin dudo mucho más acusada que la del Arcángel).
"Ha sido un niño muy malo..." pensó para sí el demonio, riendo en las sombras al ver a aquella niñita que era su hermana poner aquella cara de frígida cuando el tocinito de infierno trató de tirársela... en verdad tenía unas memorias muy divertidas... sin embargo aquello había dejado de tener gracia pronto, y así el demonio había decidido entrar en escena... a su manera.

Y allí estaba ahora... esperando dentro de la cabina de confesiones a que el jovencito picase su tentador anzuelo y entrase en el habitáculo contiguo para poder comenzar aquel divertido juego del ratón y el gato... aparentemente, claro... después de todo las apariencias no eran nada dentro de los dominios de Bhaal.
Su confusión era divertida... su miedo interesante... pero lo que más le atraía de aquel mocoso eran sus agallas... o tal vez su despreocupación. Sabía que le tenía miedo, que una parte de él le gritaba que corriese... y sin embargo el crío se acercaba.
Sintió sus suaves dedos posarse sobre la madera... oyó sus sucios pensamientos... olió su excitación y aquel miedo visceral que seguía presente en su cuerpo... y él mismo comenzó a excitarse por aquel bebé que parecía tener más deseos sexuales que un viejo pervertido con los huevos llenos a reventar de esperma...

Puede que fuese por esa razón que su taimada sonrisa no desapareció ni un segundo aunque el otro no la viese... puede que por eso permaneciese totalmente callado mientras escuchaba todo lo que el otro le dijo... le "confesó" con todo aquel descaro y osadía que le hicieron relamerse en varias ocasiones durante todo aquel relato.
No fue hasta que el otro terminó y su última palabra se diluyó en el silencio del confesionario que la sensual voz de Bhaal se volvió a escuchar procedente de las sombras al otro lado de la madera frente al rubio muchachito.
- Hijo mío... veo muchas fallas en tu pequeño discursito -comenzó, al contrario de lo que seguramente se esperaba el jovencito, de forma totalmente relajada y apacible, con su susurrante voz sin el más mínimo temblor que denotase nerviosismo, excitación o cualquier otra cosa que no fuese una calma absoluta-. Primero... el que creas que soy un hombre santo es deliciosamente estúpido... -la sonrisa que esbozó casi pareció reflejarse en su voz...- segundo... Dios está muerto, murió hace ya muchos siglos... -su sonrisa se amplió... y entonces un destello iluminó su maquiavélica mente... después de todo él sabía lo que había visto en la mente de aquel chico... a diferencia del propio muchacho.
"Déjame sentir tu confusión... tu vehemencia..."
- Tercero... ¿ahora que ella ha muerto? -la burla en su voz fue clara- Creo que deberías ver un cadáver de verdad para saber cuándo algo está muerto... y cuándo no.
"El infierno no tiene por qué ser... una abrasadora llama" dos pequeños resplandores azules comenzaron a brillar a través de las pequeñas rendijas de la reja de madera que dividía el confesionario en dos.
- Hay sólo una cosa... en la que no te has equivocado... -la suave voz empezó a enrronquecerse... de una manera más parecida a la de un monstruo a punto de destrozar a su víctima antes que a la de un amante en el cúlmen de su excitación...

Una gigantesca garra negra atravesó la madera de la reja y descendió destrozando toda la madera con la que se topó, abriendo un enorme boquete en la pared que separaba los dos cubículos.
- PARA TI NO HAY SALVACIÓN -terminó la frase la voz de ultratumba de la indescriptiblemente terrorífica criatura de pesadilla que se coló por el hueco con sus colmillos afilados destilando ácido y cerniéndose sobre el pequeño rubio, aquellos ojos azules de pupilas verticales mirando fijamente al crío... que de repente fue liberado de una de las ilusiones de Bhaal y recobró el sentido... atado totalmente desnudo bocarriba, de piernas y brazos abiertos y con los ojos tapados por un paño de seda negra sobre la mesa ritual de la catedral.
Pensando que había entrado en el confesionario, hablado con el supuesto sacerdote y luego sido atacado por una criatura de pesadilla, en realidad Anthony se había pasado todo aquel tiempo atrapado en su propia mente por la influencia de los poderes de Bhaal mientras éste lo ataba tranquilamente a aquella mesa y lo desnudaba por completo, deleitándose del cuerpo adolescente aún vestido con aquella parafernalia eclesiástica... bajo la cual iba totalmente desnudo.

Sin decir nada, sabiendo la desorientación y confusión que tendría el chico en aquel momento al, seguramente, pensar que lo habían capturado y drogado, Bhaal se alimentó de su miedo... mientras se acercaba y acariciaba con un simple dedo el cuerpo del muchachito, recorriéndolo desde su ombligo hacia arriba hasta llegar a uno de sus pezones y presionarlo ligeramente entre sus dedos, relamiéndose y manteniéndose en silencio, esperando que el otro reaccionase al sinfín de sucesos que podrían causar buenos shocks en él y que le habían ocurrido en tan poco tiempo...

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Re: Un camino sin retorno...

Mensaje por Anthony D´Angelo el Dom Jul 29, 2012 5:42 pm

Que pasaba por su cabeza mientras hablaba y escupía las palabras poco ortodoxas frente a un hombre de Dios?... ¿Quién demonios sabe?, Anthony era despreocupado, parecía no tener una conciencia como las demás personas, desde la muerte de su hermana había perdido toda capacidad de sentir vergüenza prácticamente… jugando con las personas que lo rodeaban se volvía un desgraciado y el hecho era que esto no le importaba, no tenia remordimiento alguno de las mujeres que violo, no sentía pena de haber obligado a criados a hacer depravaciones con amenazas crueles, amaba usar vestidos de mujer y muchas veces al verse igual que su hermana salía en las noches caminaba por los pasillos de su antiguo hogar muchas veces con un parche en su ojo izquierdo debido a que este cambiaba su color y solo era un delator de su identidad, pero el juego aquel le parecía divertido, asustando a los empleados que pronto corrían el rumor que el espíritu de la señorita Anabella aun seguía en la mansión, incluso muchos abandonaron el lugar por el temor al espíritu que solía jugarles travesuras.

Nadie nunca lo había descubierto, y quizás aquella fue la verdadera razón por la que su padre decidió mudarse y dejar atrás aquella residencia, aunque poco importaba, por ahora se había portado razonablemente bien, quizás jugado con algunas criadas siendo un tierno y caballeroso hombre y llevándoselas a la cama en cuanto veía la oportunidad. Hasta ahora no había obligado a ningún empleado cometer ninguna atrocidad en esta ciudad, quizás por que en su mayoría los hombres que trabajaban allí eran a su parecer feos, y verlos desnudos mas bien lo asquearían y bajarían toda la libido que poseía, en realidad no importaba mucho mas, estaba cansado, por la misma razón que salio de la mansión necesitaba aire fresco y sobre todo algo nuevo, algo que lograra que su gran caudal de lujuria reviviera, el morbo era poderoso en el pensar en jugar con un hombre santo le ponía los pelos de punta sin contar al que estaba entre sus piernas que de inmediato comenzaba a latir y endurecerse con la sola idea.

Pero sin ser conciente de ello, o bien por testarudo y malcriado y no escuchar esa voz interna que le decía que saliera de ese lugar, ahora su destino parecía sellarse… cuando al callar las voz seductora del que el creía un santo comenzaba a resonar, cuando esa voz declaro no ser un hombre santo sus ojos se abrieron y se clavaron en la madera con amargura y hasta con mucha molestia, su primaria intención ya había sido completamente arruinada por lo que su libido si bien estaba bastante arriba había decaído abruptamente, escuchar lo segundo sobre que Dios había muerto simplemente le parecía una estupidez, debido a que en su cabeza no puede morir algo que nunca existió, pero lo tercero lo descoloco completamente, le dio un escalofrío intenso y penetrante en su espalda, ¿le estaba dando a entender que su hermana no estaba muerta? “ Maldito desgraciado”, pensó entiendo que ahora se había vuelto victima del juego de aquel no santo, chasqueo la lengua y viro su cara a un lado con una sonrisa casi sádica, encontrarse con alguien parecido a el no le producía ninguna emoción, entonces enseguida pensó en irse, pero solo se quedo para escuchar lo ultimo que aquel hombre insoportable iba a decir, y quizás ese fue su peor error.

Cuando aquellos ojos se fijaron y brillaron a través de la ventana que dificultaba la vista, de repente sus palpitaciones aumentaron su ritmo, una fuerte punzada en su cabeza se presento de un momento a otro obligando a irse hacia atrás encontrando con su espalda el otro extremo del cubículo donde estaba encerrado, miedo, pánico… los trozos de la madera que alguna vez separo ambos cubículos ahora volaban dejando frente a sus ojos la enorme bestia, su cuerpo tembló, su rostro era la misma imagen del terror, su cuerpo quedo estático, completamente inmóvil ante lo que pasaba, ¿Qué era eso? La imagen terrorífica de la bestia, los ojos afilados como espadas, la horrible figura quedo tan aterrado que aquello ultimo sus oídos no llegaron a escuchar, aunque el hecho de no tener salvación era algo que a él poco le importaría, pero con semejante situación ahora en su vida, replantearse algunas cosas fue inevitable, en escasos segundos su cabeza repensó toda su vida, era cierto, creyó que moriría ahí, sus ojos fuertemente se cerraron y dejo en manos de la bestia frente a él el destino inevitable que había pensado.

De repente se despertó como si de una terrible pesadilla se hubiera despertado, ahora en una nueva situación, quizás peor que la anterior.

-¿Q…qué esta…. Pasan…do….?-

Le costo darse cuenta que sus miembros estaban obligados a permanecer en el lugar donde estaban, su cuerpo se sentía bastante descubierto, y cierta correntada helo su piel, sus ojos estaban abiertos pero solo la oscuridad era lo que sus iris podían ver, primero se quedo quieto soltando un soplido con la boca, “calma”… pensó como invocando a la misma, analizo un poco la situación hace segundos estaba frente a una bestia que pensó se lo comería de un bocado, y ahora todo estaba oscuro, tironeo con su zurda notando bien la atadura, movió un poco el pie y ladeo el rostro como si haciendo eso pudiera ver algo mas que la profunda oscuridad.

-No salgo mas de la mansión solo-

Dijo aun creyéndose en soledad, estaba molesto, había caído entonces en manos de un sicópata, quizás era un secuestro para extorsionar a su padre, por dinero, por lo que fuera… un pico hizo con sus labios torciéndolo un poco. Ese algo de nuevo en su interior, anunciando de un posible peligro, el terrible dolor que de repente apareció en el costado de su cabeza como si clavaran algo afilado en ella.

-¿Hay alguien?... por que esto no es chistoso-

Dijo con toda su arrogancia, por dentro sentía temor, era obvio. Si bien el joven noble era alguien que no le importaba casi nada, era imposible luchar contra los instintos naturales de su ser, el miedo era algo natural debido a lo desconocido, todo ser le teme a lo que conoce, y ahora Anthony estaba en esa situación, atado… sin poder ver donde estaba, o si había alguien o no… el temor nublaba todos sus sentidos y no le dejaba pensar muy lógicamente, estaba en la catedral pero ahora no sabia su paradero… “no vuelvo a salir de la mansión si salgo de esto” pensó repitiendo lo que hacia poco dijo en voz alta. El desespero comenzó a infestar aquella seudo tranquilidad fingida que poseía. Desesperado ahora intento soltarse al no recibir respuesta de nadie, creyéndose nuevamente solo tiro de sus ataduras pero nada lograba, los nudos apretados en su piel seguro dejarían marca, choco la parte de atrás de su cabeza contra la dura materia sobre la que estaba acostado, respiro fuerte y algo entrecortado, estaba molesto y mucho, como hacia bastante tiempo que no estaba…

-Si me sueltan se las chupo-

Dijo con voz mas fuerte y alta, buscando quizás que alguien lo escuchara y tentado por la propuesta lo soltara, los extremos de sus miembros comenzaban a dolerle un poco, y aunque el pequeño rubio se hacia el duro con toda la situación y aun mas, dejando a un lado el gran miedo que tenia, esta situación comenzaba a calentarlo, era excitante, la lujuria se despertaba y su imaginación se activaba, era un caso perdido, la mezcla de miedo, adrenalina hacían crecer su morbo a un punto ilógico, al punto de hacerle olvidar aquella pesadilla con la bestia horrible, ahora esperaba que su captor al menos fuera atractivo, tener que usar su boca sobre el pene de un gordo o un viejo feo no le era agradable.

-Saben.... hace frió al menos me hubieran dejado mi ropa, si me querían ver desnudo no necesitaban atarme me lo hubieran dicho y jugaba con ustedes...-

No sabia a quien le hablaba, pero al menos se divertiría un poco con esta situación, al menos hasta que dejara de ser divertida y tuviera que enfrentar la realidad, aunque morir no era algo a lo que el le tuviera miedo quizás por eso mismo se permitía ser impertinente


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Re: Un camino sin retorno...

Mensaje por Invitado el Dom Jul 29, 2012 7:06 pm

Bhaal entornó sus brillantes ojos azules ahora aparentemente humanos. Le irritó... le irritó sobremanera que aquel insecto no notase su tacto por aquel shock que parecía haberse adueñado de su mente y de su cuerpo... como era obvio ni se planteó el hecho de que fuese su culpa (después de todo él mismo le había dado un susto de muerte tras otro), sencillamente se sintió molesto con el propio humano... humano entre comillas.
- Supongo que te creerás un niño muy listo por haber engañado a un grupo de insectos inútiles... -murmuró de repente, hablando por primera vez realmente refiriéndose a cómo el chico había mantenido el secreto de sus salidas nocturnas en su antigua mansión al servicio e incluso a su padre (por supuesto todo aquello también había podido verlo)- pero las cosas conmigo no son tan sencillas, verás...
Se inclinó sobre el rostro de Anthony y suavemente lamió el lóbulo de la oreja del chico.
- Mucho antes de que te suelte... estarás suplicándome el que te deje chupármela... -ronroneó ahora sí de forma totalmente provocativa, mordiendo con cierta fuerza aquella tierna oreja pero controlando su más que superior fuerza para no arrancársela de raíz ni hacerle siquiera sangre.

A pesar de las ganas que tenía de castigarle por no haber sentido su frío tacto (sentía mucha fijación por esas cosas y era un tremendo rencoroso y vengativo... no iba a olvidarlo con facilidad), Bhaal debía admitir para sí que el miedo que el crío había demostrado en la ilusión lo había alimentado sobradamente y excitado de forma similar... y ciertamente era una presa deliciosa para lo que repentinamente había cruzado por su mente hacer... todo por su culpa, aquel crío perverso había llenado su cabeza de cosas sucias y degeneradas... algo que en verdad no era raro, pero sí teniendo en cuenta que eran de carácter sexual y no homicida...
Su venganza pues fue pequeña y más bien infantil; aquel dedo volvió a deslizarse del ombligo del chico a su pezón... que en esta ocasión retorció con suficiente fuerza como para hacerle daño dentro de los límites de los humanos... para luego inclinarse sobre él y chuparlo suave pero intensamente, dejando aquella saliva tan poco común sobre él... una saliva fría como todo Bhaal que sin embargo era capaz de levantar más altas pasiones que cualquier otra más cálida.
- Imagino que te gustará y te dará esperanzas el hecho de saber que sólo soy uno... por eso te lo diré aunque no te des cuenta de tu equivocación... -comentó irguiéndose de nuevo y sin pudor alguno agarrando con una mano el miembro del chico que parecía comenzar a despertar, palpando la suave piel juvenil y presionando con un dedo el glande del chico como si fuese algo totalmente normal.

Sólo le veía un defecto por el momento al muchacho... hablaba demasiado. Para remediarlo inmediatamente dirigió su mano libre hacia la boca del rubio e introdujo en su interior tres dedos de golpe y sin contemplaciones, no dejando lugar a que el chico se tratase de resistir.
- Conténtate con chupar eso de momento... deberías esmerarte... -comentó como quien no quiere la cosa... dejando a juicio del chico el discernir o no la indirecta de ello. Según la cantidad de "lubricante" que usase en sus dedos le sería más o menos doloroso lo que vendría luego... que era un hecho que iba a venir, sin duda.
La sonrisa del demonio se amplió.
- Eres una putita sucia y cachonda... ¿verdad? -inquirió entonces de forma totalmente aleatoria. Bhaal estaba loco... de modo que para aquellos pocos que le conocían aquel comentario tan repentino y cambiando de tema no les habría sorprendido para nada, algo que no se podía decir de aquellos que no lo conocían, aunque era fácil discernir al cabo de unos segundos de charla con él que no es que estuviese muy cuerdo que digamos- No eres más que un bebé virgen... pero por entretenerme tanto y estar tan rico... -se relamió, bajando lentamente su mano por el tronco del miembro del muchacho para bajar la piel y dejarla estirada de una manera que resaltaba todo el pene del muchacho de manera deliciosa- te concederé el honor de recibir en tu interior mi polla -terminó como si nada, sonriendo ampliamente apretando ligeramente el cerco de sus dedos en torno a la base del tronco del miembro del chico.
- Me pregunto cuánto tardarán tus gritos de dolor... -se inclinó sobre el cuello del menor y lo lamió de arriba abajo, trepando su lengua por su mentón hasta llegar a sus labios y penetrar su boca como su miembro haría en el trasero del muchacho pronto, jugando con la lengua del chico a placer- en transformarse en alaridos de placer... -concluyó su frase al separarse de aquel sucio y excitante beso, al tiempo que la mano del demonio subía de nuevo por el miembro del chico para comenzar a masturbarlo lenta pero intensamente.

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Re: Un camino sin retorno...

Mensaje por Anthony D´Angelo el Dom Jul 29, 2012 11:54 pm

Después de un semi ataque entre la histeria y el pánico, y el hecho de encontrarse extrañamente excitado por la situación, ahora no quedaba mucho por hacer, escapar no podía estaba atado, así que siendo realistas desesperarse mas solo seria una perdida de energía innecesaria. La voz sonó, era la misma voz viril y fría que se ocultaba tras la madera de aquel cubículo, la misma que voz que escucho en su oído cuando permanecía sentado en la banca de la catedral, demasiada coincidencia para que aquello fuera solo un sueño, aunque no pudo entender bien de lo que aquel hombre hablaba, ¿engañado? Seria tal vez que ese hombre en realidad lo conocía, entonces eso tendría sentido entonces quizás era ¿Era un ex empleado?, alguno que haya perdido su trabajo por su culpa en la mansión, no seria de extrañar, pero ¿Lo había seguido de Bibury? Y si no lo conocía, por que hablaba de engaños cuando el joven noble siempre había fingido ser muy apropiado y correcto en sociedad. Confusión…

Ahora ya calmado, otra opción no le quedaba, sintió que algo se acerco a su rostro, sus sentidos se despertaban lentamente y permitían hasta oler el aroma de su captor. Si debía guiarse por la voz bien podía imaginar a alguien atractivo, quizás esas vendas que tenia en sus ojos debían permanecer ahí. El dulce aliento helado sobre su piel, el frío húmedo de la lengua que recorrió su oreja hicieron vibrar su cuerpo, un soplo suave se libero de su boca, y sus parpados apenas cerrados relajaban su ser hasta cerrarse por completo, “sensual”… pensó una sonrisa casi imperceptible en sus labios mostró el cierto agrado ante la acción del extraño hombre.

Sus palabras provocadoras y tentadoras ¿proponían un juego quizás?, “excitante” la mordida fuerte en su oído termino por despertar a su cuerpo semi dormido, no le importo no verlo, hasta ahora lo que pasaba seria de hipócrita decir que no le gustaba. En su abdomen se sintió un frío que recorrió hasta su tetilla, su respiración comenzó lento a agitarse, los dedos de sus pies se contrajeron y su cuerpo se tenso tenue, no poder ver era demasiado excitante…”me gusta”…. Las siguientes palabras del extraño y sensual hombre que le privo de su libertad le dejaron despreocupado, no por que fuera uno, sino que realmente era el placer que aquel provocaba en su cuerpo, ya no le importaba si era uno o mas, mientras su cuerpo tuviera satisfacciones y provocaciones como las hechas hasta el momento.

Ahora el placer iba mas directo a la zona mas sensible del cuerpo de un hombre, su hombría era atendida por la aquella mano haciendo que sus dientes se clavaran en su labio de abajo con cierta fuerza, se vio tentado a hablar, decir algún comentario hacia el extraño pero cuando sus labios se separaron y su voz estuvo dispuesta a salir de repente sin previo aviso los dedos entraron en ella callándolo, atenuados quejidos, ninguno de dolor, la orden dada de inmediato fue obedecida, recordando entonces las propias exigencias que el tenia con los criados con los que había jugado, que interesante resultaba esta situación, el como termino en ella carecía de toda importancia donde la misma se dirigía simplemente a los actos que iban aconteciendo en el momento, preguntándose que haría después, su lengua se ondulaba en el interior de su boca, rozándose con los dedos, humedeciéndolos obediente con su saliva, un fino hilo de la misma se escapaba por la comisura de sus labios, la exhalación del aire se volvía profunda así como cada vez que el aire ingresaba a su cuerpo. El intenso y agitado latir de su corazón obligaba a la sangre a fluir veloz por los finos tubos que la contenían, la sangre parecía dirigirse por completo a su entrepierna y acumularse en ese sector, provocando así la erección completa de su pene que con cada segundo de este macabro y excitante juego se hinchaba mas.

“quizás… deba comenzar a salir mas de la mansión”… pensó aun lamiendo esos dedos, imaginando a estos mismos como un pene, su mente era imposible de detener, imaginarse el lugar, a ese hombre, elevaban mas la morbosidad de su contaminada alma… algo que aterraría a cualquier otra persona a joven noble le parecía un manjar de Dioses, e incluso ya comenzaba a planear hacerle lo mismo a alguien. Su cuerpo se regodeaba en el placer y nunca se imagino lo que callado sujeto soltó con su boca… un segundo estático, al siguiente una gruñido extraño que era una risa intentando ser contenida, un segundo y no pudo aguantar mas, aunque aquellos dedos estaban en su boca comenzó a reír sin control, “putita cachonda, es tan divertido…” pensó aun riendo de cómo había sido llamado, el no tenia la capacidad de ofenderse de semejante palabras, por que bien conciente era de lo que es, pero sus risas se apagaron cuando el hombre demostró conocer sobre su virginidad, en realidad la virginidad natural la había perdido hacia bastante tiempo atrás, pero muy obvio de lo que el hombre hablaba, no había que ser muy brillante para darse cuenta de eso. Muriéndose por hablar prefirió entonces guardar silencio, la situación a su consideración era completamente perfecta, una mezcla perfecta de la excitación y diversión, salio buscando algo nuevo, y algo nuevo obtuvo no se quejaría, le gustaba experimentar y eso mismo es lo que haría cada palabra era exquisita, cada provocación avivaba el fuego intenso que ardía en su interior.

Excelentes instantes le hacia pasar, y cada segundo era disfrutado como si no hubiese otro que le siguiera, “quiero quemarme con este fuego que arde en mi interior y consumirme hasta que ni las cenizas queden de mi”… no hablaría mas, el juego no necesitaba de palabras, su cuerpo comenzó a responder, su espalda tomaba la forma de un arco de manera muy sutil, ladeaba su rostro lenta y sensual, gemidos casi insonoros se oían cada vez que el aire era despedido de su cuerpo, cada músculo de su cuerpo se tensaba, esto era lo que necesitaba, el detonador que despertaría su vieja adicción por los bajos placeres… su cadera ya no soporto la quietud, comenzó a moverse suavemente, su voz atenuada liberaba los gemidos de placer de un modo bajo y sensual el tiempo que transcurría no le era importante, no podía dejar de disfrutar de cada sensación regalada por las hábiles manos del desconocido… la sonrisa en su boca se dibujaba ahora mas aguda y sádica, nunca seria alguien correcto, nunca seria un buen hombre, se descarrilo antes de siquiera tener conciencia de ello, era un pecador y amaba con pasión desmedida serlo, mientras su cuerpo sintiera placer de alguna manera la situación nunca importaría.

Pero siempre fue alguien inconformista, y estar atado comenzaba a amargarlo, deseando tocar la piel ajena y sentir la textura de la misma, la venda seria lo único que no se sacaría, el morbo de no saber quien era el otro lo vencía, era preso de los vicios mundanos y prófugo de cordura en este momento su cuerpo seguía regocijado de placer, retorciéndose levemente si quería sentir su virilidad penetrando su boca, no sentía miedo de perder su virginidad, era una de las pocas cosas que aun no había podido experimentar, y que deseaba poder sentir… recordar como veía aquellos que eran penetrados gozar de placer le daba envidia, pero quizás había llegado el momento de poder probar aquel placer que se había negado siempre. “comienzas a aburrirme”… pensó mientras su cuerpo era mas directo y su cadera se movía con mas libertad haciendo mejor la masturbación de aquella mano que aun sostenía su pene hinchado. Quería lamer su piel, quería rozar su cuerpo contra el de él, se imagino sobre sus piernas deslizando su entrepierna hasta donde su hombría se ocultaba bajo la ropa, frotarse contra ella, sentir la forma de su cuerpo, su pecho, su abdomen, poder masturbar la virilidad de ese ser que le ayudaba a encontrar algo de diversión en esta ciudad a la que hasta antes de que esto pasara considero extremadamente aburrida, quería sentir sus dedos entrando en su interior, y el goce del miembro desgarrando la carne de su cuerpo, imagino la sangre fluir, aquella que todo virgen derrama como señal de la perdida de la misma, no podía detenerse, y eso afectaba claramente su cuerpo que se movía mas pronunciado y veloz, su imaginación era tan grande y tan vivida, que muchas veces no necesitaba del acto en si para alcanzar el éxtasis que siempre buscaba, y acostumbrado a valerse de ella tantas veces era inevitable que la misma acompañada de la espera desesperaran a su ser.

-No aguanto mas, si vas a hacer algo hazlo, si esto es todo lo que harás aunque sea libérame una mano para que me pueda tocar como me gusta-

Demasiado caliente para controlar su lengua, desconociendo quien era el extraño, no le importaba tampoco, solo quería placer, estaba cegado… y no sabia lo que sus palabras podrían traer como consecuencia, quizás si lo ofendía simplemente lo dejara en ese estado atado para que se jodiera por bocón, o quizás ofendiera el viril ego y accionara de una vez,, lo divertido de este juego era esperar a ver que era lo que pasaría…


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Re: Un camino sin retorno...

Mensaje por Invitado el Lun Jul 30, 2012 6:58 pm

La aterradora risa de Bhaal resonó por primera vez en siglos en aquella enorme catedral, llenando el silencio de los pensamientos y de la confusión del muchacho semi-humano con aquella voz entre atractiva y atemorizante. Los pensamientos de Anthony eran tan deliciosamente divertidos que sencillamente no pudo contener aquella estruendosa carcajada, y es que en verdad disfrutaba de aquel desconcierto... de aquel temor a lo desconocido... de tener el control total sobre aquel crío tan fácilmente excitable y "peculiar".
- Ciertamente te conozco mejor que tú mismo, pequeño... -logró decir aún entre risas unos segundos después- pero temo que estés a mil años de tenerme como tu empleado, ni aún en tu pasado... -una nueva carcajada surgió de su garganta y se abrió paso entre sus labios, repitiéndose aunque con mayor levedad cuando, tras lamerle de aquella manera, la simple palabra "sensual" se formó en la mente del chico.

Al ver erguirse definitivamente el miembro del chico, Bhaal no había dudado en comenzar a otorgarle a algunas atenciones, después de todo era, como todo aquel muchacho, sumamente atractivo y morboso... puede que aquello siendo más afectado debido a la cantidad de perversiones que cruzaban la mente del propio joven. Ya no tenía tanto miedo... seguía ahí, oculto en su interior... pero ahora lo que priorizaba era el placer y la excitación de estar siendo tocado por un extraño. Sonrió. El verle succionar sus dedos con aquella pasión había provocado que su erección levemente atenuada recobrase toda la fuerza, irquiéndose entre sus ropajes sumamente imponente.
- En verdad eres una ramera de primera... -dijo con suma diversión al escuchar más de los pensamientos del chico que en verdad estaba disfrutando de aquello y ya pensaba en todo lo que vendría después incluso con ansias- pero igualmente tienes una lengua demasiado afilada para tu conveniencia... -su sonrisa se tornó maliciosa cuando sacó los dedos de la boca del otro y, de golpe y sin ningún cuidado, los llevó a aquel diminuto agujerito entre las nalgas del joven, dejando la entrepierna del chico para chasquear los dedos y hacer que las cuerdas negras que ataban las piernas del joven las elevasen para tener a tiro aquella virginal tentación que pronto reclamaría como suya. Sin contemplación alguna introdujo los tres dedos a la vez, haciendo presión con fuerza y penetrándolo con los tres dígitos haciéndole incluso algo de sangre, finalmente logrando que el otro los sintiese dolorosamente profundos... dolorosamente... al menos en un principio.

- A pesar de todo tienes suerte... -comentó entonces como si no acabase de meterle tres dedos por el culo totalmente a lo bestia- eres extremadamente sensual, y me gusta que mis presas sean tan estúpidas como para intentar cabrearme... sólo hace la follada más placentera -terminó, esbozando una media sonrisa satisfecha mientras, sin esperar a que el otro terminase de acostumbrarse a la invasión en su ano, comenzaba a meter y sacar sus dígitos en su interior.
Le pareció interesante mejorar la cosa... y puesto que el crío le había irritado y excitado por igual con sus comentarios, pensamientos y acciones, Bhaal nuevamente le castigó... de una manera peculiar. Sus ojos azules miraron las sombras de un pilar cercano, y en silencio la catedral se oscureció aún más al tiempo que las sombras cobraban vida. Una de ellas adoptó una delgada forma frente a aquellos ojos divertidos y, nuevamente sin previo aviso, se introdujo profundamente por la uretra del rígido miembro del menor, provocando nuevamente una mezcla de dolor y placer en el chico.
Justo en ese momento Bhaal se inclinó sobre el chico y con su mano libre le agarró del pelo, dejando descubierto su cuello, el cual lamió y mordió intensamente, sonidos guturales surgiendo de su pecho.
- Suplícame que te folle la boca... -le susurró entonces al oído- e igual te doy mi polla, putita... -se regodeó con aquella suave piel de adolescente, no dejando en ningún momento de penetrar al muchacho con sus tres dedos, añadiendo repentinamente un cuarto al tiempo que la sombra comenzaba también a moverse en el interior del pene del otro y más sombras se aproximaban a su entrepierna para rodear los testículos del chico y apretarlos como si fuesen más cuerdas.
Si aquel crío buscaba algo nuevo... sin duda lo iba a tener... algo como nunca había experimentado. Ya toda la catedral olía como Bhaal... todo su cuerpo desprendía un irresistible aroma a sexo... a macho... que sencillamente ni el heterosexual más pronunciado podría resistir, menos una zorrita tan sucia como aquel bebé...
Pero por mucho que quisiese follarse aquel agujerito del rubio... esperaría, puesto que eso haría el final más delicioso, y más cuando volvería loco de deseo al semi-humano a base de aquellos jueguecitos maliciosos...

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Re: Un camino sin retorno...

Mensaje por Anthony D´Angelo el Lun Jul 30, 2012 10:26 pm

Era demasiada la casualidad, entonces dejando a un lado la terrible excitación, su cabeza por pocos segundos pensó de un modo quizás mas coherente, aquel hombre ¿Cómo podía saber lo que pensaba?, Anthony desconocía por completo lo que en su sangre había, desconocía que en el mundo había mas que simples humanos y animales, que el mundo nunca fue lo que el creyó, pero solo unos segundos duraron sus pensamientos hasta que sintió los mismos dedos entrar por su recto salvaje y brutal, hundiéndose estos en su interior, tan desprevenido venia en un intento de raciocinio que no vio venir que esos dedos que abandonaron su boca iban a ir tan rápido a buscar aquella intimidad que solo él había tocado a su entero antojo. No grito, no se quejo, pero algo dentro despertó, una sensación completamente extraña, sintiendo el fluir de su propia sangre por su interior, sentir el correr de la sangre sobre su piel, de nuevo sus sentidos parecían maximizarse hasta el aroma de la sangre parecía penetrante a su olfato, mientras esos dedos se movían el placer se acrecentaba, y eso que despertaba y cobraba vida en su cuerpo le arrebato el pequeño lapso de razonamiento que había tenido quedando el mismo a la mitad, aunque quizás nunca lo hubiera entendido realmente debido a su ignorancia sobre la verdad oscura de este mundo.

Su cuerpo vibro con intensidad le costaba trabajo lograr quedarse completamente quieto, su cuerpo reaccionaba enteramente a las atenciones hechas, era extraño, sentir que esto alimentaba mas su cuerpo que la misma comida, sentía que no necesitaba de nada mas para vivir, aquel leve dolor en su cabeza que había perdurado hasta ahora e ignorado por Anthony se desvanecía, al tiempo que su cuerpo se relajo y se arqueaba y retorcía sutil, sensual, hermoso… “¿Que importancia tiene el por que o el como? Nada va a cambiar lo que soy, quiero morir sintiendo este tipo de placer”... Que su boca ahora permaneciera en silencio no quería decir que su mente lo guardaría, siempre habiéndose valido de ella para todo, su boca se veía siempre restringida de muchas cosas, pero su mente tenía toda la libertad para explayarse a gusto.

Meneaba lento su trasero para sentir con mayor intensidad los dedos que le provocaban tanto placer, las palabras del otro se distorsionaban, lo que en el despertó era ese yo que él mismo desconocía, aquel ser en su interior que solo podía ver y sentir el placer y que todo lo ajeno a este le era completamente indiferente… Ya no había nada mas, solo eso… y solo a eso respondería. Su demonio se alimentaba, se regodeaba y jugaba con la experiencia adquirida. “El dolor acompañado del placer es un manjar demasiado delicioso como para no disfrutarlo…” Ese lado perverso y masoquista de su ser, quería sentirlo, quería alimentarse del placer que era provocado por el mismo dolor, y no tardo en pasar, de repente la sensación mas extraña y anormal vino a su cuerpo, ¿Algo se metió en su pene?, ahora si, por primera vez desde que esto empezó un grito algo entrecortado se libero de su garganta, mientras echaba su cabeza hacia atrás de repente y su espalada se arqueaba pronunciada, todos los músculos se contrajeron, desde los dedos de sus pies, hasta los de sus cuellos, oprimió su mandíbula con tremenda fuerza, al punto que las encías por la presión liberaron un poco de sangre, aquello se movía, se retorcía en su interior… que locura, que increíble placer sentía ahora su cuerpo, se volvía incontrolable, insoportable, excitante… todo su cuerpo temblaba, oprimió los dedos en su interior contrayendo con mas fuerza su ano cuando el tan delicioso extraño estaba tirando de su pelo y mordiendo su piel lamiéndola, tan exquisito, tan depravado “¿Dónde estuviste toda mi vida?”…. pensó inconciente, palabras que seguramente en su mente no se guardarían debido a que no solo era él en este momento. Mucho de ahora también era gracias a ese lado negado, desconocido y oculto en su interior.

Esas ultimas palabras por mas perdido en placer que estaba las escucho, tan dominante, tan enfermizo de poder le pareció aquel hombre, ahora atendido por cada sector de su intimidad donde nada estaba libre de sentir placer, se viciaba, se contaminaba con lo que otros considerarían aberrante, nunca pudo entender como los hombres podían quedarse y satisfacerse con tan poco, con lo que llamaban lo natural… detenerse solo en un cuerpo femenino y nada mas… que aburridas parecían ser entonces esas vidas que estaban ciegos y negados a sentir este placer, ni los animales son tan entupidos como para negarse a semejante ricura, “esto era lo buscaba…. Esto lo que quiero… lo deseo”

Aun no lo pedía, estaba gozando esto que pasaba… pero era cierto, el placer no seria enteramente completo, por que si bien su miembro, sus testículos y su ano eran satisfacidos enormemente su boca aun estaba libre, recordó cuantas veces su imaginación había creado las orgías mas morbosas entre hombres y mujeres, pero recordó una particular de sus aventuras mentales, una en la que él mismo era atacado por maleantes que en vez de robarle lo violaban en medio de un callejón, ocupando entonces cada parte de su cuerpo, incluso imagino siendo penetrado por dos hombres al mismo tiempo, a otro saboreando su miembro con alevosía, y otros dos que se peleaban por la boca con desespero, aquellos juegos mentales lo mantenían con vida.

-Follame… por donde quieras pero solo hazlo de una vez-

Ya estaba demasiado desesperado por sentir la hombría que ese hombre escondía y que por el momento le tenia negada, deseaba tocarlo… quería jugar con sus manos sobre esa dureza, dejar que su lengua se deslizara por su total longitud, hacer que su boca le cubriera por completo y con ella misma provocar mil sensaciones en ese cuerpo. Quería subirse sobre el, usar su miembro como si fuera uno de aquellos juguetes que guardaba receloso en su “recamara especial” moverse sobre el, sintiendo su entrar y salir salvaje y descontrolado, “ya no aguanto mas”… Cerro los puños embroncado y movió su cadera sobre esos dedos como si del mismo pene se trataba, “enloquéceme, arrebátame la virginidad, lo quiero dentro, por donde sea pero lo quiero dentro”… se estaba enfermando de deseo, su respiración comenzaba a cambiar, se agitaba y cortaba por momentos, por lapsos alargados parecía no respirar siquiera… “Mátame con tu sexo”… fue su ultimo pensamiento, no quedaba mas que desearlo, aun atado, aun con sus ojos cubiertos por la oscuridad provocada por las vendas… quería hacer mas, quería en verdad poder hacer mas, y eso era lo que mas lo enloquecía de todo lo que pasaba, no poder gozarlo por completo, no poder disfrutar del cuerpo ajeno, era lamentable… siendo que ese hombre había logrado en el lo que ningún otro había podido.


Nota::
No estoy conforme con esta respuesta TT_TT se que podria haberlo hecho mejor, perdoname u///U


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Re: Un camino sin retorno...

Mensaje por Invitado el Mar Jul 31, 2012 2:55 pm

La sádica y maliciosa sonrisa de Bhaal no hizo más que aumentar al sentir él mismo aquella sensación... aquel pulso que pareció emanar del cuerpo adolescente de aquel "humano" cuando recibió en su interior de aquella forma tan brutal los dedos del demonio. Parecía como si fuese a despertar sin necesidad de morir... y es que en verdad un placer extremo que sólo podía ser causado por un demonio del calibre de Bhaal podría llegar a convertirlo en la clase de existencia para la cual había nacido... espiar a Casiopea a veces era hasta instructivo...
Dejando tecnicismos a un lado... nuevamente Bhaal tuvo que contener la risa al sentir como todos los pensamientos que trataban de razonar lo que estaba pasando en la mente del chico se iban al vertedero de ideas al ser sustituídos por el intenso placer y la terrible excitación que invadieron su pequeño cuerpecito cuando el Abisal violó su interior sin piedad. A pesar de que en otra situación tal vez el que no sintiese más placer que dolor le habría fastidiado al no verlo como un castigo... en aquel momento el que aquel delicioso insecto se estremeciese y retorciese de placer entre sus dedos, literalmente, no hizo sino contentarlo y excitarlo aún más. Hacía siglos que no se divertía y excitaba así... y no era un juego de palabras.

Los nuevos pensamientos "despreocupados" del joven le hicieron sonreír más ampliamente. "Nunca desees cosas de las cuales luego podrías arrepentirte, mocoso..." aquella era la primera regla que todo humano que buscase volverse un Contratista aprendía después de "todo lo que digas será usado en tu contra, y aquello que te calles también".
Durante unos segundos dejó que el propio crío fuese el que se penetrase con sus dedos estáticos, pero al ver aquel ritmo lento Bhaal comenzó un ritmo duro sin compasión alguna, violándolo totalmente con sus dedos, sonriendo de forma totalmente maníaca al verle por fin gritar de placer cuando las sombras, realmente más partes de su verdadero ser, se introdujeron en su interior también, dándole placer de una forma tan retorcida que seguramente a ningún humano se le hubiese pasado por la cabeza ni siquiera en sus momentos más mórbidos y degenerados.

Sintió la contracción del trasero del otro en torno a sus dedos, riendo por lo bajo sensualmente y aumentando a pesar de aquella fuerza opresora el ritmo de la penetración todavía más.
- Ah... siempre he estado contigo, al igual que con casi todas las ridículas existencias de este mundo... -replicó nuevamente a sus pensamientos rozando con sus labios los del contrario, dejando que su fresco aliento acariciase aquella boca entreabierta por el placer sin dejar de dárselo mediante sus extremidades... cualesquiera que fuesen éstas- en tus peores pesadillas... mientras odiabas a tu padre con toda tu alma... y cuando te dieron la noticia y esperaste con todas tus fuerzas que fuese mentira... -regodeándose con sus palabras, realmente no dándole importancia a si el otro las entendería a través del velo de placer que había rodeado su mente o no, Bhaal siguió jugando entre los límites de la excitación extrema y aquellas aseveraciones tan íntimas que podrían hacer desaparecer un placer inferior a aquél que él otorgaba al rubio de un plumazo debido a su gravedad. Así había sido siempre... violando a sus víctimas otorgándoles al mismo tiempo que aquel sucio placer venenosas palabras que les hacían odiarle al mismo tiempo que adorarle. Sentimientos encontrados... qué magnífica dualidad nacida en el interior de aquellos gusanos tan entretenidos y deliciosos...

Nuevamente aquellos pensamientos... nuevamente demostrando lo tan degenerado que era aquel muchachito que, aún con todo lo que ya tenía, aún deseaba más... mucho más, sin saber que lo que le diría sería lo que terminaría pasando...
- Todavía no lo entiendes... ¿verdad? -los ojos azules se entrecerraron bajo la oscuridad de la capucha. Los cuatro dedos salieron del interior del chico sólo para ir a parar de nuevo y directamente a la boca de Anthony. Una mano desocupada se desembarazó brutalmente de aquella ya incómoda ropa. El plateado reflejo de la cruz que conformaba el colgante de Bhaal fue lo único que quedó sobre su perfecto cuerpo totalmente desnudo.
Su movimiento no pareció tal... de repente estuvo encima de la mesa sobre el cuerpo del semi-humano, mientras casi lo ahogaba con sus dedos agarrando con su otra mano aquel frágil cuello que ya había marcado con sus no poco afilados dientes, que siempre habían parecido los de un vampiro en su forma humana por aquellos colmillos ligeramente más alargados de lo normal.
- Yo soy tu amo ahora, de modo que yo que tú regularía la forma que tienes de decir las cosas... lo único a lo que tienes derecho... -sonrió sádicamente... y tras apenas rozar levemente la entrada no lo suficientemente dilatada del chico con el glande, todo su miembro penetró en su interior hasta el tope de golpe, causando aún más daños internos al chico al tiempo que las sombras dentro de su pene intensificaban su movimiento- es a suplicar y gemir... y sólo mientras yo te lo permita... -su sonrisa se suavizó ligeramente... sacó del todo y rápidamente su imponente pene del interior del chico y volvió a metérselo de lleno con fuerza- dime que me has entendido, chico... y será mejor que elijas bien tus palabras... y que seas capaz de decirlas correctamente mientras te follo... -se relamió, y sin soltar su cuello ni dejarle respirar mejor apartando sus dedos manchados de sangre e impregnados con la esencia de su trasero de la boca, el demonio empezó a penetrarlo de forma locamente intensa, repitiendo aquella forma de embestir sacándola entera y metiéndosela de nuevo de golpe hasta el tope, una y otra vez... sólo tras unas cuantas de aquellas le sacó los dedos de la boca y le dejó hablar... para decirle lo que quería escuchar, usando su nueva mano libre para agarrar el miembro del chico y masturbarlo de forma lenta y tortuosa al mismo tiempo que las sombras dentro del tronco seguían moviéndose haciéndole una doble masturbación.

"Mátame con tu sexo". Su sonrisa se volvió aterradora sin que el cegado muchacho pudiese siquiera imaginarse lo que pasaba por aquella mente retorcida y oscura...

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Re: Un camino sin retorno...

Mensaje por Anthony D´Angelo el Jue Ago 02, 2012 1:14 am

El dolor, el delicioso y alocado dolor, que juego tan macabro llevaba por delante aquel hombre extraño que sabia mas de el que ninguna otra persona en el mundo, sus labios se movían escupiendo palabras que quedaban divagando en su mente, pero muy lejos de asustarse por ellas comenzó a agradarle aquello, aunque quitaba el morbo de ser completamente desconocidos ese hombre parecía conocer muy bien todo en la vida de Anthony. Sus labios se sellaron y su mente pareció perderse en una laguna lejana, nada mas que sutiles y acalorados gemidos brotaban del joven noble ante todas las atenciones dadas, demasiado placer… este juego era quizás el mejor hasta ahora, pero en su interior sabia que no se quedaría con la duda de nada, y que después de este acontecimiento tan encantador, definitivamente ahora tendría que seguir probando cuerpos y convertirse un tiempo en alguien sumiso, como un científico sobre el tema hacia diferentes pruebas para ver las reacciones, Anthony actuaba del mismo modo con el sexo, y quedarse solo con aquello entorpecería demasiado su sed de experimentar, probar, y aprender.

-Que cruel-

Dijo en un tono algo irónico y con sus tonalidades cínicas, esos dedos deliciosos se iban, no era justo, Anthony todavía deseaba mas, y aunque aquellos dedos ya no estaban sus caderas seguían moviéndose y su recto contrayéndose con fuerza, estaba deseoso de todo, demasiado caliente como para tener un gramo de cordura, de repente sintió un ligero viento aparecer de golpe, y el sonido de la tela caer al suelo… una sonrisa mas aguda se formo, “¿Te desnudaste?” sin poder completamente seguro del hecho no estaba, moría por ver el cuerpo que le mantenía preso a la dura superficie sobre la que estaba, fantaseo con su Figura, con la hermosa estética que podía llegar a tener, con un cuerpo bien marcado y fuerte como había demostrado hasta ahora, se saboreo con la lengua su labio de arriba mientras su mente se centraba en los posibles fuertes pectorales, los bien marcados y alineados abdominales, los músculos resaltando de sus brazos, su miembro, imagino un tamaño bestial, una anchura considerable y una dureza tan grande que hasta el mismo hierro se quedaba pequeño, su mente no podía detenerla una vez comenzaba con el arduo trabajo de animar su cuerpo y volverlo loco.

No pudo evitar el sobresalto de su corazón al sentir el cuerpo de aquel hombre subiendo a donde estaba, sintiéndolo mas cerca, su respiración pronto se vio acelerada, desesperada, su pecho se inflaba violento, el momento llegaba, la ansiedad infesto cada parte de su cuerpo que comenzó a vibrar, en solo pocos segundos había pasado por emociones fuertes que aceleraban su cuerpo y lo alteraban por completo, sintió la opresión sobre su garganta, haciendo escasear el preciado aire, y claro haciendo que su pene se pusiera mas duro, Anthony ya había tenido ciertas experiencias del estilo y todas resultaban ponerlo mas ardiente y lascivo, cada juego a su estilo tenia un modo de calentarlo que se volvía única, cada sensación en su cuerpo era diferente y cada una apreciada y amada con locura. Era cierto que Anthony vivía por esas sensaciones, ellas eran las únicas que lograban borrar todo recuerdo de su cabeza, consiguiendo así una sensación de libertad deliciosa y perfecta.

Las siguientes palabras hicieron que una corriente poderosa recorriera por completo la longitud de todo su ser, ahora aquel se proclamaba su amo ¿SU AMO?... Esta bien es parte del juego, juguemos.

Su boca se entreabría, su voz estaba dispuesta a seguir el juego, pero… dolor, un intenso dolor obligo a Anthony morderse la lengua al punto de hacerla sangrar, su mente se acallo, era demasiado, era insoportable… Su interior se desgarraba, se creaban fisuras que pronto dejaban la sangre escapar tiñendo al pene de aquel hombre en el rojo intenso, exactamente igual a como si una daga le perforara, cada estocada era cruel, no había ni un gramo de placer en eso, su cuerpo se retorció desesperado, sus manos intentaron desatar los nudos que las mantenían presas con fuertes tirones, un grito de dolor no se pudo guardar mas en su interior, salio al tiempo en que su espalda se curvaba en arco de repente y su cabeza se tiro hasta atrás todo lo que pudo su cuerpo se endureció, sus músculos contraídos con fuerza hasta sus dedos se movían entrecortados por la traba muscular de su cuerpo, el dolor no paraba, al contrario se hacia mas intenso, y aquella bestia enfurecida destrozaba su ano con esa arma homicida, el palpitar desmedido parecía intentar explotar su pecho, un torbellino ardiente de repente gobernó su interior, un calor sofocante le quitaba la posibilidad de respirar mas allá de esa mano que apretaba su garganta intentando matarlo como si aquella bestiales embestidas que recibía no eran suficiente castigo.

Los gemidos pronto aparecieron, el abrazador calor que incineraba todo por dentro de repente comenzó a volverse placentero, el dolor iba cediendo ya que su recto gracias a la sangre se iba dilatando y moldeando al monstruoso miembro de aquel hombre, Anthony desconocía esa sensación, y de repente su cuerpo se relajo, de nuevo comenzaba a aceptar al otro casi por inercia, toda la desesperación vivida desapareció de su mente, ahora Anthony experimentaba el verdadero placer, el punto mas sensible del hombre había sido alcanzado, su próstata era exquisitamente golpeada por ese poderoso y duro pene… sus ojos que se habían humedecido por el dolor se relajaron mientras la salada agua era absorbida por la tela que imposibilitaba su visión. Gemidos, deliciosos y sensuales gemidos, de nuevo la desesperación, pero esta era diferente, esta deseaba sentir mas, conocer mas profunda la gloria de ese placer tan único que estaba experimentando, se olvido de la respuesta que le debía a su teórico amo, en su desesperación deseaba poder soltarse, poder disfrutar del cuerpo de quien lo condenaba a este placer inmensurable, “ Por favor……….suéltame…. suéltame!!!” el ruego en su cabeza fue un grito que no pudo sacar de su boca, su voz estaba anulada, su cadera comenzó a moverse gustosa y poderosa, al son de aquel proclamado amo de él, lo seguía, su pene masturbado, su recto dilatado y penetrado con tanta locura, su boca permanecía abierta en todo momento, necesitaba encontrar la forma de que el aire ingresara mas abundante en sus pulmones, tragar la saliva era imposible, por lo que esta comenzó a salir por la comisura y recorrer su cara hasta el cuello encontrando el material al final de su recorrido. “Quiero tocarte….. Quiero poder lamer tu piel y saborearte………… por Dios, desátame” …. Solo en eso podía pensar mientras la desesperación se hacia gobernante indiscutible de su existencia.


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OffRol: perdóname no solo por el tiempo que tarde en responder si no por la respuesta en si uU... no me llega a conformar lo que escribí TT_TT por no decir que pienso que es una mierda
x´D


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Re: Un camino sin retorno...

Mensaje por Invitado el Lun Ago 06, 2012 6:56 pm

"Jeh... después de probar esto no querrás hacer otra cosa..." pensó para sí el demonio, divertido por los pensamientos del pervertido muchacho... que aún pensaba que podría seguir con su degenerada vida como si nada y volver a ser tanto activo como pasivo sin problemas... el alternar una vez que se probaba el placer de un Abisal como Bhaal... era harto imposible.
Por eso el diablo seguía sonriendo, y seguía sonriendo, más cuando hasta la potente imaginación de aquel chico quedaba muy escasa a la hora de definir su irónicamente divina masculinidad y atractivo, terminando por subirse encima del crío y agarrarlo de aquella manera, al parecer no causando demasiada incomodidad en el cachondo muchachito, que únicamente se excitó aún más, casi hiperventilando ante lo que sabía que se le venía encima... o más bien dentro.

Su sádica sonrisa aumentó ante lo que él mismo sabía con mayor claridad que se le echaba encima a Anthony... que parecía no comprender el volumen que iba a introducirse en su cuerpo y destrozar sus interiores de forma inclemente... dolorosa... y seguidamente salvajemente placentera.
"Ah... no es ningún juego, pequeño idiota... pero ya lo entenderás..." casi fue más satisfactorio el cortar de lleno su afirmación de que lo aceptaba como amo sólo por escucharlo gritar, por verlo retorcerse bajo él con aquel delicioso cuerpecito adolescente mientras se la metía profundamente de golpe para sacársela entera de nuevo y repetir la misma operación de aquella manera, notando aquellas sensaciones del chico y nutriéndose de ellas como si fuesen miedo... y es que el dolor era igualmente sabroso, especialmente el causado por su miembro.

Notando que le costaba respirar, Bhaal dejó su mano apretando el cuello del chico a pesar de todo, sabiendo en el mismo instante en el que se ahogaría y sólo antes de que aquello pasase retirando su férrea garra... ciertamente le encantaba aquella sensación de placentero poder... y admitió para sí que se puso aún más caliente cuando el chico pareció relajarse y por fin sus gritos se convirtieron en gemidos de placer, aquella cálida sangre que notaba rodear su miembro sirviendo de lubricante y facilitando el movimiento de su enorme falo dentro del chico, que por fin empezó a notar las fuertes embestidas en su próstata y comenzó a retorcerse ahora de placer.
Hasta había llorado... qué sencillamente violable era, algo que sin duda estaba cumpliendo con sumo placer al desvirgar a aquel "humano" encantador que había tenido la suerte y la desdicha de ir a la Catedral cuando el Diablo estaba en casa...

Mientras escuchaba las súplicas mentales del chico y aumentaba aún más el ritmo de sus embestidas al tiempo que sus sombras daban más placer al chico, Bhaal comenzó a dejarse llevar por aquel sangriento placer... el olor de la sangre inundó sus fosas nasales... y liberando la garganta del muchacho alzó sin pensar ambas manos hacia el techo de la catedral sin detener sus movimientos de cadera.
Un torbellino de oscuridad se formó allí... y entonces un remolino de negras cadenas chirriantes se materializaron flotando sobre los amantes, enrrollándose sobre sí mismas y tomando una forma conoidal... formando una gruesa lanza que apuntó hacia el pecho del rubio.
Los ojos azules con pupilas alargadas de reptil observaron al crío, sus manos volviéndose casi garras inconscientemente. Una última y profundísima embestida empaló al chico, haciendo que abundantes chorros de semen inundasen el interior del trasero del muchacho cuando el demonio tuvo un colosal orgasmo... una de sus garras descendió sobre el glande de Anthony y lo apretó y retorció de una manera que provocaba un placer tan extremo que era incluso capaz de hacer olvidar el dolor que al mismo tiempo causaba... la otra garra se cerró en un negro puño... la lanza hecha de cadenas de oscuridad fue disparada por una fuerza invisible directa a empalar al crío esta vez literalmente...
- ¡NO ME HAS LLAMADO AMO! -exclamó con la voz que únicamente un enfermo mental podía llegar a componer, aterradora... y por aquella situación terriblemente excitante de una forma extraña.

- Bhaal.

Los ojos de Bhaal se abrieron de golpe por completo, recuperando sus pupilas un aspecto humano. Su mente se libró de la neblina azulada que la había invadido. Todos su cuerpo volvió a parecer humano. La punta de la lanza negra se detuvo a escasos milímetros del tórax de Anthony, casi rozando su suave piel blanquecina.
Bhaal volvió la cabeza hacia la esquina en sombras de la catedral de la que había surgido aquella suave y sedosa voz que podría helar la sangre en las venas hasta al más valiente o hacer hervir la sangre del más frígido.
Aquellos brillantes ojos verdes le miraron desde las sombras. Apenas pudo distinguir un esbelto dedo de piel blanquecina que negaba con un simple gesto. La sonrisa blanca de la mujer se dejó ver apenas unos segundos... y entonces desapareció llevándose tras de sí el dedo y los ojos. Bhaal supo que no se lo había imaginado... ella le había despertado de su neblina sangrienta justo a tiempo... aquel jovencito se podía aprovechar de muchas otras maneras...

Sonrió, relativamente cuerdo de nuevo, y sabiendo la enorme sensación de vacío que sentiría a continuación el muchacho, Bhaal sacó rápidamente su miembro aún erecto del interior del chico. Quería que se sintiese sucio percibiendo su ingente semen resbalando del interior de su trasero...
- Volveremos a vernos pronto... solo que tú no sabrás cuándo ni como... -sonrió cerca de su oído; se había movido a una velocidad imposible de encima de él a su lado- piensa en mi polla hasta desesperar... anhela sentirla dentro con toda tu alma al no encontrar ningún sustitutivo... suplica a la noche que acuda a follarte de nuevo... y quizá lo haga... -su burlón tono de voz se fue desvaneciendo... apagándose... hasta que ya no se escuchó nada en la silenciosa catedral.
En ese momento Anthony se dio cuenta de que ninguna atadura lo apresaba contra la mesa de ceremonias y que las heridas causadas en su fina piel por las sogas no estaban... aunque sí las que aquel miembro descomunal le había causado y ahora le pasaban factura.
Bhaal observó un rato más la escena desde lo alto de las sombras de la catedral y, sonriendo como sombra, desapareció en busca de su Reina...

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Re: Un camino sin retorno...

Mensaje por Anthony D´Angelo el Mar Ago 07, 2012 10:09 am

El juego de sensaciones era algo que llevaría hasta al mas cuerdo al borde de la locura, aquel hombre lo penetraba como bestia furiosa en celo, y eso solo provocaba aun mas placer en su mente morbosa, que manera tan salvaje para perder la virginidad, y si bien el recuerdo de aquel dolor quedo perdido en su memoria ahora el placer dominaba su cuerpo que gustoso respondía salvajemente igual que ese descontrolado hombre que tenia encima.


-Mmmgg….ahaaaag…qu-quiero mas….-

Se expreso en su voz entre los jadeos y gemidos enloquecidos de lujuria, que delicia era, y a cada segundo se disfrutaba mas que en los anteriores, su cuerpo vibraba como nunca lo había hecho, su corazón palpitaba salvaje y acelerado, no poder saber quien era aquel que estaba brindando tanto placer a su cuerpo lo excitaba, y aunque deseaba con locura que sus manos fueras desatadas y poder al menos sentir con ellas aquel hombre dominante y poderoso, no podía negar que estar atado lo enloquecía tanto que lograba ponerlo mas que si no estuviera en esas condiciones. El sudor de los cuerpos corría sobre su piel, su entrada seguía contrayéndose fuerte por momentos para sentir mejor la forma de ese poderoso pene asesino que hacia corría la sangre en su interior.

Escucho el sonido entonces de unas cadenas, pero tan poco le importaba lo que aquel podía hacer mientras siguiera penetrándolo de ese modo que lo mantenía vivo y gozando como lo que era en realidad tras aquella mascara de comportamiento impecable, pensaba entonces en esas cosas en las que se había perdido por permanecer siempre encerrado en la mansión, ahora disfrutando de la sabiduría sexual de los que parecía ser un Dios del Sexo, su espalda tomaba la forma de un arco levantando mas su trasero en el momento de hacerlo para sentir mejor las intensas y deliciosas embestidas que le eran proporcionadas…

Entonces la ultima embestida llego esa que inundo de un calor húmedo su interior ardiente, el semen era vertido en lo mas profundo de su ser, y su cuello se extendió de golpe llevando así su cabeza hacia atrás, su cuerpo tembló al sentir aquel néctar blanco quedaba en sus entrañas con el deseo de hasta poder saborear el sabor que este tenia, por tanta excitación que tenia alcanzo el éxtasis mientras su seme se despedía desde el meato cayendo sobre el mismo, sintiendo el calor sobre su piel y como pronto su consistencia cambiaba a una mas liquida para comenzar a deslizarse apacible por su cuerpo el momento culmine fue interrumpido, y quizás solo por que estaban sobre el final pudo ser capaz de oír aquella voz femenina que inmovilizo al hombre.

Y así como todo comenzó termino, pero algo quedo resonando en su cabeza mientras ese hombre se despedía de un modo tan interesante, “Bhaal…” ¿Ese era el nombre de su tan caritativo dador de placer?... “Que raro nombre…” pensó mientras la soledad ahora lo rodeaba, entonces sus manos se sintieron libres de repente, lo que lo hizo sentarse y quejarse de una punzada que le dio en su trasero, sentía el semen de aquel mezclando con su sangre escurrirse por su entrada hacia las piernas… sus dedos rozaron aquel liquido y lo miro un momento estando ya de pie y apoyado con su mano sobre la mesa que fue testigo de tanta lujuria, entonces una de sus cejas se elevo aproximando aquellos dedos manchados del semen ajeno y los lamió, probando aquel con el ligero sabor a sangre que también podía diferenciarse. Agito su cabellera y se lo desato, miro en todas direcciones mientras acomodaba su pelo, y lo volvía a atar perfectamente como siempre, estaba acostumbrado. Encontró su ropa y comenzó a vestirse, que extraño era que su cabeza había quedado en blanco completamente, no estaba traumado de la experiencia, no tenia miedo, ni nada por el estilo… termino de vestirse y salio por la puerta buscando la salida como si nada hubiera pasado, básicamente era un mecanismo natural en su persona, sexo, irse… no que había pensar mas que esas dos simples palabras.


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