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Encuentro en las fábricas

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Encuentro en las fábricas

Mensaje por Ariel Espartan el Miér Sep 05, 2012 7:26 am

Ya había pasado una noche de su primer visita a las fábricas y escape de los ojos vigilantes de Darryel y otros sirvientes de Natasha, ella seguía ocupada en muchas cuestiones por lo que Ariel gozaba de mucho tiempo libre, especialmente en las noches, los nervios no lo dejaban dormir y a veces hasta leves pesadillas recordando las pérdidas del pasado, hacía muchos días que venía durmiendo mal y no entrenaba por lo que sentía que estaba perdiendo estado, se sentía, en efecto y por tanto ... debilitado. No pudo contenerse, tomo nuevamente aquel pesado abrigo negro y salió a caminar por entre la zona de las fábricas, este lugar le llamaba particularmente la atención, sabía que las criaturas de la noche lo frecuentaban así que posiblemente pudiera toparse con algún demonio y averiguar información ... había intentado localizar a Kasiel en el pasado sin obtener información sustancial, eso lo preocupaba, después de todo era su misión divina lo que se llevaba todo de él. el viento se escurría violentamente por entre las estructuras de los edificios generando un sonido silbante, las nubes tan negras como el cielo mismo anunciaban una funesta tormenta ¿quizás un mal presagio del destino que se avecinaba?, todo el escenario en sí se tornaba terrorífico, podía oír el aullido de algunos perros en la distancia, grandes grupos de perros callejeros solían pasear jugando a esa hora que las personas dormían profundamente. Sus pasos dejaban huellas firmes y evadían el polvo al tiempo que la cola de su sobre todo flameaba con cada movimiento de sus piernas, apenas podía ver a una esquina de distancia pues las nubes en Inglaterra son bajas y suelen ser el refugio perfecto para vampiros o cualquier otra criatura maldita al acecho de los imprudentes, desde hacía ya varios siglos en la isla. Por el aspecto se preguntaba si algunas de esas fábricas habían sido abandonadas, o bien eran el alojo de pandilleros y alcohólicos de turno no quería pensar que los trabajadores tuvieran que soportar semejante explotación, el fuerte olor a proletariado no era muy compatible que digamos con ese exquisito perfume a rosas que brotaba de su piel y sus cabellos de manera extraña como siempre había sido. Pobres hombres a la deriva sin el amor de su creador, sin la protección de sus ángeles, a la deriva de criaturas temibles dispuestas a torturarlos y de hombres de pecado que se beneficien de su carne, delincuentes, malhechores y bellacos, sin embargo no existía un ser en ese lugar con un poder suficiente para ser amenaza para el pelirrojo o al menos eso era lo que el creía. Muchas de las fábricas se caían a pedazos, los vidrios rotos, las paredes hendidas, le disgustaban pero a la vez le agradaba todo ese misterio tras ellas, por otro lado pensaba en Remiel, en su predisposición a vivir aventuras, pensaba si algún día podría salir con ella a dar un paseo nocturno, pero de todos modos no era buena idea meterse en un lugar así y ya era bastante dificultoso para él escapar de la ingeniosa vigilancia de todos sus guardias, una emoción muy cálida brotó de su pecho y no pudo evitar reír después de todo seguro que no había nadie para escucharlo en calles y calles a la redonda… así el galante caballero se abocó a la búsqueda de algún maldito que pudiera agraciarse concediéndole información sobre sus hermanos, desde que había llegado aún no había podido ver a Miguel o Kalel por ninguna parte y apenas conseguido noticias.

Viró la cabeza raudamente hacia un lado y sus cabellos acompañaron el movimiento dejándole la visión libre. se fijó que su espada que llevaba siempre a todas partes estuviera debidamente ceñida al cinturón de cuero, el orgulloso noble moría por un trago, y tanto caminar comenzaba a volverse muy aburrido, el panorama no cambiaba para nada, no importa cuanto avanzara. Su forma tan finamente diseñada y a la vez tan masculina y esbelta, destilaba perfección, alto, ancho de espaldas, con un cuerpo envidiable ahora envuelto en aquella camisa y sobre todo oscuros, así como en su pantalón y botas de cuero muy acordes a la época pero de corte simple, sus cabellos cayendo hacia los lados de su rostro y delante de sus hombros rojizos y brillantes pero no tanto como su mirada angelical, dulce y al mismo tiempo firme, llena de seguridad y motivada al esplendor, como joyas que se pulen por si solas.

Nuevamente llegó a la zona de los telares, se preguntaba si volvería a encontrarse con aquella persona. ¿Qué buscaba tan ilustre caballero en alguien tan irrelevante para sus propósitos?. Sonrió filosamente de medio labio mirando de cerca las paredes de una de las viejas fábricas. Verdaderamente que todo parecía venirse abajo y muy cerca de allí había un desagradable aroma a podrido o quizás a muerto que le ponía los pelos de punta y ofendía su sensible olfato. juntó sus párpados y continuó su marcha, llegando al cruce de caminos, a lo lejos había una fabrica enorme que desentonaba de las demás ¿Quién sería aquel burgués propietario de semejante edificación? se lo preguntaba, pero a esas horas nadie iba a darle respuesta, así que de todos modos decidió acercarse personalmente a ver que había en sus interiores. Sus pasos galantes y precisos pero a la vez etéreos era como si la misma sombra de su efigie fuera la noche trayendo nubes de revolución a la Villa de Rose.


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Amaimon el Jue Sep 06, 2012 12:43 am

¿Ya les había dicho que las mujeres eran hermosas? Pues lo eran ¡claro que si! Sus curvas, su suavidad, sus delicados aromas, la forma en que llevaban el cabello o incluso sus sonrisas, Amaimon encontraba encantador cada pequeño detalle en las mujeres porque las consideraba delicadas y suaves, no se permitiría herirlas si tan solo pudiera controlarse. Porque también eran consideradas, sabían escuchar y confortar, por cultura común sabían cocinar y eso le encantaba también, siempre estaban cuidando su aspecto y aún la más ruda tenía sus momentos donde sus ojos resplandecían de hermosas maneras.
Todas excepto Lilith. Ella era aterradora.

El punto de las mujeres y sus encantos era que normalmente no podía contenerse y terminaba por comérselas... ¡eran demasiado hermosas y en efecto eran suaves! Eran delicadas y tenían... tenían ese delicioso dulce sabor que-- Bueno, para no hacer larga la historia, había terminado por comerse a otra de sus amantes y las máquinas de algunas fábricas podían reducir huesos humanos a simple polvo que era mucho más fácil de digerir y algunas veces suavizaba la carne en ellas. De modo que andando por ahí de noche, no tenía a quien darle explicaciones a nadie, además de que siendo un trabajador tenía acceso a la mayoría de ellas. Si dudaban de sus palabras y de los grandes ojos de perro pateado que podía poner, bastaba con abrir a un lado a los ridículos vigilantes que los burgueses ponían en las entradas de las fábricas grandes. De noche podía pasear todo lo que quisiera aunque las manchas de sangre de su abrigo se notaran a plena vista, no había vistas a las que presumirlas porque no había nadie cerca a esas horas.
Al menos eso era lo que el Abisal pensaba, que podía comer tranquilo a alguien que había asesinado sin querer...

Salía de una de las grandes fábricas corroídas por el óxido cuando su olfato le advirtió de un aroma nuevo en el ambiente. No era la humedad acostumbrada, no era el cobre en el ambiente ni los metales pesados que se diluían en los hornos, no era el polvo de hierro ni el azufre que usaban como material volátil, no era la dinamita ni el aroma a sangre que traía en la camisa, no era tampoco un aroma humano, ese tan familiar para el Abisal del sudor y la mugre. Levantó el rostro buscando conocer un poco más de ese aroma... era ¿perfume? Un perfume caro, podía decir. Estaba acostumbrado a ellos porque su hermano mayor tenía una colección asombrosa de ellos y Amaimon tenía buen olfato cuando se trataba de cazar una presa, había sido diseñado para aquello, ¿Qué hacía un perfume caro en la zona de las fábricas? Le picó la curiosidad y se cargó en la espalda la pesada gabardina café que llevaba siempre, todavía no tenía frío suficiente como para usarla pero aplicaría su primera técnica de intimidación: parecer más grande de lo que era. Los humanos no resistían esas imágenes.

Aquél aroma era un perfume que había sido producido en cantidad limitada, solo un par de cientos de botellas rondaban por el mundo, el que lo usaba tenía que ser un noble ¿Arreglo de cuentas con las clases bajas? Si llegaba a conocer a la pobre rata que le debiera dinero al burgués terminaría por asesinar al rico para defender al pobre. Uno tenía que aferrarse a lo que conocía ¿no?
Pero no era un rico con cuentas pendientes, caminó lentamente detrás de él y su cabello de un rojo brillante le saltó a la vista. ¡Peor aún! No era un rico y ya, era un ángel, olía a ángel perfumado, ¿Qué hacía ahí un ángel perfumado?... No, no se quedaría con la duda, no todos los ángeles habían sido unas perras después de todo, Elliot Kasiel se lo había demostrado, éste en particular estaba en su territorio de trabajo, estaba donde el Rey de la Tierra tenía ventaja estratégica ¿tendría algo que ver con sus encuentros con el ángel? .... Bueno, olía bien así que iba a acercarse a esa roja figura que definitivamente desencajaba con todo lo que le rodeaba.

- ¿Pero qué tenemos aquí?
Preguntó en voz alta cuando estuvo a menos de tres metros del ángel de cabello rojo, podía decir que era un ángel aunque todavía no diferenciaba de qué clase.
- ¿Acaso se ha perdido, Señor? ¿Puedo ayudarlo en algo?
Aunque, como siempre, era amable hasta que se le demostrara lo contrario o le atacaran de alguna forma. El ángel de momento podría solo estar perdido en un mundo que definitivamente no era el suyo pero en el que el Abisal se desenvolvía muy bien, si podía sacarlo de ahí rápido y sin que le causara muchos problemas sería mejor.


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Uriel el Jue Sep 06, 2012 2:22 am

Teniendo que juzgar las almas de los muertos para designarles su último lugar de reposo, suponiendo, claro, que lo merecieran, Uriel no tenía realmente mucho tiempo libre... aunque dicho término era algo absurdo para un ángel en realidad. Especialmente uno con esta tarea. Después de todo, criaturas de todo tipo mueren cada segundo que pasa; es casi imposible buscar momentos sin que el inevitable destino de los mortales llegue a su fin. Además, ya se había dado el lujo de dejarlo por un rato en los últimos días; ya había tenido suficiente "trabajo acumulado" como para querer más. Sin embargo... había algo diferente con este día.

Normalmente hay pequeños lapsus en que la cantidad de almas disminuye, y esta mañana dicha cantidad comenzó a disminuir gradualmente durante un... par de horas, hasta que, eventualmente, cesó. Esto jamás había pasado, pero Uriel tan sólo se sorprendió y esperó. Sí, era raro, pero supuso que sería algo pasajero. En efecto, pero hasta pasadas un par de horas después, el flujo volvió. Y al poco rato cesó de nuevo.

Siguió haciendo esto hasta medio día, y Uriel, preocupado, había buscado a sus superiores, pero no logró localizar a Kalel (para variar) y Miguel no estaba. El resto de sus hermanos seguramente no sabría nada al respecto. Volvió a sus deberes cuando de nuevo las almas comenzaron a venir, y siguió así durante el resto del día. Parecía que el extraño suceso había cesado ya del todo, pero ya casi al anochecer las almas dejaron de llegar de nuevo, y esta vez pasó más tiempo que antes sin que una llegara. Se decidió, pues, a salir a buscarlas. Se le había ocurrido que quizá algunos abisales, o su misma Reina, habían interferido de alguna manera; que quizá estuvieran llevándose las almas de los difuntos directamente al averno. Pero la idea sonaba demasiado imposible incluso para ellos.

Había estado buscando durante varias horas algún ser en sus últimos momentos, alguna criatura suspirando por última vez. Siendo el Juez, encontrar tales situaciones no era difícil, pero ahora... simplemente no daba con ninguna. Pero tampoco había visto ningún demonio. ¿¡Qué rayos pasaba con este día?! En medio de su travesía, demasiado alterado para haberse dado cuenta de a dónde estaba llendo, se encontró sobrevolando la zona de las fábricas, y decidió terminar su vuelo encima del frágil techo de una, para aclarar su mente. Empezaba a tener la idea de que era una especie de mal augurio... algo que delataba los inevitables hechos que no tardarían más en desatarse. Siempre supo que era cuestión de tiempo para que sus Reyes decidieran ganarle a las apariencias de su obvia atracción a través de la guerra. Habiendo tomado los lugares de los Creadores, debían tener también su escencia, así que era inevitable que no sucediera los mismo con ellos entre ellos. Pero no entendía qué tenía que ver esto con los que ya estaban muertos. De no ser porque sonaba demasiado paranoico, incluso para él... pensaría que quizá los lugares a los que pertenecían los muertos peligraban también, y que de alguna manera la naturaleza del Universo intentaba, cual animal respondiendo a su instinto, alejar del peligro esa parte de sí.

Pero no... antes de llegar a tales afirmaciones tan dramáticas debía asegurarse de que no era algo ocasionado por sus hermanos contrapartes.

Observando los decayentes alrededores de esa zona, al poco rato notó a alguien con una cabellera batante sobresaliente, indudablemente ángel, vagando. Se le hizo muy raro ver a uno por allí, pero no le dio importancia. Pero el hecho de que comenzara a ser seguido por un demonio, un abisal sí era digno de atención. Pero... se quedó observando. No iba a hacer nada a menos que el abisal demostrase obvias señas de atacar. Después de todo no era raro verlos aparecerse a ángeles nada más para burlarse, no necesariamente para atacarlos. Además ahora no estaba muy centrado como para entrar en una pelea.



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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por EnLLeL RiuHiRiN el Jue Sep 06, 2012 3:32 am

** La ne brusca noctambula se yergue con poder y orgullo ante la colosal tierra, delegando sus brazos obscuros por las calles de la vieja villa rose, aquella ciudad dormida quien entre disturbios, ronquidos, peleas, maullidos y ladridos de funestos animales entre lo que aparenta ser una especie de ambiente nauseabundo por el aroma de vagabundos, cuerpos en descomposición o el simple hecho de volver las calles baños públicos se aconglomera las estructuras de fabricas que corresponden a los nombres o seres de la alta sociedad de la villa, siendo uno de los colosos mudos el testigo de una reunión fuera de lo usual, ante las voces roncas, el toser de entes pordioseros y el caminar abstracto de borrachos que rápidamente eran asesinados o robados, se apego el mausoleo de la producción en masa a detener frente a sus puertas a un pelirrojo sujeto de gran envergadura y porte magnánimo seguido de lo que aparentaba ser un gran secuaz de la mafia organizada vigilados desde lo alto del monumento de hierro y acero fundido en una helada pirámide a lo alto, por quien fuera uno de las personificaciones de la luz, solo un par de vocablos se habrían escapado mas la atmósfera ya se había vuelto sofocante, irrespirable y totalmente desatibada de ruido o vida alguna mas que la de los tres integrantes de tal reunión incomprensible, ciertos segundos pasaron una eternidad milenaria para los que en la calle yacían quienes fueron abrupta-mente cortados en su precaria situación por el rechinido de las enormes puertas de la estructura frente a ellos, de aquel umbral de altas extensiones sobresaldría una entidad de ébano solido, una figura de estampa magnánima mas de obscura silueta, fornida apariencia y profunda esencia que dejaba escapar un aroma a mediterráneo, sales y flores silvestres de un continente olvidado hace ya algunos años, encubierto de una larga túnica a forma de abrigo de piel de color grisáceo opaco conocida como gabardina ondulando hasta los pies de este recubiertos de duras botas tachonadas que aclamar un resonar enigmático a su andar retumbando por las vacías calles, sus brazos balanceados a sus costados mientras un gesto de incertidumbre escapa para los demás presentes, ya que el gesto de este es recubierto de sombras, tinieblas y eternos abismos que dejan escapar un par de labios varoniles, semi gruesos y delineados en su comisura por una especie de grata sonrisa ya que este resentía la poderosa resonancia del lugar y reconocía los espíritus, almas y fuerzas que le habrían atraído a la ciudad, sin perder tiempo mas que el de dejar destellar su cabello platinado sin chispazo o brillo alguno mas que el tono claro del gris para consumar con portente voz a los presentes

- caballeros !... valla no esperaba que tan pronto levantara tanto revuelo mis ideas... mas aun la fabrica no esta abierta... o es que acaso desean trabajar en ella... si es asi para poder tomarlos en cuenta dentro de mi grupo de colaboradores y empleados -

agrego honesto, directo, sincero y rompiendo la escena mientras de a poco la luz daría contra su cuerpo, dejando notar por la apertura de la enorme túnica que de sus hombros péndula al suelo un traje de finos negros y blancos matices, un largo pantalón de piel que va recubriendo sus botas a lo bajo dada su forma acampanada y asi mismo una blanca camisa victoriana, de florete al frente cual descubre un potente torso a la vista por la apertura de la misma prenda, un cuello grabado por una especie de tatuaje cual mango apenas visible a la cercanía dada su tenue color, mientras su voz dejaba escapar la escala de la alta alcurnia, su porte magno de un cuerpo de mayor volumen y altura que el pelirrojo delataba el centro de atención, una postura totalmente erguida, una espalda mas ancha que la de los presentes y en peso corporal que hacia estremecer el suelo ante su andar, declaraba la masa que imponía por parte del alto noble quien aparentaba un mortal mas, dejando tan solo escapar un aura mística, una extraña presencia, un poder único e irreconocible para todos e igual que solo pocos... habrían de sentir **


~ La soledad es mi refugio, las sombras son mi manto y la muerte... mi descanso ~

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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Ariel Espartan el Jue Sep 06, 2012 2:31 pm

Las nubes negras altivas se oscurecieron tras la aparición del misterioso personaje como si fueran una enorme cúpula sobre el cielo de la villa, Ariel viró su postura para atestiguar mejor la escena colocando uno de sus brazos a la altura de la cadera y cerrando su puño contra esta, en las casas de alrededor la gente dormía ¿y estos con semejante alboroto? podía saber que había una pelea callejera a poca distancia de allí, los perros buscando comida, vagabundos tirados, y hasta algún que otro cadáver escondido en la zona abandonada poco más allá, y el hecho de los baños públicos ¡Ahgr! ni siquiera había pensado en eso, todo esto era muy distante del entorno de alta alcurnia que había en las mansiones donde Ariel vivía. Pudo sentir que había algo muy grande cerca, cosa que lo alertó por demás, pero quizás al fin fuera un indicio de lo que se estaba viniendo a la villa y era mucho más interesante que una pelea de borrachos con botellas y navajas. Se acercó un poco más a las puertas de aquel edificio de producción, el ser de luz no podía creer la clase de locura que se manifestaba ante sus ojos, su accionar era incomprensible ¿por qué aparecer así ante ellos?

Entre aquellas enormes puertas de metal surgió la fornida figura, vestida en tonos opacos como era acorde aunque de un modo por demás noble, el aroma a mar que despedía así como sales y flores le daban una idea de que no era alguien normal, no era un humano ordinario eso se notaba pero tampoco podía discernir que era, su presencia no le generaba rechazo alguno pues en efecto aquel aroma era cautivador y su elegancia no era un asunto menor, botas oscuras, túnica gris, gabardina de ascendencia noble, todo un misterio. El pelirrojo no pudo más que sonreír al verle pero tras oír sus vocablos estalló en una brutal carcajada.

- Ajajajajajajajaja -

Virando entonces su rostro hacia Amaimon.

- No, no estoy perdido anoche pasé por aquí a encontrarme con alguien y decidí caminar ¡pero bueno vaya sorpresa! una tentadora oferta más temo que no puedo rebajarme de ese modo, tengo importantes asuntos que atender -


Dijo con simpleza pero a la vez con un aura inconfundible de arrogancia, siempre tan imponente, rompiéndole las ilusiones al llegado mientras el viento mecía la larga cola de su sobre todo, acto seguido se cruzó de brazos, para dirigir su mirada hacia el plebeyo que se ofreció a ayudarlo, con altivez y bravura sin igual entrecerró su mirada amable, pero perspicaz sobre la efigie del trabajador, elevando una de sus cejas como acto seguido, realmente sea quien sea no tenía atención ni tiempo que prestarle a un chiflado, aunque bueno los demonios estaban bastante chiflados pero ese era otro asunto, la piel blanca y nívea del pelirrojo desencajaba profundamente de sus oscuros atuendos, dándole un aspecto sin embargo inconfundible y propio de su clase, aunque lo más común por la zona era encontrar vampiros que una criatura sobrenatural de clase divina como lo es Ariel.


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Amaimon el Jue Sep 06, 2012 10:59 pm

"¿Pero qué diablos?" Podía sentir la energía que emanaba del ángel pelirrojo ahora que estaba más cerca, porque también podía determinar que era un ángel, uno muy "bonito" pero demasiado engreído si se metía en esos terrenos a tan altas horas de la noche sin llevar al menos una forma para protegerse... esperen ¿qué? Era un ángel muy fuerte si se creía capaz de andar por ahí como si nada y esperando que los otros malvivientes respetaran su clase y alcurnia, caminar por la calle con un letrero que dice "soy rico" tan grande y llamativo como su cabello rojo era bastante peligroso en esos lugares. Si este ángel iba como si nada era porque claramente era fuerte y encima se creía invulnerable a los caprichos del destino. Al menos esa era la primera hipótesis del Abisal, la cual cambió en el mismo instante que una segunda presencia se apareció a sus espaldas.

¡Otro ángel! Uno mucho más fuerte que el pelirrojo que se paseaba llamativamente por el suelo de las fábricas. Lo que se había posado en los techos de alguna de las fábricas que habían dejado atrás tenía una fuerza suficiente como para que se manifestara hasta en su sombra, no parecía querer ocultarla, además, solo estaba esperando por algo desde allá arriba, Amaimon lo veía como una fuente de energía a la que podía llamar "hermana", seguramente se trataba de un arcángel si tenía el mismo delicado aroma pero sin el perfume del pelirrojo. La fuerza del viento sin embargo cambió su rumbo y el rastro del nuevo ángel que aparecía se borró para su delicado olfato de cazador, poniendo sin embargo su rastro a merced del tercero. Véanlo así por favor, para tratar de entender mejor la forma de pensar del Rey de la Tierra: Había un pequeño ángel gritando "atácame" en el suelo, momentos después la aparición de un segundo ángel, uno mucho más fuerte, en el techo de la fábrica a sus espaldas lo dejaba en medio ¿No sonaba eso a emboscada?

Pero... ¿emboscada para quien? Ya que la última figura que se puso en escena rompía con los cánones de ángeles y demonios que el Abisal conocía hasta ahora. ¿Era esa su verdadera forma? ¿Así de grande e imponente era aquella criatura en su normalidad? Por regla común, los ángeles se escondían en formas delicadas e incluso de apariencia débil, los demonios tendían a ser seductores en alguno de los sentidos que los pecados capitales les indicaran así que... ¿qué era esa cosa que les abría las puertas de las fábricas? No era un humano, podía apostar su cola a que no era un humano porque era muy grande y su presencia era demasiado imperativa para serlo, pero tampoco podía determinar si era un ángel o un demonio....¡o un vampiro! Como le había demostrado el pirata que le enseñaba a nadar, nunca puedes juzgar a un libro por su portada, mucho menos si su aroma te confunde en una escala nueva. Entre que era una cosa u otra, ahora esa impresionante figura estaba en medio del ángel pelirrojo y él, si lo tomaba como un demonio sería un respaldo, si lo tomaba como un ángel apoyaría su teoría de la emboscada. Que fuera un vampiro o un licántropo lo harían completamente irrelevante para su juicio.

Así que prefirió actuar con cautela hasta que supiera con seguridad la naturaleza del asunto que lo rodeaba ¿qué hacía toda esa gente en su territorio? Al menos podía obviar que el último personaje era dueño de la fábrica.
- Buenas noches Señor dijo para el recién llegado que no podía identificar e hizo una leve reverencia, sabía de sobra que a "los jefes" les gustaba sentirse alabados por el proletariado que para ellos trabajaba.
- Lamento la intromisión a éstas horas Señor, solo quería saber si el caballero se había perdido. No parece un buen lugar para alguien tan fino Se guardó las manos en los bolsillos del pantalón y señaló con un gesto al ángel pelirrojo que se encontraba entre ellos. Dentro de sus bolsillos sus manos comenzaban a recubrirse de esa segunda piel que le funcionaba como escudo, hasta saber de qué diablos iba la escena no iba a arriesgarse a nada.
- Yo ya tengo un trabajo en otra fábrica Señor, pero muchas gracias. Aunque me parece que el caballero de aquí quiere hablarle de negocios
Simplemente su respuesta no encajaba con su presencia en las fábricas ¿en serio? ¿En serio esperaba que él, que había trabajado durante toda su vida cerca de los humanos y sus jefes se creyera semejante mentira? ¿Que había paseado por ahí ayer y quería repetir la experiencia? Aja, claro ¿qué más? Encima parecía que iba a llover y el agua y sus dotes de Abisal nunca se habían llevado bien, cuando las gotas cristalinas de agua le cayeran del cielo un mar de vida florecería a sus pies, debía resguardarse de eso para evitar llamar la atención o estar muy consciente de sus poderes para que ni siquiera alcanzara a florecer la yerba bajo sus pies.


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Uriel el Vie Sep 07, 2012 1:43 am

La amplia luz de la Luna de pronto se vio opacada, y Uriel levantó la mirada hacia el cielo. Nubes de lluvia comenzaban a formarse, ocultando el plateado astro; haría difícil sin duda discernir claramente la escena para cualquier humano... pero para el arcángel, como seguramente para los seres debajo, no representó ninguna diferencia.

A estas alturas estaba seguro de que el abisal ya debería haber notado su presencia, y seguramente el ángel no tardaría en notarla también. Pero no le importaba realmente... su mente aún divagaba en sus propios asuntos como para preocuparse por ser visto. Sin embargo se tomó la libertad de acercarse a la orilla del techo y recargarse en una ventana -rota- del piso de arriba, cruzándose de brazos, quedando ya a la obvia vista.

El abisal había saludado muy inocentemente, seguramente burlándose del ángel, pensó. Y aunque ciertamente tenía un aura muy tranquila... nunca se puede confiar en alguien de su nivel. No un abisal o demonio específicamente, porque incluso entre sus equivalentes celestiales podía haber quienes no iban de acuerdo a las direcciones de la empresa. Muchos habían sido víctimas de la confusión por su repentina carencia de motivación en su existencia... un curioso pensamiento que normalmente se suele atribuir únicamente a los humanos. Sin embargo, al menos desde el punto de vista del arcángel, los únicos seres que no tenían capacidad de sentir eran quienes había quitado a sus Creadores de sus lugares. No sus Reyes, no... ellos, al igual que los ángeles, demonios, humanos y demás razas eran tan sólo marionetas necesarias para el equilibrio del mundo... así que cualquiera de ellos podía haber estado en el lugar otro en el Universo...

Pero salió repentinamente de su debrayar cuando una tercera presencia surgió de una de las fábricas cercanas al ángel y al abisal. Curiosamente, no pudo saber de qué se trataba, pero estaba positivamente seguro de que no era un ser de naturaleza parecida al abisal, debido al aroma tan dulce que despedía, muy diferente de un perfume artificial. Lo observó curioso pero serio como siempre, porque su manera de aparecer fue como si hubiese estado esperando el momento justo para hacerlo. ¿Era un ángel? ¿Dueño de una fábrica? ¿Quéhacía metiéndose en la escena así? Esta reunión se había tornado muy extraña, y más aún porque parecía haber sido accidental. Una chispa de preocupación comenzó a arder en su interior; no sabía si su compañero ángel estaba en peligro o no, y ciertamente odiaba la incertidumbre. ¿Quién aseguraba que no había ya acordado algo con el abisal presente? Pero si la escena seguía como estaba, no había ninguna razón en realidad incitase necesidad al arcángel de bajar, y entrar en la escena. Así que siguió esperando, observando nada más.

Al poco rato, unos cuántos relámpagos y truenos hicieron acto de presencia no muy lejos de allí, y poco a poco frías gotas de lluvia se precipitaron silenciosamente sobre lo que parecía ser toda la villa. La lluvia no era para nada extraña en Inglaterra, sino todo lo contrario, pero esta noche tenía la impresión de que era más oscura y fría de lo normal. Empezaba a creer que no era coincidencia el extraño fluir de las almas de ese día, junto con la extraña reunión que accidentalmente se había formado aquí, en uno de los lugares más sucios de la villa. Poco a poco la lluvia aumentó su fuerza, ahogando el fuerte ruido de las gotas cualquier otro sonido que quisiera aparecer.


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por EnLLeL RiuHiRiN el Vie Sep 07, 2012 2:14 am

** Todos los factores se acoplaban para emitir una reunión única, un factor favorable a la existencia de los mortales y de la mismas estructuras de las fabricas, cierta atmósfera empezaría a nacer, un aura poderosa llena de inquietudes, temores, opresión, nerviosismo, tensión... oh el adorable clima de la duda que provoca el estremecer del alto peligris al frente de los sujetos en el suelo y siendo observado por aquel en lo alto a quien daría por ignorado ya que debería cumplir su faceta de tan solo un mortal mas a la vista de los demás, era un noble sin duda, un poderoso caballero de alta alcurnia, mas su piel, su cabello, su cuerpo ... todo salia de los imperiosos limites de la alta alcurnia y asi mismo de la raza providente de aquel continente cosa a lo cual le parecía única y primorosa, aun recubierto de la sombra de sus cabellos cual ahora devoraba su boca dejando en completa duda sus gesticulaciones vueltas ahora a una risa mofa, burlona y segura, cual si viese un juego divertido expectante de los resultados de sus pequeños movimientos enriquecería el momento el clima, aquellos truenos, tormenta, sin duda un propicio escenario para el despertar del exiliado y asi mismo el encuentro con los recién desempolvados hijos de la luz y sombra... quienes por mas de 1500 años no habrían aparecido en el suelo terráqueo, ahora por fin tenia la oportunidad de compartir con estos momentos gratos, reconfortar su aura con la vibraciones de energía, siendo sumamente estimulada por la existencia del arcángel a lo alto y del abisal frente a su enorme fisionomía, descubriendo rápidamente como este devolvia cierto nerviosismo al clima, ocultaba sus manos y su cuerpo gesticulaba la necesidad de cubrirse del manto acuoso, mientras las palabras y reacciones solamente fueron llevadas por el viento nocturno ante la tormenta fuera del interés del ángel exiliado

" ara... asi que no pueden identificarme... sin duda hicieron bien su tarea nuevos regidores... tan solo que no conozco sus nombres... no les recuerdo ni a estos... generaciones mas su poder los descubre... un arcángel vigía de un abisal a mi frente, que suculento festín ... mas el ángel aquí radica preocupación... puede darse una situación de desventaja para el asustado demonio, aun no debo exponerme... ne "

aclaro su cerebro cual si consultara sus planes con el mismo, concretando asi sus descubrimientos y determinando sus reacciones con cierta frialdad para volver a sacar a la luz sus labios y consumar

- caballeros... al parecer el grato cielo desbordara sus lagrimas, no seria noble de mi parte dejarles en el exterior, adelante os invito a la fabrica de deseos " RiuHiRiN ", al menos a tomar una copa o café... puede serviros para hacer nuevos socios mi lord... o para nuevos contratos joven ... y le suplico... no vuelva a dar una reverencia... al menos no para mi... por cierto que descortés -

agrego con un aire de sorpresa y soberbia mas sin ser pedante, era un noble, un caballero en la extensión total de la palabra delegando a su postura firme y algo alegre a romperse en seriedad y en código de los modales postrar su brazo derecho frente a su torso y prolongar su pectoral un poco al frente no mas de 20° a comparacion de su postura firme en su totalidad y agregar

- Ante ustedes... RiuHiRiN... EnLLeL RiuHiRiN, un aristócrata del continente occidental, un gusto conocerlos ammm... caballeros ? -

aseveraría lo ultimo con un aire de inquietud puesto no conocía las presencias que ahora yacían ante su umbral, su invitación no era mas que cortesía y mera formalidad, mas era honesta, no deseaba fueran abatidos por la lluvia y aunque vieja y semi abandonado el edifico aclamaba como un refugio estable de la lluvia, dejando asi abrir ambas puertas enormes que a comparación del mismo exiliado dejarían notar haber sido creadas para este amo, el cuero de su gabardina crujía ante devolver su cuerpo a la postura erguida y recta, como asi mismo recibir los fragmentos celestiales contra la tachonada vestimenta, esperando la respuesta pronta a su invitación, dejando su cuerpo de costado mientras extendía su diestra hacia las puertas ofreciendo una clara invitación a los pequeños frente a su cuerpo

- adelante... aun estamos en remo delaciones mas sin embargo hay espacio suficiente y comodidades que aunque vagas... son completamente cómodas - **


~ La soledad es mi refugio, las sombras son mi manto y la muerte... mi descanso ~

* Actuo * - Hablo - " Pienso "


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Ariel Espartan el Vie Sep 07, 2012 7:58 am

Poco a poco las presencias se dejaban sentir, sin embargo el pelirrojo no estaba convencido de que todo esto estuviera dándose para bien, podía sentir como se volvía más inquietante y lleno de suspenso el ambiente, aquel sujeto tan amable dispuesto a indicarlo por su seguridad, emanaba algún tipo de curiosidad, era temible y poderoso o al menos podía percibir una intensa aura de muerte a su alrededor, fuera lo que fuera no era algo puro, esto elevó su nerviosismo e hizo que tensara sus músculos... el clima y la lluvia que empezaba a caer incrementaban esta sensación, el clima de incertidumbre y la emoción de no saber que era lo próximo que pudiera ocurrir, poco a poco las gotas comenzaron a ser absorbidas por su cabello y su abrigo deslizándose por su rostro, Inglaterra vivía días muy lluviosos últimamente ... el sujeto que se había adueñado de aquella vieja fábrica era sin dudas un noble ¿pero por qué interesarse en asuntos de burgueses? además, el color de su piel y su cabello, lo hacía sin lugar a dudas más excéntrico y raro de ver de lo que ya lo era por su gran musculatura hipetrofiada, los comentarios de aquel no podían más que causar cosquillas por dentro al león que solo se limitó a exteriorizar una amable pero irónica sonrisa, esto no podía ser casual, tenía que tratarse de un juego, ¿quizás de algo previsto? ¿una emboscada?, este sujeto no parecía ser nada demoníaco, al menos sus aromas naturales le delataban como una fuerza acorde con el equilibrio, sin embargo su actitud lo dejaba muy en duda, los truenos comenzaron a resonar en un cielo rugiente y los vientos se volvieron más intensos que antes generando el típico ambiente de tormenta, pronto las calles de tierra se volverían lodo, el joven trabajador no le dejaba para nada tranquilo.. la lluvia parecía incomodarlo, pobre hombre, todo parecía una trampa perfectamente tendida, ¿sabrían acaso ellos donde se hospedaba? viró un poco su cuello para ver alrededor, esperaba que la baza del destino le guardara un rescate al menos si de eso se trataba, los cabellos de Ariel comenzaron a volverse más opacos y a caer delante de su rostro empapado.

" ¿Qué clase de loco aceptaría la oferta de un tipo así? lo que parece ser un gran demonio y una presencia desconocida, sin lugar a dudas no es sensato meterse en semejante peligro ¿pero como evadirlo? además después de todo vine en busca de información "


De principio no supo que decir, además esa oferta de negocios, ¿pero si no era por negocios por qué estaba allí a esas horas de la noche? ¿pertenecía a algún tipo de mafia local quizás?

- Bueno camaradas, me temo que me estoy empapando, es muy generosa la oferta del señor aquí presente, mas no nos ha dicho aún de que trata su fábrica, o a que rubro se dedica ... es raro para un noble meter su nariz en el mundo de los negocios por la mala relación que llevamos históricamente con los burgueses y comerciantes de las ciudades, ¿A usted le place beber una copa o algo caliente? -

Inquirió hacia el muchacho de cabellos verdosos que llevaba sus manos pegadas al bolsillo como si estuviera agarrando algo fuertemente, esta posición defensiva sin dudas lo ponía en alerta, pero el no se encontraba diferente ¿por qué un trabajador se incomodaría ante dos nobles con esa clara expresión de inseguridad? sin dudas, el muchacho peliverde no era otra cosa que un demonio.

- Mi nombre es Sir Ariel Espartan de Conrualles -

Adjuntó orgullosamente llevando una de sus manos hacia la cadera y pasando la otra por delante del pecho, inclinó sus rodillas logrando esto que diera la impresión de típica reverencia hacia sus interlocutores durante la presentación.

muy amablemente el pelirrojo no sería descortés con un trabajador que le había tratado bien, además quería saber si podía averiguar más de él pese al peligro, luego de esto caminó un par de pasos hacia la entrada de la fábrica.

- Un placer, ahora bien Enllel ¿cómo marchan los negocios en otro continente? -

expresó con inquietud y al mismo tiempo sonriente, en los adentros de la fábrica Ariel se encontraría prácticamente desprotegido y sin salidas, pero eso era algo con lo que no era la primera vez que pudiera lidiar, aquellas pesadas puertas metálicas parecían moverse solas como hechizadas por alguna clase de magia extraña, así es que no tardó en tomar posición junto al robusto y gigantón señor de grises cabellos.

- ¿Nos acompaña? ¿Cuál es su nombre amigo? -

Fue que le preguntó de nuevo con mucha calidez al poderoso ser oscuro, volviendo su rostro hacia él y mirándole de soslayo mientras su efigie se reflejaba en las profundas pupilas del León de Dios.


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Amaimon el Sáb Sep 08, 2012 12:30 am

Volvió su rostro hacía el arcángel quien ya había bajado a pisos inferiores de la fábrica, sonriéndole cómplice de algo que solo ellos dos podían entender, le guiñó un ojo y movió sus labios para decir "Hola Uriel", no podía recordar su cara porque los ángeles siempre cambiaban de forma dependiendo de la época, pero podía reconocer su aura, podía reconocer su poder, sabía que era uno de los arcángeles y sabía que era el que más fuerza de combate poseía ¿cómo? Bueno, no tenía ese aire super poderoso de Miguel, tampoco estaba rodeado del perfume femenino de Gabriel, tampoco tenía ese aire de locura que rodeaba a Rafael, en fin que solo podía ser Uriel, los había enfrentado casi a todos y sabía muy bien a qué olía cada uno, tenía consciencia de sus poderes y sobre todo: de algunas de sus debilidades. Pasó su mano rápidamente por su cuello que ahora también se llenaba de esa película brillante que era su piel de protección, hizo un ademán de cortarse el cuello y volvió como si nada a ver a sus interlocutores.

- Un placer conocerle Señor Espartan, Señor Enllel, muchas gracias por invitarnos a pasar.
El agua encima suyo le molestaba demasiado, estar en la fábrica era una salida segura para el Abisal de la tierra, pero no podía adelantarse al noble de cabellos rojos, así que esperó a que él avanzara para poder seguirlo al interior de la fábrica. El frío que se dejaba sentir lo estaba empujando a pedir asilo, técnicamente hablando, no le gustaba la lluvia porque siempre se delataba algo de su personalidad bajo esta, sin importar lo cuidadoso que fuera el agua poseía la cualidad de colarse en todas partes y terminaba siempre con una pequeña muestra de vegetación sobre su persona. El metal de adentro le sentaría bien, aunque fuera una emboscada no podrían salir con vida de un espacio confinado, no al menos el ángel y la... ¿cosa rara? que los invitaba a pasar amablemente. Por el arcángel se preocuparía después, no parecía tener ganas de entrar, después de todo.

Comerse a dos empresarios... No había pensado esa posibilidad para esta noche. Como el viento arreciaba y las gotas de lluvia empezaban a hacer acto de presencia, se puso la gabardina que traía en el hombro para cubrirse de la lluvia y esconder además la sangre de su camisa. Ahora tenía otro problemita ¿qué les diría de su nombre? Los nombres de los ángeles no eran interesantes porque eran comunes, también los de los demonios. Los arcángeles y los Abisales tenían nombres determinados que los delataban porque solo eran 14, 7 para los arcángeles 7 para los grandes Abisales, aunque no pudieran reconocer su cara, aunque su cabello verde no les saltara a la vista, aunque sus ojos de diferente color no les causaran curiosidad, si llegaban a recordar su nombre tendrían una razón para temerle y el miedo en los más débiles generalmente terminaba en desgracia para él. Con todo el dolor del mundo, tendría que desobedecer al Abisal que amaba.
- Muchas gracias Señor Enllel, no me gustaría mojarme a esta distancia de mi casa. Yo no tengo un título como el suyo... temo decir. Solo soy Amai.
Mintió con una sonrisa y siguió los pasos del ángel de cabellos rojos conforme se adentraba en la fábrica.

Tuvo el cuidado de sonreirle una última vez al arcángel a espalda suya y de fijarse para donde abrían las pesadas puertas, calculó también las dimensiones de la fábrica basándose en el eco que emitían los pasos del gigante cuya especie no podía determinar, caminando siempre detrás de los nobles y con la mirada fija en el suelo, quería guardar ese supuesto respeto que un trabajador de su clase debía de tener para con los nobles que pagaban su salario. En sus bolsillos se encontró con algunas joyas preciosas y se dedicó a jugar con ellas.
- Toda esta maquinaria es nueva ¿verdad?
Dijo analizando los pesados monstruos de metal que tenía enfrente, para su desgracia sabía manejar la mayor parte de esas máquinas... quizás había trabajado mucho en toda su vida.
- Debió de costarle mucho dinero. Aunque se ve que va a funcionar bastante bien. ¿Se encuentra bien, Señor Espartan? Esta muy mojado...
Porque él ni de chiste había permitido que le cayera una sola gota de agua.

Spoiler:
U: Por cierto gente hermosa, Uriel nos abandonó u-u
Por hoy al menos XD mañana volverá con una respuesta, pero no podemos continuar hasta entonces... Enllel, ¿Seguro que no puede decirle "Patrón"?


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Uriel el Dom Sep 09, 2012 12:41 am

Aquel último miembro en llegar a la reunión insistía en invitarlos a pasar, justificándose con la lluvia que aún no parecía tener las más mínimas señas de detenerse o bajar de intensidad. Suponiendo que en efecto todo esto hubiese sido una coincidencia, y que al menos dos de los presentes (si no es que los tres) no estuviesen de acuerdo (en este caso obviamente excluyendo a un tercero), la invitación simplemente no podía ser normal. Quería algo. Algo material o información, ponerse al corriente de las actuales circunstancias; mero entretenimiento, quizá. Cualquier cosa, sea lo que fuere, sólo hablaba más de la extraña naturaleza de ese ser, y lo incitaba a insistir en lo anormal de la invitación.

El ángel, a quien recordó por su nombre, estaba dando varias y severas señas de nerviosismo o inquietud, además de incomodidad, pues evidentemente no era como si estuviese disfrutando estar mojándose. Si no era sólo esto último el motivo de su humor, el cual intentaba ocultar siendo cortés (que lo lograba sí, pero no escondía del todo cómo se sentía), significaba que él no estaba de acuerdo con ninguna clase de reunión, y muy probablemente ni siquiera consciente de la presencia de los otros dos antes de ser visibles. Esto dejaba la opción de que los otros sí estuviesen de acuerdo, pero... también daba pie a sospechar que quizá, el último aparecido haya intervenido tan sólo para impedir... ¿que el demonio lo atacase? Nah...

Viéndolo claramente, la energía que despedía el abisal era bastante pesada, es decir... táctil, material, de fuerza bruta. Sería difícil describirlo correctamente. Repasó en su memoria cuál de los 7 señores oscuros poseía esas características... y casi al momento recordó al soberano de la tierra. Y tras éste presentarse no le cupo más duda. Amai obviamente no era otro que Amaimon. En fin, lo más seguro en todo esto era que ninguno de los tres hubiese planeado nada porque el abisal no podría conseguir nada que le interesase de ninguno de los dos si no era comida, y si había acordado ayuda (cosa muy poco probable) para atrapar al ángel, sin duda intentaría comerse al otro al final también. Pero las intenciones de este último lo incomodaban de igual manera, de modo que en resumen... le preocupaba únicamente la seguridad de su compañero celestial.

Uriel estaba demasiado acostumbrado, a pesar de la fama que se había creado, a observar y descifrar todo rápidamente antes de actuar; no se llevaba bien con alguien en particular, rara vez confiaba en otros, ni siquiera en sus propios hermanos (a menos que se tratase de Miguel), y a su propio Rey lo tomaba muy a la ligera, tan sólo 'obedeciendo' para no ser expulsado y así mantenerse cerca de los verdaderos acontecimientos. Fuera de eso... era de ese grupo que él mismo había catalogado como "los que perdieron motivación". Como sea, el problema con la fama que se había creado era que, a pesar de premeditar sus acciones, y a pesar de que realmente era relativamente tranquilo, una vez que se enojaba le era muy difícil controlar dicho enojo, y esto a su vez lo orillaba estúpidamente a actuar en el momento lo que sea que hubiese estado planeando, o simplemente lanzarse al ataque manteniendo, sí, la información que había descifrado en mente, pero sin pensar en el plan antes.

Y ahora allí estaba aquél abisal, sonriéndole cómplice. Y lo único que deducía de aquello era que planeaba atacar si no a ambos, al ángel. De inmediato pero progresivamente se llenó de coraje e indignación, y sin detenerse más a pensarlo, extendió sus alas al instante para planear rápido hacia donde estaban los tres y ocultarlas al momento en que tocó tierra. Todo esto sin despegar la vista del abisal.

-Buenas noches, caballeros... -comenzó, mirando despectivamente al abisal al pronunciar la última palabra, conteniendo con casi todas sus fuerzas sus deseos de patearlo muy-muy lejos, antes de dirigir su grisácea mirada al gigante noble, dueño de la fábrica -Uriel; un placer. ¿Les incomodaría si me uno a su curiosa velada? -ni siquiera se preocupó en ocultar su llegada. Evidentemente los cuatro estaban conscientes de la no humanidad de los otros tres, así que le parecía demasiado absurdo, al menos por su parte, seguir con la hipocresía de pretender no saberlo.


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por EnLLeL RiuHiRiN el Lun Sep 10, 2012 11:11 pm

** - ara Sir... espartan... cuanta confianza ha tomado -

emulaba con un aire agradable y alegre, aquel gigante de cabellos platina demostraba no estar enterado de la atmósfera tan pesada del ambiente, de las hostilidades tanto por lo alto como por lo bajo y asi mismo parecía ignorar las verdaderas naturalezas de los presentes obedeciendo solamente a las acciones que solo podrían estar claras para su visión y oído, mientras que en suma calma dejaba pasar a sus invitados delegando a la visión de ellos el interior de dicha construcción cual aparentaba ser nueva, solida, apenas construida no hace mas de 2 días por la brillante estructura de sus pilares principales, el aseo del suelo de metal que dejaba escapar el toqueteo de los pasos firmes de los presentes, las lamparas alumbrando varios callejones perdidos a la vista y asi mismo maquinas de diversas formas, estructuras que aunque complejas mantenían indumentaria clásica, asi mismo el clásico manejo de un espacio para taller, donde tornamesas, taladros a vapor, maquinas cortadoras y algunas fraguas se alzarían a lo pronto, un par de pasos mas se escucharon retumbar en aquella coniza, retumbando el suelo siendo la figura del exiliado la que ahora entra tomando con su potente mano la enorme puerta demostrando que era solo una placa metálica ayudada de engranes que al parecer en su momento serviría a base de vapor asi como toda la empresa...

- el rubro ... si son nuevas... ara... se preocupan por nimiedades cuando apenas el espectáculo empieza caballe... -

su frase fue cortada por el choque de una caída, por la llegada del poderoso ser que a lo alto custodiaba, no visible a los presentes ni al extraño de fuera se formo en el rostro de enllel una sonrisa casi burlona, complacida y engreída, todos los parámetros habían anclado

" asi es... Uriel... tenias que ser tu... aunque dudaba por no verte acompañado de tu fiel amo miguel... sigues siendo tan predecible... al igual que tu sentí la fuerza del abisal... se muy bien que es peligroso... y que ariel no es mas que un chiquillo conociendo el mundo al acompañarse de tan tremendo rival... es por eso que he tomado este papel Uriel... vamos, demuéstrame que tan bien puedo ocultarme aun después de 2000 años sin verlos hermanos... sekai... mundo... demuéstrame si has cambiado "

siendo una risa casi vana que escapa de la sombría gesticulación del gigante quien en velocidad apremia a devolver su cuerpo al exterior, hacia aquella tormenta que parecía haber traído a un errante volador, mas el era un mortal... un humano nada mas, o al menos eso debía de aparentar, sobresaltado apremio a derribar de su enorme figura aquella gabardina opaca, tiñendo el liquido de obscuro matizado la blanca camisa del erudito en la nobleza, su cabello se fulguro a un tinte triste y pegado a su ser, su pantalón de piel dejaba correr las gotas de agua delegadas por sus rápidos pasos a los cuales sus botas parecían abrir el suelo con solo rozarle

- caballero... se encuentra bien... vamos abrigue... -

sus acciones se congelaron, su cuerpo quedo pálido al ver esas alas detrás de este, aparentando, actuando siempre sin demostrar la sonrisa de gusto que tendría en sus labios formada llevo con velocidad su cuerpo al suelo, su rodilla callo en el sustrato, su mano zurda se afirmo contra el mismo y bajando la cabeza ostento hincarse ante el ser de luz llevando su diestra a su pectoral a forma de saludo cordial para un ser divino y conjuro

- oh poderoso... oh grandioso y magnánimo hijo de la luz... te agradezco infinitamente tu presencia... claro que eres bienvenido en mi casa, en mi territorio y en mi alma... o divino... es para mi un placer que tu luz bañe mi suerte -

se apresuraría a decir ofreciendo aun aquella larga túnica esperando que el alto grado del firmamento ostentara a cubrirse de la lluvia y asi mismo poder erguirse de nuevo para entrar al cobijo del techo, no debía llamar la atención, aun no era tiempo y sin embargo todo se daba tan rápido, su corazón latía con fuerza, su espíritu se agitaba cual golpeado por el fuerte viente y la humedad le impregnaba a su aroma el dulce toque del mar salado, de viajes... de madera húmeda a punto de la putrefacción, aquel aroma entre la vida y la muerte natural... tan esplendido y a la vez sereno, se mantenía en silente, frente a la enorme presencia, ante la divina esencia que el cielo le había regalado presente en ese momento, mas su emoción era grande ya que su puño derecho se contraria tan tenso que sus venas empezaban aflorar aquel teñido de la luz mortecina grisácea obtenida el dia de su destierro, siendo esta aun oculta dentro de su regazo, frente a su pecho y bajo su cráneo, ignorando de momento las cuestiones dadas a su estructura y su persona dada que era un mortal presente entre seres superiores... o al menos... eso debía de entenderse dada la sutil naturaleza de enllel y la incapacidad de los altos rangos de reconocerle por completo **


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Ariel Espartan el Mar Sep 11, 2012 11:08 am

Ya en los adentros de la fábrica viró su rostro hacia el Abisal, ahora había visto venir a Uriel, las palabras del Abisal habían sido muy notorias y no podía quedar duda alguna de lo que estaba pasando, Uriel conservaba un rostro fino y atractivo con cabellos y ojos entre gris claro y plateado, su aura era enorme, su poder incomparable con los que había sentido hasta ahora en la Villa, su fuerza de combate como Arcángel era superior quizás no tanto como la de Miguel, ni tampoco gobernara con la autoridad de Gabriel y Rafael, pero era su líder, Arcángel Uriel "Fuego de Dios", un genio en las batallas, famoso por el manejo de sus espadas. Observó entonces el gesto de Amai algo sorprendido corriendo sus flecos rojizos de delante del rostro, era como si su piel misma cambiara, luego pestañeando fue como si solo hubiera tenido una alusionación.

- Uriel ... -

Atinó a susurrar emocionado, mientras el agua caía de la parte baja de su sobre todo mojando el suelo en forma de pequeño charco, la energía de Amai comenzó a representar una solidez y consistencia propias de todo mago de Tierra, pese a que se había comportado todo el tiempo como un simple trabajador, el interior de la fábrica se tornaba oscuro en su presencia. La presencia de Uriel seguramente que no era bajo motivo de refugiarse del chaparrón, a un ángel jamás le molestaría algo como eso, y el comportamiento extraño y cada vez más notorio del joven Amai daba explicación clara de lo que estaba pasando, su esencia y aroma se volvían más fuertes bajo la lluvia, como solía sucederse con algunas plantas y animales, era una cuestión natural. Las máquinas del interior estaban bien protegidas, ¿sería que Uriel lo había usado de carnada para una emboscada y Enllel en realidad era su compañero? eso tampoco importaba porque a fin de cuentas estaban encerrados con un Abisal, por lo que sonrió amablemente, esa sensación placentera de incertidumbre le hacía morir de ganas de entrar en batalla, es cierto que el terreno no favorecía, pero los números si, estando Uriel a su lado que es nada menos que un Arcángel. Ahora que contaban con tan poderoso espadachín se presentaba una rara oportunidad jamás esperada de obtener información y quizás algo más.

Ahora bien si ese excéntrico y extraño empresario, era un defensor de los demonios o un ángel caído, no tendría otro destino que la muerte, quizás un precio que se podía justificar con sus extraños hábitos. una corta ventilada pero fuerte a si mismo batió presurosamente las telas de su sobre todo, pesado y empapado haciéndole sentir el gélido frío en las piernas, otra de las curiosidades del joven Amai era su gran sentido de seguridad y confianza ante tal presencia, inclusive un humano se percataría, y el aroma se volvía más intenso, no solo a la suciedad del trabajo sino probablemente a la sangre y Ariel sabía muy bien como era eso pues había mutilado incontables cuerpos en el pasado con su hoja. Uriel se presentaba sin más, sin esconderse lo que probablemente también delataba su posición, los otros dos tal vez fueran demonios. Pero la seguridad del obrero le hacía discernir que se trataba de un ser poderoso, no casi como un Abisal sino más bien como un Abisal tranquilo y escondiendo mediante sus tretas profanas su presencia, esto provocó que Ariel tragara saliva algo nervioso, su efigie no era de lo más normal tampoco y su nombre, Amai ... era obvio, no era más que una abreviatura, Amai ... mon.

- Señor ... Riuhirin -

Inquirió con una sonrisa nerviosa y algo falsa al ver que se arrodillaba en reverencia para dar paso a ese "ser de luz".

El punto es que si se daba la posibilidad de una lucha dentro de la fábrica era también un asunto peligroso, dado que dicen que la verdadera forma del Abisal Amaimon es un gigante de roca imparable, bajo la mirada unos instantes pensativo, y se reverenció levemente junto a Enllel pero sin arrodillarse. Aún no se sentía seguro y ahora menos que antes.

- ¿Usted convocó a esta personalidad tan peculiar a sus dominios? -

inquirió apoyándose seguidamente en contra de una de las máquinas metálicas, claro él estaba entrenado para esta clase de situaciones y había estudiado las tácticas de pelea de sus congéneres mucho tiempo. Era mucho más viejo inclusive que la mayoría de los ángeles guerreros que quedaron luego de la guerra. Solo entonces cayó en cuenta que el obrero se preocupaba por si situación

- Si, estoy muy bien de hecho -

respondió cuando notó que las ropas del mismo estaban completamente secas, mientras le sonreía inocentemente ¿era eso posible? eso no era humano.

Para colmo aún con sus alas ya ocultas la energía agresiva de Uriel era impresionante e intensa, fuerte y destilaba omnipotencia prácticamente, como el mismísimo Dios de la guerra. Era claro que el destino le estaba reservando a Ariel una carta muy oscura y confusa. Anhelaba información y ahora lo habían arrastrado hasta su hermano guerrero. Por otra parte le parecía obvio que Uriel vino para generar un conflicto con Amaimon; era un caso muy raro ¿por qué haría eso, solo se había hartado de la paz y ya?, Obviamente estaba preocupado por su seguridad, quizás eso fue lo que lo invitó a descender ante los tres.

Ariel frunció el ceño preocupado mientras su sobre todo no dejaba de chorrear agua sobre el suelo. Incómodo por la sorpresa pero a la vez tranquilo por la presencia de su líder arcángel, asumiendo que el obrero y el empresario tampoco eran humanos, esto lo desenmascaraba bastante. Enllel solo reía irónicamente... pero era obvio que no estaba dentro de sus cálculos una reunión de tal magnitud.

El aura bruta del señor Abisal comenzaba a ser una molestia acrecentándose tan cerca, pero eso era algo con lo que Uriel seguro ya contaba. ¿Qué querría de Amaimon?. Lo más seguro es que Amaimon estuviera vigilando las fábricas por orden de sus superiores y ahora sus hermanos estuvieran interesados en la posición, y ahora podría colaborar con sus compañeros así fuera para exterminar a un monstruo del mal o capturarle, un evento épico y glorioso a su modo de ver las cosas, Enllel tampoco era de confianza por lo que corrió su sobre todo levemente dejando ver su camisa negra debajo y su espada ceñida al cinturón obviamente que no salió sin protección a un barrio tan peligroso y humilde. Ahora Uriel tomaba el control de la situación así que el pelirrojo simplemente obedecería como su cómplice.

Uriel era calculador y analítico; no tenía grandes amigos pero tampoco se llevaba mal con otro de sus iguales, no era soberbio ni se confiaba en la batalla, y era tan leal como Ariel a Miguel, tampoco estaba feliz con las decisiones de Kalel por lo que quizás el pacto le pareció una muy mala idea, y su presencia solo develaba que se acercaba un hito histórico a cambiar sus vidas. Siempre tan serio a veces le parecía alguien apesadumbrado y herido por dentro, seguramente que cargaba con verdades que ningún otro ángel conocía, eso .. es doloroso. Ese sufrimiento quizás era lo que le diferenciaba de una máquina robótica que obedece ordenes, la furia contra lo absurdo de las leyes del mundo, una furia que también compartían, el caso es que al fin había una estrategia que seguir, atacar o mantener terreno, lo que sea el león se sentía capacitado para lograrlo.

La sonrisa del Abisal se tornaba más maligna en presencia del sagrado arcángel Uriel. Ariel comenzó a prepararse para la defensa, era obvio en cualquier momento se mostraría al ataque agresivamente, así que tenía que estar listo para lidiar con un luchador mucho más fuerte que él. poco a poco la presencia angelical de Ariel también empezó a mostrarse, como un brillo intenso y un aura prominente y orgullosa, llena de nobleza y sentimientos estoicos que consumían la escena contrastando con los de Enllel y Amai. Clavó su vista deslumbrando fijamente sobre el cuerpo del local del barrio, el raro y peli verde trabajador industrial.

- ¡Jhmpf! -

Se dijo entrecerrando la mirada sospechando sus intenciones, creía que a pesar de todo podría asestarle una buena patada en la cara si se descuidaba al atacar, entonces Uriel podría hacer lo suyo

- Agradezco su invitación Maese Riuhirin pero, no me diga que todo este evento fue solo casualidad -

No tenía caso ocultarse si Uriel no lo hacía. Todos se reconocían como criaturas de peso, y la hipocresía no iba con el momento, de hecho hacía rato que deducía lo que pasaba pero se pretendía tonto.

- Creo que es momento de que devele las intenciones de su emboscada, Enllel -

Cuestionó sonriente y alegre, al titán de cabellos plateados y grises ropas, un ambiente hostil y la naturaleza en conflicto a la vista sobresaltaba, todo dentro de la edificación parecía estar hecho de metal por lo que las voces resonaban con un eco atronador, así mantuvo su firme postura acusadora, dejando ver las caras vestiduras que vestía, del mismo modo que la dorada empuñadura de su poderosa espada angelical.

"Vamos Uriel"


Pensaba mientras la maquinaria se ponía en movimiento así como las fichas de este gran tablero de ajedrez, poco a poco, casi sin que nadie lo notara, ya la historia estaba en marcha y con mucha prisa, más de la que creían.

- Y asumo ... que usted joven tiene una buena razón para alegrarse tanto -

replicó estruendosamente hacia Amai, al tiempo que ya se les había unido el ser más alto y flamante, el orgullo se acrecentaba en la mirada y al parecer en el pecho del león de Dios que no era otro que el guerrero legendario de antaño que sirvió a Miguel, engreído y feliz por la tensión, los lados más oscuros de su personalidad comenzaban a darse a conocer a medida que el campo de batalla se acercaba.

"La victoria es obvia, aún sin el maestro. Uriel es vejado en combate, ni siquiera un Abisal superaría su fuerza y conmigo para apoyarlo corre serio peligro... por otra parte Enllel no merece la pena ser considerado mi rival, en caso de que fuera un demonio o un rebelde su edad, conocimientos y poderes son muy diferentes a los míos... la perspectiva de ocultarse es insulsa y tonta ya, pues la guerra a por la tierra media esta reanudándose, ahora esta a tiempo elegir obedecer o perecer con el resto"


El alado fuego de Dios le contaría todo lo que tenía que saber sobre el plan de su Rey y las nuevas órdenes, ya se sentía en medio de un trabajo, por lo que tomó aquel sobre todo pesado y se lo quitó arrojándolo a un lado mostrando la tallada estructura de sus músculos finamente constituidos uno al lado de otro, su cabello fueguino ahora se veía oscurecido por el agua que había absorbido, y su pantalón de piel al igual que sus botas se opacaron por la humedad.

- Uriel de grandes alas, "fuego de Dios" ¿cuál es el plan de nuestro rey y sus nuevas órdenes? estoy dispuesto a trabajar y seguirte en esta misión -


La velocidad y agresividad de sus movimientos comenzó a crecer y la sensación escalofriante corría por su transpiración, adelantó su pierna izquierda y la flexionó levemente, bajo la cabeza y retrajo la diestra mientras su estampa comenzó a deglutir la poca luz del interior ensombreciendo más al resto.

- En cuanto a usted Enllel ¿Bajo que concepto llamó al poderoso? ... Seguro que no fue para que bendiga las finanzas -

El cielo ya tronaba más rugiente y vigoroso, el nerviosismo se acrecentó, el viento del mismo modo que los relámpagos y las energías discordantes de los presentes, el aroma a rosas de Ariel, el mediterráneo de Enllel, la tierra y el polvo, así con serenidad, arrogancia, estilo y pompa permaneció a la expectativa, atento, como un león amenazado a punto de atacar, su puño se tensaba, sus ojos empequeñecían, sus instintos afloraban, podía sentir la sangre correr más rápidamente, era tiempo de que Enllel se presentara realmente y explicara las razones de semejante convocatoria, había llegado ... la hora de la verdad.



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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Amaimon el Miér Sep 12, 2012 12:26 am

- Hola, Uriel
Saludó a su antiguo enemigo sonriendo de lado, burlonamente está por más decir y sin inmutarse de que dejara visible su hermoso par de alas ¿era un concurso? Porque él también tenía alas, dado su tamaño eran unas que podían obscurecer el día más soleado si se lo proponía. Pero no, lo dejaría pasar, después de todo algo que según su persona caracterizaba a los ángeles era esa presunción pura que les hacía las más feas de las maldades a los supuestos heraldos divinos que no deberían tener ni una sola imperfección, ni un solo defecto. ¿No debían ser todos los ángeles humildes y sinceros? El Abisal de la tierra era mucho más humilde que el resto de los arcángeles contando a Uriel ¡y juntos! Las palabras para Enllel, el llamarlo “Señor” tan mansamente, sus palabras con el otro ángel, el preocuparse por si se había mojado (sobre todo porque no quería que el agua que destilaba se le acercara demasiado) todo en su forma de ser había sido real, honesto, incluso respetaba el grado que Enllel el empresario tenía por encima de Amaimon el trabajador ¿Con qué cara se paraba Uriel delante suyo? Hipócrita. No era más que una sonrisa hipócrita la que tenía en sus labios.
Por otro lado, no le importaba un cuerno que un arcángel se hubiera caído del cielo solo para hablar con ellos ¿tan fácilmente se dejaba llevar? ¿Con esa imple muesca había bajado y se había convertido en un jugador antes que seguir siendo un observador? Creía que los ángeles eran serenos en sus movimientos y en sus andares ¿cómo así se angustiaba el arcángel ante un simple gesto del Abisal? Si, a él no le importaba lo que fuera a pasar dentro de esa monstruosa fábrica de metal, eso también era honesto. Andar por ahí fingiendo ser un heraldo de un Dios en el que no creía en lo más mínimo no era más que otra de las hipocresías de los ángeles ¡Qué mundo tan horrible era éste, donde los demonios eran más sinceros que los ángeles! ¿Dónde estaba la línea que separaba el bien del mal? Aparentemente se había desvanecido con la lluvia.

- Tch…
¡Y ahora esta… cosa se arrodillaba frente a Uriel! Pero que molestos eran los humanos. Todavía no lo podía clasificar de humano pero… ¡Arg! Imperdonable ¿Con un simple espectáculo de luces se impresionaría el ángel? ..Demonio, vampiro, licántropo ¡Hibrido! Lo que fuera que era el gran Señor Enllel, no lo iba a tomar como un aliado en el clima que se desarrollaba, podía cortar la tensión entre los presentes con una de sus garras porque él … ¿preocupado? La verdad estaba muy emocionado de ver si Uriel sería capaz de contradecir las órdenes que ambos tenían sobre una tregua.

Volteó a ver al ángel de cabellos rojos, entre tanta cosa en su cabeza ya hasta había olvidado que le había hecho una pregunta.
- No sabía que los ángeles fueran tan teatreros. Tenía mejores ideas sobre ustedes.
Dijo sin una pizca de respeto a comparación de la forma en la que los otros dos se dirigían al arcángel. No, él no iba a arrodillarse frente a nadie que no fuera su hermano mayor y AÚN SI LO HACÍA sería con otros motivos… Uriel no representaba nada para el Abisal, no iba a hacerle caso a alguien que llegaba alardeando cual gallina escandalosa.
- Ni que se impresionaran tan fácilmente entre su misma especie….
Y volteó a ver al gigante de cabello plateado y al ángel pelirrojo, entre que eran peras o manzanas los iba a considerar amenaza a los 3.
Un momento ¿tres de ellos? ¿Tres amenazas, una potencialmente peligrosa y un solo Abisal? ¿Solamente él dentro de las gruesas paredes de metal? Tragó saliva más hizo lo posible porque ese pequeño gesto de un miedo que crecía en sus entrañas no fuera visible para los presentes, simplemente se cruzó de brazos y desvió su vista de la luz que emanaba de repente el pelirrojo ¡Por Dios pero que escandalosos eran! Ese par estaban comenzando a irritarlo por lo que su aura demoniaca salía a la superficie. Amaimon era, contra todo lo que se pudiera pensar de los Abisales, alguien en realidad paciente, pero se desesperaba con facilidad cuando los estímulos a su alrededor se volvían repetitivos, un sonido agudo, las uñas de alguien contra un pizarrón, todo ello bastaba para irritarlo y miren que eran cosas pequeñas.

El brillo que los ángeles emitían era molesto. Empezaba a ser molesto.
- ¿Cómo iba él a organizar esto, Señor Ariel? Por favor…
A pesar de que le había puesto el “Señor” a su nombre, había sido lo mismo que decir “me gusta el atún” antes de mencionarlo, lo decía todavía por mero hábito de hacerlo, no porque en verdad sintiera algún tipo de empatía por el ángel. Tendrían que demostrarle que podían ser civilizados y que podían mantener una conversación real con el Rey de la Tierra. Aunque… ¿Civilizados? ¡JA! Si ese era precisamente un detalle que NO caracterizaba la forma de pelear de Amaimon. Aunque bueno, le habían demostrado ya otras criaturas angelicales que la convivencia entre ellos no era muy difícil, es solo que … no lo veía así con el pelirrojo y con Uriel, Uriel era agresivo, molesto, orgulloso y para nada simpático al gusto del Abisal ¡Y el otro ángel ya se le paraba de puntitas! Ah no, eso no ¿Amenazas a él?
- Si fuera el caso de una emboscada déjame decirte que eres una excelente carnada, querido Ariel. Las intenciones del Señor Enllel pudieron ser tan vagas como las mías. Yo trabajo aquí.
Sacó las manos de sus bolsillos y se cruzó de brazos en un gesto demandante, ¿qué hacían todos esos en SU territorio? Era un animal a final de cuentas y solo el gigante de cabello plateado tenía una excusa factible para su presencia en la zona de las fábricas, era dueño de todos esos monstruos de metal, tenía que estar ahí ¿pero y Ariel y Uriel?
- Son ustedes los que no encajan en este panorama ¿Se te perdió algo, Uriel? ¿Por qué te pones agresivo de repente, Señor Ariel? ¿Significa tanto para ti mi presencia?

No tenía mucho caso esconder su aura o su estirpe, de tal suerte que dejó que los otros tres pudieran identificarle como un Abisal, si lo recordaban o no ya no era su problema. Con Enllel todavía tenía esperanzas y podía ver, por las miradas que el pelirrojo le lanzaba, que él también las tenía. Entonces era lo mismo: ninguno de los dos bandos podía identificar que p*tas era ese gigante, definitivamente no era humano pero…
Guardó silencio y se le quedó mirando ante las palabras de Ariel, él también quería saber cuál era su papel en el juego que se estaba montando en su fábrica, digo, si era su propiedad quizás fuera la misma Galatea en otra forma, jugando con sus pobres cabezas mortales.
O el precioso jefe de los ángeles probando a los habitantes de la Villa ¡Por favor que fuera lo segundo! No podía esperar a ver las caras de los ángeles cuando la decepción los abrazara.


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Uriel el Jue Sep 13, 2012 2:20 am

Uriel levantó una ceja, escuchando las palabras que el gigante decía mientras se inclinaba frente a él.

-Muy amable de tu parte, pero... ¿qué estás haciendo?

Sinceramente, nunca le había gustado que se inclinasen ante él, no era... un Creador como para que se inclinasen ante él. Vaya, ni siquera le gustaba ver cuando se inclinaban frente a Kalel. Pero ahora más que nada... no se esperaba ese grado de... hipocresía. Pero como no quería iniciar un escándalo, simplemente le pegó el abrigo de regreso a su pecho.

-Eres muy amable, pero ambos sabemos que no es necesario. -no, no sabía qué clase de criatura era, ni de qué lado estaba, pero era claro que no era humano, ni ningún ser inferior a un ángel o demonio. Su fuerza era demasiado perceptible para ser algo así. Y siendo que su aroma no era desagradable, tenía sus sospechas respecto a lo que era.

-Hola Amai... -le respondió con una reverencia, cruzando sus piernas como si fuera una niña, en burla a su aparente amabilidad -Dime, ¿cómo está tu hermano?

Observó el desenvolver ansioso de Ariel, algo... sorprendido, y aunque sonrió al verle dejar ver su aura angelical, entrecerró sus ojos ligeramente al verle en posición de batalla.

-Tranquilízate, Ariel... no he escuchado órdenes de nadie aún. Miguel... -miró a Amaimon, pensando si él ya lo sabría, pero... bueno, sus superiores seguro sí, así que no importaba -Miguel ni siquiera ha regresado aún -esto lo dijo en un tono bajo... con pesadez y decepción -Y nuestros "queridos" líderes -siguió, mirando a Amaimon también -han de estar demasiado ocupados en sus asuntos como para decir algo aún.

Se cruzó de brazos, con un aire de "no quisiera decirlo, pero se los dije...". Alguna vez intentó decirle a algunos de sus hermanos que las cosas serían así tarde o temprano... ¡que era obvio! pero no... todos se veían tan escépticos. Cómo deseaba ver sus caras cuando se hiciera público. Hasta ahora sólo unos cuántos se habían dado cuenta.

-Vine porque hoy ha pasado algo curioso en mi..."trabajo". Sucede que... -meditó un poco sobre seguir antes de continuar. Y decidió que sería interesante hacerlo -Bueno, dime, Amai, tus hermanitos estarán de casualidad llevándose demasiadas almas al Infierno? Me imagino que si es así no tiene nada de malo que me lo digas, pues es obvio que algo pasa.

Pero la verdad dudaba que fuera así... no estaba de más asegurarse, al menos mirando su reacción, pero... dudaba que tuviese algo que ver con ellos.

-De no ser por ese cesar del flujo de las almas, su curiosa reunión me habría importado muy poco -aún si fuera algo importante -Pero no logro comprender que algo como esto sea una simple coincidencia el mismo día de este incidente. Incluso si ninguno de los presentes lo tenía planeado.

En verdad, a juzgar por la risa de Enllel, estaba meramente emocionado, por las razones que fueran, pero no parecía... ya no parecía que lo hubiese planeado de esta manera.

-Así que nadie me llamó Ariel. Y odio decir esto, pero estoy de acuerdo con Amaimon. En esta posición eres... bueno, casi... presa fácil

Uriel se mantenía cerca de la entrada a la fábrica, a pesar de que había dado unos cuantos pasos dentro. No quería quedar atrapado con el Señor de la Tierra si algo se desataba; sí, ambos tenían el mismo... rango equivalente, pero Uriel a pesar de impulsivo no era estúpido -cosa rara-, sabía dónde tenía desventajas, y que sus espadas no tenían ningún efecto en el abisal. Si iba a haber una pelea no sería dentro de la fábrica, donde todo a su alrededor era material en bruto para los poderes del abisal. Aunque... el fuego puede bastante bien con la tierra, ¿que no? Sería algo que tendría en cuenta.

Por el momento no planeaba iniciar dicha pelea.

-En fin, señor Riuhirin, ¿ya puede por favor decirnos qué es lo que pretende? Al menos por qué se emociona de esta manera?


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por EnLLeL RiuHiRiN el Vie Sep 14, 2012 2:48 am

** La brevedad de la lluvia un ciclón anunciado que no proveria agua si no mas bien solo tensiones a alas afueras de la inmensa fabrica, siendo la vista ahora de un doblegado y negado noble que en el suelo habita, estupefacto y sorprendido en sus expresiones apenas visibles tras su rostro cubierto de tiniebla completa para los demás presentes, mientras su fugaz cerebro re calcula, retoma las acciones y todas las variantes, algo nuevo... un panorama y una escena rota gracias a impertinente y precoz ángel

" maldito ariel... valla que si eres torpe y nefasto, no solo te comportas de una forma predecible, si no que aun después de haberte resguardado de la boca del abisal das alarma al sentirte fuerte por la ayuda de un arcángel... asi que sekai no has cambiado... siguen el mismo camino que nuestros padres he... todo sigue igual y lo de la paz solamente es una mascara... absurdos... al fin y al cabo simplemente hemos sido desde nuestro nacimiento... entes de caos neee... "

rápidamente divago delegando aquella sensación de jubilo, de placer y extrema excitación, por ahora una furica presencia, una esencia llena de frustración y resentimiento, sobre aquel que desmoronaba su luz, y energía, aquel quien seria un invitado mas de la vieja fabrica de sueños, rápidamente cuestionado y atariado por todos los presentes no vio mas momento preciso que interactuar después del verbo narrado por uriel, tenia que seguir con su papel estaba 100% seguro que aquel argel de su misma estirpe y quizás nivel no podría sentirle... ya un par de ocasiones había sucedido y siempre había salido sin demostrar su verdadera esencia.... mas ahora un arcángel... un abisal... debía... suponía que no era tan facil reconocerle, incluso por aquel que en algún momento llamo hermano mayor...

- oh magnánimo... señor espartan es usted un hijo de la luz y ante nosotros uno de los mas altos hijos del benévolo asi como el señor de la oscuridad y gran mando de la sombra -

conjuro clamando lo ultimo con cierto peso en la garganta, mas no por desprecio o miedo, si no por que por ahora debía aparentar un humano, un mortal sin mas que su poder económico, política e ideas, esas habían sido su voluntad los últimos 1000 años y asi permanecería, oculto sin demostrar su existencia viva aun

- como puedo cuestionarme de esa manera oh poderosos, si tan solo soy un mortal mas, agraciado por la hermosa presencia de la luz y expectante a la presencia de la sombra, un simple peón en medio del juego de paz de las divinidades... solo soy un errante noble con sueños y fantasías mortales... divinos seres... como no podria estar mas entusiasmado en conocer a la fragante raza de arcángeles y demonios... soy mortal, no creo quizas poder apreciar y hacerme acompañar de tan diversas presencias... caballeros -

asumió, recibiendo su gabardina a su mojado cuerpo, aquella masa musculosa que de a poco volvía a erguir en la presencia de estos, valentonado por las palabras de amaimon, cortes y lógico por el razonamiento de uriel y molesto por las acusaciones de ariel consumo a dirigir un par de pasos hacia la enorme puerta

- caballeros... entes divinos... mi explicación es fácil... soy el dueño de la fabrica, he visto acompañado a un ente de alta alcurnia vagando por la noche con un forastero a quien yo añadí el papel de guardaespaldas o guardián del pelirrojo ya que al ser tan tarde no creía cuerdo deambular solo 2 personas por este barrio, en el cual me he encontrado trabajando desde la tarde conjunto a mi fuerza laboral ya que soy de la idea que un señor feudal es quien debe ir primero a la batalla que sus seguidores, que aun teniendo el dinero para pagarle las sonrisas no les obligare a laborar toda la noche sin demostrarles con mi ejemplo y emitir a que me sigan por gusto y deseo... mas no por orden... señores de poder -

contestaba mordaz, demostrando la indignación y molestia ante la prepotencia de un ente de luz, era inaudito aun para un humano apreciar eso y que este mismo le acusara, sentía un calor en su corazón, el fuego de sus ojos parecía querer escapar y su boca demostraba una enorme tensión al ser marcado mas su mentón ante sus palabras a la vez que este escapa levemente de la sombra de sus cabellos, llevando entonces su cuerpo ya al umbral de la entrada de la fabrica de metalurgia de la cual comenzaban a salir varios rostros, jóvenes, viejos, adultos, señores, manchados de grasa, cubiertos de polvo y llevando sus grandes llaves y herramientas parecían preocupados por su manda mas al escuchar el alto de su tilde al reclamar de su falsa acusación

- Lord Espartan... con todo el respeto que me merece... aun me cuesta concebirlo como hijo de la luz aun con su poder frente a mi ser, puesto siempre habría leído que la prepotencia, orgullo e imponencia provendia del hijo de la sombra quien ha demostrado la humildad y tranquilidad asi como la pasividad que deberían delegar los habitantes del firmamento, en verdad me ha ofendido mucho al aclamarme conspirador de quienes no tenia idea de que fueran... como es posible que invitase a un demonio a acompañarme sabiéndolo, teniendo idea de que podría ser destruido y consumido en un santiamén... no caballero... seré humilde, tranquilo y confiado quizás... mas no ingenuo -

suavizando su voz ante el ultimo comentario parecía volver a conjurar a su cuerpo la paz, a tranquilizar su mente y apaciguar su espíritu, después de todo ya había aclamado sus incomodidades asi como resentir de nuevo la lluvia en su mojado físico pegado a las telas que portaba siendo transparentada su camisa blanca delegando su poderoso torso a la vista de relámpagos furiosos que mencionaban la venida de una tormenta aun mas poderosa, a lo cual alzando su cráneo mas no dejando que la luz fungiera sobre su gesto, resintió el ambiente y el horizonte, comenzaba a analizar de nuevo y conjurar nuevos cálculos mientras al bajar su testa lentamente continuo

- pero aun asi... no por eso seran denegados de guarecerse de la tormenta dentro de mi recinto... pero de igual forma con toda la humildad posible y llamando al tratado de paz entre la luz y sombra según he entendido que mantienen... por lo cual aun no entiendo las acciones del señor espartan... os invoco dentro de mi fortaleza metálica, asi mismo dispondré a los obreros de su descanso nocturno para igual aprovechar y comer todos antes de dormir al menos un instante... ademas... asi podrían discutir y discernir bien los intereses de tan ... espontanea reunión, no puedo ser mediador ya que soy mas que un simple mortal ... mas si aclamar por ese tratado y pediros que entren bajo la condición que en mis territorios no habrá batallas innecesarias y discusiones fuera de lugar... si aun asi deciden venir y guarecerse, tomar algo caliente y pan ... son bienvenidos... si no son libres de seguir su camino mas fuera del limite de mi propiedad ... ya que siendo francos... esto no es nada barato -

acentuó aquella ultima frase con alegría y humor para tratar de relajar el ambiente a la vez que pasaba de nueva cuenta al costado de amaimon y asi mismo de la enorme entrada, rozándola con su palma dejando ver como esta estaba blanca, fria ya que dejaba un espasmo de aliento congelado sobre la maciza estructura de metal sudorosa demostrando el miedo y pavor que podria sentir un humano ante aquellas presencias, mas demostrando que su real preocupacion eran aquellos obreros, puesto una vez en aquella zona delego a dar ordenes a mencionar en voz baja para aclamar al silencio y tranquilidad y pedir a estos que fueran a sus dormitorios o lugares de descansos y reposaran, asi como ordenarles que pasara lo que pasara no intercedieran y en cambio huyeran inmediatamente, su pago seria dado por bernard al otro día su algo catastrófico llegace a suceder, golpeando los hombros de estos los vio adentrarse en las instalaciones y asi mismo delegar su cuerpo al final del ala abierta del portón sosteniéndola en su enorme palma esperando recibir las resoluciones de aquellos invitados para así esperar su entrada... o cerrar su casa dejando afuera a esas... presencias raras

" asi que no han cambiado... la luz se cree poderosa, la obscuridad aguarda su momento mas se muestra mas sabia y cortes... pero ustedes... a quienes abandone... en verdad... siguen iguales... valla que si son minúsculos... bueno... seré feliz si solo amaimon entra... aunque seria grandioso estar en la presencia de todos aun con lo que ha pasado... me pregunto... me reconocerán en algún momento ? "

asevero a su cuerpo que sentía pesado y cada vez mas frió, dejando su mano frente a su gesto cual si tratase de descubrir algún destello brotar de su ser y con esto comprobar el control de su resonancia ante el aura divina de los presentes **


~ La soledad es mi refugio, las sombras son mi manto y la muerte... mi descanso ~

* Actuo * - Hablo - " Pienso "


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Ariel Espartan el Lun Sep 17, 2012 1:29 pm

Una situación muy tensa por donde se la mire, una consecuencia obvia de la reunión entre un arcángel, un ángel guerrero, un abisal y un personaje tan excéntrico y extraño como lo era el corpulento dueño de aquella fábrica de ensueño, enigmático y sumiso aquel noble se arrodilló ante Uriel y admitió haberlo convocado de alguna forma también visible en su rostro carente de sorpresa, cualquier mortal ante semejantes presencias estaría aterrorizado y manchando su ropa interior, estaría tan estupefacto que su corazón se olvidaría de latir y su cuerpo de respirar, toda la actitud de Enllel le parecía la de un pobre ser en busca de atención, de cualquier humano podría leer fácilmente sus intenciones gracias a que es un ángel guerrero muy viejo y conoce a las criaturas de la creación como a hermanos menores, la única forma de que no fuera así es que se tratara de una criatura nacida de la oscuridad o de un ángel caído o exiliado ¿o es que tenía un bloqueo?, las conjeturas eran veloces en la cabeza del pelirrojo y su paciencia era mínima ante la insolencia.

" ¿Qué clase de osado intenta engañar a un ángel guerrero de élite como yo y al mismo Uriel en su presencia, es claro todo tiene un porque, y aunque de momento me siento más interesado por las respuestas de Amai hacia Uriel... me temo que tendré que mantener vigilado a este, si no es que lograr que me responda con la verdad."

Los cambios de actitud y energía obviamente que no pasaban desapercibidos para el pelirrojo, alguien que se clama como devoto de un arcángel no debería resentirse a la luz, sin embargo cambio su actitud pese a sus poco amables palabras, un humano jamás reaccionaría así ante un ángel, es obvio y si era un humano bien podría ser castigado por su insolencia, algo que a Ariel no le molestaba y por demás servía para averiguar la verdad. Así escuchó atentamente la palabrería de Enllel primero enalteciendo a la luz y luego echándole la reputación por tierra. Además ¿Por qué tan excéntrico? esta clase de showman le ponía los pelos de punta, quizás principalmente era eso en su actitud lo que lo hacía permanecer en alerta sin embargo le siguió en su andar hasta aquí.

Para Ariel no se trataba más que de un loco o un bocón presuntuoso, ¿por qué los obreros estaban trabajando tan tarde?, si era un simple mortal ¿por qué no se orinaba encima ante las acusaciones de un servidor de Dios? la tensión en los obreros en cambio si era notoria mientras trabajaban bajo la manda de su patrón.

"Mantén la calma, vigila a tu enemigo, aprende sus pasos, descifra sus debilidades, pon en contra su miedo, contrarresta y choca contra su fuerza, y si logras hacer eso bien, la victoria será siempre tuya con un mínimo de esfuerzo"

Pensaba estratégicamente y muy seguro en la presencia de un superior a él. Es cierto, la guerra era para lo que había sido preparado desde un principio, pero ahora debía respetar las ordenes de paz así como Uriel lo hacía, los ángeles como de costumbre tenían reglas detalladas para todo, pero ... en caso de este ser ... seguro que no le agradarían.

- Mal por usted, si piensa que con su cerrado intelecto y su ignorancia por demás estimable siendo un humano puede percibir el comportamiento de un ángel y aún más cuestionarle ¿no lo considera osado en todo caso? sin embargo un ángel puede fácilmente dilucidar a los humanos, en todo caso debería estar orgulloso de servir a la luz ya sea a Uriel o cualquiera de sus representantes con suma devoción. Porque somos los fieles ejecutores de la voluntad del creador pero al mismo tiempo los guerreros del que en sus escrituras llaman "Jehová de los ejércitos" siendo así, ¿por qué no percibo la tensión y la sorpresa propia de los seres humanos en usted cuando si en sus trabajadores? ¿por qué se muestra tranquilo y risueño en presencia de dos de las máximas potencias del universo? ¿por qué tiene actitudes tan excéntricas siendo un simple noble en busca de engrandecer sus negocios? ¿Por qué se atreve a cuestionar a un genuino servidor de la luz? De momento me interesa más otro de los presentes, pero le mantendré vigilado y me parece insolente de su parte pretender mentir en presencia de un ángel guerrero y del mismísimo Uriel, minimamente debería ser castigado, creo que tiene muchísimo que responder cuando se aclare este asunto de las almas -

Explicó volviendose un poco más ronca y sonora su voz al momento de llevar su mano hacia el pomo de la espada en su cinturón muy amenazadoramente, después de todo los ángeles guerreros eran conocidos por su agresividad mayor a la de los ángeles normales,

sereno pero imponente, sus ojos parecieron destellar un instante en la oscuridad mientras la fábrica se iluminaba por los relámpagos, su estampa era perfectamente visible, joven y atractivo, alto y erguido a la totalidad de su altura mientras los truenos parecían alumbrar en la sombra dos enormes alas desplegándose, como si la misma tormenta respondiera a sus acusaciones con su relámpago, así muy desafiante permaneció estático para volver a hablar.

- Porque después de todo, los humanos deben tener fé y paciencia, no conocen de los sacrificios que hacen sus hermanos y al menos deberían tratarnos con algo de respeto ... porque yo en particular, no provocaría a un ser que puede sacarte del infierno o echarte a las fosas con su poder y espíritu. Puedo aceptar su invitación ¿pero qué sabe usted del pacto siendo tan solo un mortal? y repito no tiene porque entender mis acciones, muchos de nosotros no entendemos a nuestros hermanos y sus decisiones -


Aunque sin más siguió tras sus pasos, mirando de soslayo y bien vigilado también a Amai. Obviamente el intento de Enllel de aminorar la atención fracasó por completo.

"Simples criaturas, se atreven a cuestionar el poder de la luz, se dejan seducir por la falsedad de los demonios, abandonan el camino de la rectitud, se presentan en constante cambio. A veces parecen insectos cuya felicidad depende de cuan profanos puedan llegar a ser, ¿qué designio tendrá Uriel en todo esto?"

Se preguntó tomando sus cosas mientras su aura divina poco a poco se mostraba más tenue y apacible a la espera de los movimientos y órdenes de quien más respetaba, el arcángel Uriel quién era decisivo en esta velada.


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Amaimon el Jue Sep 20, 2012 12:35 am

- Mi hermano esta tan bien como podría alguien de su clase. Gracias por preguntar.
Le guiñó un ojo con esta primera respuesta, si él iba a tratarlo como a una colegiala ingenua el Rey de la Tierra iba a responderle quizás de la misma manera, aunque muy en fondo tratara de ser más agresivo con el fuego de Dios, todavía no le hacía nada malo como para responder algo más allá de eso y con gestos infantiles. Por otro lado… no le gustaba para nada que tocara el tema de su hermano mayor, caminar por esos senderos era peligroso, nunca se sabía que tanto podría explotar el Abisal si se trataba de “defender” a su superior.
Entonces los líderes seguían perdidos ¿eh? Tanto de los ángeles como de los demonios, todos se paseaban tranquilamente sin intenciones de volver a la guerra ¡maldición! ¿Es que no veía Galatea que esa paz los estaba consumiendo a todos? O bueno… quizás no todos estaban tan aburridos como él, con que el flujo de almas ¿eh? Si se estaba interrumpiendo quizás alguno de sus hermanos hacían justamente eso que el ángel mencionaba, llevarse almas al infierno. Pero él no tenía ni idea de lo que pasaba o de quien lo hacía o de si al menos alguien estaba haciendo algo así. Lo que sí le molestaba era que le llamara “Amai”, si, él lo había dicho pero… ¡Argh! Era molesto porque lo hacía para molestarlo, si era solo así era… ¡Argh! Sin embargo se mantenía tranquilo, sereno como de costumbre porque nole daría el gusto a ese… arcángel.
- No es una coincidencia, no existe tal cosa en el mundo. Pero los ángeles no entienden eso, ¿o sí?

Miró de reojo al gigante dueño de la fábrica, esperaba algo más de una presencia tan imponente. ¿Un humano? ¡Si claro! Si esa masa de músculos era un humano él era una niña, una de las más pequeñas y débiles niñas humanas que jamás hubieran pisado la tierra ¡con un vestido! Sus ojos dispares le reprocharon aquellas mentiras que con tanta caballerosidad decía, no le iba a creer absolutamente nada si no se esforzaba un poco más en mentir con tanta facilidad. Sin embargo no podía negar que aquellas palabras, esas mentiras, no hacían otra cosa que inflar su ego. ¿Humildad, tranquilidad y pasividad? Esas eran ciertamente algunas de las características que mostraba pero con sus hermanos mayores, andar por ahí siendo amable con ángeles no era algo que le hiciera sentir orgulloso de sí mismo. Y como se estaba desesperando de tanta palabrería por parte del noble a quien llamaba “Señor” con verdadero respeto, se incorporó para hacerle frente a la imponente figura del albino cuando entonces… Muchas más caras se sumaron a la escena, primero tardó en comprender de qué diablos le estaba hablando esa tremenda masa musculosa cuando decía aquello de que sus trabajadores debían seguir al señor feudal y la manga, congeniaba con sus ideas porque él de hecho peleaba junto a sus demonios (éstos debían tener mucho cuidado de no ser pisados por el Abisal pero eso era lo de menos) aunque le costaba trabajo entender porque traía eso a la plática…

Y entonces entendió que esos rostros eran trabajadores de la gran fábrica del Señor Enllel ¡No! ¡Humanos! ¡¡Trabajadores!! Amaimon retrocedió a su posición inicial por temor a lastimar a alguno de los humanos que a su juicio Enllel usaba como escudo. No, no iba a lastimarlos porque se reconocía muy bien con ellos, tendía a verse reflejado en sus ojos, en sus manchas por el duro trabajo, en sus heridas, en fin que era capaz de entenderlos, no iba a arriesgarlos.
No pudo evitar que su nerviosismo se dejara notar, la presencia de los humanos era demasiada, además de eso el hambre volvía con sus diferentes aromas y se perdía la verdadera esencia de su jefe entre las almas de los trabajadores.
- Que bajo es usarlos como escudo.
Señaló mientras los humanos volvían a sus habitaciones para dormir. Le gustaban las actitudes que el Señor feudal tenía para con sus empleados, era mucho más humano que el resto de los ángeles que había conocido. Estaba sin embargo catalogando ya como “ángel” al albino porque pensaba que sería mejor verlo como un enemigo más, de ser un demonio y estar de su lado resultaría como una agradable sorpresa, de ser un ángel... bueno, si fuera un ángel sería una mala noticia que ya estaba contemplando.

Sin embargo no le gustó que el ángel se pusiera de nuevo a la defensiva, el que si podía asegurar que era un ángel. Ese pelirrojo que se había puesto a la defensiva con nada, porque ni siquiera estaba aterrorizando ciudadanos ni mucho menos. De tal suerte que siguió al dueño de la fábrica a los interiores, ignorando por completo a los ángeles detrás suyo.
- No iniciaré una pelea dentro de las instalaciones de su fábrica, Señor Enllel. Sé lo que cuesta cada una de estas.
Y pasó su mano por sobre una de las grandes máquinas que tenía en el interior, tratando de medir de alguna forma lo resistente que serían si el enfrentamiento que soñaba se daba en esos interiores. Aunque… bueno, si las cosas se ponían feas, sería difícil traspasar tanto metal para salir a la lluvia a recuperar fuerzas, si todo marchaba “de acuerdo al plan” ahí mismo terminaría todo.
- Por eso mismo, Señor Ariel, debería cuidar sus palabras también. Los demonios nos irritamos con mucha facilidad, ¿verdad, Uriel?
Y lo catalogó a él como uno más de su especie. Solo para molestar.


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Uriel el Lun Sep 24, 2012 2:20 am

Escuchó todas las palabras de Enllel Riuhirin seriamente, sin expresión alguna. En verdad, lo hacía bastante bien. Es decir, parecer un humano sabio y prudente. Habría engañado a cualquiera, en verdad, pero su aroma, su aura, seguían delatándolo. Sin embargo, a pesar de ya haberlo percibido, ninguno, ni él mismo, le había dicho la razón por la que sabían que no era mortal. Tratando de no parecer grosero, porque a fin de cuentas, humano o no, estaban en SU propiedad, dijo:

-Señor Riuhirin... su aroma no es para nada humano. Y no me refiero a un perfume artificial, si sabe a qué me refiero. Me declaro inútil para determinar qué clase de ser es -y ante dicha confesión frunció el ceño un poco -, pero por la naturaleza del aroma no me parece algo maligno. No en naturaleza al menos -resopló -; que esté de uno u otro lado, o que fuera "completamente neutral" ya es otra cosa muy diferente.

Miró a Ariel, algo contrariado.

-Me estás dando demasiada importancia. Arcángel o no, no podemos juzgar y decir quién merece castigo mientras ese alguien esté con vida. Ya después de eso, sin embargo, está bajo mi jurisdicción. -después de todo lo habían designado Juez desde hacía ya mucho, mucho tiempo -Pero tranquilízate; a estas alturas del juego, moverse un solo espacio no favorecería a nadie. Y no lo molestes más, si no quiere decir nada sobre lo que es realmente, no lo hará hasta que él quiera hacerlo.

-¡Jajaja! -rió divertido ante la respuesta de Amaimon -Sí... alguien de su "clase" debe estar muy ocupado checando qué tan grave está la abertura en la entrada de la retaguardia de sus víctimas ¿no? O quizá la suya propia...; dime, ¿ya ha hecho desastres en la tuya también, o prefiere la de alguien más, querido primo? Y por si no escuchaste, Señor de la Tierra, no estaría aquí si pensara que esto es una coincidencia. Tú dime si te parece que creo en esas cosas entonces.

Miró a los humanos, ladeando la cabeza, esperando que se fueran. No parecían entender verdaderamente de qué iba aquella reunión, pero era bastante desagradable que ellos terminasen metidos si algo llegaba a pasar. Aunque bueno... con la paz de la tregua rozando su fin, inevitablemente muchos humanos quedarían atrapados en ella.

Siguió al Abisal y a su ahora anfitrión, a donde sea que se dirigiera este último a continuación. Tenía la certeza de que sucederían cosas bastante interesantes esa noche.

-Así es, Amai, así como ustedes (ciertos demonios demasiado dóciles para su naturaleza), incluso los ángeles a quienes se nos compara a veces con demonios nos exasperamos con facilidad. Sólo recuerda que es tan grave que un ángel no sea precísamente bueno, a como que un demonio se vuelva por el contrario bondadoso. Y esa gravedad en el Balance ni siquiera los favorecería a ustedes. -se le adelantó con los brazos en su espalda -Pero contrólate, ¿de acuerdo? Recuerda que acabas de decir que no iniciarías una pelea en esta fábrica. Haz que la palabra de un demonio valga algo en honor a tu respetable y verdadero Creador. -al que incluso Uriel (al igual que el suyo propio, el verdadero, y el único al que reconocía como líder) respetaba.

Cerró su puño en torno a un crucifijo que colgaba de su cuello. Era lo último que había encontrado de su Creador el día que les anunciaron su muerte. Era el mismo que Él solía llevar al cuello en su momento.


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por EnLLeL RiuHiRiN el Jue Sep 27, 2012 12:23 am

** El torrente poco a poco descendía con mayor fuerza y velocidad entre las edificaciones de la urbe industrial, los tíndales de los metales no se hicieron esperar cual si fueran pequeñas hadas conjuradas por la humedad cual si fuera su amante rítmica dejando sus suspiros al aire en el vaivén de su pasión, era entonces dentro de la instalación de lo que antes se harria de nombrar como fabricas de sueños que el tintinear de estas musas acuáticas pasaba a golpeteos apenas audibles convirtiendo en el monstruo de metal a un poderoso refugio a contra el agua probablemente lo deseado por el abisal, como sea que fuere aun con las interacciones anteriores y asi mismo a los diálogos aclamados una sonrisa de satisfacción se dibujaba por debajo de la sombra de los cabellos del exiliado, solamente visible para el, solamente tangible para el mismo, era algo que disfrutaba la inquietud y la gota de caos que su sola presencia podría otorgar ante los grandes poderes de la luz y obscuridad, un exquisito néctar al cual le comenzaba a preocupar volverse adicto, siendo consumado en el camino a lo que parecía ser un despacho de cierta forma humilde para el alto noble que el mismo representaba, mas como sus propias actitudes con un dejo de extravaganza, dada las puertas de madera acorazadas de papel arroz, corredizas en su mayoría apenas cubrían los colores mas no las siluetas que en los interiores habitaban, la estancia compuesta de sillones a flor de piso, sin pata o estructura de madera, simplemente bolsas de relleno suave a lo cual pareciera ser lana mas sin el escozor que provocaría su contacto directo, una tetera oriental al fondo, recuerdo de sus viajes quizás, un dejo de lamparas de aceite ambiguas a la época para conciliar tranquilidad a tal localidad, manteniéndose a un costado de la frágil y sencilla puerta a comparación con su amo y señor quien esperaba con humildad, tranquilidad y benevolencia la entrada de quienes en su pasado llamara hermanos y enemigo respectivamente

- are... no debería considerarme osado a quien tan solo ha dejado de creer a lo que llamarían "equilibrio existencial" puesto que ustedes han dejado de ser importantes para mi vida, para mi calma y en todo caso alma, son solo lo que son, entes divinos mas sin el dejo de divinos a mis ojos... soy un viajero de esta tierra, he conocido multitud de sujetos, de personas y hermanos con los cuales he dialogado puntos de vista asi como conocer sus historias, sus anécdotas e igual el tratado de la historia como por igual su inexistencia por muchos años... es por ello que he dejado de lado las reacciones de un humano ignorante... por quien siempre ha estado expectante y en espera de dicho encuentro he de decir... aunque no esperaba que fuera tan pronto llegara a esta ciudad... caballero -

continuo con un tono de voz calmado, incluso acallado por respeto a los trabajadores que ya descansaban en sus respectivas camas al fondo del mausoleo de metal, devolviendo su enorme cuerpo para dentro de l salón aparte justo después quizás de la entrada de su ultimo invitado para asi proporcionarle sus lugares, inquietando a ariel para ponerle frente a el a su derecha, a uriel con todo el respeto otorgándole el puesto frente a frente a el mismo y como parte de respeto y cuidado postergar a amaimon a su izquierda de frente, dejando a las espaldas de este ultimo las vias de salida para cualquier particularidad, no esperaba un enfrentamiento asi como que tampoco lo deseaba y pretendía que asi estuviesen cómodos sus invitados, como buen anfitrión otorgo a sus manos moverse a contra de la tetera, disponer azotar el suelo para levantar lo que pareciera ser una tabla falsa y verse en aquel sitio carbón dispuesto a quien otorgo el milagro de la flama sacándola de un candelabro presupuesto para tal trabajo, y asi dejar el agua a calentar con las hierbas listas dentro de tan adornado trasto cual presuroso dejaba escapar la esencia del mismo exiliado, revelando de donde prevendría aquel aroma único de su ser, casi pareciendo permearlo a lo cual sabría que no tardarían en rechistar... sobre todo aquel ente de luz desconfiado

- no se alteren... se que piensan de mi mal y su confianza no he de obtener, aunque tampoco la deseo, mas esto caballeros son hierbas del oriente cuales dan relajación y estimula la calma, nacidas dentro de una pequeña comunidad, ni son toxicas ni aclaman al sueño, tan solo reposan el cuerpo y aquietan las sensaciones ... claro a los humanos... no se que efectos tenga en ustedes... la verdad -

confeso algo extrañado rascándose la cabeza cual pequeño niño honesto frente a la banda de sus amigos desconocidos, estaba actuando tan cómodamente como hace breve, que desconocía sus identidades, asi que sin mas dejo caer todo su cuerpo en aquel "puff", para escucharse el sonido escapar a gran velocidad de la zona hermética en lo que aparentaba ser piel cual dejaba a un desparramado y relajado EnLLeL casi a ras de suelo pero con la ventaja que dicho asiento se alineaba a la perfección a su fisionomía dejando todo aquel apoyo dispersado en su cuerpo bien acomodado

- Bueno.. seres de diferente dimensión, he de confesar que para mi... esto... Si es una casualidad... no esperaba, como dije antes, tener contacto con vosotros tan rápido mas alegra a mi espíritu hallarlos, saber que son reales y que los susurro en los barrios bajos son ciertos... aquellos que dicen que en villa rose han descendido su gracia, su poder y su existencia... hoy podría morir en paz ya que mi curiosidad a sido saciada... o tal vez... puesto quizás... ahora que los tengo presentes, las preguntas afluyen de mi mente y cuerpo cual chiquillo con juguete nuevo, mas dudo que me respondan todo o una siquiera... asi que tan solo... tengamos una charla amena les parece ? -

confeso para empezar así a servir aquel te de color marrón obscuro cual dejaba flotar al centro de cada tasa lo que pareciera ser una varilla, un pequeño trozo de la naturaleza usada para tal bebida tan de maravilloso aroma y de textura impecable, al menos asi lo reflejaba el gesto complacido del olvidado ángel **


~ La soledad es mi refugio, las sombras son mi manto y la muerte... mi descanso ~

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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Ariel Espartan el Jue Sep 27, 2012 2:47 am

La verdad es que poco a poco Ariel comenzaba a cansarse de los aires de importancia que Enllel se daba a si mismo, pero no podía olvidar que estaba en presencia de las grandes fuerzas de la luz y la oscuridad y lo que Uriel dijera debía cumplirse al pié de la letra, quizás se había vuelto un obsesivo del deber adicto a la sangre, o quizás realmente las criaturas se habían vuelto arrogantes y descuidadas, finalmente fue que llegó al despacho del señor Riuhirin, aquel lugar también era bastante extravagante, los colores y las puertas eran completamente orientales, sin más respetuosamente pasó a sentarse muy derecho en la estructura en forma de "Puff" de la que estaban compuestos aquellos asientos tan modernos, todo era oriental, las puertas, la tetera, las lámparas de aceite, los aromas. El pelirrojo se sintió extrañado por esto, sin embargo guardó silencio mirando todo con muchísima curiosidad y buen gusto.

Calmado escuchó como Enllel excusaba sus acciones argumentando los hechos de su pasado, a pesar de su extravagancia no parecía ser un mal tipo, educadamente tomó el lugar que se le designó primero a la derecha, le disgustaban los buenos tratos hacia Amaimon, pero lo destacable de la cuestión era oír la opinión de Uriel y la información de los eventos de nivel global, no estaba interesado en peleas sino en información, Ariel era un sujeto desconfiado y o prevenido según se lo mirara, entrecerró su mirada dejándose llevar por el suave aroma de las esencias siempre a la espera de la palabra de su superior.

Aunque no se fiaba de Enllel ahora comenzaba a actuar más inocentemente y la sinceridad y el mostrarse de forma frontal eran el mejor remedio para la desconfianza, no le gustaba que hicieran la bola ni los desentendidos ante temas sustanciales, a diferencia del anfitrión quien yacía echado descansando su musculatura, Ariel aún se veía algo tenso y siempre con ese perfil tan "militarizado" por llamarlo de alguna manera.

Recibió recién servida su taza de té con ambas manos, muy caliente apoyándola levemente para no quemarse, mientras poco a poco sus ropas se secaban, dejo su sobre todo a un lado mientras oía la charla del robusto hombre de cabellos claros y frunció el ceño con seriedad pero tampoco acotó comentario alguno, ahora que Uriel estaba presente era él a quien correspondía manejar la situación por completo.


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Amaimon el Vie Sep 28, 2012 3:34 am

Odiaba admitirlo pero asentía con las palabras del Arcángel, se sentía como un mocoso cómplice de otro chiquillo aún más ingenuo que él mismo mientras ambos desafían a un adulto. El desconocido en raza era el adulto, por cierto, no se creía eso de que fuera un simple humano, un humano común y corriente ya hubiera tenido una serie de reacciones tan diferentes a ésa: gritar, correr por el miedo, deslumbrarse con la ilusión de ver seres de ese calibre dentro de su fábrica, rezar por el ángel, ofrecerle sangre al demonio, los humanos eran asombrosos y variados y Enllel era definitivamente todo menos eso y el Abisal no le iba a creer nada de lo que le dijera. No mientras fuera mentira.
- No pasé años de mi vida estudiando a los humanos para que me digas que eres uno, Señor Enllel.

Comenzó todavía de acuerdo con las palabras de Uriel pero el arcángel terminó por arruinarlo: “Y no lo molestes más, si no quiere decir nada sobre lo que es realmente, no lo hará hasta que él quiera hacerlo.” Resopló un aire que movió la maquinaria pesada frente a él, haciéndola crujir desde lo profundo de sus engranes. Aquellas grandes masas de metal no se movieron ni un centímetro, solo emitieron un sonido muy grave cuando la molestia del Abisal las alcanzó. De haber sido de otro material quizás no hubieran reaccionado tan bien ante el Rey de la Tierra, pero los humanos tenían la mala costumbre de construir y consumir todo lo que en la tierra se encontraran.

Fue cuando escuchó la risa del ángel que volteó a verlo. Estaba… confundido, quizás ¿por qué se reía? ¿Qué era tan gracioso? Conforme Uriel hablaba, el demonio intentaba seguirle la pista, pero a cuanto avanzaban sus palabras, lo hacía también el coraje del peliverde. ¿¡Qué!? ¡Era su hermano de quien estaba hablando! ¡Era a Mephistos a quien insultaba! Al único de los grandes Abisales que había sido amable con él ¡Al único que lo había querido y tomado en cuenta por algo más que su piel! No… no podía tolerar aquello.

Molesto, Amaimon entrecerró los ojos mientras clavaba sus orbes de distinto color en la figura del arcángel. De nuevo en el mundo solo existían ellos dos, ni los obreros, ni el Señor Enllel, ni el ángel guerrero, solo su odio ancestral y quizás infundado por el celestial. De momento solo lo miró mal porque en efecto, había prometido que no iniciaría una pelea en la fábrica y para él al menos, su palabra tenía valor, pero su carácter estaba condicionado por AÑOS de odio hacía su especie, AÑOS de idolatría hacía su hermano, lo que derivó en un pequeño temblor en los cimientos mismos de la fábrica.
Si, los humanos tendían a construir todo con materiales terrestres con un estúpido afán. Aquello comenzó como un ligero movimiento que impulsó a ladearse las lámparas que los iluminaban, las luces que éstas reflejaban comenzaban a danzar en el suelo, mas sin embargo siguió aumentando en fuerza hasta hacer crujir el techo que los protegía del agua.

Tenía el carácter de un niño. Uno muy caprichoso por cierto.
Los aromas de la sala a la que Enllel los condujo lo tranquilizaron, no obstante. Cerró los ojos molesto y se sentó donde el dueño de la fábrica se lo indicó, mas no le dirigió de nuevo la mirada a Uriel, refunfuñando incluso porque lo llamara “primo”, aun cuando esto en otro momento lo hubiera llenado de alegría.
Mientras el gigante de cabellos blancos hablaba, Amaimon se centraba solo en su persona, recostando su cuerpo en ese curioso cojín que les había ofrecido como asiento, ladeándose para no ver a ninguno de los ángeles y dejando que sus ojos impares reposaran solo en la imponente figura del desconocido en especie. Ángel o demonio era lo mejor que había en la habitación hasta el momento. Ignoró también el té que les sirvió, solo apreciando los aromas que lo rodeaban, más ahora estaba deprimido por las palabras del arcángel, sabía que no había realidad en ellas, pero odiaba la idea de que otros pensaran así de su querido hermano.

Estaba obviamente disgustado, hacía su pequeño berrinche que de vez en vez todavía hacía crujir las maquinarías del cuarto olvidado por el que habían atravesado hacía la estancia.
- No hablaré con ninguno de ellos.
Dijo finalmente cuando Enllel señaló aquello sobre una charla amena, parecía que se quejara con su padre, todavía como uno de los mocosos que se hubiera puesto al brinco con el adulto...


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Re: Encuentro en las fábricas

Mensaje por Uriel el Mar Oct 02, 2012 8:02 pm

Se detuvo en su camino siguiendo al dueño de la fábrica y al ángel guerrero, para voltear a ver a Amaimon cuando escuchó crujir las máquinas a su alrededor. Una sonrisa socarrona se dibujó en sus labios, y burlonamente se amplió con el temblor que la precedió.

-¡Tranquilo, Amai! ¿No te gustó lo que dije de tu hermano? Si es verdad con quien debes enojarte es con él. Si no lo es, ¿cuál es el problema si sabes que no es cierto? Yo no sé nada de su vida privada y nada más te estoy molestando. En cualquier caso... mejor trata que tenga más interés en cuidar su fama. ¡Oh, pero no le importa, ¿ o sí?! Ni tampoco le afecta... ¿por qué a ti sí?

Reanudó su camino y entró en la habitación a la que los dirigió el señor Riuhirin. Miró a su alrededor pasando la mirada nada más, durante unos momentos. Humano o no, tenía el típico bien gusto de los nobles. No le agradaba ni desagradaba, así que pasó de largo y se sentó donde le había sido designado, algo desganado. Tal parecía que lo que buscaba no iba a encontrarlo en esa reunión hasta ahora, aunque bueno... uno siempre está donde está por una razón, ¿verdad? Quizá algo productivo saldría de todo esto.

Pero no dejaba de preguntarse... ¿qué o quién estaba detrás de ese extraño fenómeno? Tenía que descubrirlo rápido, pues era su trabajo, y no podía darse el lujo de perder demasiado el tiempo, pues obviamente era un trabajo importante. ¿Qué le diría a Miguel al respecto si lo cuestionaban? Ojalá que si esta reunión iba a tener algo fructífero, saliera a luz pronto. La paciencia era una virtud que le duraba muy poco. Los rayos en el exterior junto con la lluvia que ya se había soltado con toda la fuerza que sus nubes cargaban aumentaban su sonido, y el ruido sordo de los golpes de las gotas en el techo y los objetos de aluminio a su alcance mataban el silencio que había entre los asistentes. Casi se podría decir que le molestaba.

Miró a Amaimon, mientras bostezaba, y acercó su mano para poner azúcar en su té. Nunca había tomado té, ahora que lo pensaba. Le puso dos terrones y luego tomó una pequeña cuchara. Tal parecía que aquella sería una larga noche...

-Déjate de pucheros, Amaimon, le estás dando una buena impresión al anfitrión, controlate -le dijo con su cara de nada, moviendo la cucharita en su taza -Señor Riuhirin, dirija usted la conversación. Puede preguntar lo que sea que le venga a la mente, no pierde nada con intentarlo. -si no quería decir lo que era estaba bien, le seguiría el juego. Justo ahora no le importaba. Quizá después, dependiendo del desarrollo de las situaciones llamaría su atención, pero en estos momentos... tan sólo le alegraba que Ariel hubiese bajado su actitud ofensiva.


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Re: Encuentro en las fábricas

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