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Encuentro {Priv: Ariel, Neliel, Remiel}

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Encuentro {Priv: Ariel, Neliel, Remiel}

Mensaje por Ariel Espartan el Mar Sep 04, 2012 1:08 pm

Dicen que toda princesa tiene su torre de encierro, ¿sería esta la de la hermosa y desamorada Remiel? Estábamos ya al sur de la Villa de Rose, como viajero curioso que es no pudo evitar notar que todo el vecindario estaba repleto de mansiones típicas de la época, una de ellas se destacaba por el tamaño y la decoración arquitectónica muy elaborada, esa era sin duda, era como una hermosa obra de repostería sobre cargada y que pese a ello no lograba cruzar a la fina vereda del mal gusto. Sin dudas esta bella mansión era apreciada en el vecindario, llena de grabados tradicionalistas, todo parecía agradable, la entrada tenía veredas muy anchas, césped y plantas por supuesto, apreciaba mucho la organización de la Villa toda el área era distintiva de un barrio residencial. Pero esta obra de arquitectura bien podría ser la atracción de muchos amantes del arte.

Era una mansión de piedra, rodeada de jardines, majestuosa representante de la antigua Inglaterra en cada ventana, en la parte central era fácil divisar desde el exterior el enorme tamaño del salón ... ¿Cuál era el título que Remiel poseía condesa quizás? ¿Ella era la heredera de tan costoso emplazamiento? Majestuosa y espectacular probablemente construida por muchos bien pagos arquitectos. Según el modelo el edificio principal tendría unos cinco pisos de alto, coronado con dos imponentes torres a los lados, y un torreón principal con un observador en la cima o mirador principal diría, Ariel se moría por preguntar cuantos miles de sirvientes le atendían, que le hablara del cuarto de baño, las salas de juntas, su anfiteatro y las muestras más imponentes del poderío de la nobleza británica.

La planta principal estaba justo a la altura de la carretera, nadie se dignaba a responder sus preguntas en un principio luego pudo averiguar que adentrándose encontraría un comedor principal, el salón, el bar, y los comedores privados cada uno con cocinas propias.

La segunda planta disponía de unos veinte comedores privados, una enorme galería de arte donde se exhibían joyas y antigüedades recolectadas por la familia de Natasha, piezas exquisitas de fino arte traídas de Egipto, México, Japón, Siria y China, sin dudas la familia de Natasha le caía muy bien a la Reina Victoria.

La tercer planta, tiene la galería de cuadros, salas de recepción y salones con vistas panorámicas del resto de la ciudad y alrededores, a través de sus grandes ventanales circulares.

La primer planta descendía hacia el nivel debajo de la calle. Allí es donde los sirvientes podían comer, curiosear y exponer sus colecciones, ver rocas llamativas y piedras preciosas que a menudo conseguían por ahí como parte del proletariado, a ellos les fascinan esas cosas. En el sótano del edificio estaban las calderas, la lavandería.

Las habitaciones para invitados eran todas más o menos lo mismo, elaboradas y ordenadas, dotadas de una enorme cantidad de sofás y cómodas sillas, uno podría celebrar su propia fiesta en su cuarto. Allí iba uno cuando quería relajarse o se aburría de pasear por los alrededores del complejo y los grandes jardines de la familia.

Así fue que llegó el gran carruaje por las calles ya dentro de la villa podía ver varios nobles carruajes movilizándose a hacer sus compras y negocios y por nuestra parte acompañados por toda una escolta de jinetes y caballería paga. El viaje con Remiel desde Canterbury había silencioso luego de la mañana en la posada, era como si hubiera algo que no quisiera mencionar. A sí mismo por el contrario se la pasó charlando con el joven Darryel quién le explicó que muchos ángeles vivían en la mansión y le mostró como estaban distribuídos los espacios en la misma, aquella aventura llevó un día entero mientras Remiel atendía sus asuntos de patrimonio en su habitación y leía plácidamente sin embargo el cansancio era mucho para el joven de cabello rojo, había dormido muy poco en la posada para sus tres días de viaje y ahora que al fin encontraba algo de paz en el mundo apenas había conseguido despertar unas horas en dos días desde que tomó su lujosa habitación.

Ahora yacía sentado sobre aquella silla de madera clara con un cojín escarlata, estirando sus piernas había cambiado su pesado uniforme por ropa más usual, botas de cuero negras, pantalones castaños, una camisa simple blanca y encima un saco de color verde azulado con rebordes dorados.

- Aish .. el aburrimiento me está matando, pronto anochecerá ... pensar que anoche me tuvo que ir a buscar Darryel por estar entrenando con mi espada en el jardín por la noche ¿que ya uno no tiene privacidad? -

Dicho esto juntó sus párpados y resopló algo hastiado dejando caer muerto el peso de su cuerpo sobre el asiento mismo que sus brazos

- ¿Qué estará haciendo Remiel .. ? -

Se preguntó seguidamente volviéndose borrosa su visión por unos instantes ante los recuerdos de aquella conversación y la noche en la posada, sus palabras tan joviales, su risa, sus labios, la calidez con la que lo trataba ... principalmente ese espíritu travieso y curioso tan enloquecedor.

- Remiel .. -

susurró perdido en sus extrañas cualidades y lo volátil que podía ser a veces, aunque bueno en la vida hay que divertirse. Ella no le había hablado mucho en estos días, pero él tenía que descansar y seguro que ella tenía cosas que hacer, además pese a su caballerosidad Ariel también había sido algo distante luego de la posada, era demasiado crudo procesar tanta información en pocos días.

- Debería .. hablar con ella -

Se decía entrecortadamente, cuando por fin resolvió pararse y comenzó a correr por los pasillos como un niño jugando cerrando la puerta, aprovechando que en ese momento ya nadie lo veía ... así corrió y corrió hacia la habitación de Remiel con una inocente sonrisa en el rostro, como si solo fuera un chiquillo adolescente aburrido, con muchas ganas de jugar a un algo nuevo y fascinante, mientras sus cabellos se batían majestuosos hacia atrás con cada sonoro paso de sus botas y le daban un aire heroico pero fresco a la vez acompasando cada movimiento con sus brazos, así llegó a la puerta y se detuvo, elevó su mano, sintió nervios y una aguda presión en el estómago, la tensión y un raro cosquilleo, sudor frío claramente tenía miedo de "hacer algo mal" ¿pero qué era tan malo? ¿tan mal estaba ir a hablarle? ¿no era lo lógico?, poco a poco fue acercando su mano hacia la puerta dudoso cuando el silencio y la expectativa se volvieron amos y señores del momento segundo a segundo a punto de que esa puerta se abriera ...


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Re: Encuentro {Priv: Ariel, Neliel, Remiel}

Mensaje por Invitado el Miér Sep 05, 2012 12:56 pm


Durante el viaje de regreso Remiel no hablo mucho realmente, como casi siempre en todo viaje se centraba en su lectura, o incluso en la escritura… miraba mucho por la ventana y admiraba el paisaje que aunque ya lo conociera bastante bien siempre lograba fascinarla con su esplendor. El sonido de las ruedas girando de vez en cuando miraba a Ariel y a Darryel, esta vez Darryel fue con ellos, mientras otro ángel manejaba el carruaje hacia Villa de Rose… también habían algunas bolsas en el interior, que eran unas compras que Remiel había hecho en Canterbury que ya había quedado algo bastante lejos a sus espaldas, la mayoría de las bolsas estaban por encima del carruaje, en todos sus viajes fueran cortos o largos siempre compraba regalos algunos mas caros otros mas sencillos, pero todos juzgados ante sus ojos como bellos, el sentido del ahorro no era una de las características de Remiel que no esquematizaba en gastos por su gran desapego al diseño…

Mientras escribía escuchaba la conversación de Darryel y Ariel.. aunque no le dio mucha importancia por el momento, estaba escribiendo una importante lista de los lugares que tendría que visitar cuando llegaran seguramente se tardaría unos días en lograr verlos todos y darles los regalos a sus respectivos futuros dueños, el viaje no fue tan largo realmente para la ya acostumbrada señorita los árboles mas familiares anunciaban la cercanía con Villa de Rose, y ni hablar de los muros que al verlos la señorita Remiel se emociono bastante e impaciento un poco parando el carro y bajando en medio del camino, le pidió a uno de los ángeles el corcel que lo llevaba y se monto en el, por lo que el ángel entro al carruaje siendo que a ella no le gustaba ser llevaba en uno, cerro un los ojos al sentir la brisa soplando y acariciando con suavidad su delicada y suave piel, soltó uno de esos suspiros llenos de placer al poder ver mas próxima la ciudad, iba al lado del carruaje, al lado de ella uno de los ángeles que la custodiaban cubriendo el lado izquierdo que estaba expuesto, pronto cruzaron la entrada a la ciudad, que emocionada estaba… aunque en si el centro de la ciudad estaba un poco alejado al camino que debían de tomar hacia la mansión… Remiel se bajo ante el peligro de estar tan expuesta y la probabilidad enorme de ser atacada siendo que la ciudad estaba infestada de demonios al igual que ángeles, por lo que entro al carruaje y aun sonriente miro como niña por la ventana los paisajes de la ciudad en la que siempre vivió su vida de “humana”.

El camino se acortaba y así pronto llegaron a la entrada de la mansión, que mas que mansión parecía ser un castillo… Remiel fue ayudada por Darryel a bajar, tras ella el ángel de los cabellos fueguinos descendió del carruaje… al mirar la mansión no se vio tan emocionada como lo estaba antes, en cierta forma nunca se sintió cómoda en aquel lugar tan ostentoso y exagerado en su opinión, pero en fin… pensaba entonces que todo eso era mas para los ángeles que habitaban en la mansión y eso la reconfortaba un poco.

Comenzó a caminar y al abrir las enormes puertas dos filas se extendían desde los lados de la puerta, haciendo una reverencia en conjunto estaban los Ángeles civiles y algunos guerreros que trabajan en aquella enorme residencia, ella saludo con una sonrisa a todos y los Ángeles que fueron acompañándola en su viaje traían las enormes bolsas con todo lo que había comprado, ella salto a una de las bolsas y de ella comenzó a sacar unos paquetitos con elegantes moños y comenzando feliz a darles uno de ellos a cada ángel que de la mansión incluso a los mismos que la habían acompañado por tener que aguantarla, y hasta había uno como bienvenida a Ariel…

Al final cuando termino con los obsequios se disculpo con todos y se retiro a sus aposentos a terminar con su lectura y de escribir unas cosas sobre el viaje y demás… en aquel especie de diario intimo donde después al releer notaria cada detalle de lo escrito y analizaría mejor la situación vivida… la noche llego y ella seguía trabajando con los libros, en el comportamiento humano y todo aquel tema tan complicado de los sentimientos, incluso estaba con un libro de anatomía y analizaba todo del cuerpo humano, todo le era interesante.

La mañana por fin llego, era muy temprano, ella se preparo para salir en el carruaje con los obsequios seria un día bastante largo por lo que sus ropas eran mas cómodas sin dejar de ser ostentosas y caras… siempre debía de cuidar la imagen como noble, aunque en realidad poco le importara todo aquello, como Ariel parecía demasiado cansado tomo la decisión de que nadie le molestara en el sueño, y ella solo hizo lo que simplemente era rutina, fue al monasterio y se pego a su hermana Gabriel dándole unos regalos, molesto un poco a Rafa y también le dio sus regalos, al igual que a cada miembro del clero que vivía dentro del monasterio, se quedo unas horas solamente charlando con sus hermanos y después se retiro debía seguir el recorrido, busco a sus otros hermanos pero no los encontró por el momento, por lo que simplemente siguió el camino, fue a los orfanatos donde los niños la recibieron entre gritos y saltos abrazándola y tirándola al suelo por la emoción, los encargados intentaron corregir el comportamiento pero Remiel les dijo que estaba bien y les sonrío a los niños, muchas bolsas con ropa y juguetes para ellos, también un regalo para los que los cuidaban con tanto amor, unas mantas abrigadas para el frío que traería el invierno que cada vez estaba mas cercano… ella como siempre atenta en cada detalle.

La tarde se le fue jugando con los niños y contándoles historias de aguerridos guerreros y de hermosas y fuertes doncellas lo que siempre mantenía atentos a los niños, después todos se despidieron y ella subió al carro, aun quedaban unos lugares mas que visitar, y paso por ellos, dejándoles regalos al sastre que siempre le diseñaba tan hermosas prendas, el hombre que se encargaba de arreglar y verificar que el carruaje estuviera perfecto para sus largos viajes… también paso por el puerto para visitar al capitán de uno de los barcos en los que ella solía viajar, dejando regalos a toda la tripulación también que justamente se encontraban arreglando y remodelando un poco el barco, siguió el camino hasta la mansión la noche aquella la durmió entera sin sobresalto alguno abrió sus ojos solo para mirar al demonio que estaba apoyado contra la pared mirándola dormir, pero este se desvaneció cuando esta lo vio con una sonrisa aguda en su boca… ella ya acostumbrada solo se durmió de nuevo…

Aquel día se levanto, se dio un baño y una de las Ángeles la ayudo a escoger un vestido, paso mucho tiempo escribiendo detalles y detalles del día anterior, siempre con una sonrisa en su boca cuando sus pasos la llevaron a la puerta siendo que el aburrimiento le había ganado pensó en jugar alguna broma a sus Ángeles que estuvieron muy tranquilos estos días por su ausencia y por sus obligaciones al llegar, pero al abrir la puerta se encontró con Ariel de golpe lo que la hizo dar un brinco…

-¿¡Ah!?...A…Ariel que susto me ha dado…-

Apoyo la mano en su pecho sobre su corazón y sonrío algo apenada mientras salía de su cuarto para caminar lentamente por el pasillo.

-¿Cómo esta pasando sus días en la mansión?, lamento no haberle podido darle las atenciones como anfitriona pero he tenido unas obligaciones que atender…-

Comento al llegar a las escaleras y bajar por ellas mirando la baranda y sonriendo al ver a uno de los Ángeles se subió de cotado sobre ella y se dejo deslizar a la planta baja

-Cuidadoooooooo-

Grito alertando al ángel que al intentar atraparla termino en el suelo con ella encima y claro ella riendo divertida y el ángel también rió un poco y miro a Ariel poniéndose serio.

Señorita por favor compórtese tenemos invitados…

¿Invitados?

Así es… la señorita Neliel ha venido a verla, esta esperándola en la biblioteca con Darryel, estaba a punto de ir a avisarle cuando me distraje con estas cajas que no se bien por que estaban en medio del camino y me disponía a moverlas hasta que… usted apareció…

¿¿¿¡¡¡¡NELIEL!!!!!???

Ella salio corriendo a la biblioteca y entrando por ella donde Neliel estaba sentada y ella literalmente se le tiro encima

Neli-Chan Neli-Chan!!!... que feliz soy de verte el otro día fui a verte pero no estabas…

Le reprocho poniéndose de pie y corriendo hacia otra habitación para volver con los regalos que eran para su pequeña hermanita a la siempre solía mimar mucho, habiéndose olvidado de Ariel abrió los ojos y miro a la puerta para ir a buscarlo para lo que noto que el ángel de larga cabellera entraba por la puerta…

Ah… lo lamento Ariel

Dijo algo apenada de nuevo ya mas tranquila sentada sobre sus piernas algo de costado en el suelo al lado de su hermana Neliel…

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Re: Encuentro {Priv: Ariel, Neliel, Remiel}

Mensaje por Neliel Wingfield el Miér Sep 05, 2012 5:11 pm

Aquellos días de los cuales la rubia seguía su trabajo de manera complaciente, dias largos noches cortas o viceversa, mientras su tiempo en la tierra era extendido por ella misma, quien disfrutaba de sus placenteras oportunidades, aun que no todas eran del todo agradables puesto que al ser un arcángel era constantemente atada aun así ella no se molestaba en lo mas mínimo pues sabia sobre aquella gran existencia de codicia que se hacia presente en cada ser, era algo inevitable una plaga infecciosa que toma a cualquiera que se pone a su disposición, sin embargo para un ser como ella que no necesitaba nada solo lo necesario, mantenía la esperanza de jamás volverse un mounstro como lo eran aquellos infectados por ese bicho.

Claramente a Neliel le encantaba los espacios abiertos y la tranquilidad más que todo y contaba con la suerte de tener un estatus social “normal” como quien dice pues tenia la libertad de desplazarse por las calles con toda facilidad, sin embargo aun que no lo mostrara ante nadie era alguien que sufría, con una tristeza implacable al ver al mundo que tanto había amado y visto desde arriba derrumbarse poco… aun así mantenía su esperanza en mejorarlo sin embargo ¿como? Solo era alguien débil que podría hacer frente a una multitud.

Aquel ángel servia de ayudante a un doctor local, cuyo consultorio propio era, debido a una serie de acontecimientos acabo hay, y le gustaba servir de ayuda en algo. Siempre que iba a por trabajos, ya fuera a por el tocar alguna tonada con el piano o violín, o incluso hacer algún retrato a nobles, estos le pagaban con demasía pues encantados con la figura femenina del ángel, creyendo poder engatusarla, y aun que Neliel lo aceptaba por ser tan inocente, nunca se llego a percatar del interés de los demás, pues ella no los veía de esa forma. Todo era entregado a aquel ambulatorio después de todo ella no necesitaba ese dinero en lo mas mínimo.


Aquella mañana de rebosante calor, aun asi podía sentirse el refrescador viento el cual corría con esmero por las calles, La rubia se detuvo momentáneamente y levando la mirada al cielo bañándose de aquel resplandor, el cielo cual de un calido azul teñía sus horizontes mientras que en el mismo lo recorrían las nubes arrastradas por la brisa, era un día tranquilo sencillamente. La Villa Rose era un lugar tranquilo a su respecto parecer con otros lugares de los que había estado. Pues en su estadía anterior había estado en Paris, Francia. El lugar no le habia gustado mucho realmente, el lugar atestado de lugares con muertos los cuales no tuvieron un entierro apropiado eran tirados a posos o a rios en la afueras, aun asi era un lugar hermoso en algunos lugares como en los campos atestados de flores.

Siguió su camino junto al lobo de brillante pelaje blanco, quien con tranquilidad se desplazaba a su lado aquel dia lo había pasado fuera del consultorio pues tenia vario trabajos y cosas pendientes y entre ellas una de suma importancia “sus dulces” eso es algo que nunca podía faltar pues era algo que adoraba. El día se fue siguiendo el ajetreo de ir por aquí y por allá, al volver fue informada sobre una visita, su queridísima Remiel-onesama había ido a visitarla cosa la puso muy feliz por lo que temprano en la mañana fue a visitarla, tenia ganas de verla y ya había pasado algún tiempo sin hacerlo y que mejor oportunidad que hacerlo ahora.

Era un vecindario elegante más que todo, cada una de las mansiones repletas de aquellas extravagancias, algo perdida entre los caserones pues el despistado ángel no sabía cual de todas era la correcta, resoplo cerrando los ojos y miro la caja de tamaño mediano que llevaba en mano, se trataba de un pastel, ya que eso era lo que a ella mas le gustaba y creía mejor que nada seria un buen presente, la caja iba adornada de un moño blanco que se extendía por toda la caja la cual estaba envuelta con un papel de texturas blancas y fondo azul celeste. La rubia se digno a preguntar a unos de los guardias quien con algo incomodo ya que el Lobo Eiden le miraba con recelo contesto rápidamente, Neliel le sonrió y fue inmediatamente al lugar, se trababa de una mansión a unos cuantos metros.

No podía esconder su emoción, sus ojos brillantes muy ansiosos de ver a aquel ser querido, al llegar se tomo un momento para mirar los jardines, cuyo pasto verdoso relucía al igual que los árboles y arbustos. Fue bien recibida por los guardias y quien al saber de quien se trataba le hicieron entrar siendo bienvenida por la servidumbre, si embrago la rubia no estaba acostumbrada a eso sin embargo esbozo una calida sonrisa.

-Por favor venga por aquí –
exclamo una de las mujeres haciendo una leve reverencia para luego darla vuelta y caminar, Neliel la siguió obediente después volverles a sonreír a los otros seres quienes fascinados con el Arcángel no dejaron de verla hasta que desapareció por los pasillos, pues Neliel muy poco se mostraba en publico en si pues era algo penosa por lo que no muchos la reconocerían a simple vista. Al llegar al par de inmensas puertas las cuales abrió la mujer, una gran biblioteca se hizo presente a los ojos del ángel, el cual siempre de curioso adoraba leerlos. Tomo asiento en uno de los escritorios dejando la adornada caja encima de este. Eiden había quedado en el jardín pues no quiso entrar pues le había encantado el lugar.

-aguarde aquí por favor...- dijo volviendo a hacer una reverencia y se fue, cuando de repente vio a un joven el cual se presento cordialmente con el nombre de Darryel, la chica respondió con su nombre y se quedo hablando con el un momento sobre los libros. Y sin previo aviso Remiel ya estaba en la habitación, y se le abalanzo encima exclamando su nombre con un tono de alegría, la rubia sonrió y le abrazo.

*Remiel-oneesama!* exclamo mientras sonreía escuchando sus palabras * lo siento estaba algo saturada *suspiro y volvió a sonreírle cuando de repente salio corriendo, estaba feliz de ver a su hermana tan animada y ver que estaba sana. Volvió de repente con varios regalos.

*toma onee-sama…*
tomo la adornada caja de moño blanco y extendió lo brazos para dársela, con un leve sonrojo en sus mejillas, su imagen en ese momento era la de una niña ansiosa y feliz por ver a su hermana.

Al final quedo hablando con ella sentadas en el suelo cuando de repente entro un hombre de porte elegante y cabellos brillantes de hebras rojizas, en ese momento Remiel se disculpo con el, la rubia no sabia por que y realmente lo ignoraba solo se levando del suelo lentamente he hizo una reverencia.

*un placer…*esbozo una cordial y dulce sonrisa *soy Neliel…*



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Re: Encuentro {Priv: Ariel, Neliel, Remiel}

Mensaje por Ariel Espartan el Jue Sep 06, 2012 2:34 pm

- ¿Neliel, la Arcángel?

Exclamo entonces al oír aquel nombre, de forma sonora y potente.

Disculpe, me recompongo de mi sorpresa

susurró para finalizar en una sonrisa agradable hacia ella, al parecer tanto ella como Remiel se comportaban como niñas pequeñas al verse, se sentaban en el piso, corrían y gritaban, algo por demás tierno y lindo de verse, hasta se hacían regalos, eran muy diferentes de las damas de sociedad que había conocido en Cornualles y otras partes de Inglaterra.

- Con su permiso -

Dijo tomando de la mano a la joven de vestido claro y brillante, pese a ser una niña emocionada por su reencuentro, no podía dejar de lado el protocolo, eso logró hacerlo sonrojar levemente sin embargo inclinó su postura.

dejando caer con gracia y elegancia aquellos rojizos cabellos tan brillantes hacia delante de sus hombros, tras haberse excusado, ante la señorita de dorados cabellos logró expresar.

- El placer es todo mió, mi nombre es Ariel, señorita -

Contestó en aires de nobleza y suma dignidad acercando su rostro hacia el dorso de la mano de aquella invitada con suavidad casi hasta rosarlo con sus labios. para luego replegarse hacia atrás con la misma postura caballerosa y galante sonrisa dedicando una dulce mirada hacia Remiel


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Re: Encuentro {Priv: Ariel, Neliel, Remiel}

Mensaje por Invitado el Vie Sep 07, 2012 1:44 am


El momento era realmente muy animoso para Remiel, le gustaba que su hermana por fin había ido a visitarla aun cuando ella no solía mostrarse mucho… en aquel momento las presentaciones dieron su lugar y Darryel se acerco a la señorita Remiel para ayudarla a ponerse al fin de pie, ella le sonrío y le pidió que trajera algo delicioso para pasar el día con su hermanita y con aquel ángel guerrero que ahora vivía con ella en la residencia como tantos otros…

-Bueno Neli-Chan por favor, cuéntame algo de tu vida, me dijiste que has estado saturada.. debe ser tan pesado que te dijeran que fueras de la clase trabajadora… ¿Algún día aceptaras venir a vivir conmigo Neli-Chan?... –

Pregunto al final abrazando a su hermanita por la espalda, siempre había sido muy cariñosa con ella, siempre se había sentido muy unida a Neliel y esta siempre le producía mucha ternura… también se alegro de ver que Ariel era un caballero con su hermanita y que había un buen ambiente, lo que la ponía realmente muy feliz… le habían avisado que Zophyel había vuelto, pero que volvió aquella noche con un humor muy malo por lo que pensó que ir a molestarla en este momento no seria una gran idea… el carácter de Zophyel a veces era difícil de manejar, pero en ese momento no importaba mucho realmente pues Neliel se llevaría toda su atención…

Darryel volvió después de un rato para dejar sobre la mesa ratona varios dulces belicosos galletas de variadas formas y gustos, un juego de té caro como todo era en aquella ostentosa mansión que lograba muchas veces incomodar a Remiel con tantos lujos que poseía… cuando Darryel estaba por retirarse Remiel le pidió que se quedara y se sentara un rato con ellos, que no tenia que irse y que pasara un momento agradable con los tres para lo que el ángel emocionado acepto y mas que feliz tomo asiento en uno de los sillones, así Remiel se puso de rodillas en el suelo… tomando la tetera y vertiendo el delicioso té de rosas en las pequeñas tazas, dándole una a cada uno de los presentes y tomando asiento al fin con su taza y plato haciendo juego en mano, siempre sus movimientos eran delicados y femeninos aun cuando su comportamiento fuera el de una niña emocionada.

-Neli-Chan… ¿Sabes algo de Miguel?, ¿Ya volvió de Londres? El guerrero que ves esta ansioso por encontrarse con su maestro –


Su delicada risa suave y fina se presento al terminar de hablar sonriéndole a Ariel amablemente mientras ella por su lado se pegaba un poco mas a Neliel y apoyaba su cabeza en el hombro de ella…

-Te lo diré de nuevo… sabes que puedes venir siempre que lo desees ¿verdad? Y que me harías muy feliz si te quedaras a vivir conmigo hermanita… -

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Re: Encuentro {Priv: Ariel, Neliel, Remiel}

Mensaje por Neliel Wingfield el Vie Sep 07, 2012 8:37 pm

Aquel era un momento de suma felicidad la cual presentaba aquel ángel, pues no mantenía mucho contacto con sus hermanos, la razón era simple pues, aun que por mucho que le doliera mientras se mantuviera alejada de ellos no tendría que verse en vuelta en alguna pelea o problema por lo que mantenía el perfil bajo, muy pocos sabían del físico del arcángel solo sabían que era una mujer, solo ese pequeño dato lo que hacía prácticamente imposible su encuentro entre las multitudes.

*No lo tome con tanta sorpresa…* sonrió divertida, mostrando cuya expresión divina ante el hombre frente a ella, al ver como llegaba a tomarse aquella información, le dejo hacer el gesto de caballerosidad algo apenada e incómoda pues no le gustaba mucho las formalidades, ya que no estaba acostumbrada y al parecer jamás lo haría, ella solo se mostraba con cordialidad y respeto ante otras sin embargo nunca espero el mismo trato de sus contrarios el cual se le era debidamente correspondido. A su mano ser soltada volvió con su hermana luego de volver a hacer una reverencia de respeto, escucho con atención las palabras provenientes de Remiel y respondió.

*si, la cosa es que he tenido mucho trabajo, soy asistente de un doctor y artista bueno o algo así…*
exclamo aun con aquella sonrisa dibujada en labios puesto que esas obligaciones le enorgullecían con demasía * en lo absoluto, me da mucha facilidad a la hora de hacer alguna cosa además he conocido a personas maravillosas…* se dedico a responder las preguntas con rapidez sin embargo al exclamar la ultima dudo un poco, bajando la mirada * no lo se, aun que realmente quisiera aceptar no puedo lo siento mucho Remiel-oneesama…* le volvió a mirar algo afligida por su respuesta, puesto que realmente quería vivir con ella sin embargo aquella curiosidad no la dejaba pues antes de realmente quedarse quieta en un lugar quería descubrir mas de lo que ya había hecho.

Neliel cerró sus ojos de manera más tranquila ante el abrazo recibido, no quería herir a su hermana ni mucho menos, ya que siempre había sido muy apegada con ella y le encantaban los mimos que recibía de su parte, pues siempre fue tratada como la hermana menor de todos los arcángeles. No a mucho rato volvió el joven Darryel con algunos aperitivos, al ver la variedad de dulces, aquel lado infantil de Neliel se hizo más que presente, pues con las manos entrelazadas y los ojos brillando de emoción contemplaba los dulces. Después de haberse establecido en uno de los sillones de la habitación junto a su hermana devorando galletas cual pequeña niña, recibió la delicada taza cuyo exquisito contenido impregnaba el lugar, sonrió en forma de agradecimiento y prosiguió con las galletas, miro a su hermana con algo de admiración en su mirar pues ella era toda una dama elegante. volvio la mirada a la ventana después del interrogante.

*no…no lo he llegado a tener información de el…* miro hacia el pelirrojo de nombre Ariel * de verdad lo siento…* dejo de comer galletas y esbozo una alegre y adorable sonrisa miro a su hermana y exclamo *realmente te agradezco tu invitación, vendré a visitarte onee-sama…*se apego un poco más a Remiel.

*por cierto, cuéntenme de ustedes… ¿Cómo se conocieron? * pregunto ansiosa de su respuesta pues quería saber de aquellas dos personas. *me gustaria que conocieran a eiden...*




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Re: Encuentro {Priv: Ariel, Neliel, Remiel}

Mensaje por Ariel Espartan el Dom Sep 09, 2012 12:19 am

Ariel podía observar como el ánimo de Remiel se volvía más alegre ante la presencia de su hermana, Neliel de hecho era un ángel del que no tenían mucha información sus compañeros, exceptuando a los arcángeles claro, que parecían tratarla como una suerte de hermanita pequeña… El león de Dios había conversado durante las tardes con Darryel sobre lo que se sabía de los arcángeles pero en ningún momento pudo ofrecerle información sobre Neliel, quien fuera el caballero de Cornualles probó un poco del delicioso té, un sabor que le traía viejisimos recuerdos, ese delicioso té ... Realmente este guerrero no comprendía si era un invitado de honor o a la vez uno más del séquito de luchadores que protegían a Remiel, aunque claro sus privilegios eran mucho mayores y únicos podría decirse.

- ¡Que aire tan jovial posee su rostro señorita! seguramente que su vida es más que solo trabajar y asistir ¿o me equivoco?, tal vez sus conversaciones nos ayuden a hacer algo bueno por los trabajadores de esta Villa con nuestro poder –

Comentó con una mirada atenta a las hermanas abrazadas la una a la otra con un enorme vínculo de afecto, ellas eran tan dulces y cariñosas, aunque había algo en Neliel que lograba inspirar a la ternura de los corazones con solo verle… era amable y dócil en el trato, estaba cayéndole muy bien, Ariel estaba por demás feliz del reencuentro y sabía que pronto muchos más ángeles pisarían la mansión de la señorita Natasha por lo que debía ser cuidadoso, quizás no todos fueran tan leales y apegados a su deber como él lo era, pero bueno lo mejor de momento era aprovechar la amena conversación con Neliel, la Arcángel.

Probó una galleta de la pequeña bandeja y se quedó pensativo por un segundo… volteando entonces a ver a Darryel cómodamente sentado en los sillones no lejos de allí, el sabor dulce a su paladar del té de rosas le traía millones de recuerdos, probablemente su preferido, una persona que una vez quiso mucho solía favorecer su sabor, caminó entonces con porte galante y señorial siempre con esos perfiles imponentes aún en presencia de dos arcángeles.

- Espero poder compartir pronto, tales lujos con mi maestro –

Dijo sonriente acercándose hacia Remiel, mientras un leve tono ruborizado subía por sus mejillas, sus ojos y aquella encantadora sonrisa, poco a poco se estaban ganando su atención y más aún cuando ella mantenía fija su mirada sobre el ángel pelirrojo.

- Espero que podamos tener muchas más reuniones como esta muy pronto -

Las hermanas destilaban una felicidad única capaz de alegrar al más triste y endulzar al más rudo de los guerreros, sin embargo para en su mente tan analítica aún había muchos misterios sobre la actividad de sus hermanos, ¿Qué estarían haciendo mientras la guerra no se reanudaba y vivían pacíficamente entre los humanos en lugar de atender sus misivas angelicales? Kalel era por demás un rey excéntrico con tales peticiones, Neliel era una mujer hermosa, su rostro de finos rasgos, sus cabellos dorados, sus ojos claros, su piel blanca y tersa y su cuerpo era sencillamente magnífico y curvilíneo, muy femenino al igual que el de Remiel aunque ella era un tanto más voluptuosa y de notar, seguramente que Neliel tendría muchos pretendientes y seguidores en las calles de la Villa de Rose.

- Pues ... estoy sorprendido jeje -

aseveró amable y risueño el león, devolviendo una sonrisa por demás brillante y lumínica a la joven de cabellera rubia, parecía que se trataba de todo un misterio, Neliel sin embargo, a diferencia de Remiel no era una dama de alta alcurnia sino una simple joven que vivía caminando por las calles como cualquier otro habitante o cualquier vecino, probablemente la simpleza y la corrección en su trato para con ellos dos fuera que pertenecían al estrato social de los nobles, pero para Ariel se trataba probablemente del linaje mayor, más alto y hermoso al que se pudiera aspirar, era toda una dama ante sus ojos. Ambas juntas llevaban un contraste perfecto y armónico, tan bello, eran la de cabello oscuro con su seriedad, estilo y sangre azul una protectora y hermana mayor ideal para la otra, que siempre estaba atenta de todas sus palabras y los detalles del ambiente.

- Yo provengo de una noble familia de caballeros de Cornualles, por siempre servidores de la corona Inglesa y su majestad, la Reina -

Dijo sonriente y en un tono de voz alto, serio y orgulloso como si hablara probablemente de uno de sus más grandes logros

- La gente de esta Villa es muy diferente a la que conocí allí en Cornualles, tan lejos, verdaderamente que aquí son mucho más expresivos, desprejuiciados y liberales que los flemáticos y serios caballeros que dedican su vida a contribuir a la capilla y a mantener sus castillos -

Dijo hablando rápidamente como explicandole a Neliel, algo apenado. Realmente la situación de estar ante ellas dos era un honor tan grande que no podía evitar ser poseído por el rubor en sus mejillas por unos instantes pese a su seriedad imponente y señorial.

- La bellisima señorita Remiel, me ofreció quedarme con ella al saber que no tenía a donde ir y había venido de tan lejos para ver a Miguel, así es que desde entonces acordé protegerla de todo mal con mi vida -

comento algo entrecortadamente por el nerviosismo, realmente su caso era el de un romántico caballero de antaño de pies a cabeza, vivir con la señorita le mostraba aventuras nuevas cada día, y la verdad es que poco a poco se estaba acostumbrando a ella y a su casa.

Así fue que llevó su mano hacia su rostro como ocultando la pena, no dejaría que nada hiera a Remiel aún el peor de los demonios el lo detendría, la forma expresiva y el cariño que brotaba del espíritu mismo de Remiel por primera vez se ganaba la atención total a los ojos del pelirrojo quién nunca le dió demasiado interés a la señorita Natasha cuando existía como Remiel en las alturas y Neliel además si bien tenía el aspecto de una tierna jovencita, era un arcángel y como tal era su superior y debía obedecerle. La expresión de Darryel ante la conversación y su silencio se le hacían curiosos, luego de esto abrazó sus propios brazos en una postura ostentosa y de gran porte. Neliel comía como si no hubiera un mañana, algo que le causaba mucha gracia, ella no había sido educada como una dama de la nobleza y en cierto modo era mucho más sincera que la gente que había conocido, la relación de ellas dos era ... sencillamente conmovedora, no era un detalle menor esos ojos brillosos llenos de admiración y delicadeza. Ariel era curioso, pero más que nada estaba conmovido por la reunión tanto como ellas.

- ¿Y tienes muchos amigos Neliel? -

inquirió mirando los raros y bellísimos ojos de una rara tonalidad aguamarina que veía en Neliel tan preciosos como la joya más única del mundo.

- Mis disculpas, creo que me he entrometido -

Adjuntó seguidamente con una sonrisa atractiva e increíblemente particular y característica arqueando una de sus cejas y entrecerrando la mirada

- Veo que ambas son muy apegadas -

Agregó rápidamente. Para luego caer en cuenta de la pregunta central de Neliel ¿cómo se conocieron? Ariel abrió enormes sus ojos claros algo aturdido, era una rara situación.

- Cuando llegué a la Villa de Rose luego de un día entero de viaje, decidí pasar por una vieja posada cerca del muelle, allí me encontré con un ángel guerrero de nombre Kasiel quién contestó mis interrogantes sobre la guerra y el pacto de paz, y me informó de la localización de la señorita, de inmediato partí sin descansar hacia Canterbury a fin de encontrarle, nos topamos cerca de un bosque y la sensación fue renovadora y especial, recuerdo que compartimos la cena y descansamos en una posada cercana ... antes de partir hacia aquí y .. bueno, creo eso es todo ¿verdad? -


Preguntó virando su mirada desconcertado hacia Remiel y su postura tan fina, delicada, atractiva, deslumbrante y por demás enloquecedoramente sensual y propia de sí.

¿Por cierto quién es Eiden?


Inquirió entonces mirando hacia una y otra sin comprender de que iba, arqueando las cejas confundido, en una expresión inocente y aniñada pese a sus rasgos marcados, serios y masculinos.


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Re: Encuentro {Priv: Ariel, Neliel, Remiel}

Mensaje por Invitado el Mar Sep 11, 2012 7:48 am


Remiel estaba muy complacida, su pequeña hermana era un belleza que adoraba, siempre tan amable, tan correcta… una joven realmente hermosa y tan fácil de querer con todos esos modales y comportamientos tan correctos dignos de una noble… y bien ese titulo podría corresponder mismo a los arcángeles quieran eran los nobles de los celestiales… comenzó en su mente a hacer ciertas comparaciones entre el mundo mortal y el mundo celestial, pensando que en realidad aun sabia tan poco del mundo de los demonios, solo lo mismo que todo el mundo sabia, quizás un poco mas sobre la actualidad de ellos, donde estaban y esas cosas… sabia algunas ubicaciones de abisales incluso en ese momento pensó si seria buena idea visitar a cierto abisal en la zona norte, quizás podría obtener alguna información… aunque seria mas seguro ubicar a Kasiel para obtener alguna información de todo aquello, pero al mismo tiempo era definitivo que era mas fácil encontrarse con un abisal que con aquel ángel ennegrecido además que sacarle palabras útiles de lo que ella deseaba saber seria todo un trabajo, Kasiel siempre parecía resistirse sin problemas a los encantos naturales a los que los demás parecían doblegarse…

-Supongo que en otro momento será entonces, no te preocupes Ariel… estoy segura que Miguel aparecerá pronto… o al menos eso espero en realidad, no me gustaría pasar mas tiempo alejada de mis hermanos, ayer fui a ver a Gabriel y a Rafael… aaah seria lindo que todos nos pudiéramos reunir de nuevo, compartir un té….-

Recordó cuando en aquel lugar solían pasar varios momentos juntos, a veces alguno faltaba pero recordaba aquellos instantes donde los arcángeles compartían algunos momentos en compañía de los otros, las diferentes personalidades, las actitudes de cada uno al hablar incluso el como se movían y desenvolvían según la situación… todo cuando estaban allí era agradable, divertido… aunque Remiel solía ser la que mas partencia en el mundo mortal aprendiendo de estos e impartiendo a sus pupilos y seguidores los conocimientos que poseía, a pesar de no ser una guerrera que fuera al campo de batalla, y esto siempre había conseguido molestarla el hecho de pensar que no podía ayudar a sus hermanos peleando codo a codo como ellos lo hacían, muchas veces por esto mismo se había sentido como sapo de otro poso por muchos momentos… pero eso no la desalentaba y aun menos sus hermanos que generalmente siempre habían sido agradables y cariñosos con ella, bueno quizás no todos en su totalidad, Rafael parecía muy distante casi siempre, a pesar de estar reunidos aquel siempre estaba algo alejado y si no fuera por Raziel o ella que lo molestaban parecía no integrarse del todo completamente en las charlas o momentos compartidos… por otro lado Uriel tenia una postura muy firme y era algo frío… pero definitivamente era mas sencillo relacionarse con él que con Rafael, al menos se podía tener una conversación que durara mas de tres minutos sin un “Tengo que meditar, disculpen”… suspiro un poco y levanto la mirada… Darryel le toco el hombro para traerla de regreso de aquel inmenso mar de recuerdos que en su mente Vivian, esos lapsos en donde ella se perdía y reanalizaba todo en su cabeza de absolutamente todo muy de vez en cuando se mostraba frente a las demás personas, generalmente Darryel y Zophyel que eran sus pupilos además de sus asistentes personales solían ser los únicos testigos de aquellos momentos.

-Lo siento…-

Darryel: -Señorita debería de descansar un poco su mente, además la señorita Neliel esta presente, y eso no es algo habitual… debería de aprovecharlo cada segundo…-

-¡¡¡Es verdad!!! Tienes mucha razón Darryel –

Dijo la dama algo avergonzada mientras miro a su hermana con ojitos de discúlpame toda tierna y la abrazo de nuevo, en ese momento escucho al caballero de cabellos rojizos mencionar a un tal Eiden.. para lo que lo miro y parpadeo confundida…

-¿Eiden?... que lindo nombre… ¿Quién es?...-

Dijo toda perdida de la conversación en realidad, aun en su mente quedaba vagando algunas cosas del pasado también como del presente, lo mucho que cada uno fue transmutándose con el correr del tiempo, así como los mortales en un tiempo mas corto de vida solía cambiar a medida que las experiencias eran adquiridas, cada personalidad… cada ser que existía, era único y no había nadie que realmente se llegara a semejar a este, cada persona conocida era un mundo abierto, una ventana abierta a un mundo completamente nuevo y siempre tan maravilloso, desde lo “malo” hasta lo “bueno”…

-Un segundo… Neliel… ¿Eiden es tu novio?, mi hermanita tiene novio –

Dijo feliz tomando sus manos ya en su mente planeando hasta una boda{?} eso siempre ocurría ver a sus hermanos viviendo como humanos, ver que tienen características tan similares a las humanas era algo que la emocionaba, pensar entonces que su hermanita había encontrado el amor la ponía tan feliz y animosa.

-Tienes que presentármelo, debo conocer a Eiden-

Dijo en su emoción como una niña que va a conocer a otros niños para jugar, aunque analizo todos los contras de la situación si este resultara mortal…


off: me salio mas colgada Remiel x´D.... perdón por la demora u.U

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Re: Encuentro {Priv: Ariel, Neliel, Remiel}

Mensaje por Neliel Wingfield el Jue Sep 13, 2012 2:48 pm

Nuestro ángel se mostraba alegre, curioso, encantador y sobre todo feliz cuando tiempo había pasado tras haber tenido una conversación tan amena con sus hermanos, su deseo que aquel placentero momento no acabara, había pasado mucho desde que había logrado hablar con Remiel, y conocer a nuevos ángeles. Había algo que la entristecía pues faltaba poco para aquel futuro enfrentamiento… la muerte de muchos seres, verlos herido… un dolor inolvidable que se le recalcaba cada noche en sus sueños, pesadillas que la perseguían como sombras. Decidió olvidarse del tema por el momento pues para que desperdiciar pensando en tragedias. El curioso ángel se mantuvo atento a sus nuevos conocidos, podía notar que Ariel era una persona encantadora, y amable todo un caballero realmente, y Darryel callado, tranquilo al parecer Remiel le tenía mucha confianza… buenas personas… estaba alegre de que su hermana estuviera en buenas manos. Escucho las palabras provenientes del elegante pelirrojo, guardo un momento silencio mientras se aferraba a su hermana como niña pequeña.

*no siempre es una ventaja tener este rostro…* susurro pues ese era la razón de muchos de sus problemas, había sido atacada por ladrones y acosadores aun en su propio hogar si no hubiera sido por Eiden protegiéndola no se sabe que hubiera pasado pues nuestro ángel no podía hacerles daño… *se podría decir que más o menos no, soy dedicada a lo que me gusta por lo que mis tareas no son ningún problema, desde que el sol se muestra hasta que la luna ocupa su lugar, disfruto cada momento que puedo pasar ayudando…* mostro una sonrisa propia de si *lo que hay que arreglar en estas personas, no son las ganas de trabajar si no su forma de pensar… muchos son egoísta que hacen cualquier cosa, lastimar, robar, matar para lograr su más caprichosos deseos… Todos tenemos un destinos muchos no consiguen seguirlo, y aquellos que fallan al final terminaran de guía para la próxima generación… Nuestro Rey un día se cansara y perderá la esperanza en los seres vivos…no todos los humanos son iguales, solo que los más viejos y malvados hacen que los jóvenes no escuchen y cometan aquellas equivocaciones…* aquellas palabras que se deslizaron de sus labios de manera inconsciente, con aquel tono dulce pero aun así serio y decidido, mostrando en su mirada muy diferente a la de antes reflejaban sus profundos ojos verde esmeralda, seguridad y ante todo decisión.

Volvió a hacer la misma Neliel, insegura, cobarde, dulce y adorable de hace unos momentos, mostrando una sonrisa, se sentía cómoda al estar en los brazos de su adorada hermana, aquella habitación había sido inundada por aquel embriagador aroma proveniente del té, todo un deleite al gusto, la presencia de aquellos tres seres hacían que se sintiera segura y tranquila, pues se sentía en familia, aquella calidez, aquella atmosfera relajada, el recuerdo de sus pasadas reuniones con los demás arcángeles.

*Estoy segura de que podrá encontrarse con el muy pronto…* exclamo con una sonrisa alentadora, nuestro despistado ángel no recordaba mucho de Miguel al igual que con los demás e incluso sus rostros estaban algo borroso en su memoria, solo de Remiel.

Se dedico a escuchar con atención las palabras del pellirrojo quin hablaba de si orgulloso, Neliel siguió comiendo galletas, llego a pensar que posiblemente Ariel se sentía mal o fatigado pues sus mejillas un leve rubor se mostraba momentáneamente, sin embargo dejo de pensar en eso, era placentero escuchar aquel alago a su hermana pues era cierto Remiel siempre había sido muy amable y encantadora siempre ofreciendo una mano de ayuda a aquellos que lo necesitasen.

Neliel jamás entendió y posiblemente ni entandara a otros seres, tampoco sus expresiones… despistada e inocente al fin… el ángel hizo un gesto de negación con algo triste.

*no… es difícil*
murmuro y luego suspiro mirando la hermosa taza de té que llevaba en manos, el ángel era penoso, aparte no quería arriesgarse y que pasara lo mismo que cuando bajo a la tierra…*no se preocupe, no se entromete en lo absoluto… * recalco en aquel dulce hablar.

*¡Sí!* exclamo alegremente mientras abrazaba a su hermana, le escucho y cuando estaba dispuesta a responder la interrogante de Ariel quedo un tanto intrigada al ver el sobre salto de su hermana quien volvía abrazarla.

*pues Eiden es--* fui interrumpida por Remiel quien se hacia un idea equivocada aun así ansiosa y feliz, emocionada pensando que el despistado ángel abría conocido el amor, eso lograría pensarse de otros ángeles pero de Neliel, quien pensaba que el amor era algún tipo de comida o dulces, ella no conocía aquel fuerte sentimiento o tal vez solo que no se daba cuenta.

*esta en el jardín quedo encantado del lugar y quiso quedarse afuera*
sonriente se levanto del sillón y camino hasta la puerta de la habitación, con aquel andar elegante y tranquilo, se dio vuelta para ver a aquellas tres entidades… * vamos…* las puertas se abrieron, los guardias de la habitación las habían abierto al escuchar las palabras del arcángel, se volvió hacia uno de los guardias *¿podría llevarnos al jardín por favor?* el hombre asintió mostrando un sonrojo, asi se puso en marcha hasta el lugar donde Eiden se encontraba relajado acostado el piel de un frondoso árbol , al ver a Neliel aquel lobo de pelaje de reluciente cuidado corrió hacia ella tumbándola en la grama haciéndole mimos.

*Eiden basta debo presentarte a algunas personas…*
rio divertida mientras recibía los mimos del lobo el cual paro al ver a aquellos que se acercaban, mostrando aquella mirada atenta y penetrante que mostraban sus rojizos ojos.


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Re: Encuentro {Priv: Ariel, Neliel, Remiel}

Mensaje por Ariel Espartan el Jue Sep 13, 2012 8:13 pm

La reunión desbordaba felicidad y eso era algo apreciable en el rostro del pelirrojo, la verdad es que la pasaba muy bien al lado de Remiel, y se sentía más que feliz y satisfecho de conocer nuevos ángeles y abrazarlos como compañeros y de servir a los arcángeles con todo su espíritu. En las noches, antes de dormir, pensaba en Remiel y en muchas de las cosas que había encontrado, la verdad es que Ariel estaba dispuesto a morir o ser herido en todas esas batallas pero por ningún modo toleraría que su familia saliera mal herida por el conflicto. Las fuerzas de las sombras para el representaban el mal, y el mal encarna todo lo que se propone desterrar del mundo. Su destino y el de todos los guerreros, era abnegado y servicial pero también muy noble y traía paz a la consciencia, la certeza de que uno va por el camino correcto. Neliel era siempre tan aniñada e inocente, ¿qué carta era la que ella representaba en esta historia y cual era su destino reservado?. Por momentos pensar en ello le hacía extrañar los tiempos en los que solo había compañeros y el padre creador asumía el mando celestial. Por otra parte ese atisbo de sabiduría tan marcado que mostró durante la conversación la joven rubia lo dejó boquiabierto y pensativo.

Neliel era un arcángel que parecía indefenso de alguna manera, quizás por eso era acompañada por el gran lobo, no mostraba el aire super poderoso de Miguel, ni la autoridad de Gabriel, ni la presencia de Rafael al hablar, tampoco la agresividad por la que a veces era conocido Uriel, pero así y todo siendo considerada como la más pequeña, su palabra transmitía respeto y la necesidad de ser escuchada con suma atención y consideración.

Trabajadora, siempre dispuesta a ayudar a los demás. Siempre tan dulce y generosa, un verdadero ángel.

" Es cierto algo anda mal con la gente de esta tierra, no es que sean malos ni les falten ganas sino, que simplemente son influenciables y su forma de pensar es extraña… asesinos, ladrones, violadores, bellacos egoístas… gente falta de carácter, la verdad es que muchos creen que el peso más terrible recae en los que se sacrifican batallando por sus ideales, pero los que se mantienen con vida luego de cada enfrentamiento les toca muchas veces la difícil parte no de destruir lo establecido, sino de crear, construir, tolerar y generar un nuevo orden. El hecho de imaginarse a Kalel agotado de los humanos de por si es extraño, pero muchos ángeles pierden la paciencia con facilidad inclusive, yo mismo en ocasiones"


Pensativo y serio mientras Neliel se revolcaba en el piso aplastada por su mascota razonaba tales cuestiones mientras sus labios se separaban un poco más uno del otro de manera notoria pero sensual y marcada, Viró sus ojos mostrando la transparencia de su alma un segundo hacia Remiel.

Luego volviendo a ver a Neliel, siempre solitario el pelirrojo, comenzaba a sentir ese suave y cálido aroma de familia. Era increíble lo que podían hacer dos hermanas, un muchacho y un perro ... no olvidemos al árbol, familia tipo, lo más normal del mundo, situación extraña ¿pero qué significaba eso para el león? tal vez un corazón humano más negado y reprimido de lo que muchos aguantarían. A pesar de su aspecto, Ariel era por mucho el más destacado de los ángeles guerreros, siempre valiente y sacrificado, pero su memoria era antigua y confusa, solo Miguel sabía traerle paz con sus sermones de soldado como si fuera su padre. Remiel le traía paz, pero era una paz diferente una que reconfortaba su interior con suavidad.

Volvió a intensificarse el rubor de sus mejillas, hasta que por fin volvió en sí, sonriendo al sentir la penetrante mirada del lobo blanco analizandole, adoraba los animales, ellos siempre tan perceptivos de las cosas que los humanos ignoran.

Avanzó un par de pasos colocando su mano empuñada a la altura de la cintura justo sobre la cadera y resopló engalanando aún más su ya notable y masculina figura, juntando sus párpados y manteniendo siempre su solemne seriedad.

- Creo que Eiden te ama en verdad -

comentó con un gesto risueño, muy alegre al ver la actitud del canino, la situación era tan emocionante, se le presentaba el momento de poder entender a sus hermanos como antes no había podido, viviendo como una máquina guerrera carente de todo sentido común. Sentía una fuerte presión en el pecho y tensión en sus manos. Los guardias alrededor estaban contentos con la presencia de la jovencita, de hecho se notaba que ella les agradaba mucho, aunque dudaba que Eiden dejara que ellos se acercaran, pobres hombres que hay que reconocer eran abnegados y serviciales siempre bajo el mando de Remiel. Ariel no se tomaba su papel de guardián con menos importancia y entrega obviamente.


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Re: Encuentro {Priv: Ariel, Neliel, Remiel}

Mensaje por Invitado el Mar Sep 18, 2012 9:20 am



Remiel se sentía emocionada, comenzaba a imaginarse esas tramas amorosas de los libros que Leia, también así como imaginar la tragedia que podría ser si aquel fuera humano, su hermana se levanto, se sintió nerviosa, “Un humano, es tan trágico… quizás podría escribir algo así…!” se sentía como una niña pequeña estaba animada mientras se ponía de pie y seguía a su hermana con Ariel y Darryel, quien por otro lado se sentía algo extrañado aparentemente de que Neliel tuviera una relación amorosa, debido a su posición y condición como arcángel para el simple ángel civil era algo realmente complicado. Hasta que llegaron al jardín, claramente Remiel quedo boquiabierta encontrándose con el “novio” de su hermana, lentamente en el fondo toda la historieta imaginada se hacia trizas y caía dejando un negro absoluto. Darryel comenzó a reír mirando la situación por un lado la hermosa Neliel siendo mimada por su mascota y por otro lado su señorita completamente impactada por que su activa imaginación había sido opacada por la realidad… Ariel había sido el primero en acercarse al escenario planteado en el jardín entre Eiden y Neliel…

El viento soplo extraño, los ojos infantiles de Remiel se perdieron fugazmente el ambiente tenia un extraño aire, los dos guardias que se encontraban cercanos se pusieron delante de Remiel y al final de esta escena se planteaba una nueva, había ocultado esa presencia demoníaca de nuevo, era el demonio que solía visitar a Remiel cuando el firmamento se oscurecía. Esta era la primera vez que lo hacia de día, y aun mas cuando había tanta gente, ¿En que estaría pensando aquel demonio meta?... sus ojos se clavaron en los de Remiel, como siempre de manera intensa… luego de eso los guardias se habían puesto en posición de ataque, pero como era claro no atacarían al individuo Remiel era estricta con el tema relacionado al pacto, este debía por sobre todo ser respetado así que debían esperar a que el demonio fuera el que lanzara a un ataque o se acercara, si ya con acercarse era simplemente suficiente para activar a los guerreros, Darryel se mantuvo junto a Remiel, hasta que un grito resonó desde dentro de la mansión.

Zophyel –Tu otra vez?!?!?!?!?!?!-

De repente la figura de Zophyel apareció moviéndose rápido dio un salto pasando por encima a Remiel, Darryel y los dos guardias, cayendo con su pie sobre la cabeza de Ariel e impulsándose pasando por encima al lobo y a Neliel, en el aire su guadaña celestial aparecía para atacar al demonio que sonrío y se metió burlón en el bosque siendo seguido por Zophyel histérica.

Zophyel: -Te dije que si te volvía a ver te matabaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa-

Remiel: -¿Zophy?...-

Darryel: -………- completamente rojo (esta enamorado de Zophyel)

Los guardias con cara de WTF? Corrieron entonces detrás de Zophyel gritando cosas como ¡cálmate!, ¡Paraaaa!... nuevamente quedaron solos los cuatro… Remiel parpadeo repetidas veces y luego rió, era verdad aquel demonio solía jugar con Zophyel quizás por eso apareció a esta hora, seguro buscaba a Zophyel para pelear un rato miro a Darryel y le sonrío.

-Deberías de decírselo en vez de quedarte todo rojo Darryel-

Darryel: -Si el confieso eso seguramente me corta en dos con la guadaña…-

Dijo con una gota gorda corriendo por su cabeza… entonces Remiel como si nada hubiera pasado paso por al lado de Ariel pidiéndole disculpas por Zophyel que le piso la cabeza y se acerco a su hermana quedando a su lado y extendiendo la mano miro a Eiden.

-Es un gusto soy Remiel la hermana mayor de Neliel-

Le sonrío al lobo blanco, se veía un animal hermoso, su pelaje muy cuidado y brilloso, sus ojos eran encantadores, los animales tenían un aire especial, además que a Remiel le gustaban mucho los animales, no había duda del porte de macho alfa.

-Gracias por cuidar a mi hermanita, Eiden-

Le sonrío al lobo y después miro como volvían los guerreros golpeados…

Ah el demonio los lastimo?-

Guardia: No….-

Guardia 2: -Zophyel es muy agresiva-

Comento el otro mientras Darryel los ayudaba un poco asustado debido a que posiblemente si se declaraba ese mismo fuera su destino con Zophyel, Remiel rió divertida con la situación que era bastante normal en la mansión, Zophyel golpeando ángeles “machos” muchas veces con la excusa de entrenar los invitaba amable y después les daba una paliza, aunque Remiel entendía a Zophyel también solía regañarla mucho

Zophyel aparece con cara de amargura total con la guadaña apoyada en su hombro mirando a los ángeles guerreros por un segundo los cuales pronto se alejaron por si las dudas, debido a que estaba de mal humor podía bien intentar desquitarse con ellos por no haber podido alcanzar al demonio…

Zophyel: -Ya deja de sonreír, te dije que no fueras amable con esa cosa… son como cachorros, los miras amable y se te siguen a todos lados…-

Remiel: -Y yo te dije que no salieras como loca de la Mansión a querer matarlo, no rompas el pacto-

Zophyel: -Solo le enseño a ese perro faldero cual es su lugar, y es bien lejos de ti, me voy a dormir… esa cosa me despertó con esa aura horrible…-

Dicho y hecho ella se fue caminando con el notorio cansancio de aquel viaje aburrido que Remiel le había obligado a hacer, aunque el mismo no pareció haber tenido los frutos que la hermosa noble había deseado, al menos Zophy estaba de vuelta en la mansión y eso auguraba muchos momentos divertidos para Remiel… Como siempre Zophyel no miro a nadie mientras se iba, probablemente no habría notado la presencia de Neliel, y la de Ariel… siendo Zophyel como era aunque lo hubiera notado simplemente lo hubiera ignorado. Remiel miro nuevamente a su hermana y la abrazo de repente tirándola al pasto como lo había hecho Eiden hacia un momento.

-Neli-Chan tan linda-

Froto su mejilla contra la de ella divertida y alegre nuevamente como si no hubiera pasado nada.


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Re: Encuentro {Priv: Ariel, Neliel, Remiel}

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