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A Media Noche

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A Media Noche

Mensaje por Amaimon el Miér Ago 22, 2012 2:23 pm

Imagínense esta idea por un momento sin pensar en el típico Romeo y Julieta: Dos especies, dos familias completamente diferentes creadas con la única finalidad de matarse entre ellas, si por una parte una de las familias clama sangre y venganza, la otra proclama el perdón y el amor por sobre todas las cosas sin que termine de explicarlo en su totalidad por las pequeñas cláusulas del contrato colectivo que los hombres escriben para ella. Si una de las familias vive en el calor que arde en Sodoma, la otra se mantiene tan alejada como puede de la tierra donde viven los que supuestamente ama, apareciendo esporádicamente en formas irreales y fantásticas, mientras que la otra parte se presenta siempre en maneras simples, caballeros de la época o hermosas mujeres para que los mortales puedan comprenderlos.
Son pues, opuestas en todos los sentidos en los que las puedas describir y es su rivalidad eterna, conocida en todas las lenguas y en todas las religiones, prácticamente en cada parte del mundo existen aunque con diferentes nombres ¿Estamos todavía sin visualizar a Romeo? Pues ahora tomen una parte de cada mundo, un minúsculo pedazo representado por un individuo, digamos entonces que la parte del cielo haya caído hace mucho tiempo y no quiera levantarse, que haya comido del fruto del árbol prohibido y haya abierto los ojos, que ahora sepa una parte de la verdad que envuelve al mundo y que a cambio haya abandonado todas las expresiones que lo pudieran caracterizar como humano, vamos a dejar a la parte que viene del cielo a medio camino y vamos a poner a la parte que tomamos del infierno como Abisal, simplemente feliz de estar participando en la obra de Shakespeare.

Poner a los actores en un medio neutral sería lo menos ilógico, si de por si ya están actuando de una manera inconsistente con su propio papel en el mundo aunque quizás sea posible que vivan en equilibrio sin que se tomen el mortal veneno o se claven una daga en el pecho al final de la obra, pueden coexistir simplemente bebiendo cerca del puerto y si eso los hace felices, entonces nosotros tenemos una obra de teatro sin una mortificada Julieta.
Amaimon, sin embargo, no podía dejar de ver a las Julietas de saldo y esquina que se encontraban en su camino a la taberna que le hubiera mencionado antes el ángel ennegrecido, si alguna era bonita, el Abisal se embelesaba con ella mientras duraba su contacto visual, si tenía que elegir entre mujeres o hombres se decidiría por las primeras. Venía siguiendo a Elliot en silencio desde la puerta de la enredadera, aunque ahora estaba seguro de que su rostro sin expresión no significaba forzosamente que estuviera enojado, lo había visto sonreír y creía que estaba tan cómodo como él con la situación, con el hecho de ir caminando por ahí con su más acérrimo enemigo, de hecho, también él estaba feliz de tener la oportunidad de poder decirle algo más a un ángel, algo más allá del "muérete" que normalmente cruzaba con esos seres alados durante la guerra. Elliot todavía llevaba la flor que le hubiera acomodado detrás del oído aunque se tambaleaba a cada paso del ángel guerrero y amenazaba con caerse a causa de la lluvia y los pasos de su portador.

Porque ese era otro detalle: la lluvia. Como al Abisal no le gustaba ¡la ignoraba! Dejaba que las gotas se resbalaran por su cuerpo y terminaran en briznas de pasto a cada paso que daba, dejó de permitir ésto cuando entraron en las afueras del puerto porque sería más llamativo ya que la concentración de gente ahí era mayor. Las puertas de la enredadera no hablaban gracias a todos los cielos, las olas del mar tampoco dirían una palabra sobre aquellas esencias opuestas que caminaban lado a lado esa noche, de poder hacerlo seguramente contarían que había sido un encuentro interesante, que de repente ya no querían matarse entre ellos y que después de muchas palabras hasta habían terminado abrazados ¡Que locura! Si Elliot creía que los antiguos dioses tenían un acuerdo mutuo quizás su amistad no era tan descabellada, solo marginada por la diferencia de familias que tratamos de establecer párrafos arriba.

El mar tampoco le gustaba, así que inconscientemente se alejaba del sonido de las olas. Lo toleraba más gracias a cierto pirata, pero seguía prefiriendo la tierra firme. Cuando las tenues luces del puerto iluminaron su rostro se sintió mas seguro ¿cuántas veces no había estado ahí? No estaba muy acostumbrado a beber pero le gustaba el cosquilleo del ron en su garganta, después de todo ¿qué más podía hacerle el alcohol a su cuerpo? Solo darle un leve calor que la compañía del ángel opacaba.
- Elliot, todas te están mirando
Dijo como un chiquillo que nota que las mujeres solteras de su escuela no le quitan los ojos de encima al padre que lo lleva al colegio, estaba emocionado de poder comprobar cuanto poder tenían los ángeles con los humanos, por eso lo estaba siguiendo, seguramente de entrar a cualquier lugar se vería acosado por toda clase de trabajadores y piratas y eso no sería cómodo para seguir con sus pláticas del fin del mundo ¿No era esa la primera señal del apocalipsis? ¿Un ángel y un demonio llevándose bien? ¿No era eso lo que había hundido a los antiguos Dioses?

- Debes ser muy popular entre las... los... ¿entre todos?
Amaimon estaba acostumbrado a esos trabajadores ¡eran tan lindos! Todos siempre tenían la misma expresión de seducción en sus rostros pero nunca conseguían sacarle más de una sonrisa, Mephistos siempre se rodeaba de ellos y el Abisal había visto cuando menos una vez a la mayoría. Y como un gesto posesivo tomó la mano del ángel, recorriéndose después a su brazo para llevarlo de ahí, era más común después de todo, verlos así que tomados de la mano. Entonces notó que su compañero también estaba hecho una sopa por la lluvia, entonces notó que las apariencias que habían tomado para estar en la Villa no eran muy diferentes entre sí, solo ahí se asustó un poco de lo difusa que era la línea que separaba a sus familias ¿Y si todos esos años le habían contado mal el final del cuento?
Siguieron caminando por las calles del puerto, había peleas en cada esquina, prostitutas salpicando con sus colores el gris paisaje que daba la lluvia, uno que otro herido salía de los bares y nunca faltaba la "pelea" que se llevaba a cabo en el centro de un saludable grupo formado de amigos que empujan al peleador al centro para evitar que huya ¡Ah, que bonitos eran esos lares! Siempre tan llenos de vida y del color rojo, ya fuera en el labial de los trabajadores nocturnos o en la sangre que corría de los humanos. Muy pintoresco a esas horas porque aunque para el Abisal no tenía caso, la tarde se la había pasado platicando con un ángel en las puertas de la enredadera y la noche la veía llegar entrando al puerto.

- ¿Falta mucho?
Preguntó impaciente, recargando su barbilla en el hombro de Elliot, mirándolo como un cachorro con esos ojos impares que poseía.
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Re: A Media Noche

Mensaje por Invitado el Jue Ago 23, 2012 11:50 am

¿Qué pasaría por la mente de todos al ver algo como eso? Kasiel no demostraba molestia alguna durante la transición entre la puerta de la enredadera y la cantina que se encontraba en el puerto, cada paso dentro de la ciudad al lado de aquel Abisal despertarla a las mirabas curiosas de los hermanos de ambas partes, muchos de ellos no dejaron de hacer lo que hacían clavando sus iris solo por segundos mas la mayoría atónitos quedaron paralizados ante la escena pintada frente a sus ojos, aunque Kasiel fuera un ángel ennegrecido aun era un ángel, uno que caminaba sin problema aparente al lado de uno de los enemigos mas temibles que podían tener los ángeles. Ojos, tantos ojos clavados como estacas, algunos invadidos de sorpresa, otros con simple curiosidad, algunos con esa expresión de molestia y entre ellos la gran mayoría se destacaba por una mirada que expresaba el mismo asco de aquella familiaridad entre los enemigos, Kasiel había sido descuidado pues tantos años manteniéndose en sombras ahora salía a luz bajo la hermosa lluvia caminando a paso firme y varonil junto a su enemigo.

Un llamado de atención para sus hermanos que intentaban no prestar atención a todo lo que pasaba, pero que seguro pronto se correría el rumor entre ellos de aquel ángel oscuro que se acerco a un Abisal y camino con por la ciudad, quizás una demostración de el que convivir no era difícil, una demostración a aquellos ojos cegados por el odio y “deber” que les mostraba que era posible, que no todo era como pintaban en las historias de antaño… Su caminar no se detuvo jamás, aun cuando las miradas de la señoritas del la ciudad se fijaban con insistencia en aquel, era normal, entre ellas contaban dulces secretos aparentemente. Segundos eternos, minutos alcanzados… el tiempo transcurría lento sin preocupar al ángel, que en su rostro no se veía expresión alguna todavía… de fondo el sonido de las olas rompiendo capto su atención, fue casi como si todo el camino aquel hubiera permanecido en un transe que solo aquel hermoso y relájate sonido podía traer de vuelta a la realidad. Fue entonces que sintió la mano del abisal, y mientras aquel terminaba por sujetar su brazo su rostro iba virando para mirarlo haciendo que la flor que tan amablemente arranco de la enredadera cayera suave al piso quedando tras ellos, pues ángel no tenia intención de detenerse en su andar y flores había muchas en el mundo como para preocuparse por aquella que ahora yacía en el suelo muriendo lentamente por haber sido cortada.

No dijo por un largo rato, el sonido de la vida en el puerto se adueñaba del espacio enviando al relajante sonido de las olas al fondo casi inaudible, gritos, risas, charlas en elevados tonos… cantantes borrachos que se creían sopranos y mas a los oídos herían con sus desentonadas voces que no encontraban la afinación, peleas, siempre había de ellas en aquel puerto que generalmente era dominado por piratas, grupos emocionados por la batalla entre los pares, las señoritas de profesión poco respetada se mostraban y vendían como si fueran una gran mercancía, algunos ojos se centraron en el ángel ennegrecido que iba llevando de su brazo a un joven de cabellos verdes, muchas prostitutas quedaron asombradas por aquello, muchos hombres que bien lo conocían por sus largas estadías en la zona también abrieron sus ojos, de repente el silencio, pues Kasiel era popular y reconocido por varias razones, aun mas por haber sido el primer oficial de aquel barco pirata y tenia la fama de asesino brutal, también por ser un frígido que había rechazado a mujeres y hombres por igual, entonces aquel ahora caminaba con un joven en brazos, era la primera vez que se veía a Kasiel llegar con otro ser vivo al puerto.

-No falta mucho… no te impacientes-

Susurro a al Abisal mientras su mano acaricio suavemente su rostro, provocando los celos de varias damas que frustradas habían intentado por muchas noches acercarse al ángel negro mas siempre rechazadas, siempre despreciadas por el mismo… el orgullo humano era grande aun a pesar de tener una profesión despreciable. Sus ojos se fijaron amables en los del abisal aun mientras permanecían sin expresión pues así era él simplemente desde que su corazón se vio sellado por los años.

Pronto la cantina comenzó a visualizarse, el pequeño cartel de madera que colgaba en la puerta se mecía por los portazos dados por los brutos humanos que entraban y salían a su antojo, se oía desde afuera el escándalo que solía haber en aquella, los cantos de piratas, los gritos de mujeres que jugaban atrevidas con ellos, algún que otro disparo al aire se hizo presente mientras el ángel permanecía inmutable frente a la puerta, que pronto abrió y claro los ojos curiosos miraron a quien abrió la puerta, lentamente el silencio fue infestando cada rincón de la cantina, muy popular y reconocido en ella era el ángel que siempre se mantenía solo en un rincón rechazando la cercanía de quien tuviera agallas de hacerlo, la imagen de aquel que siempre permanecía solo ahora en compañía de un joven despertaba a las malas lenguas tan afiladas y maliciosas que simplemente el ángel ignoro como siempre lo había hecho.

Rodeo con un brazo a Amaimon por sobre sus hombros y lo acerco mas a él, obviamente alejándolo de cualquier roce posible con los pelioneros que le clavaban la mirada a la carne fresca que acompañaba al ex pirata, llegando a la barra donde Kasiel hizo seña al cantinero que de inmediato sacaba una botella de Ron pues Kasiel solo bebía eso en aquel lugar, el cantinero sonrío al ángel pues bien se conocían después de todo aquel había trabajado en aquella cantina un tiempo. Los ruidos de repente empezaron a dominar nuevamente el ambiente, el jolgorio se dio espacio aun cuando muchos seguían con la mirada fija en la peculiar escena que se planteaba en la barra, unos particulares se clavaban especialmente en Kasiel, una mirada conocida ya por él que simplemente por el momento decidió ignorar, pues bien desde el momento que entro como siempre analítico se fijo la cantidad de personas su ubicación y demás detalles de los que siempre estaba pendiente, y aunque su rostro no expreso nada la sorpresa de ver a ese hombre en aquella mesa se presento como cierta puntada en su interior.

-Amai-kun… ven, vamos a un lugar mas privado…-

Comento tomando la botella y estirando el brazo para tomar dos vasos pequeños, comenzando a caminar y rodear nuevamente con el brazo al Abisal, había motivos, después de todo seguro alguien podía propasarse con aquel y causar la molestia del mismo, recordemos es un abisal y bien podría comerse a cada uno de los presentes, y aunque al ángel en cierta manera no le molestaba que aquel se deshiciera de aquella basura humana no tenia deseos de tener que pasar por aquello cuando su única intención era nada mas ni nada menos que seguir teniendo un agradable momento con el joven de cabellos verdes…Así lo guío hacia aquel pasillo estrecho que desembocaba en apartado, algunas mesas había pero nunca solía haber nadie allí, Kasiel ya había reclamado aquel espacio como suyo y nadie parecía querer enfrentarse al ex pirata que fue famoso por acabar con la vida el solo de toda una tripulación, aquella historia era conocida entre piratas y algo vieja en realidad… pero que aun repercutía con el paso del tiempo.

-¿Estas cómodo aquí?... –

Pregunto aun serio mirando al abisal, dejando la botella y los vasos sobre la mesa, y apoyándose contra la misma permaneciendo de pie, mirando a los ojos de quien le hacia compañía, pensar que hacia unos pocos días había estado en aquella misma mesa sentado teniendo una charla con uno de sus hermanos, y ahora… quien lo acompañaba era un Abisal… si los presentes tuvieran idea de la historia como era seguro aquello causaría gracia en realidad, sus manos comenzaron a quitar el saco largo que se encontraba empapado, descubriendo aquella camisa que tenia las mangas arrancadas y le daba bien aquella apariencia de pirata, la piel de sus brazos se descubrió dejando a la vista el tatuaje de la doble equis en su brazo izquierdo, para lo que el ángel comenzó a servir en los vasos la bebida y se acerco al Abisal para darle amable el vaso que le correspondía…


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Re: A Media Noche

Mensaje por Amaimon el Vie Ago 24, 2012 1:03 am

Había olvidado lo que se sentía que lo miraran así. Estar en la presencia del ángel lo hacía olvidarse de muchas cosas, no solo ignorarlas o dejarlas pasar, simplemente olvidarlas. No le importaba que se los comieran con la mirada aquellos que desearían ver entre ellos una pelea de proporciones épicas, no le importaban tampoco los susurros que alcanzaban a llegar a sus oídos sobre lo raro que era ver a dos de especies tan distintas tan juntos y sobre todo por aquellos lugares, lo que por otro lado le gustaba era escuchar las quejas de las mujeres que se habían visto rechazadas por Elliot y que ahora le envidiaban conforme iba subiendo su mano desde la del otro hasta su brazo, ¿ya había mencionado que las prostitutas eran divertidas? Sobre todo cuando creían que podían alcanzar algo de lo que le pertenecía al Abisal.

Cerró los ojos y disfruto de su caricia porque le encantaba lo sincera que podía llegar a ser, Elliot no tenía expresión alguna en su rostro, pero por eso mismo era que llegaba a ser completamente sincero con lo que hacía, era como una tabula raza ¿saben? No había nada en él y por lo mismo lo poco que se presentara era real. Quizás en eso consistía la pureza que incluso el ángel ennegrecido podía poseer. Se rió interiormente al recordar que le había dicho que era puro ¡él! que había comido toca clase de vidas en esos oscuros callejones.

Aunque... ¿porqué lo abrazaba? Correspondió el gesto pasando su mano por la cintura del ángel, escurriéndola debajo de la gabardina y sujetándose a la camisa que llevara debajo de ésta, parecían más bien buenos amigos que la raza odiada que les habían dicho que eran. Era como aquella vez que le explicaron la prohibición del incesto, que no debía dormir con ninguna de sus hermanas y una que otra payasada de esas, todas las explicaciones que le pudieron presentar no valían en la práctica porque de todas formas dormía con uno de sus hermanos, así aplicaba ahora: todo lo que le dijeron sobre los ángeles no importaba nada sobre sus propios juicios, y su mente le decía que si el ángel Kasiel lo abrazaba y acariciaba su cabello, él lo protegería hasta donde sus fuerzas le permitieran.
Que dejémoslo en claro, eran muchas.

En cuanto entró al bar, sin embargo, sus formas se volvieron a la normalidad entre humanos que buscaban pleito.
Normalmente Amaimon caminaba encorvado, evitando las miradas de los otros, incluso las de los trabajadores de la fábrica que tan amables eran con él, nunca veía a nadie a los ojos y estaba MUY acostumbrado a pedir disculpas hasta por el más mínimo roce involuntario, mantenía siempre la cabeza baja y sonreía ante cualquier cosa que le pudieran decir, sin importar si era halago o insulto. Pero no en un bar rodeado de potenciales amenazas para su nuevo amigo, para alguien que había sido lindo con él, para el ángel que había sido real con él.
De tal suerte que se enderezó, llegando a alcanzar la misma altura que el ángel ennegrecido, pero manteniéndose ligeramente inclinado para sostener el brazo que le pasaba por los hombros, adecuándose a la pose, vaya ¡nada de cabeza abajo! Si alguien lo miraba preguntándole que diablos con solo un vistazo le devolvía una respuesta agresiva que los hacía desviar su vista. A los ángeles les sonreía triunfante, a los demonios les recordaba su posición de Abisal, solo otro de sus hermanos podía reprocharle su comportamiento, solo otro arcángel podría juzgarlo cuando los mirara. Y ni eso porque ¿no se supone que los arcángeles son todo bondad? ...
Excepto Uriel, pero esa era otro asunto.

Había momentos en los que se le olvidaba lo que era ser un Abisal, lo que se supone que tenía que hacer con ese puesto que su antiguo líder le había dado y que Galatea le respetaba por mera aburrición de tener que lidiar con él. A veces se le olvidaba lo que era ser orgulloso, altanero, envidioso, egoísta, presumido, destructor, posesivo, todo lo que significaba ser un Abisal, ser un demonio con el título de "Rey" en su cabeza y se comportaba como un chiquillo, uno asustadizo y tímido para colmo.
Pero pensar que tenía que proteger a alguien, pensar que tenía que ver por Elliot también le había avivado esa llama de demonio que ardía en lo más profundo de su alma, no la del sumiso Abisal de la tierra, no, la que le llegaba cuando pensaba en la injusticia que era la muerte de su antiguo líder, la que brillaba en su interior cuando pensaba en la seguridad de su hermano.
Y ahora, en la de Elliot.

Por otro lado, Kasiel se veía muy tranquilo así que terminó por contagiarse de su apacibilidad y chocó su cabeza con la del ángel a modo de saludo, quería agradecerle que lo llevara de aquella manera como si tratase de protegerlo. Era el primero en hacerlo abiertamente...
Asintió con la cabeza cuando le dijo que irían a un lugar más privado, lo siguió por el estrecho pasillo y no se sorprendió de que no hubiera nadie en su lado del bar, supuso que nadie se atrevería a negarse a los deseos de alguien con la presencia de Elliot. Amaimon caminó para adentrarse en el segundo cuarto del bar, alejándose de la vista de los otros, del leve panorama que pudiera dar el pasillo que conectaba ambas salas. Se quitó la gabardina café que llevaba encima, no creyó que fuera vestido para la ocasión porque todavía tenía manchas de sangre en la camisa. Bueno, detalles, detalles.

Observó a Elliot mientras hacía lo propio con su ropa y ladeo la cabeza al notar que las mangas de su camisa estaban rotas
- Esta roto Señaló y para su desagrado sonó bastante redundante ¡pero no lo había notado! - ¿No llevan todos los ángeles ropa fina? Para él era nuevo encontrarse con uno que no lo hiciera de esa manera, para él todos los ángeles se vestían de blanco o de colores claros que denotaran lo diferentes que eran de los llamativos demonios. Mientras su compañero les servía un trago, Amaimon concentró una poca de su energía y se envolvió a sí mismo en una llama púrpura, quería quitarse lo mojado y deshacerse de la humedad del ambiente. No, no le gustaba para nada el agua. Esa llama se llevó además del agua la mancha de sangre que trajera en la camisa y el chaleco que llevara puesto. No quería cargar nada además de la gabardina, tenía actitudes muy infantiles respecto a lo que en la comodidad se refería.

- Aja.. Si, ya estaba más cómodo.
Cuando su flama se apagó, tomó el vaso que Kasiel le ofrecía, sonriendo de que ya estaba seco. Levantó su vaso para hacer un brindis por la nada ya que guardó silencio y bebió todo el contenido de un trago.
- Elliot... ¿Qué significa tu tatuaje?
Y tomó asiento para dejar el vaso vacío y servirse un poco más, aquella llamarada que había provocado era una advertencia para los demonios que pudieran rondar por aquella parte del puerto, si querían conservar sus vidas debían no solo alejarse de donde el Abisal estaba, sino evitar que otros entraran al que había reclamado como su territorio. Nah, no les había dicho que estaba en compañía de un ángel ¡El escándalo se desataría si se enteraban!
- En verdad... ¿En verdad crees que podamos llegar a vivir en paz?
Tenía tanto miedo de preguntar aquello que clavó sus ojos dispares en el ambarino líquido que se debatía en su vaso, mecido por sus nerviosas manos que habían olvidado durante esos instantes lo que era ser un demonio.


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Re: A Media Noche

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 25, 2012 2:12 am

Miro sus mangas tras el comentario del Abisal aun sin expresión alguna en su rostro, pensó que en eso tenia razón, los ángeles solían vestirse siempre bien arreglados, con ropas finas, pero pocos eran los ángeles que se aventuraban a una vida de necesidades como la mayoría de los humanos, siempre todos pertenecían al clero o en su defecto a la nobleza… no había muchos que se jugaran a tener que vivir como un humano de clase baja, teniendo que trabajar como esclavo por conseguir el pan de cada día… no había esfuerzos en sus vidas que siempre parecían ser tan arregladas, eso a veces solía molestarlo.

-Así me visto por que así me gusta…-

Dijo simplemente entonces con su voz seria pero sin estar molesto por el comentario, en realidad no le sorprendía que aquel que conocía su naturaleza se sorprendiera de aquellas prendas poco finas en su apariencia… saber que el Abisal estaba cómodo le era agradable pues esperaba que así sintiera con su presencia aunque el lugar fuera literalmente una mierda para todo… con su mano se peino el cabello para atrás dejando que algunas mechas cayeran por delante de su rostro… fijo la mirada al pasillo y al ruido que de allí provenía, el escándalo humano, el jolgorio, todo continuaba como siempre, el tiempo parecía ya no correr, de nuevo se detenía y recordó al ángel de cabellos fueguinos aquella extensa conversación que se transformo en debate sobre glorias y orgullo, de honor y de tantas cosas estúpidas que los ángeles solían decir… también por defecto recordó a Uriel, en aquel encuentro en el puente que conectaba el lado sur con el centro, había sido en gran parte desagradable aunque había sido algo triste verlo en aquel estado dudando tanto de si mismo, de sus actos… por otro lado no sentía lastima de él, pues aquel era el camino que había elegido… aun así en su interior le hubiera gustado que todo fuera diferente con sus hermanos.

-Me alegra que te sientas cómodo Amai-kun-

Soltó tras sus pensamientos para beber de un sorbo el delicioso y exquisito Ron, que embriagaba su paladar con el fuerte sabor y recorría calentando su garganta y su pecho, aquella bebida llenaba mas que cualquier otra cosa por lo general, y siendo que en realidad nada tenia pues entregarse a la bebida no le parecía tan malo en realidad. Tras aquella pregunta miro su tatuaje en su brazo izquierdo por el rabillo de su ojo, aquellos eran muy significativos para el, marcando con cada X algo que perdió y tenia mucho valor en su existencia.

-No es nada especial, solo un recordatorio-

Aclaro mientras se apoyaba en la pared, cruzo sus brazos… estaba pensativo de nuevo, ver esas marcas que ocultaban tras de si la cicatriz de aquel día, solo lo absorbía un poco a recordar aquello… pero nada importante que lo distrajera demasiado de su invitado del día, miro a sus ojos con su cara sin expresión y termino por acercarse a él tomando asiento en la silla cercana a la mesa donde estaba la botella, le sirvió un poco mas de Ron y también así mismo, bebiendo de un sorbo como acostumbraba, solo era la primer botella.

-Creo que podríamos, si cada quien cumpliera con su parte, pero todo depende de aquellos que quieran vivir de esa manera, por que aunque a mi me gustaría, y seguramente a ti también por que si no, no preguntarías, muchos otros ansían la batalla, desean ver correr la sangre del enemigo y glorificarse por ello. Creo que no hay nada que nos aleje como de los seres inferiores si es ese nuestro pensamiento, tanto ángeles y demonios son seres que se elevan sin razón, todos somos iguales nunca habrá diferencia mas que la que nosotros planteamos y creamos, quizás algún día podamos vivir así… pero para conseguirlo de todas formas habría que pelear contra aquellos que no desean la paz entre ambos lados-

Era una ironía que la paz siempre fuera conseguida tras el derramamiento de sangre, ¿Realmente era necesario aquello? ¿En verdad debían pelear siempre para conseguir algo tan preciado como la paz absoluta?... era claro que la diferencia de ideologías era la causante de tanto mal en el mundo, en algo había que darle la razón a Uriel el libre albedrío solo ha traído problemas, pero al mismo tiempo es el derecho de todos poder elegir su camino ¿O no?...

-¿A ti te gustaría poder vivir en paz y alimentarte de los seres impuros del mundo?-

Pregunto con una mirada suave aunque carecía de expresión.

-¿Te gustaría que tu y yo fuéramos amigos Amai-kun?-

Le sirvió otro poco del Ron y lo mismo hizo en su bazo, terminando por chocarlo con el otro como si de un brindis se tratara.

-quizás tu y yo podamos ser amigos sin tener ninguna complicación por serlo…-

Comento seguro de sus palabras no dudaba que así fuera, después de todo el había dado la espalda a los ángeles y no representaba una amenaza para los demonios realmente, por que poco interés tenia en pelear con ellos, simplemente el seguía su camino como lo había decidido aquel día en que en contra de su naturaleza accedió a hacer lo que hizo… aunque quizás no habría quien entendiera aquel acto de su parte.


Spoiler:
Perdon me quedo horrible la respuesta uU... estoy con muchito trabajo prometo mejorar

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Re: A Media Noche

Mensaje por Amaimon el Sáb Ago 25, 2012 7:28 pm

- ¿Es acaso la X de un tesoro pirata? ¿O solo tienes escondido algún otro secreto bajo esa tinta?
Él no entendía porque los humanos se tatuaban ¿no era eso doloroso? ¿No se quedaba para siempre en sus pieles, grabado más que el simple dibujo que les impregnaban? La suya era impenetrable y por eso aunque le gustaran nunca podría hacerse uno ¿qué cosa escondía el ángel detrás de esas marcas piratas? Seguramente un tesoro si eran de sus días de marinero, o podía ser el número de personas que había asesinado... no, le faltarían "x" de ser eso... ¿qué otra cosa? Podría ser el número de veces que hubiera renunciado a ser ángel. Veamos, la primera al dejar de servirle a su Dios y la segunda al desobedecer a sus hermanos ¿no? O bien esas marcas eran las mismas que el número de Dioses que ambos hubieran perdido ¿Y si se referían a cosas perdidas?
De cosas perdidas a cosas robadas, Amaimon prefería ser ladrón, la sola idea de que le pudieran romper el corazón era aburrida ¿qué haría él con un corazón partido en dos X como lo tenía Elliot? A pesar de que no pusiera sobre su rostro línea alguna de expresión, el Abisal podía concluir que las cosas que le dolían, las cosas verdaderamente importantes las dejaba por la paz con un par de simples palabras.

En otros temas que sobre los que tenía más dominio hablaba y hablaba, sin expresión todavía pero hablaba. No se necesita, después de todo, hablar de algo para que se sepa el secreto. Cuando se comete alguna maldad, lo más normal sería esconderla ¿no? Negarla ¿no? Al no hablar de ella, lo más probable es que nadie te pregunte y así puedes pasar como inocente. Cada que el Abisal le preguntaba algo sobre su pasado el ángel se guardaba los comentarios, cada que se desviaba a por algún detalle de su persona, el ángel era dulce con él y cortaba la conversación con muchas más palabras que pudieran distraerlo.
Cada que algo dolía, Elliot ponía esa misma cara de "nada" ¿Porqué no gritaba? ¿Se habría cansado ya de hacerlo?.
- No Respondió secamente, así como el ángel se desviaba, Amaimon cambiaba su tono de voz y sus actitudes cuando de algo verdaderamente importante se trataba, ya lo había señalado antes, lo primero que un animal hace al verse en peligro es hincharse para parecer más grande, desde los gatos hasta las hermosas serpientes, todos se levantan en busca de aparentar algo que no son. Pues el Abisal sí lo era y no estaba dispuesto a negarlo mientras su tamaño y fuerza pudieran impactar a quien se pusiera entre sus deseos y él.
- Yo creo que la paz es de quien tiene el arma más grande y por lo tanto es absurda. Siempre dependerá del tiempo y de las personas y ni así, No podemos vivir en paz porque no nos enseñaron como hacerlo, si lo intentamos más de alguno se opondría y te aseguro que yo me encontraría en esas filas. No me gusta la paz porque lo único que conozco es la guerra pero ya te lo he dicho: me gustas tu.
Si por mi fuera, pondría a todos los que me gustan en un lado de la villa y aniquilaría sin piedad el otro lado de la villa... solo así podría estar en paz. Creo sin embargo que los ríos de sangre no son la solución, solo que... deberás perdonarme, querido Elliot, no conozco otras formas para arreglar las cosas.

Jugueteó un poco más con el contenido de su vaso antes de beberlo, en el interior del mismo se debatía la guerra por la que el Abisal tanto hubiera rezado. Sacó de los bolsillos de su gabardina un par de gemas preciosas y se puso a jugar con ellas también, rodándolas por la mesa como si valieran lo mismo que un par de botones, terminando por comerse algunas, otras las dejaba y seguía jugando, el ron no le hacía mucha gracia porque no le sabía a nada en un principio y era solo hasta que el calor inundaba su garganta que se daba cuenta de que el alcohol había pasado de su boca, pero no se quedaba mucho tiempo en él la sensación, que se ahogaba al llegar a su pecho y desaparecía por completo.

- Mi papel en esta historia fue el de trabajador y eso he hecho desde que llegué a la villa. He visto, como seguro habrás hecho tu, lo difícil que es seguir existiendo para los humanos de abajo y en esas condiciones. Sé que si la guerra se desatase serían los primeros en pagar el precio de vivir siendo carne de cañón y sé que absolutamente nadie se preocuparía por ellos.
Acercó el vaso que recién le servía el ángel a sus labios más no lo bebió, le dieron ganas de morder la superficie de cristal pero se contuvo, conformándose con únicamente saborearla, pasando su lengua por sobre el filo del vaso, a penas y tocando el ron que reposaba en el fondo.
- Pues yo lo hago. A mi me importa esa parte de la humanidad porque fue gracias a ella que tu y yo pudimos ser amigos. Si me hubieran encargado un rincón de la villa más alzado... quizás mis maneras para contigo hubieran sido diferentes. Yo que tu y yo podemos ser amigos, el problema es que nadie más lo sabe
Disfrutó el sonido de los vasos al chocar entre sí porque había, al menos para él, una complicidad implícita en esa simple nota musical. El ruido de afuera se había vuelto silencio y nada más en ese cuarto le llamaba la atención que los ojos de Kasiel, en los cuales se perdía sin temor a ahogarse o a que su mirada se lo tragara vivo. De eso más bien debía temer el ángel.

No le duró mucho el gusto y abandonó su mirada, no podía sostenérsela mucho rato porque... ¡Era tan pesada! Aunque estuviera tratando de ser lindo con él, aunque en verdad fuera dulce y tibio, todavía quedaba en su cuerpo la verdad sobre aquél ángel y no podía negarla.
- Aunque bueno... eso no lo vamos a decidir nosotros. Tienes razón en algo: todos somos iguales, somos las mismas marionetas con las que nuestros dioses juegan y soñar con ser niños de verdad puede ser muy peligroso, querido Elliot.


Spoiler:
U: D: no te preocupes! todo esta bien. De cualquier forma yo siento que divago mucho así que... estamos a mano .w. espero que tu carga de trabajo se aliviane pronto


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Re: A Media Noche

Mensaje por Invitado el Dom Ago 26, 2012 1:42 am

Una sonrisa salio casi de inmediato tras el comentario de que aquello era la marca de un tesoro, después oír lo otro simplemente fue enseriándose un poco mas… volviendo a su estado natural sin demostrar nada mas que la misma y profunda nada en su expresión… Aquellos jirones en su piel que formaban aquella letra que solía ser una marca de negación o de otras tantas maneras pero al fin y al cabo esa simple letras siempre tenia en su soledad un significado importante y siempre tras su forma un secreto se escondía… misma razón por la cual el ángel ennegrecido tras el consejo de su antiguo Capitán cuando era pirata tomo la equis como símbolo de su ser, marcando en su brazo la letra en espejo pues una perdida llevo a la otra consecutivamente.

A pesar del poco tiempo era raro ver completamente serio a ese Abisal, siendo que desde las pocas horas a su lado había hecho todo tipo de expresiones desde sonrisas como vergüenza, también molestia por unos pequeños segundos, mostró su lado infantil, su lado pensante, su lado inseguro… y ahora le regalaba con tanta amabilidad aun su rostro serio su idea sobre lo como el haría las cosas era extrañamente tierna, pero seguro aquellos que le agradan no tardarían en rebelarse en su contra y nuevamente otra guerra nacería, es el destino así mismo, cruel que decide que la paz es solo un sueño en realidad, entonces… vivimos realmente en una constante pesadilla día tras día, razonar sobre los hechos bien no traía nada bueno ni tampoco nada malo… simplemente dejaba el mismo resultado para las vidas de todos, y eso bien nunca cambiaria, los mas fuertes dominan sobre los mas débiles, como dicen la ley de la selva el mas fuerte sobrevive, y si eso es lo natural entonces solo hay que ser fuerte y sobrevivir a lo que la vida nos trae sorpresiva siempre…

-¿Es una declaración de su parte querido Amai-kun?-

Dijo con un tono suave, sosteniendo el vaso pequeño en su mano derecha desde la parte alta dejando que la parte baja colgara de su agarre, sus iris de espada clavados en aquellos ojos verdosos y expresivos que se contraponían de sobremanera a los suyos, su voz… era sensual naturalmente aunque esta no fuera la intención sonando con lentitud y suavidad en cada palabra aunque su tonalidad no poseía matices de colores… pues hasta su voz era inexpresiva también mas allá de su natural sensualidad que era un don bien dado desde el momento en que fue creado.

Siempre se había sentido ajeno a sus hermanos, quienes peleaban por buscar la paz, el no recordaba nunca haber peleado por aquello, tampoco por mantener el equilibrio natural de mundo… simplemente el peleaba por que así se lo ordenaban, no tenia sentido en su vida no hasta que ella apareció y así como le lleno de vida su existencia se la arrebato quitándole todo lo que le importaba realmente.

-Seré sincero, jamás había peleado por nada en mi vida hasta que me enamore, aunque esa persona ya no este a mi lado aun sigo por peleando por el ideal que esa persona tenia, aunque el ideal sea imposible pues la guerra nunca acabara gane un bando o el otro siempre aparecerá un traidor dispuesto a corromper el momento que tantos añoran, es inevitable y ya lo he aceptado, por eso peleare… peleare por su recuerdo y sus deseos aun cuando estos sean inalcanzables, le di la espalda a mis hermanos en medio de la batalla y los deje a su suerte sin importarme nada mas… y aun lo hago, pues se bien que no podría volver a pelear al lado de ellos ni luchar por aquellas metas que ellos tan fervientemente desean alcanzar, aun cuando mis actos son completamente ilógicos en realidad, pues si supieras en lo que me he metido siendo quien soy realmente no me comprenderías o quizás si… ¿Quien puede adivinar eso? Pero estoy seguro que el camino que tome es el correcto, por eso aun lo sigo aun cuando me consuma por dentro…-

Poso su mano sobre su pecho que se encontraba algo descubierto por los botones sin prender de su camisa, de entre las ropas se llegaba a notar la marca de una cicatriz que realmente parecía resultante de una herida profunda.

-Dentro de mi vive la contradicción, y pelean todo el tiempo por el dominio sobre mi cuerpo, lentamente esto me consume y posiblemente el llegue el día en que mi cuerpo ya no lo resista…pero también existe la posibilidad que esta contradicción que reina en mi encuentre el punto medio donde ambas puedan coexistir... quizás algún día pueda ser el ejemplo de que aunque las diferencias son grandes, la igualdad es aun mayor aunque la mayoría no pueda verla al igual que esta gran contradicción en mi mismo que se manteniente oculta todo el tiempo-

Si bien Kasiel hablaba entiendo perfectamente sus palabras no esperaba que el otro lo hiciera también, pues aun los tiempos eran tempranos para revelar los secretos que en su interior se esconden… quizás el abisal piense que era como los demás por aquel secreto que guardaba, quizás cuando este revele ante los ojos de sus hermanos y supuestos enemigos no lo vea mas que como otro hipócrita deseoso de poder… pero algo era cierto el deseaba el poder, por que como bien aquel había dicho sin el no se puede pelear y ¿Cómo podría entonces enfrentar a los mas altos rangos si se mantenía como un simple ángel guerrero?... si debía alcanzar sus metas lo haría… aunque no fuera alguien que creyera realmente en que el fin justifica los medios, no quedaba de otra opción en su mente mas que seguir a su nuevo amo con sus ordenes, después de todo… y aunque es una de las cosas de las que siempre se quejo de sus hermanos, el nació para obedecerlas pero si lo haría obedecería a quien el creía que era realmente puro en su naturaleza y no alguien que simplemente le dieron el puesto por que si y andaba mangoneando a los demás como si tuviera real derecho de hacerlo…

-Pues el peligro es algo que siempre me gusto, y no siento temor por ello, yo solo quiero proteger a los seres que no pueden protegerse del poder de aquellos que creen tener derecho de elegir quien vive y quien muere… nací para proteger y moriré haciéndolo… por esa es mi naturaleza, por que ese era el camino que muchos de mis hermanos han perdido, tan centrados en las peleas y en hacer correr la sangre de los enemigos se han olvidado la verdadera razón del por que existimos, de por que hemos venido a este mundo a pelear… somos los guardianes, siempre debemos proteger y preservar la vida de los mortales…-

Bebió del Ron nuevamente, pensando un poco en ciertos acontecimientos que vivió al llegar a la ciudad…

-Sabes… aunque esto suene extraño… si bien nací para proteger se supone que debo proteger las vidas de aquellos que son puro y que por ende tiene el derecho a tal protección, mas simplemente me he dedicado a cuidar tantos malos como buenos… pues no veo la diferencia y creo en la redención de las almas contaminadas, aun así… odio ver a un ángel quitarle la vida a un humano, pero no me molesta tanto cuando un demonio lo hace… ¿No es raro?... o quizás lógico en realidad… pues sigo creyendo que los demonios nacieron para castigar a los malos… aunque para ser sincero aun saltaría frente a un abisal para defender a un humano pecador si fuera necesario…-

Miro el pequeño vaso unos segundos en las gotas que se deslizaban por el vidrio del lado interno y se amontonaban lentamente en el fondo de este… sus ojos se mantenían sin expresión aunque en su interior quizás los sentimientos en realidad eran revoltijo enorme, quizás esa era la razón… como había tanta contradicción en su interior y tan conciente de esto su rostro no expresaba por que realmente no sabia que expresar en ese momento.

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Re: A Media Noche

Mensaje por Amaimon el Sáb Sep 01, 2012 12:44 am

- No sería una declaración de guerra
Si lo fuera, solo tendría que externar un poco más de su poder como solían hacer sus hermanos. Que no creyeran que no lo había notado por el simple hecho de guardar silencio y agachar la cabeza la mayor parte del tiempo, ellos eran tan presumidos como los mismos ángeles en lo que a sus habilidades se refería, no podía culparlos si después de todo él era así también con su flamante armadura... No, precisamente por se un demonio podía maldecirlos todo lo que quisiera, era esa otra característica que no compartía con los ángeles: los demonios no tenían porqué ser hipócritas
- En todo caso te lo diría y si, me gustas, querido Elliot. Me gusta tu compañía, me gusta el tono de tu voz y me gusta la forma en que me tratas, nunca cambies eso
Leído solo así podría sonar como una amable petición por parte del Abisal, siendo que en la seriedad de su voz sonaba más que a una orden, a una amenaza de no cambiar lo que era.

- El amor y la guerra son la misma cosa. ¿No tratamos de someter al otro a nuestros deseos? En esos supuestamente románticos "quédate conmigo" y "te amo solo a ti" estamos tratando de quebrar al otro para que sea la imagen exacta de nuestros anhelos y la guerra se compone de lo mismo... Lamento... Lamento escuchar que a quien amas ya no está contigo. Y sonó como una verdadera disculpa, aún saliendo de la boca de alguien que se comía a sus amantes ocasionalmente. - Pero estás mejor así, estás mejor sin ella ¿es uno de tus tesoros? ¿Es una de las cruces de tu brazo? Deberás empezar a marcar muchas otras si le das la espalda a tus hermanos así como así. No digo que no defiendas tus ideales, pero hazlo en tiempo y forma. Los demonios no dudamos cuando se trata de quitar vidas.
Esperaba que sus palabras hicieran eco en el ángel ennegrecido, para el Abisal en verdad era peligroso que no tuviera un bando, que simplemente estuviera en medio era demasiado ¿Quién lo defendería si llegaba a estar en peligro? ¿Porqué razón lucharía si le faltaban las fuerzas? ¿Tendría una casa a la cual volver, un lugar al que pudiera llamar hogar? A él le habían arrebatado la seguridad de regresar al Gehena y no quería que su amigo se sintiera así de abandonado. Kasiel claramente no era "de esos" que se sentaban a lamentarse por lo perdido, pero en sus largos milenios existiendo, Amaimon sabía que entre más grande es el ego, mas dolorosa es la caída y generalmente los que se sienten inalcanzables son los que más sufren.
Elliot no tenía ya nada que perder, al menos eso parecía, que estaba por arriesgar nada para ganar el todo, pero eso mismo le habían dicho de su antiguo líder y miren donde estaban ahora: en un bar de mala muerte hablando sobre la guerra.

Una tremenda tristeza lo invadió al escucharle menospreciar su vida tan fácilmente. No sabía que todos los ángeles tenían ese servicio de vocación. Todos siempre decían que morirían por lo que creían y muchos en efecto lo hacían allá abajo en el inframundo, nunca había importado que un ángel más dijera que estaba dispuesto a morir en nombre de algo mucho más grande. Pero importaba ahora, importaba ahora que Elliot estaba presente, importaba ahora porque el ángel que decía que se pondría de ejemplo para que todos pudieran ver la dualidad en la que podían coexistir estaba tan arraigado en su corazón. Dolía tremendamente pensar en perderlo, en que esas horas que había pasado con un ser tan interesante se desvanecieran sin la posibilidad de repetirse por la absurda idea del otro de ser el maldito ejemplo a seguir.

Así que no dijo nada, como estaba acostumbrado y bajó la cabeza para perder su mirada en el vaso de ron. Lo escuchaba atentamente, si, pero no podía hacer nada porque cambiara su mentalidad. Lo admiraba por querer morir defendiendo tanto al bueno como al malo ¡él nunca defendería nada que no fuera Mephistos! Pero no podía hacer nada por cambiar sus ideales, así que bajó la cabeza y guardó silencio. Por fin estaba entrando en personaje.
- Hay una diferencia Susurró - Hay una diferencia entre "bueno" y "malo", pero no esta en su raza o en el tipo de humanos que hayan sido. Nosotros lo catalogamos así: si en su vida fueron felices, los humanos son malos. Si en su vida hicieron feliz a alguien más, les toca a ustedes juzgarlos
Y lo miró muy serio, todavía tenía el flequillo cubriéndole los ojos pero reflejaba la misma mirada inexpresiva que tenía Kasiel todo el tiempo ¿La habría aprendido de él o era esa la verdadera cara del Rey de la Tierra?

- Incluso las ratas dan una mordida cuando las acorralas, lo mismo haríamos los demonios si vemos a uno de ustedes con ventaja inminente sobre nuestros poderes. Que no te sorprenda que te regresen el ataque los más básicos. ¿Amaimon no se consideraba básico? ... Eso podría sorprenderlo incluso a él... - Yo no te atacaría... ya te lo dije, de mi no debes temer. Pero... desconfía del diablo que todos llevan adentro
Y volvió a ser tan dulce y tierno como podía, mejor dicho: como había demostrado hasta ahora.

Spoiler:
U: omg!! la tardanza ÉPICA!! Mil disculpas melliza, entre que no sabía que poner y no tenía tiempo....


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Re: A Media Noche

Mensaje por Invitado el Mar Sep 04, 2012 12:36 pm

-Mi cuerpo estaría tatuado si fuera que darle la espalda a mis hermanos tuviera algún significativo para mi, pero en realidad desde aquel día los de mi raza simplemente han dejado de tener cualquier influencia sobre mi, no significan nada… la verdad es que simplemente me da igual verlos vivos o muertos, aunque eso también puede deberse a mis recuerdos borrados de ellos que no poseo afinidad alguna…-

Recordó aquel día… uno de tantos que ocultaba en su memoria al encontrarse con aquel hombre, aquel mismo que le quito los recuerdos de sus hermanos para poder hacer las cosas que debía hacer, dualidad, contradicción… una fusión en el interior que no hallaba tranquilidad y que peleaba sin descanso por dominar el cuerpo santo.

-Por otro lado expresar los sentimientos que uno posee no es un intento de dominar al otro, simplemente es el hecho de poder decirle aquello que en tu interior habita, si la otra parte se vuelve pasiva por aquellas palabras y se convierte en un “dominado” no es por que el otro lo hizo, simplemente por que así lo decidió esa persona…-

Los temas se mezclaban en su cabeza por segundos, Presea invadía su mente al tiempo que los acontecimientos que siguieron tras su muerte, mas los anteriores a aquel día solo los de ella permanecían intactos, el resto no eran mas que borrosas imágenes sin sentido para él.

-Presea… lo fue… es… y será todo para mi… si ella estuviera viva entonces también yo lo estaría. Y quédate tranquilo, pues yo tampoco dudo cuando debo manchar mis manos con sangre… cuando llegue el momento y todo cambie espero sigamos llevándonos bien-

Siguió escuchando al abisal, dejando el vaso sobre la mesa y moviendo sus iris lentamente hacia él, el Abisal era un ser distinto a los de su especie, básicamente era muy “humano” sus recuerdos de los abisales no se habían borrado por completo, quizás no podía recordar bien el aspecto de ellos, pero si se acordaba de algunos nombres, aunque los abisales no eran su interés por el momento, y ciertamente era a pocos a los que le prestaba su tiempo para vigilar…solo le bastaba saber la rutina de ellos y con eso ya bastaba, en cambio con los Ángeles era diferente, casi una obsesión saber donde, como, cuando, todos los seres que rodeaban a cada uno… las relaciones que mantenían con cada uno, analizaba en detalle los movimientos, interpretaba los gestos de sus rostros… era como si aun buscara una razón para no darles la espalda, pero ninguno lograba llegar a su corazón, y jamás lo haría… estaba maldito en mas de una forma y por mas de una criatura… eran las consecuencias que las decisiones le obligaron…

-El bien y el mal esta impuesto en una generalización por los superiores… o mas bien por los humanos quienes dividen todo de esa manera… nadie es completamente bueno, y nadie es completamente malo… son solo palabras que no tienen ningún valor real, no importa como sea alguien, no puedes juzgar a alguien cuando seguramente tu cometes los mismos “pecados”, es necesario que haya quienes puedan mantener el equilibrio pero tampoco es algo realmente importante, si los Ángeles y demonios no existieran el mundo seguiría el curso que hasta ahora ha llevado…no somos mas que piezas de ajedrez en un juego sin fin, ¿Qué derecho tengo yo de juzgarte como asesino? Si yo también he matado, demonios… Ángeles y humanos también en mi tiempo como pirata, He olvidado muchas cosas por mi propia decisión, por que es la forma en la que sobreviviré a este mundo, y que podré sobre todas las cosas hacer lo que mi nuevo amo desea que haga… aunque funciono como un ser normal, pienso y actúo bajo mis propios términos e ideologías, sigo siendo el perro de alguien mas poderoso que yo… es algo simbiótico básicamente, yo necesito de esa persona para poder lograr mis deseos y esa persona encuentra utilidad en mi ser en la vida todo se trata de trueques, si quieres algo debes arriesgar cosas, y si arriesgas cosas obtienes lo que deseas… si me hubiera quedado sin hacer nada, en las condiciones en las que antes estaba seguramente no podría lograr nada… todos hacemos algo por que hay una conveniencia personal detrás de eso, ya sea que siendo amable con alguien obtienes su cariño, ya sea que te doblegues ante alguien para obtener algo mas importante que el mismo orgullo, ya sea que pelees contra tu enemigo por que eso alimenta tu honor y egocentrismo, puedes hacer cualquier cosa, y aun así la realidad es que lo haces por que obtienes una conveniencia de alguna manera, sea sentimental, sea por estrategia… no importa como… el universo es un dar y recibir constante, pero solo al perderlo todo es cuando realmente eres capaz de tener la suficiente frialdad en tu mente para ver desde un tercer plano la realidad, para moverte sobre el espacio de manera perfectamente estratégica, cuando nada importa incluso ni tu vida propia entonces eres lo suficientemente libre para dar el verdadero todo por el todo…-

¿Estaba divagando? ¿Qué estaba pasando? ¿En que pensaba realmente?... siguiendo su estilo de habla en donde básicamente solo el entendía el por que decía lo que decía, comenzaba a sentir esa soledad de no poder hablar mas allá de aquellos códigos que solo dos seres podrían entender… la verdad era que Kasiel muy a pesar de toda su mente fría lentamente caía en la demencia muy silenciosamente. Sabía que pronto su cuerpo explotaría ante las fuerzas contrapuestas en su interior, sabia que su cuerpo cedería a ambas y que nada quedaría de él… Sujeto su frente con la mano ocultando los ojos detrás de ella.

-Lo siento... estoy desvariando, creo que el ron llego mas rápido a mi cerebro de lo acostumbrado-

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Re: A Media Noche

Mensaje por Amaimon el Miér Sep 05, 2012 3:08 am

Amaimon no entendía porque o cómo era que Elliot no era capaz de sentir esa conciencia gremial que pesaba en todos los demonios, en la gran mayoría de ellos, lo que los hacía si bien no ayudarse en los momentos de desesperación, si joder a otro entre más de uno ¿los ángeles no tenían eso? ¿Los ángeles no se aliaban para derrotar a sus enemigos en común? Bueno, al menos había algo que podía reconocerle a Galatea: sabía mantener a la manada unida mientras que los lobos blancos de Kalel se estaban desparramando de sus manos y saliéndose de su control.
Elliot parecía estúpidamente fuerte cuando se ponía así de amenazante, tenía muchos secretos que no iba a poder entender en una sola noche y mucho menos con unos tragos encima, pero al menos podía quedarse con la seguridad de que era uno de los que debía evitar en batalla, si Elliot se proponía liberar todo el potencial que guardaba más de uno moriría en ese solo instante de resplandeciente renacimiento del ángel ennegrecido, pero si se ponía a protegerlo de verlo en peligro seguramente también quedaría envuelto en esa oleada de poder que lejos de imaginarse, el Abisal de la tierra se estaba saboreando. Lo sabía ¡Lo sabía! Desde que lo vio en las puertas de la enredadera se había dado cuenta de que era un ángel formidable y temible, un enemigo glorioso al que le encantaría enfrentar en combate, pero al que por amor seguramente defendería con fe ciega en sus habilidades.

- No estoy muy seguro
Confesó con una amplia sonrisa, estaba recordando… ciertos detalles de los continuos encuentros con su hermano mayor que no lo dejaban decir que el amor no se trataba de dominar, su amor se trataba no sublevar al otro sino además de romperlo para no permitir que se volviera a levantar, era un juego del gato y el ratón que ambos amaban y que Amaimon disfrutaba enteramente, no poder mirarlo a los ojos y aun así saberse superior a él al menos en la cama.
- El único amor que yo conozco es ese.
Soltó una risilla pícara y se hundió en su vaso de ron, bebiendo el líquido que quedaba en el con una sonrisa divertida. Sin embargo se puso serio de nuevo al oír el nombre de la amada de su querido ángel. “Presea” susurró saboreando cada sílaba, cada letra, esperando conocerla de alguna forma o de algún lugar.
- Si ella te amaba no querría verte así.
No se sentía sin embargo con las facultades para decirlo así por las buenas, Kasiel había respetado de alguna forma ese no llamarlo “Amai” así de repente, le había dicho que sería un secreto y le decía cariñosamente “Amai-kun”; así que el Rey de la Tierra respetaba el nombre de su amada.

Y sin embargo comenzaba a divagar cosas… a desvariar con el equilibrio de nuevo. Amaimon entendió que aquello era muy importante para Elliot Kasiel, que las cosas no tendrían un sentido de no ser calculadas de esa forma, de no pensar que existía bien y mal y que todo el universo mismo tenía un peso que debía equilibrarlo de una forma u otra.
Pero se sintió mal por su amigo y por el tipo de peso que llevaba en sus hombros, se sintió mal por el ángel por irreverente que pueda sonar un demonio sintiendo culpa. Terminó por levantarse y rodear la mesita que los separaba, llegando hasta su interlocutor y frenando el mundo mientras se inclinaba un poco para abrazarlo. Esos dos segundos que duró junto a él fueron suficientes para recordarle que había razones para pelear en la guerra, que aunque dijeran lo que dijeran, tenía que confiar solo en sus propias fuerzas y creer solo en su propio avance, que tendría que protegerlo se viniera lo que se viniera y que po extraño que fuera el futuro, podría apoyarse en el ángel, como lo hacía ahora.
- Y seguramente tú podrás encontrar apoyo en mí, todo estará bien, Querido Elliot Kasiel
Completó alejándose de Kasiel, sonriéndole aunque sin mirarlo a los ojos, quería hacerlo pero.. bueno, viejos hábitos bien arraigados no se lo permitía. El aroma del ángel ya no le causaba esa glotonería que con los otros sí tenía, todavía le hervía la sangre buscando pelea pero ahora era más como un instinto de defensa, más como si quisiera alejarlo de todo lo malo que existía en su interior para, irónicamente, acercarlo al mismo y que pudiera conocerle de la forma que nadie hacía. No, ni siquiera con su hermano tenía esas cercanías, Mephistos era su amante pero todavía le faltaba mucho para ser su amigo, el ángel ennegrecido se había ganado el favor del Abisal en tan solo unas pocas horas, lo que si bien quizás no lo catalogaba de amigo, si le ponía encima el título de "querido" que Amaimon se esforzaba por recalcar.


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Re: A Media Noche

Mensaje por Invitado el Vie Sep 07, 2012 2:44 am

Amaimon era un ser tan particular, un ser completamente diferente de la mayoría que había conocido, quizás uno de los pocos por los que algún día seria capaz de saltar a proteger así eso le costara la vida, tenia un aura especial alejada a la de sus hermanos aunque fuera similar a de ellos… aquel abrazo dado tan sincero volvió por el tiempo que duro aquel gélido corazón en uno mas calido, aquella sensación de bienestar perdida por los años de soledad parecía borrarse lentamente, y aunque su memoria no se iría aquel sentimiento brindado lograba masacrar aquella tristeza… sentir que el abisal en verdad era sincero agradaba profundamente al ángel ennegrecido que por tan solo un segundo… solo eso, sus ojos se volvieron celestes como lo fueron en el momento que le dieron la vida, y como lo fueron segundos antes de ver a su amada muerta en el piso en medio de aquella batalla.

Entonces el ángel que recupero sus iris de espada sujeto de repente la mano del abisal, tiro un poco de esta para que este se acercara, necesidad, el calor de su cuerpo se había sentido realmente bien, lo extrañaba, estaba sumergido en esa falta, esa carencia en su interior que de quien menos lo esperaba logro despertar de golpe, casi como si fuera inconciente abrazo al abisal sentándolo previamente en sus piernas, no pensó si aquello podría llegar a ofenderlo, quizás tampoco le importa realmente, simplemente sus brazos lo rodearon y aproximando su cuerpo al propio, buscando sentir de nuevo aquella calidez brindada que fue tan efímera…. Tan corta…. su mentón se encontraba sobre su hombro y lentamente se deslizo por este llegando a ocultar su cara en el cuello del abisal, respiro apacible, una sonrisa mas amplia que las que había mostrado infesto su expresión, no había duda… ese calor tan amable… le hacia falta aun cuando no pudiera reconocerlo con palabras, aun menos delante de uno de sus hermanos, pero con aquel ser era diferente, todo era en realidad diferente…

-¿Te molestaría si te pidiese que te quedaras así un poco mas?-

Entonces unos minutos pasaron.. hasta que el ángel con su expresión vacía separo un poco su rostro, solo moviendo sus iris hacia los del abisal que aun estaba algo cercano, termino por cerrar los ojos y agachar un tanto la mirada, su comportamiento estaba raro, el mismo lo reconocía… en su interior sabia que algo estaba mal, que estaba comenzando a ceder a los que llevaba dentro, que por momentos era uno y por momentos era otro, que su búsqueda por lograr sus cometidos lo había maldecido, un momento de lógica, un momento de conciencia… ¿Estaría cayendo lentamente en la locura acaso? Ah… que importaba todo aquello, mientras todo resultara como en su cabeza se planteaba, al menos así esperaba que fuera.

-Lo lamento… debe ser el ron-

No encontró otra excusa mejor para su comportamiento con el abisal, simplemente sus manos lentamente se fueron aflojando y alejando del cuerpo contrario terminando ambas de cada costado de su cuerpo, sus ojos por un fragmento de segundo se vieron perdidos mas pronto reacciono y elevo su cara mirando al abisal…

-Espero no haberlo incomodado, no se que pasa realmente, últimamente me he sentido algo… extraño….-

Comenta mirando su propia, para después tomar la botella de ron y servirse en el vaso, iba a beber cuando una voz ronca pronuncio su nombre como humano… entonces el vaso fue apoyado con algo de fuerza sobre la mesa, el golpe de la base del mismo contra madera fue bastante audible… esa voz… ese aroma a mar… recuerdos de repente… todos aquellos momentos vividos en altamar, el rugir de las olas furiosas durante la tormenta golpeando la madera del barco, el cántico de sus compañeros en las noches donde el ron gobernaba en aquel mundo móvil que a nadie mas que al capitán le pertenecía… entonces viro su cara, hacia aquel, si, lo sabia… el capitán de aquel barco se mostraba arrogante en el lumbral de la puerta, con su sonrisa aguda y ciertamente algo maliciosa, aunque seguramente no venia mas que a molestar con algún comentario seguro en su orgullo herido por verlo con un hombre, cuando aquel fue rechazado por el mismo…

-Que quieres?...-

capitán: -OH yo solo he venido a ver a mi antiguo primer oficial…-

-Ja… pero mira nada mas, la edad lo pone sentimental acaso ¿capitán?...-

capitán: -creí que los hombres no te gustaban-

-OH lo lamento debí de ser mas especifico entonces… no me gustan los viejos… pero los jóvenes son otra cosa….capitán-

Su tono al decir capitán era con clara burla, después de todo Kasiel siempre se había sentido un poco libre con aquel antes que intentara violarlo en su camarote… de todas maneras ya no le dio mucha importancia y sujeto el vaso para beber del ron de un solo trago… el capitán sonrío con falsedad mirando la situación y se dio la vuelta

capitán: cuando termines de jugar con el mocoso te espero en donde tu ya sabes… ángel de alas negras

-Espere sentado, no sea que sus avejentadas piernas se entumezcan-

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Re: A Media Noche

Mensaje por Amaimon el Mar Sep 11, 2012 10:43 pm

No había analizado bien al ángel hasta ahora que estaba quieto y que podía mirarlo sin pensar que le saltaría encima y se lo comería, o que Kasiel mismo sería capaz de lastimarlo de alguna forma. Si, todavía quedaba ese rastro humanoide de miedo y desconfianza pero ya podía admirar al ángel en su totalidad. Para tener forma humana era una hermosa forma, estilizada como seguro tomarían todos los ángeles pero con ese toque ajeno con el que señalaba que la vida de otros le importaba un soberano cacahuate. Si, el ángel no tenía expresión alguna en ese rostro perfecto pero eso le empezaba a gustar al Abisal, era como si solo él pudiera entenderlo de esa forma, como si después de hablar tanto con él pudiera saber cuándo las variaciones en su voz se hacían presentes.
Como un código ultra super secreto ¡Aquello lo emocionaba como lo haría la idea de esperar por los regalos de navidad a un niño!

Sonrió mientras lo abrazaba y se sintió seguro teniéndolo tan cerca, podría pasarle su protección a esa distancia durante una batalla, podría mantenerlo a salvo si se quedaba así con él, pero lo más importante era que podía sentirlo, podía sentir su calor, el lento vaivén de su respiración, incluso esa parte rota dentro de su persona podía sentirla, podía entender porque trataba de mantener esa cara fría e indiferente todo el tiempo, podía sentir el corazón del ángel acelerarse como si aquello fuera algo que desde hacía siglos que no tenía, como si con un simple abrazo pudiera hacer que la soledad que lo envolvía desapareciera temporalmente.
Y me refiero a temporalmente porque terminó por soltarlo aunque…

El ángel no lo permitió. Lo sujetó de la mano y lo regresó a su posición inicial, sentándolo sobre sus piernas esta vez. Amaimon abrió mucho los ojos por la sorpresa que este acto le había dejado, su fisionomía aunque pareciera normal pesaba en realidad toneladas, el ángel debía ser mucho más fuerte de lo que se imaginaba para poder sostenerlo así. Redujo drásticamente su peso y se acomodo sobre sus piernas, dejando que el otro se recargara en su pecho y abrazando su cabeza cariñosamente, acariciando su cabello y enredando los mechones más largos en sus dedos. Terminó por recargar su cabeza en la del otro, tarareando una canción que se inventaba dependiendo del transcurso del tiempo. Estaba feliz también, así que sonreía, le agradaba de sobre manera que el ángel respondiera así a su abrazo, a sus gestos, a sus palabras, a su persona en general.
- N-no, está bien... quedémonos así un poco más.
Durante el momento fugaz en que sus miradas se cruzaron sonrió para el ángel, tratando de confortarlo de alguna forma, esperando que sus gestos fueran al menos un poco más simples que el complejo reactor que eran sus emociones. Si no podía entender lo que llevaba dentro, si no podía ayudarlo de alguna forma, podía al menos darle esa seguridad que parecía necesitar con una sonrisa. Amaimon estaba bien clavado en la tierra, podía bajar al suelo las angustias de su compañero, podía servirle de ancla mientras volaba alto en su desesperación.

Si eso era todo lo que podía hacer, lo haría.
- No me incomodas. De hecho me agrada. No muchos se atreven a acercarse así a mí.
Siguió jugando con su cabello cuando el latir de su corazón se aceleró un poco ¿por qué ese súbito cambio? Se preguntaba el Abisal, Pudo sentir entonces esa otra presencia que le recordaba el horrible olor del mal. Solo le gustaba, de hecho, en el Capitán Draven, aquél que le había enseñado a nadar, en alguien más, en cualquier otro pirata ese aroma le molestaba. El aroma y la voz de esa persona le molestaba, sobre todo porque había interrumpido su estancia con el ángel con aquellas profanas palabras.

Ensombreció su mirada sin que ello llegase a afectar en realidad al recién llegado, que parecía ser una de las sombras del pasado del ángel que lo tenía en su regazo.
Lo siguiente que dijeron lejos de causarle algún tipo de gracia lo ofendió enormemente ¿Cómo? ¿Un humano cualquier podía inmiscuirse de esa manera en su conversación? ¿Podía decir aquello de su ángel? ¿Su Kassiel? Al menos Elliot parecía resistir bastante bien los embates de su exCapitán, él por su parte solo se dedicó a abrazarlo más fuerte y pegarlo enteramente hacía si, si iba a creer que era su amante al menos iba a fingirlo bastante bien.
- ¿Quién era ese?
Preguntó con cierto recelo en su voz, cruzándose de brazos y haciendo un típico puchero de un verdadero niño pequeño mientras lo veía con una ceja levantada, de verdad parecía su auténtico amante.


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Re: A Media Noche

Mensaje por Invitado el Lun Sep 17, 2012 12:35 am

Vaya uno a saber que demonios pasaba por la cabeza de ese hombre de mar, ¿Quién se creía para aparecer así? El ángel ennegrecido en este caso tenia poca paciencia, además, aquel hombre lo conocía desde hacia años. Pero algo sorpresivo había ocurrido el abisal actúo de manera extraña, sin apartarse por el contrario se aproximo mas, ese comportamiento como si estuviera marcando territorio llego a causar cierta gracia en el ángel ennegrecido aun cuando su rostro permanecía completamente inmutable ante la situación aunque obviar ese comportamiento posesivo de solo segundos como si este fuera su amante o pareja era imposible, el abisal se veía muy tierno y realmente hermoso con esa cara.

-Era mi capitán cuando fui pirata-

Dijo con voz pasiva sin darle mucha importancia al asunto, aunque por dentro alguna que otra cosa se removía y claramente le desagrado que el viejo se acercara y le hablara con tanta familiaridad después de abandonarlo, pero que mas daba, al fin y al cabo el ángel sabia que todo aquello había pasado por una razón, en ese mismo momento sus memoria lo llevo a ese momento tan crucial de su vida, a un momento especial dado a pocos días de haberse quedado obligatoriamente en la ciudad, esa persona que se cruzo en el camino y a quien debía dar las gracias por varias cosas pero eso no venia al caso en este momento.

-No sabia que los abisales podían sentir celos de un humano-

Dijo virando su rostro hacia la botella y luego deslizando sus orbes hasta encontrar el rostro del abisal, su rostro seguía con aquella seriedad bien marcada, sus iris de espada siempre algo apagadas, pocas veces había algún tipo de intensidad en ellos, pronto soltó un suspiro lleno de esa pesadez que se le producía por dentro, los buenos momentos siempre parecían querer ser opacados de alguna forma, entonces pensó un rato, iría con el capitán a escuchar lo que deseaba decirle… ¿Por qué?, no le debía nada a ese hombre y si su reputación era buena entre los suyos solo era gracias a Kasiel que había hecho todo el trabajo sucio, era mejor dejar las cosas así… no tenia caso ni lógica molestarse con un simple humano, después de todo ahora había cosas muchísimo mas importantes que atender.

-Amai-kun… dime, si te dieran la posibilidad de elegir como seria el mundo perfecto… ¿Cómo seria?-

Desviar el tema era sensato en su mente, retomar quizás las charlas anteriores al ultimo suceso inesperado era lo mas lógico que podía hacer, el capitán seguramente le pediría que regresara pero ahora Kasiel tenia muchas razones por las cuales quedarse con los pies sobre la tierra… aun cuando extrañara el mar y navegar…

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Re: A Media Noche

Mensaje por Amaimon el Jue Sep 20, 2012 1:23 am

- Tendrás que contarme un poco más sobre tu vida de pirata.
Se acomodó el cabello detrás del oído fingiendo demencia porque ahora que el otro humano se había retirado, estaba de nuevo en esa soledad que quizás había perdido el encanto de encajar el uno con el otro. Le había tanto trabajo ablandar al ángel y ahora... bueno, le molestaba mucho ese humano, aunque seguramente si se lo comía Kasiel se enojaría con él, aunque dijeran que "les deseaban la muerte" nunca iban en serio esas amenazas, ya lo había comprobado con muchos otros humanos, quizás Elliot era una pequeña excepción a la regla pero no iba a arriesgarse, simplemente fingiría demencia y voltearía sus dispares ojos a otro rincón de la solitaria habitación, para perder un poco sus palabras, para no encontrarse con los ojos del ángel y descubrir en ellos su propia debilidad. Kasiel nunca ponía expresión a sus palabras o a sus miradas, no lo hacía muy seguido al menos, encontrarse con uno mismo sería estúpidamente fácil en esos ojos ¿Por eso le rehuían al ángel? ¿Por temor a verse reflejados en él?
- No me gusta mucho el mar, así que tendrás que contarme las partes que no tengan olas... o sal...
Ese temor era justificado, podía afirmar. Trataba finalmente de quitarle la seriedad a su voz ¡maldito pirata de mala pinta! Si ya estaba siendo amable con él, si ya estaba abriéndose un poco más con él, esas simples palabras que había cruzado con su ex-capitán habían arruinado todos sus esfuerzos invertidos en volverlo humano.

Pero terminó teniendo ese mismo tono serio, levantándose de sus piernas para sentarse de nuevo en su asiento delante del pirata. Ahora tenía un sabor extraño en la boca, quizás era producto del alcohol.
- Podemos sentir muchas cosas Murmuró también - Podemos sentir incluso más que los humanos... no somos tan diferentes si nos creó el mismo Dios... aunque ya no esté entre nosotros.
En verdad sentía la pérdida de su antiguo líder, en verdad sentía amar a su hermano y estaba a nada de arrepentirse de querer al ángel que tenía enfrente. Solo...bebió de nuevo el alcohol que el otro le había facilitado y esperó a que la felicidad volviera en ese calor que pronto invadía su pecho.
- En verdad lo extraño... el mundo era más fácil cuando no gobernaba la Reina de la Sangre... El mundo perfecto para mi es la guerra, querido Kasiel. Donde no tenga que pensar, donde cada minuto puede ser el último, donde la comida abunda y donde, si consigo regresar, haya alguien esperándome en la cama. No soy un ser muy complicado y de hecho me gustaría que todo pudiera ser así de nuevo.

Hizo una pausa en la que un largo suspiro de su parte fue lo único que llenó el ambiente, quizás ahora ambos estaban ebrios y eso era una buena noticia ¿no?
- Sin embargo en ese momento aparecen cosas como tu en mi panorama y ya no se si el mundo perfecto, si la guerra pueda verse completa sin las manchas que representan mis amigos ¿puedo llamarte así? Extraño a mi verdadero líder ¿tu extrañas el mar? ¿Extrañas a tu Capitán? Si vas a decir algo de lo que te arrepientas después ahora es el momento
Sonrió para el ángel mientras extrañaba el calor de haberlo abrazado, así que volvió a acomodar su cabello detrás de su oído y con este gesto la madera de la mesa se quebró para dejar florecer un par de pequeñísimas florecitas rojas, un regalo de parte del Abisal para su ángel, una forma de dejar que el rojo de sus mejillas pasara desapercibido y se volviera tangible.


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Re: A Media Noche

Mensaje por Invitado el Jue Sep 27, 2012 10:16 am

Quizás la cercanía con un abisal no era tan buena idea, en ese momento el ángel ennegrecido dejo hablar al otro sin interrupción y aunque aquellos iris de espada se fijaban en aquellos verdosos de los que era dueño su acompañante su mente parecía trabajar de un modo un poco mas acelerado que aquella apariencia serena que parecía demostrar al exterior. Algo demasiado extraño se producía en el interior, *Tentación* esa extrañeza en el centro de su estomago, un fuego ardiente que parecía quemar y desear dejar solo cenizas de su existencia, *Deseos* tantas impurezas de un momento a otro se visualizaban en su mente, como si alguien fuera metiéndolas buscando tentar ese ser dentro que batalla por el poderío del cuerpo del ángel negro. Sus ojos enfocaron únicamente el movimiento de aquella boca mientras escupió palabras que parecían no alcanzar a sus oídos, la voz del abisal a cada segundo parecía perderse mas en el fondo, inconcientemente y despacio fue cerrando el puño sin mucha fuerza, aquel mismo que mantenía sobre la mesa, sus ojos se cerraron y en ese momento todo en su interior parecía dar vueltas de manera abrupta.

Seria posible entonces que el alcohol lo estaba venciendo, seria entonces que ese juego de sensaciones en el interior solo eran un simple resultado de la pasada de bebidas que traía encima… no había que preocuparse, o al menos eso creyó en un principio hasta que algo pareció alertarlo, si… esta vez pudo sentirlo, esa parte en su interior ganaba terreno, sus ojos parecían por pequeños fragmentos irse colorando en una tonalidad sangrienta, sacudió un poco la cabeza, “Basta”, pensó en su interior como intentando así controlar esa parte que ocultaba con tanto recelo del resto de los seres vivientes, ¿Seria entonces que el abisal realmente tenia la capacidad de despertar ese yo tan desagradable?, hacia tiempo que el no aparecía, que no venia con sus intensiones tan alejadas de su camino así como aquella otra parte que pareció despertar hacia unos momentos anteriores a este.

Cerro los ojos, *Control* intento mantener ese ser acallado y tranquilo, pero parecía con demasiado deseos de salir, tanto que se volvía demasiado incontrolable y después de todo, esa parte seguía siendo una realidad por mas que quisiera negarlo, el lado oscuro de su condición, viviendo eternamente entre la luz de su raza y en la oscuridad en la que podría convertirse si caía ante la tentación. Pero fue inevitable, todos los esfuerzos interiores fueron completamente inútiles, “ya es tarde”.

Cuando aquel ángel ennegrecido dejo que sus parpados descubrieran aquellas esferas plateadas la sorpresa era que estas habían perdido aquel color neutro claro, y ahora eran dos orbes de un intenso carmesí, una sonrisa sutil de costado se apoderaba de su boca, todo el lenguaje corporal de su cuerpo había cambiado, parecía ser mas agresivo y comportarse de un modo sensual, una imagen bastante alejada de aquel ángel que parece vivir neutro todo el tiempo.

-El mar?... jaja, fue entretenido en su momento… pero no hay mucha emoción en los océanos, al menos no como el que tu me haces sentir en este momento…. A-m-a-i-Kun -

Sus palabras se oían un poco mas lentas al ser pronunciadas y aquel tono neutro había dejado la falta de emoción mostrándose sensual ante el abisal.

-Mm… me gusta tu nombre… Amaimon… suena algo imponente, pero… al verte no veo lo mismo que tu nombre expresa, uno al escuchar ese nombre temblaría de miedo… pero al verte el miedo se disiparía, me gustaría tener sexo contigo…-

Susurro lo ultimo mientras apoyaba la barbilla en la mano y mirada de manera lujuriosa y sensual al abisal, sus ojos parecían mostrarse mas intenso en ese color sangre mientras serpenteaban por ese cuerpo de demonio que poseía el otro.

-¿Sabes?, me gusto cuando te me pegaste cuando vino el Capitán… -

Sus orbes rojizas volvieron a los iris de él, mientras su pie se deslizaba con cuidado alcanzando la pierna del abisal y acariciarla suavemente y dejar que su pierna pasara entre las de aquel, alcanzo entonces la silla y trabo el pie en la madera arrastrando abrupto la misma hasta que esta estaba bien cerca de el. Sonrío de manera un tanto aguda, acerco su rostro al de Amaimon con impertinencia.

-Aaaah….-suspiro- hueles tan bien… quisiera lamerte el cuerpo entero…-

Siguió susurrando cerca de su oído mientras su mano se deslizo sobre la madera de la mesa y cayo “casualmente” sobre la mano del abisal, rozo con suavidad sus dígitos sobre esa piel que era capaz de resistir el ataque de las mas fuertes espadas y sonrío mirando por el rabillo de su ojo lo ojos de aquel manteniendo esa cercanía.

-¿Sabes?... yo conozco una espada que podría alcanzar tu interior….-

Sonrío mas agudo por el comentario, en este momento, Kasiel ya no era un ángel, mucho menos aquel ser neutro, el demonio en el interior de todo caído había surgido…

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Re: A Media Noche

Mensaje por Amaimon el Vie Sep 28, 2012 2:56 am

- Que te… ¿Qué?
Intentó seguir hablando pero parecía que a cada segundo su acompañante se perdía entre Dios sabía qué clase de pensamientos. Lo vio tan desequilibrado consigo mismo que llegó el momento del obvio silencio, donde solo se dedicó a contemplar la conducta errática del ángel ¿tan ebrio estaba? Procuraría cuidar mejor de sus salidas nocturnas de esa ve en adelante. Le pareció curiosa su forma de comportarse a partir de su silencio, lo había dejado hablar como siempre pero ahora se estaba quedando dormido como nunca ¿Acaso el alcohol le daba el efecto tranquilizante? ¿De aquellas veces que dormía sin más? Había a quienes los ponía felices, otros más se volvían completamente abiertos respecto a su forma de pensar y otros más se pensaban “poderosos” ante la invasión del alcohol en su cuerpo, Kasiel se dormía aparentemente.

Sus ojos se cerraron un momento y Amaimon sonrió de verlo “dormido”, de ver lo que él creyó que era el dormitar del ángel, era cómico que cayera de repente con el alcohol pero… Cuando volvió a abrir los ojos, ya no parecía el mismo Kasiel de siempre…Hasta él podía notarlo. Ya les había hablado acerca de su obsesión con los rostros de las personas ¿verdad? Pues de repente verlo sonreír malignamente, ver el cambio de color en sus ojos… era nuevo, era confuso, era sin embargo también divertido. Sonrió como reflejo de la media sonrisa que tenía Elliot en sus labios, ahora parecía que lejos de reconfortarlo, lo incitaba a probarlos ¡Sí! ¡Con una sonrisa! Bastaba solo con eso.

Se apoyó en sus codos para escuchar al ángel cuando incluso su voz sonaba diferente, ahora pronunciaba su nombre por sílabas y eso era divertido ¿A qué estaba jugando? Eso definitivamente era nuevo… tenía un par de razones para ponerse nervioso aunque esperó a ver señales de que aquello tenía un fundamento.
- ¿Qué clase de emoción?
¡Señales que no tardaron para nada! Ya tenía tono en su voz: sensual y provocativo, ya tenían forma sus movimientos: felinos y acechantes, de repente ya no era Elliot Kasiel… solo era Kasiel. A secas. Denominarlo de otra forma no era posible ya, porque estaba diciendo entre divagaciones y estupideces, cosas muy tentadoras y excitantes. ¿Sería capaz el alcohol de ponerlo así?

Se sorprendió enormemente cuando le hizo aquella propuesta indecorosa así sin más. En corto y directamente. No, ya no podía creer que era su Elliot, había oído hablar de posesiones pero eso era ridículo ¿un demonio había entrado en su cuerpo? ¿En sus narices y con ese descaro de retar a un Abisal? No… quizás “el demonio” siempre había estado dentro del ángel ennegrecido, por eso renunciaba con tanta facilidad a sus hermanos y a su gente. Pero vamos ¿acostarse con él? Si era un demonio lo haría… si era su Kasiel, seguro se arrepentiría al día siguiente y como su amigo no debía permitir eso.
¿Verdad?
- Es solo apariencia, puede desaparecer.
Dijo incrédulo todavía, refiriéndose a su forma física.
- “Amaimon” Es el nombre que me dio mi líder… Cuando tú me ves, lo que está frente a ti es solo mi apariencia humana. Pero puedo mostrarte muchas otras “facetas” si me explicas qué diablos te pasa…
Se estaba impacientando... Cambió rápidamente su tono de voz cuando jaló la silla para acercarlo a la mesa y reposar su mano con la suya. No despreció ese acto, entrelazó sus dedos con los del ángel y estiro la otra mano para acariciar su rostro. No, además del fuego ajeno, no había cosa que pudiera herir al Rey de la Tierra, no le temía a lo que fuera que Elliot se hubiera transformado, temía por el placer de hacer exactamente lo que estaba incorrecto, la emoción ante la posibilidad de tenerlo, el saber que estaba mal pero no hacer nada al respecto.
- Mi piel es… resistente, pero tiene un buen sabor.
Seguirle la corriente era lo más seguro de momento…


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Re: A Media Noche

Mensaje por Invitado el Miér Oct 10, 2012 3:59 am

Entonces como muy pocas veces aquellos iris de espada enrojecidos por el desequilibrio interno se mostraban ante los ojos del abisal, que parecía no inmutarse demasiado realmente por el cambio de personalidad.

-Ya lo se…- Dijo echando su cuerpo hacia atrás con prepotencia aunque manteniendo ese porte serio mezclado con algo de infantilismo. –Claro que se que esta no es tu forma real, no soy tan ignorante… pero de todas formas no creo que seas tan aterrador en tu verdadera forma, quizás si no te hubiese conocido, quizás si no hubiese mantenido esta charla con vos, quizás si me temblarían las piernas al verte en tu forma real… pero a estas alturas….-dijo lo ultimo con un particular tono arrastrando un tanto las vocales- creo que verte en tu forma real me terminaría excitando mas…-

Una sonrisa traviesa pero tenue se deslumbraba en su boca, sus ojos entrecerrados con suavidad e intensidad al mismo tiempo posaron su mirar fijo en los ojos de aquel abisal, su mano lentamente se elevo apenas para acariciar la mejilla de aquel aun teniendo algo de aquella cercanía…aproximo su rostro de repente aun mirando con sus ojos aquellas orbes particulares

-Verdad que te gusto A-m-a-i-Kun……-

Su rostro suavemente rozo la piel contra la del abisal a medida que sus labios se iban acercando milímetro a milímetro a su oreja, su respiración se volvía una calida caricia sobre la piel recubierta por aquella capa tan especial con la que protegía su cuerpo… aquel cuerpo que lentamente se volvía una tentación para el ángel ennegrecido , aquella forma varonil, al mismo tiempo le resultaba algo delicada, el dorso de mano acaricio el pómulo de aquel mientras sus labios aun cercanos a su oído se mantenían sellados mientras su cerebro parecía concentrarse en aquel aroma natural que desprendía por los poros de su cuerpo, sus dedos recorrieron suave su cara llegando lento y suave a su largo cuello.

-¿Qué tal si… destruimos un poco mas la lógica de nuestra enemistad?...-

Susurro suave dejando al final su labios separados un poco y su lengua suave se mostró para rozar delicado la piel…

-Es verdad….. tienes buen sabor….-


Dijo con un tono un poco mas burlón del que ya por si venia hablando desde su entrada al lado oscuro de su ser, los segundos siguientes fueron rápidos… un arrebato… impulsado por los deseos que lo convertían en un ser mas demoniaco que angelical, sujeto la mano Amaimon y se levanto tirando de aquella para parar al abisal y recostar la parte superior de su cuerpo sobre la mesa de madera, volcando la bebida que quedaba en su vaso, la botella rodó por sobre la madera hasta encontrar el borde e inevitablemente caer estallando al encontrarse con el suelo. Kasiel esta un poco mas sobre aquel demonio de tan alto rango que si quisiera liberarse tan solo un golpe le seria suficiente como para mandar al ángel guerrero a volar lejos. Sus manos sujetaban de las muñecas pero sin hacer fuerza sobre las mismas era mas como un suave roce, una forma de volver al otro sumiso con sensualidad y suavidad, ese era el juego… provocar al abisal… pensando que haría aquel.



Spoiler:
-__- aun no estoy en mi mejor momento para escribir TT_TT

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Re: A Media Noche

Mensaje por Amaimon el Mar Oct 23, 2012 12:40 am

Enarcó una ceja acostumbrado a sus ojos de diferente color, esa heterocromia que poseía no era otra cosa más que un error de la “naturaleza” de sus creaciones allá en lo más remoto de las entrañas del infierno. Pero ¿Y los ojos de su acompañante? ¿Por qué habían cambiado de color? El helado azul de los ojos de su hermano mayor que se ocultaba insistentemente en las sombras parecía incluso palidecer ante ese súbito cambio, no por lo sobrenatural o por lo terrible porque no sabía si en realidad había algo de terrible en ello, sino por lo repentino y exótico del mismo ¿Por qué tomaban otro color? Había descartado el alcohol al no poder olerlo en su aliento ahora que estaban tan cerca pero ¿Y entonces?
Lo que más le molestaba era no poder definir a ciencia cierta porqué pasaban las cosas. Ésta era una de ésas cosas que tan repulsivas se le hacían.

Así que las respuestas eran obvias: el ángel ennegrecido estaba poseído. ¿Qué recordaba el Abisal de las posesiones? ¡Ah, sí! Casi nada… relativamente no tenía idea de lo que sucedía cuando un demonio se metía en el cuerpo de otro ente porque además de que nunca lo había intentado, siempre escuchaba solo las versiones humanas, que incluían salvajes convulsiones y cabezas girando 360º mientras vomitaban todo el contenido de los estómagos de los pobres personajes que eran protagonistas de semejantes relatos de terror ¿Por qué su especie querría hacerle eso a alguien de tan buen porte como Elliot? Quizás el demonio que lo poseía no era otra cosa que un súcubo y las maneras de sacarlos a “ellos” eran deliciosas.

Escuchó entonces muy atento las palabras de su amigo, del que quería conservar como amigo, lo más sensato era seguirle la corriente para ver hasta dónde podía forzar al demonio en su interior (porque Amaimon ya había establecido que había un demonio en el interior de su ángel, quien de lo contrario no se comportaría de aquellas maneras tan sensuales… al menos no con él).
- Pues deberías temerle.
Dijo refiriéndose a su forma original, apareciendo detrás de sí mismo una de sus partes favoritas, su cola. Más similar a la de un reptil, la cola del Rey de la Tierra estaba cubierta por muy finas y delgadas escamas de un verde muy opaco que aún así reflejaban la luz, no parecían sin embargo ser tan delicadas como pudieran sonar, sino que se veían como trozos de tierra pegados uno encima del otro en una secuencia de filas, por el color era que se restaba la belleza de su armadura. Éste apéndice no se movía por su cuenta sino que respondía, como cualquiera de sus otras extremidades, al Abisal de cabello verde y para probarlo la metió entre las piernas del ángel que se volvía loco, rozándola repetidas veces contra sus muslos, como si buscara de dónde sujetarse.
- ¿Es una pregunta? ¡Por supuesto que me gustas!
Pero seguía siendo él mismo, al menos eso podía reconocérsele. Seguía teniendo esa inocencia extraña para aquél demonio de las profundidades, por lo que no podía describir con claridad su “me gustas”. Y era cierto, le gustaba su forma de ser y su amistad, quizás lo veía atractivo pero no había analizado si “le gustaba” en otros sentidos más carnales.
De cualquier manera retrocedió ante su cálido aliento sobre su oído, no acostumbrado a recibir el papel del pasivo o tratos similares, fue una reacción involuntaria y meramente fisiológica, se sentía como en una burla de mal gusto. Tragó saliva cuando sintió la húmeda lengua del otro por sobre su piel ¡Iba en serio! Aparentemente su querido ángel Elliot si estaba poseído por alguna suerte de demonio que lo obligaba a hacer aquello… o que le dejaba expresar sus más ocultos deseos.
- Si éstos eran tus deseos, solo tenías que pedirlos.

Susurró con su voz seria, aquella que se volvía grave por razones inexplicables, normalmente estando con la cabeza baja su voz era tierna pero… bueno, nunca nadie lo trataba como lo que era así que nunca tenía que usar un tono de voz que no llevara filtros de falsedad. Giró su rostro para buscar el de quien lo tenía “prisionero” y le sonrió de la misma manera que lo hubiera hecho con una comida.
Se dejó hacer durante aquél movimiento, pesaba mucho más de lo que cualquiera hubiera calculado aún tras ver la montaña de ropa que el Abisal normalmente usaba y de hecho le sorprendió que Elliot pudiera cargarlo, manipularlo en general. Levantó las manos casi cooperativo y se dejó atrapar, ladeando su rostro para pegarlo a la madera de la mesa y escuchar mejor el sonido del cristal al romperse contra el suelo, sonrió de nuevo pero ésta vez aquello pareció una orden dada por alguien más, como uno de los estereotipos que había aprendido de los humanos.
- ¿Y qué, ángel ennegrecido?
Preguntó soltándose con estúpida facilidad del agarre tan tierno de su compañero, su mano derecha se vio libre de repente, moviéndose con pequeños círculos para recuperarse de algo que no le había hecho el menor de los daños.
- ¿Hasta aquí llegaba tu plan?
Un reflejo muy brusco pasó por su mano y los bordes de sus dedos se tiñeron de negro, comenzando por las yemas hasta perderse en los bordes de su camisa y decolorándose hacía un verde brillante, aquella diestra que tenía libre se volvió garras para rasgar los hilos de los botones de la camisa del ángel y deslizar peligrosamente esa mano convertida en arma sobre la marfilada piel de su captor ¿Qué buscaba? Los demonios eran egoístas y orgullosos, generalmente dejaban una marca, incluso durante las posesiones. Eso buscaba el Abisal, algo que pudiera reconocer como “de su especie” sobre la piel de su querido Elliot, algo que pudiera explicarle aquél desesperado arrebato porque aunque no lo pareciera, se estaba asustando poco a poco ¿y qué si tenía que matarlo?

Hasta ahí llegaba SU plan...

Spoiler:
U: ....lllllllllllll no tengo perdón de los Dioses, tardé como MIL AÑOS en hacer esto....


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Re: A Media Noche

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 03, 2012 6:13 am

En ese momento Kasiel dejaba sin poder hacer mas que aquel lado oscuro que habitaba en su interior terminara dominándolo, aun cuando no le importaba mucho realmente lo que el Abisal hiciera, no parecía querer detenerse aun mas cuando aquella mano iba perdiendo su humanidad y se convertía en una garra amenazante con cortarlo en pedazos, quizás no era lo mas sabio que podía estar haciendo atacar de ese modo al abisal aun cuando este ataque no fuera con intensiones de matarlo… en este estado posiblemente Kasiel perdiera toda la lógica existente en su cabeza. Hablar no era precisamente lo que haría en ese momento, sonrió algo de costado al sentir aquella mano en su cuerpo… se notaba que el abisal buscaba algo en el.

-Si estas pensando que estoy poseído no podrías estar mas equivocado-

Dice con cierto tono prepotente y con bastante falta de respeto a aquel ser que era superior a el en todos los aspectos conocidos, bien no tendría oportunidad si el abisal decidía matarlo pero que mas daba… en ese momento poco le importaba todo en realidad.

-¿Te preocupan mis intensiones?... tranquilo no pienso hacer mas de lo que el señor abisal me permita hacer… solo quiero saborearlo un poco-

Comenta con un tono algo jocoso y sujeta la mano aquella que era mas una garra aproximandola a su boca y lamiendo de manera sensual el dedo hasta la punta afilada de su uña mirándolo a los ojos con aquellos iris de rubí entornados. Si bien no era el mismo Kasiel si seguía siendo el mismo ser y no perdía su aura por eso, se acaricio la mejilla contra el dorso de aquella mano que muchos temerían, se veía realmente interesado en llegar lejos con el al menos eso parecía.No sabia lo que abisal pensaba y si bien esto era lo que deseaba en el momento, o al menos ese lado suyo sentía la tentación de probar aquel cuerpo, no dudo en meter su cuerpo entre las piernas del abisal y rozar apenas un poco su pelvis contra su cuerpo pegándolo un poco mas, inclinando su cuerpo hacia el abisal alcanzando con su boca rozar la de Amaimon apenas, recordando por un segundo los celos del abisal cuando apareció el que alguna vez fue su capitán y quizás la misma razón que tentó al lado oscuro salir y adueñarse de su entero ser. Acaricio con suavidad su mejilla sus dígitos enseguida siguieron por su cuello y serpentearon por hasta llegar a su abdomen donde desabotono unos botones de la camisa y metió la mano por debajo de ella, sus dedos se deslizaron por su abdomen hasta el costado izquierdo y subieron hasta la altura de la cintura, sus ojos de rubí estaban fijos en esos ojos dispares tan hermosos que el Abisal poseía.

-¿Te molesta lo hago?-

Susurro con voz muy baja y algo ronca rozando sus labios contra su piel, recorriendo la extensión de ella hasta su oreja, su respiración era cálida y se aseguraba que Amaimon sintiera esta como una cálida caricia… no podía pensar en otra cosa en este momento, los deseos, esas tentaciones tan peligrosas, en verdad parecía no temer en lo mas mínimo la posibilidad de muerte que corría por su atrevimiento, quizás confiado por lo amable que el abisal se había mostrado con el, aunque el precisamente no fuera muy el en este momento. Una de sus manos todavía sostenía aquella que permanecía con su apariencia humana, mientras aquella garra peligrosa desapareció de su mente al menos no prestandole mas atención pues ahora su mano que rozaba la piel debajo de la camisa volvía a moverse serpentina por el cuerpo del abisal, esta vez deslizándose hacia abajo muy despacio apenas rozando la piel con la yema de sus dedos alcanzando al fin esa parte en particular que logro esbozar en el ángel ennegrecido una sonrisa traviesa y alargada, su mano ahora estaba sobre el miembro de aquel, rozándolo con suavidad obligandolo a soltar un alargado, suave y cálido suspiro sobre el cuello del abisal… sus iris de rubi se ocultaron tras los parpados y exhalo el aire por su nariz un poco mas fuerte, su mano seguía por el momento pasiva con suave roces en su pelvis yendo de a momentos hasta las gónadas del abisal y masajearlas un poco

Levanto su rostro, entreabriendo sus ojos para visualizar al abisal, su rostro era hermoso y sonrió con suavidad mientras soltaba aquella mano aun humana y se ponía derecho sin quitar sus ojos de los del abisal, su cabeza ladeada de un lado de otro lentamente mientras sus ojos recorrían todo su cuerpo siguiendo a aquella mano mientras la otra aun permanecía en su entrepierna con suaves roces, esbozo una sonrisa entre lo tierna y encantadora con sus ojos embelasado ante el abisal que estaba con medio cuerpo aun sobre la mesa volvió a inclinarse lamiendo suave en la pequeña parte descubierta de su abdomen y subir por sobre la camisa rozando la punta de su nariz en su garganta hasta su barbilla donde continuo con la punta de su lengua muy lento y suave hasta sus labios recorriendolo de lado a lado, ladeo su cara a un costado acomodando su boca sobre la de el aun con ligeros roces de su lengua, buscando que el abisal abriera su boca también y le dejara catar el sabor de su lengua.




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Re: A Media Noche

Mensaje por Amaimon el Sáb Nov 24, 2012 5:08 am

Arqueó una ceja lentamente dejando una feroz mirada en sus ojos para que el otro se diera cuenta de que se encontraba molesto con esa situación que se había desarrollado absurdamente entre ambos. No en sí que aparentemente estuviera poseído sino que lo dejara abajo… Bueno, podría acostumbrarse a recibir atenciones en lugar de desvivirse en darlas, como era el asunto con su hermano mayor.
- Lo que el señor Abisal te permita…
Repitió un tanto dormido, cansado de buscar una marca que demostrara que su compañero tenía salvación, lo que fuera que fuera que se lo estuviera comiendo estaba por dentro, no era algo que pudiera exorcizar con sus llamas demoníacas ni algo que pudiera expulsar del ser de su ángel porque… en teoría era algo que pertenecía a su ángel.
Así, se dio por vencido en la inútil tarea de buscar algún símbolo, alguna marca, alguna seña de la posesión en la que él creía que Elliot se encontraba. Elliot, su Elliot, aquél que había sido amable con él a pesar de sus propias naturalezas que los tendrían que haber obligado a pelear, a matarse entre ellos.

No, por primera vez notaba lo suave que era su piel, lo fácil que era deslizar, incluso sus garras demoníacas por sobre aquella superficie, lo tersa que era en las partes donde los músculos se marcaban como señal de un duro trabajo de toda una vida, lo hermoso que era ese cuerpo perfecto que como ángel poseía. Por primera vez dejaba que sus manos vagaran libres por su pecho, no buscando alguna excusa para estar ahí, solo disfrutando de aquella textura y del terrible y delicioso aroma que emanaba aquél cuerpo con los más mínimos roces de sus manos. Así era, así podía percibirlo, era terrible pero podía hacerlo, aquél ángel tenía la más deliciosa forma y seguramente también así sería su sabor. No pudo evitarlo, era después de todo el Abisal dedicado a aquello.
Se le hizo agua la boca de solo pensar en poder posar sus labios sobre aquella magnífica persona y aquello era de temer porque su saliva no era el líquido incoloro que se esperaba de todos los amantes.

No era fácil controlar a Amaimon una vez que hallaba vuelo, si se encarreraba en medio de la batalla lo que estuviera entre su fuerza bruta pura y su meta sería presa de la destrucción inevitablemente. Lo mismo ocurría de encasillarlo como lo hacía el ángel ennegrecido, podía tardar en responder, de eso no cabía duda, pero si llegaba a perderse en sus ideas, en su placer y en sus divagaciones, las oportunidades de salvación eran pocas, por no decir que nulas. Reaccionaba entonces ante las caricias del ángel de formas muy… bruscas. Se resistía a ellas al principio, cerrando las piernas para evitarle el paso pero pegando su cuerpo al del otro ante el más mínimo roce, restregando su rostro contra la mano de su Elliot al sentirla en su mejilla, respirando agitado al verlo comenzar a desvestirlo.
Escuchó su voz, seguramente que lo hizo porque aunque fuese un susurro muy leve, muy ronco, muy sexy, tuvo que haberlo escuchado, biológicamente tuvo que haberlo escuchado. Sin embargo sus respuestas fueron contrarias a la suavidad que tuvo el ángel con él, en cuanto su cálido aliento llegó a su oído pegó completamente su cuerpo a sus labios, buscando más contacto con él. La boca era una parte que le llamaba especialmente la atención, así que mientras el otro deslizaba sus manos por sobre su cuerpo, devolviéndole el favor de escudriñarlo que él antes hubiera mostrado buscando signos de su supuesta posesión, pegó su boca al cuello del ángel, abrazándolo para evitar que se alejase o que pretendiera seguir con el papel del dominante, sus fuerzas no eran nada comparadas con las del Rey de la Tierra, pero no quería hacerle daño, no todavía.

Lo sostuvo así, cerca de su boca, respiró su aire e inhaló su aroma, de nuevo se le hizo agua la boca y lentamente, muy suavemente dejó sus labios por sobre la piel del cuello de Elliot.
Un beso corto.
Otro más largo.
Y cuando no pudo contener más el desesperado deseo de probar más de su piel, recorrió con su lengua aquella dorada superficie, dejando un rastro rojizo detrás de éste gesto, hiriendo con una absurda delicadeza la piel suave del ángel, apenas una laceración, como una marca por presión prolongada causada únicamente por sus deseos de probar su piel. Su sangre. Su cuerpo. Aquél inocente deseo de ser su amigo se convirtió pronto en una arrebatadora orden que latía como loca en su pecho.
Se quejó cuando notó que aquella posición lo dejaba abajo, en el lugar del pasivo. Fue más como un gruñido… Apoyó entonces uno de sus pies firmemente en el suelo y se dio el impulso necesario para quedar sobre la mesa, acostado debidamente, envolviendo con su cola de reptil la cintura de Elliot, jalándolo hacia él, haciendo presión entre los cuerpos de ambos a la altura de sus caderas, quizás rogando por más caricias inconscientemente. Aquellos lentos movimientos lo volvían loco, lo desesperaban al grado de llegar a abrir la boca igual de lento ante aquellas silenciosas peticiones de la lengua ajena, saboreando la saliva de su Elliot, olvidando que se suponía tenía que controlarse…
Abrió sus ojos un poco más y sus pupilas se contrajeron dejando ver que si algo no andaba bien con el ángel, mucho menos lo estaba con el Abisal. Mordió la punta de la lengua de su querido Kasiel, jadeando agitado por un deseo tan básico como el de la parte poseída del ángel ennegrecido.

No era por el sexo por lo que debía preocuparse Elliot.
Era por el hambre que había despertado en el Rey de la Tierra por lo que habría de temer.

Spoiler:
U: .....llllllllllllll Creo que debí decirlo antes pero... estoy cerrando mi semestre... perdón por la épica tardanza.... No defiendo mi título pues...


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