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'¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

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'¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Invitado el Dom Jul 22, 2012 7:48 pm


Los días comenzaban a parecerle monótonos, y eso era algo realmente malo... No había cosa peor que él se aburriera, pues tendía a hacer ciertas estupideces cuando eso pasaba. Sabía que enredarse con aquellos humanos idiotas no le causaban ni una pizca de diversión, mucho menos de placer, ¿Por qué lo hacía entonces? Pues eso lo hacía sólo porque...

Se giró en la amplitud de su cama, quedando boca arriba mientras dejaba escapar un hondo y sonoro suspiro. No entendía muy bien que le pasaba, ¿Désde cuando ese idiota era tan necesario para él? ¿Désde cuando sentía la necesidad de tenerle cerca? No lo sabía, y no quería siquiera pensarlo demasiado... No quería aceptarlo...

Su palma abierta se posó sobre sus ojos, cubriéndolos, cuando quedó finalmente boca arriba del lecho. Mordió sus labios, recordando que más de una vez por su mente se había cruzado la imagen de aquel tonto... aquel rostro, que sustituía el de ese cuerpo, en el cual se fundía y por el cual no sentía nada, con el cual tan sólo se desfogó toda la excitación y la ira que sentía en ese momento... ¿Por qué le pasaba esto? ¿No se suponía que ya podría sentir algo como aquello, que algún día sintió por su antiguo lider? Entonces... ¿Entonces, por qué? ¿Por qué pasaba eso?

Frustrado como tantas veces ya desde que se planteaba esos temas, dejó escapar otro suspiro, uno aún más profundo y lastimero. Pasando ahora su mano por su desmechado cabello, revolviéndolos aún más de lo que estaba, se fue incorporando quedando ya sentado. La noche estaba cayendo, por lo que legó a la conclusión de que había dormido casi todo el día. Chistó molesto. No por ese hecho precisamente, sino que... le molestaba darse cuenta que el olor de ese anónimo cuerpo aún se mantenía sobre su piel, a pesar de que ya se había aseado antes de dormir, al parecer ese aroma asqueroso de los humanos era difícil de sacar. Tocó entonces la campañilla que había en su habitación, y la cual resonaba en el cuarto de servicio de la casona vieja que conformaba el burdel, y llamó de esa manera a unos de de sus sirvientes, el cual acudió en su ayuda en menos de unos minutos.

Sin nigún tipo de pudor caminó completamente desnudo frente al pobre muchacho, que no sabía si mirar el piso o cerrar los ojos, mientras con sus mejillas completamente coloradas, escuchaba las nuevas órdenes de su amo. Mephistos ni se inmutó por la aparente incomodidad del muchacho, estaba demasiado sumido en sus propios pensamientos para eso, y tan sólo se limitó a pedirle que le prepararan un baño caliente, el cual gracias a lás últimas tecnologías descubiertas, podía tener a todas horas, sin necesidad de preocuparse por ello, aunque bueno... tampoco que lo hubiera hecho, pues aquello sólo hubiera significado más trabajo para sus sirvientes,quienes tendrían que calentar el agua para él.

Con un "Si , señor" el chico se precipitaba a salir raudo de la habitación, pues aquel cuerpo de infarto que su amo poseía, le ponía mucho más que nervioso. Más no pudo hacerlo, cuando justamente éste le detuvo, y acercándose en demasía hasta él, le sonrió pervertidamente. - Deberías aprender a controlarte... niño...- dijo el demonio, mientras con su mano se posó en la ya despierta entrepierna del menor, frotándola con descaro, y robándo más de un suspiro de la boca del chico.- Realmente... es interesante lo que tienes aquí, y hasta quizá un día se me de por probarte- susurró sensualmente a su oído, pensando que quizá aquello sí lo llevaría a cabo, y mejor aún... enfrente de Amaimon... ¿Se pondría celoso si...?

''¡Mierda!! ¡¡Otra vez él...!! ¿Por qué otra vez?'' se reprendió mentalmente, y al instante soltó al chico, que con los ojos entrecerrados por el placer que aquella mano le provocaba, esperaba con ansias que el otro cumpliera con sus palabras ahora... Mas aquello no pasó, pues inmediatamente el demonio de ojos dorados le soltó, y se alejó como si nada hubiera pasado.- No te demores, sabes que no me gustan las tardanzas...- dijo tan frío e imperturbable como siempre solía mostrarse con los sus empleados, cuando logró sacar por unos momentos de sus pensamientos a aquel abisal que últimamente no podía borrar de su cabeza. - Antes de irte a la cocina, dile a Stephan que quiero que traiga a Amaimon... Dile que lo quiero ya aquí. - ordenó, dándole la espalda y ni siquiera notando la cara de odio que se formó en el rostro del menor, cuando nombró a su hermano. Por eso le encargaba ese tipo de trabajos a Stephan, quien a pesar de ser un humano también, era más fiel que cualquiera de su raza, además de que jamás se atrevería a hacer ese tipo de mueca frente suyo, y mucho menos revelar la verdadera identidad de Amaimon y él.

Claro que los demás humanos no sabían de su parentezco, ni siquiera sospechaban de sus verdaderas naturalezas... Era tan sencillo engañarlos, que a veces resultaba realmente aburrido y monótono hacerlo... Y quizás fuera por eso que sentía esa desasón ultimamente dentro de su pecho... ese vacío... O por lo menos eso quizo creer Mephistos que era, mientras minutos después ya se introducía en una amplia tina, llena de agua caliente que le habían traido y que le cubría hasta la mitad del pecho... Sus manos se deslizaban por su propio cuerpo, intentado con ayuda del jabón y los aceites esenciales que aromatizaban el baño, borrar todo rastro de su fallida noche anterior... donde buscaba sacar de su cabeza a aquel tonto que era su hermano, más logró justamente lo contrario... Ese idiota estaba más metido en su interior de lo que creía y peor aún , de lo que era capaz de admitirse a sí mismo. Suspiró una vez más, y dejó caer la cabeza hacia atrás, esperando aunque no lo dijese, a que ese hombre que no salía de su mente apareciese de una vez allí... Quería verlo. Necesitaba verlo... ahora...

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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Amaimon el Dom Jul 22, 2012 8:47 pm

Le gustaba mucho ver como el resto de los trabajadores salían tan cansados de las fábricas, todos miraban hacia el suelo con un esfuerzo pesado por arrastrar sus pies de regreso a casa. No sabían lo que de verdad significaba esa palabra si se sentían "pesados" ahora. Con todo y eso sonreían y por eso le gustaba verlos, parecía que disfrutaban más el irse de aquél lugar que el llegar ¿Cómo era eso posible? ¿No se aburrían tanto como él en sus casas? Tendría que preguntárselo a alguno de los otros Abisales: "¿Porque los humanos disfrutan tanto el regresar a casa?". Para él no había tal cosa como el cansancio, pero sabía aparentarlo bien, se mezclaba a la perfección con las entidades a las que lo habían orillado y arrastraba los pies como ellos, pero más por diversión de imitarlos que por verdadero desgaste físico. Como siempre después del trabajo en aquellas fábricas estaba lleno de ollin, ese polvo gris o negro que salía de las grandes chimeneas producto de la quema del combustible con el que se movía la maquinaria pesada. También amaba a esos monstruos de metal, tenían un sabor delicioso. Ese quizás era el único parecido real con los trabajadores que podía compartir: saliendo de aquél lugar, siempre tenía hambre.

Caminó hasta donde todos dejaban sus cosas al entrar, principalmente chamarras para cubrir sus frágiles pieles humanas, él llevaba una por costumbre, por mimetizarse con ellos. En el transcurso platicaba con los hombres y se reía como ellos, los mayores le despeinaban con esas manos tan gruesas y ásperas que nunca terminaría de entender, los más jóvenes conversaban con él de buenos ánimos a pesar del cansancio, no le importaba mucho lo que le dijeran, sonreía y respondía pero hasta ahí, sacarles información era lo único que buscaba y para complacer a su hermano Mephistos, quien tan amablemente le había dejado formar parte de sus planes (sin que conociera la realidad de éstos) cualquier información era importante.

Cuando estuvo fuera de la multitud humana y lejos de la fábrica, se limpió con la manga de su abrigo todo el polvo que pudiera tener adherido al rostro, le molestaba de sobremanera que ese cuerpo humano fuera tan fácil de ensuciar, no así de resultar herido. Se sentó en el pasto solo por el infantil capricho de observar el atardecer, si tan solo pudiera volver a su mundo plagado del rojo de la sangre... el color del cielo siempre le recordaba que para comer un humano ahora tenía que pedir permiso, para probar de nuevo un ángel tenía que esforzarse mucho más que en sus antiguas glorias... Eso o ir a casa de su hermano, ahí siempre había algo que comer, algún "cliente" que no le había pagado como era debido o alguna cosa similar. Estúpidos humanos ¿qué tan difícil era complacer a Mephisto? ¿Acaso no entendían lo feas que se ponían las cosas si su hermano borraba de su rostro su hermosa sonrisa?

Pensando en eso dirigió sus pasos a la casa del mismo en cuanto el atardecer se volvió noche. Se había encontrado algo lindo en las minas y quería dárselo a su hermano. Amaimon no entendía a lo que su hermano se dedicaba en esos barrios tan desagradables, a él no le molestaba la suciedad y la tierra pero... ¿Porque la Reina de la Sangre habría dejado ahí al Rey del Viento a sabiendas de que odiaba esa clase de ambientes? Metió ambas manos en los bolsillos de su abrigo y sacó de ellos varias gemas preciosas. El día de hoy tenía ametrinas y esmeraldas, todas sin tallar porque las había sacado de la tierra en sus ratos de ocio con sus propias manos. Pensó en llevarle las primeras a su hermano, eran púrpuras degradándose hasta el amarillo, le recordaban a sus ojos y su cabello, sonrió al pensar en su rostro y se llevó a la boca rápidamente las piedras para darles una talla princesa, moldeándolas hasta alcanzar la forma cuadrada como si fueran dulces dentro de sus fauces.
Las esmeraldas las guardaría para su Reina... si ... combinaban con sus ojos y serían un regalo... le tenía demasiado miedo como para llegar con las manos vacías si es que ella lo solicitaba...


En eso estaba cuando se topó con el sirviente de su querido hermano
- ¡Stephan!
Dijo sonriente, había aprendido que los humanos temían menos esa expresión que la que normalmente llevaba en su rostro, eso y que si ese muchacho andaba por su camino era porque su hermano lo buscaba ¡Adoraba sentirse requerido por Mephistos! Era algo importante y solo entonces levantaba la cabeza, enderezándose y sacándole un par de centímetros al sirviente del Rey del Viento
- Mira: son para Mephistos
Dejó salir sin pensar mucho en si el humano se preguntaría de donde habría sacado las joyas. Amaimon entendía que los humanos de su hermano lo veían como una especie de guardaespaldas, alguien encargado de deshacerse de lo que le molestara a su Jefe, olvidando la mayoría del tiempo que ése muchacho lo buscaba porque conocía su verdadera naturaleza.

La casona en la que lo habían obligado a vivir también le gustaba, todo era de colores, los humanos que ahí trabajaban eran de colores y Amaimon pensaba que sabrían diferentes también, soñaba de hecho con poder comerse a uno de esos jóvenes, quizás, cuando a su hermano ya no le fueran útiles. Siguió al sirviente hasta la habitación a donde había sido llamado, miro algo temeroso la puerta y de nuevo se encogió en su mismo, entrelazó nervioso sus manos pensando en como saludar al otro Abisal y se dio cuenta de que todavía llevaba puestos los guantes de piel que usaba en el trabajo ¡Oh, no! ¡Eso no! Se los quitó y sacudió sus manos, lo que provocó una nubecilla de polvo... ¡Perfecto! Ahora había ensuciado la casa de su hermano ¡Odiosos humanos y sus odiosas leyes físicas!
Suspiró desalentado y tocó la puerta, suavemente por temor a romperla.
- Mephistos... ¿estas ahí?


Última edición por Amaimon el Sáb Jul 28, 2012 10:38 pm, editado 1 vez
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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Invitado el Jue Jul 26, 2012 8:08 pm

Un leve gemido de placer se escuchó en la inmensidad de su habitación cuando finalmente su cuerpo quedó completamente sumergido en la casi hirviente agua. Sus músculos parecieron relajarse al instante y disfrutar de aquel calor que para un mortal hubiera resultado casi lacerante, pero para él no era más que placentero... "eso es porque son débiles... e inservibles"Pensó, mientras recostaba su cabeza dobre el borde de la bañera de metal, con adornos de oro, que había mandado a traer desde Francia. Aquello sabía era la última moda, o algo así habían dicho uno de sus tantos clientes, además de práctico paara porder tomar un baño de 'inmerción', es por eso que no había dudado en mandar a Stephan a conseguirle una.... Y en momentos como estos era cuando se daba cuenta de que había sido una muy acertada decisión.

Con lentitud comenzó a pasar por sus brazos el jabón con aroma a rosas, el cual sabía no era muy acorde para un hombre, pero que a él le encantaba y con eso bastaba, además de que a sus clientes parecía gustarle mucho más... y es siempre era un buen punto a favor para sus planes~ Con una semisonrisa que parecía nunca borrarse de su rostro, continuó con su aseo, pasando poco después por sus largas y esbeltas piernas, las cuales sacaba del agua por escasos segundos, y las estiraba completamente. Su cabello fue lo siguiente en lo que se centró, sus finos dedos se enredaron en sus irregulares mechas lavándolas completamente, y sacando por fin aquel aroma... aquel que pertenecía a su amante anónimo. Frunció el ceño ligeramente al recordar lo poco que había disfrutado de aquel encuentro, el poco placer que le había provocado...Aún ahora se reprochaba haberlo hecho, haber perdido la paciencia al saber que su hermano había estado con alguien más... Estaba tan furioso que no había podido controlarse, ¡ y realmente odiaba cuando eso le pasaba! él nunca perdía los estribos antes, él nunca... ¿Por qué entonces ahora lo hacía? ¿qué tenía él que le hacia ponerse así?

Suspiró una vez más, como tantas veces ya esa tarde noche, mientras en su mente se perdía en aquellas cavilaciones. El sonido de pasos acercándose a su habitación fue lo que le sacó de aquel especie de trance en el que sumía cuando su pensamiento se monopolizaba en ... él. ¿Por qué no había llegado aún? ¿Por qué tenía tantas ganas de verle? ¡Maldición! Aquello comenzaba a molestarle demasiado... - Pasa...- dijo en tono bajo antes que el otro siquiera llamara a su puerta, pero al parecer no le había llegado a oír así que decidió ir en su búsqueda.

Sin importar el reguero que dejaría, salió de la tina y se dirigió hasta la puerta donde Amaimon aún le esperaba.En el camino apenas tomando una fina bata de baño, la cual se echó sobre los hombros, más aquello no cubría casi nada su desnudez. Con una renovada sonrisa al saberle ya allí, sintiendo incluso su aroma característico a través de aquella puerta, aquel aroma tan salvaje... tan refrescante que le encantaba, abrió la puerta por fin. - Has tardado... Te esperaba. - fue su ''saludo de bienvenida''. Sus orbes dorados recorrieron su rostro, para luego hacerlo por ese cuerpo tan bien formado que su 'hermanito' poseía, sonrió aún más ampliamente al ver aquel polvo que le llenaba las ropas, pues le daba una interesante idea. - Pasa... - le tomó de la mano y lo arrastró al interior de su habitación. Sin esperar siquiera contestación de su parte, y mucho menos su consentimiento, pues él muy bien sabía que no lo necesitaba para nada, le llevó hasta el cuarto de baño, donde aún la húmeante agua caliente le esperaba. - Estás sucio... y sabes que la suciedad no me gusta ¿No?- elevó una ceja y le miró sugerente, mientras mordía su labio inferior adornado de algunas perferaciones. - desvístete... Te ayudaré a limpiarte, hermano...- con su sonrisa gatuna, posó su mano sobre el pecho del más alto y la fue descendiendo por su fuerte y trabado abdomen, para luego colarla debajo de sus ropas, y poder así acariciar a su gusto aquella piel... aquel cuerpo que tanto le gustaba, a pesar de que se negase rotundamente a aceptarlo.

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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Amaimon el Sáb Jul 28, 2012 10:37 pm

Quiso articular alguna palabra pero no se le ocurrió ninguna. Quiso llamarlo "hermano" pero ese parentesco le pareció tan lejano que mejor lo reprimió en su garganta ¿y si se enojaba porque lo llamara así? No, no, lo mejor sería dejarlo por la paz, no quería hacerlo enojar cuando él estaba tan feliz de verlo, tan ... ansioso porque le abriera la puerta. Era eso o lo que se había tragado en la comida seguía vivo y le revoloteaba en el estómago, dudó de la segunda opción ya que nada sobrevivía una vez dentro de sus entrañas pero entonces ¿que era esa sensación que tenía cuando veía a su hermano? Vaya, no cuando lo veía siquiera ¡cuando sabía que estaba cerca! Bastaba con oir su voz para que se pusiera así de nervioso. Pensó también en repetir su nombre, en saborear esa palabra que habían inventado para definirlo pero... De nuevo el temor a hacerlo enfadar ¿y si ya no quería hablarle? ¿Y si estando lejos de él le pasaba algo? ¡No! Amaimon no se lo perdonaría si algo le pasaba a su adorado hermano, menos si había algo que pudiera hacer para evitar que se lastimara o peor aún: que lo lastimaran

Igual se le iluminaron los ojos cuando le abrió la puerta, sin poder evitar sonreír y entrelazar sus manos a la altura de su barbilla, como si Mephistos fuera un juguete recién sacado de su reluciente empaque.
Y bueno... estaba recién sacado de algo reluciente. Amaimon no tardo mucho en barrer a su hermano desde los pies hacía la cabeza, nunca sería capaz de hacerlo al revés y aunque no lo hubiera notado, su anfitrión hacía lo mismo con su persona ¿una especie de reconocimiento mutuo, tal vez? el agua que escurría fue lo primero que notó, como Rey de la Tierra que era sabía que necesitaba de ese líquido pero no era de sus particulares favoritos.
-¿Eh?
Alcanzó a balbucear, notablemente nervioso cuando su hermano lo reprendió por llegar tarde. ¡Pero no había sido su culpa! Había caminado cuan rápido había podido, ¡era ese humano tonto que se había tardado tanto en encontrarlo!

- S-si
Volvió a balbucear sin notar que su opinión no era tomada en cuenta. Cuando se trababa del Rey del Viento, no veía la maldad que pudiera haber en sus intenciones, solo reconocía a su queridísimo hermano mayor, nada más era importante frente a su delicada presencia. Lo siguió mientras le tomaba de la mano, pasando sus ojos de colores dispares de la mano de Mephistos al resto de su cuerpo, casi saboreando las porciones de piel que esa absurda bata dejaba al descubierto, se pasó la lengua rápidamente por sobre los labios en un gesto similar al que harían algunos reptiles para olfatear a su presa, su hermano olía a rosas y siempre tenía sobre de sí delicados perfumes, por eso le gustaba tanto pero ¿para que se cubría? ¿No había ya visto toda la piel del cuerpo humano de su hermano? Esperen ... ¿Había algo que le quisiera esconder? ¿Quizás un moretón o alguna cicatriz? No, de nuevo las dudas lo invadían ¡y unas ganas tremendas de abrazarlo! Más que eso: quería probar el sabor a rosas de la piel de su hermano.

- ¡Lo siento!
Se disculpó preocupado, sin perder de visa esa tina de metal que había aparecido ante su campo visual. Amaimon odiaba el agua en cantidades suficientes como para ahogarlo, no que le tuviera miedo solo... lo odiaba.
- ¡Venía del trabajo y-! ... Lo siento...
Suspiró y bajó la vista al suelo, no tenía una justificación para Mephistos, nunca podía mirarlo directamente a los ojos, siempre se acobardaba antes de llegar y desviaba la vista, distraído. Prefería mirarlo cuando le hablaba a alguien más pero... tratándose de él, no podía aguantarle la mirada ¡Era demasiado hermoso! Además, si miraba hacía abajo podía observar en el regreso el cuerpo de infarto que su "hermano" poseía, generalmente eso le hacía perderle el miedo, eso y las mariposas de su estómago evolucionaban a algo más... instintivo.

Le miró acariciarle como si nada y no se movió, no quería distraerlo o estorbarle en aquella misión, su cuerpo humano estaba creado específicamente para trabajar, nunca terminaría de entender por que le llamaba tanto la atención al dueño de la casona, casi parecía ... ¿gustarle? Y ante ese solo pensamiento lo recorrió un escalofrío. Recordaba los momentos que habían pasado juntos pero los veía más como un servicio para el Abisal mayor, era como servirle también en ese sentido, como ser una herramienta útil ¿no? No podía gustarle, nunca podría gustarle, pero ¡Como deseaba hacerlo!
Obedeció como siempre y todavía mudo echó el par de guantes a un lado así como la chaqueta que llevaba, se quitó la camisa jalándola hacía arriba con ambas manos sujetas a los bordes. Sobra decir que dicha acción terminó de despeinarlo y llenó el aire de un polvo cobrizo producto de las fábricas, ligeramente pesado que fue a dar al suelo rápidamente.
Pensaba continuar cuando un arrebato infantil le hizo robarle un beso a su anfitrión, por lo que dirigió ambos ojos a sus labios y lo tomó suavemente de la barbilla, con temor a romperlo, acercó hacía si al objeto de su deseo.

Acobardándose al final y desviando su rostro para solo besar la comisura de los labios de su hermano, olía tan bien que se quedó ahí un poco disfrutando de esa sencilla fragancia.
- ¡Lo siento!
Y de inmediato al darse cuenta de su atrevimiento, volvió sobre sus cosas para sacar las joyas que pensaba regalarle, arrodillándose en su abrigo y volviendo todavía en esa posición para ofrecerle a Mephistos sus manos rebosantes en ametrinas.
- Son para ti.
Dijo sin mirarlo, siguiendo las manchas de agua que había dejado al salir de la bañera en lugar de observar la reacción de su hermano.
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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Invitado el Dom Jul 29, 2012 6:40 pm

Que no se resistiera era algo que siempre le agradaba, que siguiera sus órdenes sin chistar le complacía, pero nada se comparaba con la satisfacción que le provocaba su mirada fascinada claavada en él, aquel brillo de sus impares pupilas que reflejaban, sin dudas, el mismo deseo que ahora él sentía al tenerle cerca.

Su piel era suave, a pesar de estar un poco maltratada por ese estúpido trabajo suyo. Sus músculos eran tan firmes, que se sentían como rocas bajo las yemas de sus dedos. Sonrió ante aquel pensamiento, por lo tonto sin dudas, pues no por nada aquel alto y fornido hombre era en realidad el rey de la tierra. Con total descaro recorrió un poco más de ese cuerpo, sonriendo aún más ampliamente cuando le ve por fin deshacerse de sus estorbosas ropas, de trabajo.

Eleva una de sus finas cejas cuando ve todo aquel polvo rojizo que se esparse por la habitación. Tendrá que hacer que limpien muy bien el lugar luego de que terminaran allí, pero no precisamente por lo que aquel estúpido polvo hubiera provocado, sino por lo todo lo que él pensaba hacer en esa habitación con ese chico frente suyo. Su cabello alborotado, y su mirada arrepentida le dan ganas de reír, pero nada en comparación con las ganas enormes de tomarle allí mismo, sin preámbulo alguno. Se muerde los labios para no gemir, cuando puede leer toda aquella excitación en los orbes ajenos, más aún cuando con aquel arrebato inesperado e infantil, el menor le robó un beso... o por lo menos iba ser así, más aquel tontito se arrepintió a la mitad, dejando a un muy desconforme Mephistos atrás.

-Deja de disculparte ya...- expresó con cierto tono molesto, y no precisamente por la manía innata que tenía el otro de disculparse cada cinco segundos, sino por haber sido capaz de arrepentirse de besarle. - El disculparse a cada momento... es signo de debilidad- comenzó a decir, mientras se deshacía de aquella estorbosa bata que cubría parte de su perfecto cuerpo, que aún mostraba claros signos de humedad, como así también su cabello, del cual rebeldes gotas de agua resbalaban hasta caer al suelo. - No me gustan los débiles...Así que no lo seas, hermanito~~- dijo picarezco, pensando en rodear el cuerpo del más alto con sus brazos, para atraerlo hacia sí, para apoderarse una vez más de esa boca, que aunque no lo admitiera, era la única capaz de hacerle delirar de deseo. Sin embargo aquello no fue posible, cuando el otro se alejó de su lado, y se arrodillo a la altura en donde habían quedado sus ropas desperdigadas.

Enarcó nuevamente una ceja, pensando en que no sólo le reprendería por osar alejarse de esa manera y dejarle con las ganas de besarle, sino que con ello se ganaría un buen castigo... Más lo que vio después le dejó estático por unos segundos. ¿Le había traido un regalo...?
Algo en su interior pareció vibrar con fuerza, haciendo que todo su cuerpo se estremeciera. ¿Acaso había sido aquello que llaman corazón? No lo sabía... ¡Maldita sea!¿Por qué ese cuerpo humano reaccionaba de esa manera? ¿Por qué tuvo ganas de sonreír como idiota?

Sin emitir sonido se acercó hasta él, esperando que no levantara su vista, lo cual sabía que no haría, y posó su mano en su cabeza, entrelazando sus dedos en su cabello; los tironeó un poco hacia atrás, obligando a levantar la cabeza, para que ahora sí le mirara... - Me agrada ver que piensas en mí cuando estas en tu trabajo, hermanito...- le dijo, mirándole desde arriba, con una sonrisa lasciva adornando sus labios perforados por aretes. - Pero... no vuelvas a alejarte de mí, cuando estoy a punto de besarte. ¿Escuchaste? - le reprendió, poco antes de agacharse a su altura, y tomar posesión por fin de aquella boca que le traía loco. Le besó con pasión, con voracidad incluso, como sin se le fuera la vida en ello, dejando a la vista toda la necesidad de él que tenía...

Sabía que era más fácil decirselo, decirle que le necesitaba... que cuando no estaba junto a él, era en lo único en que pensaba, pero no podía... simplemente no podía hacerlo... él no era así, el no hablaba. Él simplemente arrebataba lo que quería, lo tomaba a la fuerza sin pensar en las consecuencias. - Ahora...- musitó aún sonriente apenas se separó de él, cuando el aire comenzó a escasear... ¡maldito cuerpo humano que necesitaba oxigeno! - ¿Tienes hambre? - ladeó el rostro y le miró divertido, mientras un brillo mucho más que pícaro destelló en la profundidad de sus ojos dorados, los cuales se quedaron fijos en los de él.- ¿Quieres... comer de mí?- lamió sus labios sugestivamente, mientras su mano se deslizaba por su propio pecho, pasando por su abdomen exquisitamente tallado, hasta llegar a aquella intimidad que hacía mucho se había despertado y necesitaba de su atención. - Esta parte es toda para ti... hermanito... - rió maliciosamente, esperando que el otro empezara a hacer lo que le había pedido.

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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Amaimon el Dom Jul 29, 2012 7:36 pm

- Lo--...
Intento decir pero se calló a mitad de la frase, no quería hacerlo enfadar ¡pero tenía esa tremenda necesidad de disculparse! Y eso sin siquiera saber si en verdad había cometido una falta, con ese hermano bastaba con decir "lo siento", al resto de los Abisales tenía que tratarles con más cuidado, era tan fácil estar con Mephistos que obviamente la cantidad de faltas aumentaban en su presencia, por lo mismo la cantidad de disculpas rayaba en lo exagerado.
- No quería parecerte débil...
Y mucho menos a él, los demás podían pensar lo que quisieran, pero no Mephistos, no él que le había dejado participar en sus planes.
Terminó por sustituir, primero pensando en que decirle y distrayéndose casi al instante en que vio la fina tela resbalar por los hombros de su hermano y terminar en el suelo, la siguió hasta ese lugar y luego volvió la vista ansioso al ahora completamente desnudo cuerpo del Rey del Viento, en verdad que en él cada movimiento parecía orquestado por un delicado aire que no se podía ver, pero que dejaba la fragancia a rosas esparcida en el ambiente. Y ahora que podía observarlo mejor ¿iba a acercarse a él? ¡Oh! Entonces lo había arruinado también, una mueca de disgusto se dibujó en su rostro la cual casi de inmediato reprimió, las emociones humanas eran tan delicadas que de ponerse triste o enojado los cimientos de la casona de su hermano lo resentirían, no quería causarle, encima, un terremoto.

Levantó la vista temeroso, mirando de reojo el hermoso rostro humano de su anfitrión, esperando que le hubiera gustado su presente. Le sonrió hasta que lo vio encaminarse hacía él
- ¿Hermano?
Y la sonrisa se mantuvo como un infantil reflejo de la que Mephistos tenía, daba igual la forma en que lo hiciera, le estaba sonriendo y eso era suficiente para Amaimon. Aunque el "suficiente" del otro Abisal tenía otros tintes se acopló a ellos cuando lo beso. Primeramente se sorprendió, duró tan solo unos segundos y dejó caer las gemas preciosas al suelo para poder tener libres las manos y envolver con ellas la cintura de su hermano, besándolo con la misma desesperación que sentía por disculparse, pegándolo hacía sí para poder sentir su piel humana, para tener su aroma más cerca. Cerró los ojos como adolescente cualquiera porque temía mirar directamente en los orbes del mayor, pero devoró sus labios con esa oralidad que lo caracterizaba, para él eran en verdad el mejor de los caramelos.

- Lo haré
Prometió en cuanto por falta de aire tuvo que separarse de su hermano, el podía, quiero decir, estaba acostumbrado a respirar teniendo otros objetos en la boca, algunas veces cosas demasiado grandes como para asegurar que cabrían enteras, pero aparentemente no su hermano, tenía que dejarle espacio para esa vital acción. Quizás si le taparan la nariz se las vería negras para respirar con la boca, por eso odiaba con fuerza el mar, nunca sabía como, o porque, o que diablos para respirar ahí, alternarse no era uno de sus fuertes.
Se separó de él y eso no le gustaba, cosa que externo acariciando ansioso la piel de la espalda baja de su hermano, pero recorriendo sus manos lentamente para dejar de tocarlo, Mephistos siempre parecía confundido con lo que quería respecto de él, al principio siempre estaba así: tan desesperado como el Rey de la Tierra por tocarle, por besarlo, por estar cerca suyo, pero al final volvía a ser él mismo y lo cortaba tajantemente, como si se arrepintiera de lo que hubiera hecho y a la vez disfrutara esa culpa, para el Abisal que era tan sencillo, tantos dobles mensajes por parte de su hermano mayor lo confundían en un grado casi humano, de modo que tenía porque preocuparse ¿qué podría ofrecerle ahora que se alejaba?
- ¿Comida?
Nah, no tenía de esa hambre, su apetito era mucho mas sincero que las intenciones de su hermano, por lo que se sonrió sin mirarlo cuando escucho en su voz aquellas palabras, no alcanzó a ver su rostro, sino que solo siguió su mano e inconscientemente se relamió los labios, mordiendo su lengua para no dejar escapar ninguna imprudencia.

Como siempre, obedeció, creyendo que si al menos uno de los dos podía ser sincero, bastaba con aquello para sobrellevar esa curiosa relación "de hermanos". Se recostó sobre sus antebrazos pensando que los humanos no hacían aquello y no sabían de lo que se perdían, recargando su cabeza en una de las piernas de Mephistos disfrutó el aroma que de éste emanaba, finalmente podría probarlo y comprobar si sabía a rosas. Lamió la entrepierna del mayor esperando obtener un sabor distinto, no sabía a las flores pero era mucho mejor,
- Me encanta este sabor humano... ¿porque insistes en esconderlo con esencias perfumadas?
Y fue quizás la única frase completa que pudo decirle mirando su rostro, ya que terminó por acobardarse y no siguió hasta sus ojos ¿esas mechas eran reales o las teñía cada tanto? Volvió a lo que hacia y se distrajo acariciando su miembro con lentitud, jugando con los pliegues de su piel y la respiración de su hermano, terminando por meterlo en su boca cuando extrañó ese sabor que solo él tenía, sacándolo en momentos para lamerlo y limpiar de alguna forma su propia saliva, disfrutando de aquello pero esperando obtener su comida. Sus dientes humanos eran como los de cualquier otro débil ser, pero estando con ese hermano los volvía las afiladas cierras que eran comúnmente para morderle, también lentamente por temor a lastimarlo de alguna forma.
La humedad en el suelo lo estaba molestando pero el frío que antes tuviera curiosamente había sido reemplazado por un acogedor calor en el pecho que se expandía hacía abajo.... ¿los corazones humanos podían explotar?
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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Invitado el Lun Jul 30, 2012 8:35 pm

Y eran precisamente en momentos como estos, en los que se preguntaba por qué demonios se negaba a aceptar que ese tonto cabeza hueca le encantaba. Pues sí, le encantaba... mucho más incluso de lo que se había atrevido a aceptar. Le encantaba la forma en que le miraba, aquella pasión y respeto, aquella admiración y lujuria mezcladas en un sólo mirar... ¿Por qué entonces se negaba a admitirlo? Fácil... Por su estúpido orgullo, por su estúpida vanidad... Por no querer aceptar que podía volver a interesarse en alguien más. Por no querer aceptar que su antiguo lider no era el único importante para él... Por no querer aceptar que ese chico tonto, como él se empeñaba en llamarle, había lograro traspasar varias de las barreras que él mismo se había auto-impuesto, para no dejar nunca que nadie llease a su corazón... Ese corazón que por momento parecía tan humano, ese corazón que se supone los demonios no poseían, pero que ahora latía con fuerza inusitada con cada una de sus caricias.

Se entregó a aquel beso como si tratase de último, devoró esa boca, como si en aquel simple contacto desease devorar a la par su alma entera, a la par que disfrutaba como esas fuertes y ásperas manos producto del suro trabajo en esa sucia fábrica, se deslizaban deliciosamente sobre su piel. Él tironeaba esos cabellos alborotados que tan bien le quedaban a su hermano, mientras su respiración se agitaba completamente. Su cuerpo vibraba por la excitación, por la necesidad de estar más y más cerca de él, de fundirse con su aroma tan salvaje, tan terrenal que parecía volverle loco... completamente loco.

Casi con odio se separó de sus labios, pues aquel maldito aire se le hacía necesario... Que irónico sin dudas, que él el señor del viento, no pudiera precindir por lo menos de aquello, por lo menos lo suficiente como para sentirse completamente extaciado por el delicioso sabor de la boca de su hermano menor... Sus brazos que de un momento a otro habían rodeado el cuello del otro, como justamente éste le rodeó la cintura, para acercarle a él, se destrenzaron de él, para alejarse lentamente de sus brazos...

Pícaramente le sonrió, como sólo él sabía hacer, y comenzó a masajear sus propios músculos, para incitarle a algo que para estas alturas, sabía que ambos deseaban muchísimo, sin embargo, como siempre pasaba... no sería él quien lo admitiera, no sería él quien le pidiera a su hermano menor que le tocara... ¡No! ¡El nunca mendigaba caricias, nunca!

Percibió su sonrisa a pesar de que éste no levantara la vista hacia él, y sintió como toda la sangre se concentró en su entrepierna ante eso, mucho más cuando le vió posicionarse para cumplir nuevamente con su capricho. Su entrepierna comenzaba a doler de tan dura que la sentía... Estaba más que seguro que él sería capaz de aliviar aquel 'dolor'. Suspiró profundamente, cuando le sintió tan cerca y a la vez tan lejos... aquello era enloquesedoramente frustrante. La primera lamida de su parte le hizo tambalear el mundo entero, y casi estuvo a punto de venirse con ta simple caricia... " Sería vergonzoso..." se dijo a sí mismo, dejando escapar una especie de gruñido ronco al sentir que volvía a alejarse para hablar.

Le miró con el ceño levemente fruncido, sus pupilas doradas cargadas de deseo se clavaron en aquellas impares, que le miraban por primera vez en mucho tiempo, fijamente...Se perdió por unos momentos en ellas, y se inclinó apenas al la altura de su boca, robándole un fugaz beso...- Porque... a mis ''clientes'' les agrada este olor...- dijo con una sonrisa, alejándose nuevamente de él. Obviamente había mentido... pues no podía decirle que ese aroma lo eligió por él, sabía que a él le gustaba la naturaleza, sabía que esos tipos de aromas le encantaban... Pero no, no podía admitírselo.. No podía demostrarle cuanto poder tenía sobre sí... - Ahora... menos charla, hermanito, y más... 'acción'- se mordió el labio inferior sujestivamente, mientras con su mano derecha que le había tomado nuevamente de la cabeza, más precisamente a la altura de la nuca, le atrajo hasta su miembro, para que continuara con lo antes abandonado.

Ya no evitó gemir cuando comezó a acariciarle de esa manera, e incluso su cuerpo se echó hacia adelante, presa de los continuos espasmos que le recorrían, cada vez su mano subía y bajaba por la extensión de su pene. - Ngh.. ah... Amai...- jadeó al momento en que el otro se introdujo finalmente todo su intimidad en la boca. Las mejillas de Mephistos se habían tornado de un exquisito tono rosado, sus ojos ahora cerrados con fuerza... Cada lamida, cada succión le llevaban al borde de la locura. ¿cómo era posible que siempre lograse eso? ¿Cómo podía ponerle en ese estado de necesidad absoluta? Sus sentidos humanos parecían estar más sensibles que nunca cuando él lo tocaba de esa manera tan ... tan íntima; y hasta hacía un par de meses, creía que era porque sólo con él había compartido estos placeres, pero cuando me mezcló con otros y otras... supo que no era por eso, que ÉL quien le hacía sentirse así... era sólo él quien lograba derribar sus barreras..- Es-Espera o... me voy... a... - intentó detenerle, iba demasiado rápido, lo hacía demasiado bien, su cuerpo iba estallar en cualquier momento... No podía evitarlo más, y así lo hizo. Tironeó fuertemente de sus cabellos cuando eso pasó, cuando su cálida semilla se perdió en aquella boca hambrienta, que tanto placer le había provocado.. - Amai...- volvió a murmurar, su voz sonando por primera vez menos dominante... menos fría, quizás hasta cálida, al tiempo que casi se derrumbaba sobre él, sosteniéndose apenas con las pocas fuerzas que no parecían haberle abandonado con semejante orgasmo.

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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Amaimon el Mar Jul 31, 2012 1:29 am

Había momentos en los que podía estar en total sincronía con su hermano, en los que si él le sonreía, Amaimon sonreía a su vez aunque no lo supiera porque no miraba directamente su rostro, momentos en los que si el pecho del otro se aceleraba con esa agitada respiración, la suya propia encontraba el compás perdido y se unía a su melodioso stacatto; No podía verlo la mayoría de las veces pero podía sentirlo, y el saberse a tono con el demonio a quien más admirara en el mundo era perfecto. No perfecto-perfecto como en los cuentos de hadas, pero si suficiente como para saber que si algún día su hermano se hallaba en apuros él lo sabría y podría ayudarlo, no dejaría que le hicieran daño, nadie volvería a arrebatarle las cosas que amaba, ni siquiera la Reina de la Sangre sería capaz de interponerse entre su obsesivo amor filial, ya le había quitado a su antiguo señor, ya le había quitado la guerra, al menos se quedaría con su apetito voraz y lo saciaría en el cuerpo de Mephistos ¿No le habían dado esa hermosa escultura por eso? ¿No habían los ángeles tallado el cuerpo de ese Abisal para que Amaimon encontrara consuelo? Al menos le gustaba soñar con eso...

Bufó molesto cuando escuchó su respuesta
- ¡Tch! Tus clientes...
Dijo en un tono despectivo sin temor alguno a esconder su repudio por esas personas, no sabían lo bueno que era su hermano ¡demasiado hermoso para ellos! Tampoco es que supiera que en realidad no lo tocaban, así que le molestaba, y mucho, pensar que no se los podía comer porque Mephistos lo regañaría si los desaparecía de la faz de la tierra.
Pero él mismo no veía mal alguno en acostarse con otras mujeres... ciertamente el Abisal que tenía enfrente era la cúspide de sus deseos y el mejor de los regalos que pudieran hacerle, pero la carne era la carne, y soportaba de buena manera la idea de "sus clientes" porque poseía la suya propia de "sus novias" (y alguno que otro chico perdido.... pero prefería a las mujeres).

Por un instante se restregó contra la mano de su hermano mayor, le encantaba sentirse querido por él, le encantaba que al menos su cuerpo respondiera sinceramente y que su entrepierna le dijera cuanto era ese "cariño" que le profesaba poniéndose tan dura. Aún con todo, escuchó atentamente sus palabras porque en su juicio también eran un regalo del objeto de su deseo, incluso intentó complacerlo yendo más despacio, sacando su miembro de su boca y dedicándose de nuevo solo a lamerlo, jugando también con sus testículos, deslizando su lengua desde la base hasta la punta con una lentitud que pensó le serviría para ese "Espera" que le había tartamudeado. ¡Que belleza! ¡Su voz podía ser sincera también! Siendo ese el caso lo haría gemir más y más, obligaría a su cuerpo a corresponderle a ese amor enfermizo que él sentía.

Y a pesar de los tironeos que recibió no se dejó alejar mucho del miembro de su hermano, sujetándolo con ambas manos en el momento de su clímax, bebiendo en su totalidad la comida que le había dado, excepto quizás por algunas gotas que le escurrieron entre la comisura de los labios, pero que relamió antes de que pudieran desperdiciarse. Tenía un sabor extraño, terriblemente humano, pero viniendo de Mephistos no podía quejarse.
Se incorporó cuando le vio con ganas de desfallecer, ¿no les decía ya que siempre parecía arrepentirse al final? Lo abrazó en cuanto lo tuvo cerca, recargándolo en su pecho, en serio que parecía tan delicado que no quería dejarlo ir, no solo era su continuo aroma a flores ahora mezclado con el fuerte olor del sexo, todo él era delicado y exquisito a la vez, como el más caro de los perfumes.
Pero no podía ser suyo...

Así que le acomodó el cabello cariñosamente, escuchando con los ojos cerrados esa curiosa abreviación para su nombre que siempre, invariablemente le hacían pensar: "¿Quién? ¡Ah! Se refiere a mi" y después volver a su mundo soñado, tenerlo así de cerca y así de dócil (que era lo más calmado que había llegado a verlo) era maravilloso. Pero había algo entre sus piernas que le recordaba que no eran tan de ensueño como se lo imaginaba, su hermano estaba satisfecho (y dudo en esto último) pero él no, haber hecho aquello no había conseguido otra cosa más que despertar su propia intimidad, eso y dejar a medias su apetito. Así que aunque no quisiera perder la tranquilidad en la que Mephistos se había sumido aparentemente, desvió su rostro para buscar hambriento los labios de su hermano.
Necesitaba besarlo de nuevo.
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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Invitado el Vie Ago 03, 2012 8:08 pm

Una leve risa se dejó oír, cuando escuchó aquel comentario sobre sus clientes. No había podido evitarlo, le había parecido tan... tan... ¿cómo definir la alegría que sintió en el momento en que él dijo eso? ¿Había sido su imaginación, o Amaimon había sonado realmente celoso? Volvió a sonreír, pues no le quedaban dudas de que había sido así... Y le encantaba saberlo. Le encantaba que le celara, pues eso quizá quería decir que él... ¿Sentía algo más que gratitud? Quizo pensar que si...

- ¿Uhm? ¿Te molestan ellos...?-
dijo en tono divertido, esperando tal vez escuchar algún tipo de comentario celoso de su parte, mientras su mano se perdía entre sus alborotados cabellos, peinándolo un poco con los dedos. Le gustó ver que se restregaba cual cachorrito contra ella, pero aquello no duró mucho... aquella ilusoria ternura se esfumó cuando su boca buscó arrebatarle el aliento al la otra... aquella boca que poco después le complació deliciosamente. Se perdió completamente en el placer que el menor le proporcionaba, se rindió completamente al movimiento de esa lengua que delineaba su sexo con esmero.

Sólo él era capaz de hacerle perder la cabeza así, sólo él podía proporcionarle tal placer... y era por eso que no podía mantener por siempre esa fachada de hombre frío y antipático que mostraba con sus demás amantes. Que asco y que repudio le causaba ahora pensar en las horas perdidas con ellos, que no llegaban siquiera a satisfacer sus necesidades, como sí podía hacer su hermano... Que con una simple mirada le hacía arder de deseo... - Ngh... Ah~~ - se mordió el labio inferior, y echó su cabeza para atrás, cuando el otro jugó de esa manera con sus testículos, provocando que su voz se deshiciera en gemidos realmente audibles. Por Dios!, cuanto más lento iba más le hacía sentir... cuanto más bajaba el ritmo, más necesitado y desesperado se sentía él de su cercanía. Tironeaba sus cabellos, los tironeaba con fuerza, más no lograba apartarle de él. No quería terminar aún... no quería que ese exquisito momento se acabara... No tan rápido. Quería sentirse así para siempre... por toda la eternidad.

Más no logró hacerlo, él una vez más se hizo de su control, de su fuerza de voluntad, que cedió ante sus caricias... completamente. El climax le llegó como una explosión, una que le recorrió entero, quemándo casi literalmente su interior; para poco después derramar su semilla en esa hambrienta boquita, que como siempre se bebió hasta la última gota. Gimió bajo, cuando le vio hacerlo, pues le excitaba demasiado cuando lo hacía... Quizo besarle, quizo probar su propio sabor de sus labios, más no pudo cuando se sintió desfallecer. su respiración estaba completamente agitada, al igual que aquel humano corazón, que no dejaba de latir desbocado en su pecho. ¿Se le saldría si seguía así? No tuvo tiempo de pensarlo, cuando esos brazos fuertes le sostuvieron. De su boca aquel acortado nombre escaapaba a cada respiro... Se dejó rodear por su calidez, por su aroma tan salvaje y varonil, que hacía que aquellas hormonas humanas se despertaran nuevamente y ebullieran de emoción en su interior. Sin poder evitarlo, posó sus sonrosados labios sobre esa piel deliciosa que cubría su pecho, pasando poco después su lengua, manteniendo sus ojos cerrados, mientras disfrutaba de su sabor, más sin embargo se detuvo cuando percibió el deseo del otro... Él también quería besarle.

Levantó su rostro a su altura, y dejó que le besara a su gusto, dejó que tomara el control una vez más... Pero tan sólo sería por unos momentos más, pues al poco de separarse, le miró directamente, con sus orbes dorados brillando nuevamente pícaros, como si de un segundo a otro el anterior Mephistos hubiera regresado...- Amai... Me gusta llamarte así. - Dijo entonces, al tiempo que su diestra se deslizaba por el pecho del más alto, pasando por su trabajado y duro abdomen, llegando a la parte que en realidad le interesaba tocar.- No dejes que nadie más te llame así, ¿Vale?- Sus dedos rodearon el erecto y necesitado miembro de su hermano con rudeza. Su sonrisa maliciosa apareciendo una vez más.- Sólo yo puedo llamarte así... ¿Oíste?- se acercó a su boca y mordió su labio inferior, tironeandole un poco, haciendole sangrar apenas un poco. Degustó su sangre, y sintió la propia hervir, le encantaba su sabor... Le encantaba todo de él. Y fue por eso que no tardó en comenzar a repartir besos por su cuello, mordiendole y marcándole una y otra vez, como queriendo dejar bien en claro a quien le viera, que ese hombre era suyo... completamente suyo, y no lo compartiría con nadie. - Me toca alimentarme, hermanito...- Su tono de voz nuevamente juguetón, al tiempo que su boca recorría su pecho, para entretenerse son uno de sus rosados pezones.

-Recuéstate en el suelo...-ordenó, y lo empujó para que le obedeciera sin chistar, cosa que en realidad dudaba muchísimo que el otro hiciera. Cuando lo tuvo a su mercer, continuó con su tarea, continuó descendiendo por ese abdomen, dejando que su lengua delineara cada uno de su músculos, marcándoles con sus dientes mientras lo hacía.- Estás muy duro aquí abajo, hermanito~~ - rió ligeramente, antes de dar una rápida lamida sobre su miembro. Le fascinaba su sabor. Comezó a lamerle, a succionarlo con rudeza en ocaciones, con delicadeza en otras...Cuando creyó que aquella pequeña 'tortura' para Amaimon era suficiente, se separó de su entrepierna. Sus labios brillaban por la propia saliva y el pre-semen que se habían mezclado cuando tomó su falo entre ellos - Quédate ahí... no te levantes- volvió a hablar, poniendose de pie al instante por sobre él. Sus pies quedaron a cda lado de las caderas del otro Abisal, mientrás el mayor de los hermanos le miraba desde su elevada posición, con una hermosa sonrisa adornando sus perfectas facciones, que siempre tan útiles le eran para conquistar a los humanos. - Ahora tú vas a alimentarme...-musitó- ¿Sabes donde tengo más hambre?- Haciendo un leve puchero, algo infantil quizás, pero sin poder evitarlo... Le encantaba actuar así. Se lamió los dedos mayor e índice con sensualidad, que luego de poco dirigió hasta su propio trasero - Aquí~~ Ahm~~- Gimió cuando su propia falange se adentró en su ano. - Aliméntame, Amai~~ - jadeó, y menos de un instante, se encontraba de cuclillas sobre él. Su la misma mano que poco antes hubiera profanado su entrada, sostuvo con firmeza el miembro del otro, para él mismo comenzar a penetrarse con él... Al no haberse preparado apropiadamente, un dolor intenso se hizo presente, pero a él no le importó... El dolor mezclado con placer era fascinante... mucho más si era su hermano el que se lo provacaba.

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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Amaimon el Sáb Ago 04, 2012 4:34 am

"Me molestan, me molestan, me molestan, me molestan, me molestan
Suspiró en medio del trabajo que le daba gustoso a su hermano mayor, más nunca hubiera parecido que era por el coraje que le traía a los "clientes" y que trataba de guardar muy dentro suyo, su gesto había pasado como una completa falta de aire, aunque en su cabeza siguiera repitiendo "me molestan" una y otra vez como un niño a mitad de un berrinche. El sabor de su hermano, sin embargo, pronto hizo que se olvidara de sus rabietas mentales, dejando su cabeza en blanco para solo concentrarse en esa esencia que le había regalado, aquél liquido blanco era Mephistos, en su forma humana y en la que más le gustaba, la que era sincera consigo misma, podía mentirle y por muchas décadas lo había creído real, pero ahora estando así de cerca, sintiéndolo vibrar en el interior de su boca y recibiendo el fruto de su arduo trabajo por escucharle gemir, no tenía mucho caso que siguiera haciéndose el rudo.

Mucho menos si su corazón latía tan fuerte que el otro abisal podía sentir su pulso contra su piel, mucho menos si su voz se había quebrado en aquellos deliciosos sonidos que dejaba escapar cada que le tocaba y que habían prácticamente llenado toda la habitación de un solo golpe cuando se había venido en sus labios. Pero así era su hermano, toda una escultura tallada por los mismos dioses, con el rostro más hermoso del mundo sobre todo si ponía esa sonrisa satisfecha en sus labios pero con una frialdad y orgullo comparables quizás con Galatea misma.
- Tus "clientes" nunca te harán sentir así
Dijo entre uno y otro beso que podía darse el lujo de darle. Amaimon no sabía que en efecto, ninguno de esos ilusos podía hacer sentir bien al Rey del Viento y le gustaba jactarse de ello con ese tono despectivo que usaba para referirse a ellos, ¡era tan molesto que su hermano le recordaba lo celoso que podía llegar a ser! Era SU hermano, SU Mephistos, ¿que tan difícil era eso de entender?

Entre coraje y otras cosas, tembló cuando sintió sus labios besarle, como si tiritara de frío pero con ese suspiro ahogado que antes no hubiera podido opacar, mas limpio de toda muestra de odio hacía los clientes del otro abisal, simplemente tomado por sorpresa fue que también reaccionó ante sus repentinas caricias, echando la espalda hacia atrás buscando instintivamente huir de aquello, no estaba acostumbrado al lado dulce de su hermano, por lo que sus rudas caricias sobre su duro miembro lo hicieron acercarse de nuevo, ¡a eso se refería Amaimon cuando hablaba del amor!
Gimió como toda respuesta posible, si de por si le dedicaba solo respuestas monosilábicas, ahora menos podría hilar una frase completa.
- N-no lo haré...
Tartamudeó ante la petición de que solo él le dijera "Amai", "puedes llamarme como quieras" pensó mientras abría un poco la boca para facilitar que su hermano le hiciera daño. Si, a pesar de lo poderosa que pudiera ser la armadura que blindara ese cuerpo, los grandes Abisales tenían otras habilidades para traspasarla, Mephistos en particular conocía todas sus debilidades, y cuando decía todas... iba en serio. Cerró los ojos apretándolos con fuerza, ese dolor que pronto se mezclaba con el placer de los húmedos labios de su hermano era confuso, tanto como la personalidad del otro abisal pero era delicioso, terriblemente exquisito. Por lo mismo no se contuvo ni un instante cuando le sintió repartir besos y mordidas por su cuello, gemía conforme lo sentía y le gustaba poder sentirse suyo, sentir que esas marcas que le dejara lo hacían de su propiedad, de su sincera y cuerda propiedad.

- ¿Eh?
¿¡Porque se separaba de él!? ¿había hecho algo mal? Ni siquiera había alcanzado a obedecerle cuando le empujo hacía atrás, así que se dejó ir, recargándose en sus antebrazos para observar lo que fuera a hacer con él su tan querido hermano mayor, pero no el duró mucho la pose, ya que de inmediato se dejó ir hacía atrás casi completamente al sentir la experta lengua de Mephistos recorrer su abdomen, había practicado con tantos humanos que sería iluso de su parte pensar que no sabría como hacerlo.
- Lo siento
Fue lo único que alcanzó a decir ante el comentario sobre su miembro ¿qué otra cosa esperaba que hiciera si era tan sexy? Era una respuesta tan inconsciente como haberse disculpado a pesar de que le había pedido que no lo hiciera hace un instante. Gimió mas alto cuando le sintió cerrarse sobre su boca, sus momentos de lentitud los usaba para recuperar el aire que perdía y cuando aceleraba su ritmo y fuerza gemía más alto, tartamudeando el nombre de su hermano por temor a pronunciarlo, pero deseos de gritarlo. Quiso alcanzarle y acariciar su rostro, más se arrepintió de nuevo y en su lugar llevó su mano a su boca, delineando sus propios labios y mordiendo las puntas de sus dedos para tratar de acallar sus gemidos.

Lo obedeció con aquello de que no se moviera pero no podía evitar querer hacerlo, estaba ansioso por terminar y deseaba hacerlo de cualquier forma, que el otro insistiera en alejarse solo conseguía desesperarlo más, al grado de que ya había subido la mirada al rostro de su hermano y miraba plácidamente sus ojos, con la misma sumisión y amor que lo hiciera un cachorro a su dueño que lo alimenta, pero lo miraba al fin.
- No lo sé
Admitió creyendo que era una verdadera pregunta, ¿cómo es que era tan hermoso, tan deseable? Tenía práctica, eso sin duda, un amateur cualquiera jamás hubiera podido hacer aquello. Trató de detenerlo por instintos que no comprendió, pero solo alcanzó a sujetar la muñeca libre de su hermano cuando se hubo incorporado, el placer de sentirse dentro suyo era demasiado como para pensar en detenerle, ahora solo importaba llegar hasta el final unido a él.
Lo sujetó por la muñeca y en cuanto tuvo oportunidad se hizo con ambas manos del mayor, sujetándolo con fuerza, harto de se moviera o cambiara de idea y de humor, el delicado aroma a rosas que seguía emanando de su cuerpo formaba una perfecta dualidad con la brusquedad repentina que había tomado el Rey de la Tierra, si lo regañaba lo haría después, ahora se le escuchaba bastante contento. Lo sujetó por la cadera y terminó de penetrarlo en una estocada ¿porque insistía en torturarlo así si podía hacerlo suyo de una sola vez? al menos al cuerpo humano.
Sin esperar mucho tiempo a que precisamente, su humanidad se acostumbrara a tenerlo dentro, empezó a mover la cadera, deleitándose por la calidez que lo envolvía, por algo era dueño de esa sección de la población, estar dentro de su hermano, ser uno con él era la mejor de las emociones.
- Por esto te quiero, hermano
Susurró sin mirarlo de nuevo, dejandolo como un comentario que bien hubiera sido aplicado al amor que sentía por los chocolates o por los ositos de felpa, era algo infantil que se retorcía en su corazón y que tenía que sacar de algún modo.
- Nunca termino de entenderte, así que te quiero.

¿Podía contar como una confesión de amor?
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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Invitado el Miér Ago 08, 2012 7:21 pm

-Eres un engreído...- le respondió sonriente, entre beso y beso. Se sentía estúpidamente feliz de escucharle decir eso, pues sabía muy bien que eran producto de sus celos, sus hermosos celos que le hacían sentir al Abisal que su hermano realmente le quería... - Ellos también me hacen gritar... ¿Sabes?- le picó un poco, más no demasiado. Pues al instante prefirió callar, no decir nada más al respecto del tema, no era momento para hacerle saber que aquello que se había atrevido a pronunciar era cierto. Era mejor que creyera que sus clientes realmente le hacían gozar... Era mejor, a que supiera lo frágil que era en realidad estando en sus brazos, que supiera el inmenso poder que ese tonto tenía sobre él y ni siquiera se lo imaginaba. Pues Mephistos estaba más que seguro ahora, estando así con él, entre sus brazos, que era capaz de pelear contra sus otros hermanos con tal de defenderle... Por él, era capaz de todo. Y eso era lo que más le asustaba...

Esa expresión confusa, esos pucheros infantiles... esa inocencia innata a pesar de estar haciendo una de las cosas más indecorosas para esa estúpida y estirada sociedad humana, era lo que más le excitaba de su 'hermanito', al cual hace mucho tiempo consideraba como su único amante, el único capaz de lograr ese tipo de sensaciones en su cuerpo, esas que parecían recorrerle tan hondo, que hasta las sentía en su cuerpo real... ¿cómo era posible eso? Pues realmente no lo sabía...

Y si vamos al caso, ahora poco le interesaba. Con tal de seguir sintiéndose de esa manera, nada más tenía importancia ni sentido. Su cuerpo era ahora el que hablaba, junto a aquel instinto que hacía mucho había tomado el control de sus movimientos. ¿Qué más daba que el otro notara su necesidad? ¿Qué más daba que notara como hacía latir su corazón? Nada... realmente nada. Sólo estar con él en ese mágico momento era lo que importaba. Sólo sentirle tan firmemente dentro suyo, mientras le tomaba con aquel salvajismo que tanto él adoraba.

Él quiso retomar el control , él quiso provocarle , hacer que babeara por él, pero nuevamente había sido Mephistos el que había caído rendido a las caricias y esa voz apenada pidiendo nuevamente perdón. A pesar de haberle dicho que ya no lo hiciera, ese tono de voz le encantaba, y le encendía el triple. Sus gemidos ahogados... Dioses, ¿Cómo podían gustarle tanto? Le torturó sin embargo un poco, tomando entre sus labios aquel delicioso miembro suyo. Aquel tan exquisitamente duro, y caliente, como se sentía justamente él... caliente, tan caliente... ¿Cómo lograba Amaimon ponerle así tan fácilmente? Sus ojos dorados le miraban con algo de malicia, mezclada con el deseo incontenible de poseer su cuerpo para siempre. ¿Estaba mal querer apoderarse de su hermano, querer que no se fuera de su lado nunca, aunque para hacerlo tenga que hacerlo a la fuerza? Aceleraba el ritmo y al instante lo detenía, le encantaba ver esa expresión de placer plasmada en su rostro, le encantaba....- Quiero escucharte ... déjame escucharte...- le ordenó, pero aquello sonó casi como una súplica, cuando el menor intentaba reprimir sus gemidos.

No tardó demasiado en intruducirse el mismo el duro y necesitado falo de su hermanito en su estrecha entrada. Podría parecer que tenía práctica, podría parecer que lo hacía siempre, pero no era así... pues esa parte de su anatomía, como ahora también sabía su estúpido corazón, sólo le pertenecían a aquel abisal que tenía debajo de sí... a aquel que le decían el rey de la Tierra... Quiso moverse a su ritmo, mientras se acostumbraba a aquell brusca intromisión que él mismo se había buscado. El dolor y el placer se mezclaban exquisitamente. Sus ojos se mantenían cerrados, sus labios entreabiertos, de los cuales entrecortados jadeos, apenas unos pequeños y lastimeros quejidos de placer.

- ¡AHHH!- gritó con fuerza cuando le tomó por las caderas y le penetró brutalmente, en una sola estocada que llegó incluso a tocar ese álgido lugar en su interior. Su respiración nuevamente se agitaba, sentía como su piel se cubría de pequeñas perlas de sudor, producto del delicioso ejercicio que ahora llevaba acabo, y el cual esperaba durara para siempre...Se mordió los labios con fuerza, haciendolos casi sangrar, al tiempo que rodeaba el cuello del menor, enredando sus dedos en ese rebelde y exótico cabello. - Ah.. Ah.. me gusta...- balbuceaba entre gemido y gemido. Le enloquecía cuando le penetraba de esa forma tan violenta, que parecía capaz de partirle en dos... Escuchó entonces su confesión, y algo en su interior se aceleró mucho más, su corazón pareció estallar, al tiempo que lo hacía también su propio sexo... No podía ser posible... Aquello no podía estar pasandole. Se había venido por segunda vez, y tan sólo por escucharle decir que lo quería... Se sentía tan patético... tan débil.

Estaba enamorado... Estaba enamorado de Amaimon, y ya no podía negarlo, aunque lo quisiera, ya no podía hacerlo... Cerró los ojos con fuerza, mientras sentía como su cuerpo aún se contorsionaba producto del último orgasmo, múltiples espasmos le hacían presa. - Yo... también...- fue lo único que llegó a susurrar antes de buscar besar nuevamente sus labios. Sus caderas seguían moviéndose en aquel vaivén constante, y lo seguirían haciendo hasta que él también acabase... Estúpidamente él siempre buscaba complacer a su hermano. ¿Podía acaso ser más evidente en sus sentimientos? ¿De qué servía entonces que no lo dijera en palabras?

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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Amaimon el Jue Ago 09, 2012 2:05 am

Gruñó como única respuesta ante ese "también me hacen gritar" ¡Qué molestos! Los clientes que Mephistos tenía eran de lo más molestos, sobre todo si podían ponérsele al brinco en algo que creía que solo él podía hacer. ¡Bah! Que se murieran, podían morirse todos en un rincón alejado muy lejos de ahí, quien tenía entre sus brazos el delicado aroma de su hermano mayor era él, quien escuchaba una curiosa abreviación de su nombre dicha por sus labios empapados en lujuria era él, quien sabía que no lo hacía por gusto y no por conseguir a cambio era él ¡Los humanos y sus estúpidas reglas podán irse por un tubo!
Iba a ser todo lo engreído que quisiera si la voz de su hermano sonaba tan sensual al pedirle algo. Por ésto, saco su mano de su boca y se dejó llevar, todavía enojado por haber sido comparado con humanos que no tenían ni su fuerza ni su incondicional afecto por el dueño del burdel ¿No acudía siempre que le llamara sin importar que cosa estuviera haciendo? Era lo que más le importaba en éste mundo y en el Gehena, solo ... escucharlo así.

Así de vulnerable, así de débil y así de necesitado, solo eso necesitaba para confirmar que aunque quizás no le quisiera tanto como él hacía, si tenía un apego suficiente a su persona como para ordenarle aquello ¡Y miren que había sonado más a una súplica! Lo mismo con los gemidos cortos que salían de su boca, no le dejó llevar el ritmo que quisiera porque empezaría a moverse lentamente y él no podía soportar esa velocidad, su miembro dolía de lo duro que estaba así que con la pena, lo tomó de la cadera y marco su propio ritmo, escuchando para su placer y regocijo las quejas de su hermano por el dolor que sentía ¿qué pasa? ¿No estas acostumbrado a ésto? retumbó en sus adentros cuando su hermano gritó, al tiempo en que su corazón daba un vuelco por oír su voz tan alto. Le encantaba cuando sus comidas pedían piedad, le gustaba ver el momento exacto en que la vida abandonaba sus ojos, con mayor razón lo inundó una infantil felicidad al escuchar que incluso a un gran Abisal podía causarle ese tipo de daño.

Terminó por incorporarse hasta quedar sentado, sin soltar en ningún momento a su querido hermano, recargando su cabeza en su pecho, que es la altura a la que le llegaba, disfrutando de esas rápidas embestidas que llegaban cada vez más profundo en las entrañas del mayor, quería estar más cerca de él de lo que ninguno de sus clientes hubiera podido siquiera imaginar, el aire le faltaba terriblemente a ese malagradecido cuerpo humano, así que jadeaba para tratar de recuperarlo. En eso estaba cuando el aire a su alrededor se inundó de un nuevo aroma: el de la sangre. Amaimon no podía con eso ¡era demasiado dulce! Era la verdadera esencia de su hermano mayor, lo único que quedaba en esa versión humanizada del poderoso Abisal que era. No ignoró su apetito voraz y se fue sobre sus labios, lamiéndolos para limpiar la sangre que el otro hubiera derramado al morderse y cuando los volvió a percibir tiernos y rosados, los mordió él mismo en busca del vital líquido carmesí.
Subió sus manos de su cadera a la espalda de su hermano, resbalando gracias a las gotitas de sudor que cubrían el cuerpo de ensueño del demonio, clavó sus uñas en su piel una vez que alcanzó la altura de sus hombros y suspirando agitado, las bajo sin soltar aquella piel humana, dejando líneas rojas en cada arañazo. Quería abrir ese cuerpo humano y dejar salir el verdadero aroma del mayor, que se hacía presente en cada gota de su sangre.

Pero--... ¿ah? ¿Había terminado ya? Se sorprendió mucho de que con una simple confesión sincera de su parte se hubiera venido ¡Y temblado de aquella forma! Su orgasmo lo hizo vibrar y detener sus salvajes embestidas por un momento, disfrutando del momento ¡y del rostro que tenía su hermano! Parecía... tan... ¿débil?.
- ¿Cómo, Señor Mephistos?
Besó su cuello mientras recuperaba el movimiento de su cadera, abrazando al mayor por si ya que se hubiera visto saciado, pensaban en huir ¡Oh no, eso no! No lo dejaría escapar si él todavía no terminaba, de hecho, se aprovecharía de la aparente debilidad que el Rey del Viento parecía tener.
- ¿Se ha venido con solo eso?
Y cambió de lugares radicalmente, acostando ahora al mayor en el suelo frío, que debía ser un alivio para el calor de sus cuerpos. Se colocó encima suyo y sujetó una de sus piernas para abrirlas más, subiendo la otra mano por su abdomen, resbalando sobre su vientre gracias a su cálida semilla que hubiera derramado momentos antes. La subió hasta su barbilla e hizo el ademan de besarle, pero se desvió de nuevo y dejó todos los besos que pudo en su cuello, apartando esos mechones de cabello que nunca sabría si eran reales o teñidas extensiones. No le importaba mucho, de todas formas Mephistos era hermoso.

- Pues yo aún no he terminado
Susurró en su oído con una voz gruesa, muy diferente de la que usaba normalmente para disculparse. - ¿Y que te pasaría si te dijera que "te amo", como lo hacen los humanos? Estaba concentrado diciéndole cosas al oído porque le hubiera encantado decírselo de verdad... sin tener que ¿amenazarlo? Vaya, quería poder decírselo en todos sus sentidos y sin estar cegado por el placer ¡pero no podía! De momento solo quería estar más y más profundo en él, así que movía su cadera al ritmo que quería, total el otro ya había terminado, y lo abrazaba por la cintura por si se le ocurría la magnifica idea de desaparecer en el viento.
- "Te amo" Susurró lentamente, todavía en son de amenaza - "Te amo, te amo, te amo, teamoteamoteamo" ¡Te amo!
Confesó sin respirar al tiempo en que se venía dentro de su hermano mayor, gimiendo muy alto entre feliz de haberlo dicho al fin y satisfecho de haber terminado dentro de él, oleadas de placer le recorrieron rápidamente y aunque le hubiera gustado que duraran por siempre, se fueron opacando hasta desaparecer, contrario a su aire, que regresaba gustoso a sus pulmones con los suspiros que daba sobre la piel del mayor... todavía olía a rosas.

Sin embargo, terminado el sexo se separó de él con lentitud, temiendo-- o mejor dicho, esperando algún castigo por su atrevimiento. Había valido la pena, eso sí, pero no ... no estaba tan seguro de lo que hubiera valido para Mephistos. Se puso a jugar con el agua que estaba en el suelo porque si se entretenía en mirar el delicioso cuerpo de su hermano terminaría por tumbarlo sobre la cama y poseerlo de nuevo. También quiso disculparse pero no lo hizo ¿para qué? En primera no lo sentía y en segunda no tendría sentido... le regañaría de nuevo.
Aunque por escuchar su voz, Amaimon era capaz de hacerlo enojar con tal de que le dijera algo ¡No importaba que! Solo con escucharlo él sería feliz.
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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Invitado el Lun Ago 13, 2012 4:06 pm

Cómo aquel dolor tan lascerante podía dejar de un momento a otro paso al placer, era algo más que aún no llegaba a comprender de ese cuerpo humano; cuerpo que se quejaba fuertemente de la forma en la que estaba siendo tratado. Lastimeros gemidos llenaban aquel silencio de su amplia habitación; lastimeros pero aún así tan sonoros, que no le quedaban dudas que sus empleados podrían oírles con total claridad. Sin embargo, a pesar de que aquellos criados eran testigos de sus fuertes encuentros, muy bien sabían que no deberían jamás interrumpirles...

No, no debían, y menos ahora que él le tomaba de aquella manera brusca, frenética que le hacía temblar, estremecerse entero... Estaba llegando a su límite, y lo sabía. Y era por eso, justamente, que buscaba hacerlo de una manera lenta, suave... más de nada sirvió querer hacerlo así, cuando su hermano menor tomó el total control de la situación; pues, haciendo uso total de su superioridad física, le tomó por las caderas y le penetró violentamente. Su grito había retumbado en toda aquella vieja mansión que ahora funcionaba como su propio burdel. Más de uno se vio tentado de romper las órdenes de Mephistos, e ir hasta la habitación de su amo, y constatar que todo estuviera en orden, más la cobardía fue más fuerte, y ninguno se animó finalmente a hacerlo. Suerte para ellos que no lo hicieron, pues corrían el riesgo de ser asesinados, no sólo por su propio amo, sino también por aquel Abisal al que llamaban el Rey de la Tierra...

No le quedaban dudas al mayor de los hermanos, que cuando Amaimon se ponía de esa manera tan salvaje, era capaz de romper con aquella estúpida ''tregua'' que la maldita y estúpida de Galatea había impuesto. Cosa que no tenía ánimos de enfrentar, pues menos tenía animos de tener que enfrentarse a ella... La odiaba tanto. Pero no menos de lo que odiaba a aquellas mujeres que compartían el lecho de su hermano, las veces que no acudía a su mansión... Las veces que eso pasaba, el gigoló solía perderse de igual manera por las calles de la villa en busca de ''compañia'', o incluso mezclarse entre sus supuestos clientes, para elegir a uno de ellos, para que fuera su amante de una noche, pues nunca más volvía a estar con el mismo. Se asqueaba tanto de ellos, que no quería volver a verles ni en pintura.

Sin embargo, aquello quedaba completamente de lado los días en los que sí podía encontrarse con su hermano, aunque fuera tan sólo por unas cuantas. Esos días, como éste día... Mephistos se dejaba arrastrar, dominar incluso por la necesidad que surgía en su interior, por aquel sentimiento tan fuerte y que él igualmente se negaba a aceptar. Pero ya no... Ya no, hacía varios minutos que había comprendido que le pasaba, y lo había aceptado... Le amaba. ¡¡maldición , le amaba!! Le amaba como incluso no creía haber amado a su antiguo lider... ¿Cómo era eso posible? ¿Por qué tenía que ser así? Él muy bien sabía que su hermano no sentía más que miedo, o a lo sumo respeto por su persona; pero ¿Amor? Amor... eso no lo creía posible ni en siglos más. Fue por eso quizá, que apenas escuchó aquel ''te quiero'' escapar de los labios del Rey de la Tierra, no pudo contener aquello que su cuerpo, a diferencia de su mente, sí podía expresar con sinceridad.

Se sintió tan estúpido cuando eso le pasó... tan patético... ¿Cómo pudo haberse venido por culpa de algo tan estúpido? ¿En qué momento se había convertido en un maldito romántico? aún no sabía como demonios había hecho para controlarse y no convertirse en humo, para escapar de allí volando, cuando Amaimon se dio cuenta de lo ocurrido con su cuerpo. Nunca en toda su vida demoníaca se había sentido más humillado, y peor aún... débil. SE sintió tan débil frente a él, tan inútil... ¿Dónde había quedado el Mephistos orgulloso y frío? ¿Dónde había quedado el calculador y desalmado abisal, al que apodaban Rey del viento? ¿Cómo era posible que aquel Abisal que era considerablemente más débil que él, ejercer tanto poder sobre su cuerpo, sobre su mente, y especial... sobre su corazón?

- C-cálla... te...- Apenas logró articular, escondiendo su rostro ahora completamente sonrojado, no sólo producto de su anterior y delicioso orgasmo, sino de la enorme vergüenza que le embargó cuando aquello pasó. - N-No quiero... es...cucharte...- con la respiración completamente entrecortada, clavó a la par sus uñas en la espalda de su hermano, para que éste dejara de remarcarle lo que había ocurrido. No quería admitirlo... No quería que él supiera cuanto... cuanto le amaba.

Su mente continuaba repitiendo aquellos ''no quiero que lo sepa'', cuando de un momento a otro, el menor de los abisales cambió de posiciones. Se estremeció cuando el frío suelo hizo contacto con su delicada espalda, que al igual que su cuerpo, aún ardía por las lo que las caricias de Amaimon le provocaban. Jadeó ligeramente, ante el brusco cambio de posición, su entrada aún dolía, y a pesar de que comenzaba a acostumbrarse a aquella intromisión cuando el climax le alcanzó, no podía evitar aún aquella pequeña molestia en tan sensible lugar... Su hermano era demasiado violento a veces... Pero era justamente eso lo que más le encantaba. Esa contraposición de personalidades... una tan sumisa, y la otra completamente rebelde y alocada.

Le encantaba que le dominara, ¿Para qué negarlo ya? Sin embargo, hubo un momento en el que aquella frialdad con la que se dirigía a él, no le gustaba... ¿Le amenzaba? ¿Se burlaba de lo que aquel ''te quiero '' le había provocado? ¿O es que era tan idiota que no se había percatado aún de los sentimientos que su hermano mayor albergaba por él? - Mmmmm... Ah~~~- gimió cada vez más fuerte, casi tan fuerte como se volvían las embestidas del contrario. Sintiendo como su cuerpo se contorcionaba ante aquel trato, mucho más cuando aquellas dos perfectas palabras salieron de esos labios que tan bien podían dominarle, con unos simples besos...

"Te amo, te amo, te amo" Se repetía en su cabeza sin cesar, golpeandole muy fuerte, caasi tan fuerte como esas caderas chochando contra las suyas, llegando casi al instante al límite de su cordura, a la cúspide del placer...

La respiración del mayor no era menos veloz ahora que la de su hermanito. Sus ojos entrecerrados, fijos en aquel cuerpo de ensueño, aquel tanto más grande que el propio, mucho más marcado y definido, mucho más masculino. Unas pequeñas lágrimas habían llenado las comisuras de sus hermosos ojos dorados, aquel cuerpo humano y sus reacciones... no podía controlarlas, como ahoa tampoco podía controlar su alborotado corazón, que latía emocionado por la confesión de Amai... - ¿Es... verdad?- Preguntó, entrecortadamente, pues apenas y podía articular palabra. Su voz sonaba ronca, cansada de tanto gritar. Mephistos no se había movido del lugar donde el otro le había dejado, sus piernas aún abiertas, mostrando con total falta de pudor su entrada ahora llena de la semilla del otro Abisal. Perladas gotas de sudor hacían brillar su nacarada piel, donde algunos rasguños, algunos chupetones rojos parecían desentonar o quizás... ''Adornarle''.

Llevó apenas, en un lastimero y lento movimiento, su mano al rostro y cubrió sus ojos, aquellas rebeldes lágrimas producto del dolor ¿O de la emoción acaso? ¿Tanto así de fuerte pudo haberle afectado aquella confesión?- ¿Es verdad?- repitió con la voz quebrada aún. - ¿Es verdad que tú me... amas?- preguntó finalmente, sin querer mirarle aún.
Quería saberlo... ¡Necesitaba saberlo! No quería vivir de ilusiones una vez más. No quería saber que él sólo le tenía miedo, o que sólo le deseaba... ¿Qué más quería de Amaimon? Pues lo quería todo de él...



OFF: Perdoooon por la tardanza ;A; *le llena de besitos amorosos como compensación* ♥♥

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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Amaimon el Vie Ago 17, 2012 1:37 am

¡Mephistos era tan frágil! Tan delicado y con maneras tan finas. Si lo hubieran visto vestido podrían asegurar que era la persona más amable y dulce del mundo, que sería incapaz de pensar y más aún, de llevar a cabo ningún tipo de crueldad o brutalidad en contra de la raza humana, que era una persona decente que aunque corría en un negocio peligroso y señalado por más de un hipócrita, era a final de cuentas una persona delicada que jamás levantaría una sola mano en contra de ninguno de sus acreedores. Al menos eso podrían decir de tan fino caballero si lo hubieran visto vestido. Pero Amaimon no tenía muchas oportunidades para estar en su presencia así, si su hermano se arreglaba no era por su presencia y cuando lo hacía sus horarios no coincidían así que no lo veía en realidad, el único arreglo que Mephistos merecía al juicio del menor era una esencia a flores sobre su piel y su cuerpo desnudo en alguna de sus sábanas satinadas, eso era todo lo que necesitaba para verse "arreglado" para él.

Al mismo tiempo era simplemente él cuando estaba a su lado, si su voz retumbaba entre agitada y adolorida en las paredes ¡Oh que hermoso se escuchaba así! Aunque pudiera parecer una llamada de atención para lo otros habitantes de la casona ¡saberse escuchados era tan excitante! ¿Podrían oírle? ¿Podrían oírle fuerte y claro como él lo hacía? ¿Podían escuchar a su jefe siendo dominado por él? Aunque fueran lastimeros quejidos adoloridos el otro lo sabía muy bien, si su hermano no estaba disfrutando hace mucho que se lo hubiera quitado de encima en lugar de clavar sus uñas en su espalda, si no estuviera tan agradecido de su salvaje actuar no respiraría agitado, si no le gustara la forma en que lo tomaba desaparecería en el aire.
Sabía que podía continuar con esas salvajes embestidas porque la voz de su querido hermano dejaba de ser lastimera y adolorida, convertía lentamente sus gemidos en sonidos más y más excitantes, no desaparecía el morbo de que los escucharan en los pisos inferiores y mucho menos esos deseos de estar más dentro de su hermano, de ser uno con él aunque fuera por poco tiempo... de hacerlo temblar y de que dejara que su cuerpo se expresara con una sinceridad que sus palabras no tenían ¡sobre todo si ese cuerpo podía hacer que hasta el más santo de los ángeles se atreviera a pecar! Pensar así sin embargo le inundaba de coraje, pensar en su hermano con alguno de sus múltiples amantes le daba tanto coraje....que prefirió perderse en el placer que le regalaba tan atentamente su hermano.

Cuando su respiración regresó a la normalidad no pudo creer que le hubiera hecho caso a esos múltiples te amos que le había dicho ¿E-En serio?... ¿En serio iba a considerar aunque fuera un poco sus sentimientos? Quiso levantar la cabeza pero sus fuerzas le fallaron, no iba a mirar a Mephistos, no ahora y no así, en esa forma y posición tan sexy ¿qué cosa haría si su aroma a rosas lo embriagaba de nuevo? Cargarlo y llevarlo hasta la cama, dejarlo ahí y besar cada palmo de su deliciosa piel, hacerle el amor hasta que la cama se rompiera o los empleados subieran asustados, así podría comerse a uno o dos de los entrometidos que aparecieran.
- ....¿De qué le sirve a alguien de tu nivel saber una cosa de esa naturalidad de los labios de alguien de mi nivel?
Había pensado muy bien sus palabras más sin embargo las había dicho jugando con el agua del suelo, limpiando el sudor de su frente y peinando su cabello, buscando CUALQUIER COSA que hacer para no correr a los brazos del mayor con ese "te amo" que le mordía la punta de la lengua.

Miró de reojo el cuerpo de su hermano y no pudo evitar lamerse los labios, disfrutaba tanto de verlo lleno de sus marcas, esos arañazos que los otros clientes jamás podrían hacer en su hermoso cuerpo, las marcas de su boca que había dejado repartidas en su cuello y hombros y que nadie, nadie jamás le había hecho ¿cómo lo sabía? ¡Porque nunca se los había visto! Esos idiotas en verdad no podían hacerlo gritar como él lo hacía.
- Cuando... cuando el jefe murió... creí.. imaginé que te podría pasar algo que... que si te pasaba algo yo... No sabes el terror que me dio imaginar que allá afuera había quien pudiera hacerte algún daño, que podrías morir como el jefe. Yo... Yo no quiero imaginar que te pueda pasar algo así que... hmm...que pudieras... morir. Me mantengo a tu lado, te cuido en todo lo posible, hago todo lo que tu me pidas por inverosímil que parezca y ... Sí, ese es mi sentir por ti, aunque no te sirva de nada tenerlo.

Y si... ¿de qué le servía saberlo? Pues a él le servía decirlo, se desahogaba de aquellos milenios de silencio, de todo ese tiempo en que lo había amado, en que lo había tomado y aunque no se lo hubiera dicho antes... bueno, la tregua había impulsado a que tuviera el valor para decírselo finalmente.
-Te amo, Mephistos y cuando no estas quiero abrazarte y cuando por fin estas conmigo quisiera que no te alejaras nunca y no entiendo... no entiendo como tu puedes estar tan tranquilo, me imagino que será porque tienes más control y poder pero... no lo entiendo, hermano, no lo entiendo...
El amor era una emoción tan compleja, su pecho no estaba acostumbrado a latir tan rápido, ni siquiera durante una batalla iba tan acelerado, era tan confuso sentirse feliz y estar triste a la vez, tener esa impotencia de no saber lo que iba a pasar en cualquier momento y sin embargo disfrutar de esos pequeños momentos que podían compartir. Pero seguía mirando el suelo, jugando con las joyas que le hubiera regalado y que ahora estaban esparcidas junto con el agua que la tina había derramado, no podía levantar la vista todavía ¿qué cosa iba a decirle a Mephistos cuando lo regañara? ¡Era una maldición gitana! Y la espera no era lo suyo



Spoiler:
U: No te fijes en lo tarde D: tampoco tuve mucho tiempo para contestarte. Una sincera disculpa <3
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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 01, 2012 3:55 pm

Aquella respiración que aún se mantenía completamente agitada por el delicioso ejercicio anterior, pareció cortarse de repente ante la nueva confesión que el menor le regalaba. Sus ojos dorados antes entrecerrados y fijos en él, se abrieron desmesuradamente, dejando ver por primera vez en muchísimo tiempo, ese tipo de expresión en el imperturbable abisal al que todos conocían como el rey del viento. Mephistos, que siempre se le había considerado uno de los más imperturbables demonios, uno de los más crueles y de sangre fría.... Ahora muy alejado estaba de parecer aquello. Su cuerpo aún tendido sobre el frío suelo, donde su propio hermano le había posado para tomarle de la manera tan salvaje que acostumbraba hacer.

Sus labios entreabiertos no supieron que decir, qué pronunciar ante todo aquello que ahora se revelaba frente a sus ojos... Aquello que sin saberlo, incluso, hacía muchísimo tiempo había anhelado con locura...Se sorprendió a si mismo al notar cómo cuando Amaimon nombraba a su anterior lider, aquel que él había amado inmensamente, aquel dolor que surcaba su pecho cuando eso pasaba, no se había hecho presente. Aquella angustia por saber que le había perdido por culpa de Galatea, se había esfumado, como se había....¿Esfumado su amor por él?

¿Acaso era su amor por su hermano más fuerte, mucho más intenso que el que sintió por su líder hacía tantos siglos atrás? ¿Era eso posible? ¿Qué él... él, quien se vanagloriaba de ser inteligente, frío y calculador, se había dejado cautivar por aquel que todos consideraban inferior? ¡Si hasta el mismo Rey de la tierra se consideraba menos!

Frunció el ceño visiblemente molesto ante ese comentario que hizo el contrario. ''Alguien de su nivel'' repitió en su mente, y apretó los puños con ganas de golpear a todo aquel que se atreviese a despreciar a su amado hermano.... ¿Amado hermano?. No pudo no ruborizarse repentinamente, antes sus propios pensamientos. ¿desde cuando era su ''amado hermano''? ¿Desde cuando era tan romántico y cursi? Se mordió el labio inferior, ligeramente, y apartó su rosto a un lado, sin atreverse a mirarle. ¿Sintiéndose avergonzado?.

Aquel nuevo 'te amo' que vino de su parte, hizo que su corazón palpitase con una fuerza descomunal, ¿Podría acaso él escucharle latir? ¿Podría el otro demonio notar cuan inmensa y estúpidamente feliz se sentía en ese instante con unas simples y tontas palabras de amor? Y después era él quien se reía de los tontos humanos y sus sentimientos inútiles... ¿Que pasaría si éstos se enteraban de lo que ahora él sentía? Seguro que sería la burla de todos, incluso de sus hermanos abisales.... Pero le importaba tan poco ahora.

-Serás idiota...- pronunció poco después de que su hermano se quedara callado. - Si... eso es lo que eres... un idiota. - Pronunció con un tono de voz indescifrable realmente, pues no se podía saber si estaba enojado, feliz o qué demonios era lo que le pasaba. Una enorme incógnita, sin dudas. Mucho más cuando se incorporó , quedando sentado primero, y a duras penas, poniéndose de pie después. Todo su perfecto cuerpo quedó a la vista nuevamente ante el contrario, todas aquellas marcas que la boca de éste había dejado en su blanquecina piel.

Se acercó lo pocos pasos que le separaban de él, y le miró como antes había hecho, desde esa elevada posición. Sus ojos dorados nuevamente fijos en el menor- mírame...- le ordenó, aunque en el fondo no sonaba de tal manera. Sino que sólo era un pedido- ¿en serio me ves así de ''tranquilo''? -preguntó al instante, agachándose poco después a la altura del chico.- ¿eres ciego o qué? ¿Acaso no ves...? ¡¿NO VES LO QUE PROVOCAS EN MÍ?!- exclamó con fuerza, sintiendo como sus mejillas volvían a teñirse de un vergonzoso color rojo. Nuevamente aparto la vista de él, no podía creer lo que estaba a punto de decirle, no podía creer que le confesaría todo aquello que prometió siempre guardarle muy profundo en su interior. -¿ A..Acaso crees que... yo me comporto así... con todos? - Apretó los puños, aquellos que ahora reposaban sobre sus muslos.- ¿No te das cuenta que ... sólo soy así ... contigo...?- Tomó aire profundamente, antes de dejar caer su cabeza en el hombro del otro, recargándola sobre él para esconder así su rostro de los ojos ajenos.- ¿ no te das cuenta de que yo tambien te... amo?- sus palabras finalizando en un susurro apenas audible, tanto que él dudaba que su hermano pudiese haberle oído.


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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Amaimon el Dom Sep 02, 2012 12:12 am

Estaba asustado por tener que recordar todos los sentimientos que lo habían forzado a seguir a Mephistos, si la gente le teme a lo que no pueden entender o controlar, los demonios son especialmente sensibles a las cosas que se escapan de su control ¿Cómo reaccionaría Galatea con algo que no pudiera lidiar? Incluso ella debería tener sus temores, Amaimon temía a aquello que no podía controlar: la lluvia al caer, la fuerza del mar… los sentimientos y emociones que se arremolinaban en su interior, por ejemplo. Podía sentir la energía de su hermano crecer a cada segundo, esa aura maligna que lo rodeaba se estaba arrebatando fuera de su control y temía que en cualquier momento se la pasara a él, que su coraje fuera tal que ni siquiera su armadura pudiera protegerlo de lo que su hermano tramaba.

Repentinamente se sintió atrapado en esa habitación. Mephistos podía escapar si así lo deseaba pero él estaba condenado a quedarse, su hermano tenía una naturaleza libre y fluida mientras que él estaba siempre atado a la tierra, ese era su trabajo y lo adoraba, pero le gustaría ser un poco más como el mayor… poder mirarlo a los ojos sin dudar de las palabras que iba a decir. Aunque no era su fuerte hacerlo.

No podía saber lo que estaba en su cabeza pero podía leer las emociones que de hecho demostraba. En orden de conseguir información para sus mayores, Amaimon había aprendido a diferenciar muchas de las expresiones en los rostros ajenos porque a veces las entonaciones que les daban a las palabras no eran suficientes para saber si mentían o no. Veía entonces en el rostro de su hermano coraje, quizás odio, seguido de una confusión casi palpable en el aire. Decir con que estaba enojado no era muy difícil, él mismo seguramente. Decir porqué tampoco era complicado, se le había declarado a uno de los más poderosos demonios del infierno, que no esperara menos ¿pero esa confusión? No, esa si no tenía idea de porque estaba en el rostro de su hermano, tampoco podía decir porque desviaba la mirada, no era él quien tendría que estar avergonzado a menos que…
A menos que fuera a rechazarlo…

Y ahí estaba, la confirmación de todos sus miedos se hacía realidad en la voz de su amado hermano. “Serás idiota” sus palabras retumbaron en los más profundos rincones de la cabeza del Abisal, esperaba alguna especie de castigo porque podría lidiar mucho mejor con el dolor físico que con el desprecio de su hermano. La sangre se le fue a los pies y su corazón se aceleró tanto que podía sentirlo en la garganta, ya no era emoción por estar con él, ahora era un miedo irracional a lo que pudiera decirle a continuación. No quería… No quería que lo rechazara, podía decirle lo que fuera pero no podía, Amaimon no soportaría que lo alejara de su vida.

Cuando lo vio levantarse pensó que saldría de la habitación. Mas levantó la vista para tratar de encontrarse con aquellos ojos dorados que tanto amaba, para poder reflejarse en su mirada y dejar de sentirse solo en el mundo. No llegó a hacerlo, sin embargo. Su hermano se veía demasiado hermoso, demasiado perfecto para ser un demonio, desde su punto de vista la imponente figura del Rey del Viento era más bien la de un ángel, aún lleno de las marcas de su boca, de las mordidas de sus dientes irregulares y de los arañazos ocasionales de sus fuertes manos.
Cuando levantó la voz volvió a agachar la cabeza instintivamente ¿por qué no se apresuraba a castigarlo? ¿Por qué le tendía ese tedioso rato de espera? Si la tensión no lo mataba, lo haría el acelerado latir de su corazón, estaba emocionado sin embargo con aquella escena, le encantaba ver a su hermano enojado, por encima de él y con esa vaga idea de que podía ser superior para al final quebrarse debajo suyo, era ese sueño de dominación, ese juego del gato y el ratón que siempre tenían, que siempre había existido entre ambos y donde había una competencia implícita por doblegar al otro, le encantaba verlo enojado porque era una de las pocas emociones que mostraba sinceramente…

Levantó la vista inútilmente porque su hermano se escondió de sus ojos. Había.. ¿Había dicho lo que había escuchado? ¿Qué solo se comportaba así con él? Quiso abrazarlo pero solo llegó a rozar vagamente la piel de sus brazos con las yemas de sus dedos, a penas y un ridículo roce porque sus palabras lo petrificaron completamente.
- También… ¿También me amas?
Repitió pensando que aquello había sido algún eco macabro de sus propias palabras porque apenas y lo había oído ¿Ahora escucharía los gemidos del mayor en el mismo eco? Solo… solo se quedó paralizado mientras reunía todas sus fuerzas para poder abrazarlo, para hacer algo maldita sea.
Su corazón se había vuelto loco con aquellas--… aquellos susurros y con Mephistos tan cerca de él temía que pudiera escucharlo y terminar su venganza, porque era una broma ¿no? Su hermano, el objeto de todos sus deseos y adoraciones no podía.., amarlo… también… No solo su corazón estaba desbocado sino que su mente también era un completo lío, no sabía qué hacer, por primera vez en toda su vida no sabía cómo actuar, había tomado decisiones en fracciones de segundos durante la guerra y ahora ni siquiera podía moverse. Desesperado y confuso, lo abrazó con todas su fuerzas para que no se separara de él, mientras averiguaba si era una broma o no, no lo dejaría ir.
- ¿Estás hablando en serio? … ¿Por qué? ¿Por qué puedes decirme algo como eso? ... lo siento si te hice enojar, hermano, pero no juegues con eso… por favor
Suplicó con un hilillo de voz al borde del llanto.


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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 08, 2012 8:26 am

Se sentía tan estúpido por haberlo admitido... Tan tonto.... ¡No!! aquella no era la palabra que definía como se sentía ahora que había revelado por fin, lo que le pasaba... Lo que sentía... Se sentía vulnerable, así era como en realidad se sentía, débil ante la persona que jamás le hubiera gustado estarlo... Pues, frente a a su hermano él quería ser fuerte, él quería ser poderoso, pero no para asustarlo, sino...para ser admirado. Sí, admirado por él era lo que siempre había pretendido, ser respetado, y que él le mirara con esos ojos impares llenos de orgullo... ¿De cariño?

Para Mephistos siempre había resultado impensable que Amaimon alguna vez sintiera algo más que orgullo, y con suerte algo de cariño por él... siempre pensó que era el miedo lo que retenía a su lado, pero no precisamente esos miedos que ahora el otro Abisal le confesaba con tal timidez.

Él había quedado impactado ante aquella revelación, se había quedado por primera vez, sin palabras para contestar con coherencia, y eso se notó en la forma tan estúpida en que le respondió al otro, en que le confesó que él sentía lo mismo...

La vergüenza le llegó hasta el alma, si es que como demonio poseía una, y no supo que más hacer o decir, que esconderse de la vista de esos ojos que ahora incrédulos por su propia confesión, sentía que le quemaban... que eran capaces de derribar tan sólo en un instante, aquella impenetrable barrera que en vano había levantado alrededor de su corazón... Eso corazón, que como el ajeno, latía con una fuerza inusitada, que parecía que se le escaparía del pecho en cualquier momento.


Sintió sus dedos, ásperos por el trabajo forzado, rozar su piel, y hacerla estremecer... erizarse apenas con una siimple caricia. Suspiró por lo bajo, y luego se mordió el labio inferior cuando formuló aquella pregunta que él no quería volver a responder. ¿Acaso no había escuchado? ¿Acaso pretendía avergonzarle aún más de lo que estaba, obligándole a volver a decirlo?

¡Ni hablar!, no podía decirlo de nuevo.... no, su corazón y su orgullo no podrían soportarlo... sus mejillas completamente rojas, no podría esconderlas esta vez de sus ojos... su vulnerabilidad sería completa frente a él, y él no quería verse débil... no quería que supiera que por él , inlcuso, sería capaz de morir...


- N...No me hagas.... repetirlo...- pronunció apenas en un suave susurro, que murió sobre la piel del otro. Fue él el que poco después, rodeó con sus gráciles brazos al menor, pasándolos lentamente por el cuello ajeno, atrayéndolo hacia si mismo. Esperando que el otro le correspondiera también, y así fue al poco tiempo... y eso le reconfortó... ¿Eso le hizo feliz?


Mas aquellas nuevas palabras del Rey de la Tierra, le hicieron separarse de él como si éste quemara. Sus ojos dorados se clavaron en él, y con su ceño ligeramente fruncido le daban quizas un aire algo atemorizante. - Crees.... ¿Crees que estoy jugando?- inquirió al instante, algo dolido porque el otro parecía no creer en sus palabras. ¿Pero quien podría culparle? Era culpa del Abisal mayor que eso pasara.... era su culpa por siempre haberle mentido, por no aceptar desde hacía mucho tiempo lo que le pasaba.... Lo que sentía...

-Eres más tonto de lo que pensaba...- pronunció finalmente, tomando aquel rostro hermoso entre ambas manos, delineando sus labio con sus dedos,. - ¿Siempre tendré que demostrarte todo de la manera práctica?- musitó con tranquilidad, en su rostro esbozandose una indescifrable sonrisa, la cual desapareció sobre los labios ajenos, los cuales besó con pasión... Con amor. - Te... amo.... te amo, estúpido idiota....- susurró a los oídos del menor, apenas se separó de su boca. - N...no me hagas....repetirlo. O te golpearé... ¿e-entendiste?- sus frases entrecortadas, parecían las de un joven mortal avergonzado frente a la persona que más amaba, más que la de un Abisal de alto rango como él... Uno que ahora se mostraba enteramente avergonzado, y embargado por sus emociones y sentimientos. Uno que con las mejillas arreboladas, no se atrevía a mirar a su hermano a los ojos, y se mordía el labio inferior, de manera tímida...

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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Amaimon el Lun Sep 10, 2012 3:20 am

Siempre creyó que era por miedo porque se quedaba al lado de su hermano. Desde el inicio había sido así, después de todo. Estar bajo las órdenes de la Reina de la sangre era una soberana estupidez que el Abisal cometía por terror a la misma, porque lo inundaba ese pánico que le sobrecogía de tal manera y con tal fuerza que se le cerraba la garganta y ni podía siquiera imaginar el mirarla a los ojos. ¿Desde cuándo había dejado el demonio de mirar los ojos de sus superiores? Ahora lo recordaba… desde el momento mismo que Galatea había subido al trono y Amaimon la hubiera mirado, el terror había sido tan profundo que no se había atrevido a volver a mirar, a nadie, jamás, a los ojos con tanta naturalidad. Verse reflejado en el agujero del mundo, donde todos los temores iban a morir había sido tan escalofriante, tan terrible que simplemente había dejado de mirar a los otros. Incluyendo a su amado hermano.

Si, estaba con Mephistos por miedo, seguía sus órdenes por miedo: miedo a que le pasara algo si no lo hacía, miedo a que si no cuidaba las espaldas de su hermano ese terrible ser de completo vacío lastimara a su amado mayor, a quien veía como la culminación de todos sus deseos, sus fantasías hechas realidad con cabellos que nunca sabría si eran reales o no. Para él, Mephistos tenía las más encantadoras formas y las más dulces sonrisas, incluso enojado él lo percibía hermoso, sin embargo tenía miedo, pánico de que su belleza, de que su adorado hermano desapareciera algún día por causa de una odiosa mujer como lo era la Reina de los demonios, temía que le pasara algo ¡Cualquier cosa! Pensar que alguien fuera capaz siquiera de herirlo lo destrozaba por dentro. ¿Por qué? … ¿Era acaso por “amor” como decían los humanos? Vamos, que hace unos instantes no creía siquiera que… que aquello tan hermoso que ellos describían pudiera manifestarse en él también.
En ellos también.
Que no creía que su hermano lo amara también…

Pero ahí estaba repitiéndoselo una vez más a sus incrédulos oídos, a su desesperado corazón que no cabía en sí de la alegría de saberse amado por quien él amaba con todas sus fuerzas desde hacía eones. Todavía sonreía como idiota cuando su hermano se dignó a mirarlo de nuevo más su sonrisa se borró al escuchar su voz hablarle. ¿¡Por qué no lo entendía!? Aún ahora que se sentía, que sabía que su hermano lo amaba no terminaba de entender porque diablos actuaba así de ambivalente. Aquello le gustaba, ciertamente, pero el susto de verlo enojado de nuevo nadie se lo quitaba.
- N-no… y-yo solo… lo siento
Tartamudeó torpemente esperando calmarlo de alguna forma pero sin encontrar cómo o qué decirle a los arrebatos del mayor. Era curioso, con otros siempre podía entablar las más largas conversaciones, los llamaba de “Señor” o “Mi Lady” mientras que a Mephistos le decía “hermano” a secas pero cargado de un amor tremendo, tanto que casi se podía palpar la diferencia de nombres que hacía, con el Rey del Viento tartamudeaba y se disculpaba de más porque quería complacerlo, quería que al menos él pudiera decir que era su hermano con toda la tranquilidad del mundo… quería que lo quisiera más allá de amarlo, quería que estuviera orgulloso de él. Pero no era psíquico ¿qué diablos? Si tan solo pudiera saber lo que sentía su hermano

- ¿Eh?
Se quedó paralizado de nuevo, solo contemplando su reflejo en los dorados ojos del otro Abisal. Era perfecto… esa imagen que podía ver en su cara era perfecta, aquella sonrisa que se colgaba en sus labios sin que pudiera decir porqué estaba ahí a ciencia cierta era perfecta. Recibió el beso dudando de si seguía consciente porque aquello parecía un sueño. Conforme la suavidad de sus labios se volvió más real, se convirtió en pasión arrebatada y un amor que nunca antes había experimentado, que nunca antes había sentido, no de los labios de su querido hermano. Acarició su rostro con torpeza, a penas y rozando sus sonrojadas mejillas al principio, pero sujetándolo después para que no se fuera de su lado, para que no abandonara su boca aquellos labios que tanto lo necesitaban ¡eso era! Lo necesitaba, si algo malo le llegaba a pasar Amaimon moriría de pena, “moriría de amor”, como decían los poetas humanos.
- También te amo.
Susurró casi al instante en que el mayor hubo terminado de decirlo, al igual que sus palabras brotaban de su boca, el agua del suelo le servía de catalizador a sus poderes, cubriendo todo el suelo del baño con coloridas florecitas que aunque se marchitarían más tarde, de momento le daban a aquello un aire primaveral que opacaba con su fragancia el perfume a rosas del Abisal del viento.
- Entiendo…Entiendo…
Repitió sin hacerle mucho caso en realidad, abrazándolo de nuevo ésta vez por la cintura, besándolo desesperado por miedo a que desapareciera en cualquier momento, tendía a hacer eso ¿sabían?
- Hermano… Mephistos… vamos a la cama, ¿si? ¿Por favor?
Porque odiaba que esos poderes que le habían sido concebidos “florecieran” en torno a ellos como si nada, sus emociones podían leerse claramente en los vívidos colores de las flores que crecían a su alrededor.


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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Invitado el Dom Oct 07, 2012 8:52 am

Sentirse así se le hacía extraño... tan extraño. En otro tiempo hubiera asesinado al que le hubiera siquiera insinuado que viviría una situación como esa.... que sería él quien se confesara como lo hacía ahora, o sería él quien pronunciara esas embarazosas palabras de ...¿amor?

¿Desde cuando aquel sentimiento había surgido en su interior? ¿Desde cuando había dejado de mirar a su hermano con otros ojos?... ¿Desde cuando con él todo era diferente? .... ¿Desde cuando?

Él que siempre se había preciado de su frialdad, de su arrogancia y supuesta inteligencia, y sin embargo ahora... ahora moría de amor por aquel Abisal que para todos era débil y estúpido, incluso para el mismo menor... ¿Entonces por qué lo amaba? ¿Por qué?


No lo sabía, y quizás.... sólo quizás, era mejor así.

Para qué encontrar una explicación lógica a lo que le pasaba, para qué hacerse de incógnitas sin sentido, si podía mejor disfrutar de ese sentimiento nuevo, desconocido, que aunque le llenaba de miedos que JAMÁS admitiría, le hacía sentirse.. ¿Feliz?

Feliz... jamás se había sentido así, y como el amor, él creía que aquello no existía, que sólo era fábulas de humanos estúpidos, que creían en historias irreales, y eran demasiado idiotas para darse cuenta de que la felicidad no existía.... Que equivocado estaba.... realmente. Que ingenuo pensarlo, cuando con tan sólo una caricia de esas ásperas y percudidas manos de trabajador de su hermano, le rozaban la mejilla y su corazón parecía estallar de felicidad... Que idiota al creerlo cuando esos labios hacían que sintiese que nada más importante que ellos existía...


Suspiró entre aliviado, y frustrado, por haber quedado en completa evidencia frente al menor. Sus mejillas aún algo sonrojadas, y no atreviéndose a mirarle directamente, pues temía quedarse perdido en su mirada dispar, y sonreír como un idiota mortal... - Ahora que lo sabes.... no me hagas repetirlo..- musitó, más aquello parecía más bien un refunfuño de un niño caprichoso y enamorado.

No pudo por menos que abrir sus ojos dorados un poco, y mirar como aquellas florecilla llenaban su habitación por culpa de su hermano... Tuvo ganas de sonreír ante aquello, y así lo hizo, pensando que su hermano seguía siendo un tonto... pero el tonto más hermoso a su parecer.


-El tonto más sexy....- murmuró ya a sus labios, cuando éste le acercó hacía si, le abrazó y beso. Por supuesto correspondió a su caricia, e incluso intentó dominarla. Su lengua buscó el control, mientras sus brazos rodearon el cuello ajeno, tan temeroso como el otro de que aquel ser maravilloso desapareciera entre sus brazos.- ¿Quieres que continuemos? - sonrió pícaramente, lamiendo poco después los labios ajenos, aquellos que eran del sabor más delicioso a su parecer.... siempre parecían saber dulces, dulces y mentolados... Amai siempre parecía oler así, tan fresco... tan salvaje. Tanto que le volvía loco.


Se puso de pie a regañadientes, pues se sentía realmente cómodo entre los fuertes y protectores brazos del menor, y le miró con lujuria desde su elevada posición. -¿ Y bien, vamos o no?- le tomó de la mano y le obligó a seguirle hasta su habitación. Atrás dejó el desastre del baño, poco le interesaba ahora eso... Para eso tenía empleados que se encargarían de todo. Para eso tenía a Stephan ¿No?

Se deleitó con la suavidad de las flores bajo sus pies, y con el dulce aroma primaveral que dejaban a cada paso que daba, se sonreía aún más cuando eso pasaba, e incluso consideró que quizás fuera bueno tener más flores en aquella ostentosa y pecaminosa habitación del prostíbulo.

Sin esperar demasiado, empujó a su hermano sobre su amplia cama, la cual aun desarreglada, mantenía el leve calor de su cuerpo, y el aroma de su piel.- Me toca.... demostrarte ..... cuanto...- iba diciendo las palabras entrecortada, a medida que se acercaba a él, caminando de manera gatuna sobre la cama donde le recostó- Cuanto te amo....- le susurró ya al oído, lamiendo poco después su lóbulo, y jugueteando con éste de manera lasciva, mientras sus manos se deslizaban ya por su abdomen, y pellizcaban uno de sus pezones.- Ahora te toca.... ser mío, hermanito~~- rió apenas un poco, mirándole directamente y con sus ojos dorados brillando de excitación, y un hasta un poco de malicia, al imaginar todas las cosas deliciosas que pensaba hacerle ese día~~



Spoiler:
realmente siento la tardanza u_u ♥ Como habrás podido apreciar en mi face, no ando del mejor humor, realmente... -suspira- Lo siento~~

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Re: '¿Por qué?'... Es una pregunta difícil de contestar~ - Priv-

Mensaje por Amaimon el Dom Oct 07, 2012 11:34 pm

- N-no… ¡Nunca! En realidad…
Guardó silencio y desvió la mirada ¿Por qué sus palabra siempre eran tan efectivas en él? No nos hagamos los tontos, podía decirle cualquier estupidez y la obedecería sin dudar, el problema radicaba en que incluso de las órdenes de Galatea dudaba ¿No era solo amor? Todavía le tenía miedo, no a que le fuera a hacer algo ya que nunca lo había castigado, tenía miedo a perder su favor… lo que fuera que esa bipolaridad suya se considerara como amabilidad. Tenía miedo de perder eso y en busca de satisfacerlo haría cualquier cosa. Si, hablando de autoconcepto el del Rey de la Tierra no era muy estable delante de su hermano mayor, después de todo incluso los seres más simples se componen de dos partes: lo que ellos creen que son y lo que los demás creen que son. Amaimon tenía una sola parte en sí mismo: lo que su hermano quería que fuera y lo que él quería ser para que su hermano fuera feliz, aunque tuviera que negarse a escuchar un “te amo” de sus labios de nuevo.
- Yo no necesito que me lo digas, porque puedo sentirlo al tocar tu piel.
Porque esa era una parte de Mephistos que no le podía mentir. Podía esforzarse si, pero terminaría igual que sus flores: regado por todo el lugar y sin la más mínima pizca de arrepentimiento. Eso o podía terminar entre ambos, en realidad no le impostaba mucho mientras fuera con él.
- Miente todo lo que quieras, hermano. No me importa que los demás no se enteren nunca de nuestro sucio secretito. Si tu estas bien con eso, yo procuraré estarlo.

Ahora parecía sentirse arrinconado de nuevo ¿cómo era es posible si él tenía las riendas de toda la situación hacía tan solo unos momentos? No, era bastante notable la capacidad de su hermano mayor de tomar el control de las cosas, lo dejó hacer y saboreó ese beso que le ofrecía, si quería dominarlo no se opondría en lo absoluto, jugó con su lengua respondiendo a sus caricias como si fuera otra de las joyas que se metía a la boca para comer, en verdad que todo lo que pudiera recibir de su hermano sería atesorado por su persona. Se sonrojó de inmediato y pudo ser que todas las flores a su alrededor cambiaran a rojo también, no estaba seguro de ello porque solo tenía ojos para su hermano, aunque no lo mirara directamente a los ojos, bastaba con escuchar el chasquido de sus bocas entre beso y beso, bastaba con tener su saliva en sus labios para ponerse así. Dócil, tranquilo, ambas expresiones difíciles de encontrar en el Abisal de la tierra, quien a cada disgusto tendía a provocar terremotos.
Eso era poder de Mephistos, una cosa suya.
- Am… S-si…
Aunque fue su idea lo siguió torpemente, volteando a ver su ropa que quedaba muy atrás entre las flores. “Volveré por ti” le susurró a su chaqueta, amaba esa chaqueta… alejarse de sus pertenencias le daba ahora un miedo algo infantil, que se borraba sin embargo al entrelazar sus dedos con los del mayor. Siempre parecía tan lejano, incluso ahora que estaba tan cerca, siempre lo tocaba solo así: esporádicamente y con las yemas de los dedos, a penas y alcanzando a rozar su grandeza. No, no era idea suya nada más ¿o si? Los múltiples hombres que habían estado en su cama podían probarlo, podían decir lo mismo que él de su hermano, pero no podrían idolatrarlo de aquella manera ¡ni siquiera podrían complacerlo! Una leve sacudida se sintió en el cuarto cuando enfocó con sus ojos dispares las sábanas aún revueltas. Que molesto… Que molesto pensar que había dormido con muchos otros hombres ¡Aunque fuera mentira la sola idea le daba--!

- Ung…
Se quejó todavía molesto cuando el otro lo empujó a la cama. Trató de calmarse y suspiró desganado, no podía provocar una escena como esa en el burdel ¡todo el lugar se vendría abajo! Menudo problema el que le traería. Debajo de su cuerpo podía sentir la suavidad de las sábanas que apretó entre sus manos tratando de conservar el calor que les hubiera dejado el mayor, miraba distraído aquí y allá por toda la superficie, era la primera vez que—
- ¿Eh?
Creyó que “no lo diría jamás”; ese ‘te amo’ tan complejo que ninguno de los dos grandes Abisales entendía ¿Cómo era posible que le volviera a tener miedo mientras hablaba? El rubor de sus mejillas desapareció momentáneamente mientras su hermano se acercaba, mirándolo con la boca entre abierta esperaba que terminara su frase para saber qué cosa le tocaba “demostrarle” (o porqué tendría que demostrarle algo, para empezar).
Gimió sin remedio cuando sintió la cálida lengua del mayor en su oído, cerrando brevemente los ojos y alejando su cabeza de la fuente de tantas atenciones. Se detuvo a si mismo porque era un estúpido movimiento inconsciente y trato de simplemente disfrutarlas sin pensar demasiado. No fue muy difícil, en esa fracción de segundos su hermano ya recorría su pecho, dándole a sus manos razón para apretar las sábanas, el rojo no volvió ya a su rostro pero si acercó su cuerpo al del mayor, buscando besar su cuello cuando volvió a hablar.

- ¿Qué?
Y el tono de sorpresa se volvió agresivo en su voz. Instintivamente juntó las rodillas y tensó todo su cuerpo ¿¡Qué!? Ahora su mirada pudo sostenerla porque estaba algo… confundido. Expectante ciertamente pero confundido.
- Co-como… ¿I-intercambiar papeles? ¿T-tu y yo?… ¿Será buena idea? Quiero decir… Yo no-… Yo nunca-… He sido tomado por un hombre...
Por todos los santos, ahora si estaba en una verdadera situación de peligro, su respiración se agito ante la sola idea. No, la guerra no era nada comparado con esa malicia en los ojos del Rey del Viento. Por su parte Amaimon nunca había estado “debajo” de otro alguien ¡Mucho menos un hombre! Podía sacrificarse si se trataba de su hermano pero… Se limitó a sonreír de lado con una expresión nerviosa, hasta donde tenía entendido aquello dolía.



Spoiler:
U: Si u-u lamentablemente puedo verlo pero no hacer nada por ti D: y como eso me molesta, necesito que me digas quién te hizo sentir mal para enviar mi pandilla de cholos del mal a que lo golpeen. No te preocupes, parecerá que "fue un accidente". Los "accidentes" pasan.


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