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~~La Triste melodía de nuestro Amor~~ [Fanfic]

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~~La Triste melodía de nuestro Amor~~ [Fanfic]

Mensaje por Admn el Dom Sep 09, 2012 3:10 pm

~~La triste melodía de nuestro amor~~
Basado en Bleach de Tite Kubo
Pareja: Byakuya X Renji

By
xBlackyx



RESUMEN:

Dolor, desencuentros y malentendidos pueden engañar al verdadero amor... Pero hay que ser lo suficientemente fuertes para afrontar los obstáculos, para así poder lograr que este hermoso sentimiento prevalesca a pesar de todo...

ESTADO: -En curso-
GÉNERO: Romántico- Drama- Angustia- Songfic
ADVERTENCIAS: Lemon- Yaoi.

--- Como el anterior, está exactamente igual a la primera vez que lo subí, por lo que tiene miles de errores, seguramente xDD , pero bueno... es uno de mis primeros fics, y no quería retocarlo así ven mi evolución (?) xDDD ---



Capítulo I- "no se si es amor" Roxette (versión en español)



Abrió los ojos y notó que la oscuridad lo rodeaba.
La noche había llegado…
…¿Qué hora sería?...

…”Sabe a besos mi almohada”…

Se llevo las manos al rostro, se refregó un poco los ojos y luego pasó los dedos por su sedoso cabello carmesí. ¿Se había quedado dormido? Parpadeo repetidas veces acostumbrándose a la penumbra, mientras estiraba brazos y piernas en la enorme y mullida cama de aquel viejo hotel, el que visitaba junto a su amante casi todas las tardes después del trabajo.
Como siempre, despertaba y se encontraba solo. Ese hombre jamás se quedaba mas de una hora o dos junto a el.

…”Madrugada y él no esta”…

Se giró en la cama, rodeó la almohada con sus fornidos brazos y hundió el rostro en ella. El dulce aroma a flores de su amante estaba impregnado por toda la habitación…

…”solitario en mi cama”…

Aunque el sabía desde el comienzo como sería, realmente le dolía sentir lo poco que le importaba a aquella persona. Entendía que no le amara, pero... ¿Por que debía dejarlo solo inmediatamente después de tener sexo? ¿Por qué le hacia sentir tan insignificante, después de hacerle tocar el cielo con las manos?...
Una pequeña lágrima recorrió su rostro y murió en la suave seda de las sabanas. Había veces que se sentía como una maldita prostituta. Ese hombre llegaba, con una o dos palabras amables lo engatusaba, y el, como un estúpido, le abría sus piernas gustoso. ¡Soy un idiota!

…”Si él me ama ¿Por qué se va?”...

Se enjugó las lágrimas, se levantó y dio una ducha, a ver si el agua caliente le sacaba esa estúpida molestia en el pecho.
Se seco y vistió rápidamente. Realmente detestaba quedarse allí mucho tiempo. Ese lugar se veía tan diferente que cuando estaban juntos… Esa pequeña habitación de hotel que se transformaba en un hermoso paraíso afectuoso y alegre, a la espera de ambos con los brazos abiertos.
Como siempre llegaban al atardecer, la suave luz del sol penetraba tímidamente por las cortinas color beige, bañando con su calor la antigua pero cómoda cama matrimonial que, revestida de finas sabanas de seda, los envolvía en entre sus capas y capas de tela…
Ahora era distinta… La estancia apenas alumbrada por esa débil luz artificial, se veía tan fría...tan solitaria…
No aguantaba observar esa cama, desecha hacia pocas horas por la lujuria y pasión de los dos, ahora tan vacía… era demasiado triste. Apretando los dientes se giró bruscamente y salió de allí.

…”¿Es amor o no es amor?”…

Caminó por las solitarias calles acompañado solo por el frio rocío que caía sobre él. El ruido de su propia respiración y el maullido de algunos gatos a lo lejos, era lo único que se oía. Podía haber utilizado el Shumpo, (aunque no fuera muy bueno en eso), para llegar a su hogar, pero prefirió usar sus pies como cualquier persona normal haría. Necesitaba pensar, y tal vez esta fuera una buena oportunidad.

…” yo no lo se”…

Hacia ya varios meses que estos encuentros clandestinos habían comenzado. Al principio solo lo tomó como un juego que creía seria muy divertido. Porque… ¡Vamos! ¿Qué persona, en su sano juicio, no desearía tirarse al viudo más codiciado y sexy de Sereitei?
Además, no tuvo que hacer nada para conquistarlo, si no que fue su mismo superior el que le propuso esta “relación”… si lo que tenían se le podía llamarse así.

…”Que curioso el con nadie y yo con el”…

Una noche, como tantas otras, estaban solos en su oficina terminando el odioso papeleo del día. El colorado estaba harto y ni hablar su capitán. Deseaban terminar sus labores para por fin poder descansar…Horas y horas pasaron hasta que, no sabría explicar como ni por que, en un momento entregaba una taza de té a aquel hombre y al otro ya estaba tirado sobre el escritorio gimiendo sin control, mientras el mayor se introducía dentro de él una y otra vez sin una pizca de vergüenza.
Minutos mas tarde de sucedido aquello, el colorado se preguntaba qué le habría pasado a un hombre como ese, tan serio y hasta un poco soberbio, para que hiciera algo tan vulgar y encima con su teniente… Estaba seguro de que habría sido solo un desliz de su capitán y que no pasaría de un revolcón (y uno muy bueno debía admitir), pero nada más. Se acomodaba sus ropas, pensando que ninguno de sus amigos creería jamás que eso había pasado. Que el sin mas ni mas había logrado que el tipo mas recto y pulcro del Sereitei se acostará con el.
> ¡¿Qué locura?!< Se repetía en su cabeza mientras se sonreía. Pero en ese instante aquel hombre lo sorprendería aun más.

-Renji… Quiero… que tu…-comenzó a decirle.

-Tranquilo taichou-interrumpió el otro con un movimiento de su mano- no diré ni una palabra de esto. Quédese tranquilo, esto no saldrá de aquí.

- ¡no es eso lo que iba a decir Renji!- musitó con la voz fría y distante que le caracterizaba- ¡Quiero que esto se repita! …A partir de mañana quiero verte después del trabajo. No… no creas que es una relación, ni nada parecido. Solo que… considero y veo que tu también piensas como yo, la hemos pasado muy bien esta noche, en la cual ambos nos sentíamos muy tensos y… es por eso que creo que esta sería una muy buena manera de liberarnos del estrés ¿no lo crees así?

-¿Quiere decir que seríamos algo así como “amigos Sexuales”?¿ a eso se refiere capitán?- una risilla nerviosa escapó de sus labios al imaginar lo bien que la pasaría, pero ¿Por qué aquel hombre titubea?

-…puedes llamarlo así si quieres… Pero quiero que sepas esto debe quedar entre tu y yo. Tengo una reputación que mantener y No desearía que se me involucre…

-¿con una persona como yo?- la risa murió tan rápido como había nacido. Odiaba que le recordaran que era nada más que un perro del Rukongai- Le repito capitán.-dijo firme- ¡esto no saldrá de aquí!

- veo que lo entiendes…-replicó bajando la vista y luego dirigiéndose a su escritorio- ¡continuemos entonces! Hay demasiado trabajo por hacer aun.

Era increíble como podía cambiar de actitud tan rápido. En el día era la persona mas fría, egocéntrica y despectiva que alguien pudiera conocer, y no exageraba al decir que ni siquiera le dirigía la palabra y mucho menos una mirada; pero por las tardes, después de abandonar las oficinas, era como si se despojara de aquella horrible persona para convertirse en otra totalmente opuesta.

Cuando estaban juntos era amable, considerado y hasta un poco cariñoso. Incluso había contratado aquella habitación de hotel exclusivamente para ambos. Ese sería “su” lugar de encuentro y nadie mas debía conocerlo. En aquel sitio siempre había ropas limpias, y toda la comida que a Renji le encantaba. Quien, aunque en ese momento pensó que era estúpido, en el fondo de su corazón se sintió muy feliz por semejante detalle.

…” no se si es amor, pero crece y crece”…

El tiempo pasó, y cada pequeño detalle de su capitán para con el le ponía inmensamente feliz…sutiles sonrisas, palabras amables, miradas de deseo; hacían que su corazón casi le saltara del pecho.

Cada vez que lo observaba trabajar, no podía evitar quedarse admirándolo por varios minutos como un idiota. Esa cara, esos ojos, esa nariz…esos labios… ¡Dios! Se excitaba con solo mirarlo. ¿Qué demonios le pasaba?, no podía entenderlo… pero por alguna estúpida razón no podía dejar de pensar en el; Y de solo tenerle cerca podía pasar horas haciendo lo que mas detestaba sin protestar…

...” todo puede ser”…

Varias noches compartieron ese humilde lecho. En un principio era bastante frio, y casi ni hablaba durante el acto sexual. Eran solo compañeros de sexo, como bien habían convenido. Pero al pasar de las semanas ese trato se hizo mas “amistoso”… tímidos besos comenzaron a aparecer, acompañando a las dulces caricias. Renji comenzó a sentirse cada día mas a gusto. Tanto incluso que había ocasiones en las que se venia con tan solo el rose de aquellas manos. Pero debía decir que no era el único; pues parecía ser que el noble también comenzaba a disfrutar de su compañía, tanto que a veces no bastaba con hacerlo una vez, si no que repetían varias veces esta bella experiencia.


…”no se si es amor”…

Era obvio que algo le pasaba…para Renji esto ya no era solo una divertida aventura…¡No!.. Habia mas…No sabia explicar en que momento un pequeño sentimiento comenzó a aparecer en su pecho. Una dulce y acogedora sensación de felicidad recorría su cuerpo al estar junto a esa persona. Algo que no llegaba a entender…
Cada vez que le veía hablar con alguien mas, regalarle una mínima mirada a otra persona lo llenaba de...de...¿Celos?. ¡no! Se negaba a creerlo. ¡Jamás lo admitiría! ¡era solo sexo! …nada mas… ¿no?

…” pero lo parece”…


Pero aunque se negará sabía muy bien que algo había cambiado en el. Y tenía la ligera sospecha que en su capitán también…
Quiso hablarlo con el mayor… pero no se animaba del todo. Tenia miedo de que le respondería…¿acaso temía ser rechazado?

No sabía que pensar sobre lo que estaba sintiendo. Lo único que entendía era que cada vez que estaban juntos ese sentimiento brotaba por sus poros.
Kuchiki Byakuya…¿Qué es lo que tienes que vuelves loco?

…”y me temo que yo estoy loco por él”…

Esta última noche había hecho algo realmente estúpido… y es por eso que se sentía peor que nunca…
Como siempre llegaron a ese lugar de encuentro, al cual jamás llegaban juntos.
“seria arriesgado” le había dicho el Kuchiki desde el comienzo. Y el como su teniente nunca se atrevería a contradecirlo. Aunque, para ser sincero, si hubiera sido otra persona seguramente lo habría discutido. Pero había algo en ese pelinegro de ojos claros que le infundía respeto y hasta admiración. ¿Será que me gusta desde hace mucho?

Al entrar a la habitación comenzaron a ponerse cómodos. El mayor se dirigió al baño con el silencio que le caracterizaba. Renji se sorprendió un poco, pero no le dio mucha importancia…tal vez solo quería refrescarse. Siguió desvistiéndose dando la espalda al cuarto de baño cuando escucho el ruido del agua llenar la bañera. Se quiso girar pero, en ese momento, unos brazos firmes envolvieron su cintura.
Su capitán lo había tomado por atrás y apoyaba su mentón en su hombro. El colorado no pudo evitar que su corazón comenzara a latir desbocado y esperaba que el otro no lo notara. Sentía la cálida respiración en su oído. Esa boca tan cerca, que le daban ganas de girarse por completo y devorarla sin restricciones.
Y justo cuando estaba cumplir sus pensamientos el noble le susurro al oído:

-..ven Renji…-con una voz dulce y calmada- tomemos un baño juntos…

Fue tal la tranquilidad con la que esas palabras salieron de su boca que no sabía como tomarlo, ¿como reaccionar?. Nunca había dado indicios de querer demasiada intimidad con el. Siempre, después de pasar esas horas juntos, el Kuchiki abandonaba la estancia y se aseaba en su hogar, muy lejos de los ojos de Renji. Solo el había llegado a utilizar ese baño, pues era siempre el que terminaba mas “sucio” de los dos…
La sangre subió hasta sus mejillas; Y simultáneamente se dirigió hasta su entrepierna.

¿Qué es lo que le pasa? ¿y Por qué sus palabras me hacen tan feliz?

Después de un momento de silencio el noble volteó a Renji, quien parecía haberse quedado sin habla, y sin esperar respuesta alguna lo beso vorazmente, a la vez que lo arrastraba hasta el baño. En el camino termino de desvestirlo, dejando a la vista ese cuerpo cubierto por unos bellos arabescos color negro.
Separándose solo para tomar ese indispensable aire que les mantenía con vida, continuaban besándose; parecía que no les importaba morir con tal de no separarse uno del otro.
Renji estaba extasiado. La lengua del moreno golpeaba su paladar con una fuerza, con una exigencia, que jamás había visto en todos sus encuentros. Algo en ese hombre era diferente, y él lo notaba ...¿Qué le pasaba? ¿Será que acaso el…?

…”No se si es amor”…

Bruscamente, sin romper la unión de sus lenguas, el Kuchiki le tomó por los muslos con rudeza, clavando un poco sus uñas en esa tostada piel tan característica del pelirrojo, lo levantó y deposito cuidadosamente en la bañera. Un dulce aroma a flores que emanaba del agua lo envolvió. Reconfortante…Caliente… pero nada en comparación a Renji, quien con su miembro totalmente encendido, movía sus manos por la superficie del humeante liquido que le cubría hasta el pecho. Arrastraba la espuma de un lado al otro de la tina de un modo insinuante, dejando así entrever su despierta entrepierna que debajo del agua esperaba con ansias ser atendida.

…”todo puede ser”…

No podía creer ni el mismo lo descarado que se comportaba, pero realmente le importaba muy poco que pudieran pensar de el. En este momento solo una persona le interesaba y ese, era aquel hombre que tenía enfrente.
Levanto la vista y se encontró con esos ojos lilas que tanto le gustaban… El noble parecía observar cada uno de sus movimientos muy atentamente…
¿Qué espera? ¿No piensa venir junto mi? …

-nee Taichou…-habló de repente el teniente- …usted dijo que tomaríamos un baño juntos. ¿Qué espera para venir aquí?-

Cuando Renji creía que no podía ser mas insolente, se sorprendió a si mismo al pronunciar esas palabras…
Aunque lo que lo descoloco no fue su propia osadía sino la sonrisa picara que apareció en los labios del Kuchiki en respuesta. Jamás, en todos estos años a su lado, había presenciado tales expresiones en aquel hombre. Incluso había llegado a pensar que estaba corporalmente imposibilitado para reír ( era una estupidez pensar eso y l sabía pero…) .
Esa divertida mueca, junto con un raro destello en sus ojos color claro, le daban al mayor un aire sensual totalmente irresistible…mientras seguía mirándole sin pestañear siquier… ¡un momento! Eso quiere decir que ..¿quien provoco este suceso fui yo?
El corazón le dio un vuelco de solo pensar que el, Abarai Renji, un sucio perro del Rukongai, había sido el responsable de que su “amargado” Capitán sonriera. Estaba inmensamente feliz, tanto que no pudo contener que una pequeña risa nerviosa saliera de su boca.


…”es algo cálido…es algo intimo”…

-¿se ríe de mi teniente?- le dijo en tono divertido Byakuya, que comenzaba a desvestirse acercándose cada vez mas a la bañera- ¿acaso algo en mi le parece gracioso?

Estoy seguro que algo en ese hombre ha cambiado…¿ que eso que veo reflejado en sus ojos?

-..c-claro que no taichou ..yo creo que usted es hermoso…- respondió y luego se tapó la boca ruborizado- ..Perdón …es que.. yo..

El moreno abrió los ojos sorprendido por el cumplido y volvió a sonreírle.

-¿Así que eso es lo que piensa de mi teniente?- el pelinegro cada vez mas cerca de Renji, totalmente desnudo. Mostrando su delicado pecho blanco, totalmente lampiño, donde ninguna herida había dejado marca. Sus bien formadas piernas…sus brazos largos gráciles y su grande y despierto….- …me siento halagado por sus palabras… - dijo mientras entraba a la bañera desde donde el menor le observaba completamente embelesado - …aunque debo admitir que usted no se queda atrás teniente…

…”No se si es amor”…

El Kuchiki se sumergió en la espuma, el agua rebalsó y mojó un poco el blanco piso del cuarto. A Renji se le cortó la respiración al escuchar ese piropo. Su taicho le había dicho que era hermoso… a el…a Renji.
No podía salir de su estupor, cuando sintió el inigualable rose de los labios del pelinegro sobre los suyos. Esa lengua nuevamente explorando la suya. Exigiendo más y más. Estiró los brazos y rodeo el cuello del otro, acercándolo, aprisionándolo. Y el noble, ni lento ni perezoso, le tomo de la cintura atrayéndola hasta la suya. Subió a Renji a horcajas a sus piernas. Los falos completamente erectos se chocaban uno con el otro, a la vez seguían unidos por ese apasionado beso, uno que no parecía a ninguno de los anteriores que se habían regalado. Este por alguna razón era diferente…
…dimelo Kuchiki Byakuya!...¿te gusto, como tu me gustas a mi?
Sin separarse, Byakuya llevo su mano hasta los miembros endurecidos de los dos y comenzó a masturbarlos con celeridad. Renji gemía contra los labios de su capitán, quien con su mano libre le comenzaba a introducirle dos dedos en su ceñida entrada.

-ahh…ahh.. no.. ahh…espere taichou.. ya no mas…- balbuceaba el colorado entre beso y beso.

…“pero crece y crece”…


El delicioso vaivén de la experta mano del Kuchiki sobre su pene, junto con esos intrusos dedos penetrándolo una y otra vez, hicieron que Abarai no pudiera aguantarse ni un segundo más, y luego de unos minutos de esa deliciosa sensación se vino con un ronco gritito, que fue ahogado por los besos de su superior...

Abrió los ojos, y notó otra vez esa sonrisa en los labios del mayor, que lo observaba como un hambriento lobo observa a su presa…

-parece que no espero por mi Teniente…- dijo Byakuya mostrándole restos de su propio semen a Renji. Restos que ni el agua había sacado de su mano. Abarai había llegado al orgasmo, pero era claro que su capitán aun no. Ya que su sexo ese elevaba duro entre sus piernas.

- …¿sabe que esto amerita que lo castigue verdad?... – continuó.

- …yo no… per--- trataba de disculparse el pelirrojo. Aun con la respiración agitada sintió como la boca del pelinegro volvió a apoderarse de la suya. Que poco a poco fue levantándose del agua llevándose a Renji consigo, que abrió los ojos sorprendido y se separo de sus labios para protestar.

-¿Q---Que hace? –dijo todo ruborizado , al notarse en brazos de su superior y con sus piernas envolviendo la cintura de este. - ¡soy demasiado pesado! ¡¡Bájeme por favor Taicho!
Forcejeo un poco , pero Byakuya volvió a mostrar esa hermosa sonrisa, y lo dejó como estupidizado. Este volvió a besarle pasando la lengua por sus labios …saboreándolo.

-…creo que me subestimas Renji..-dijo tranquilamente después – ¿crees que soy un viejo débil que no puede hacerse cargo de ti?

…”tan dentro de mi”…

¿Cargo de mi? ….¿que quiere decir con eso? …será que el se refiere a ….

La mente de Abarai seguía confusa cuando su Capitán salió de la bañera llevándoselo a cuestas, para luego depositarlo de espaldas sobre la cama.

-Te recuerdo Renji- continuo Byakuya mirándole directamente a los ojos- que soy muy joven aun…y puedo hacerme perfectamente cargo de ti…

-¿a—a que se refiere con eso Taichou?- pregunto avergonzado Abarai desde la cama. Su largo cabello rojizo esparcido sobre las finas sabanas de seda blanca, le daban un aire angelical... Un angelito que no entendía muy bien a que se refería su amante. Acaso lo que trataba de decirle es que se haría responsable por sus sentimientos… ¿quería decir que el también le gustaba?

Sin contestar a su pregunta el noble se acerco a su pecho y tomo uno de sus pezones entre sus labios, succionándolo, mordisqueándolo, haciéndolo gritar de placer por ese simple contacto. Rápidamente tomo las piernas de Renji y las subió a sus hombros, mientras con una de sus manos tomaba su erecto pene acercándole hasta la entrada de su teniente. Muy suavemente rozó el glande en el diminuto orificio, sintiendo como abrazador calor lo envolvía…entonces poco a poco se introdujo en el. Una sensación exquisita les recorrió el cuerpo a ambos al estar por fin unidos.
Byakuya se detuvo, espero unos momentos a que se acostumbrara a su intromisión; mientras con su mano ahora libre comenzaba a masturbarlo decididamente, haciéndole gemir sonoramente…
Renji estiraba los brazos, buscando con las manos aferrarse a algo, apretando sus puños en las suaves sabanas, casi arrancándolas del colchón. Sus sonrojadas mejillas surcadas por unas rebeldes lagrimas. Su sedoso cabello carmesí totalmente revuelto y hermoso…


…“que se ve a flor de piel”…


-..mmm.. R-Renji eres… eres..- decía el mayor con los dientes apretados. Su Rostro siempre serio ahora mostraba una expresión de inmenso goce- … ¡Oh, Dios! ¡Eres hermoso! – le decía a la vez que comenzaba a aumentar la velocidad de sus embestidas.
Una y otra vez se introducía dentro y fuera de Renji en un acompasado movimiento de caderas. Este ultimo por su parte, se sentía morir. Estaba completamente seguro que ese hombre sentía lo mismo por el. ¿o si no porque le diría y haría todo eso?
-ahhh..T---Tai… Taichou… ahhh ngggh.. yo lo … -casi no lograba articular palabra debido a las fuertes sensaciones que sentía.
Ambos hombres se encontraban en sus limites. Byakuya seguía arremetiendo el trasero del teniente con tal fuerza, que tocó aquel lugar tan sensible en el cuerpo de Abarai, que luego de unos segundos de semejante estimulación llego al orgasmo por segunda vez gritando el nombre de su capitán. Quien, atrapado por los múltiples espasmos de Renji, eyaculo en su interior. ..
-ahhhr .. ¡TE AMO!... ¡TE AMO!...AHH.. ¡TE AMO! – repitió infinitas veces el colorado antes de quedarse dormido.

“No se si es amor…con el soy feliz…pero vivo sin el”…

Que estúpido había sido al decir esas palabras. Era obvio que ese hombre no sentía lo mismo que el. Pues si esto fuera así no habría despertado solo en aquella fría habitación de hotel. ¡claro que no! …. Si ese hombre lo amara no estaría caminando ahora solo por las calles del Rukongai… Si ese hombre le amara…Si ese hombre le amara…¿Qué sucedería si ese hombre le amara? ..
¡Idiota! ¿de que te servirá soñar con imposibles?
Una vez mas las lagrimas se apoderaron de sus ojos. Trató de limpiarlas, pero era inútil. Cuando comenzaba a llorar así ya nada podía detenerlo. ¿hacia cuanto que no lloraba así?... no estaba seguro. Solo había una cosa de la que estaba seguro y era que ese hombre no lo amaría jamas…

…Esto es amor…pero este amor no es correspondido…

...”se me escapa de los de los dedos…medio angel…medio cruel”…



~~♥~~

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Re: ~~La Triste melodía de nuestro Amor~~ [Fanfic]

Mensaje por Admn el Dom Sep 09, 2012 3:22 pm

Capitulo II: “Aléjate de mí”



By

xByakuya





El frio de la noche no podía tocarlos en esa pequeña habitación de hotel, que frecuentaban casi siempre al salir del trabajo. El inmenso silencio gobernaba la humilde estancia apenas iluminada por un viejo velador a gas. Sin embargo, dos pequeñas palabras le torturaban sin cesar.

“Te amo”



Ese joven pelirrojo, que ahora descansaba plácidamente en la gran cama matrimonial, se le había confesado. En medio de ese goce infinito de sus cuerpos esa frase que creyó jamás volvería a oír, salió de esos suaves e inexpertos labios…

“Él…¿así como así?…¡no puede ser!… ¿ me ama?.”

Sentado sobre el cómodo colchón y con su pierna flexionada sirviéndole de apoyo a su brazo, lo observaba descansar…



Ese niño…con sus redondeados muslos por fuera del calor de las sabanas…con su pecho amplio donde las marcas de sus ardientes besos aun prevalecían...con sus mejillas todavía sonrojadas por el delicioso ejercicio de hacía solo unos minutos… con ese rostro… ese bello rostro que le fascinaba…

¿ Por que tenía que ser tan hermoso?...Si no lo fuera…¿las cosas serian mas fáciles?



“aléjate de mi y hazlo pronto antes de que te mienta”

“tu cielo se hace gris, yo ya camino bajo la tormenta”



“aléjate de mi… ¡escapa! ¡Vete! ¡Ya no debo verte!”



Se llevo las manos a la cara, pasando sus dedos por su oscuro cabello que le caía hasta pasados los hombros.

…esto esta mal… -pensó y se levantó rápidamente.

Tratando de no despertar a su amante se dirigió al baño, donde sus ropas habían quedado esparcidas. Debía tomar todas aquellas prendas que habían volado por el remolino de pasión de sus cuerpos y comenzar a vestirse. Tenía que salir de allí lo antes posible… aunque por alguna razón, no deseaba hacerlo.

Entró a la monótona habitación decorada de blanco, tomó su oscuro uniforme del suelo y comenzó a ponérselo. Agradecía que no estuviera demasiado arrugado, no deseaba tener que explicar a nadie la razón de que lo estuviera, no quería excusas…ya no.

Se acercó al lavatorio, esquivando los pequeños charcos de agua que había en el piso. Menudo desastre habían dejado. Era increíble pero siempre que estaban juntos, se sorprendía de si mismo al reaccionar de esa manera tan poco seria, tan vulgar… tan… ¿salvaje?

¿Por qué perdía así la cabeza en presencia de aquel pelirrojo?

Se miró en el gran espejo decorado con finos arabescos color beige, que hacían juego con todo el sencillo lugar; Tenía que colocar sus Kenseikan antes de salir. Nadie jamás debía verle sin ellos.

“es un símbolo que nos diferencia de la gente común”< le habían enseñado desde pequeño. “Nadie excepto miembros de la familia tienen ese privilegio… “

¿Cuántas veces ya, ese chico, lo había visto sin ellos?

Sonrió al notar que ya había perdido la cuenta, y más al imaginar la cara de los molestos viejos del Consejo familiar si llegaran a enterarse.

Tomó los pequeños adornos en sus manos y los observo detenidamente. Que estupidez que algo tan pequeño pudiera significar tanto. Que estupidez crear esas diferencias con los demás… Pues el sabía mejor que nadie, que no había nada que lo hiciera especial.

Nada en lo absoluto.

Él solo era un miembro más de esa estúpida y anticuada familia…

Comenzó a colocase los pequeños artilugios metálicos, peinando su lacio cabello azabache a la vez.

“te amo”- se repetía en su mente una y otra vez acompañado de las fugaces imágenes de aquel rostro tan hermoso…tan perfecto…tan…

-¡¿Qué demonios me pasa?!- se dijo en voz baja.

No entendía porque las palabras de aquel niño le habían afectado tanto. Ni siquiera podía concentrarse en algo tan simple. Apoyó ambas manos sobre la superficie de mármol y respiro muy hondo. Una pequeña punzada de dolor apareció en uno de sus dedos. Observó sus manos y notó una leve herida en su dedo índice. La sangre emanaba de la diminuta herida y comenzaba a manchar el pulcro lavatorio, tiñéndole con rojizas gotas.

-¿en que momento…?- vociferó confundido.

Jamás, en todos los años que había usado sus Kenseikan, se había herido de esa manera. Sabía muy bien que su colocación no era cosa tan sencilla como todos creían, pero nunca había sido tan estúpido como para lastimarse con ellos.

¿Por qué justo en ese momento…?... ¿Acaso esas palabras le habían afectado hasta ese punto? …¿Qué es lo que sentía el al respecto?...

Abrió el grifo, dejando el agua correr colocó su dedo bajo el frio chorro. Se limpió rápidamente la herida, y coloco una pequeña vendita adhesiva que encontró en uno de los muebles del cuarto de baño. Finalizó de una vez la tediosa tarea que realizaba, acabando así por fin de vestirse. Algo en su mente le decía a gritos que debía salir de allí cuanto antes,… y si no quería que nadie le viera, debía apresurarse. Pero, por alguna razón… también no quería hacerlo.

Entró nuevamente en la alcoba, Renji aun descansaba sobre la cama totalmente despreocupado. Estaba durmiendo de costado, con sus manos sirviéndole de apoyo a su rostro. Su sedoso cabello rojo, totalmente suelto, se esparcía todo alborotado sobre la almohada con funda de seda blanca. Se veía tan tranquilo…tan angelical, que el noble no pudo por menos que sonreír ante la inocente imagen.

“Que diferente se ve así…”-pensó. Mientras Renji se removía un poco, y sin quererlo, se destapó sugestivamente hasta las caderas. Las sabanas solo le cubrían apenas sus partes íntimas…

Una leve excitación atravesó, como una corriente eléctrica, el cuerpo del mayor. Que desvió velozmente la mirada del bello cuerpo de su teniente. Pocos segundos después se acercó a él y lo cubrió delicadamente con las mantas.

Era sorprendente lo distinto que podía llegar a verse su segundo al mando. Ese joven que siempre se mostraba tan agresivo, tan indomable…

¿como podía ese hombre tan rustico verse así de tierno?

¿Cómo esos labios tan vulgares al hablar, podían verse tan apetitosos?

¿Cómo…como…?



La luz ya no alcanza, no quieras caminar sobre el dolor descalzo…

Un ángel te cuida, y puso en mi boca la verdad para mostrarte la salida

Y aléjate de mi amor, yo se que aun estas a tiempo.



Sin caer en cuenta de lo que hacía se inclino hacia él y lo besó dulcemente en la boca, mientras con una de sus manos acariciaba su rebelde cabello carmesí, que se le enredaba en los dedos.

“te amo…Te amo.. te amo” se volvió a repetir en su cabeza y entonces reaccionó.

Un poco asustado se alejó unos pasos hacia atrás. Sin mirar su camino, chocó torpemente con una pequeña mesa que decoraba la habitación y hasta le hizo tambalear.

Preocupado por que el leve ruido le hubiera despertado volvió la cara hacia Renji, pero este seguía durmiendo sin inmutarse siquiera. Agradeció que el joven tuviera el sueño tan pesado, pues si se despertaba por su beso…¿Qué era lo que le diría?

-¿Que me pasa?¿Que demonios estoy haciendo?¿Por que yo…?- murmuraba alejándose mas de él.

Se llevo una mano a la cara y comenzó a masajear sus sienes con la punta de sus dedos. No tenía idea de que era lo que le pasaba. ¿Por qué había hecho algo así? ¿Por qué si lo único que Renji significaba para él era una descarga de stress?...porque….era eso…¿no?

Algo agitado se dirigió hacia la puerta. Estaba demasiado confundido como para seguir allí. Necesitaba pensar… Necesitaba aire…

Poco antes de salir se detuvo en el umbral de la habitación. Acarició con la mirada todo ese exquisito cuerpo que descansaba frente a el, por última vez disfruto de su belleza exótica. Pues, aunque su mente estuviera totalmente confundida, había una cosa de la cual estaba completamente seguro. Esa…Esa sería su última noches juntos…

-Yo solo amé una vez… no volveré a hacerlo nunca…Lo siento…- susurró.

No sabía si Renji lo habría oído, pero no se quedo a comprobarlo. Rápidamente y sin ser visto salió de hotel.





Afuera hacía una noche muy fría. Las calles estaban totalmente desiertas, pero eso no le sorprendía debido a la hora. El helado rocío le caía en su descubierta cabeza. Levantó fugazmente la vista al cielo, donde las estrellas brillaban hermosas, y suspiró profundamente.



“te amo…Te amo…Te amo…”



-Lo siento… yo.. Lo siento… - volvió a disculparse, aunque sin saber por que lo hacía.

Debía acomodar sus ideas cuanto antes, pero para eso primero debía llegar a casa. Utilizando su amado shumpo, llegó casi en un pestañear hasta su hogar…

”Hogar”… si es que podía llamar así a esa vieja y solitaria mansión. Aunque había vivido allí desde siempre, no le guardaba ningún tipo de cariño a ese frívolo y anticuado edificio, en el cual había pasado los momentos más tristes de su vida.



“No soy quien en verdad parezco y perdón no soy quien crees yo no caí del cielo.”



Rápido y silencioso, como una ráfaga de viento, cruzó el basto jardín. El aroma de las flores se esparció a su paso, llenándole sus ropas de esa deliciosa fragancia. Sigilosamente abrió una de las puertas de madera corrediza e ingresó a la casa. Unos pasos mas y estaría en su alcoba… unos pasos mas y podría descansar…

-veo que esta noche llega temprano Byakuya-sama…- dijo una voz ronca, bastante familiar.- Por lo visto esta vez su “mujerzuela” lo ha soltado antes. ¡Que consideración!

Byakuya se giró más que furioso en dirección de aquella maliciosa voz que era demasiado peculiar como para no reconocer. Al parecer debería discutir una vez más con esa desagradable persona…

-Pero dígame…-continuó el viejo presidente del consejo de ancianos. Quien hacía bastante sospechaba de la aventura que mantenía con Renji.- ¿es eso, o es que él ya se ha cansando de usted? …

- ¿Que demonios hace aquí?- bramó rabioso el noble mirando al hombre parado frente a la puerta de su despacho.- ¿Quién demonios se cree para hablarme de esa manera?¿ es que nunca se cansa de estas estupideces?

- ¡Ah, discúlpeme! – Habló con un tono de fingida aflicción- ¡Cierto! A usted le molesta que hablemos sobre ese… ¿“jovencito”?... ¿Cómo debería de llamarle?... ¿prostituto?...mmm… Al parecer tiene usted una debilidad por esa clase de gente…

-¡¿como rayos se atreve?! – exclamó mientras se acercaba a el, para luego tomarle por las ropas- Si se atreve a llamarle una vez mas así, juro que…

“¿Por qué me molesta tanto lo que este viejo diga de Renji?....¿Por qué me hierve la sangre de esta manera cuando alguien mas habla de él?”

-Jura qué… ¿Qué, Byakuya-sama?- tomaba las manos del moreno, como intentando librarse de él.- ¿es que no le basto con la prostituta con la que se caso?...¿Realmente es tan bueno ese chico?... Si es así, creo que yo también debería de probar ese cuerpo…¿no le molestará, no? Es solo una diversión para usted...¿o me equivoco?

La furia se apodero del menor como pocas veces en su vida adulta había ocurrido, sin consideración estampó el cuerpo bastante frágil del viejo contra la pared. Con su mano le presionaba el cuello, asfixiándole lentamente. Tenía unas ganas terribles de matarlo allí mismo, ¿Cómo demonios se atrevía a hablarle así? ¿Cómo se atrevía a referirse de esa manera a Hisana, su gran y único amor? Y peor…¿Cómo se atrevía siquiera a considerar tocar con sus sucias manos a Renji?...¿Como….?

“¿por qué me molesta tanto que insulte o quiera tocar a Renji? ¿Por qué si yo solo amo a Hisana?”

Sentía como ese hombre se retorcía bajo sus manos. La respiración de a poco más débil le decía que aquel ser no viviría mucho más…

Un leve y agónico gemido por parte del anciano, le alarmó y se detuvo en seco. El…Esa tuvo a punto de matar a ese hombre…

Lo soltó y dejo que cayera al suelo bruscamente. El presidente del consejo se frotaba el cuello, tosiendo una y otra vez, intentando tomar todo el aire que le había faltado hacía segundos.

-..E-esta jugando con fuego joven…- dijo entre accesos de tos- …¡E-El consejo no perdonará una vez mas estos amoríos!… ¡no perdonará lo que acaba de hacerme!…

-Fuera de mi casa…- habló en un tono asesino el moreno- … no quiero volver a verlo por aquí..

- ..¿S-su casa?- respondió aun con dificultad el otro-…¡Esta casa pertenece a la noble Familia Kuchiki, no a usted!…

-¡Yo soy la familia Kuchiki!- gritó enfurecido - ¡no lo olvide! ¡Soy la cabeza de esta estupida familia! ¡Asi que, si no quiere que complete lo que hacia recién, vayase de aquí!

Terminando de decir esas palabras, se giró y le dio la espalda. Pudo escuchar como el viejo se incorporaba a duras penas y se dirigía a la salida, no sin antes pronunciar una de sus típicas amenazas:

-Veremos por cuanto tiempo más continuara siendo el jefe de nuestra familia… Pues, si sigue con esa antinatural relación, debe atenerse a las consecuencias…

-¡Haga lo que quiera! Veremos que puede hacerme- contestó despreocupado el Kuchiki menor, casi llegando a la puerta de su alcoba.

-…Tal vez no sea usted el “perjudicado”, Byakuya-sama…-siseo con malicia- ¿cree que a alguien le importaría lo que pase con un huérfano del Rukongai?

Una sensación extraña recorrió el cuerpo del noble, al darse cuenta de que esa amenaza se dirigía a su joven amante. Una clase de angustia y preocupación le oprimió el pecho. Algo que nunca había sentido más que por… Hisana. Giró el rostro hacia la puerta, pero aquel viejo ya no estaba allí.

Un poco consternado ingresó en su habitación. Se despojo de su ropa que aun olía a pasión y se recostó en su grande y fría cama. No tomaría un baño ahora… estaba demasiado cansado para eso.

***

La noche llego a su fin como en un suspiro. Y, como era de esperarse, no pudo siquiera pegar un ojo. Las palabras de ese viejo antipático se repetían en su cabeza como un disco rayado. Pero el sabía muy bien que no era eso lo que mas le molestaba y le quitaba el sueño, si no que eran dos palabras y otra persona…

¿ que demonios haría con Renji?

Aunque, en realidad, esa no era la pregunta correcta, pues sabia muy bien lo que debía hacer. Sin embargo ¿Por qué no se atrevía a hacerlo?

¿Por qué le costaba tanto decirle a aquel chico que todo había terminado?

Si simplemente había sido en su vida un momento de diversión, ¿Por qué al imaginarse sin el pelirrojo, aquel dolor en el pecho se acrecentaba? ¿no sería que el…?

¡No!- gritó rompiendo el silencio de su propia alcoba. – no puede ser que yo … ¿Por ese niño? .. ¿yo? ..¡Ah, maldición! ¡Debo de estar volviéndome loco! – exclamó incorporándose en la cama.

No quería siquiera considerar aquella idea que le revoloteaba por la mente. No podía ser que él... un hombre como el… pudiera…¿enamorarse de Renji?.

-¡Basta!- dijo llevándose las manos a la cabeza. Se rasco con fuerza el cuero cabelludo, despeinando su sedoso cabello azabache, que le cubría su delicado rostro. Luego de un momento se detuvo y medito sobre el asunto.

-¿Cómo empezó todo esto?- preguntó como si alguien fuera a responderle.

Silencio, solo su rítmica respiración resonaba en la habitación.

-¿Cómo llegamos a esto?- dijo poco después, como rectificando a su primera pregunta.

Cómo él, Kuchiki Byakuya, cabeza de una de las familias nobles mas importantes y respetadas del Sereitei. Esposo ejemplar, un viudo aun enamorado de su difunta esposa…Porque aun lo estaba ..¿No es así?...¿ Como… Puede siquiera considerar la posibilidad de haberse enamorado de ese joven?

Nunca tuvo dudas que Hisana fue y será la única mujer de su vida. Es por eso que nunca mas volvió a casarse, pues nunca nadie ocuparía aquel lugar tan importante en su corazón. ¿Pero entonces por qué ahora…?

“te amo… Te amo…te amo…”

-Renji… ¿Por qué tu…?- susurró suavemente

“¿Por qué justamente él? ¿Por qué …? ¿Qué es esta molestia que aparece en mi estomago?”

Luego de un momento se levantó, dejando el calor que las abrigadas sabanas le regalaban. Se dio un rápido baño con agua fría, a ver si así lograba sacar esos absurdos pensamientos de su cabeza. Se vistió tan rápidamente, que ni siquiera dio tiempo a su viejo sirviente para que le ayudara. No desayunó, no poseía apetito para nada. Sin embargo, aquella pequeña molestia en su estomago continuaba inquietándole.

Pocos segundos después abandono la mansión. Caminó por las despejadas callejuelas a toda velocidad. Se cruzó con varios shinigamis a su paso, pero, como era su costumbre, no saludó, ni se detuvo por nadie. Y menos ahora, pues por alguna razón, que aun no lograba comprender del todo, quería… ¡no!... Deseaba llegar a su oficina lo antes posible.

No admitiría ante nadie que una de las razones de su apuro era ver a cierto colorado…

Entró velozmente en el sexto escuadrón, solo unos pocos de sus subordinados habían ya ocupado sus puestos de trabajo. A un paso bastante rápido llegó hasta las oficinas que compartía con su segundo al mando, cuando estuvo frente a la puerta de entrada, se detuvo. Sin saber el porque se comenzó a poner muy nervioso. Las manos le transpiraban y hasta tenía miedo de abrir la puerta.

“eres un estúpido! ¿Qué esperas para entrar?” – se decía a si mismo.

Respiró hondamente, tomando valor finalmente acercó su mano al pomo de la cerradura, y comenzó a girarla lentamente.

¿Qué era lo que le pasaba? ¿Por qué ese cosquilleo en su estomago se acrecentaba?¿Por que las ganas de ver a ese joven se hacían mas y mas fuertes?

Cuando por fin abrió la puerta, una fuerte decepción apareció en su pecho… una especie de tristeza le cubrió el rostro, al notar que aquel escritorio frente a él, se encontraba vacío… Se acercó lentamente hasta el fino mueble, estaba realmente extrañado que Renji no hubiera llegado. Acarició con la punta de sus dedos la silla donde el pelirrojo siempre se sentaba y suspiró nuevamente.

¿Por qué se le ponía tan triste no verlo allí?¿Por que si lo que debía hacer era romper de una vez su relación?

Pronto se dirigió hasta su oficina. Observó extrañado que la puerta se encontraba entreabierta. ¿Sería acaso que Renji se encontraba allí?

Una inconsciente sonrisa apareció en sus labios ante esa posibilidad. Se apresuró entonces a entrar en aquella habitación, pero por segunda vez, una decepción muy grande se hizo presente al ver quien era el en realidad se encontraba ahora en su oficina.

No era el pelirrojo como el había esperado, si no que otra vez aquella indeseable persona …

-Byakuya-sama… - dijo el viejo del consejo, sentado desde la silla que obviamente le correspondía al capitán de escuadrón. -… veo por su expresión que no era a mi a quien deseaba encontrar aquí ¿no?... ¿busca a su “mujerzuela”? lamento decirle que aún no ha llegado… ¡Que irresponsable! ¿no le parece a usted?

Aquel hombre ahora llevaba una pequeña venda que le cubría el cuello. Al juzgar por esta, el encuentro de la noche anterior le había dejado algunas marcas en su arrugada piel. Byakuya se acercó hasta quedar frente al escritorio de color caoba, le dirigió una gélida mirada y finalmente le respondió:

-Veo que usted jamás aprende a quedarse callado ¿verdad?- habló con sorna- Veo que no entiende que yo soy el jefe de la familia Kuchiki, y como tal me debe obediencia y respeto ¿no es así?

-¡Ah, Byakuya-sama!... déjeme decirle, que ese puesto no le dudará para siempre si mantiene a ese… ese… -hizo un gesto despectivo con su mano apuntando el escritorio de Abarai- ….”chiquillo”…. La familia necesita un heredero y usted lo sabe. ¿Cómo cree que podrá tener hijos con un hombre?

-Eso…Eso no es de su incumbencia. Como tampoco lo es el tipo de relación que yo mantenga con mi subordinado. - sentía como le hervía la sangre…¿Cómo se atrevía a contradecirle siquiera?- Además, por si lo ha olvidado, no soy el único que puede dar un heredero a este apellido. –dijo el moreno obviamente refiriéndose a su pequeña hermana.

¿Por qué buscaba una posibilidad para seguir con Renji? ¿Por qué se negaba a terminar con esa relación?

-¿Se refiere usted a esa “recogida”? –Habló el anciano frunciendo el ceño- ¡Esa niña ni siquiera lleva nuestra sangre!

-¡no vuelva a atreverse a llamar a mi hermana de esa manera!- exclamó subiendo cada vez mas su riatsu- Si vuelve a hacerlo, ¡juro que esta vez si lo mataré!

-¡n-no se atrevería!- titubeó el otro a la vez que se levantaba del cómodo asiento- ¡Usted no haría tal cosa!

- No intenté retarme…- le amenazó acercándose unos pasos mas al escritorio- ...ahora… ¡Fuera de aquí! Porque esta vez no me detendré y lo haré desaparecer…

-¡s-si se atreve a tocarme aunque sea solo un cabello… ese pendejo…ese pelirrojo que tanto quiere y le calienta, morirá! ¡Me oyó! ¡Morirá!- gritó vulgarmente, mientras se acercaba rápidamente a la puerta y comenzaba a abrirla.

-¡Fuera de aquí! ¡Y no se atreva a tocarlo o será usted quien desaparezca! ¡y no solo usted, si no toda estúpida familia! – dijo Byakuya sin levantar la mirada de su escritorio.

“¿Por qué me enfrento a toda mi familia por él?¿Por qué no quiero separarme de su lado?”

El viejo estaba casi completamente fuera de la habitación, cuando se volvió unos pasos y arrojó un pequeño pañuelo blanco, que cayó lentamente sobre los informes que se encontraban pulcramente acomodados sobre el escritorio del capitán. Los ojos de Byakuya se abrieron de par en par, tanto que casi salían de sus cuencas. Ese pañuelo… ese pañuelo pertenecía a…

-Esa es una prueba de que podemos hacerle desaparecer con tan solo chasquear los dedos…no se atreva a enfrentarnos Byakuya-sama… Cumpla con su deber, o si no seremos nosotros quienes cumplamos con el nuestro…

El moreno se giró bruscamente en dirección de aquel hombre. La furia lo embargó nuevamente, pero nada en comparación con el pánico que apareció en su pecho al notar lo que podrían hacerle a su colorado. Esta vez decididamente lo detendría, no dejaría sin castigo aquellas amenazas…Sin embargo aquel hombre ya no estaba. Había desaparecido, una vez más… impune.

Tomó el pequeño pañuelo blanco, ese que Renji siempre lleva sobre su frente, ¡como para no reconocerlo!… casi lo tenía grabado en su mente…

Lo llevo hasta su nariz e inspiró el dulce aroma, haciendo que todos sus sentidos se alteraran… Estrujó la suave tela entre sus dedos y le deposito un cariñoso beso.

“¡no lo permitiré!¡No dejaré que nadie te lastime por mi culpa, Renji!... y si para eso debo alejarte de mi para siempre… lo haré”- pensó suspirando.

Byakuya se mantenía perdido en sus pensamientos, tanto que no notó la nueva presencia que se encontraba en su oficina, pero esta persona, a diferencia de la anterior, siempre era de su agrado. Más allá de que mayormente siempre se mostrara frío con ella, Byakuya estaba seguro que esta persona sabía cuanto él le apreciaba.

-¿Nii-sama?- dijo la morena de ojos violetas, al ingresar a la oficina de su hermano mayor- nii-sama… ¿estas bien?

-¿Rukia?- reaccionó tardíamente, cayendo en que no se había percatado de la presencia de su hermanita hasta que esta finalmente le dirigió la palabra- ¿hace cuanto estas allí?

-desde hace bastante, nii-sama…- respondió bajando la mirada-

-eso quiere decir que has oído todo… ¿no?

-B-bueno… no era realmente esa mi intensión. Yo solo venía a traerles estos informes para que los firmaran…- dijo apretujando una pila de papeles en su pecho. – Perdón, Nii-sama…

-No tienes que pedir perdón por ese mínimo detalle, Rukia…- respondió restándole importancia al asunto, a la vez que masajeaba un poco sus sienes.

- no… no me refería a eso… P-Perdón…¡Por mi culpa no puedes ser feliz, nii-sama!- Byakuya levantó la mirada sorprendido por el tono de voz afligido de su hermana- Si … si yo realmente fuera de tu sangre podrías … tú… podrías… ¡Renji y tu serían felices! – sollozó.

Las lágrimas comenzaban a caer por el delicado rostro de Rukia, hacía bastante que no le veía así… no desde ese día en que por su estupidez, por seguir las órdenes del estúpido Consejo de ancianos, casi la perdió para siempre… Ese día en el que, por los engaños de Aizen Sosuke, ella había sido condenada a muerte…

“¡Fui tan estúpido! Estuve a punto de perder a mi única familia… “– se reprochó desde ese entonces. Agradeció a Kurosaki Ichigo por abrirle los ojos… le estaría en deuda por siempre… Incluso Renji le había enfrentado para hacerle recapacitar… ese niño había sido tan valiente… y él fue todo un despreciable cobarde al enfrentársele.

“Renji… eres tan extraño… Eres tan… tan lindo… Todos te aman... A veces he llegado a envidiarte, a veces desearía poder demostrar mis sentimientos como tú…”- reflexionó en ese entonces.

Rukia seguía sollozando, sus menudos hombros le temblaban, al igual que todo su cuerpo, se veía tan frágil e indefensa…

“… igual que Renji la noche anterior…”- pensó fugazmente .El corazón comenzó a latirle con una fuerza al recordar a Abarai y sorprendió. “piensa en Rukia, imbécil! – se reprendió mentalmente.

Esta vez no deseaba ver lágrimas caer… No otra vez por su culpa. Se acercó a la morena, y como jamás había hecho, la rodeo cariñosamente con los brazos, hundiendo ese pequeño rostro en su pecho. Acarició sus cabellos negros, que entrelazaba entre sus dedos.

-p-perdón nii-sama- susurró apenas audible Rukia- Yo realmente los quiero tanto a ti como a Renji… desearía que pudieran estar juntos… Quiero que mis dos hermanos sean muy felices… Se que Hisana lo querría así también.

Byakuya se asombró ante la insistencia de la menor en que fuera feliz con aquel colorado. Sonrió dulcemente por sus palabras, pero la pelinegra no llegó a notarlo.

“Mi pequeña hermanita… Se que Hisana estaría orgullosa de ti…”- caviló mientras depositaba un casto beso en la cabecita de la niña.

-..Yo también te quiero, Rukia- dijo dulcemente el Kuchiki.

Ante la sorpresa por escuchar esas palabras salir de sus labios, Rukia se separó apenas del abrazo en el que este le mantenía, pero inmediatamente le sonrió cálidamente.

Byakuya le devolvió el gesto limpiando las rebeldes lágrimas, que aun escapaban de sus ojos violeta intenso. Estaba muy feliz, después de tanto tiempo por fin podía tener esta relación tan fraternal y cercana con Rukia. Siempre había querido tener hermanos, y ahora por fin la tenía a Rukia con él. No dejaría que nadie la lastimara jamás… al igual que no permitiría que ese viejo idiota tocara a Renji. ¡Estaba decidido! Defendería a Renji a como de lugar, a pesar que para ello deba alejarse de él para siempre…

El golpe de cristalería impactando contra el suelo asustó a ambos Kuchikis, que manteniendo el abrazo, giraron instintivamente en dirección de aquel sonido. Una bandeja de plata y restos de lo al parecer era una taza de té, estaban esparcidos en la entrada de su oficina. Byakuya abrió los ojos muy grandes, ante la sorpresa de ver a cierto colorado parado frente a su oficina.

-¡Renji!... ¿Qué ….?- vociferó el pelinegro confundido.



“aléjate de mi y hazlo pronto antes de que te mienta”

“tu cielo se hace gris, yo ya camino bajo la tormenta”





- L-Lo…Lo siento, Taichou… no quise interrumpirles- la voz de Renji estaba quebrada. El Kuchiki pudo ver como las lágrimas luchaban por no salir de esos hermosos ojos pardos. Todo el cuerpo del teniente se encontraba tenso… Se veía el dolor en su mirada…¿Acaso había mal interpretado su confesión con Rukia?- Soy… soy tan torpe … -río Abarai , aunque parecía mas un lamento que una risa. Al capitán se le estrujó el pecho - V-Voy.. voy a traer algo con que limpiar esto…- continuo el rojizo.



“aléjate de mi… ¡escapa! ¡Vete! ¡Ya no debo verte!”

“Entiende que aunque pida que te vayas, no quiero perderte”



-Renji, no tienes que… -empezó a decir Rukia, pero la autoritaria voz del noble mayor le detuvo.

-ve y hazlo rápido… -dijo impasible- no quiero incompetentes en mi escuadrón Abarai-fukutaicho, y eso lo sabe…Además… ¿Quién te crees para entrar a mi oficina sin pedir permiso? … no seas igualado Renji… A veces no soporto tu irresponsabilidad y falta de educación…

“Un ángel te cuida, y puso en mi boca la verdad para mostrarte la salida

Y aléjate de mi, amor, yo se que aun estas a tiempo.

No soy quien en verdad parezco y perdón no soy quien crees yo no caí del cielo.”



Rukia solo observaba la frialdad con que él trataba a su mejor amigo, y no llegaba a reaccionar. Solo se limitaba a mirar a uno y al otro, sin poder detener esa absurda reprimenda por parte del noble.

“Si aun no me lo crees amor, y quieres tu correr el riesgo

Veras que soy realmente bueno en engañar, y hacer sufrir y hacer llorar a quien más quiero…

A quien mas quiero…”



-…Si… Lo sé y lo siento…Yo…yo no soy nadie.- respondió al borde del llanto el teniente- … Fue un error de mi parte… No volverá a pasar Capitán…¡itekimasu!- saludo al estilo militar y salió corriendo de la oficina.



“Aléjate de mi, pues tu bien sabes que no te merezco…

Quisiera arrepentirme, ser el mismo, y no decirte esto.

¡Aléjate de mi! ¡Escapa!¡ vete! ya no debo verte,

Entiende que aunque pida que te vayas no quiero perderte”



Rukia intento alcanzarle, pero él volvió a detenerle…

Byakuya pudo ver como las lágrimas comenzaban a surcar el tostado rostro de su subordinado, cuando este se giró y salió de allí.

El dolor en su pecho era insoportable. Le dolía… le dolía mucho hacer esto… Quería llorar… quería gritarle al colorado que era mentira lo que le había dicho… Quería correr tras el y rodearle con los brazos, abrazarle tan fuertemente… susurrarle al oído que todo estaba bien… quería darle una respuesta a esa confesión de amor de la noche anterior… Quería … quería…Quería … pero no podía…



"Y aléjate de mi amor, yo se que aun estas a tiempo.

No soy quien en verdad parezco y perdón no soy quien crees yo no caí del cielo."



Ahora… finalmente…. en ese momento, al ver ese hermoso y perfecto rostro, surcado por esa horrible mueca de dolor… en ese instante lo comprendió…

Él…Kuchiki Byakuya, amaba a su teniente Abarai Renji.

Amaba a aquel niño vulgar y altanero. Amaba con cada fibra de su ser a ese joven de cabello carmesí, ese que siempre lograba sacarle una sonrisa, ese niño inocente que le enseñó a olvidar su pasado y a vivir de nuevo…

Pero lamentablemente… Siempre era igual… Debió saberlo…Jamás podría tenerle, Jamás podría ser feliz, pues había nacido para ser la cabeza de la familia Kuchiki, él existía solo por esa razón…No estaba destinado a ser feliz y conocer la dicha del amor… Ese pequeño ángel rojo era todo lo que quería y todo lo que no podía tener…



“No se en que momento me enamorado de ti… pero es así. Te amo Renji, Te amo como no te imaginas… Pero… esto nunca lo sabrás… Por tu bien, debes alejarte de mi…Yo te protegeré aunque mi corazón se rompa… aunque finalmente me odies…Yo te protegeré mi amor prohibido… La vida es tan injusta a veces… Pone en nuestro camino, lo que sabe que no podremos tener nunca…Por eso… Aléjate de mí, Amor…”



“Veras que soy realmente bueno en engañar, y hacer sufrir y hacer llorar a quien mas quiero..

A quien más quiero…”

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Re: ~~La Triste melodía de nuestro Amor~~ [Fanfic]

Mensaje por Admn el Dom Sep 09, 2012 3:34 pm

Capítulo III-

'' I sing without you~~ I 'll singing without you~~"


(Canción; ---~~Longing~~ Torigeta Melody~~ --- X-Japan)

~*~







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Las palabras que usábamos para herirnos el uno al otro,

y las lágrimas que derramamos ¿Serán algún día un recuerdo?

""



"Aún no entiendo por qué me niego a sacarle de mi cabeza. . . Por qué aún mantengo la esperanza de que un día estaremos juntos. Que un día él me llamará a su oficina, y perdirá hablar conmigo. Y que entonces, con sus hermosos ojos lilas clavados en mí, me dirá aquello que yo tanto anhelo oír de sus labios. . . "Yo también te amo, Renji. . ." Ah. . . pero por favor, ¡Que ingenuo soy! eso . . . eso jamás pasará. . . Y menos ahora, ahora que lo veo allí, caminando por los jardines de su mansión, tomado de la mano de aquella hermosa joven. . . aquella, que segun me he enterado, será su nueva. . . Esposa...



""

Así... Inacababada melodía~~

La guardaré en mi corazón y viviré el mañana... Aunque no pueda verte~~

""



Si que he sido un tonto al enamorarme de alguien como él. Un ser totalmente frío y arrogante. Un hombre que no dudó en deshacerse de mí cuando ya no le era útil. Pero quédate tranquilo que sin dudas te olvidaré. . . ¡Te arrancaré de mi corazón. . . y volverás a ser nada para mí!. . . nada, más que un simple noble arrogante y frío... Nada más que un lejano sueño. . . un lejano recuerdo. . . "





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Canto sin ti...

Cantaré sin ti...

¿No puedes sentir mi corazón cayendo a través de la lluvia?

""





-Adiós, Kuchiki Byakuya- musitó tristemente. Cerró sus exóticos ojos pardos, tomando aire profundamente, mientras se giraba y comenzaba a caminar, y poco después correr, en dirección contraría a la Mansión Kuchiki. Ya no quería ser testigo de aquel espectáculo. "Ya no más..." Sus mejillas apenas surcadas por unas rebeldes lágrimas, que a pesar de total concentración, se escaparon sin su permiso.



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Canto sin ti...

Cantaré sin ti...

¿No puedes sostener mis lágrimas?

Porque aún te amo, no puedo afrontar el pensamiento de estar solo

Canto la canción que aún porta...Guardándole en mi corazón, haré que mi amor cante~~

""





Dolía. . . sin dudas dolía, y mucho. A pesar de que varias semanas, incluso meses habían pasado desde que terminaron su "relación"( Si es que eso que tenían los dos, podía llamarse de esa manera), pero aún así, parecía que no lograría nunca sacarle de su corazón. . . de su mente, de su cuerpo entero que aún ansiaba aquella proximidad que varias noches habían tenido. Quería. . . Deseaba... Sí, sin dudas deseaba poder abrazarle, poder besarle, perderse en sus labios y olvidar todo aquel dolor que le carcomía por dentro. Pero no, eso ya no podía ser. Ya nunca más estarían juntos de nuevo, ya nunca más sus cuerpos se unirían tan íntimamente que formarían un solo ser. . . No, eso ya no pasaría otra vez. Suspiró pesadamente. Tan claro se lo había dejado aquella-- ya a estas alturas-- tan lejána mañana de otoño. . .



""

Aunque me falte la voz...

Canto sin ti...

Cantaré sin ti...

""







**********FlashBack***********



La bandeja había resbalado de sus manos. No pudo evitar que se presipitara al suelo, en el instante mismo que aquellas palabras que tanto había anhelado escuchar de aquel hombre hacía él, ahora eran dirigidas a su mejor amiga.



""

¿No puedes sentir mi dolor?

No hay nada que pueda hacer... Aún tengo la nostalgia de tu recuerdo.

""



Que tonto había sido al creer que aquello pasaría algún día. Que tonto había sido al imaginar que el tiempo le ayudaría a conquistar a ese hombre. Era tan obvio que aquello no era cuestión de tiempo, que aquello no era cuestión de intentarlo... Había sido tan ingenuo... sí, tan ingenuo al creer que podría enamorarle, al creer que aquellos pequeños cambios que había notado en su trato, quizá significaban algo... Quizá significaban que él, Abarai Renji, aquel sucio perro del Rukongai... Quiza... Le importaba.



Pero era tan obvio que eso no era así, que él era tan sólo una diversión para aquel adinerado y fino noble. ¡Si hasta se lo había dicho tantas veces! Entonces... ¿Por qué había llegado a creer lo contrario? ¿Por qué había imaginado que esos besos contenían ternura... o quizás Amor?



"Que idiota soy..." se reprendió mentalmente, mientras se disculpaba con aquel hombre. Su mirada ahora cristalizada por las lágrimas que pugnaban por salir de sus orbes color miel, que se posaron en aquella masculina figura de ensueño, de aquel hombre que sin el menor esfuerzo, y seguramente también sin menor intención, había logrado robarle el corazón. Apretó los puños cuando escuchó su reprimenda, cuando le escuchó despotricar sobre su supuesta 'falta de respeto'. Ah... ¿Cuantas veces había entrado sin tocar, y no le había dicho nada? ¿Cuantas veces le había dedicado sensuales palabras al oído en aquella oficina? ¿Acaso no recordaba que fue allí donde le tomó por primera vez?



""

Incluso si solo te hiere, deseo contarte lo que hay en mi corazón...

Por ahora... no me dejes solo...

""





Apretó los puños con fuerza, y haciéndose de su fuerza de voluntad y de su orgullo, aquel que había quedado totalmente destruido y vapuleado ante aquellas frías e hirientes palabras que el capitán le había dirigido, esbozó una sonrisa, una triste sonrisa... aunque aquello más parecía una mueca de total dolor. Una mirada de disculpa se dirigió hacia Rukia, aquella morena de enormes y atrayentes ojos violáceos a la que tanto quería, y que pobrecita no tenía nada que ver con aquello... Agachando la cabeza, como el sucio perro que era ante los ojos del noble más frío del Sereitei, se disculpó y sin más dilación salió de la oficina.



"Rukia... ¿Es a ella a quien ama?"

No podía odiarla, obviamente no podía... Pues no podía culparla de aquello. Su amiguita no tenía la culpa de que aquel sujeto no le amara, de que la prefiriera a ella... ¿Pero de qué se sorprendía? ¿De qué demonios se sorprendía ahora, si era más que obvio que aquel noble frío y apático, la quería a ella? ¿Acaso no había notado ya mucho antes, el desespero con que el moreno se apresuraba a buscarla cada vez que le enviaban en una misión? ¿No había sido testigo acaso, de que casi sacrificó su vida por rescatarla de las manos de Aizen? ¿No había visto infinidad de veces la dulzura que parecía bañar su grisácea mirada, cuando ella se presentaba frente a él? Pues a pesar de que mantuviera aquel porte frío y distante, Renji muy bien podía leer sus cambios de humor, le conocía demasiado bien como para no hacerlo...



Sí, sin dudas lo había notado. Entonces ¡¿Por qué demonios había querido negarlo?! ¿qué ganaba con aquello? ¿Por qué se empeñaba en engañarse a sí mismo, en creer que aquello sólo era su imaginación? Era un completo idiota sin dudas....





""

Mis sueños se sienten como si fueran a romperse en esta insesante lluvia...

Mañana tocaré también esta melodía

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Corrió con todas sus fuerzas por las calles apenas transitadas del sereitei, cruzándose con varios de sus mejores amigos en el camino, más no se detuvo en ningún momento. No tenía ánimos, y peor aún, tampoco tenía fuerzas para hacerlo... Sabía que si se detenía, que si intentaba siquiera articular alguna palabra, cuando éstos le preguntasen sobre su estado de ánimo, terminaría por derramar aquellas lágrimas, aquel llanto amargo que se le atoraba en la garganta. Y eso sin dudas no podría explicárselos. Pues ¿qué les diría? ¿qué explicación podría darles? No podía decirles que se había enamorado de una persona prohibida, que se había enamorado de aquel hombre que antes decía odiar tanto... No podía contarles que se había entregado a él tantas veces, creyendo -ingenuamente quizá- que él algún día llegaría a corresponderle... No, no podía contarles eso...



Sintió como poco a poco el reiatsu de su taichou se alejaba... Se iba quedando atrás en su carrera. ¿Pero que esperaba? ¿Acaso guardaba la tonta esperanza de que él fuera a buscarle, de que le persiguiera, y que al atraparle le dijese que aquello había sido tan sólo un mal entendido, tan sólo una broma de mal gusto, y que en realidad era a él a quien quería...? Qué estúpido de su parte tan sólo considerarlo posible, realmente...



Aquello no pasaría ni ahora, ni nunca...



********************* Fin Flashback***************************



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Canto sin ti..

Cantaré sin ti...

¿No puedes sentir mi corazón?

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Que irónica podía resultar la vida, que estúpidamente repetitiva... Como si aquello no fuera más que un viejo film, que se repite una y otra vez, como una interminable diapositiva de su amarga vida... de su dura realidad. Una vez más aquellas lágrimas recorrían su rostro, una vez más corría sin rumbo fijo... una vez más aquel lascerante dolor le comía el pecho... el corazón... Hasta el alma...



Como odiaba ahora su naturaleza. Como odiaba su propia existencia; y que cobarde se sentía al ni siquiera tener el valor de extinguirla. Pues quería... sí, quería. Quería terminar con su propia vida... Apagarla completamente, para poder apagar así, tal vez y con suerte, aquel inmeso amor que no hacía más que causarle el peor de los sufrimientos.



¿Y podría hacerlo? ¿Podría deshacerse de ese amor, y hacerlo desaparecer junto con su alma al momento mismo de la muerte? ¿O es que aquel sentimiento sería tan fuerte, tan inmeso que lo acompañaría incluso en su próxima vida? ¿Valdría la pena acabar con su vida entonces? ¿valdría la pena desaparecer y reencarnar, si no sabía a ciencia cierta si podría olvidarle?.

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Canto sin ti...

Cantaré sin ti...

¿No puedes sentir mi corazón cayendo a través de la lluvia?

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-No, no vale la pena...- se dijo a sí mismo en apenas un susurro, mientras se enjugaba las lágrimas con el revés de sus manos. Frunció su ceño, con cierto aire inocente tal vez, pero aún así decidido. Ese hombre no valía tanto, a pesar de que lo amaba, no valía ya sus lágrimas, no valía su dolor... Ese noble de ojos lilas no era para él, y tenía que aceptarlo. Tenía que aceptar que lo suyo no había sido nada más que una aventurilla, que su cuerpo no había significado más que un simple desahogo para el capitán, y que sí no hubiera sido él, seguramente habría sido otro. Era más que evidente, y dejándose llevar por las palabras que aquel moreno le había dirigido aquella lejana mañana, no era él alguien especial en su vida, no... él era un simple juguete, una pieza totalmente reemplazable en aquel rompecabezas.



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Canto sin ti...

Cantaré sin ti...

¿No puedes sostener mis lágrimas?

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Miró aquel cielo nocturno con nostalgia, aquellas hermosas y brillantes estrellas que lo iluminaban hermosamente, a pesar de que las grises nubes le cubrieran. Suspiró al pensar que él tambien debía ser así... Que él también tenía que brillar a pesar de todo...Que tenía que seguir adelante...

Se tragó entonces, todo aquel dolor, todo aquel amor y lo enterró muy hondo en su pecho. Estaba decidido... Finalmente lo había decidido. Iba a olvidarle, costase lo que le costase... iba a olvidarle... Y si para eso tenía que alejarse de su lado, si tenía que no volver a verle de nuevo...pues lo haría....- El día de tu casamiento... será el último día que me verás... Será el último día que sufriré por ti... Y luego, como ya hiciste hace muchos meses atrás, me alejaré de tu vida... pero esta vez para siempre... Kuchiki Byakuya... Adiós para siempre... Mi amor- Y como si el cielo le entendiese, como si el cielo quisiera decirle que él también sentía su dolor y que le acompañaría por siempre, comenzó a llorar...

Finas y frías gotas de lluvia comenzaron a bañarle entero... Por un momento se sintió al menos un poco liberado, un poco menos triste... aunque tan sólo un poco. Aquella silenciosa lluvia se llevaba consigo parte de su dolor... Se llevaba consigo parte de su alma~~



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Porque aún te amo~

Canto sin ti...

Cantaré sin ti...

¿No puedes sentir mi dolor?

No hay nada que pueda hacer~~

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Continuará en el siguiente capítulo...




---------------------~~♥~~--------------------------

Y aquì es donde se me murió la inspiración y el tiempo xDDD
Algún día terminaré este fic, lo juro! *^*

Espero que les haya gustado xD

Admn
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Re: ~~La Triste melodía de nuestro Amor~~ [Fanfic]

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