photo bienvenidos.png
¡Hello,Invitado!
Conectarse

Recuperar mi contraseña

 photo ultimostemas-3.png
Últimos temas
» Con amor para ti~
Sáb Nov 09, 2013 5:34 pm por Shin

» Reglamento Obligatorio
Lun Abr 01, 2013 11:40 pm por Shiki

» AnshiGraphics || Afiliacion Elite
Vie Mar 08, 2013 3:02 pm por Afiliador

» PRIMER CENSO ANTES DE LA RE-APERTURA!
Vie Mar 08, 2013 2:23 pm por Areila Schneewittchen

» IMPORTANTE....Un tema para todos
Vie Mar 08, 2013 3:13 am por Amaimon

» Tras una simple mascara...
Miér Ene 23, 2013 7:08 pm por Invitado

» owo
Dom Dic 16, 2012 10:28 am por Galatea

» ...::¿Qué estás escuchando?::...
Lun Dic 10, 2012 7:09 pm por Invitado

» Un dia mas.... {Privado}
Lun Dic 10, 2012 6:44 pm por Invitado

» The Black Queen... [Priv Lucius]
Lun Dic 10, 2012 5:58 pm por Invitado

 photo quienestaenlinea2.png
¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 12 el Lun Jun 24, 2013 9:17 am.
 photo nuestrostaff.png
○Para contactar cliclea sobre la imagen○
 photo ambientacion.png
El invierno es la estación más fría del año, y sus características son inevitablemente definidas en contraste con las otras estaciones del año: ya que durante los días invernales las temperaturas son más bajas y hay menos horas de luz solar. Estas características se acentúan a medida que nos alejamos de los trópicos y nos acercamos a los círculos polares. En algunas regiones del planeta, según su latitud, altitud y determinadas condiciones meteorológicas, se puede observar la caída de nieve.
 photo foroshermanos-2.png
 photo elites.png
•Elite•
 photo A.png  photo porpost.png
 photo copy.png Licencia Creative Commons
Forbidden Lovers por el Staff se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
obra de >LUCIUS&GALATEA<<"" Los diseños proporcionados por ANTHONY&LUCIUS >>Son de uso exclusivo para forbidden lovers<<
forbiddenlovers.spanishforo.com
.  photo forfinal.png

Primer encuentro. { Privado. }

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Primer encuentro. { Privado. }

Mensaje por Lucian Voltaire el Jue Ago 23, 2012 6:17 pm

Se trataba de un día lluvioso, y era el tercer día que pasaba en aquella Villa. El primero lo había invertido durmiendo, y el segundo paseando. Ahora era tiempo de encontrar una residencia estable, puesto que poco a poco comenzaba a cansarse del hotel que ocupaba, que a pesar de ser bastante hermoso, limitaba sus movimientos en sobremanera. Para empezar no poseía jardines en dónde pasear cómodamente, ni una biblioteca apropiada, tampoco un comedor digno... Sonará superficial, pero aquellas cosas eran necesarias para él, ya que los entornos cómodos facilitaban su capacidad intelectual, incluso la hacían mejor.

Y para ello ya tenía planes. Tiempo atrás, antes de fallecer, su abuelo Vladimir Voltaire le había contado de un buen amigo en aquellos lugares, alguien al parecer influyente y de buena posición, que no lastimaría su propia fortuna con abusos ni arriesgaría su apellido. Al parecer su abuelo estaba muy seguro de aquellos hechos, pero no era ni la primera ni la última vez que Vladimir hiciera uso del cinismo y el sarcasmo; sus palabras podrían ser de una afirmación, a una broma. De todos modos, al curioso pelinegro le resultaría interesante conocer al individuo sin importar cuál de las dos opciones fuera, era amigo de su abuelo, y él sólo elegía a personas interesantes como colegas. De seguro se trataba de un hombre ya muy avanzado en edad, era de esperarse si conocía a su abuelo.

Utilizando el nombre de su ya fallecido abuelo y su apellido, envió una carta a Lestat de Lioncourt en una cordial solicitud para permanecer un tiempo en sus aposentos, mientras la transacción de su propia fortuna estuviese completa y pudiese disponer de una propia. La respuesta llegó con una rapidez sorprendente, y afortunadamente fue positiva. Estaba agradecido por aquello, y aunque estaba seguro del peso de su propio apellido, en cierto modo sabía que su propia fama le abría muchas puertas. El exquisito y prodigio líder Voltaire, Lucian ... ¿Quién no deseaba al menos una conversación con él? No es que fuese presumido, pero estaba orgulloso de que como humano, ya valiera mucho.

Así, vistiéndose con un traje en color negro de corte militar alemán, se presentó entre aquella lluvia nocturna a la mansión. Su cabello a pesar del clima estaba peinado hacia atrás de forma impecable, luciendo unas sedosas ondas de brillante cuidado. Su piel relucía en limpieza y resaltaba su inmaculado tono blanco, y sus esmeraldas oculares escudriñaban con admiración la decoración tan espléndida del sitio, definitivamente perfecto. Los sirvientes se quedaban sorprendidos por la presencia del visitante, e incluso el más disciplinado de ellos titubeó al darle la bienvenida. Le indicó que su amo bajaría pronto, y durante la espera se le ofreció alimento, bebidas y asiento, los cuales rechazó con educación. Había mucho que ver, demasiadas pinturas qué admirar, y con ello su propio tiempo fue volando ... Entre su observación se había separado ligeramente de su mundo, concentrándose en estudiar la selección de arte del Lord. Cualquiera que le viese confirmaría que aquel alto y magnífico adulto humano poseía la curiosidad de un niño, una sed de conocimiento que simplemente, lo hacía hermoso.
avatar
Lucian Voltaire
Humanos

Humanos

Mensajes : 15
Fecha de inscripción : 23/08/2012

Volver arriba Ir abajo

Re: Primer encuentro. { Privado. }

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 25, 2012 4:07 pm

Esa carta había sido realmente inesperada para mí. Casi tan inesperada como su remitente, casi tan sorpresiva como lo que se pedía en ella. Muchos años han pasado desde que algún amigo me ha pedido un favor, muchos años han pasado desde que no veo a aquel que hubiera sido tan querido, y que por azares del destino conocí en uno de mis tantos viajes. Vladimir había sido uno de mis grandes confidentes, uno de los pocos y más importantes que he tenido en esta nueva vida que ahora vivo. Sólo él y unos tantos más sabían que estoy aquí, en esta villa en donde me he instalado hace un tiempo ya...

"Para que Vladimir me escriba, ha de ser importante" me dije en el mismo instante en que delineaba con mis dedos el sello de esa carta, donde el escudo de la familia Voltaire aparecía impreso. No leí en ese instante el remitente, me bastaba con saber que era de la familia de mi querido amigo, para apresurarme a leerla... Fue necesario apenas leer aquel "Estimado Señor Lestat de Lioncourt" para saber que aquel mensaje no había sido escrito por Vladmir, pues él jamás ha sido tan extremadametne cordial en nuestras cartas.

Un golpe muy duro fue el enterarme a través de ese papel que mi querido amigo ya no estaba en este mundo, que hacía un tiempo ya había dejado el mundo de los vivos. Un pesar enorme me llenó por dentro, pues yo le quería mucho, y me hubiera gustado tanto estar a su lado en esos últimos días de vida... Me hubiera gustado tanto decirle cuanto le apreciaba. Él fue como un padre para mí, como un compañero fiel, él me ayudó cuando más lo necesité, cuando la desesperación me hizo su presa, como lo hace hoy en día nuevamente... Cómo me hubiera gustado poder abrazarle por lo menos una vez más...

Sin embargo, ya era demasiado tarde para ello... Ya el tiempo no se puede volver atrás, y esa es una dura realidad que yo mismo sé muy bien, pues si se pudiera, haría mucho que yo hubiera cambiado aquellos sucesos que me llevaron al lugar que estoy ahora.

-Lucian Voltaire...- leí en voz alta apenas finalicé mi lectura, sorprediéndome incluso más que antes al recordar de quién se trataba.- Así que ese niñito ya se ha convertido en un hombre...- me dije con una pequeña risa escapando de mis labios, pues recordaba muy bien al pequeño nieto de mi amigo Vladimir, recordaba lo curioso, lo interesado que siempre estaba en aprender cosas nuevas. Hasta en cierto punto me recordaba a mí, esa sed de sabiduría... algo que ambos compartimos estrechamente. No pude por menos que aceptar su petición, no hubiera sido correcto de mi parte negarle mi ayuda a alguien que significó algo tan importante para una persona querida mía. Apenas unos minutos me tomó redactar una respuesta, y enviarsela de vuelta al joven Voltiere. "Le espero mañana... En la noche" -le dije, y no pude evitar aclarar esto último, pues si él se presentase en mi residencia de día, no podría yo recibirle como era apropiado, no como ahora tenía pensarlo recibirle.

Había encargado a mis empleados que se me avisara cuando alguien se presentara en la mansión, y muchos de ellos se vieron un poco turbados por mi petición, al parecer les parecía algo extraño que alguien me visitase, a pesar de que siempre Lucius viene a verme casi todas las noches, y salimos juntos de ''cazería''. Me complace ser el maestro que él nunca ha tenido, me complace que por una vez uno de mis pupilos le interese saber más de nuestra naturaleza, y que sea tan receptivo como lo es él... ¿Por qué Louis no es como Lucius? es algo que me pregunté miles de veces.

Un tímido llamado a mi puerta me saca de mis pensamientos, justo en ese momento.- Adelante...- digo automáticamente, mientras seco mis dorados cabellos. He decidido tomar un baño rápido, el olor de aquellos maleantes de los que me he alimentado esta noche percistía en mis ropas, y eso no me agradaba para nada. No quería oler como esos infelices, mucho menos ahora que se me comunicaba que mi invitado por fin había llegado. - Ofrézcanle algo de beber... pregúntenle si desea algo para ponerse cómodo...Yo bajo en un segundo. - le ordené a la criada antes de que ésta saliera rauda de mi habitación.

Fruncí levemente el ceño, cuando observé como la tormeta de afuera parecía hacerse más percistente, con esta copiosa lluvia no me extrañaría pensar que mi invitado se hubiera empapado. "Quizás le ofreceré si quiere tomar un baño caliente antes de la cena..." Me dije mentalmente, sonriendo sin poder evitarlo al caer en el hecho de que tendría que fingir como tantas veces antes, que yo ''cenaba'' como todo hombre mortal. Yo no puedo ingerir alimentos, no puedo beber siquiera agua, la sangre es lo único que me mantiene con ''vida'', si se puede decir de alguna manera, pues en realidad hace muchísimos años que la vida ha dejado de recorrer mis venas frías y oscuras. Me apresuro a vestirme y a bajar hasta el salón, no me gusta hacer esperar a mi visita, ¿o debería decía ''nuevo inquilino''? Que me haya pedido quedarse aquí, me hace pensar que su abuelo no le ha contado sobre mi verdadera naturaleza, pues no creo posible que un mortal quiera vivir bajo el mismo techo de una criatura de la noche como yo...¿ O es que lo sabe y es justamente por eso que me lo ha pedido? Esa será una incógnita que responderé apenas hable con él... y para eso apenas faltan unos segundos, unos cuantos pasos, que son los que me separan de la amplia biblioteca que en esta mansión poseo, y que tanto me gusta visitar en mis ratos libres. Porque sí, aunque Louis nunca me lo ha creído, me encanta leer, me encanta saber más sobre este mundo cambiante, sobre este jardín salvaje que me rodea, que nos rodea. Este mundo lleno de espinas, lleno de dolor y a la vez de esperanza y sueños...

- Bienvenido a mi hogar!~- exclamo alegremente con mi marcado tono francés, apenas ingreso en la estancia tan sólo iluminada por el brillo trémulo de las velas, cosa que está fríamente planificado, no quisiera que mi invitado se espante al ver lo sobrenatural de mi piel, lo brillante y lisa que es, lo blanco sepulcral del tono que posee... Es una suerte que haya llegado a alimentarme antes de su llegada, pues por unas horas el calor de la sangre de esos pobres infelices, teñirán mis mejillas de un vívido tono rosado. - Es un placer conocerle, Monsieur...- y me quedo completamente petrificado en mi sitio. Mi corazón late con fuerza en el mismo instante en el que veo ese cabello negro, esos ojos verde esmeralda tan resplandecientes y hermosos... No puedo creerlo, él... ese hombre se parece tanto a Louis... ¿Acaso esto es una especie de castigo? ¿Acaso Dios quiere castigarme aún más por mis pecados? ¿Por qué siempre aparecen en mi vida personas que me recuerdan a personas del pasado... Que me recuerdan mis errores?.

Sacudo mi cabeza, e intento recuperarme de la impresión que este hermoso hombre frente a mí me ha causado. Su belleza es embriagadora, y aunque muy parecida a la de mi amado Louis, no es totalmente igual. Este hombre parece alguien más maduro, más mayor si se quiere... ¿Cuantos años tendrá? De seguro es mucho menor que yo, pues aunque yo aparente apenas unos veintiún años, soy casi tan viejo como el hombre más viejo de esta villa, o quizás más...- Excuse moi, monsieur Voltaire... (discúlpeme, señor Voltaire)- digo entoces , como para disimular mi estado.- Su parecido con ... su abuelo, me ha impactado. - Miento a medias, pues realmente este joven algo se parece a su abuelo, algo en el brillo de sus ojos me recuerda a él... Seguramente Vladimir habría sido así de joven, me hubiera gustado conocerle en esa época. - Veo que el porte, y la belleza son un bien de familia.- le halago con un tono coqueto, picarón, a la vez que le regalo una juguetona sonrisa a mi invitado a quien ahora observo a apenas unos pasos de distancia.- Y dígame... Le gusta alguna de mi colección...-pregunto al percatarme que él había estado mirando con insistencia los cuadros que adornan la mansión.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Primer encuentro. { Privado. }

Mensaje por Lucian Voltaire el Dom Ago 26, 2012 3:27 pm

Gradualmente, los sirvientes comenzaron a espiar al extraño con discreción. Les impresionaba su porte, su largo cabello negro que llegaba a su cintura e imitaba la gracia de la más fina capa, sus ropas elegantes... Su humanidad. En cierto modo extrañados por su presencia, pero quizás, interesados de que podrían ocurrir nuevos sucesos en la mansión, el hombre parecía inteligente e inusual, y por supuesto lleno de vida; sus ojos estaban atiborrados de ella.

Y eran esos mismos ojos los cuales pasaban por cada pintura, la analizaban y después, en su mente cobraban vida. Una en especial llamó su atención, aquella en donde se manifestaba un demonio agraciado con detalles meramente artísticos y fantasiosos, envuelto en sedas doradas y rodeado de riquezas. El oro estaba tan bien coloreado que en su cabeza podía acariciarlo, e incluso en su imaginación se dio el lujo de tomar un puñado de monedas y apretarlas entre sus dedos, para después verlas caer entre ellos y abandonarlas en el suelo. Detalles como las pinturas creaban esas reacciones en él, cada información que su cerebro procesaba abría la puerta a un nuevo tema y mundo en su imaginación, la cual aunque deseara, jamás podía detener.

Después de disfrutar los exquisitos colores, se preguntó sobre el autor de semejantes obras. No era ningún pintor del cual hubiese escuchado hablar, de hecho, estaba seguro de que ese estilo no lo había percibido en muchas de las obras que ya conocía. Una suave sonrisa amaneció en sus labios de pálido tono coral, estaba emocionándose por ese sitio.

En ese instante estaba de espaldas a la salida que próximamente utilizaría su anfitrión, por lo que el sonido de sus pasos le sacó de sus pensamientos con un poco de brusquedad. Al escucharle, se apresuró a acicalar su abrigo negro por la parte del cuello, después se pasó uno de sus largos mechones negros detrás de una oreja. Seguro de que no había descuidado ningún detalle en su presentación, se giró en dirección a los pasos, sin saber que pronto se llevaría una de las más infinitas sorpresas.

Un joven apareció ahí. Un exquisito rubio de ojos sabios se presentó ante él. Ah, quizás se trataba del heredero de la familia, pero una fuerte duda llegó a su mente al escuchar su voz ... El tono de las palabras y la voz de cada persona se tiñen de forma distinta con la experiencia y la madurez, y podía asegurar que el sonido que provenía de los labios del rubio era un abrazo posesivo al respeto. A pesar de que actualmente el pelinegro era líder de una familia, pensaría dos veces en discutir con aquel hombre. Al igual que el otro, al analizar todos aquellos factores se quedó con la mirada ligeramente ausente, y notando su osadía parpadeó algunas ocasiones, antes de inclinarse por la cintura y crear una pequeña pero educada reverencia, esperando que aquello pudiese hacer que su descuido pasara desapercibido.

Pero al ser mencionado su abuelo más dudas nacieron en su mente. Sí, aquel hombre había sido amigo de su abuelo. ¿Cuándo? Esa era su mayor duda. No estaba seguro de haber recibido a un niño rubio como su anfitrión en la mansión, que visitara a su abuelo. Y sin embargo, el otro conocía el físico de Vladimir, pues él también poseía un cabello negro como el suyo, aunque sin embargo era totalmente liso. También se repetían los ojos esmeralda, pero por alguna razón Vladimir siempre tuvo la codicia y la astucia inyectados en su mirada, lo que lo hacía respetable... Y peligroso.

Su corazón comenzó a acelerarse. Tantas preguntas en su mente, tanto deseo de hacerlas... Su curiosidad estaba impacientándose tanto que sus pómulos se tiñeron de un efímero carmesí, y eso le provocaba una emoción única, que llevaba demasiado tiempo sin experimentar. Sí, haría todo lo posible por quedarse ahí y conocer a ese rubio ... Lestat, ¿Quién eres realmente?, esa era su mayor pregunta. Pero si quería hacerla o plantear más de ellas, debía agradarle a su anfitrión. Era necesario que actuara quizás un poco, pero como siempre, la gentileza y el respeto le nacían de forma natural. Una sonrisa curvó sus finos labios, el pelinegro estaba listo para iniciar.

- Es evidente que usted conoce bien sobre la belleza, que perfectamente ostenta de forma muy elegante. Usted y por supuesto, su mansión. Me es imposible dedicar mi favoritismo a una sola obra, pues creo que es la reunión y la mezcla de los matices que todas ellas poseen lo que me ha dejado totalmente impresionado. - Se dejó escuchar su voz madura, grave y dotada de presencia. El humano no sólo provocaba el silencio a su alrededor con el mero timbre de su voz, si no que engatusaba a sus acompañantes a querer seguir escuchando palabras de esa exquisita boca inteligente. El pelinegro avanzó algunos pasos hacia el rubio, quedando a un metro en distancia de él. Aquello era suficiente para intentar percibir el aroma ajeno, el cual resultó ser bastante delicioso. También podía verle ese cabello rubio, que no dejaba de llamar su atención como las monedas de oro en la pintura, luego observó sus ojos y ... Esa piel. ¿Por qué había algo extraño en esa piel?

Se obligó a regresar la vista a sus ojos y con ello le sonrió. No era un sonreír hipócrita, era sincero, presentándose como un nuevo amigo. Alzó una mano para buscar estrecharla con la ajena, y en ese momento la propia expresión de su rostro adoptó una mirada gentil, que mezclada con su sonrisa le restaban años a su semblante, lo mostraban como un adulto en inicios de su etapa, casi inocente, ciertamente... Deseable.

- A su disposición ofrezco con sinceridad mi respeto, posesiones y persona, Milord. Mi nombre es Lucian Voltaire, y no tiene idea el inmenso placer que significa el conocerle, mi estimado Lestat de Lioncourt.
avatar
Lucian Voltaire
Humanos

Humanos

Mensajes : 15
Fecha de inscripción : 23/08/2012

Volver arriba Ir abajo

Re: Primer encuentro. { Privado. }

Mensaje por Invitado el Mar Ago 28, 2012 6:49 pm

El porte de aquel hombre era exquisito, embriagador si se quiere decir de alguna manera, pues era algo imposible de describir con simples palabras. Su aura era atrayente, mucho más atrayente que la de un mortal normal... Mucho más que hasta un mismo sobrenatural. Quizás fuera aquella piel tan blanca y delicada, o aquel largo cabello azabache, que encantadoramente caía sobre uno de sus hombros, para morir finalmente en esa espalda en apariencia ancha y fornida...

No... sin dudas lo que lo hacía mucho más pecadoramente atractivo, era aquel mirar esmeralda que poseía, aquel brillo pícaro y curioso que parecía resplandecer más intensamente que las ostentosa joya que rodeaba su cuello... Ese cuello tan fino, tan apetecible...

Mi mirada se clavó por unos instantes en él, en esa palpitante vena que recorría su garganta, y que provocó en mí una reacción que hacía años no sentía... Una necesidad de poseer cada una de esas rojizas gotas que la recorrían, la sed... esa intensa sed, que ni en mis primero años como un neófito vampiro sentí, nació en mi interior en el momento en que mis azulinos orbes se fijaron en ese cuello de cisne, que obviamente había sido creado para ser acariciado con delicadeza, con devoción.

Parpadeé repetidamente para salir del ensimismamiento en el que me había sumergido por unos instantes al dejarme engatusar completamente por su belleza, y volví a hablarle, sonriendo de manera amistosa, pero a la vez picaresca como es mi costumbre hacer. Su voz, sin embargo, provocó que me quedara nuevamente como embobado con él, ese tono tan varonil... era demasiado para cualquiera.

Me mantuve callado en el momento en que él habló, cerrando ligeramente mis ojos por unos instantes, deleitándome de esa manera aún más con su tono de voz tan profundo y penetrante... Tan inquietante, tan excitante. Mas al instante volví a mirarle, no podía dejar de hacerlo, ante mis ojos, ante la luz trémula de las velas aquel divinidad de hombre parecía aún más atractivo. Realmente me alegré de haber accedido a que viniera a verme... A que viniera a quedarse aquí... Me divertiría muchísimo, de eso estaba completamente seguro ahora.

-Es usted un adulador~- le respondí sonriente a más no poder, ante sus halagos que para qué negarlo, me encantaron. Soy bastante presumido, he de admitirlo, pero no me siento para nada apenado por serlo, es más... Me agrada muchísimo serlo. Soy un egocéntrico~~ de eso no hay que tener dudas nunca.- No obstante, chèrie...(querido) - continué y dejé entrever una vez más aquel marcado acento francés que poseo, y que como mi ego, me enorgullezco de poseer. - Le agradezco mucho sus palabras... - volví a sonreírle, mientras elevaba una de mis rubias cejas de manera algo sugestiva.

Cuando le vi aproximarse con aquella seguridad, no pude por menos que sonreír para mis adentros, pensando si haría lo mismo, o diría al menos lo mismo que me decía ahora si supiera de mi verdadera naturaleza... De seguro no, muy poco probable veo que un mortal extienda su mano hacia mí de esa manera, y mucho menos me diga que tengo a mi disposición su respeto posesiones y ...- ¿Persona? - repetí , dejando que mi sonrisa se transformara en una media sonrisa pícara, juguetona...-¿ Así que... toda su persona está a mi disposición? ¿está seguro de eso?- inquirí , sintiendo como una de mis típicas risas burbujeaba en mi garganta y me pedía salir. Ese hombre sin darse cuenta había abierto las puertas de mi imaginación con aquellas palabras... Había dejad libre a mi mente traviesa, que disfruta de hacer las cosas que a los ojos de los demás siempre han sido consideradas incorrectas...

Estreché aquella mano que me ofrecía sin reparo alguno, más teniendo en cuenta no llegar a lastimarle con mi sobrenatural fuerza. Lo quería entero, si lo hacía añicos con mi descuidado poder, no me serviría para todo lo que mi mente imaginó hacerle a ese hombre hermoso y sexy ¿Por qué no decirle así directamente?

Reí finalmente, antes de que con un suave tirón de esa mano, atraer al moreno hacia mí, haciendo su cuerpo chocar con el mío de manera deliciosa, para aprovechar y poco después rodearle con mis brazos, en un 'inocente' abrazo.- ¿Para qué tanta formalidad, mon chèr (Mi querido)? Puedes llamarme simplemente Lestat, como lo hacía Vladimir~~- le dije, aún pegado a él, alejándome tan sólo lo suficiente, como para poder verle a esos hermosos ojos verdes cuando hablaba.- Puedo llamarte tan sólo Lucian ¿Verdad? - hablé ahora realmente cerca de su rostro, dejando que mi cálido aliento le bañara directamente. Percibiendo a la par ese exquisito aroma que le pertenecía sólo a él...-Eres más que bienvenido a mi hogar, y el placer. . . - susurré, sin apartarle la mirada ni un instante.- El placer es todo mío. . . - sonreí de lado, con una expresión indecifrable.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Primer encuentro. { Privado. }

Mensaje por Lucian Voltaire el Jue Ago 30, 2012 1:06 am

El escuchar el nombre de su abuelo de los labios del rubio le hizo abrir los ojos con cierto asombro. Ya sabía que algo no estaba bien, pero ahora que era más que evidente que ambos seres se habían conocido hace tiempo, comenzó a sentir un muy efímero nerviosismo que podía pasar de emoción, a miedo. Se preguntó por unos instantes si su abuelo sabía lo que había hecho al hablarle al joven líder sobre su colega, si esperaba que los destinos de ambos individuos se cruzaran de aquella forma, y que quizás pusiera en peligro al ojiverde. Aunque honestamente... ¿Cuándo le había detenido el miedo?

¿Y cómo podría temer? Aquel hombre era maravilloso. Tenía un excelente gusto tanto en arte como en vestimenta, se expresaba de forma apropiada y más que nada, consiguió ser merecedor de la amistad de Vladimir. No había razones para sentirse inseguro, mucho menos por que empezaba a sentir una grandiosa fascinación con ese cabello rubio...

Pero independientemente de todo aquello, el jalón que creó Lioncourt en su cuerpo le sorprendió, y hasta podía atreverse a decir que le había gustado. Sentía la fuerza de su abrazo, y ahora que se encontraba presionado contra las elegantes galas de su anfitrión, podía percibir un aroma exquisito y un cuerpo deleitable. No era la primera vez que intimaba con un hombre, de hecho, eran su elección preferida. A pesar de que había procreado tres hijos por protocolo y curiosidad, eso no cambiaba que en la cama siempre tenía como primera elección a un varón. Ahora podía declarar oficialmente que aquel hombre le causaba una atracción bastante inusual, y con ello estaba seguro que su estancia sería mucho más que divertida.

Y ahí estaban ambos, abrazados y protagonizando una escena que definitivamente causó sorpresa en los sirvientes, tanto que inmediatamente se retiraron por miedo a mirar demasiado y poner en peligro sus empleos, por lo que la tensión y la sensación de ser observado inmediatamente se esfumaron. Ahora sólo existían ambos en ese pequeño entorno, mientras el pelinegro observaba los ojos de su anfitrión en silencio, con alta seriedad. Parecía que quizás estaba molesto por el atrevimiento, pero en realidad se encontraba pensando, como todo el tiempo lo hacía. ¿A caso el rubio era así con todos sus invitados? ¿Había sido de esa forma con Vladimir? Estaba seguro de que deseaba al rubio, pero sobre todas sus pasiones carnales siempre había existido algo más poderoso: Su orgullo, y era ello lo que le prohibía convertirse en una estadística o un mero pasatiempo para cualquier otra persona.

Apoyó las manos sobre los pectorales ajenos, y aunque se tomó unos segundos para presionar con su palma los músculos, utilizó la fuerza suficiente para apartarlo con educación. Sin embargo, había algo que no había cuidado. Su respiración se había acelerado e incluso jadeó por unos segundos, el contacto había alterado su vulnerable y fogoso cuerpo humano de una forma que jamás había experimentado, y por primera vez se sintió en desventaja. Estaba ligeramente enrojecido por los pómulos, y estaba seguro que una punzada de placer había nacido en sus entrañas de forma efímera. Se mordió el labio inferior con recelo, se había puesto caliente... Y tras observar al rubio en silencio, de repente el título y su orgullo valieron poco. ¡Al demonio! Estaba en un lugar en el cual nadie le conocía, dentro de una mansión apartada de la civilización y con un hombre que respetaba lo suficientemente su apellido como para aprovecharse de su reputación. Sonrió de lado al darse cuenta de lo mucho que ansiaba follárselo como para permitirse esos pensamientos.

Y con esa sonrisa cómplice comenzó a caminar en dirección al sitio por el cual su anfitrión había aparecido, mientras se llevaba una mano a la camisa para desbotonar los primeros dos botones ante el calor. Giró su rostro por encima de su hombro con una mirada y sonrisa juguetonas, cuyo tono ya delataban lo que el pelinegro quería. - ¿Los dormitorios se encuentran por aquí, verdad~?
avatar
Lucian Voltaire
Humanos

Humanos

Mensajes : 15
Fecha de inscripción : 23/08/2012

Volver arriba Ir abajo

Re: Primer encuentro. { Privado. }

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 01, 2012 4:08 pm

La curiosidad que emanaba aquel joven, era tan fácil de percibir que bo hacía falta siquiera que yo poseyera el tipo de habilidades que poseo. No era necesario que pusiese leer su mente, para saber lo asombrado que estaba y curioso, por saber de donde había conocido yo a su abuelo. Ante los ojos del mortal, yo era apenas un crío, un jovencito que no haría mucho seguramente, que hubiera alcanzado la 'madurez'. Ante sus ojos apenas aparentaba unos veintitantos... y que lejos estaba eso de ser la realidad.
Sonreí ante la fascinación que tan claramente expresaban aquellas esmeraldas que poseía por ojos, aquellas en las que me encantaba reflejarme. Ese color verde era precioso, como era precioso él y sus modales, él y su forma varonil de hablar, de expresarse incluso corporalmente.

Y fue por eso quizás, que no pude evitar querer tenerle cerca... muy , muy cerca de mí. Lo más que pudiese hacerlo, o lo que él me permitiera. Pues apesar de que no pudo negarse al tirón firme que le efectué, no quizo en primer momento hacerlo... Aunque claro, luego aquel orgullo que emanaba por cada uno de sus poros, le obligó a hacerlo. No le detuve, tan sólo le volví a sonreír con el mismo descaro con que antes lo habría tomado. Deleitándome con la tonalidad rojiza que adquirieron sus blancas y deliciosas mejillas.

No pasó desapercibido para mí, y supe que para él tampoco, el que mis fieles empleados nos dejaran completamente solos. Ellos sabían que jamas deberían entrometerse en mis asuntos. Muy en claro se los había dejado mi amigo Lucius, cuando me los encomendó a mí.- Te equivocas... no soy así con todos- le respondí a aquel pensamiento fugaz que el mortal había tenido, dejandome en evidencia completamente frente a él. ¿Se daría ahora cuenta de que yo no era un humano? Notaría lo fría que era mi piel, lo extraño de mi piel a la luz de las velas, o lo místico de mis pupilas celestes?- Y con Vladimir... con él era diferente. Él era un amigo... muy querido, en realidad- Continué, pues ya había dejado en claro que podía leer su mente anteriormente, ¿Para qué esconderlo más?

Sonreí, y me acerqué a él apenas se hubiera alejado de mí, y hubiera esbozado aquella pícara sonrisa que me encanto. Le abracé por detrás, rodeé su fuerte cuerpo con mis brazos, pegando mi pecho a su espalda, rozando aquel exquisito trasero con mi intimidad que comenzaba a salir de su letargo, como lo salía también yo... Como lo salía también él. - ¿Para qué esperar a los dormitorios para comenzar, chèrie?- musité, y lamí su cuello ahora completamente descubierto para mí. Mordisquee aquel lugar, y subí por él hasta su lóbulo, el cual también tomé entre mis labios y succioné un poco. Juguetonamente mis manos se deslizaron por su pecho, masajeando aquellos perfectos pectorales.

Su aroma era delicioso, como antes ya lo había percibido. El sabor de su piel era grandioso, la textura que poseía me hacía delirar de deseo, y si no fuera porque me había alimentado poco antes, seguramente no hubiera resistido aquel latente deseo de morderle. Moderle y marcarlo completamente como mío... como mi pupilo. Mi hijo y amante... - Chèrie...- susurré sensualmente en su oído, al tiempo que una de mis manos se colaba por entre sus ropas, arancando casi parte del chaleco que llevaba por sobre su camisa, acariciando poco después su abdomen, sin nada que se interpusiera ante mí.

Por única vez, aparté mi vista de él, y miré hacia la puerta de la estancia. Con el poder de mi mente, cerré de un solo movimiento aquella entrada, como así también parte de las cortinas... dejando el lugar en aquella penumbra sensual de antes, aunque quizás un poco más pronunciada. - ¿Me quieres follar?- pronuncié aquellos pensamientos que revoloteaban en la mente del más joven, dejando que una risilla divertida se apropiara de mi voz. - ¿No prefieres que sea yo quien... te ''ame'' a ti?...- le propuse, meneando mis caderas y rozándola lascivamente contra su trasero, mientras mi mano libre descendía por su cuerpo hasta toparse con la intimidad ajena, masajeándola poco después, decididamente. No me gustaba expresarme en esos términos tan vulgares, por eso es que nunca pronunciaba palabras como la que el chico había pensado...Además, aquello podría ser aún más profundo, que sólo una simple noche de sexo... Quizás, la relación que tuvieramos, podría ser aún más importante... Quizás , y sólo quizás - Dime lo que prefieres... Eres mi ... invitado, y te daré placer... en todo- besé su cuello, lo lamí, más luego busqué que girara su rostro hacia mí... necesitaba besarle. Necesitaba probar esos labios...

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Primer encuentro. { Privado. }

Mensaje por Lucian Voltaire el Lun Sep 03, 2012 1:25 am

Era un joven hermoso, en la plenitud de su vida, y con un increíble apetito sexual que en cada encuentro era notorio. Gozaba de un cuerpo saludable y una sana pero experimentada vida íntima que le mantenía espléndido para cada encuentro carnal, era sin duda alguna, uno de los especímenes humanos más exquisitos y deleitables para el placer, deseado por muchos y sin embargo alcanzado por pocos. Ahora quizás, era la joya artesanal más llamativa en aquella mansión, el rubio seguramente podía percatarse de que había adquirido algo bastante precioso, pero había un detalle que el otro quizás hasta ahora no había notado.

La mente del pelinegro era una algarabía de ideas llenas de actividad. Tomaba muchas ideas, las desglosaba a la vez y después creaba conclusiones al unísono con cada una de ellas. En ese momento se encontraba pensando sobre cómo había adivinado sus pensamientos (Aunque llegó a la conclusión más evidente dentro de poco), de la respuesta a ambas preguntas y también, sobre cómo su abuelo había dado con aquel individuo. Sumado a ello, otra fracción de su mente intercalaba imágenes que su mente recreaba en base a su deseo sexual por aquel hombre, algunas veces imaginándose besar sus labios, o quizás otras zonas, también se dejó llevar por aquello y pensó en cómo podría someterlo o probablemente ser sometido, además de muchas ideas creativas e indecorosas que aunque algunas podrían ser vulgares, siempre iban de la mano con una muy efectiva promesa de placer.

El rubio podría darse cuenta de que leer la mente de aquel activo e inteligente humano podría significar un dolor de cabeza. A pesar de que el rostro inmaculado del ojiverde se mostrara sereno, había demasiado movimiento en su cabeza, pero podía lidiar perfectamente con ello, de hecho se sentía orgulloso de poseer tal capacidad mental. No obstante jamás se imaginó que tal nido de ideas pudiese ser profanado por alguna persona, pero ahora que había sido liberado de aquella pared marcada por los modales y el respeto por las preguntas peligrosas, se sentía ciertamente aliviado, ahora podía preguntar libremente... Y esa era una de las cosas que atesoraba más, la libertad de preguntar y poder quizás, recibir la verdad a cambio, sin agobiar a su interlocutor con preguntas que quizás este no pudiese analizar en breve tiempo. El otro sabía exactamente sus curiosidades al pie de la letra, aquello sería muy divertido.

Pero por primera vez, había algo más importante que desplazaba su curiosidad de lado, y aquello era algo muy raro de ver. Algo que fuese capaz de llamar más su atención que la sed de conocimiento era quizás, algo tan inusual como un milagro.

"Mira dentro de mi mente, Lestat." Pensó. "Mira todas las cosas que quiero hacerte en este momento. Mira las imágenes tintadas por mi deseo gracias a ti, y que deseo realizar. Las preguntas pueden esperar, esta noche puedes "follarme", "amarme" ... Te permito darle el nombre que tú quieras, simplemente no me sueltes. " Todas aquellas frases las pensó cuidadosamente en su mente, sin permitir que cualquier otra idea o palabra al azar las interrumpiera, delatando que podía controlar bien sus pensamientos. Y mientras le comunicaba mentalmente aquello, sintió cómo su boca se acercaba a su cuello y desencadenaba un escalofriante paquete de sensaciones que se apoderó de su garganta, la sometió y le forzó a gemir. Cuando sus manos fueron acariciándole todo el cuerpo, sus ojos se cerraron por instinto y disfrutó, se deleitó con cada paso de aquellas manos frías que contrastaron increíblemente con el abundante calor en su cuerpo humano, tan sensible que ya lucía una gruesa erección dentro de sus pantalones, al parecer el pelinegro gozaba de espléndidas proporciones entre sus piernas, las cuales fueron acariciadas y obedientemente, reaccionaron al tacto de sus manos a través de un hinchado falo.

El humano era impaciente, comenzaba a descontrolarse y con ello demostraba que nunca había poseído tantas ganas de atención, al grado de olvidar su excelente comportamiento. El pelinegro se giró hasta quedar frente al otro, y abrazándole por el cuello se dio el lujo de murmurar sobre sus labios. - No tienes idea de cuánto tiempo te he estado esperando ... De cuánto he deseado a alguien como tú. - Aunque sonara egocéntrico, el pelinegro no conocía a alguien más impresionante que su abuelo, y los humanos siempre necesitan a alguien a quién mirar hacia arriba, alguien digno de su admiración y respeto. Ahora poseía a una persona que le provocaba aquello y que además, le abría las puertas a un mundo distinto, a preguntas jamás planteadas anteriormente, y aquello era como darle el elixir al espléndido líder Voltaire.

Sí, aquello sería el inicio a algo más que profundo.
avatar
Lucian Voltaire
Humanos

Humanos

Mensajes : 15
Fecha de inscripción : 23/08/2012

Volver arriba Ir abajo

Re: Primer encuentro. { Privado. }

Mensaje por Invitado el Miér Sep 05, 2012 11:07 pm

No hubo necesidad de esperar la aprobación del mortal, para empezar a explorar esa compleja mente que se presentaba ante mí. Aquellos pensamientos que para otros quizás serían caóticos, para mí eran la mar de interesante . La velocidad y maestría con que ese moreno hermoso desmenuzaba miles de incógnitas a la vez, era sorprendente... y embriagador, cabía destacar. Son pocas las veces con que uno se encuentra con este tipo de mente tan... espectacular, y muchas menos que éstas dejasen entrar a un intruso como yo en ellas...

Sonreí ampliamente a las palabras que se pronunciaban en silencio entre los dos, aquel secreto que sólo los dos compartiríamos. Mordí con alevosía, aquel blanquecino y apetecible cuello, pero sin llegar a lastimarlo en realidad, tan sólo imprimiendo en el la marca de mis dientes, de mis colmillos, que aunque discretos, eran capaces de perforar aquella piel tan blanca y deliciosa como la nata fresca.- Si me lo permites... chèrie... te amaré por siempre~~- pronuncié en respuesta, mis manos tomando total control de la situación, acariciando cada centímetro de ese cuerpo perfecto y atrayente, como lo era al igual esa mente que no cesaba en mostrarme miles de imágenes, miles de fantasías, que me hacían gemir de solo percibirlas en mi mente, la cual ahora buscaba pasarlas a la realidad...

Sus gemidos llenaban mis oídos, y encendían aún más todo mi ser, que parecía arder a cada segundo. Temía realmente morir de combustión espontánea en cualquier momento, por el calor que recorría entero este cuerpo completamente frío, y carente de vida. Vida que parecía envolverle cuando escuché aquella confesión de su parte, que hizo a mi corazón vibrar tan fuerte, que temí que saliera disparado de mi pecho.

Aquellas palabras que por tanto tiempo había esperado oír... Aquellas que por tantos años y años, quise oír de otros labios que muy parecidos eran a los de mi hermoso mortal, más sin embargo, aquellos ahora tan lejanos, tan fríos como los míos, nunca pronunciaron lo que ahora Lucian si...

Sonreí, una sonrisa sincera... hasta tímida, en cierto punto. La sorpresa por lo que había dicho, se borró poco después, dejando paso a una felicidad inmensa, que seguramente podría considerarse estúpida para otra persona.. Pero para mí no era así, para mí la felicidad era inmensa, hermosa , tan hermosa como el bello moreno que ahora rodeo por la cintura, y acerco descaradamente a mi cuerpo, dejando que nuestras excitadas intimidades se choquen una con otra, apenas separadas, con aquella prisión de tela que las envuelve...

-Esas palabras...- hablé en un tono, por primera vez en muchos años, dulce... y sentido. - Esas palabras.... debería decirlas yo, por tí... chèrie~- sonreí, y me acerqué para besarle con intensidad, con hambre, para separarme apenas cuando el aire se nos hizo completamente necesario.- Mucho... Mucho tiempo esperé por alguien como tú... demasiado tiempo recorrí este mundo en busca de... ti.- acaricié su mejilla con las yemas de mis dedos, con delicadeza, con miedo de que si presionaba demasiado, aquel hermoso y perfecto espejismo que él representaba para mí ahora, desapareciera completamente.... volviéndose una vez más en .... nada.


Sin poder esperar demasiado, empujé al moreno contra la pared más cercana a nosotros, unos cuantos pasos detrás de él. Apoyé su espalda contra aquella revestida pared, sin apartar mi boca, que nuevamente arrebataba la ajena, mientras mis manos arrancaban casi, su camisa, chaleco, y vaya a saber uno que ropas más llevaba puestas, y que pronto formaría un tumultos de telas abandonadas en el suelo de mi biblioteca. - No te soltaré nunca más...- respondo recién ahí a lo que me ha dicho mentalmente antes, al tiempo que comienzo a besar su cuello, y desciendo a su pecho, topándome con un delicioso botón rozado, que pronto empiezo a estimular con mis dientes y lengua, hasta hacerlo endurecer, como había hecho ya con el considerable miembro del mortal, al cual mi boca se dirigía ahora.... Necesitaba probarlo, lamerlo, succionarlo hasta dejarle completamente seco, y eso es lo que haría... solo tenía que deshacerme de aquellas estorbosas ropas...

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: Primer encuentro. { Privado. }

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.