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[TRAMA GLOBAL] Sentimientos prohibidos... [Priv Kalel]

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[TRAMA GLOBAL] Sentimientos prohibidos... [Priv Kalel]

Mensaje por Galatea el Jue Ago 23, 2012 7:58 pm

La quietud de la noche no presagiaba nada bueno... era como si algo más oscuro que el corazón del mal se estuviese preparando para atacar... y el sentirse tan asustada no era algo a lo que la Reina Sangrienta estuviese acostumbrada... en absoluto.
Galatea había terminado por volver como siempre a su fortaleza en el Abismo de Abaddon... pero al contrario de lo habitual se había encontrado con que aquel lugar ya no le ofrecía reposo o consuelo alguno; de hecho se llegó a sentir tan incómoda allí que volvió a acudir a la realidad humana casi al instante.

Sus hermosos ojos verdes, más brillantes que la resplandeciente luna llena, le permitían ver todo desde la punta de la catedral, en la que se había erguido con facilidad y equilibrio para otear el horizonte. Las cadenas oscuras que le había otorgado a Bhaal destrozando a los ángeles de Kalel que salían a detenerlo como todas aquellas noches... Alastor flirteando con mujeres en la zona del puerto como siempre... hasta podía ver a su recién llegada Reina y a uno de sus Peones sorpresa... nada se ocultaba a aquellos ojos... y sin embargo... ¿por qué se sentía tan ciega? Era como si hubiese algo enorme delante mismo de sus propias narices y no pudiese siquiera llegar a atisbarlo. Era una sensación tan frustrante que le producía una irritación contínua que la estaba llevando al borde del abismo... ya se había planteado en más de una ocasión el reiniciar la guerra contra su enemigo ancestral.
Y sin embargo allí seguía, indecisa.

La hermosa mujer suspiró y dio un ligero salto sobre la punta del torreón de la catedral, casi volando los metros que la separaban del tejado del edificio más cercano, comenzando entonces a correr por los tejados, saltando de uno a otro como un fantasma de la oscuridad.
No iba vestida para la batalla; sus largos cabellos azabache volaban libres como nunca, su largo vestido negro era remangado por sus pequeñas y delicadas manos blancas para poder correr con facilidad... lucía hermosa a pesar de lo que representaba, y lo sabía.
Aquello sin embargo no representaba para ella ningún consuelo... después de todo los ojos que quería que la admirasen eran unos ojos que jamás deberían de habérsele pasado por la cabeza más que servidos como aperitivos tras ser arrancados del cadáver de su portador de forma brutal...
Y sin embargo allí seguián aquellos pozos de miel... atormentándola con su luz y su dulzura... con su pasión... una pasión que no había podido olvidar aunque sólo la hubiese sentido ella en su propia piel durante los segundos en que sus miradas se encontraron en el campo de batalla.

Chistando, Galatea se detuvo en un tejado desconocido... sólo para darse cuenta de que, envuelta en el manto de sus pensamientos, se había alejado demasiado de la zona norte de la ciudad y había penetrado en la zona de los ángeles, lo que podía considerarse casi como una declaración de guerra si alguien la sentía allí... lo cual no era muy complicado debido a las enormes cantidades de poder oscuro que su cuerpo desprendía incluso cuando intentaba ocultarlo.
Suspiró, resignada... puede que, después de todo, aquello fuese lo mejor. Si la guerra volvía a estallar puede que las cosas volviesen a ser como antaño... puede que aquellos sentimientos la abandonasen finalmente al ver derramarse litros y litros de sangre plateada...

El primer ángel apareció, saliendo curiosamente de una casa cercana a en la que se había detenido Galatea. La Reina de Sangre extendió un simple dedo hacia la desprevenida criatura. Un simple pensamiento bastaría...
Ojos dorados.
Galatea se mordió el labio inferior. El ángel la percibió, la miró aterrado y salió corriendo con todas sus fuerzas.
El maldito ángel tenía los ojos dorados... como aquel desgraciado que se había internado en su mente de aquella manera tan preocupante. Había dejado escapar a un ángel simplemente porque tenía los ojos del mismo color que aquél...
- ¡Maldito seas! -gritó a la noche con verdadera frustración... sin darse cuenta en un principio de lo que se le acercaba a toda velocidad.

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Re: [TRAMA GLOBAL] Sentimientos prohibidos... [Priv Kalel]

Mensaje por Invitado el Vie Ago 24, 2012 3:59 pm

La noche era hermosa... tan tranquila, y a la vez tan inquietante. Algo en su interior le hacía sentirse nervioso, mas no sabía realmente a que se debería... Sentado en la cima del campanario que se erguía hermosamente en el monasterio de San Aidan, el Rey Kalel observaba con aquella aparente tranquilidad y dulzura la inmensidad que conformaban las estrellas, tan brillantes y hermosas, como aquellos ojos verdes que no podía olvidar... Tan perfectas y deslumbrantes, como la figura de aquella extraña mujer... ¿Por qué no podía dejar de pensar en ella? No se suponía que eso pasase así... No se suponía que deberiera sentir ese tipo de cosas al pensar en ella. Ella representaba todo aquello por lo cual él peleaba, todo lo que él buscaba extingir... ella era la maldad, y sin embargo, aún sabiéndolo mejor que nadie, de sus pensamientos aquella hermosa boca, aquellos labios rosados y apetecibles, no se borraban...

Su mano derecha se posó en su pecho, en aquel palpitante corazón, el cual parecía doler como si un puñal se clavara en él, cuando imagen de ella aparecía en su mente... Aunque fuese tan sólo por unos momentos, se sentía triste cuando aquello pasaba... como si un enorme pesar le llenara; pero eso no era lo que más le extrañaba, sino que lo eran aquellas enormes ansias que tenía de verle... Una necesidad irrefrenable por estar a su lado, por rozar su rostro, su piel aunque fuese tan sólo con la punta de sus dedos...

Suspiró. Un profundo y audible suspiro que llenó el pacífico silencio que gobernaba a aquella parte de la villa, la cual estaba a su cuidado, al cuidado de sus hermanos y subordinados. Se puso de pie, dispuesto a comenzar una solitaria caminata nocturna, que quizás le sentaría bien a su atosigada mente. Necesitaba distraerse, o más bien centrarse en otras cosas que no tuvieran que ver con ella... Sonrió tristemente, pues todo su mundo tenía que ver con ella, sus vidas estaban conectadas desde su nacimiento, sus destinos estaban trazados desde incluso mucho antes, y sin que ellos mismo los supieran. Eran rivales, las dos caras de una misma moneda... Eran como las estrellas, cercanos... parecidos si se quiere, mas obligados a estar siempre separados, a jamás juntarse... a jamás tocarse.

Nuevamente aquel punzante dolor se hizo presente, y sus ojos dorados se bañaron de pesar. No le gustaba aquello... no le gustaba pensar que nunca podría tocarle... Por alguna razón, aquella realidad le molestaba muchísimo aunque no lo demostrase ni un poco en su aniñado rostro, aquel de facciones primorosas y envidiables, que haría suspirar a hombres y mujeres. Era irónico pensar que apesar de que era él el Rey de los de su raza, era el que aparentaba menor edad, era el que parecía ser más frágil y débil, cosa que muy alejada estaba de la realidad; pues como su contraparte demoníaca, él era tremendamente poderoso, eso descontando que su frialdad y determinación, lo hacían uno de los más mortíferos seres sobre la tierra. El que le viera ahora, y luego llegara a conocerle en batalla, sabría darle la razón a aquel dicho de que las apariencias engañan...

Con la delicadeza que le caracterizaba, el rey de los ángeles, descendió del campanario, y comenzó a recorrer los tejados de las viviendas cercanas, dando pequeños saltos iba pasando de una vivienda a la otra. Su hermoso cabello dorado, danzaba a su compás, y aunque lo llevaba recogido en una coleta alta, éstos parecían esparcirse a su alrededor, dándole al jóven un aire mucho más místico e intrigante del que ya poseía de por sí. Sus alas blancas estaban escondidas, sin embargo, quien tuviera buena ''vista'', podría ver el aura de luz que parecían delinearlas a pesar de ser ahora 'invisibles'. Sus pensamientos seguían direccionados a ella... sentía como si todo su ser la llamara, como si todo su ser quisiera verla de nuevo... Y fue en ese momento que aquella presencia le alertó. Sus ojos se abrieron enormes, y se giraron en dirección de aquel ser oscuro que a toda velocidad se acercaba, y se adentraba en su territorio. ¿Acaso aquella 'Paz' que se había creado sería rota por fin? ¿Acaso la reina sangrienta ya se había decidido a atacar de nuevo? Aquellos interrogantes pasaron fugazmente por su cabeza, más al instante fueron remplazados por otros increíblemente inesperados incluso para él...

"Quiero verla...Quiero verla de nuevo.." gritó su mente en ese momento, en ese en que su cuerpo entero se movió a su propia voluntad. Sus pies cubiertos por unos zapatos blancos, como toda su sobria vestimenta, no tocaban el suelo, ahora parecía volar, mientras a toda velocidad se acercó hasta donde se encontraba... Ella.
Su corazón se aceleró cuando por fin sus ojos dorados se encontraron con su figura, aquella esbelta y deliciosa figura, que era la más hermosa representación de la belleza femenina... Sonrió levemente, sin importar que la situación no lo ameritaba en lo absoluto. Ella era su enemiga, y como tal debería odiarla, pero aquello estaba tan lejos de ser así... Le vio levantar la mano contra uno de sus subordinados, y se apresuró a impedirlo, mas no fue necesario hacerlo, pues algo pareció detenerla... ¿Que habría sido aquello capaz de detener a la despiadada diablesa?

- Ese tipo de expresión vulgar en tierra santa como esta, es considerado pecado...- musitó el joven poco después de escucharle maldecir, se había posicionado a espaldas de la mujer, a tan sólo unos cuantos metros de ella. Su mirada clavada directamente en su persona; una sonrisa suave anclada en su rostro de niño... una expresión de paz mezclada con sabiduría, que sólo él... Kalel, el rey de los ángeles, poseía. - Un pecado mortal, quizás... considerando que salen de los labios de una mujer, que es la representación de la vida... - " o de la muerte... en tu caso" pensó para sí el rubio, manteniendo su apacible expresión.- ¿Qué hace la oscuridad en las tierras de la luz?... ¿Que haces aquí...Galatea?- pronunció por primera vez en siglos aquel nombre, aquel que le parecía siempre prohibido, y que sin embargo, ahora le sabía a gloria... a dulce miel. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué se sentía así?

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Re: [TRAMA GLOBAL] Sentimientos prohibidos... [Priv Kalel]

Mensaje por Galatea el Lun Ago 27, 2012 6:07 am

No fue hasta que aquella suave voz llegó hasta sus oídos que Galatea se percató realmente de la presencia de Kalel, tal era su distracción, el poder de aquellos recuerdos que únicamente se veían superados por la presencia en carne y hueso de aquella presencia... aquel enemigo que no debería poder causar en ella tanta mella como realmente estaba consiguiendo causar.
La Reina de Sangre se volvió hacia el Rey de los Ángeles con el ceño fruncido, retrocediendo apenas un paso con una gracilidad salvaje que habría sido la envidia de un ciervo, flexionando las piernas y poniéndose en tensión de una forma indómita, como una hermosa y terrible pantera a punto de saltar sobre su indefensa presa... pero claro, aquella presa no estaba indefensa, y Galatea no tenía verdaderas ganas de lanzarse sobre él... al menos no para devorarlo... al menos no literalmente.

Sencillamente la había sorprendido al salir de sus pensamientos tan repentinamente, como si se hubiese materializado a partir de éstos... algo verdaderamente irritante.
La mujer entornó sus brillantes ojos verdes y se irguió, recuperando su "relajada" postura sobre el tejado y componiendo una efigie tan imponente como la de una reina, como si tuviese todas las razones y todo el derecho del mundo para estar donde estaba y como estaba. Su rostro reflejaba soberbia, orgullo... una belleza fría e imponente.
- Nunca he sentido respeto por nada que no sea el verdadero poder... -entrecerró los ojos peligrosamente- mi poder. Amenaza sólo cuando planees cumplir con lo que dices, ángel...
Su posición era tan regia que pareciese que no la habían sorprendido con la guardia baja. No se inmutó en lo más mínimo por las palabras de aquel hombre... aparentemente.

Entonces llegó la pregunta... la pregunta que Galatea no podía responder. Pero es obvio que una Reina no demuestra duda, desviación, sorpresa... debilidades de las que nunca se había preocupado por pensar que carecía de ellas.
- Traer la Locura y la Destrucción a las tierras de la luz -dijo con una leve sonrisa asomando a sus sensuales labios-. No deberías hacer preguntas a las cuales ya sabes responder... no es educado -mentía... mentía con tanta seguridad que nadie podría traspasar aquella máscara de seguridad y orgullo... y malevolencia. Nadie podría ver bajo toda ella y descubrir lo que de verdad pensaba, lo que en realidad aquellos ojos verdes deseaban perderse en aquella mirada de miel... en lo que aquellas delicadas manos cubiertas con la sangre de millones de criaturas querían acariciar aquel luminoso cuerpo... aproximarlo hacia sí... perderse en su luz...

Galatea parpadeaba, tratando de olvidarse de aquellos pensamientos, tratando de musitar algún hechizo, de moverse aunque fuese mínimamente, de ejecutar un mínimo pensamiento oscuro... aquello habría bastado para atacar a Kalel, provocando una reacción similar por su parte, esperaba... trataba de provocarlo para que él la atacase... cualquier cosa era mejor que quedarse allí parada, la amenaza del ataque del ángel la despertaría le permitiría volver a ser la de siempre... y la guerra volvería a empezar. Todo parecía tan sencillo... ¡¿en ese caso por qué todavía no se lanzaba a por ella con alguna luminosa espada?! ¡¿Por qué seguía allí tranquilamente?! Era un ángel... pero maldito fuese si no sentía odio hacia ella como ella lo sentía por él...
Fue en ese preciso momento cuando una loca idea se instaló en la mente de la diablesa. "¿Y si él está como yo?" era un pensamiento tan absurdo... tan estúpido... "¿y si no me ataca porque duda? Como yo..." estaba quedando como una idiota... "traer la Locura y la Destrucción a las tierras de la luz" había dicho... en ese caso, ¿cómo era que todavía se mantenía quieta? Maldito fuese... maldito fuese su nombre y su estampa... necesitaba que hiciese algo que la despertase de forma inmediata... por primera vez en su vida dudaba, y aquello no podía ser bueno...
Aún así no le daría la satisfacción... no movería ni un músculo de su rostro mientras se mantuviese así... no dejaría que el contrario viese lo que pasaba por su mente únicamente por su expresión; se mantuvo inexpresiva, regia... inalterable aunque su interior fuese una borrasca.

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Re: [TRAMA GLOBAL] Sentimientos prohibidos... [Priv Kalel]

Mensaje por Invitado el Lun Ago 27, 2012 4:13 pm

No podía dejar de verla, no podía dejar de admirarla... su belleza era única, tan indómita, tan pecadoramente atrayente, que sus ojos dorados se clavaron en ella con facilidad...
No apartó en ningún momento su mirada de ella, ni siquiera cuando ésta se giró en su dirección, cruzando por primera vez en muchísimo tiempo, aquellos ojos verdes intensos con los suyos; no había razón para hacerlo... contemplarla era lo que más quería hacer, aunque su mente se negase, en su pecho aquel sentimiento palpitaba con fuerza.

Tan sólo atinó a sonreír ante sus palabras, como un adulto sonríe a un niño cuando éste dice una frase tan caprichosa y carente de fundamentos lógicos, que le causan no sólo gracia al mayor, sino además... ¿ternura?

¿Era posible sentir ternura hacia una criatura como aquella?¿ Una que ha sido capaz de manchar sus manos de sangre inocente tantas veces...?

Entrecerró apenas sus orbes de miel, ladeando la cabeza mientras la escuchó continuar, él a diferencia de ella, no se movió ni un centímetro de donde estaba. Su gracilidad y su equilibrio, le permitían mantenerse en perfecta posición sobre aquella gárgola que adornaba uno de los edificios donde ahora ellos se encontraban, enfrentados. Enfrentados como han estado desde el principio de los tiempos, separados y a la vez tan cercanos, como desde el día de su nacimiento...

-Amenazar...No es algo que yo haría, precisamente... - sonrió nuevamente, dándole a su rostro un aire tan juvenil, que cualquiera hubiera creído que se trataba apenas de un jovencito, uno que ni siquiera tenía edad para considerársele un hombre. Sin embargo, la seguridad que emanaba su dulce tono de voz, su sola presencia, contradecían a su imagen enormemente. - Simplemente he de recordarte los mandamientos que los de tu... raza, parecen no conocer. O por lo menos no querer cumplir...- respondió, y al instante enarcó una de sus doradas cejas, en una expresión algo indescifrable. La presencia de ella allí le emocionaba, le emocionaba más de lo que estaba dispuesto a admitir, de lo que estaba dispuesto a aceptar... No quería aceptar aquello que sentía al tenerla cerca... Aquellos sentimientos tan confusos, tan... prohibidos.

-¿No es educado?-repitió, ampliando tan sólo un poco su delicada sonrisa, que parecía combinar perfectamente con aquella contraria, que aunqe no lo dijese abiertamente, fascinó al rey de los ángeles. Un brillo extraño se reflejó en la inmensidad de esos grandes ojos dorados, antes de que éste, en un simple y veloz movimiento, se transportara frente a la diablesa, quedando ahora a menos de unos cuantos pasos de ella... Tan cerca, tan cerca como no habían estado nunca. Podía incluso sentir aquel delicioso aroma que la mujer poseía, un aroma tan embriagador como lo era la belleza que ostentaba aquel rostro, aquel cuerpo entero, que robaría de seguro más que un suspiro a quien le viera...- No creo ser maleducado, para nada...realmente. Simplemente he preguntado algo que aún no me has respondido...- le regaló una nueva y suave sonrisa, antes de continuar hablando. él era apenas unos cuantos centímetros más alto que ella, más no demasiado. Ambos eran tan contrastantes uno con el otro, pero igual de atrayentes en sus diferencias... parecían haber sido creados por las mismas manos, más no era así... él era un ángel, y ella... un demonio... Su destino jamás podría unirlos ¿O si? Una leve esperanza nació en el pecho del ángel.- Como siempre pasa, las palabras de los demonios contradicen a sus acciones. La mentira... otro pecado. -recordó manteniendo su expresión apacible, a pesar de sentir que su corazón comenzó a latir con más fuerza que lo normal, al saberle tan cerca, tan tentadoramente cerca... Tenía tantas ganas de estirar su mano y rozar aunque fuese por unos segundos aquella piel, aquella que tantas veces había imaginado tocar...- Si traes Locura y destrucción a las tierras de la luz...- le miró de manera penetrante, tanto que parecía capaz de leer el alma de la mujer, si es que los demonios poseían una, cosa que los ángeles creían poco probable.- ¿Por qué has dejado ir a uno de mis hermanos?- le hizo entender que la había visto, había notado como ella dejó que aquel pobre ángel escapase, que siguiese con vida, a pesar de haberle visto en ese lugar. ¿Por qué lo había hecho? Eso no tenía explicación lógica para Kalel. - ¿Por qué no me has atacado?... -inquirió nuevamente, ya no sonreía... Su expresión, aunque no expresaba confusión, si parecía expresar curiosidad por saber la respuesta que ella le daría. - Si piensas romper la tregua... que haces aquí tú sola... ¿Dónde están tus ejercitos?...-

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Re: [TRAMA GLOBAL] Sentimientos prohibidos... [Priv Kalel]

Mensaje por Galatea el Mar Ago 28, 2012 3:49 pm

Aquella sonrisa casi condescenciente por parte de Kalel casi la hizo reaccionar... casi. Durante unos instantes la ira que latía en su interior de una manera sorda, amortiguada, dormida... se removió ligeramente, como una vela alterada por una ligera brisa, pero entonces una sonrisa mucho más bella y menos irritante se instaló en el rostro del contrario, y nuevamente aquella ira pareció esfumarse... o sencillamente desaparecer temporalmente.
- Si ni siquiera respeté al que en un tiempo fue mi superior y lo maté... ¿qué te hace pensar que vaya a hacerte caso a ti? -replicó a las palabras del ángel, no alterando su rostro inexpresivo pero hablando sin darse cuenta de lo que decía. Era todo tan extraño... las palabras salían automáticamente de entre sus labios, pero ella no prestaba ninguna atención... esa se centraba en aquel rostro, en aquellos ojos de miel...
Baste decir que aunque siempre había pensado que sólo existían dos opciones con sus enemigos: hablar o matar, y que normalmente aplicaba la segunda opción, el hecho de que hubiese surgido una tercera no le gustaba demasiado... menos cuando esa tercera era "quedarse paralizada mirando al enemigo".

Pero entonces algo sucedió. Galatea observó aquel brillo en los ojos dorados de su rival, su mirada descendió hacia los músculos de las piernas del Rey de los Ángeles, y viendo la forma en la que se tensaban bajo la ropa calculó qué clase de movimiento era.
Alzó uno de sus brazos y, cuando el ángel apareció frente a ella, la blanca palma de su mano le apuntaba directamente al rostro. Aquellos ojos verdes habían adoptado de repente un brillo peligroso. De repente se sentía de nuevo capaz de moverse... de abandonar aquellos sentimientos confusos que eran tan desagradables por no ser capaz de entenderlos... se sintió capaz de tratar de destruír aquel bello rostro en un segundo.
- Cuidado, Kalel... -avisó con una voz repentinamente susurrante, sus ojos entornados brillando con el terrible poder que la Reina de los Demonios ostentaba- los que nacemos siendo monstruos no tenemos demasiada paciencia con los que disfrutan acercándosenos descuidadamente... -y en su voz había una amenaza real, nacida de la incertidumbre, sí, pero real después de todo. Galatea se sintió durante unos instantes como ella misma... como siempre había sido: despiadada, fuerte... terrible.

Sus ojos entrecerrados siguieron fríos y casi podría decirse que inhertes si no fuese por las llamas verdes que parecían latir en su interior mientras que el otro hablaba... al menos eso fue hasta que mencionó su mentira.
Sus palabras penetraron de nuevo en su interior, alcanzando lo que la ira había logrado volver a contener en el sombrío pozo de oscuridad que era el alma de Galatea... ¿por qué había dejado ir a aquel desdichado ángel? ¿Por qué no había derramado su sangre plateada como si lloviese? Siempre había disfrutado de hacer cosas semejantes, terribles, dantescas, hasta incluso teatrales dentro de su horripilancia... y sin embargo se había quedado paralizada por aquellos ojos como ahora la volvían a paralizar aquellas saetas doradas que parecían querer ver su interior...
Sólo entonces fue repentinamente consciente de lo cerca que estaban el uno del otro. Había calculado a la perfección el movimiento del ángel, por lo que antes también sabía a qué distancia de ella terminaría el monarca... y sin embargo ahora veía realmente dónde había terminado... tan sólo a un brazo de ella... tan sólo la distancia de su brazo extendido amenazante hacia el rostro del luminoso ente. Su mano extendida tembló levemente. Dudó.

- P... podría destruír todos tus ejércitos completamente sola... -dijo apenas con un toque de vacilación en su tono, y era cierto- podría sumir en la locura toda esta ciudad antes de que tú pudieses siquiera darte cuenta de lo que está pasando -dijo con un poco más de seguridad, y también era cierto-. Podría destruír a la mayoría de tus preciosos Arcángeles sin perder a ni uno solo de mis Abisales -añadió, y nuevamente dijo la verdad... antes de quedarse callada.
Todo aquel discurso no tenía sentido. Nada más terminar de hablar pensó en ello... su mirada se desenganchó de la dorada del contrario. Su amenazante brazo descendió hasta quedar laxo a uno de sus costados. Su rostro pareció reflejar por vez primera inquietud... pero no una inquietud causada por el miedo. Era extraño... era como una insegura mujer que no supiese qué hacer con un suceso totalmente extraño y angustioso de su vida. Cuando sus ojos entrecerrados, ya vacíos de ira, volvieron a entrar en contacto con los ojos de color miel sintió que ya no podía contener más aquella angustia.
- ¿Por qué tus ojos me hacen dudar? -inquirió con voz débil... nunca nadie la había oído hablar así, y nunca nadie más que Kalel lo haría- ¿Por qué... no puedo recordar que te odio? -desvió la mirada de nuevo, sin saber qué hacer... sintiéndose impotente por primera vez en su vida.

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Re: [TRAMA GLOBAL] Sentimientos prohibidos... [Priv Kalel]

Mensaje por Invitado el Miér Sep 05, 2012 2:43 pm

Aquella sonrisa dulce que se esbozaba en sus labios desde el momento en que la vio, allí...allí en lo que se suponía era su territorio, un lugar que ella nunca debía pisar, y que sin embargo, había hecho; no se borró en ningún momento, siquiera cuando ella admitía aquellos pecados horribles... ¿Matar a su líder? ¿Cómo pudo hacer algo así..? Él nunca podría... ¿Él nunca podría hacer algo como eso? Se preguntó seriamente, sintiendo que en su cabeza una especie de Deja vù, aparecía... Tenía la sensación de aquello, aquello él ya lo hubiera dicho...

Parpadeó , intentando sacar aquellas tontas cavilaciones de su cabeza, y se volvió a centrar en ella... En su rostro perfecto e inmaculado.... En esos ojos verdes, que expresaban más que aquella maldad de la que ella tanto se pavoneaba, esos ojos expresaban tantas cosas que a él le encantaría poder leer... Como le encantaría tenerla cerca, acariciar apenas sus mejillas... Sus labios. - No lo pienso, realmente... - le respondió tranquilamente, más su mente seguía delirando por ese cuerpo de ensueño que tenía enfrente suyo.

En momentos como estos, entendía aquella pasión que parecían tener sólo los humanos... Aquellos sentimientos, que surgían dentro de sus corazones mortales, y por los cuales eran capaces de derrumbar ciudades... Por tenerla a ella... ¿Qué estaría dispuesto a hacer? Se preguntó... Mas esa respuesta, aún no tenía una respuesta exacta. - Si me hicieras caso tan fácilmente, no estaríamos en guerra constantemente. ¿No crees?- musitó, enarcando una de sus finas cejas doradas. Tan doradas como eran las delicadas y bellas hebras de su cabello rubio, el cual se movía exquisitamente al compás que imponía el viento veraniego...


Supo que ella sería capaz de percibir aquel movimiento que él realizaría, pues si no fuera así, no le hubiera costado tanto vencer en aquella guerra santa. Si ella se dejara engañar tan sólo por un repentino movimiento, hasta el más débil de sus ángeles podría levantarse victorioso con la muerte de ... La reina sangrienta. Cierta punzada extraña pareció atravesar su pecho, al pensar en ello...

"Galatea... ¿Muerta?" se dijo, intentando imaginarse algo como eso. No pudiendo hacerlo, no obstante. Pues era capaz de imaginarse una vida sin ella, una eternidad sin ella... Ella existía desde el mismo tiempo que él, ella siempre fue su objetivo a alcanzar y destruir, ella y los de su raza.... Pero en especial ella. Esa mujer oscura, maligna, por la que tantos siglos peleó...pero que ahora a él despertaba sentimientos tan contradictorios, que no era capaz de descifrar...

- Eso lo sé...- le regaló a la par una sonrisa, una deslumbrante y que era capaz se creería, de derretir hasta el corazón más helado. ¿Sería capaz de llegar hasta el de la diablesa? ¿Sería capaz de llenar con su calor, aquel maligno corazón?- Pero... Si fuera tu mente tan elemental como la de un monstruo... Me habrías atacado ya, y sin embargo, aquí estás aún, aquí estamos aún... Me regalaste una advertencia. Si fueras una simple monstruo, no estaría yo aún aquí.... observándote...- La miró aún más intensamente de lo que hacía, si es que aquello era posible, su sonrisa se esfumó, y en su lugar una mueca algo extraña viniendo del Rey de los ángeles... Un expresión adulta, tan seria e intensa... Era como si ahora mismo, aquel ángel hubiera dejado de serlo, para ser un hombre, un simple hombre que contempla la belleza de la mujer que tanto... ¿Ama?

¿Amar? ¿Acaso aquello era lo que sentía por esa demonio? ¿Acaso era posible para él dirigir su amor a una sola persona, cuando él siempre creyó que no sería posible?

-Podrías... Pero no lo has hecho... Y es esa, justamente, la cuestión- replicó, seguro de lo que decía. Ladeando apenas el rostro, acercándose casi de manera imperceptible, un paso más hasta ella, quedando todavía más cerca de aquel brazo extendido hacia él, que se suponía debía amenazarle, más sin embargo, no lo sentía así para nada. Por alguna razón, no sentía amenazando. Por alguna razón... Sentía que ella no le haría daño.

Sus nuevas palabras le sorprendieron, le sorprendieron de una manera que ni el mismo se explicaba. Y fue aquella sorpresa la que baño su rostro, mezclada con la confusión, e incredulidad... No podía ser cierto lo que oía de aquellos rosados labios, que por tanto tiempo gobernaron sus pensamientos. ¿Ella no le.. odiaba?

¿Y él?... ¿Él le odiaba a ella?

Se suponía que así era.... Pero, si fuera así, ¿por qué su corazón latiría con tanta fuerza como lo hacía ahora? ¿Por qué aparecerían, entonces, en su interior aquellas irrefrenables ansias de abrazarla, de atraer ese menudo cuerpo femenino hacia el suyo, y fundirlos, como si fueran uno? ¿Por qué aquella fragilidad que veía ahora en ella, parecía oprimirle el alma, y le daba ganas de ....Protegerla?

¿Protegerla?

Sus ojos se abrieron desmesuradamente ante aquella verdad revelada, aquella verdad que como las puertas del cielo, se abrían y cegaban completamente sus ojos con su cálido resplandor.- Yo... Me pregunto los mismo... -Confesó en un susurro tan suave, que el viento parecía capaz de llevarse sus palabras sin que nadie pudiese oírlas. - Me lo pregunto... desde la primera vez que te vi...- pronunció, y su tono de voz sonando tan dulce como antes, mientras su mano se atrevía a desobedecerle y acercarse a aquel perfecto rostro, que por tanto tiempo había querido delinear, y sentir bajo las yemas de sus dedos. ¿Sería cálida aquella piel de porcelana? Eso es lo que averiguaría... Sin importar las consecuencias, sentiría su piel... la sentiría a ella...






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Re: [TRAMA GLOBAL] Sentimientos prohibidos... [Priv Kalel]

Mensaje por Galatea el Miér Sep 05, 2012 10:02 pm

Qué difícil era concentrarse con él delante... qué difícil era pensar siquiera, actuar era algo que ya estaba lejos de sus posibilidades... al menos actuar en el sentido que se esperaba de ella, claro. Esperanzas... muchas veces se había preguntado ya en aquellas últimas semanas quién era exactamente el o la que esperaba qué de ella... ¿no se suponía que era el Corazón de la Oscuridad, la Reina de los Demonios? ¿Por qué se sentía como si tuviese que rendir cuentas a alguien...? Como si tuviese que... obedecer a alguien...
Sacudió la cabeza al escuchar al contrario hablar, aunque su voz no ayudase precisamente a despejar su mente de aquellos pensamientos... de alguna manera hablar con él le hacía rememorar algo que ya había vivido sin llegar a poder recordarlo por completo... era una sensación irritante pero al mismo tiempo la aliviaba de aquellos sentimientos que se apoderaban de ella cada vez que aquel maldito ángel la miraba de aquella forma tan fija e inquietante.

No reaccionó en ningún momento a sus palabras, reflexionando sin desearlo sobre lo vacío de sus propios argumentos... de sus propias aseveraciones que parecían salir de su boca como una declaración de guerra... no, como un intento de defenderse de aquel aturdimiento antinatural que se apoderaba de ella y le impedía ser como debería ser... pero... ¿cómo se suponía que debía ser en realidad? ¿Y cómo es que "debía" ser? ¿Quién se atrevería a decirle a ella cómo ser...? ¿Quién marcaba las normas que la regían a ella...?
Más importante aún... nunca lo había pensado... ¿en verdad había normas que la regían a ella? Y si era así... ¿quién dictaba esas reglas...?
Un sinfín de pensamientos nuevos e inquietantes llenaban su mente, aunque no eran mejor que las sensaciones que la aguardaban en la realidad, ciertamente, las cuales finalmente terminaron por alcanzarla... su cuerpo deseaba algún estímulo... alguna amenaza que le hiciese reaccionar, pero el ángel no la atacó... simplemente hizo aquel amago que apenas la hizo volver a ser la de siempre durante unos segundos.

Aún entonces recordaba el pasado... recordaba la primera vez que lo había visto. La sangre de vampiros y licántropos cubría su bello vestido negro... se sentía extasiada por la muerte y la locura que la rodeaba... podía sentir el terror de aquellas criaturas inferiores, y se deleitaba con su miedo como si en verdad hubiese acudido allí por placer y no por la obligación de mantener su existencia en secreto... ciertamente había sido todo perfecto... hasta que él había llegado, tarde como siempre... pero lo suficientemente puntual para mirarla con aquellos ojos de miel y hacer que todo lo que había creído firmemente hasta aquel día se tambalease como si un temporal inesperado hubiese aparecido para tratar de apagar la verde vela de la Reina de Sangre...
Aquel día había conocido por primera vez la incertidumbre de los sentimientos "humanos"... algo que la había situado en una posición extraña que no llegaba a comprender del todo... sin embargo, aquella ocasión no era nada comparada a la de ahora. En aquella ocasión había podido escapar de aquella mirada... ahora su cuerpo estaba cada vez más cerca, su olor era casi sólido en el ambiente... ese delicioso e indescriptible aroma que hacía que su frío cuerpo de sombras casi vibrase con una emoción extraña e intensa...

Y entonces... ocurrió. Aquella ardiente mano se alzó hacia ella y se posó delicadamente sobre su delicado rostro... palpando con aquel ardiente tacto la fría piel de la Señora de la Oscuridad, haciendo que por primera vez en siglos el frío y el calor luchasen, se uniesen... y terminasen por igualarse en la tibieza de la confrontación de sus pieles.
Un suspiro involuntario escapó de los labios de Galatea que, entreabiertos, buscaron los de Kalel de una forma totalmente descontrolada. Con apenas una caricia toda duda desapareció, y en la mente de la diablesa se instaló únicamente un claro deseo: sentir más profundamente aquel calor que desprendía a raudales aquel vibrante ser.
Su oscura y esbelta figura casi no se movió; se deslizó hacia el Rey de los Ángeles, cubriendo su luminosa figura con el oscuro y frío manto de la muerte... una muerte que en lugar de cortarlo cruelmente lo arropó apasionadamente, uniendo sus gélidos labios mortecinos con los del contrario en un beso tan simple como intenso...
Sus dedos acariciaron los suaves cabellos de oro, y su aroma inundó sus fosas nasales a raudales, incontenible... haciendo que Galatea perdiese totalmente el sentido de sí misma... haciendo que su odio se tornase amor en apenas un instante. Haciendo que ojos inexpresivamente furibundos se abriesen, invisibles, en el firmamento... sobre ellos.

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Re: [TRAMA GLOBAL] Sentimientos prohibidos... [Priv Kalel]

Mensaje por Invitado el Jue Sep 06, 2012 3:57 pm

Sabía que aquello no podía pasar... sabía que aquello que sentía, no lo debía sentir... Lo sabía, si que lo sabía, y mejor que nadie... Sin embargo, no podía evitar sentirlo. No podía controlar ya los latidos de su corazón, la emoción que embargaba, y que parecía hacer vibrar cada partícula de su ser, aquel ser tan perfecto y etéreo, el cual ahora más cercano al de un simple humano parecía...

Miles de emociones, llenaron su cuerpo, al momento en que su mano finalmente se encontró con su objetivo: aquella piel hermosa y delicada, que a pesar de fría y perfecta como la porcelana, parecía quemarle como las mismas llamas del infierno... Ese calor abrasador, que al instante se convirtió en tibieza... en dulce tibieza, que le llenó el alma, completamente. Cerró sus ojos, y suspiró... suspiró de la misma manera involuntaria y profunda que lo hizo su contra-parte demoníaca... Aquella que parecía llamarle a gritos, y a la cual complacería ya sin dudar... Pues las dudas, aquellas... parecían haberse esfumado en el mismo segundo fugaz en que sus auras se fundieron en una sola.


Tantos siglos... Tantos, se habían perdido en vano. Tantos en los cuales podría haber disfrutado de su compañía, de esos labios que buscarlo al igual que los suyos unirse en ese tan ansiado beso... Beso que pareció eterno, tan eterno y perfecto como lo era el tiempo... Aquellos labios le supieron a miel, a ambrosía divina. Sintió aquella oscuridad rodearle, sintió que todo se tornaba oscuro, más no se apartó, se dejó arropar por ella, y le entregó a la vez, su inmenso calor... su luz, que a través de sus labios angelicales, se introdujeron en aquella boca, como poco después introdujo su lengua... Quería probarla completa, quería sentirla completamente...

Sus alas antes invisibles, se abrieron majestuosas, y con aquel brillo divino que las caracterizaba, pareció envolverles, como envolvían ahora sus manos, aquella diminuta cintura, de la cual se asió con firmeza, sin miedos... Ahora parecían ser tan sólo ellos dos... Ellos dos y nadie más. Ahora no importaban sus razas, no importaban sus ambiciones... No importaba nada, sólo importaba ella.... y el sabor incomparable de sus deliciosos labios rojos... Rojos como la fruta prohibida. Como aquella manzana por la cual los humanos perdieron el paraíso... ¿Pero que importaba ahora el paraíso? sí él mejor que nadie sabía que su paraíso se encontraba en ella... y sólo en ella...

Con pesar se separó de esa boca, obligándose poco después a abrir sus ojos dorados, que desesperados, buscaron los otros... buscaron leer lo que antes no podía leer, y que ahora creía sería más claro que el agua.- Porque... tus ojos son la luz que ahora rige mi vida...- comenzó a hablar de repente, su tono era suave, como dulces caricias que sólo quería regalarle a ella- Porque... no se puede odiar y amar a la vez...- siguió murmurando aquellas palabras que quizás para otros serían incomprensibles.- Esas son las respuestas a las preguntas anteriores... Ahora lo sé...- y de un rápido movimiento, acercó más el menudo y sensual cuerpo de la Reina hacia el suyo, pegándolos completamente. Tomó su rostro con delicadeza, y con ternura, su pulgar delineó el exquisito arco de cupido que formaban sus labios, los cuales rozó suavemente con los suyos una vez más...- Te amo... - susurró en su boca, fundiendo sus palabras en un nuevo beso, que pareció sellar su confesión de amor....


No importaba el mañana, ni siquiera importaba el ayer... El presente era lo único que ahora los regía, y ese ahora, era simplemente...
estar con Ella..


FIN DE LA PRIMERA TRAMA

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Re: [TRAMA GLOBAL] Sentimientos prohibidos... [Priv Kalel]

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