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The Black Queen... [Priv Lucius]

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The Black Queen... [Priv Lucius]

Mensaje por Invitado el Miér Ago 22, 2012 9:52 pm

Aquel era el día señalado. Los criados de la mansión Skevington vagaban por doquier haciendo un sinfín de preparativos para la persona tan especial que iba a acudir... a casa, después de tantos años.
Estaba anocheciendo, por lo que las velas adoranaban todas las esquinas de la enorme casa, los candelabros de pie y de mesa abundaban como nunca para despejar todo rastro de oscuridad dentro de la enorme vivienda del dueño de Villa de Rose... y el bullicio era enorme y no cesaba.
Había que preparar su gran habitación, hacer la suculenta cena que debía esperarla lista pero al mismo tiempo lo suficientemente caliente... y dejar todo listo para que el reencuentro fuese perfecto.
Sin embargo, ningún criado contaba con la poca delicadeza que poseía la visitante cuando, como en aquella ocasión, no tenía la necesidad de acompañar a su marido.

Alicia, viendo todo lo que se estaba montando dentro de la mansión, sencillamente aguardó a ver desaparecer la luz de la que sabía como su antigua habitación y la que habían preparado para ella para recoger las faldas de su largo vestido negro y así escalar no sin dificultad debido a la falta de prática por las plantas trepadoras que cubrían los muros de la mansión como una segunda piel hasta alcanzar su ventana y abrirla con facilidad con un antiguo truco que aún recordaba y podía aplicar con eficiencia.
La mujer entró dentro del edificio de forma inadvertida y en su antigua habitación... el lugar en el que tanto tiempo había permanecido para aislarse de todos aquellos seres que podían penetrar su dura coraza de indiferencia para tratar de alejarla de su inevitable destino... ciertamente no eran recuerdos agradables los que le traía aquel sitio, pero sin duda había allí una gran carga sentimental... triste, pero sentimental al fin y al cabo.

Los dedos enguantados de Alicia recorrieron los objetos de su infancia. Pocas muñecas y demasiados cosméticos... ciertamente había tenido una infancia desastrosa... casi no había tenido infancia.
La muchacha se quitó los guantes y los dejó en una de las muchas mesitas que había repartidas por la enorme habitación, mirándose apenas en un pequeño espejo en el que recordaba haberse mirado para maquillarse. Aquellos ojos azules vacíos de emoción alguna le devolvieron la mirada desaparionadamente.
Suspiró y se quitó los zapatos de tacón, tirándolos a un lado de cualquier manera. Hizo girar su delicado cuello en una especie de movimiento articular incompleto y llevó una mano a sus cabellos para quitarse la pinza que mantenía las hebras rosadas de su cabellera unidas en una cola de caballo, dejándolo caer a su espalda como una cascada de sedoso caramelo.
En apenas un minuto su vestido también había caído al suelo, y Alicia ya se sentía y realmente estaba como en casa.

Apenas cubierta su figura por el semitransparente camisón corto de color similar a su cabello, la mujer se tumbó cuan larga era en la cama mirando al ornamentado techo y pensando en todo lo que había pasado... antes de que pudiese volver a aquel lugar... y las implicaciones del haber vuelto allí.
Sus ojos azules se entornaron. Cómo olvidar la razón de su vuelta... era imposible.
Sacudió la cabeza, de todos modos y a pesar de lo obvio tratando de no pensar en ello. Rodó levemente en la cama hasta quedar de lado, su curvilíneo cuerpo quedando mirando hacia uno de los amplios ventanales, dándole la espalda a la puerta de la habitación. En verdad si la encontraban así le daba bastante igual... sólo quería descansar del viaje y pensar... o no pensar. No estaba segura de querer ver a Lucius... no estaba segura de qué decirle o cómo reaccionar a verle de nuevo después de tanto tiempo... después de todo su último encuentro había sido una aciaga confesión el día de su boda... algo así no era fácil de olvidar o superar...
Acarició levemente la colcha, mirándola sin verla realmente.
- ¿En qué te habrás convertido...? -murmuró en voz muy baja. Sin duda en algo mejor que en lo que se había tenido que convertir ella... eso seguro.

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Re: The Black Queen... [Priv Lucius]

Mensaje por Admn el Jue Ago 23, 2012 3:58 pm

Tenía que regresar... debía hacerlo cuanto antes. Algo en su interior se lo decía, algo en ese nuevo cuerpo, cuyas sesaciones parecían haberse amplificado desde su ''segundo nacimiento'', éste le decía a gritos que debía regresar a su residencia lo antes posible. La noche había caído apenas hacía unos cuantos minutos, y desde antes de que el último rayo de sol se hubiera escondido, él ya había salido en busca de su ''cena'', como hacía casi todas las noches, pues aquel hambre, aquel insaciable apetito no parecía poder ser saciado aún con una sóla víctima por semana era demasiado grande... Lo malo de ser un neófito, sin dudas, pues a pesar de que su creador había sido un podersísimo ejemplar de su raza, no podía evitarle el hecho irrefutable que significaba ser apenas un vampiro ''recién nacido''. Su hambre no era fácil de saciar, no en los primeros años de su nueva existencia.

Sin embargo, aquello ahora no importaba, se moriría de hambre con tal de regresar a tiempo... necesitaba hacerlo. ¡¡Bebería de ratas si fuera necesario para recuperar sus fuerzas!! Pero debía... debía estar allí. La sentía... ella estaba tan cerca... Su corazón, ese viejo corazón y que ahora estaba tan muerto como su dueño, se lo decía. A pesar de que tantos años habían pasado, a pesar de que no había tenido casi noticias de ella en tanto tiempo, la conocía mejor que nadie... ella no vendría con ... ese. ''Ese'', ni siquiera sabía como llamar a aquel que se la había robado tanto tiempo atrás, ese con quien ella se casó... ese que ella eligió por sobre él mismo. Aún le dolía aquella herida que su rechazo le causó, todavía recordaba la indiferencia con que se tomó su confesión de amor... Su corazón ,realmente, había muerto mucho antes de convertirse en un vampiro... Lo había matado ella aquel día, que recordaba como el más doloroso de su vida. Más doloroso incluso, que el día que perdió a su esposa, a quien había aprendido a amar también, aunque... como a 'Ella' jamás...

Ella... Su hermana, y sin embargo no le importaba haberse enamorado. Sabía desde un principio que estaba mal... sabía que no era normal, que era un pecado, y muchas veces por eso se había castigado a si mismo siendo aún un pequeño crío, el cual como todos temía al castigo divino por sus aberraciones... Ahora mejor que nadie sabía que tal ''castigo'', no tenía nada de divino, precisamente, ahora sabía que aquellos seres que pensaba santos, no lo eran ni una pizca, y sin contar que eran quizás tan pecadores como él, y hastaa quizás más... Ese mundo que se había abierto ante sus ojos aquella noche en que su vida mortal llegó a su fin, un nuevo panorama se abrió ante él desde aquella vez. Una nueva realidad que ahora debía afrontar...

La respiración de se caballo estaba demasiado agitada, le estaba sobre exigiendo demasiado, le mataría si es que le obligaba a correr más rápido de lo que ya de por sí hacía ahora. No obstante, un impulso inevitable le hacía volver a espolearle, para que se apresure. El animal corcobeaba enojado en ocaciones, y seguramente si él no fuese tan buen jinete, y no poseyera aquella fuerza y decisión, habría caído hacía mucho de su montura. Su cabello violáceo volaba al compás del viento, de esa carrera acelerada que pronto llegaría a su fin, pues a lo lejos veía aquella enorme mansión que ahora le pertenecía sólo a él... Al nuevo Duque De Rose.

Desmontó con agilidad, apenas un salto y ya estaba cercano a la puerta principal, no tuvo que preocuparse por su caballo, sus empleados se encargarían de él. Con su fusta aún en su mano, golpeó sus botas de cuero negro brillante, sacudiendo de esa manera los restos de hiervas que le llenaban, como hizo así también luego con sus manos sobre sus ropas. A su pasó dejó tirado sus guantes, como así también aquella fusta, quedándose tan sólo con un sobrio traje de montar. Su chaqueta exquisitamente ajustada a su cuerpo, era de un color morado oscuro, hasta se creería negro, la cual hacía resaltar todavía más el blanco sepulcral de su piel, que cual porcelana parecía brillar a la luz de las velas. Sus ojos fijos e impertubables, aquellos orbes que en el pasado habían sido tan azules y profundos como los de su hermana, ahora mostraban un color tan violáceo y deslumbrante como su cabello... Su expresión de niño bueno, de niño inocente y dulce, hacía ya mucho que había desaparecido, dejando a aquel hombre de caracter frío y quizás hasta agresivo en su lugar.

No fue necesario estar cercano a aquella habitación ,que por tantos años se había mantenido intacta a la espera de su regreso, para escuchar el murmullo suave de sus pasos, para sentir el dulce aroma de su piel, que ahora parecía ser más intenso que cuando adolescente... No era necesario estar cerca, para sentirla allí, en esa habitación donde le confesó lo que sentía el día de su boda, con la tonta.... con la ingenua esperanza de que ella se detuviera, de que ella escapara consigo, que ella aceptara su amor... Jeh, que ingenuo si... que ingenuo creer que pasaría. Y pensar que apesar de saberlo, a pesar de saber que ella nunca le correspondería, él seguía enamorado como el primer día... y aún ansiaba volver a verla, volver a abrazarla... Necesitaba sentir su próximidad... Su tacto sobre su ahora fría y blanquecina piel, no importaba que fuera de manera casta... no importaba. Sólo la quería tener cerca...

Tan silencioso como ahora era, mucho más de lo que ya era cuando mortal, se adentró en uno de aquellos pasadizos secretos, que se esparcían y unían por toda la casa, y que sólo los anteriores duques y él ahora, conocían y utilizaban. Era una manera efectiva de estar enterado de todo lo que pasaba en su mansión, cuando sus empleados invitados creían que él no los veía, ahora obsoleto completamente si se tiene en cuenta sus extraordinarias habilidades. Así se metió en la habitación de su querida hermana... De su querida Alice, como él le decía. Como tantas veces antes había hecho, pues debía admitirlo, muchas veces la había espiado desde allí... Escuchó nuevamente sus pasos, al momento en que el atravezaba aquel pasadizo que se escondía tras un enorme espejo empotrado en la pared.

La visión de ese cuerpo perfecto extendido sobre la suavidad de las sábanas y colchas de seda, le fascinó de la misma manera que lo hacía años atrás, provocando como entonces, estragos en su cuerpo ahora inmortal. A diferencia que cuando adolescente ahora podía controlar muy bien todo lo que sentía o le pasaba, no debía preocuparse ya por eso... Su mirada violácea se paseó por cada curva de ensueño que ella poseía, y que parecía aún más apetecible tras ese camisón bastante transparente... La sesación de desnudez que éste causaba era demasiado para cualquier hombre, y siendo su hermana la belleza que era, no le quedaban dudas que incluso las mujeres caerían a sus pies. Su voz, esa melodiosa y exquisita voz, llenó sus oídos, haciendo erizar su piel... Una sed incontrolable nació en su interior... Ahora quizás se reprochaba el no haberse alimentado antes de encontrarse con ella.

-¿Me dirás que ahora te interesa saber algo de mí?- inquirió mostrándose por fin ante ella, caminando alrededor de la cama, sus dedos rozando el dosel de aquella enorme cama, en donde tantas veces había fantaseado poseerla a ella. Su tono de voz había sonado frío, hiriente si se quiere, el dolor que le había causado su viejo rechazo aún palpitaba en su interior y teñía sus palabras de rencor. Le miró con aparente indiferencia, con aparente frialdad, más en su interior bullía un enorme calor, una enorme excitación y emoción por verla de nuevo... tantos años esperándola... Tantos años amándola...- No me digas que entre tanto viaje has tenido tiempo de pensar en tu familia... Querida hermana?- sonrió sardónico... una sonrisa que en nada se comparaba con las dulces y hermosas que a ella y sólo a ella ,le regalaba en el pasado. Posó su mano en uno de los pilares de madera tallada que formaban la cama, apretándolo con fuerza al pensar que ese cuerpo nunca sería suyo, que esa mujer.... esa le había despreciado, a pesar de saber que él le amaba con lucura... - ¡Oh! Pero que malos modales los míos, ¿Verdad? - Se alejó un poco de la cama y se irguió aún más firme que antes, y tocando con una mano su pecho, hizo una aristocrática reverencia. - Un gusto volver a verle, Señora... - dejó la frase a medio concluír, retomando su anterior posición, clavando aquellos ojos inquisidores en ella, la dueña de su corazón, y por la cual ahora estaba arriengando su vida... Sólo por ella...- Discúlpame, hermana- remarcó el parentezco de ambos, no quería llamarla 'Alice', no quería mostrar todo el amor que aún hoy vivía en su interior- No recuerdo el apellido de mi querido cuñado... - apretó ligeramente uno de sus puños al pensar en él.- Que por cierto... ¿Dónde está él?. Es una lástima si no ha venido, yo que había mandado a preparar una gran bienvenida para ustedes...- habló con falsedad, con un pesar que en realidad no sentía para nada. Por él, aquel estúpido hacia mucho podía estar cuatro metros bajo tierra...

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Re: The Black Queen... [Priv Lucius]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 23, 2012 7:26 pm

Todavía no se acostumbraba... era algo casi imposible de hacer a pesar de que ya hubiesen pasado casi dos años desde su... "cambio". Aquellos pasos tan silenciosos no llegaron a sus finos oídos... el frío sobrenatural de aquel cuerpo no lo sintió tampoco... y sin embargo supo que estaba allí mucho antes de que su voz resonase en la habitación. Alicia se estremeció levemente, pero no por lo que seguramente Lucius pensaría; sintió repulsión hacia sí misma.
Sus ojos azules entornados miraron por encima de sus descubiertos hombros a su imponente y atractivo hermano, no mostrando, nuevamente más que una gélida indiferencia ante sus hirientes y maleducadas palabras.
De hecho, Alicia se mantuvo totalmente en silencio, tan sólo observando al vampiro desde su relajada posición en la cama mientras éste relataba todo aquel monólogo furioso y lleno de resentimiento contra ella.

Sólo cuando la voz de Lucius se difuminó en el silencio de la noche abrigado por aquellas paredes, Alicia pareció volver a reaccionar. Lentamente, la muchacha se irguió levemente en la cama, sentándose apenas contra el respado de ésta y dejando sus descubiertas y largas piernas cruzadas y extendidas laxamente. La mirada que le dedicó a su hermano no pareció muy distinta a sus anteriores... aunque un ligero brillo más azulado de lo normal se percibía en sus ojos.
- Te has hecho mayor... has cambiado... y sin embargo sigues portando contigo el dolor de un niño -dijo con su suave voz casi susurrante, en un tono cadencioso como el de una canción de cuna que no albergaba burla alguna. Sus brazos se apoyaron levemente en la colcha e hicieron que su cuerpo se echase ligeramente hacia adelante, dándole más énfasis a sus siguientes palabras... y también dejando a la vista sin proponérselo más de sus encantos...-. Traerme de vuelta... ¿ha sido el capricho de un niño? Porque si es así... rezo para que no hayas cometido un grave error -su semblante serio tembló durante un segundo revelando... ¿incertidumbre? ¿Temor?
Estaba más que segura de que su... de que ella no le había dicho nada a su hermano sobre los cambios que se habían llevado a cabo con su persona, así como el papel que ahora debía cumplir... estaba claro que aquella mujer le había tendido una trampa a su hermano... pero aquello no podía revelárselo, así como tampoco había podido compartir nada con su esposo... aquel al que tanto apreciaba y tan poco amaba. Se sentía tan desoladamente sola...

Su gesto indiferente se recompuso, sin embargo, casi al instante, no dejando ni huella de aquel miedo que se había apoderado de su hermoso rostro durante apenas un segundo.
- Yo siempre he sido y siempre seré Alicia Skevington -replicó entonces con cierto orgullo en su fría voz-. Y respecto a... él... -evitó decir las palabras "mi esposo" de forma totalmente deliberada- le obligué a permanecer en su hogar... -ni siquiera se percató cuando de sus labios salió "SU hogar" en vez de "NUESTRO hogar"- este lugar... no es seguro.
Y es que, a pesar de que no lo amaba realmente, le tenía aprecio. Era un buen hombre, amable y caritativo, y no merecía que nada malo le ocurriese en aquella ciudad... que sabía perfectamente podía convertirse en un campo de batalla en cualquier momento. Dudaba que Lucius supiese de su nueva situación, menos pues de la razón por la que ella consideraba Villa de Rose como un lugar peligroso, pero aquellas palabras se le escaparon antes de pensarlas demasiado. Estaba cansada, sin duda...

Cerró levemente los ojos y se pasó una de sus manos sobre ellos.
- En todo caso... ¿debo deducir que ha sido tu rencor hacia mí el que te ha empujado a correr de forma casi desesperada sobre tu caballo para venir a verme? -inquirió entonces de forma totalmente inesperada. No en vano era una excelente observadora, y las ropas de montar de Lucius estaban ligeramente húmedas por las zonas donde sabía que entraba en contacto con su caballo, lo cual sólo quería decir que lo había hecho sudar por la velocidad. Pocas cosas se le escapaban a Alicia Skevington... en su situación actual aún menos. No era algo que le agradase, precisamente... pero tenía que vivir con ello, no le quedaba otra opción...
- Tu método para entrar en la habitación también ha sido harto interesante... ¿es un comportamiento típico de los vampiros o debo asimilarlo como tu marca personal? -reveló nuevamente su conocimiento sobre su nueva naturaleza, aunque seguramente aquello no le pillase por sorpresa... aquella mujer seguramente sí que le habría dicho que ya le había comunicado a Alicia su "evolución" y su entrada en el mundo de la noche... y pensar que hacía dos años aquello le habría parecido una pantomima...

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Re: The Black Queen... [Priv Lucius]

Mensaje por Admn el Dom Sep 02, 2012 7:28 pm

Años atrás no sabía realmente, que era lo que más le había dolido; si el hecho de ser rechazado por la mujer a quien amaba más que a su vida, o que ésta le mirara con esa frialdad con que lo hizo aquel día.

Bastó volver a verla, para saber que era justamente lo último lo que había lastimado su corazón, como estaba aún ahora... Esa indiferencia, ese desdén incluso, con que siempre le miró cuando él tan sólo decía a gritos que le amaba, pues aún le amaba, y aunque dijese aquellas palabras llenas de rencor, detrás de ellas todavía el mismo sentimiento seguía perdurando...

Sólo atinó a sonreír ante sus palabras, una sonrisa bastante triste a sus nuevos comentarios, una sonrisa que sin embargo, no lo pareció para nada...Pues, parecía ser todavía más vacía que la mirada que ella le regalaba. Ladeó el rostro y tan sólo la miró con aquella frialdad que gobernaban sus ojos, desde el día de su transformación. - Siempre he sido sólo un niño para ti... ¿verdad?- musitó en respuesta, no deteniéndose en su calmado andar, mientras rodeaba la inmensa cama donde reposaba aquella infartante mujer, acariciando aquel dosel, como en realidad querría acariciarla a ella. Su mirada jamás se apartó de la mujer mientras lo hacía, no había necesidad de hacerlo. Que ella no le aceptara, no quería decir que él no pudiera apreciar la belleza divina que ésta poseía.
Elevó ambas cejas ante lo último dicho por ella en esa frase. ¿Así que ella sabía que había sido gracias a él que estaba nuevamente allí? ... Aquello sí que le sorprendía, pues ''Aquella mujer'' le había dicho que no le diría nada... Ahora veía que esa dama, si es que se podía llamar así a esa demonio, le había mentido descaradamente... Aunque para ser sinceros, aquello era algo de esperarse, realmente. El ingenuo había sido él al creer que cumpliría con su palabra.
- Caprichos, ah~~ -
repitió, y le devolvió una sonrisa más amplia, cargada de ironía. - Quizás lo sea... No lo sé. Soy un niño después de todo ¿no?. -rió ligeramente, acercándose a la mesita de noche de la mujer, donde reposaba un candelabro con un par de velas encendidas, las cuales observó fijamente, como si éstas fueran la cosa más maravillosa del mundo- ¡Vamos, hermana! ¿Rezas por mí? - volvió su mirada a ella por unos instantes, solamente, retomando casi al momento, la postura anterior: contemplar las pequeñísimas llamas. - Es demasiado tarde para eso. Mi alma hace mucho está condenada... Tus rezos son innecesarios para mí.- habló con aquel tono hiriente que no había podido controlar. Le dolía tanto la actitud de ella, la hipocresía que suponía en esas palabras. Pues... ¿Desde cuando ella podría interesarle lo que le pasaba? Si hubiera sido así, nunca se hubiera alejado de su lado... No se habría marchado sin importar nada. Siquiera hubiera venido al funeral de sus padres... ¡Siquiera a presenciar su boda!

"A ella... yo nunca le he importado... Y en cambio ella, es todo para mí" caviló, y acercó sus mano a las velas, como si fuera a tomarlas- Algo tarde recuerdas tu apellido, hermana...- respondió secamente, sus dedos apenas rozando el calor de aquella pequeña llama frente a él, la cual se reflejaba hermosamente en sus violáceas pupilas. -Sin embargo, que quieras utilizar el apellido de tu esposo o no, es problema de ''mi querido'' cuñado... no mío, en realidad. - Dejó que la punta de sus dedos se quemara un poco, sitió el calor lacerando su piel, más no le dio importancia alguna. Su rostro se mantuvo completamente inexpresivo, pues estaba más que seguro que apenas separase su mano de la llama, aquella piel muerta se regeneraría... Una de las pocas ventajas de ser vampiro... Una de las pocas que le servirían de ahora en adelante, pues él mejor que nadie sabía lo que le deparaba el futuro.

- Por tus palabras, deduzco que lo hiciste porque que le amas, y que él aceptó hacer lo que le pediste porque te ama también...~~ - replicó, irónico.- eso, o que mi cuñado es un cobarde. -sonrió, seguro más de lo segundo que de lo primero ahora que se había percatado de la forma tan distante con la que hablaba de su esposo. - Dejar que su esposa venga sola a un lugar como este... - se giró en su dirección, y la miró nuevamente, aunque ahora a los ojos, aquellos orbes azulinos que le encantaban. -Yo nunca habría hecho eso con la mujer que amo... A ella la querría conmigo, todo el tiempo. Sin importar nada...- confesó, haciendo obvia referencia a ella. Sabía que a ella no le importaba lo que sentía, sus palabras, sus miradas se lo decían, sin embargo, no podía querer evitar decírselo.


Lo siguiente le tomó de sorpresa, nuevamente. Por lo visto, su hermana se había vuelto aún más observadora con los años. - ¿Rencor? ¿Por qué habría de tenerlo? ¿Tendría motivos acaso?- ladeó la cabeza, y le miró con una fingida inocencia, como si en verdad no supiera de lo que la pelirrosa hablaba- Querida hermana, no es precisamente por ti, en especial, que me he apurado a llegar... Tan sólo no me gusta hacer esperar a mis invitados, que es muy diferente. Pero es un lástima saber ahora que lo que he planeado para el regreso de mi cuñado, se desperdiciará... - musitó con aparente tranquilidad, como si en realidad poco le hubiera importado lo que la otra le decía. Más es su cabeza miles de incógnitas aparecieron al instante.

¿Acaso había sido ''Aquella mujer'' quien le confesó sobre su nueva ''condición''?

- Y lo de entrar así.. Pues, puedes ponerle que es mi marca personal. O más bien es hereditario, quizás... Creo que eso lo saqué de ti...- Sonrió maliciosamente- Quien a pesar de ser una dama, gusta de entrar a hurtadillas por las ventanas, en vez de hacerlo por la puerta principal - restándole completa importancia a lo de ser un vampiro. Asumiéndolo completamente, y hasta con un aparente orgullo, a pesar que en el fondo, no lo estaba para nada. Convertirse en vampiro para él no había sido agradable... No para nada. Aquel que fuera su creador, sólo lo había hecho para hacerle sufrir, haciendo que viera como violaba a su esposa, sin que él pudiese hacer nada por evitarlo, para luego condenarle a aquella vida gobernada por el dolor... por la oscuridad. - Me pregunto... ¿cómo es que has logrado llegar hasta aquí sin ser vista? Me pregunto... ¿Cuantas veces antes habías hecho lo mismo antes?-suspiró profundamente- Siempre has sido un misterio... Incluso para mí - Entrecerró sus orbes lilas- ¿Algo más que yo no sepa de ti, hermana? Algo que quieras contarme?- inquirió repentinamente.

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Re: The Black Queen... [Priv Lucius]

Mensaje por Invitado el Jue Sep 13, 2012 6:22 pm

Palabras de orgullo herido... miradas llenas de sentimientos contradictorios ocultos tras el velo de frialdad que la no-muerte era capaz de conceder a unos pocos desgraciados o afortunados, según como se viese... el caso fue que aquellos ojos violetas no se apartaron de ella ni un segundo cuando rodearon la cama, y Alicia fue, como siempre, lo suficientemente observadora para darse cuenta de ello... y lo suficientemente inteligente como para saber los sentimientos que se ocultaban tras aquellos iris que siempre le habían parecido de lo más hermosos...
- Siempre has sido un hermano para mí... -dijo... y lo dijo de verdad. Aquella era la razón por la que había continuado con la boda. Aquella era realmente la única razón por la que Alicia no había hecho... algo que no se debía hacer. El tabú... la obscenidad de cometer los actos a los que su hermano había intentado impulsarla le habían reconcomido durante mucho tiempo... hasta que aquella mujer había aparecido en su vida, claro, a partir de entonces... poco importaron aquellas cosas del pasado.

Sus ojos parpadearon levemente, desviando la mirada de Lucius de forma ausente, por primera vez en mucho tiempo perdiéndose en sus pensamientos y perdiendo totalmente la perspectiva... bajando la guardia con respecto al mundo que la rodeaba.
Realmente... todo aquello del incesto había perdido gran parte de su importancia después de abrir sus ojos azules a la Sombra... hacía ya años que no había tratado siquiera de pensar en ello, más que nada porque lo había olvidado después de tener que cumplir con sus caprichos... pero ahora que pensaba en ello no dejaba de ser curioso... lo poco importante que le parecía el hecho de cometer incesto. Era un precio pequeño a pagar por estar con el verdadero hombre que la había encandilado con su apasionada confesión... con aquellas cándidas y sin embargo desesperadas palabras de amor que habían sorprendido al servicio que estaba en aquellos tiempos terminando de retocar su vestido de novia... aquellas palabras que la propia Alicia había sellado en las bocas de aquellas sirvientes para que su hermano no sufriese daño alguno... al menos no de la sociedad.

Sin embargo... pensar en que toda aquella gran parte de su vida... sacrificada para que su hermano pudiese encontrar a alguien a quien amar de una forma correcta... no hubiese servido para nada... la llenaba de ira y frustración. De alguna manera, tras convertirse en aquel monstruo, con lo único con lo que había podido consolarse era con haber hecho una única buena acción en el pasado: salvar a Lucius de sí mismo, aunque fuese haciéndole daño... si eliminaba aquello... ¿qué le quedaría para compensar todas las cosas horribles que había hecho?
Su inexpresión se había mantenido durante los casi dos minutos que se mantuvo con la mirada perdida en la ventana, su cabeza ladeada, su delicado cuello a la vista...
Su mente llegó a captar todas las palabras, que en aquel momento resonaron en su cabeza. Las descifró e, ignorando las pullas de su hermano, Alicia procedió a replicar.
- Tu alma es inmortal... tienes toda una eternidad para rehacerte a ti mismo... -dijo con su suave voz, dirigiendo de nuevo sus cristalinos ojos hacia los de Lucius- seguramente andas dando vueltas a pensamientos irientes, sarcásticos e hipócritas en esa cabecita tuya... crees que soy hipócrita... crees que no me importas -cambió repentinamente de tema, ignorando totalmente las palabras de Lucius-. Yo me pregunto... ¿qué sabes tú de mí en realidad, Lucius? ¿Qué sabes tú de ese hombre?
Sin decir nada más, Alicia se recostó de nuevo y, en esta ocasión, hizo un poco de esfuerzo para colocarse totalmente en horizontal sobre la cama, apoyando ahora la cabeza sobre la almohada y tumbándose cuan larga era plácidamente, colocando ambas manos cruzadas sobre su plano abdomen. Estaba empezando a dudar... y aquello no era bueno...

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Re: The Black Queen... [Priv Lucius]

Mensaje por Admn el Sáb Sep 22, 2012 11:44 pm

Aún ahora... aún pasados tantos años, tantos sucesos dolorosos, capaces de volver loco a cualquier hombre que se precie ser fuerte de espíritu y cuerpo, y que él había sobrevivido sin quejarse siquiera... saliendo prácticamente ileso...; eran única y simplemente sus palabras y gestos, los que lograban destruir todo su interior en menos de un segundo... En hacerle sentir el ser más débil sobre la tierra, el más desdichado y despreciable.

¿Cómo era capaz de lograrlo? ¿Cómo era capaz de hacerle sentir así, aún cuando ahora ya no era humano?

En sus ojos violáceos, se reflejaba levemente su tristeza, su vacío... ese vacío que había creado ella, cuando llevó su corazón consigo aquella vez... En aquel tiempo, él era apenas un adolescente, uno como todos, imprudente y rebelde... Nunca había pensado en las consecuencia de sus actos, y la verdad un poco ahora tampoco lo hacía. No había pensado en que no debería de haberse confesado de aquella manera, poniendo en peligro no sólo su vida por rebelar aquel 'perverso'' amor, sino que la había puesto en peligro a ella...

Muchos fueron los momentos en los que pensó que quizás por eso ella le había rechazado... Quizás sólo había sido por guardar las apariencias, quizás sólo quiso... ¿protegerle?
Apretó los puños, como tantas veces en las que su mente recordaba ese momento, en las que buscaba una explicación a su decisión, mas como siempre, terminaba decepcionandose aún más de lo que estaba... Mucho más al mirarla a los ojos... esos ojos claros tan hermosos, y que eran capaces de capturar su alma... si es que la tuviese.

Ella no le quería... o al menos, no como él la quería a ella. Ahora lo entendía, ahora no le quedaban dudas, mucho menos con esa nueva frase suya "Yo siempre te he querido como hermano... " cada pequeña palabra, cada pequeña e insignificante letra para otro, a él le resultó una daga clavándose lentamente en su maltrecho corazón.

¿De qué servía ser inmortal ahora? ¿De qué demonios le servía vivir eternamente, sí no podía hacerlo con ella... si no podía sacar de su pecho aquel doloroso amor...?

Sonrió tristemente, ante las nuevas afirmaciones de su hermana mayor, regalándole una vez más, una mirada entre fría y burlona. Su orgullo herido no le dejaba demostrar lo que sentía en realidad. Su ORgullo no le dejaba mostrar como realmente era... : Un hombre enamorado... Un hombre que daría su vida en ese instante, por poder al menos, rozar por una vez esos labios color carmín.


-¿Alma inmortal?- rió irónico, antes de apagar con su mano aquella vela con la que jugaba, la cera caliente laceró su piel, mas en su rostro no se reflejó más que ... vacío.- Qué poético~~ esbozó una sardónica sonrisa, que le acompañó mientras rodeó aquella amplia cama nuevamente, sin dejar de verla, no pudiendo hacerlo realmente. Su cuerpo demostraba así de fácil todo aquello que su mente se negaba a aceptar... Todo aquello que su orgullo le obligaba a callar.

¿Se imaginaría acaso ella, las ansias enormes que tenía de decirle que la amaba.... que ahora podían estar juntos... Ahora que el tiempo ya no importaba, que la sangre no significaba nada?

Suspiró, sintiéndose realmente un tonto por sus propios pensamientos.- Lamento decirte que te equivocas... No es mi alma la inmortal ahora.... Lo es mi cuerpo- habló luego de una pequeña pausa. -Mi alma... esa se ha muerto hace mucho tiempo... -la miró con intensidad, mientras se acercaba a su lado. Se inclinó sobre la cama, apoyó una de sus manos sobre el colchón,. al lado mismo de la cintura femenina- Esa alma.... junto a ese corazón enamorado, los mataste hace varios años... Alice. - pronunció por fin, aquel nombre que le parecía negado, ese apodo que sólo él le decía.... Pues era Alice... Su Alice - ¿Acaso has olvidado cuanto te supliqué aquella vez que ...te quedaras conmigo... Que te entregaría mi alma y mi corazón, sólo a ti?- ladeó aquel rostro anguloso y blanquecino, aquel que tan en claro dejaba que ya no era humano. Sentado ahora sobre aquella cama, mirandola con fijeza, leyendo aquellos ojos azules que años atrás eran como los suyos.... - Tú me rechazaste... Tu rompiste mis ilusiones... Yo creía en ti... creía que me eligirías a mí... Sin embargo, claro está.... que no fue así. - su fría y mortecina mano se acercó a la mejilla de la mujer. Sus dedos acariciaron aquella redondeada forma, digna de un ángel... Sus orbes violetas mostrándose por primera vez en la noche, tiernas... cálidas. LLenas de amor...- ¿Y pretendes que sepa cómo eres? No me hagas reír, hermana... -el dolor volviéndose a hacer presente en él, aquel dolor tan profundo e incurable- Yo no te importo.... eso es lo único que sé... y que me había detenido tantos años en buscarte. Tú no me amas... y eso fue lo que me llevó a los brazos de otra mujer.... Tú jamás estarás conmigo... Y eso fue.... lo que me llevó a querer desaparecer tantas veces... - cerró los ojos con fuerza, tragando esa ira que le llenó completo.- No obstante....- tomo aire.- Eso no puede detenerme ahora que estás aquí... no puede detener mis deseos...- susurró casi, acercándose velozmente a su hermana, su aliento se mezcló con el ajeno, antes de que lo hicieran también su saliva, cuando sus lenguas se encontraron... Pues él fue quien las obligó a hacerlo, su boca se posó sobre la de Alicia, y la besó con pasión, más aún así con esa ternura que sólo a ella le había regalado. Buscando en ese simple contacto, sentir todo lo que durante tantos años había querido sentir... Sentirla sólo suya...

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Re: The Black Queen... [Priv Lucius]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 29, 2012 1:20 pm

Ciertamente empezar a dudar en un momento como aquél, en una situación como aquella... era muy malo, pero Alicia no podía hacer nada al respecto al ponerse a reflexionar sobre el pasado con respecto al presente, de lo poco que había servido todos sus intentos por cuidar de Lucius... ya que al final había terminado solo y volviéndose un monstruo igual que ella... puede que no tan horrible como ella, pero un monstruo al fin y al cabo al que le resultaría muy complicado encontrar un amor que durase eternamente... como parecía dispuesto a demostrarle que era en realidad su amor por ella.
Nuevamente la ironía y el sarcasmo se dejaron escuchar de aquellos labios en los que tanto tiempo había pensado secretamente... sin contárselo a nadie, sin dejarlo traslucir nunca, ocultando su dolor tras aquella frialdad que casi se había vuelto parte de ella...

Sus ojos inexpresivos miraron a aquel hombre que se inclinó sobre ella... no demostrando en lo absoluto cómo su corazón se aceleró ligeramente dentro de su pecho... todo estaba pasando demasiado rápido, y las defensas de Alicia estaban cayendo... hasta que Lucius cometió un terrible error al menos, claro.
"Los mataste hace varios años... Alice". "Tú me rechazaste... tú rompiste mis ilusiones... yo creía en ti...". Ni siquiera sintió aquel frío tacto, no vio aquella calidez en sus ojos. "Yo no te importo... eso es lo único que sé...". "Tú no me amas...". "Tú jamás estarás conmigo...". Y entonces... la besó... y aquel beso fue la cerilla que prendió la mecha de su ira, que en aquel mismo momento se desbordó por completo, explotando como nunca nadie antes había visto explotarla en aquella mujer de hielo.

Su mano salió disparada a toda velocidad y agarró por el cuello a Lucius con una fuerza que nada tenía de humana... ni siquiera de vampírica, ya que con ella se quitó de encima a su hermano con suma facilidad y lo colocó bajo su cuerpo, tirado sobre la cama mientras ella se erguía sentada sobre él como una diosa de alabastro, mirándolo desde arriba con unos ojos azules que reflejaban una intensísima cólera... francamente aterradora.
- Tú... estúpido desagradecido... niñato inmaduro... -las palabras salían de su boca sin que nada pudiese frenarlas, llenas de un frío veneno que Lucius había creado con sus comentarios- ¿que no me importas? Lo he dado todo por ti... todo para que tuvieses un futuro, para que no dejases de ser lo que hoy en día sigues siendo, para que no tuvieses que dejar la vida de comodidades y placeres de la que te llevas sustentando tantos años... para que nuestros padres no te rompiesen el corazón al rechazarte por tu amor impuro... -apenas hablaba en susurros, y sin embargo se sentía más enojada incluso que si estuviese chillando con todas sus fuerzas, sus ojos sin despegarse de los de Lucius en ningún momento, y aún su mano aferrando aquel cuello que podría romper con suma facilidad.

- Que no te amo... y por eso me casé con alguien a quien no amaba... por eso amenacé, supliqué y me arrastré para que nadie supiese nada de tu inmadura confesión de amor... -sus ojos se entornaron. Su mano apretó más fuerte, sin llegar a ahogarle, pero dificultándole respirar- por eso me convertí en este horrible monstruo que soy... para que ella no te hiciese daño... -apretó los dientes con fuerza- tú no tienes ni idea de todo lo que he tenido que pasar para poder protegerte de cualquier daño... para permitirte vivir una vida normal y feliz... no sabes cuánto me enoja el saber que todos mis esfuerzos fueron en vano -frunció el entrecejo, y de repente la mano que le impedía respirar agarró la ropa del vampiro y levantó la mitad superior de su cuerpo como si fuese una muñeca de trapo y lo acercó a ella. Sus labios se juntaron en un beso salvaje, lleno de rabia, frustración... y un amor temido, oculto y odiado.

Apenas duró unos segundos, Alicia lo volvió a lanzar sobre la cama con rudeza y se levantó de encima de él, bajándose de la cama y sentándose sobre ella, al lado del tumbado conde, mirando por la ventana, aún con su esbelta figura tensa de rabia.
- "Eso es lo único que sé..." tú no sabes absolutamente nada, idiota -casi le escupió aquellas palabras-. Sólo piensas en ti y en tu propio dolor... no me conoces, ni siquiera tienes en cuenta mis sentimientos -resopló con amargura-. Seguramente ni pensarás que tengo sentimientos... una muñequita de hielo, cruel y despiadada es lo que soy para ti, ¿verdad?
Sacudió la cabeza.
- Está claro que volver aquí fue una mala idea... no te preocupes, me iré de la casa y no tendrás que volver a dolerte por verme... realizaré los asuntos que tengo que hacer aquí y me iré sin dejar rastro -anunció con una voz que nuevamente no expresó absolutamente nada, irguiéndose de la cama y dirigiéndose hacia la ventana entreabierta.

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Re: The Black Queen... [Priv Lucius]

Mensaje por Admn el Lun Dic 10, 2012 3:28 pm

El dolor.... todo ese dolor que le llenaba el alma desde hacía años pareció desaparecer en un instante. En apenas un segundo en los que sus labios se posaron sobre aquellos de color carmín, suaves, delicados... únicos, tan hermosos como los pétalos de una hermosa rosa. Aquella boca por la que tantos años había delirado, y que ahora acariciaba con pasión y dulzura, fue capaz de borrar completamente sus rencores, sus odios... dejando en su corazón, simplemente aquello que siempre había querido negar y ocultar: Su amor por ella. Ese amor incondicional, tan enorme que parecía demasiado grande para ese mundo lleno de reglas y cánones de comportamiento, o mejor dicho, lleno de mentiras e hipocresías. Ese mundo donde estaba prohibido amar de esa manera, ese que les condenaba por su comportamiento impuro...

¿ Qué derecho tenían los demás a juzgarle? ¿Qué les daba el poder para decir que lo que hacía estaba mal?

¿Por qué estaba mal lo que sentía? ¿Por qué si ese sentimiento le llenaba el alma de felicidad... de calor, de amor precisamente? ¿Cómo algo como eso podía estar tan mal?

Lucius nunca lo había entendido, nunca había encontrado una explicación lógica para negar su amor por ella... su hermana, sí. Su sangre, si. Pero... ¿y qué?
Estaba cansado de oír aquellas sandeces con respecto a que Dios le castigaría, o que su alma se condenaría al infierno. No le importaba, con tal de vivir su vida con ella, estar eternamente a su lado, amarla hasta los límites insospechados, marcarla como suya para siempre... Se condenaría al peor de los infiernos, pues sin ella... ese infierno lo tenía ya en vida.

Si estaba mal lo que sentía, si aquello era pecado, Dios nunca tendría que haberlo permitido desde un principio. Si estuviese mal, y ese Dios en ocasiones benévolo, y según las escrituras vengativo, no debería de haberle castigado desde que ese sentimiento nació en su pecho siendo aún un dulce niño. ¡Ese Dios no sabía nada! ¡Ese Dios no podía juzgarle! Cómo tampoco lo podía hacer nadie en aquella villa, nadie en aquel país, ni en aquel mundo lleno de corazones impuros como el suyo...


Es por eso que dejó que su cuerpo actuara, que le demostrara a ella lo que sentía a través de ese apasionado y sentido beso, el cual apenas duró unos segundos cuando la presión en su cuello, y esa fuerza sobrehumana le sorprendieron enormemente. Sus ojos violáceos se clavaron en ella, incrédulos de lo que estaba ocurriendo. ¿En qué momento había pasado aquello? ¿Cómo no lo previó? - Nhg....- apenas se escuchó un lastimero jadeo de su parte ante su presión en su traquea. Si hubiera sido un humano ya estaría muerto hacía rato. No intentó apartarse, no intentó sacar esa mano, tan sólo la miró tan sólo escuchó lo que le decía, y se sorprendió de nuevo por aquel beso de su parte.

Sus labios le dolieron cuando ella se separó, pues aquel contacto anterior nada habían de dulces en realidad. Se quedó recostado, con sus ojos fijos en el dosel de terciopelo y brocato que adornaban la cama. Su mirada estaba perdida, como lo estaba toda su mente ante lo que le había dicho ella. ¿qué debía decirle? ¿cómo contestarle a eso?....

Apretó los puños y suspiró....

-Huirás de nuevo...- respondió finalmente a sus últimas palabras.No se giró a mirarla, siquiera despegó su mirar del dosel sobre él.- ¿acaso tu sí consideraste lo que yo sentía? ¿Acaso pensaste en preguntarme lo que yo deseaba antes de decidir por ti misma? - murmuró apretando los puños, sintiendo que por primera vez en años sus ojos le ardían por las ganas que tenía de llorar... de dolor, de impotencia. Tantos años había sufrido por ella, por creer que no le quería, y ahora entendía que sí... que si, que ella lo amaba, aunque ni ella misma lo hubiera notado todavía.- ¡yo no quería una vida normal! ¡No quería una ilusión de felicidad, porque eso es lo que ha sido mi vida desde que te fuiste! ¡Yo simplemente te quería a ti!- golpeó el colchón y se incorporó rápidamente, quedando sentado primero, para luego erguirse y seguir sus pasos hasta la ventana.- No te conozco... Tienes razón, Alice. No tengo idea de ti, de lo que eres en realidad. Pero eso no ha sido porque yo lo quisiese....-musitaba calmado, con un tono suave pero sentido- Tú jamás me has dejado... Tu corazón ha permanecido cerrado a mi. Y no sabes cuanto me duele eso... -apartó el rostro, y cerró los ojos para calmarse.-Sin embargo...-tomó aire- Sin embargo, no puedo dejar de pensar que fuiste cobarde.... -volvió a elevar su mirada hacia ella, esperando verla a los ojos al menos a través del cristal.- Cobarde por no quedarte y afrontar este sentimiento que tengo por ti. Estás furiosa.... y quizás incluso ahora me odias. Pero sabes.... sabes mejor que nadie, que tu enojo es contigo misma por haberte equivocado... -entrecerró los ojos un poco- Sabes que lo que hiciste fue en vano, y que si hubieras aceptado mi amor quizás ahora seríamos felices, muy lejos de aquí. ¿crees que me importan los lujos, las comodidades, y cosas banales? Hubiera muerto de hambre por ti... hubiera trabajado como cualquier hombre, con mis manos con mi cuerpo, con tal de estar contigo, y tenerte como la reina que eres para mi. - aprovechando su velocidad vampírica se acercó a ella y la estrechó en sus brazos, posesivo, y a la vez temeroso de perderla de nuevo. - ¿Por qué no aceptas lo que siento? ¿Por qué siempre tienes que huir....alejarte? - se acercó a su oreja y le susurró al oído- Déjame quererte, Alice... déjame romper ese hielo que cubre tu corazón...

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Re: The Black Queen... [Priv Lucius]

Mensaje por Invitado el Lun Dic 10, 2012 5:58 pm

Alicia pudo ver su incredulidad y su sorpresa... vio el dolor físico que sentía y que sin embargo le parecía ínfimo en comparación con el dolor que sentía ella en su interior... dioses, se sentía arder por la furia y la frustración; era como si un investigador hubiese dedicado toda su vida al desentramado de un inmenso misterio y de repente se diese cuenta de que dicho enigma no era más que una pantomima, una ilusión o cruel broma del destino que lo dejaba totalmente vacío y con un sentimiento de haber sido traicionado... así se sentía ella en aquel momento al darse cuenta de que, a pesar de que Lucius se hubiese casado, nunca había sido feliz.

Durante unos segundos se había quedado a su lado, tensa y paralizada, no notando tampoco movimiento alguno a sus espaldas y decidiendo pues marcharse de una vez de aquel lugar que, según parecía, únicamente era capaz de reabrir aún más sus heridas y provocar nuevos dolores que la estaban dejando sin ganas siquiera de continuar existiendo...
Sin embargo, al parecer Lucius no había terminado de rematarla... según se veía aún quería herirla más...
- ¡¿Huír...?! -fue a insultarlo de nuevo, dándose la vuelta hacia él, pero al ver que continuaba se detuvo a media frase y, frunciendo el entrecejo, volvió a darle la espalda.

- Idiota... eras un crío... un crío irreflexivo y cejado por las hormonas de tu edad... -masculló en su defensa por lo bajo... lo cierto es que sí había considerado sus sentimientos, aunque los había malinterpretado, según parecía, de una forma desastrosa. Pensó que serían los sentimientos absurdos e idealizados de un niño... que desaparecerían con la edad y quedarían en su memoria como un simple y absurdo recuerdo... y se había equivocado por completo.

Sus palabras la herían profundamente, cada vez que abría la boca apuñalaba su frío corazón sin piedad... y aún así no se detenía.
Escuchó sus gritos y su frustración. Le escuchó levantarse y detener el avance que había retomado hacia la ventana de manera casi inconsciente.
- Puede que ahora lo veas así, vampiro... -musitó con cierta acritud- pero cuando se es un simple mortal... las prioridades pueden cambiar bastante... no digas que habrías hecho cualquier cosa por mí sin saber siquiera lo que es trabajar para sustentarte... -sus ojos se humedecieron- matar para poder sobrevivir...
Y sin embargo allí estaba... no podía negar el haber mantenido cerrado su corazón... nunca había querido que su hermano sufriese, que él supiese de la incertidumbre y el dolor que la aquejaba... y sin embargo... sin embargo...
- Siempre aguardé por que mirases a través de ese cerrojo... -murmuró apenas con un hilo de voz, girándose lentamente hacia él ahora con verdaderas lágrimas en sus ojos- sabía que eras un crío inmaduro... y sin embargo siempre deseé con toda mi alma que me detuvieses... que vieses más allá de las mentiras que construí para alejarte de mí... -sus lágrimas resbalaron por sus mejillas- ¿Que yo fui cobarde...? Ciertamente... y tú nunca fuiste capaz de ver más allá de las apariencias...

El otro la abrazó, sin embargo ella se sentía sin fuerzas... no quería cariño... ya era tarde...
- Ya es muy tarde... -susurró, soltándose con suavidad pero imparable... dejándose caer al suelo sin fuerzas y cubriendo con sus manos su rostro- ya estoy condenada...

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Re: The Black Queen... [Priv Lucius]

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