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---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

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---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Jue Sep 06, 2012 8:20 pm

En aquel mundo el cielo era negro, la tierra roja, y una inmensa luna del color de la sangre, siempre llena, lo alumbraba como en una extraña pesadilla. Las afiladas rocas negras eran lo único que resaltaba en la luminosidad del árido paisaje que rodeaba la cueva donde la gran bestia del Averno guardaba todos sus tesoros. Los llanos que la rodeaban estaban ya totalmente cubiertos por charcas de ácidos que podían corroer la piel de acero de un Sombra en segundos, y el propio interior de la gigantesca cueva era un nido de esqueletos, polvo, sangre y muerte... un lugar sencillamente encantador que parecía gritar por los cuatro costados "acércate y muere". Allí era donde el Primer Dragón, el Señor de los Demonios, Astaroth, había establecido su guarida... el único lugar que consideraba como seguro para guardar las ingentes riquezas que había acumulado a lo largo de los siglos de aburrimiento en aquel Infierno rojo...

El inmenso dragón negro se irguió dentro de su enorme habitáculo, que a él ya casi se le quedaba pequeño (después de todo seguía creciendo, cuantas más almas absorbía más grande y poderoso era...) y miró a su alrededor. Había vuelto a Gehena para trasladar personalmente un curioso cetro angelical que uno de sus esclavos le había pagado para aplazar su muerte, sin embargo apenas llevaba una hora allí y ya se sentía nuevamente incómodo sin saber la razón. Bueno... aquello no era del todo exacto... Astaroth sabía que la información que él poseía era incluso superior a la que los Ojos le proporcionaban al Arcángel Rafael... sabía que lo que él conocía, posiblemente no lo conocía nadie más, ni siquiera los Reyes... y aquello lo inquietaba... hasta límites inconmensurables.

Sacudiendo su gigantesca testa, el reptil alado se recompuso y trató de relajarse para volver al mundo de los mortales... aunque curiosamente (y por suerte, ya que relajarse en aquel ambiente le resultaba harto complicado) no necesitó de cruzar el mismo los límites que dividían Gehena y la Tierra; alguien le hizo el favor de llamarlo para, supuso, realizar un contraro en aquel mismo momento. Sonriendo a medias, la titánica criatura encogió su tamaño de una forma totalmente brusca, invisible, cambiando su tamaño en un abrir y cerrar de ojos y desmaterializándose de aquel lugar que le ponía los pelos de punta para aparecerse en una discreta nube de fuego azul dentro de aquella diminuta carcasa de ridícula carne mortal... ciertamente le costaba acostumbrarse demasiado a recuperar aquella minúscula forma de forma tan repentina.

Aquellas molestias, sin embargo, no eran comparables a aquella inquietud... no deberían de parecerle extrañas las noticias de una extraña mujer guerrera que vagaba por los tejados de la ciudad por la noche... sin embargo lo hacían, y más que parecerles algo, le daban miedo. Había visto el terror en los ojos y los corazones de sus esclavos al hablar de aquella aparición... había visto en sus diminutas mentes aquellos brillantes ojos rojos que le hicieron estremecer incluso a él mismo... y no podía sentirse tranquilo.
A pesar de ello, debía dejar todas aquellas tonterías a un lado y retornar a la realidad... un peligro inminente se cernía sobre aquel lugar, pero después de todo no tenía que ver con él, un ser atemporal... o al menos eso era lo que intentaba pensar en lo más recóndito de su negra alma.
- ¿Para qué me has convocado, mortal? -inquirió un tanto seco, por una vez en su larga vida perdiendo brevemente la compostura antes de recuperar su postura... y su apostura natural para erguirse en su regia efigie cubierta por aquellas simples ropas a la moda de los nobles de aquel siglo... cuando en verdad hubiese deseado llevar su armadura de siempre- Sin duda debe de ser algo grande para... haberme convocado en este lugar... -comentó, por fin esbozando una tenue y sencillamente encandiladora media sonrisa, su largo cabello negro revoloteando aún por su aparición a su alrededor mientras sus resplandecientes ojos amarillos contemplaban el interior de una celda del Monasterio de San Aidan y al clérigo arrodillado que lo había convocado... dentro de una estrella de siete puntas y veintinueve nudos de restricción... no estaba mal, para ser un humano.

Su sonrisa se agrandó, esperando que el humano dijese algo, aunque sabía que, posiblemente, no consiguiese de él más que haber conseguido viajar rápidamente al mundo de los mortales... después de todo era claro para el gran demonio que alguien con "muy buena vista" ya se dirigiría hacia allí. Puede que por ello y a pesar de saber que no rompería la tregua atacándolo... Astaroth comenzó a destrozar sistemáticamente todas las restricciones de la estrella donde se encontraba sellado sin que el jovencito que tenía delante y lo miraba casi alelado se diese cuenta ninguna. Su mente no era tan poderosa como las de Bhaal o Casiopea... pero era tan potente como su verdadera forma... enfrentarse a la mente de Astaroth era como luchar contra un huracán enfurecido... como tratar de derribar una cordillera; era una tarea sencillamente imposible... excepto para aquellos seres que podían convocar con sus mentes lanzas que podían atravesar el más peliagudo tifón y la más larga cordillera... como eran los casos de Galatea y Kalel.
En apenas un segundo ya se habá liberado, y la estrella dejó de brillar con un tenue resplandor azul... aunque él se mantuvo dentro.
- L-Lord Astaroth... -comenzó por fin el joven con vacilación, temor y admiración a partes iguales. El demonio de la codicia alzó una ceja, espectante... pero ya no le dio tiempo a esperar nada más.
- Veo que sigues siendo raudo como el relámpago a pesar de tus escasas cualidades físicas... Rafael -comentó tranquilamente, sonriendo y mirando por fin hacia la puerta de la celda que se había abierto justo en aquel instante-. Me emociona que hayas venido a verme tú solo... aunque creo que te sobreestimas... si esto fuese un ataque deberías haber sido lo suficientemente listo como para traer contigo a Gabriel y a Raziel... -"aunque claro... supongo que ya "viste" que no era un ataque..." añadió para sí el demonio, su sonrisa tranquila y encantadora, la de un hombre amable, reluciendo en su atractivo y varonil rostro que ignoró por completo al muchacho pecador que lo había convocado...

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Vie Sep 07, 2012 1:27 pm

>>Esa invocación había sido tan inoportuna, al mismo tiempo solo una confirmación de lo que tanto vio, el tiempo donde el pacto estaba vigente pronto terminaría… ya no quedaba demasiado que esperar por lo eso, últimamente en la tierra de los mortales sus visiones eran confusas por la gran cantidad que se asomaba a su cabeza para atormentarlo… aunque podía diferenciar muchas cuando estas importaban en verdad, como la de este momento, desde Londres tras dejar a su pupilo analizando su comportamiento voló rápidamente… no sentía temor de estar solo frente a un abisal, aunque este fuera el mas fuerte y reconocido de entre ellos<<

Baja suerte la mía, volando a lo que pudiera ser un fin… ¿Por qué siento que debería de ir?, hay mas abisales en este mundo y no he tenido la necesidad de visitarlos, aunque admito que no seria tan desagradable tener una conversación con aquel ser, ¿Hace cuanto que no tengo un encuentro con uno de ellos? Mis alas aletearon con mas prisa dejándome llevar en una corriente de aire que me impulso a ir con mas prisa, ¿Acaso temía por la vida del humano?... a veces aquellos seres no sabían en lo que se metían realmente, y realizaban invocaciones que solo cavarían su propia tumba.

>>Entonces el ángel se vio próximo a donde estaba el humano y el gran abisal con forma humana, sus alas se desvanecieron dejando solo algunas plumas resplandecientes que se fueron deshaciendo con los segundos, dio unos pasos adentrándose mas en el espacio donde aquel ser fue invocado, sus ojos grises se posaron en el mortal y luego en el gran demonio con el titulo del mas poderoso de los abisales, si era conciente de muchas cosas… pero también que aquel no comenzaría una pelea… esto era como un encuentro solamente entre viejos enemigos… una charla tranquila supuso que no estaría mal… seguramente de ambos lados se buscaría obtener algo de esto<<

-No todo en la vida se basa en la fuerza física… Astaroth… creo que he demostrado que eso no es tan importante-

>>Una sonrisa amable y tenue se expreso en su boca, sus ojos permanecían apacibles no sentía miedo en realidad… la situación en cierta forma lo hacia hasta sentirse cómodo pues ¿Cuántas veces tendría la oportunidad de un intercambio no agresivo con uno de los abisales?... era un momento que debía de ser aprovechado en su totalidad… seguramente sacaría algo bueno de todo esto, bueno estaba seguro que así seria en realidad… aunque los abisales eran un poco impredecibles y si el no estuviera en la tierra de los mortales quizás pudiera ver mas de lo que ve… pero las visiones constantes de los humanos en su mente anulaban muchas veces el resto que eran las que importaban en realidad<<

Entonces mis pasos lentamente me acercaron mas a los presentes, terminando por sentarme en una roca cercana, acomodando mi larga cabellera a un lado, mi espalda se vio descubierta por esa apertura en las telas que dejaban mi espalda al descubierto para que esta no fuera desgarrada por el salir de mi alas… mi cabello por su largo al estar sentado alcanzo en sus puntas un poco el suelo… mis ojos se olvidaron del humano presente aunque si Astaroth decidía hacerle algo debería de actuar… parte de las funciones de todo ángel en general siempre era velar por la seguridad de los mismos.

-¿Crees entonces que no tengo habilidad suficiente ante tu poder? quizás me estas subestimando, o quizás tengas razón… quizás solo vi que no pelearíamos o quizás no me importo ver si lo haríamos, de cualquiera que fuera, de todas formas no venir a darle la bienvenida a un viejo enemigo seria una descortesía de mi parte… -

>>Dijo el ángel con su rostro expresando nada… sus ojos siempre clavados en los del abisal esa apariencia era extraña, tenia un rostro amable a simple vista… pero su esencia seguía siendo la misma que la de aquel gran dragón con el que alguna vez ha tenido la oportunidad de hacer un “intercambio de opiniones”<<

-¿Te molestaría si charláramos un rato…?-

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Vie Sep 14, 2012 2:28 pm

Los ojos dorados del Abisal siguieron el movimiento de aquellas alas en detalle hasta que desaparecieron, maravillándose sin disimulo alguno del brillo de aquellas plumas que flotaron durante unos segundos más como si deseasen seguir en el aire... aunque claro, la belleza del Arcángel pronto le llamó más la atención al Señor de la Codicia. Aquel largo cabello negro... aquellos inexpresivos ojos plateados... Rafael era una criatura digna de contemplar, y Astaroth se sorprendió a sí mismo pensando en que era verdaderamente hermoso.
En el pasado ellos dos únicamente se habían encontrado para matarse... peleando hasta que alguno de los dos daba su orgulloso brazo a torcer y huía o todo quedaba en tablas e igualmente se veían obligados a retroceder... nunca lo había contemplado como nada más que una presa a la que devorar, y sin embargo ahora debía admitir que sin duda poseía un aspecto cautivante... aunque aquello no era todo, claro... aquel aura de misterio y melancolía que parecía rodearle también aumentaba aquella atracción casi magnética que el contrario parecía ejercer sobre todo su alrededor. Astaroth pensó, ligeramente irónico, que después de todo puede que no fuese el único depredador que usaba el atractivo físico para aprovecharse de dicha ventaja, aunque bien sabía que Rafael no era bello porque quería, sino porque había sido creado así.

- Por los Dioses, no -blasfemó sonriendo encantadoramente, ladeando la cabeza sin dejar de mirar fijamente a Rafael mientras replicaba de aquella manera a su comentario-, jamás podré pensar que hay algo más a parte de la fuerza física o el poder en este Universo podrido en el que vivimos... después de todo... ¿acaso has olvidado que lo que "civilizó" a estos monos sin pelo no fue otra cosa que la violencia ejercida por la fuerza física? -sonrió de forma aún más atrayente- Vaya, vaya... no esperaba que el Gran Vidente fuese alguien tan convenientemente olvidadizo -añadió con toda la intención de ofender al contrario y comprobar si realmente era la fría roca que siempre había demostrado ser en el combate... después de todo muchas gentes demostraban cambiar bastante fuera del campo de batalla, algo que realmente Astaroth no comprendía ni compartía, aunque ya había sido más que conocedor de ello por sus múltiples experiencias con los mortales.
La más que exigua sonrisa del contrario atrajo de nuevo su atenció, haciendo que, inconscientemente, una sonrisa increíblemente atractiva se presentase en su rostro... la sonrisa del depredador... del cazador de tesoros que habitaba en su interior.

"Vaya, vaya..." pensó para sí el demonio, sin poder contener aquella deslumbrante sonrisa "parece que mi codicia no tiene límites... ¿de verdad estoy pensando en él como un tesoro que podría robar para mí?" aquello sí que era divertido... Astaroth no se sorprendía por casi nada... uno de esos "casis" era sin duda su propio comportamiento, algo que en cierto modo controlaba... y en otro modo no; el instinto en él lo obligaba a mirar con codicia todo aquello que parecía valer la pena, fuese lo que fuese... y al parecer aquel "instinto" nuevamente le había señalado un objetivo... más que peculiar.
"Interesante... muy interesante..."
- Eres fascinante, ¿nunca te lo habían dicho antes? -replicó repentinamente y sin sentido ninguno, pasando por alto el comentario del arcángel para mirarlo con aquella intensa mirada brillante y aquella cautivante sonrisa...- Ie... vaya pregunta... obvio que te lo habrán dicho un sinfín de veces, después de todo esa es tu mayor característica -se autocontestó, soltando una suave y sensual risa, que casi se sintió como si llenase la enorme estancia de piedra con una gran calidez... una extraña calidez oscura... y sin embargo agradable en cierto sentido...-. Espero que no por ello me tomes por uno más del montón... ciertamente no tienes habilidad para enfrentarte a mí, pero sí para hacerme sentir una curiosidad no demasiado sana -"siendo evasivos..." añadió para sí, sonriendo de una forma más sutil.
Hizo una profunda reverencia cortesana, perfecta, y cuando sus ojos volvieron a entrar en contacto con aquellas láminas plateadas Astaroth se sintió de alguna manera exultante... estaba alegre sin saber siquiera por qué... al menos no del todo; a pesar de los pesares no era idiota, alguna sospecha ya tenía...

- Ya estamos charlando, sweety -replicó entonces con un levísimo deje de burla en su voz al llamarle como le llamó, sonriente-, pero veo que tienes muchas ganas de disfrutar aún más de mi presencia... así que te lo concederé, después de todo parece que mi cliente de esta hora va a tener que enfrentarse a ciertos problemas cuando yo me vaya y no estará disponible para los negocios -sonrió aún más si cabe, mirando al aterrado mortal que alternaba en su mirar entre Rafael y Astaroth, sin saber qué hacer-. Aunque realmente me sorprende que no lo hayas fulminado con un rayo aún... o al menos castigado con algunos latigazos o algo... siempre has sido muy estricto con esas cosas -añadió, divertido en exceso con todo aquello. No podía evitarlo... en aquellas cosas era igual que Bhaal en lo referente a los asesinatos... era como un enorme gatazo al que le gustaba jugar con su presa antes de comérsela...

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 15, 2012 9:41 am

Era muy cierto, que haber venido solo a ver a el Abisal mas fuerte de entre todos ellos era un prácticamente una locura, y probablemente esta misma que lentamente esta infestando mi ser sea la que me motivo a venir esta noche a verlo. ¿Puede ser que ya no este pensando con la lógica que debiera?, deje a mi pupilo en Londres para venir hasta este lugar, aunque su comportamiento en realidad no fue necesariamente un motivador de un castigo, quizás si de un regaño... ¿Qué será lo que esta ocurriendo en mi mente? ¿Tanto si acaso podría afectarme este mundo mortal?... Un arcángel hablando con un Abisal… es una locura…¿Verdad?...

-quizás tengas razón, pero no deberías llamarlos de ese modo, no olvides que gracias a esa persona que te invoco ahora estas en este lugar, no creo que ser un poco mas amable al referirte a ellos te haga menos malvado?-

>>Dijo mientras ladeaba un tanto su cara hacia un costado con una atenuada sonrisa, Rafael era uno de los que deseaba la paz, y aunque el equilibrio perfecto existiese era conciente de que la paz jamás existiera completamente, que siempre habría alguien que desafiaría a la misma… No existen seres vivos que puedan ponerse de acuerdo, ni siquiera en las mismas especies, los humanos se matan entre ellos, comenten barbaridades entre ellos, Los demonios muchas veces también hacen lo mismo, se asesinan aun a pesar de ser como “hermanos”, ¿y los ángeles? Los ángeles no son tan diferentes en realidad, cuantas veces Rafael presencio los desacuerdos, las pequeñas y educadas discusiones sobre lo que se debe y no hacer?, cuantos de los ángeles por no estar de acuerdo con las decisiones abandonaban el reino celestial y decidían alejarse, o incluso muchos han iniciado peleas entre ellos, algunas muertes también fueron dadas por ángeles a los mismos… la paz es una ilusión eso era claro para Rafael<<

-¿Fascinante?...-

Aquella palabra capto mi atención, que extraño, jamás pensé que lo fuera en realidad, he visto algunos de mi especie mirarme con lo que creo llaman admiración, con respeto… pero nunca he entendido bien como es que funciona esto, pues la verdad no he hecho nada diferente a lo que cualquier ángel que siga la enseñanzas haría, así que ¿Fascinante?... ¿que querrá decir ese abisal con esa palabra?

-No recuerdo que nadie me llamara de esa manera…-

>>Su rostro en ningún momento expreso alguna posible emoción, sus ojos básicamente estaban siempre apagados o quizás apacibles, a veces era difícil distinguir aquello en Rafael, incapaz de expresar emociones desde el día que El Creador encontró el fin de su tiempo, Éste quizás con su muerte se llevo la capacidad de sentir, o quizás solo Rafael guardo sus sentimientos tan profundo para no sufrir nunca mas por las perdidas que pudiera llegar a tener, sabia que quería a sus hermanos… que a algunos los amaba de verdad, pero también sabia que si alguno de ellos sacrificara su vida por la “causa” no lloraría, ni tampoco sentiría alguna pena, quizás podría sentirse orgulloso de haber sido hermano de ese ser que con valentía dejo el mundo entregando su vida por lo que creía… “Que extraño debería de doler ese pensamiento ¿verdad?...”<<

-jamás creería que el señor Astaroth es del montón, pero creo que usted tampoco debería de pensar que soy tan débil… aunque los tiempos se mueven con mas rapidez que antes, es muy seguro quizás que podamos comprobar si soy o no capaz de enfrentarlo solo…-

No tenia intención de ofender a Astaroth, no seria correcto iniciar una pelea, muchas razones me lo impedían, el pacto… ese humano ahí parado… no rompería con el pacto que se había formado, eso claro, no tenia intensiones de desafiar las ordenes de Kalel si no era necesario hacerlo… y tampoco arriesgaría la vida de un humano por mas que hubiese traído al Abisal al mundo mortal, y claramente nos complicara mucho mas el momento en que el pacto se deshiciera. Aunque no comprendí lo de la curiosidad insana… que extraño era Astaroth… esos comentarios tan raros que hace, siempre lo había visto mas serio, al menos en batalla es alguien temible en verdad, pero… nunca me había fijado que en realidad es alguien bastante expresivo… además que habla demasiado….

-¿……. Sweety?-

>>Parpadeo un poco e inclino la cabeza “¿Sweety?” se quedo pensativo ¿Por qué lo llamaría de aquel modo con aquel tono tan particular?... ¿Acaso era una especie de sobrenombre?, quizás los abisales llamaran de ese modo a los ángeles como una especie de burla tal vez, o ¿Estaría buscando molestar a Rafael?, aunque el arcángel no comprendía mucho realmente de esas cosas tan “mortales” siempre se había mantenido alejado de aquellas cosas por falta de interés a las mimas.<<

-Agradezco que acepte charlar conmigo Astaroth, aun a pesar de nuestra condición como enemigos, es realmente muy amable de su parte-

Escucho el resto y aun sin expresión alguna miro al humano, sus ojos mostraban el miedo ante la situación, quizás por que por un lado no la comprendía… mas el ángel manteniendo su rostro inexpresivo entrecerró un poco los parpados mientras miraba al pobre humano.

-Yo no soy como Uriel, no veo por que hacer aquello que dices Astaroth. -

El Abisal en verdad era extraño, verlo de aquel modo en cierta manera disminuía el respeto que sentía por mi enemigo... siempre creí que los abisales eran mas serios, no menos malvados solo, mas serios… quizás seria que la situación no le parecía lo suficientemente seria, quizás esa fuera la razón… Sus ojos seguían fijos sobre el humano.

-Comprendo que la situación entonces para ti debe de ser difícil, debiste estar muy desesperado… la vida nunca no es como se la desea, pero aun así, invocar a un abisal para cumplir tus deseos solo te traerá desgracias, mas de las que crees… yo no soy el juez que te juzgara, en su momento el encargado de analizar tu alma te indicara el castigo, pero quizás si te arrepientes de este acto y buscas la redención aquel arcángel quizás te la conceda, ciertamente en mi posición no puedo comprender por que ustedes los humanos prefieren recurrir a los demonios, ¿Es tan difícil para ustedes a veces tener que esforzarse para conseguir lo que desean?, creo que sus vidas serian muy vacías si se viesen con todo servido en bandeja de plata… pero si deseas proseguir con esos deseos, adelante… no es realmente de mi incumbencia este asunto. Solo lamento que selles tu destino de este manera, pero quizás en este momento lo ideal para ti seria retirarte… por que lo que se hable en este lugar realmente no es algo que deberías de estar escuchando, si no es mucha molestia pedirle que se retire se lo agradecería.-

No me gustan, los humanos no me gustan... son seres tan temerosos, tan indisciplinados, tan cobardes… a veces es imposible no preguntarse el ¿Por qué debemos protegerlos?, esto era lo que ocasionaba el libre albedrío en realidad, sin reglas completamente estrictas solo indicaciones de lo que esta bien y lo que esta mal, los humanos pierden el camino con facilidad, son muy pocos los que encuentran el camino indicado y lo siguen fielmente, las dudas invaden sus mentes todo el tiempo. Pero quizás esto de deba a la ausencia de un líder en realidad, los Abisales tienen a Galatea…. Nosotros a Kalel, ellos son necesarios por que ellos son los que indican el camino a seguir a todos los de nuestra especie, si un demonio no se comportara como debe seria asesinado… si un ángel hace lo mismo seria exiliado y quizás dependiendo de la gravedad condenado a muerte… nunca entenderé como tratar con los humanos, y tampoco tengo por que hacerlo, mi única función es proteger y servir, si me indican que los cuide lo haré, si me indican pelee lo haré, al final solo soy una pieza mas de un simple juego entre superiores, aunque se que si las ordenes no cumplen con la lógica requerida para la situación es posible que entonces de mi opinión o me niegue a cumplirla, se que si esto sigue así las metas planteadas nunca serán alcanzadas, quizás, ya se ha esperado demasiado… pero ¿Para que adelantar lo que esta tan próximo?, impacientarse por lo inevitable es absurdo…

>>Entonces mientras el arcángel estaba sumergido en pensamientos que podían bien o no ser importantes en realidad, el humano abandono el lugar desesperado y aterrado, seguramente intentaría realizar esos “negocios” en otro momento con el abisal haciendo caso omiso de todo lo dicho por Rafael, los humanos siempre escogían el camino fácil, Rafael pensó que matar a un humano solo era hacerle las cosas mas fácil aun, que era liberarlos de alguna manera de sus preocupaciones y sus errores, entonces ¿Por qué hacerlo?, que vivan sus vidas, que sufran, que sean felices, que lloren y sonrían… que encuentren con los años la experiencia y que esta les enseñe el camino cuando en su lecho a punto de dejar el mundo mortal recapitulen sus vivencias, entonces quizás puedan ver sus errores, y si no los ven o no se arrepienten de ellos, entonces que sellen su destino eterno de la manera que crean mas conveniente<<

-Lamento interferir con tus negocios, pero quisiera saber ¿Qué piensas de todo esto? Astaroth, el pacto… ¿No ves nada extraño en todo esto?, lamento si pregunto demasiado, pero creo que a veces es bueno poder escuchar la opinión de un enemigo, creo que es una buena ayuda para ver todo desde un ángulo mas neutro.-

>>El arcángel volvió sus ojos a el abisal, el destello grisáceo que se formaba en su mirada se mostraba con gran serenidad, todo su cuerpo se veía relajado, aunque quien estuviera cercano fuera con quien seguramente se encontraría a la hora de pelear, Rafael era muy paciente y no veía entonces por que adelantar lo inevitable, algunas cosas podía verlas, pero en la tierra de los mortales todo se volvía muy confuso en realidad… <<

-Espero no molestarte con mis preguntas, aunque si no quieres responder esta bien, también es algo natural que hablar de estas cosas con quien se supone tendrás que enfrentarte puede quizás ser ¿incomodo?... si creo que esa es la palabra… incomodo… -

Mire aquellas paredes forjadas en piedra por la naturaleza, ¿Acaso estarían tan mal mis intenciones de conversar con este abisal?, no podía asegurarlo realmente… quizás lo hable con Gabriel en su momento, también debería de ir a ver a Raziel hace tiempo que no la veo y estoy algo preocupado por ella… ya fueron varias noches que puede encontrar la paz para descansar tranquila. Miguel esta próximo a volver… algunos ángeles han venido a la ciudad, incluso demonios están llegando, todo se esta enfocando lentamente es esta pequeña porción del globo, no necesito ver mas allá para saber que claramente el pacto no durara mucho más.

>>Su rostro era simplemente inmutable, no había ningún pensamiento que cambiara su gesto, su expresión permanecía siempre neutra, ¿Era que realmente era incapaz de sentir emociones?... ¿O solo que estas se mantenían reservadas para lo que en verdad el creía que importaba?... ¿O el único ser que amo con la pureza mas grande de ese sentimiento se llevo con él el deseo del arcángel de sentir? realmente el no conocía la respuesta, ni tampoco le importaba en realidad, simplemente no veía una razón lógica para dejarse llevar por aquello que llaman sentimientos<<

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 19, 2012 7:00 pm

Astaroth sonrió, viendo al contrario meditar. Se sorprendió pensando en lo mucho que lo conocía, a pesar de que la información a su respecto la hubiese sacado de humanos y otros ángeles que había reclamado como "premios". Sabía que la locura de poder verlo Todo le estaba enloqueciendo... y de alguna manera sospechó que la duda se había aposentado en aquel puro corazón, aunque no hubiese muestra de ello en aquel rostro casi totalmente inexpresivo...
Siempre había sentido una férrea rivalidad hacia Miguel, su némesis... aquel que sentía tanta lealtad como él hacia su lider, su Mano Derecha, al igual que él en los viejos tiempos... Astaroth siempre había respetado muy en el fondo a Miguel por cargar siempre directamente, sin trucos ni estratagemas, con honor y virtud... y curiosamente él siempre le había respondido de la misma manera, en la medida de lo posible evitando tomar la ventaja de su poderosísima verdadera forma para darle una oportunidad al líder de los Arcángeles... y sin embargo, y a pesar de todo eso, nunca había pensado en lo más mínimo en toda aquella información que conocía acerca del "hermano" de Miguel... Rafael. No había sido hasta aquel momento en el que se había topado cara a cara y de una forma no violenta con el hechicero de hechiceros que se había percatado de lo interesante que él también parecía ser... al igual que Miguel, pero puede que en un sentido muy distinto.
Soltó una carcajada en voz alta pero aún así educada cuando sus meditaciones fueron interrumpidas por las palabras de Rafael.

- P-pero bueno, Rafael... -balbuceó el demonio, tratando por todos los medios de contener la risa- tú en verdad me subestimas, ¿no es cierto? -se le escapó otra carcajada esta vez un poco más moderada, logrando calmarse a duras penas para terminar de hablar, mirándolo fijamente con aquella sonrisa en la cara- Aunque este insignificante gusano no me hubiese invocado habría podido aparecer aquí si lo hubiese querido en cualquier momento... -entonces su sonrisa se escondió ligeramente, volviéndose repentinamente amenazadora sin dejar de ser sensual y burlesca al mismo tiempo- y respecto a mi amabilidad... no suelo malgastarla con cucarachas como estas que no me van a proporcionar negocio alguno... -su sonrisa volvió a hacerse casi "festiva"- eso prefiero reservarlo para encantadoras apariciones como tú, mi fascinante muchachito~
Nuevamente no pudo evitar nombrarlo como "suyo". Puede que normalmente los mortales usasen aquel posesivo muy a la ligera y sin tener ninguna clase de connotación... pero en el caso del Maestro de los Contratos y Demonio de la Avaricia más grande de todos los tiempos... ninguna palabra era dicha en vano ni de forma inconsciente o sin significado... ciertamente Astaroth ya estaba empezando a pensar en Rafael como "suyo".

Pero entonces los pensamientos del Abisal se redirigieron cuando algo extremadamente interesante ocurrió en su entorno cercano...
- ¿Hooo? -casi canturreó, entre incrédulo y divertido al escuchar la réplica del Arcángel a su anterior calificativo- ¿De modo que nadie se ha atrevido todavía a decirte lo fascinante que eres? -su galante sonrisa se expandió ligeramente- Veo que el mundo se ha vuelto un campo de cobardes, aún más, según parece... pero bueno, no estoy demasiado decepcionado, después de todo... -el demonio abandonó repentinamente la estrella de cinco puntas que hacía ya tanto que había perdido el poder que ya ni siquiera en un principio tenía: el de retenerle dentro- eso me ha permitido ser el primero en hacértelo saber... -terminó pues Astaroth, susurrando aquellas palabras sobre los cabellos del más bajo cuando se situó frente a él, a apenas milímetros sus cuerpos, mirándolo desde arriba con sus sensuales ojos y su encantadora sonrisa brillando en aquel ambiente no demasiado agradable para él y que sin embargo no le estaba causando muchos problemas a la hora de relacionarse con Rafael.

El mayor problema, sin embargo, que veía Astaroth a la hora de enfrentar a aquel Arcángel en términos pacíficos era sin duda... aquella falta de sentimientos. Podía ver en el contrario esto como algo natural, pero al mismo tiempo provocado. Había averiguado muchas cosas a lo largo del tiempo... de hecho él había averiguado algo sobre los Creadores que posiblemente nadie más que ellos sabrían... así como también estaba al tanto de muchos de los problemas internos de los ángeles... después de todo él podía hacer tratos con cualquiera... fuesen esos "cualquieras" humanos, licántropos, vampiros... o incluso ángeles. Se podría decir que él era el único demonio capaz de crear un contrato con semejantes criaturas... y ya lo había hecho en el pasado. Puede que por eso fuese que se imaginase la razón de aquella inexpresión... el origen de aquel vacío de sentimientos... llevados posiblemente por la muerte de alguien muy "querido" para Rafael.
Astaroth veía aquello como un reto, no como un obstáculo real... sólo era algo que tendría que superar para...

"Quieto parado..." se frenó a sí mismo y a sus rápidos pensamientos... "sólo era algo que tendría que superar..." para... ¿para qué, exactamente? ¿Para hacer suyo a aquel tesoro brillante y fascinante? Vale... ciertamente era a aquello a lo que los derroteros de su mente lo estaban llevando... ciertamente sentía algo más que interés con respecto al Profeta de los ángeles... quería añadirlo a su vasto tesoro.
- No juegues con el destino, Rafael... -replicó entonces con una cierta dosis de seriedad, mirando de nuevo viéndolo al Arcángel- sé cosas que tú desconoces... no querrías enfrentarte a mí solo, te lo puedo asegurar -sacudió levemente la cabeza y se encogió de sus amplios hombros, componiendo de nuevo una expresión despreocupada, tratando de no pensar en las informaciones de sus esclavos... harto inquietantes-. Pero dejémonos ya de amenazas vedadas y burdos comentarios orgullosos... -sonrió ampliamente- puedes llamarme As -aquello le hizo aún más gracia- y así aliviaremos un poco el solemne ambiente para que nuestro espectador no tema demasiado por su patética vida...

Se arrepintió de haber dirigido la atención del otro hacia el mortal. Repentinamente le dieron ganas de reducir a aquella insignificante criatura a una pulpa sanguinolenta... pero supuso que aquello sería una violación del Pacto al ser un homicidio realizado en el terreno de los ángeles, de modo que prefirió abstenerse y esperar a que el contrario largase a aquel idiota educada pero firmemente.
Astaroth escuchó aquel elegante discurso con una ceja alzada y una sonrisa sardónica.
- Eres un tremendísimo hipócrita -rió por lo bajo el demonio, interviniendo nada más el contrario terminó y el humano salió corriendo-. Por todos los dioses, tú en verdad odias a los humanos, ¿verdad? -rió otro poco- Bueno, al menos todo lo que un ángel puede odiar, claro... en ese sentido me he percatado de que estáis bastante limitados, pobrecillos... -soltó otra carcajada, esta vez menos contenida- p-pero... en verdad me ha sorprendido... que uno de los miembros de la Tríada Blanca deteste a los humanos... -sacudió la cabeza, sus ojos brillantes mirando desde arriba a Rafael- y si vas a preguntar cómo lo sé... es deducible por tu cuerpo... puedes mantener tus ojos lo más fríos e inertes posibles si quieres... pero controlar las reacciones automáticas del resto de músculos del cuerpo es harto complicado... somos criaturas llenas de reflejos después de todo... -su sonrisa se hizo más astuta y al tiempo sensual. Dio otro paso, casi pegándose al ángel.

No supo realmente qué era lo que planeaba hacer su cuerpo y su instinto... pero pronto su indeterminada acción se vio interrumpida por los comentarios "chafantes" del hechicero, y Astaroth recobró el control de su cuerpo y su lengua... en verdad le gustaban aquellos ojos plateados...
- Tú y yo... no creo que volvamos a enfrentarnos... -entornó los ojos, no sabiendo por qué... pero teniendo la certeza de ello casi segura- llámalo corazonada, si quieres... después de todo yo no puedo ver el futuro como tú... pero en fin... -se encogió de hombros- el caso es que no me molesta en absoluto que me preguntes -ladeó la cabeza sin apartar ni un momento la mirada de aquellos ojos grises-. Aún así... hay demasiadas cosas extrañas en el Pacto como para mencionarlas todas... o tenerlas a todas ellas en cuenta, lamento decirte...
Siguió observando su impenetrable rostro en silencio, percibiendo con cuidado y cautela todos sus movimientos corporales...

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Jue Sep 20, 2012 1:49 pm

>>El Sabio arcángel aun mantenía esa postura firme sobre la roca con toda la calma que podría existir, aunque las imágenes de tantas cosas comenzaban atravesar por su cabeza y aquello en cierto punto llegara a desconcentrarlo un poco no lo demostró en lo mas mínimo, sus iris grisáceos estaban fijos en aquellos amarillos y brillantes mientras expulsaba de sus labios aquella risa aguda<<

¿Por qué decía aquello? ¿Acaso lo he ofendido de alguna manera con mis palabras? Repase en mi mente mis palabras, puede ser que no haya podido expresar lo que deseaba y había subestimado a mi enemigo, aunque no veía nada extraño en mis palabras anteriores como para que este pudiese realmente pensar en algo como eso…

-No era mi intención subestimar al mas fuerte de los abisales, después de todo conozco perfectamente de lo que usted es capaz hacer, incluso he tenido la oportunidad de ver esa apariencia suya que esconde usando una mas humana… no puedo mentir y decir que no es temible Astaroth, quizás puede que sea… Mm… ¿Cómo le llaman? ¿Arriesgado? ¿Inconciente?... Mm… puede ser que mi comportamiento no sea el mas adecuado en realidad, pero no tengo miedo alguno de enfrentarme con usted y se que si debo morir lo haré si es necesario-

Mi respuesta no sabia si llegaría a aquellos oídos y serian comprendidas, no quería que pensara que lo subestimo, siempre dije que hacer aquello era algo definitivamente peligroso para cualquier ser, tomar a la ligera una situación arriesgada y lanzarse ignorando de las capacidades del enemigo solo traería la derrotar segura a la batalla, ¿Qué sentido tenia entonces pelear si perderás?, lo lógico era es calculador… y es verdad que venir solo quizás no fue una sabia idea de mi parte, lo que me lleva a preguntarme ¿Por qué lo hice realmente?, me arriesgo entonces solo por una información que bien podría nunca llegar a los oídos de mis hermanos, o solo deseaba poder…

>>Sus ojos se abrieron un segundo apenas un poco mas de los que ya estaban y suspiro con calma<<

Pensar de mas siempre es un error, vine por que era necesario… y punto. Me dije a mi mismo mientras mis ojos volvían a los del abisal otra vez dijo lo de “Fascinante”…¿A que se refería con esa palabra? ¿Estaría intentando burlarse de mi de alguna manera? Bueno eso no seria extraño, después de todo es un demonio.

-Agradezco que sea amable conmigo, en cierta forma debo admitir que es extraño poder hablar con abisal, una experiencia por demás productiva, aunque solo sea por el pacto realmente-

>>Comento inclinando un poco la cabeza de forma amable hacia el abisal, la situación era de lo mas ilógica en realidad, nada en ese pequeño sector del globo tenia algún sentido… el arcángel hablando con un abisal de manera respetuosa, sin intensiones de armar una pelea, sin intensiones de ver la sangre correr del otro mientras la luz de sus ojos se apagara lentamente dejando la vida atrás… <<

-El primero en hacérmelo saber…. Mm… realmente no comprendo por que dice eso, creo que cada ser sobre el mundo es fascinante a su manera…-

Quede algo pensativo no quería ofender al abisal haciendo demasiadas preguntas que poco importaban a la situación, después de todo este momento que compartía con aquel solo era para hablar de temas mas específicos aunque claro por momentos esa primera intención se había perdido entre tanto parloteo… debería de concentrarme mas, quizás no sea el único que vea de manera tan extraña todo este ambiente que nos rodea, seria mejor ser mas direc….

-¿Jugar con el destino? ¿Amenazas?...-

Mi cuello se estiro un poco mientras mi cabeza se fue lentamente hacia a un lado mirando hacia otra dirección, ¿Acaso lo hice nuevamente? Mis palabras no parecían llegar del mismo al Abisal, entonces quizás ¿Lo habría amenazado de manera inconciente?

-Mmmm… ¿susceptibles?-

>>Pensó en un susurro inconciente creyendo que quizás los demonios eran mas sensibles de lo que parecían y solían tomar las palabras como agresivas aunque estas no lo fueran, quizás por que ellos lo hacían también… comenzó a analizar las palabras ajenas buscando si quizás en algún momento lo amenazo de manera educada… acaso seria tan inocente que no comprendía ese tipo de amenazas, y era que repasara cuanto repasara aquellas palabras no encontraba ningún rastro que escondiera agresividad, era claro que un abismo separaba las mentalidades de ambos seres que ahí estaban presentes.<<

-Astaroth en ningún momento intente lanzar una amenaza-

¿Qué lo llame As?... ¿Cómo podría un arcángel referirse a un abisal de un modo así, tan confiado… incluso tan irrespetuoso? No importaba quien fuera la otra persona que estuviera junto a el, el respeto es básico en una conversación, pensé en ese momento. ¿Se seria muy incomodo referirme de ese modo tan familiar con ese ser?... me lo pregunte siendo que jamás se me había pasado por la mente que un arcángel y un abisal podían mantener un trato a ese nivel… aunque en realidad no era la gran cosa tampoc…

-¿Hipócrita?-

>>Miro al abisal con sus orbes grisáceas escuchando aquellas palabras y suspiro con cierta molestia producida por las mismas.<<

-hay diferencia entre odiar y sentir molestia- comento –Si los odiara posiblemente no tendría piedad sobre ellos así como algunos de mis hermanos no la poseen y no temen matar a los humanos por sus pecados…- desvío la mirada –Solo me cuesta entender por que siempre optan por el camino sencillo que no deja ningún fruto en la vida, no hay realmente recompensas de un camino como ese, no podría saber lo que significa ser humano y aunque Remiel me lo explique todo el tiempo, no puedo aceptar ciertas cosas, por otro lado, no creo que los Ángeles deban de amar obligadamente a los humanos, nuestro deber es protegerlos hasta que el juicio personal de cada uno llegue, nada mas… los sentimientos extremos hacia cualquier ser son innecesarios, esa es la realidad… amar es una debilidad así como odiar… lo mas lógico es permanecer neutro y luchar por el camino que uno ha decidido, supongo que los humanos están bien como están si es la vida que desean llevar… aunque no comparta sus pensamientos y aun menos la lógica usada por ellos, si he de ser franco con usted, a mi me agradan los seres que sin importar los obstáculos luchan valerosamente por lo deseado, que jamás se rendirían por un tropie…zo… -

una visión un tanto incomoda apareció de golpe en su cabeza lo que le hizo reaccionar, ¿Por qué le estoy hablando de estas cosas?, concéntrate Rafael… no estas hablando con uno de tus hermanos. Esa confianza que demostraba el abisal para conmigo, hablando con tanta libertad simplemente era algo que parecía hacer al clima que rodeaba al ambiente un poco mas amable y confiado, que un abisal pudiera lograr semejante clima siendo lo que por naturaleza es era muy incomodo de alguna manera y cómodo de otra… los demonios eran extraños seres muy particulares… aunque el arcángel no veía buenos y malos ante sus ojos, solo pensamientos diferentes y miles de caminos, así como los demonios demostraban amabilidad y hasta bondad, los Ángeles podían ser dueños de odios y malicias… después de todo ¿Cuántos Ángeles caídos existían? ¿Cuántos exiliados había?... el numero era enorme si me lo ponía a pensar…

-En realidad no me preocupa que se de cuenta de mi cierto desagrado por aquella raza Astaroth… -

Comente aun algo metido en mis pensamientos, ¿Qué seria lo mas lógico? Aunque recordara una y otra vez las palabras que alguna vez me había dicho El creador… no importaba cuanto lo hiciera, o cuanto las entendiera… no podía sentir aprecio por ellos pero no por eso mismo iría matándolos ese tampoco es mi interés, en realidad creo que los humanos no me interesan desde ningún punto de vista… sin embargo es claro que si debo de defenderlos lo haré..

>> Fue entonces que Rafael reacciono a la cercanía del abisal, lo vio a los ojos, aquel ser era mucho mas alto que el, también su cuerpo parecía mucho mas desarrollado, a esa distancia recibiría un golpe con bastante facilidad si seguía pensando en lo que no debía… así que simplemente se mantuvo concentrado en aquel, sus ojos se clavaron en el… quizás entonces podría adivinar sus movimientos, o quizás vería en algún momento lo que el mismo planeaba, aunque su guardia no estaba activa en realidad, después de todo confiaba en cierta forma que el abisal permanecería calmo y no buscaría pelea. Esas imágenes en su cabeza estaban molestándolo demasiado, tener que ver obligadamente como los humanos se comportaban durante las horas nocturnas y diurnas del otro lado del globo solo eran una incomodidad en este momento…<<

-quizás tengas razón… quizás no…-

>>Comento en referencia a lo de que no nos enfrentaríamos, una sutil sonrisa inconcientemente se formo en su boca, había visto algo en su cabeza, algo que podía ser interesante en realidad, pero no veía por que revelar nada de ello… a pesar que solo fue una imagen de una fracción de segundos pudo captarla, no analizaría eso que vio en este momento, no seria oportuno hacerlo.<<

Esos ojos están tan fijos… ¿Será que no confía en que no haré nada contra su ser en este momento?... pareciera estarme analizando demasiado… es incomodo, pensé en el momento que desvíe la mirada a un lado y cerré mis ojos, para pasar por al lado al mas fuerte de los abisales, era claro que aquella cercanía era extraña en verdad… no era realmente muy de mi agrado permanecer tanto tiempo tan cerca de alguien se supone mi enemigo… así que me acerque a la roca nuevamente y me senté en ella mirándolo de reojo mientras acomodaba mi cabello nuevamente hacia un lado sentía el aire frío que entraba por aquella gran arcada en la piel descubierta de mi espalda quizás la abertura de las telas era demasiado amplia en realidad, en ese momento pensé que debí haber traído la capa, aunque claro no esperaba tampoco pasar tanto tiempo fuera del monasterio…

-Entiendo, yo también estuve pensando sobre ello, demasiadas irregularidades que no habían ocurrido en el pasado… es muy peculiar la decisión que se tomo con respecto a todo esto, y difícil comprender lo que pasa por la mente de nuestros lideres-

>>El frío se volvía mas intenso, Rafael termino por ocultar su espalda con su larga cabellera para que esta le brindara un poco de calor a esa parte expuesta al aire helado.<<

-Pero… dime, ¿Qué piensas tu sobre esto? ¿Crees que esta paz ficticia es realmente necesaria para algo? ¿O solo un capricho que esconde una verdad negada a todos?...-

>>Frunció el ceño un poco y se puso de pie nuevamente… caminando hacia la salida…<<

-Lamento molestarlo, ¿le importaría seguirme? Me gustaría poder ir a buscar un poco de abrigo….-

Camine con toda la paciencia sin mirar al abisal hasta que al pasar por su lado mis ojos se fueron hacia el de manera inconciente, no importaba lo que el dijera, yo si debía matarlo haría lo fuera por hacerlo, pero también si no era conveniente de alguna manera luchar contra el tampoco lo haría, después de todo no soy un bruto, las cartas deben jugarse de manera adecuada… pero aun no comprendo esa imagen tan extraña, ¿Por qué se daría esa situación?... era algo casi descabellado un momento como ese, admito que me dio cierta gracia posiblemente solo sea que las visiones por su cantidad se estén entremezclando…

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Jue Sep 27, 2012 2:27 pm

"Sé que si debo morir lo haré si es necesario... ah... palabras llenas de arrojo y pasión aunque salgan de entre los labios de un ser con un rostro menos expresivo que una de las caras de un guijarro..." los pensamientos de Astaroth no prestaban demasiada atención a las palabras del Arcángel, sino más bien a su esencia... a aquello que desprendían de manera inconsciente cada vez que salían de aquella preciosa boquita de hermosos y finos labios...
Ciertamente mentiría (algo por otro lado no demasiado poco común en él...) si dijese que no se estaba dejando encandilar quizá demasiado por los encantos naturales del Profeta de los ángeles... pero ciertamente no era algo que pudiese dejar de hacer así como así, más cuando involuntariamente Rafael parecía desear despertar todos los instintos de Astaroth a cada movimiento que realizaba...
En definitiva... ignoró por completo las palabras del contrario y sencillamente se lo quedó mirando con aquella media sonrisa que poseía casi de forma permanente en su rostro... fijamente... penetrantemente.

Y fue gracias a aquella detallada inspección que, fácilmente, Astaroth percibio aquel repentino y fugaz cambio en la impenetrable expresión del hechicero, llegando a advertir que alguno de sus pensamientos le había perturbado... ah... lo que daría por poder leer aquella mente rellena de las dosis justas de locura y aderezada con una pureza que a pesar de todo aún lograba mantenerse casi intacta...
- Ciertamente yo tampoco me imaginaba hacer unos cuantos siglos en que nuestro siguiente encuentro sería como algo casi parecido a "amigos" antes que una relación similar al de cazador y presa -se sonrió sensualmente, dando una imagen más bien atractiva a pesar de sus no demasiado tranquilizadoras palabras. Era único en aquello... puede que de los únicos Abisales de la Tríada que podía sonar sexy mientras amenazaba o decía cualquier barbaridad... supuso que Bhaal también sería capaz de hacerlo si se lo proponía, aunque él normalmente se contentaba con matar, torturar y asesinar sin miramientos y con aquellas expresiones tan sádicas suyas sin emitir palabra. Últimamente, según le habían contado sus informadores, se había encontrado un juguetito que sin embargo estaba sacando lo "mejor" de él... Astaroth estaba empezando a pensar que en aquella maldita villa del Pacto todos ellos iban a encontrar sus talones de Akiles... o cuanto menos sus "obsesiones".

Por muy tontas que pudiesen llegar a ser dichas obsesiones a veces...
- Por favor... -resopló el demonio con desdén, mirando desde arriba al menor con un gesto entre divertido y molesto- me aburrí hace siglos de encontrar "fascinante" a cada cosa de la Creación... eso son estupideces -hizo un gesto terminante, como si ni quisiese oír hablar de ello-. Hace eones que no veo nada ni mínimamente interesante en este aburrido mundo... y ahora que puedo hablar contigo de una manera cómoda y relajada por fin encuentro algo que me gusta... -alzó una ceja, esbozando una sonrisa torcida que habría hecho desmayarse de placer a más de una mujer... u hombre- no lo arruines con semejantes comentarios, por favor...
Entonces, ignorando deliberadamente las siguientes palabras algo desconcertadas del contrario, Astaroth se encogió de hombros y siguió hablando como si no hubiese habido interrupción alguna entre sus anteriores comentarios y los siguientes.
- Bueno... no es que me moleste demasiado que digas tonterías, pero algunas de ellas me hacen recordar lo aburrido que es la Creación... y eso sí que me irrita ligeramente -concluyó, sonriendo despreocupadamente.

"Tozudo, ¿verdad?" se dijo a sí mismo, sonriendo con mayor diversión, ampliamente, al escuchar al otro seguir llamándolo por su nombre completo. Realmente aquello no hacía más que mejorar su humor y darle más ganas a seguir con aquel "juego"...
- Ciertamente yo mismo admití que los odias "todo lo que un ángel podría odiarlos"... y eso por mucho que lo niegues sabes que es verdad -ladeó la cabeza ligeramente, llevándose una mano al rostro y componiendo una expresión pesarosa, cerrando los ojos y sacudiendo la cabeza durante unos segundos-. De verdad... si algo tenéis todos en común es que, por muy Bien al que representéis... nosotros seguimos siendo mucho más afines a las emociones que vosotros y por tanto las conocemos mejor -bajó la mano y alzó la mirada de nuevo hacia el contrario-. No me tomes por estúpido... bien sé que el hecho de que no sigas tus instintos y los mates es debido a los ideales de cierta "persona" que nos dejó hace ya unos cuantos milenios -entornó los ojos, especialmente interesado por la reacción del contrario ante aquello. Apostaba a que sencillamente endurecería su gesto frío y quizá le hablaría con más descaro... dudaba bastante de que se sorprendiese porque él supiese de sus supuestos "sentimientos" hacia el Creador... si es que era capaz de darse cuenta de que él hablaba de ello, claro.
Sin embargo, y a pesar de las ganas que tenía de contemplar aquello... Astaroth no pudo evitarlo. Dio un rápido paso y se situó casi encima del contrario, a su lado, con un brazo casi "abrazando" por delante al aparentemente más joven, tocando su pecho y uno de sus hombros.
- Ah... lo más lógico ciertamente puede que sea permanecer neutro... -le susurró en el oído, sonriente, sus cabellos acariciando suavemente la piel del Arcángel- pero te contaré un secreto... -en su sensual voz se pudo detectar su sonrisa- hacer eso... es si cabe lo más aburrido que existe en este mundo...

Y entonces las últimas y vacilantes palabras del contrario le hicieron casi estremecerse de placer. Aquel mago le ponía todo en bandeja de plata, ciertamente...
- ¡Ah! -exclamó entonces con un tono no demasiado alto, pero divertido- En ese caso... ¿yo te agrado también? -se separó de nuevo ligeramente del otro para quedar frente a él, aún muy cerca- Sin importar los obstáculos -remarcó aquella palabra con malicia. Era obvio que hablaba de Miguel y el resto de Arcángeles... incluyendo a Rafael- siempre he luchado valerosamente por lo deseado... y soy alguien que ha deseado mucho durante muchísimo tiempo -su sonrisa fue la de un gatazo satisfecho tras haberse comido algo delicioso...
El hecho de que el otro pareciese cada vez más incómodo hablando no hacía más que aumentar la diversión que él sentía... ciertamente aquello era un círculo vicioso sin fin... o más bien si habría fin... cuando Rafael fuese... suyo... "Mierda... de verdad voy en serio con eso..."
Ah... y por fin el Arcángel que tanto veía y que sin embargo tanto pasaba por alto se dio cuenta de lo cerca que ya estaba de él... y Astaroth tuvo una idea descabellada... algo que jamás se le habría pasado por la cabeza a ningún Abisal... porque ciertamente él sería el único capaz de hacer semejante proeza.
- Los estás viendo en estos momentos... ¿verdad? -susurró con sus ojos brillando inquietantemente. Repentinamente el ambiente se había vuelto algo oscuro- Dime, Rafael... ¿nunca has pensado en que quizá... habría alguna manera de poder deshacerte de ese don que es tu maldición al mismo tiempo? -una sonrisa casi inexistente sustituyó a la amplia anterior en su varonil rostro... que repentinamente reflejaba un poder que no podía ser calificado como aterrador... sino más bien como misterioso y... fascinante... el poder que el Rey de los Contratos poseía... el poder de cumplir casi cualquier deseo mediante un contrato.
Ah... sí... él podía eliminar aquel poder de Rafael... pero sólo si éste último lo desease con todas sus fuerzas y aceptase hacer un contrato con él, algo harto improbable... pero ciertamente no pensaba no tirar dardos a ciegas sólo por miedo a fallar...

Astaroth lo vio pasar a su lado sin intervenir o tratar de detenerlo, sencillamente mirándolo de reojo y quedando de espaldas a él cuando volvió a sentarse, ni molestándose en girarse de nuevo, aparentemente con su guardia totalmente baja. Realmente no tenía por qué preocuparse de ataques por parte de Rafael... pero desde luego el que pensase que estaba con la guardia baja se podría llevar una enorme y desagradable sorpresa si tratase de intentar algo con él en aquel momento de "apertura".
Apenas un segundo después volvió a mirarle finalmente, dándose la vuelta sonriente y observando aquellos gestos que no le pasaron desapercibidos una vez más. Tal vez él no se daría cuenta de cuánto lo observaba... pero ciertamente estaba muy pendiente de todo lo que hacía y parecía sentir, por muy nímia que fuese su expresión.
El demonio escuchó sus palabras en silencio y sin variar su expresión entre amable y divertida, comenzando a avanzar de nuevo hacia el Arcángel lentamente, de forma totalmente inocente, mientras el otro se ponía en pie de nuevo y se alejaba de él, dándole la espalda justo como deseaba...
Dio tres pasos demasiado rápidos para ser realizados por un humano tras el ángel y... depositó sobre sus delicados hombros el pesado y abrigado manto oscuro que había llevvado desde su aparición en el monasterio y que se había desprendido de su atuendo mientras andaba, el cual no tardó más de un segundo en amoldarse al peso del hechicero y a adoptar una constitución más ligera pero no por ello menos cálida.
- No tengo ni idea sobre todo lo que tu boca pregunta... -mintió elegantemente, con un susurro dedicado al oído del arcángel, el cual seguramente sentiría cierta inquietud cuando el Abisal le hablaba desde detrás y aún con sus manos sobre sus pequeños hombros- sólo sé pamplinas sin importancia... como el curioso dato de las múltiples clases de sombras que existen... -sonrió tenuemente, mirando desde arriba aquella coronilla de la que se desprendían flamantes aquellos sedosos cabellos negros- algunas, como las de Bhaal, pueden volverse tan duras como el metal para atravesar a sus enemigos... cuando otras como las mías pueden servir como un cálido manto amoldable que ni a los ángeles inquieta o incomoda... -entrecerró los ojos, exhalando su ardiente aliento sobre aquella cabecita encantadora- de todos modos... si consideras que mi abrigo no es digno de cubrir tu bella efigie... en ese caso te seguiré a donde desees para eliminar el frío de tu cuerpo... -soltó lentamente aquella menuda criatura y se separó para dejarle algo de espacio de nuevo, haciéndose el despreocupado y mirando por la única ventana de la celda, algo alejada del Arcángel, comenzando entonces a juguetear distraídamente con una pequeña llama de color rojo que hizo aparecer entre los dedos de una de sus grandes manos, claramente lanzándole la indirecta más obvia del mundo al frío hechicero. Con alguien como él cerca... no había necesidad de buscar abrigo.

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Miér Oct 31, 2012 7:40 am

>> El arcángel no se encontraba muy seguro de lo que ocurría realmente en ese momento, siendo la primera vez que tenia la oportunidad de entablar una conversación pasiva con un enemigo no lograba comprender realmente su pensamiento, mucho menos podría entender por completo lo que intentaba decirle entre líneas... quizás aturdido por algunas visiones en su cabeza.<<

¿Por qué me mira tanto?... aunque intento no mirarlo mas debido siento su mirada pesada sobre mi todo el tiempo, aun cuando su guardia esta baja… aun cuando somos enemigos aquellos iris no se posan sobre mi como si lo fuera me hace sentir incomodo, esos ojos, esa mirada… es molesto. ¿Por qué vine solo?, debí quedarme con Ezequiel… tengo un mal presentimiento de todo esto. Los abisales son seres realmente sorprendentes y su capacidad para jugar con las mentes es inimaginable, creo que por primera vez una sonrisa cobradora se esbozo en mi boca en ese momento en que pensé que tan estúpido se cree que soy para caer ante tal oferta, entre las miles de cosas que por mi cabeza pasaban sin medida, ida y vuelta de las actividades de casi todo ser que estaba sobre el globo, solo esa imagen que vi por fracción de segundos esta permanente, como si eso fuera una realidad, no quiero aceptar semejante cosa, mis visiones solo deben de verse afectadas por su poder… dejar que juegue así conmigo no es algo muy sabio de mi parte y supongo que debo honrar el titulo que me han dado.

>> Pero en el justo momento en que su espalda se volvió a mostrar al abisal, aquel se movió rápido poniendo en alerta a Rafael que mas que preparado estuvo para lanzar un hechizo que solo a medias quedo cuando sintió el peso abrigador de aquella sombra, sus ojos se abrieron un poco mas de lo normal con ese aire desganado que parecía rodear siempre su entero ser, su cuerpo se vio relajado sintiendo como aquello encima de sus hombros lentamente adaptaba su forma y se volvía mas ligero comenzando enseguida a calentar la piel helada del arcángel, sus iris de plata se movieron hacia la voz cercana que hablaba, su calido aliento sobre su cabellera, un acercamiento extraño…<<

Un abisal puede mostrar amabilidad y consideración, un ángel puede pecar y destruir todo a su alrededor, nunca ha existido el bien o el mal, solo existen seres con diferentes opiniones que juegan en lo interno con la línea gris que se encuentra entre el blanco y el negro… los pecados son solo actos que no eran aprobados por el pensamiento del creador, incluso según supe el mismo lucifer tenia una lista de pecados… pero no deja de asombrarme como un abisal, un hombre del antiguo rey de las tinieblas tiene la capacidad de ser considerado con un enemigo… moví un poco mi rostro hacia donde se había Astaroth, en cierta forma ya no quería pensar mas en algunas cosas.. ¿Debería entonces agradecer su gesto? Pero al mismo tiempo siento que si me acerco mas a aquel que dice que la neutralidad es aburrida terminare metiéndome en problemas… tengo que cumplir con mis deberes así que…

-Nunca imagine que un abisal pudiera ser tan amable pero calculo que esa misma amabilidad es solo parte de una tetra para conseguir mi confianza- suspiro- incluso me ha ofrecido desaparecer lo que en muchas ocasiones me lastima y quizás… si hubiera sido un humano no hubiera dudado, pero como ángel tampoco dudo sobre eso y jamás quitaría de mi lo único que me quedo de mi creador-

No vi la necesidad de mirarlo, ni siquiera de mover mi cuerpo en el momento en que hablaba, mi rostro seguía inmutable en sus expresiones, no tenia por que hacer gesto alguno, aunque piense y piense cosas en mi cabeza todo en realidad esta muy bien planteado, no hay lugar para dudas y enseguida las elimino. Perder mi tiempo con un juego como este no es de mi interés, Astaroth no me dirá nada… al menos no de manera directa, y eso comienza a aburrirme solo esquiva mis preguntas y se hace el tonto, es como si me insultara.

-De todas maneras, se bien que sabe de lo que admite saber y me siento insultado ante su intento de desviar el tema hacia algo que no viene al caso como las sombras-

>> Comenzó a quitarse la abrigadora sombra que representaba un peligro para el siendo que aquel podía controlarla, así que la sostuvo en sus brazos y se acerco al abisal con tranquilidad, parecía aun cuando su mente iba a mil por milisegundo que aquel arcángel de apariencia tan joven y de una inmensurable belleza nunca podría sacarse de quicio tal vez gracias a la costumbre que ya tenia sobre sus visiones, quizás por que así simplemente fue creado, claro que no… simplemente por que el fuego en el interior del ángel se había apagado e ido con el único ser al que amo con tanta fuerza, básicamente era un jarrón vacío que solo seguía el camino encomendado pero… aun así…<<

Cuando ya estuve cerca de el le entregue su “abrigo” admito que fui quizás algo brusco a pesar de la amabilidad mostrada pero en ese momento tenia la sensación que aquel abisal en verdad buscaba algo…

-Agradezco su amabilidad para conmigo, y me abrigado lo suficiente ya no lo necesito- reverencia – por otro lado, viendo que intentar hablar con usted de ese tema se vuelve algo casi inútil, prefiero evitar preguntar sobre ello… aunque una nueva duda esta en mi mente y me gustaría poder despejarla si no es mucha molestia…-

Termine por alejarme de el, no se por que volví a darle la espalda, mi piel se sentía mas calida después de haber usado por un momento aquel “abrigo” en este momento no seria realmente conveniente quitar las dudas que alberga mi cabeza, pero también se que esta oportunidad de hablar con un abisal no se dará dos veces ¿verdad?, ¿Por qué dudo sobre eso?

>> En el interior lo sabia, sabia que esta no seria la ultima vez que hablaría con Astaroth por que incluso lo había visto, aunque la situación planteada fuera una real locura en la mente de cualquier ángel… algo como aquello era realmente un desquicie que solo una mente enferma podría imaginar y quizás no en realidad por que hasta un enfermo mental jamás se imaginaria algo como aquello. volvió a sentarse pero esta vez miro a los ojos del abisal, su mirada seguía apacible no lo miro de ninguna manera particular en ese momento, sus labios se movieron pronunciando las palabras sin ningún tipo de sentimiento<<

-He notado la manera en que me mira, pero mi falta de experiencia en esos aspectos me impiden ver lo que en su mente pasa en esos momentos, aun así… su mirada es insistente, no parece buscar intimidarme… no parece una mirada agresiva como si pensara en matarme… tampoco me mira como a un amigo ya que eso seria demasiado raro, entonces ¿Por qué me mira de ese modo?...-

¿Estará bien?... quizás si hablo de otra cosa, quizás si logro que me hable un poco mas pueda obtener algo, quizás pudiera entre charla y charla soltar alguna cosa que me sirva para lo que pronto se viene a este mundo. Debo estar atento, ahora mas que nunca…



Spoiler:
off Rol: perdón por la demora TT_TT y por que quedo corto... ya le voy a agarrar de nuevo la mano a Rafa x´´D

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 01, 2012 3:04 pm

Estaba esperando algo; una mueca, un gesto descuidado... algo que demostrase que hasta aquel cascarón vacío era capaz de sentir algo o hacer algo de forma involuntaria... y por fin lo logró, tal y como lo esperaba, gracias a su "oferta" acerca de quitarle su don a los Ojos de Dios. La sonrisa de Astaroth superó con creces la esbozada por el arcángel, pero no por ello fue menos sentida. Sabía lo que pensaba Rafael... lo sabía con una facilidad casi absurda, y sin embargo igualmente le hacía gracia y le complacía el por fin haberle arrebatado una sonrisa.
- No hace falta que digas nada respecto a mi oferta, sé perfectamente que la rechazas -comentó antes de que nada pudiese salir de aquella boquita tan atractiva-. Aunque es una lástima... siempre me ha gustado ayudar a hermosas criaturas en apuros -ladeó la cabeza, dedicándole a Rafael una de sus arrebatadoras sonrisas torcidas y maliciosas-, el Creador era un tipo con suerte...

Sacudió levemente la cabeza, tras hacer su acercamiento hasta el otro y verlo mirarlo desde abajo entornando sus atrayentes ojos amarillos y esbozando una media sonrisa al ver aquellos ojos más abiertos de lo normal... después de todo parecía que alguien como él sí que era capaz de sorprender al arcángel de hielo...
- ¡Oh! ¡Me hieres en lo más profundo, mi buen amigo...! -exclamó tras escuchar la "acusación" del arcángel, dramática y teatralmente separándose de él y llevándose una mano al pecho como si le hubiese herido de verdad- Ya te dije que sabía que no querrías deshacerte de tu maldición... aunque considero que es una tontería de tu parte... pero en verdad me ofende que pienses que yo podría tratar de ser amable sólo para conseguir algo a cambio -aquella mano ascendió hasta su frente, haciendo otra dramática postura que exageró con su teatral tono de voz-. Creo que hasta podría morir de dolor...

Puede que Rafael pensase que era intraspasable, que por mucho que maquinase en su mente nada tenía por qué salir de ella... no tenía ni idea de hasta qué punto se equivocaba. Dudaba mucho que sus anteriores reacciones hubiesen sido fríamente calculadas... poco a poco podía ver aquella faceta que seguramente una única persona habría visto en el mundo... una persona muerta que al parecer había fallado al querer llevarse consigo los sentimientos de aquel precioso muchachito demasiado serio y aburrido como para vivir bien... tenía que animarlo de alguna manera para que su personalidad fuese a juego con su hermoso aspecto y dejase de una vez de encerrarse en sí mismo y usar a un muerto como excusa para estar maldito.

- No sé si serás más inteligente de lo que demuestras... pero estás quedando como un tonto con esos comentarios -tuvo que informarle con un tono de fingido pesar el Abisal, su media sonrisa aún adornando su rostro, dándole la espalda al arcángel e ignorando el abrigo que le ofrecía y que, sin que el demonio le prestase atención, se desintegró como si nunca hubiese existido-. Las sombras son el caso... -remató su aseveración, mirando por la pequeña ventana de la celda hacia el oscuro cielo nocturno... la luna especialmente atrayendo su atención. Sus ojos se entornaron.
- Parece mentira que el Vidente no pueda ver nada... -murmuró- aunque supongo que "eso" no es algo que los peces gordos podamos ver con facilidad... si no fuese por mis informantes ni yo estaría al tanto... -añadió para sí, como si aquello tuviese algún sentido para Rafael.

Cerró los ojos cuando aquella voz indiferente volvió a llenar el reducido espacio de la celda, su rostro serio como pocas veces reflejando un poder y una sabiduría y madurez intimidantes.
- Ahora eres tú el que me toma por idiota -replicó cuando el otro terminó de hablar, abriendo de nuevo sus ojos a media asta, una mirada indiferente que, cuando se dio la vuelta y la clavó en los ojos del contrario, superó incluso aquella frialdad del arcángel con creces. Aquella ya no era la mirada de un encantador demonio sensual... era la mirada de un monstruo astuto y terriblemente peligroso-. No te diré nada sobre lo que se acerca... porque no puedo hacer más que conjeturas que, sinceramente, espero que no se cumplan...
Recostados sus brazos sobre el alféizar de la ventana, sus ojos se cerraron de nuevo... y tan rápido como había aparecido, aquella seria y a su modo intimidante pero también atractiva mueca se desvaneció, volviendo a ser sustituída por una media sonrisa y volviendo sus ojos amarillos a brillar enigmáticamente.
- Dudo que te interese lo más mínimo en realidad... pero respecto a por qué te miro... -ladeó la cabeza, sonriendo divertido y encogiéndose de hombros- es sencillamente porque eres atractivo e interesante... y en estos tiempos encontrar a alguien que sea atrayente tanto por dentro como por fuera es complicado... sólo te miro por eso -entornó los ojos, volviéndose su sonrisa aún más sexy-, y porque es eso o lanzarme sobre ti para hacerte cosas que seguramente ni se te habrán pasado por la imaginación que un hombre podría hacerte...

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 03, 2012 8:44 am

>> La actuación del Abisal internamente llego causarle cierta gracia que bien supo disimular tanto en sus expresiones vacías como también en su lenguaje corporal para que esto no pudiera ser notado de ninguna manera por el ajeno, aunque no pudo evitar que por su frente cayera una gota sudor aun con su rostro completamente inexpresivo en ese momento, Astaroth parecía ser un ser que no se tomaba prácticamente nada en serio, parecía ser como un niño jugando todo el tiempo con lo que rodeaba pero al fin y al cabo realmente no le interesaba. No es como si esperara que simplemente el mas poderoso abisal escupiera por su boca todo lo que sabia acerca de todo, pero no estaba de mas ver el punto de vista de aquel y tener una idea de cómo se veía toda la situación desde el otro lado <<

Aunque sin duda alguien así es claro que rompería mi paz a cada segundo, ¿Realmente se toma todo así a la ligera o simplemente es su forma de evadir mis intenciones?... no podía dejar de preguntarme por que el abisal tenia esa extraña actitud tan relajada los demonios tenían un ventaja por sobre los ángeles pues ellos tenían la capacidad de distenderse completamente y encontrar ese punto donde realmente son libres, libres de hacer lo que en gana les viene, libres para expresarse de la manera que deseen una libertad que aparentemente nosotros no simplemente no conocemos. Y ahora después de acusarme de tonto me acusa de tratarlo de idiota… verdaderamente no entiendo y creo que nunca llegare a comprender a estos seres por mas que lo intente por la eternidad, lo mas lógico quizás seria que después de aquí fuera a ver a Remiel, contarle a ella sobre este encuentro, quizás ella pueda ver o entender lo que yo no puedo.

-mmmm?-

Mi cabeza se inclino a un costado y quede mirando al Abisal me había sorprendido un poco cuando hablo de conjeturas… conjeturas… solo eso?...

>> aquellos ojos casi muertos de plata estaban fijos en el abisal en ese momento en aquellos iris dorados que parecían contraponerse en todo aspecto a los del sabio de los arcángeles…<<

-Astaroth… si esas conjeturas que eres capaz de tener… se cumplieran… ¿Qué tan grave seria para todos nosotros en general?-

Decidí mejor hacer una pregunta general, Astaroth podía actuar de mil maneras tontas y hasta molestas pero era claro que aquel ser no era ningún tonto al tema, y aunque no me diera respuestas directas realmente no quería decir que al mismo tiempo no pudiera darme aunque sea un poco de información, a veces hacerse el tonto solo es método de obtener lo que uno desea ya sea esquivando o sea para obtener información, por minima que esta sea, siempre es útil

>> Pero el arcángel no esperaba oír aquello, en su intento de mantener un poco mas la charla de una manera distendida, pensando que así podría escaparse algo útil de aquella boca, Astaroth ahora le confesaba la razón de su insistente mirada, por un largo rato en que el arcángel siguió mirando con ese aire desganado e indiferente todo quedo en silencio, por alguna forma su cabeza no parecía procesar la información de manera correcta, se repetía en su cabeza una y otra vez constantemente todo aquello que dijo al final el abisal… quizás por que en el fondo no quería entender realmente lo que este le estaba diciendo<<

“atracti…vo?.... interesante?”… no pude evitar parpadear un poco mientras mi cabeza seguía en plan de procesar aquello, no es que fuera un tonto… no es que no entendiera lo que estaba diciendo en realidad, pero viniendo de un abisal tenia que buscar que había entre líneas, no esperaba realmente que el fuera sincero conmigo y debido a su anterior actuación era posible que simplemente estuviera jugando como lo hizo tan dramático hace un momento. No me había dado cuenta en ese momento que mis ojos aun seguían clavados en aquella mirada que insistía sobre mi, y ahora parecía que la mía también insistía sobre la suya… aun cuando mi mente estaba un poco lejos de aquel momento.

-Tirarte sobre mi… eh?-

Susurre con voz muy baja, seguía manteniendo ese porte sin expresión, careciendo aparentemente de una reacción normal o quizás esa reacción lo era?... como saberlo realmente al fin y al cabo este tipo de asuntos no son los míos… aunque causo cierta duda en mi ser aquella inconclusa declaración pues bien como el mismo lo había dicho no tenia la capacidad de imaginarme realmente lo que aquel podría hacerme en un momento como ese, en mi mente solo aparecían posibilidades lógicas, como…

>> la imagen del abisal sobre el con su espada clavándola en su pecho, la imagen del abisal en su forma demoníaca tragándoselo como si fuera un bocadito, la imagen del abisal golpeándolo hasta que la sangre salía disparada en todas direcciones y el arcángel quedaba irreconocible<<

Pero eso se supone seria lo lógico.. y si fuera algo que no me imaginaria entonces…

>> la imagen del abisal tirándosele encima como un cachorro buscando mimos?, la imagen del abisal encima de el ofreciéndole una taza de te????, la imagen del abisal encima suyo pidiéndole que sean amigos????<<

-Astaroth… no te imagino haciendo esas cosas-

>>Lo dice por las cosas que se imagino en la segunda parte, y se cruzo de brazos aun pensativo terminando por cerrar los ojos y soltar un leve suspiro por sus labios aterciopelados mientras un mechón de su larga cabellera se deslizo por su hombro cayendo al frente, abrió los ojos tras las imágenes que aparecieron en su cabeza y miro a otro lado esquivando el tener que ver al abisal en ese momento.<<

-Supongo que si… no hablaremos en serio será mejor que me vaya-

Si eso llegara a pasar, seria terrible.. no seria una abominación, algo como eso… no puede ser, solo es una tontería, que tal si el pudiera intervenir en mis visiones? Deja de echarle de culpa si pudiera hacer eso ser los ojos de Dios no tendría sentido alguno… solo viste eso por la confusión nada mas, debe ser el cansancio.

>> presiono con su dedo su frente un poco masajeándola y siguió en plan de evitar mirar a aquel ser terminando por darle la espalda otra vez y dejar que el cabello que estaba al lado contrario de aquel mechón que había caído cubriera la parte descubierta de su espalda<<

-Astaroth ha sido un verdadero placer poder mantener este pequeño momento en su compañía-

¿Por qué dejo que me ponga nervioso?... ¿Por qué permito sentirme así delante de el? ¿Por qué tengo que ver esas cosas en este momento? Esto no va bien, estoy molestándome con esas imágenes… tengo que salir…

>>Aunque sintiera esas confusas sensaciones entre la gracia por ver que el abisal lo encontrara atractivo y esa sensación de desesperación por llamarla de alguna manera que producían esas ultimas imágenes que quizás se acercaban bastante a los que le abisal le había querido decir en realidad con aquellas palabras su rostro permaneció completamente inexpresivo y su cuerpo tranquilo, aunque su actitud si cambio de un momento de a otro siendo que el intentaba sacar charla y ahora decía que se iba, no podía dejar que el abisal notara el nerviosismo al que había entrado por su culpa… quizás por que no quería lidiar con el seguro egocéntrico abisal en ese momento.<<

¿Por qué los abisales y los demonios tienen que ser tan molestos?... >>se pregunto internamente sin percatarse de que su aura aumentaba y que tras ello una lluvia de flechas celestiales cayeron rodeando al abisal y una paso muy cerca de su rostro ((¿?))<< Tan molesto… >> volvió a pensar mientras su aura seguía creciendo y del piso salen las cadenas divinas amenazando como serpientes a Astaroth con encadenarlo (¿?)<< ¿Por qué tenia que venir?... este abisal es tan molesto…

>> Ahora si se comienza a formar una lanza detrás de Rafael por lo que este no podía ver lo que estaba pasando, esta lanza apuntaba directo a Astaroth y se tambaleaba algo inestable por las emociones del arcángel que estaba encerrado en su cabeza sin darse cuenta que inconcientemente esta recitando los hechizos (¿?) pero en ese justo momento que la lanza se va hacia Astaroth el arcángel reacciona y todo se esfuma así como había aparecido<<

Suspire recobrando esa paz y mire a Astaroth nuevamente, incline la cabeza sin comprender por que tenia una pequeña herida en su rostro pero viniendo de un abisal no me extrañaría que por aburrimiento se la haya hecho solo.

-Lamento tener que irme así, pero tengo cosas que atender en este momento-

Hice una reverencia, después de todo hasta el momento el Abisal por mas demente que me pareciera tampoco es que me haya faltado realmente el respeto, no seria correcto de mi parte no ser respetuoso con el.



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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 05, 2012 4:20 pm

Nuevamente no hubo muestra alguno de variación en la expresión del arcángel ante sus tonterías, aunque internamente Astaroth confió en, al menos mentalmente, haber divertido algo a aquel trocido de hielo que parecía querer llevarle la contraria al insistente demonio por los siglos de los siglos con aquella máscara de frialdad que, a pesar de todo, el Abisal sabía que guardaba tras ella un hermoso rostro incluso mucho más fascinante.
A pesar de todo, la seriedad lo había reclamado incluso a él todo por aquel tipo que parecía únicamente interesado en la oscuridad del mundo... sin ser capaz de ver a pesar de su origen la luz que cubría la vida y que no era capaz de iluminar la suya debido a aquella actitud cerrada y derrotista que había adquirido, presumía el Abisal, desde que el Creador había desaparecido...

- Si mis conjeturas llegasen a cumplirse... -su rostro dejó de reflejar cualquier emoción, volviéndose incluso más pétreo e indescifrable que el del arcángel- nuestra situación pasaría de ser mala... a ser nefasta... y ni siquiera puedo imaginarme el daño que podría llegar a suponer en definitiva todo este sin sentido, en verdad... -añadió a continuación un poco más para sí que para el contrario, desviando la mirada de los ojos de plata del muchacho, meditabundo. En verdad aquel asunto no era un tema gracioso ni que se pudiese tomar a broma... y sin embargo Astaroth no es que se entusiasmase por andar pensando en ello. Era un dragón avaro y codicioso... pero puede que precisamente por eso era más que capaz de entender lo corta que era la vida y el precioso regalo... y por eso se sentía tan indignado al ver a alguien que sentía tan poco de aquel delicioso tesoro. No se sentía muy instado a decir aquellas cosas cuando lo que quería era despertar a aquel mentecato gélido para que fuese algo más interesante y divertido...

Ah, pero por fin algo nuevo otra vez... una victoria tras otra llegaba a ser aburrido... pero en el caso del arcángel estaba haciendo que el Abisal sonriese como un gato satisfecho tras atrapar a alguna pequeña víctima roedora.
No había habido respuesta emocional aparente tras la "confesión" de sus miradas, sin embargo el que se quedase totalmente callado y con aquella mirada fría medianamente vidriosa no podía significar más que estaba tratando de procesar todo aquello... algo era algo, seguramente su mente sería un caos (o al menos eso quería creer Astaroth para disfrutar un poco más).
Fue entonces cuando el demonio sonrió de nuevo ampliamente.

- Como ya dije... es casi seguro que ni te imaginas lo que estoy conteniéndome para no hacerte... -comentó con un cierto tono divertido en su masculina voz al escuchar los comentarios del contrario y verle desviar su mirada, al parecer... ¿incómodo?
"Ooooh... esto se está poniendo muy interesante..." pensó para sí el hombre, reafirmándose aún más al escuchar la evasiva del otro (porque era claramente una forma de huír de él, estaba más claro que el agua) y sonriéndose maliciosamente al ver que el otro le daba la espalda. "Demasiado despistado..." sonrió... y sin embargo su sonrisa no duró demasiado. Parecía que realmente había puesto nervioso al arcángel...

Astaroth no se inmutó ni sintió miedo alguno al ver aquellas manifestaciones del poder del hechicero angélico; la flecha que rozó su rostro dejó un surco rojo, cierto, pero aquello no era más que el teatro para disfrazar su esencia... un hechizo tan débil ni siquiera podría hacer una marca permanente en su férrea piel, en el caso del glamour que estaba usando dejando aquella marca como muestra de paso sin que nada de sangre saliese... después de todo nada había penetrado aquella piel.
Las serpenteantes cadenas le hicieron cierta gracia (realmente se le asemajaban a gusanos retorciéndose de dolor en un anzuelo), y aquella especie de lanza que se formó en el aire apuntándole directamente hizo que ladease la cabeza ligeramente, perfectamente preparado para darle un golpecito lateral suave que desviaría totalmente su trayectoria alejándolo del peligro... sin embargo nuevamente no tuvo que hacer nada. Todo se esfumó como si nada cuando el otro se dio la vuelta.
La marca roja se mantuvo unos segundos más de rigor por la ilusión de "humanidad" y luego desapareció como si nada.

- Vamos... no irás a dejarme aquí así de repente... ¿verdad? -inquirió como si nada hubiese pasado entre medias, sonriendo levemente- Como buen anfitrión deberías dejarme disfrutar un poco más de tu candorosa compañía~ -se burló claramente con aquello de "candorosa"... "fría y sosa" habría sido más adecuado en aquel contexto, pero Astaroth como todo buen demonio apreciaba mucho el sarcasmo y la ironía, incluso cuando trataba con alguien a quien le apetecía "abrir" de forma figurada, no enojar.
- Además... es mi deber informarte un poco mejor sobre lo que te haría de no estar conteniéndome si no lo has entendido... sería algo irresponsable dejar que el malentendido se extendiese... -su sonrisa se extendió por su rostro de una forma ligeramente más maliciosa- permíteme...
Y sin mediar más palabra dio dos rápidos pasos al frente sin dar tiempo a reaccionar al arcángel, tomó delicadamente su barbilla con sus rudos dedos y, alzando su rostro, le dio un beso "superficial" directamente en los labios, manteniéndose así apenas unos segundos para hacer que la misma sensación de frío que recorrió su cuerpo recorriese la del contrario al revés... Astaroth era el calor personificado, después de todo, sus labios y en general su tacto era capaz de dejar húmedas y ardientes a las mujeres con un simple toque... de casi la misma forma a los hombres.
Cuando se separó miró dijamente desde aquella misma distancia al arcángel, durante unos segundos serio, como si estuviese evaluando el beso... y entonces esbozó una media sonrisa y se relamió lentamente, disfrutando de aquel sabor electrizante que se mantuvo unos segundos más en sus labios.
- Nada mal... -murmuró, sonriente.

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 08, 2012 6:35 am

>>Como era de suponerse era realmente imposible para Rafael en su estado poder ver con claridad las intensiones del Abisal, era una extraña sensación el desear poder ver mas de aquello que el momento se le era negado visualizar, No esperaba en ningún momento que el Abisal fuera a ser tan extraño en realidad<<

Recordar el como se veía intimidante, poderoso… una imagen avasalladora que siempre estaba del otro lado del campo de batalla, y ahora encontrarme con una especie de niño travieso era casi decepcionante para mi. Siempre había guardado una imagen de los abisales, aquel grupo demoniaco que era quizás hasta imposible verlos juntos, lo cual siempre había sido ventajoso para nosotros… aquella individualidad que cada uno de ellos poseía, y nosotros claro que siempre unidos llevábamos las batallas que se nos vieran encima, juntos siempre éramos mas fuertes.

Solo se burla, seria su naturaleza hacerlo, pero sin entender bien la razón… me siento inquieto, ansioso… ¿me esta poniendo nervioso? Es ridículo en verdad pensar en algo como eso, si lo demuestro me veré débil y eso no es recomendable ante el enemigo, si me quedo… siento que algo pasara, algo que no debería de ser.

>> Esa sensación en su piel, ese presentimiento que se fundaba, crecía y alertaba en la mente al arcángel, ese ser frente a el, tan extraño, altanero, burlón… seguía teniendo ese aire intimidante aunque de un modo difícil de explicar por que el arcángel no sentía temor por el… pero si sentía algo extraño que provenía del otro, y justo en ese momento en apenas unos segundos en su mente vio lo que el Abisal haría, para cuando reacciono ya era tarde, el abisal estaba frente a el… su mente como pocas veces tenia la suerte de pasarle se quedo en un completo y profundo blanco<<

-¿Qué….hac….?-

¿Por qué estas tan cerca?... ¿Por qué me mira de esa manera?... no podía comprender pero si sentí como el nerviosismo creció en mi, como mi pecho se inflo tras una inhalación profunda, todo en fracciones de segundos, sentí como me toco, como sus dedos tan fuerte mantuvieron mi cara en una posición que bien resulto conveniente para Astaroth, enseguida sus labios… la piel de los míos los sintieron, un… bes….o?.

>>Fue pocos segundos que aquel duro, segundos normales quizás para el resto de la humanidad que posiblemente no estuvieran siquiera viviéndolos pues a esta horas los humanos solían dormir apacibles, quizás una de las pocas cosas que le agrada de la humanidad, su corazón irrigo mas sangre con fuertes palpitaciones, un abisal… besando a un arcángel?... quien se hubiera imaginado semejante cuento de ficción? Aun así sus iris de plata que se habían asombrado un poco al contacto de su boca se volvían a relajar reflejando en ellos la completa nada misma como ya estaba tan acostumbrado<<

¿Por qué hace esto?... solo disfruta de su juego, habrá notado que me puse nervioso… solo esta divirtiéndose conmigo creyendo que por mi condición terminare reaccionando, si debe de ser eso, quizás solo esta buscando pelea pero.. ¿Por qué?... ¿Por qué me siento así?. Cuando sus labios se separaron de los míos, aun seguía serio.. lo mire a los ojos como si aquel beso no fuera nada importante, como si no me hubiera provocado nada… pero esos ojos, aun mantuve la inexpresión, aun parecía frío… pero mis ojo no pudieron verlo mas, ¿Por qué?... sentí un gran frío en mi cuando me había besado, uno extraño, tan congelado que ardía… en ese momento lo supe, mis mejillas… sentí el calor que se producía en ellas, esto es… avergonzarse?...

>> Claro que era un lío su cabeza, sensaciones que usualmente no eran cotidianas incluso algunas que ni siquiera en todos sus siglos de vida había sentido, y todo justo frente a los ojos de un enemigo, aunque su expresión era inmutable y sus iris de plata se mantenían fríos… pero ese sonrojo se contraponía a todo lo que el ángel mostraba, puso la mano en el pecho de el cuando escucho el comentario y lo aparto un poco<<

-Mi espacio…. Tu espacio-

Lo mire a los ojos, mantuve un poco la mano es su pecho mientras le explicada con señas donde debía estar y donde yo. ¿En un momento como este como se supone que debería de reaccionar? ¿debería de atacarlo?.. no, si esta buscando pelea no me es conveniente en este momento.

-No deberías jugar con algunas cosas ¿Que tal si alguien viera?... un Abisal con arcángel, es quizás la abominación mas grande que se podría pensar…-

>>No había mucho que decir, solo obviedad… reacciones normales que cualquiera hubiera tenido, sabia que había Ángeles que abandonando su condición como tales se relacionaban con los demonios, pero… un arcángel es una historia diferente<<

-Le pido que deje de burlarse de mi de esta manera… ¿Tan débil le parezco que no puede sentir un mínimo respeto por mi como un enemigo?... -

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 08, 2012 9:06 am

Ah... aquella reacción, aquel tartamudeo... el sonido de palabras entrecortadas por la sorpresa, el desconcierto... la incredulidad... fue sencillamente delicioso, lo más hermoso que había experimentado en siglos por la cantidad de esfuerzo que había puesto en aquello.
Había preparado el terreno, había plantado las semillas del nerviosismo y había terminado por regarlas con aquel apasionado y sin embargo casi "recatado" beso que, a pesar de todos los pesares, había tenido que ser más breve y superficial de lo que le hubiese gustado para que el arcángel no tuviese tiempo de reaccionar negativamente... como por un momento Astaroth había registrado por posibilidad de que terminase ocurriendo si no era lo bastante rápido, breve... e intenso sin llegar a pasarse (algo aunque no lo parezca complicado de calcular...), lo cual había sido cumplido en todos los aspectos a la perfección.

Puede que Rafael pensase que no se había dado cuenta... pero con un oído como el del Rey de los Dragones era imposible que no escuchase el fortísimo latir de aquel pequeño y dulce corazón que, al parecer, recibía la primera descarga de adrenalina en siglos... Astaroth se estaba inflando como un pavo real con tanto éxito satisfactorio.
Al ver que la inexpresión volvía a aquellos ojos de plata, sin embargo, Astaroth se le quedó mirando tranquilamente pero sin desviar su intensa mirada ni un segundo de los ojos del contrario, casi como si estuviese viendo su interior... removiendo en él y sacando todas sus emociones escondidas a relucir... como si supiese ahora sí que realmente lo estaba poniendo muy nervioso por mucha máscara de indiferencia que se pusiese para tratar de esconderlo.

Pero lo que sacó, ahora sí, toda la satisfacción del interior del demonio fue aquel sonrojo que le hizo derretir entero... su mandíbula se tensó cuando sus dientes coincidieron, casi rechinando por la presión que hizo al tratar de contenerse y no volver a lanzarse sobre aquel ser al que estaba logrando romper de tan poquito a poco y que sin embargo ya era tan sumamente adorable.
Una sensual sonrisa de depredador se formó en su antes tranquilo rostro cuando el otro dijo aquello del espacio... parecía que aquel Arcángel no era capaz de entender que cuanto más se resistiese, más provocaría a aquel Abisal de la Codicia.
- Yo no juego... -su sonrisa dijo lo contrario- yo experimento... arriesgo... y gano -ladeó la cabeza aún con aquella astuta y divertida sonrisa en su rostro-. No es mi naturaleza, es mi sino... y si alguien me viese llevándolo a cabo sencillamente lo exterminaría -se encogió de hombros-, después de todo eso también entra dentro de mi forma de ser... si alguien busca perjudicarme lo elimino. Es simple, eficaz y te ahorra muchos dolores de cabeza...

Y entonces, por primera vez, Astaroth supo con exactitud (más bien lo predijo) lo que pasaba por la mente del arcángel... y respondió con plena confianza de estar acertando.
- No es diferente... y el simple hecho de que te lo hayas planteado ya arroja bastante luz sobre cómo te sientes, por mucho que trates de complicarme el trabajo poniendo esa cara -comentó, sonriendo levemente y señalando su rostro indiferente.
- Y por cierto... -se acercó de nuevo ignorando el "espacio" del contrario, quedando su rostro a apenas milímetros del del otro- no eres débil... no lo pareces... pero me gustas, y no puedo evitar burlarme cuando haces tantos esfuerzos por ser tan "difícil"... -esbozó una sonrisa de tiburón- nuevamente es burlarme... o lanzarme sobre ti... -ladeó la cabeza, componiendo una expresión falsamente pensativa- de hecho... creo que elijo la opción de lanzarme sobre ti -concluyó, volviendo a cubrir el poco espacio que los separaba para darle otro beso, en esta ocasión penetrando sin "piedad" con su lengua en la boca del contrario, invadiendo aquel dulce y, supuso, virgen espacio con tanto placer como el que sentiría al penetrar con su mandoble a Miguel... todo mientras sus fuertes y musculosos brazos rodeaban aquel esbelto cuerpo y lo pegaban hacia así, evitando que el otro pudiese escapar de aquel apasionado envite hasta que el demonio estuvo satisfecho... que fue tras explorar con su lengua cada rincón de la boca del otro, cuando por fin lo dejó irse de su lado, sonriendo y normalizando su levemente alterada respiración; después de todo él tampoco era fácil de poner a jadear... menos por algo tan "puro" (pues así seguía considerándolo él).

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Vie Nov 09, 2012 1:02 pm

>> las palabras del abisal eran extrañas pues rozaban la belleza y la atrocidad al mismo al mismo tiempo, una bella atrocidad… su firmeza y convicción eran realmente sorprendentes pero al mismo tiempo era un ser espantoso que era capaz de matar por razones tan poco importantes, por que en primer lugar si no hubiera hecho lo que que hizo no tendría que matar a la persona que vio de casualidad la abominación de aquel acto<<

¿Por qué?... ¿Por qué tenia que hacer eso?... claro que esta jugando, ¿Creerá que por que vine solo puede hacer este tipo de cosas?, ¿Por qué me dejo alterar así por este abisal?... mantuve la calma… ¿Qué sentido tenia demostrarle algo a este ser? Admito estar molesto, me molesta cuando los seres como este creen que pueden pasar por encima del resto y hacer lo que desean así como así…

-No me extraña en realidad que digas algo así, después de todo eres un ser oscuro… no hay mucho mas que esperar de alguien de tu calaña-

Afortunadamente mi cuerpo y mi cabeza se encontraban apacibles, el nerviosismo no era tan grande como para dejarme en un completo caos interno, podía manejar esto, no le tengo miedo.. se que puedo manejar estas cosas, si me veo débil ante el abisal seria terrible, no puedo dar esa imagen, no dejare que me vea como alguien así.

>> convencido de eso se mantuvo firme en su lugar, no estaba dispuesto a dejar ser intimidado por los actos aberrantes de este ser, no le demostraría nada, no haría nada en su contra tampoco o al menos eso pensó en ese momento, simplemente no le permitiría de ninguna manera hacerlo retroceder o lograr que su frío ser se modificara a su antojo solo para su propia diversión..<<

¿Qué dijo?... ¿complicarle el trabajo? ¿Acaso espera que me quede simplemente y actúe como el quiere?... ¿Qué locura esta?.. supongo que todos los abisales son así en realidad, completamente imposible entender seres que solo actúan por cosa del momento sin pensar en las consecuencias ni en nada parecido, ellos no tienen prácticamente ninguna nobleza ni ninguna actitud digna, abominaciones que caminan por le mundo con la intención de corromper el orden natural del mismo... ¿Qué?... sentí como esos ojos que me regalo mi creador se abrieron un poco al oírlo, no me veía débil… entonces ¿Por qué?... respuesta que el abisal no tardo en responder… que ilógico lo que decía, como podía decirme esas cosas, somos enemigos… nos mataremos en el campo de batalla como debe ser ¿verdad?...

>>Pensar y distraerse en ese momento no fue precisamente la mejor de las opciones ni lo mas sabio que podría haber hecho… en cuanto las ultimas palabras del abisal resonaron por todo el espacio llegando a sus oídos ya era tarde a cualquier reacción. Cuando había decidido no retroceder aun cuando aquel se había acercado tanto no pensó que el abisal volvería a hacer aquello pero esta vez… fue diferente<<

Sus labios... otra vez en mi boca ¿Qué le pasaba a este demonio? Mis ojos se cerraron fuerte fue algo que no pude evitar, intente separarlo con mis manos posándolas en su pecho pero… me tenia abrazado… era calido y al mismo tiempo frío, las sensaciones que producía eran raras, esto era algo que ya había visto antes, hombres que arrasaban con mujeres tomándolas a la fuerza. ¿Acaso Astaroth me veía con esos ojos como si fuera una mujer? No, no puedo permitirlo…

-¡!!!!! –

En el preciso momento en que pensé en alejarlo con un hechizo ese ser como si adivinara mis actos me desconcentro con su lengua en mi boca, ¿Por qué?... no tenia sentido seguir haciendo fuerza mis manos cayeron y mi cuerpo se relajo, lo mire con mis iris de plata, sin emoción, sin nada que reflejara nada a lo que hacia, no le daría gusto alguno por esto… ya no… no dejare que corrompa mi ser con sus juegos.

>> Cuando el abisal se aparto, el arcángel no se movió ni un centímetro, estaba convencido del juego del abisal y no caería en eso, no le Daria el gusto… así que simplemente acomodo la mecha que estaba sobre su hombro hacia atrás como si no hubiese pasado nada, lo miro de nuevo sin ninguna expresión, su cuerpo estaba completamente relajado, su mente encontró el centro de nuevo y de ahí no iba a ser removida mas por aquel demonio<<

-Si quiere que me quede y le haga compañía no tengo ningún problema… no hay nada que hacer realmente entre tanta paz falsa, pero le pediré encarecidamente que por favor.. no haga eso de nuevo, sus labios son asquerosos para mi…-

Ya no me importaba si sentía insultado, pase por su lado y me senté en aquella roca, respire tranquilamente, y en mi mente lo supe… eso que hizo… no fue asqueroso, pero no puedo dejar que lo haga quizás si se ofende se vaya y esta noche encuentre el fin de una vez.

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 17, 2012 12:05 pm

Astaroth había sonreído ampliamente ante las despreciativas palabras del contrario, encontrando aquella frase especialmente divertida... por la verdad que contenía y que, sin embargo, no era más que una de las muchas verdades a medias que tanto una raza como la otra poseían la una sobre la otra.
- En ese caso debo decirte que a mí si me extraña que seas una persona tan fría y testaruda teniendo en cuenta que eres un ser luminoso que, supuestamente, representa los sentimientos positivos... ¿dónde está el amor en ti? -ladeó la cabeza sonriendo en esta ocasión con un deje de crueldad en su mirada- ¿Acaso ese amor murió con ese patético ser que "desapareció de la noche a la mañana sin dejar rastro"? -inquirió, argumentando su pregunta con la versión sobre la "muerte" del Creador que poseían los ángeles... algo verdaderamente poco creíble por parte de los demonios que, no siendo más que simples seres oscuros, no podían menos que pensar mal y creer firmemente en que seguramente había sido el nuevo Rey de los Ángeles el que había asesinado y suplantado al anterior.

Durante unos perfectos segundos tras lanzarse sobre él de nuevo de aquella manera casi (o sin ese "casi") dominante había habido reacción, y nuevamente el satisfecho Abisal había disfrutado aún más de aquel pasional beso en el que, realmente, él era el único participante activo y, que al final, terminó siendo directamente unidireccional cuando su "pareja" pareció convertirse en un monigote inerte de lo más cálido y delicioso... pero inerte al fin y al cabo, algo que realmente a Astaroth no le gustaba más que para sus objetos de coleccionista.
Pero al final y después de todo... él siempre acababa entreteniéndolo y divirtiéndolo aunque estuviese en aquel estado cerrado y frío. Astaroth no pudo evitarlo... soltó una carcajada.

Durante unos segundos únicamente su risa se escuchó tras aquella réplica cortante y ofensiva por parte del otro, al calmarse logrando mirar de nuevo a Rafael con aquella sonrisa jocosa aún presente en su varonil rostro.
- D-dioses... -dijo, pasándose una mano por sus largos cabellos negros y despejando su rostro de ellos, curiosamente dándole un aspecto incluso más atrayente así- aún sigo preguntándome cómo es que somos nosotros los que en las historias siempre somos considerados los más idiotas... -soltó otra carcajada un poco más tenue que la anterior, pero igualmente sentida; no podía evitarlo, aquello era demasiado divertido.
Le lanzó una mirada ahora sí totalmente burlona al arcángel.
- Queda totalmente descartado que parezcas o seas débil... ahora respecto a tu capacidad intelectual, ciertamente debo ponerla en duda por tus comentarios -sacudió la cabeza, sonriente-. ¿De verdad piensas que esa mentira tan pobre puede engañar a alguien que lleva desde que el mundo es mundo mintiendo?

Sin que su reacción fuese predecible en lo más mínimo, Astaroth nuevamente se adelantó con rapidez y se colocó casi encima del muchacho sentado, alzando un brazo amenazadoramente... para, dejándolo estático en el aire, soltar de entre sus dedos un colgante con una amatista engarzada, que quedó oscilando frente al rostro del arcángel únicamente sujeto por los dedos del demonio.
- Veo que hoy ya has vivido más de lo que puedes digerir con tu actitud de estalagtita gélida... ten esta pequeña muestra de mi aprecio aunque luego la tires por ahí -se encogió de hombros-. No te preocupes porque esté embrujado... lo está, pero únicamente para avisarme si estás en peligro -su sonrisa fue más cálida... y curiosamente sincera, aunque tuviese cierta dosis de malicia y sensualidad como no podía ser de otra manera-, tengo que cuidar de mis "inversiones", después de todo... -comentó de una manera que podría considerarse despreocupada, y hasta casi alegre.

Dejando caer el colgante en el regazo del arcángel que permanecía sentado, Astaroth aprovechó la diminuta distorsión que causaría aquella acción en la atención del contrario para volver a inclinarse sobre él y, en esta ocasión, sencillamente depositar un suave beso sobre los labios del otro antes de volver a separarse y erguirse, esta vez según había calculado, de forma definitiva. Era hora de irse... ahora que se había cerrado en banda ya no progresaría más con aquel iceberg, al menos aquella noche; debía darle tiempo a digerir todo lo que había pasado... y todo lo que le había hecho sentir el Abisal.
Dándose la vuelta con un ondeo de su capa (que en aquel mismo instante reapareció a su espalda), Astaroth apenas lanzó una última mirada acompañada de su encantadora sonrisa por encima de su ancho hombro, haciendo una leve reverencia de cabeza como despedida.
- Hasta la próxima vez que nos encontremos, Rafael... -dijo con voz profunda, ahora sí dándose la vuelta y dirigiéndose hacia el pentáculo que el acólito del monasterio había dibujado en el suelo para aprovechar los restos de la magia demoníaca que había dejado y volver al lugar del que había sido arrancado hacía apenas unos minutos. Sentía como si hubiese pasado horas lidiando con aquel trocito de hielo tan apetecible...

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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 22, 2012 11:43 am

Era todo tan enredado, que era lo que estaba pasando en este lugar?, un abisal comportándose de ese modo con un arcángel, acaso realmente era posible que un abisal tuviera semejante deseo hacia un ser que por pura naturaleza es su enemigo?... aquella joya en el collar que quedo en su regazo la miro sin expresión, ni siquiera se despidió del abisal simplemente no entendía nada sobre aquellos y lo mejor quizás era que así fuera. No había podido conseguir demasiada información pero si quizás algo que pudiera mantenerlos mas prevenidos, algo que parecía incluso asustar al mismo Astaroth de alguna manera si aquella conclusión resultaba cierta pues entonces parecía que no solo los Ángeles estarían en una situación complicada, se puso de pie sosteniendo aquella joya, que se suponía que debía de hacer con ella?... confiar o no confiar en aquel demonio era tan complicado pero simplemente la mantuvo sujeta con la mano no había mucho mas que pensar y hacerlo en ese momento con su cabeza hecha un lío no seria realmente lo mas lógico ni sabio pues sus conclusiones podían verse mal hechas, así que comenzó a dirigirse a la salida sin mas no había mas razón para quedarse en ese lugar… apretó la joya en su puño dejando la cadena caer y mecerse a su paso… llegando así a su cuarto y sentándose en su cama… volvió a mirar aquella joya sin sentir ningún amenaza por ella, pero confiar en los abisales podía ser el peor error que un ser como el podía cometer… aun así, se coloco el collar en su cuello y lo escondió bajo la ropa terminando por recostarse y mientras el sin fin de imágenes pasaba por su cabeza por primera vez simplemente estas parecieron no afectarle su mente concentraba estaba en todo lo ocurrido y todo aquello que aparecía gracias al regalo de su creador parecía quedar en un segundo plano. Terminando por quedarse dormido pero como siempre aquella noche seria diferente entre imágenes e imágenes de los actos humanos durante la noche mas de una vez sus ojos se abrían y veían su entorno…


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Re: ---The Daemonic Charming Prince--- [Priv Rafael]

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