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Un dia mas.... {Privado}

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Un dia mas.... {Privado}

Mensaje por Invitado el Mar Ago 07, 2012 1:24 pm

Esperando apacible en los jardines del su residencia, esperaba entonces al nuevo profesor, aunque claramente con la frustracion de los anteriores poco confiaba que el tiempo que aquel pasaría impartiéndole clases fuera extenso, por el contrario estaba seguro que como sus predecesores aquel a la semana se cansaría de enseñar a un ciego y partiría a nuevos rumbos, pues que tarea difícil era en realidad, que alguien que no puede leer lo que el profesor escribe, que básicamente tampoco puede escribir aprenda las cosas que aquellos enseñaban pues esto era todo hablado y el alumno no podía estudiar fuera de las clases, no podía leer un libro y quitarse alguna duda existente en su mente...

Todos esos detalles dejaban al pobre invidente siempre sin enseñante, lo que producía una gran amargura en su ser sediento de conocimientos. Generalmente siempre eran viejos hombres, que acostumbrados a la forma habitual de enseñanza no podían adaptarse al joven, y asi quedaba en la deriva de no poder hacer nada mas que vivir en la oscuridad obligada por sus ojos.

Por un momento recordó a aquel hombre de cabellera dorada que siempre le sonreía aunque también siempre había notado que con los demás era tan reacio y amargado, de nuevo las constantes preguntas una tras otra dominaban su mente que se sumergía apacible en el mar de los recuerdos, nunca podría olvidarle, tampoco con lo que paso después de aquella noche de la cual poco recordaba, su memoria tampoco había quedado impune del golpe fuerte que había recibido de parte del noble y espantado animal que intentaba desesperado escapar de las llamas de la caballeriza. entonces... sus ojos se abrieron sin poder centrar la mirada, algunas sombras dificilmente se distinguian dada la gran cantidad de luz, aquel secreto que siempre guardaría para no ilusionar a su padre, quizás eso seria lo máximo que podría ver, que prácticamente era lo mismo que seguir completamente ciego, por eso mismo amaba estar durante el día en el jardín, por que en cuanto entrara a la mansión la ceguera volvería a ser absoluta...

-Estoy cansado...-

Suspiro pensando solo en toda la situación que tenia que soportar, muy a pesar de que su cuerpo estaba acostumbrado a no ver, y que claramente no se valía de su visión para moverse, el año pasado necesitaba siempre alguien que le acompañara a donde fuera, y ahora al menos en su propiedad podía moverse libre sin la ayuda de ninguna persona, mientras conociera el terreno podía hacerlo, cosa diferente seria aventurarse a la ciudad, los ruidos se mezclaban y mareaban a sus sentidos, y siempre terminaba necesitando de alguien para transitar aquellas calles... apretó su puño entonces lo único que no podía superar era el gran malestar que sentía por su condición... incluso pena por si mismo, aunque odiara que los demás la sintieran por él.


Última edición por Xavier Zúñiga el Mar Ago 07, 2012 9:53 pm, editado 1 vez

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Re: Un dia mas.... {Privado}

Mensaje por Invitado el Mar Ago 07, 2012 7:03 pm

Tantos años... tantos, y aún aquel dolor que cubría su corazón y su alma, seguía tan latente como el primer día... aquel día en que su amado Stephen se fue... Había veces en las que se preguntaba, ¿Por qué no había seguido el mismo camino que su amor? ¿Por qué siguió viviendo...? ¿Por qué no acabó con su existencia ese mismo día?

"Porque él me lo pidió así..." se respondía al instante, mirando aquella vieja carta... aquella que aún a pesar de los años, seguía conservando perfectamente intacta. La única carta que recibió de él, y la que resultó la más dolorosa de todas... Había días en los que se perdía por horas apreciando cada una de las palabras allí escritas, cada curvatura de su hermosa caligrafía, sonriendo tristemente al pensar cuantas veces Stephen se quejaba que era él quien poseía la caligrafía más perfecta de los dos... "Que gran mentira...tú siempre fuiste mejor que yo..." murmuraba él, besando aquel valioso papel con amor.

Tantos años... Tantos y aún sin consuelo alguno.

Los días comenzaban a parecerle monótonos y aburridos, y quizás fue precisamente por eso que aceptó aquel nuevo trabajo... Él no solía mezclarse con los de clase alta, mucho menos con nobles. No se acostumbraba a aquel mundo cubierto de tanta hipocresía, de tanta falsedad... No estaba acostumbrado a aquellas miradas llenas de desdén, cargadas de indiferencia... y odio. Aquellas personas sin corazón, no eran de su agrado, y por eso les huía, por eso los evitaba, a pesar de que él poseía una fortuna casi comparable al noble más importante de la región. No quería ya palabras vacías, no quería volver a ser juzgado por nadie... Ya no quería sufrir más... Su corazón ya no resistiría eso.

Sin embargo, esta vez no pudo negarse al pedido de aquel adinerado burgués que le visitó días atrás en su propia residencia. Vio el dolor en su mirada, la desesperación que cubrían sus palabras... Ese hombre debería amar demasiado a su hijo, para haber sido el mismo quien viniera a requerir sus servicios, a pesar de saber que él jamás aceptaba trabajar para los adinerados de la región. Él prefería enseñar a los niños sin recursos, a esos pequeños que como él habían nacido con la estrella de la pobreza... Más este caso era tan diferente. Tan especial. El hombre le contó la triste historia de su familia, el triste destino que había sufrido su hijo años atrás, y ya no pudo negarse. Ese joven le necesitaba, y él le ayudaría sin importar nada... Las diferencias sociales ahora quedaban completamente relegadas.

Con aquella convicción que le caracterizaba, se presentó el día pactado en aquella lujosa residencia, donde unos amables empleados le recibieron de la manera más cordial. Vestido de la manera más sobria posible, como era su costumbre, caminó aquellos amplios y laberínticos pasillos, sin prestar realmente demasiada atención a nada. Su mente estaba centrada en conocer a su nuevo alumno... a su alumno especial.

-"Allí está el joven..."- le dijo la señorita que le acompañó todo el trayecto hasta los amplios y vastos jardines de la propiedad, a la cual despidió con una sonrisa, provocando sin saberlo, que la niña se sonrojara un poco. A veces ni él mismo era conciente de los provocaba en las mujeres, como su interés jamás había estado en ellas, ese tipo de cosas le pasaban desapercibidas.
El sol brillaba hermosamente, y el dulce aroma de las flores que adornaban el lugar, parecieron envolverle apenas puso un pie sobre el césped. La suavidad de éste bajo sus pies cuando caminó hasta el chico, le deleitó muchísimo, e incluso pensó que sería agradable alguna vez caminar descalzo por él, mas sacó aquella idea de su cabeza al instante, el no estaba allí para ese tipo de cosas, él había ido con una misión muy diferente. El joven se encontraba de espaldas, apenas sus cabellos oscuros quedaban a su vista. Fue cuando le faltaban apenas unos pasos para llegar hasta él, cuando escuchó aquella frase escapar de los juveniles labios de su nuevo alumno. Su voz le había resultado algo... triste.

- ¿Apenas llego y ya está cansado, joven?- musitó con su tono de voz profundo y respetuoso, aunque con aquel deje de amabilidad que siempre tomaba cuando se dirigía a los niños a los cuales enseñaba. - Eso es una mala señal... Pues pasaremos muchas horas juntos, y no quisiera terminar por agotarlo...- divertido sonrió, a pesar de saber que el chico no podría verlo, pues muy bien se había informado sobre su situación. Realmente no le sorprendía si el chico no tuviera ánimos de recibir su visita, pues sabiendo lo poco amables que habían sido sus predecesores, al irse así como así a la primera dificultad para enseñarle, no le culparía si él menor hubiera perdido las esperanzas de aprender... Con él sería diferente, pues sin pecar de soberbio, él sabía que lograría hacerlo, aunque le costara años y años, no se rendiría.

-Un gusto conocerle, Joven Zúñiga. Mi nombre es John Langford, y como le habrán dicho, soy su nuevo tutor... - hizo una leve reverencia con la cabeza, pues a pesar de quel chico no pudiera verle, eso no quería decir que él no mantendría su buena educación ante todo. Posó los libros que cargaba sobre la mesa donde reposaban un par de tazas y una tetera, seguramente a la espera de su llegada.- Pues bien, antes que nada, es su turno de conocerme...- habló dulcemente y antes de sentarse frente al muchacho, se acercó a él y tomó su mano, la cual llevó a su propia cara para que el chico pudiera delinear sus rasgos. - A partir de hoy le enseñaré muchas cosas... Pero la principal, le enseñaré a leer... ¿Le gustaría poder volver a hacerlo?-

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Re: Un dia mas.... {Privado}

Mensaje por Invitado el Mar Ago 07, 2012 9:52 pm

Fue tan inoportuna aquella voz, interrumpiendo la paz en el aire obligo al joven invidente a dar un pequeño brinco en el lugar, siguiendo igualmente sentado... no supo bien que decir realmente, lo había escuchado quejándose sin haber comenzado ya con las clases, que inoportuno era el profesor, aunque a los pocos segundos poco le había importado, gracias al natural hecho que seguramente pronto lo abandonaría como lo hizo el resto, era ya sabido que el joven desdichado no tenia salvación alguna en su pensar y su depresión mas que mejorar simplemente lo gobernaba mas día a día...

-Lo l..lamento...-

Algo avergonzado que mal comienzo aquel con su nuevo profesor, debía de arreglar las cosas, pero pensando y pensando no pudo evitar oír entre palabrerías lo ultimo que dijo, fue como si sus ojos cobraran vida de nuevo, aquella tristeza que parecía sobrecargar su alma se esfumo en el aire como si nunca hubiera existido, se puso nervioso eso era seguro solo podía soñar con volver a leer algún día, nada mas, y ese hombre le acababa de decir que le enseñaría a leer, era como la gloria, el sabia de un método para los ciegos, pero nunca encontró quien pudiera enseñarle aquel milagro.

-¿¿¿¿De...de.... verdad???????? ¿¿¿¿leer???.....-

pronuncio dudoso virando su rostro era claro que el hombre estaba detrás de el, pero simplemente no pudo enfocar en que sector se encontraba precisamente, apoyo su mano al borde del materias donde se encontraba sentado, errando la misma al sostenerle y seguir de largo llevo al joven de cara al suelo, los nervios realmente le comenzaban a comer por dentro de un modo animal, la vergüenza lo mantuvo un rato en el suelo respirando profundo, por primera vez agradeciendo estar ciego para no ver el rostro del profesor que fue testigo de tan poco cuidado de su parte.

Se puso de pie, de un segundo a otro, y se acerco con seriedad hacia donde creyó que estaba aquel hombre, como era de día y la luz era muy buena llego a vislumbrar una silueta que parecía masculina, era claro que no podía ser mas que el profesor, así que tomo las manos que parecían extrañamente rígidas...

-Discúlpeme por mis tonterías, puede llamarme Xavier... aaa.... espero poder aprender mucho de usted!!!-

Dijo el joven con una sonrisa animado, sin notar por culpa de los guantes que llevaba en sus manos la razón de aquellas manos tan rígidas y era entonces que el muy tonto se podría decir no se dio cuenta que en realidad estaba parado frente a una de las estatuas del jardín, de hecho si era la de un hombre fuerte que se encontraba con las manos juntas y extendidas, le comenzó a parecer muy extraño y se acerco un poco, ahora si lo suficientemente cerca como notar que eso que estaba ahí no era mas que la estatua que tenia detrás de donde estaba sentado antes, por fin su rostro se encendió en rojo al darse cuenta, hacia tiempo que no pasaba por esas cosas, por que ahora? por que en este momento tan crucial?... que le estaba alterando los sentidos como para convertirse en tan estúpido ser?... lo había olvidado, se estaba valiendo de sus ojos, de las sombras que con ellos podía llegar a ver con tanta dificultad. No era la primera vez que lo intentaba, y siempre terminaba del mismo modo, haciendo el ridículo frente a quien estuviera cerca, la vergüenza lo mantuvo callado un rato hasta que soplo un poco de aire con fuerza.

-Es una estatua ¿verdad?.............-

Pregunto cabizbajo con su voz llena de vergüenza, cerrando por fin sus ojos almendrados y valiéndose nuevamente de sus instintos que ahora tan normales para el, sintió el aroma de las flores, pero había uno nuevo uno que nunca antes había sentido con su olfato, si ahí no le pegaba a que era el profesor, se encerraría en su cuarto y no saldría hasta que inventen un modo de que las personas puedan hablar desde diferentes países sin moverse de sus casas...{?}.

Se quito los guantes y ahora si tomo las manos del hombre, "al fin... igual tierra como quisiera que me tragaras por completo"... pensó mientras agitaba las manos de su profesor.

-Olvide lo de recién, por favor... entienda me encuentro nervioso, hacia mucho tiempo que no tenia un profesor, espero poder cumplir sus expectativas y ser un buen alumno!!!...-

Hizo una reverencia sin soltar aquellas manos, aquel hombre olía bien, era un aroma especial, diferente a los viejos que habían ido antes que aquel, sus manos eran suaves... nada típicas en un hombre que generalmente la piel era sin duda era mucho mas áspera que de las mujeres, sin embargo aquella suavidad en el tacto era imposible no sentirla siendo que tenia tan desarrollados sus sentidos que era, muchísimas veces, realmente insoportable... incluso el calor y el frió se sentían con mas intensidad que cuando veía, o al menos eso era lo que el recordaba de cuando sus ojos eran sanos y el alguien normal como todos los demás.

-Sus... manos son muy suaves...-

Se le escapo en voz alta sin percatarse ni un poco de aquello, su corazón latía salvaje ante la emoción por la que pasaba, seria que por primera vez realmente tendría un profesor capaz de enseñarle algo?... lo que fuera... no le importaba, el necesitaba eso, no tenia muchas cosas que realmente le importaran, la música era su vida prácticamente pero no en lo único que quería centrarse, quería poder saber todo lo que fuera posible para no ser ademas de un anormal un tonto ignorante, no por que temiera lo que pensaran los demás, ese miedo lo perdió hacia mucho ya, pero si le importaba lo que el mismo pensaba de si, si seguía como ahora perdería todo, esa pasión por las artes, el deseo incluso de vivir, su mente necesitaba estar ocupada hasta que su ser pudiera entonces tener el suficiente valor de aceptarse a si mismo a pesar de todo.

-Por favor, le ruego se arme de paciencia y me enseñe todo lo que sepa...-

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Re: Un dia mas.... {Privado}

Mensaje por Invitado el Miér Ago 08, 2012 7:25 pm

Ciertamente pudo ver aquel brillo que pareció iluminar los juveniles y bellos ojos de aquel muchacho, pudo notar la facilidad con que sus palabras habían llegado a su corazón y la aparente felicidad que le causaron. Sonrió para sí, observándole con aquella infinita amabilidad que poseía, sintiéndose a la par feliz por haber sido capaz de lograrlo con algo tan simple. En ese momento se preguntaba como aquellos profesores que le predecieron, no habían sido capaces de ayudarle... Ese chico tenía ganas de aprender, y con ello era suficiente... Habían sido muy crueles, sin dudas, para dejarle de la manera que se enteró que le dejaron. Suspiró apenas, sacando al instante aquellos pensamientos nada productivos de su cabeza, ahora sólo debía centrarse en su nuevo alumno.

- Es verdad... - asintió, con su tono bastante dulce para alguien a quien acababa de conocer, pero no podía evitarlo, siempre se comportaba de la misma manera con aquellos a quien enseñaba; le encantaban los niños, y no podía ver de otra forma a ese joven frente a sí. Era un niño a pesar de que su cuerpo fuera casi el de un hombre adulto. Era un niño que se sentía perdido en aquella inmensa oscuridad y al que él, lograría sacar de allí... al cual le haríaa ver el mundo tal y como era; hermoso y lleno de sueños... - Primero te enseñaré a leer, y luego, con un poco de práctica, también a escribir...- Sonriente, quizo acercársele más, pero no pudo cuando le vió levantarse... o mejor dicho, intentar hacerlo, pues al segundo vio como su alumno se precipitaba al suelo. Eso le sobresaltó, y asustado porque el muchacho se pudiera haber lastimado se acercó para tomarle en brazos. Sin embargo, se detuvo a la mitad de su acción, notando como el muchacho respiraba pesadamente, sintiéndose un poco avergonzado, supuso, por lo que había pasado.

"Será mejor para él que lo haga solo..." se dijo a sí mismo. No es que no quisiera ayudarle, en realidad se moría de ganas de hacerlo. No le gustaba ver que sus alumnos se lastimaran , ni mucho menos que se sintiesen avergonzado por algo que no era realmente su culpa, los accidentes pasaban; pero sabía también, que si lo hacía... quizás podría herir su orgullo, pues si él estuviera en lugar del muchacho, se sentiría un inútil si alguien le ayudara en algo que bien sabía que podía hacer... Prefirió mantenerse al margen, sabía que el muchacho podría levantarse solo, y seguir adelante. Sonrió ampliamente cuando finalmente lo hizo, sintiéndose feliz por el chico.

- Ten más cuidado la próxima vez, mi niño... Te necesito entero para mis clases...- musitó amablemente, manteniéndose en su sitio, dejaría que el muchacho se guiase por el sonido de voz para encontrarle. Si lo que el padre del chico le había contado era cierto, aquel joven debería acostumbrarse a aquella ceguera, pues al parecer no tenía cura... Una especie de angustia le estrujó el pecho al pensar en eso; viéndole así de joven... con esos ánimos que unas simples palabras de su parte le causaron, le hicieron reprochar una vez más la acción de aquel dios al que su amado Stephen respetaba... ¿Por qué si era tan benevolente como las escrituras decían, y como aquellos sacerdotes en su iglesias de plata y oro repetían cada domingo, ¿cómo era que permitía que cosas tan injustas como éstas pasaran? ¿qué podía haber hecho ese muchacho como para merecer semejante cruz sobre sus hombros?

Sus ojos azules se bañaron de una tristeza inmensa, y por un momento fugaz, agradeció que él no pudiera verle... No quería que pensara que le tenía lástima, pues no era así... él tenía cierto rencor hacia aquellos seres todo poderosos que permitían que cosas tan injustas como esas le pasaran a las personas buenas e inocentes, como consideraba era Xavier...

Su mente se había perdido tan profundamente en sus cavilaciones que no se percató de los nuevos movimientos del menor, hasta que éste hizo aquella nueva exclamasión, tomando las manos de aquella estatua que tan alejado de donde él estaba parado estaba. ¿Cómo había sido posible que el chico se dirigiera de manera tan segura hasta allí, tan convencido de que allí era donde se encontraba? ¿Acaso él podía....? Una disparatada idea revoloteó por su cabeza en esos efímeros segundos en los que se mantuvo callado y escuchó al joven, quien al parecer se había dado ya cuenta de su ''error''.

Cuando él estuvo en Francia, donde fue que aprendió aquel nuevo método para la enseñanza de personas no videntes, fue que conoció diferentes tipos de casos de ceguera; algunos habían aparecido desde el momento del nacimiento, y otros , como Xavier, habían perdido la vista debido a un accidente... Generalmente, muchos de los casos que se parecían al de Xavier, los pacientes podían ver siluetas o sombras... ¿Sería ese el caso de su alumno? Si fuera así, ¿Por qué el muchacho no habría dicho nada?...

"De seguro me estoy adelantando a los hechos... y quizás él sólo se confundió" se dijo a sí mismo sacando aquellas conjeturas sin sentido de su mente, para luego caminar hasta el muchacho, quedando a penas unos pasos detrás de él. - Lo es...- se refirió a la estatua- No te averguences, Xavier... Un error lo tiene cualquiera- quizo tranquilizarle, observando como ahora se dirigía hasta donde él le esperaba con las manos extendidas de la misma manera que estaba la estatua con la que antes le hubieran confundido.- Aunque debo decir que... me siento halagado, me has confundido con una obra de arte muy bella...- apreció con detenimiento aquella estatua que adornaba el jardín. Representaba sin dudas a un hermoso hombre griego, fuerte y valiente supuso por la postura que representaba... - Muy bello sin dudas...- susurró, y volvió su atención al muchacho frente a él, notando recién ahora la diferencia entre sus alturas. No parecía ser tan alto estando sentado... ahora notaba que le sobrepasaba por varios centímetros. Se perdió por breves segundo apreciando el rostro de su alumno, acariciando con su dulce mirada aquellos rasgos bellos que le formaban. Lamentó no poder ver con más detenimiento que antes el color de sus ojos, pues ahora los mantenía cerrados... De seguro ese muchacho tendría muchas pretendientes, de seguro las muchachas solteras de la villa morían por ser elegidas por él para matrimonio. Sonrió quizá algo paternalmente ante ese pensamiento.

- ¿Uhm? Muchas gracias... supongo...-respondió el ahora un poco apenado por aquel comentario del joven, no estaba muy acostumbrado a ese tipo de halagos... mucho menos de un hombre, aquello nunca estaría bien visto. Sintió que sus mejillas se tornaban apenas de un tono rosado.-Pero déjame decirte, que tú me pareces un joven muy apuesto... Sólo deberías sonreír más, y ...¡Pobres padres! Verán como sus hijas caen rendidas a tus pies...- comentó en tono divertido, olvidando al instante aquella extraña sensación que le recorrió cuando Xavier halagó sus manos. - Espero ser yo quien cumpla tus expectativas, mi niño... Espero que te sientas a gusto conmigo, y seamos amigos ¿Vale?- respondió aún sonriente, acercándo su mano al rostro del menor y acariciandole la mejilla como si en vez de un adolescente de dieciocho años, incluso más alto que él, se tratara de un niño pequeño

- Bueno, ya que las presentaciones ya han sido hechas... ¡Empecemos con la clase!- al momento ayudó al joven a volver a sentarse en la silla que antes ocupara, y atrajo la otra que había allí, para quedar luego sentado él también, a menos de unos centímetros de su alumno. - Primero que nada, quiero que me cuentes un poco de ti... ¿Cuales son tus gustos o pasatiempos? Cuéntame un poco de ti... Me gustaría conocerte un poco más antes de empezar a enseñarte. Todos me han contado mucho de ti, pero prefiero que seas tú mismo el que me cuente las cosas...- habló mientras tomaba uno de los libros que había traído, y lo posaba sobre su regazo- A cambio, puedes preguntarme lo mismo... Antes que ser tu profesor, como te dije antes, me gustaría ser tu amigo.- posó su mano sobre la del chico, y la presionó apenas un poco de manera reconfortante- ¿Te gustaría la idea?-

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Re: Un dia mas.... {Privado}

Mensaje por Invitado el Jue Ago 09, 2012 3:27 pm

Era un hombre diferente a los que habían estado frente a él en la misma posición, aquellos apenas si saludaban educadamente y solo tiraban sus lecciones sin explicar mucho realmente, pero este hombre mostraba un carácter mas benévolo que los antecesores de su puesto, su voz era dulce y varonil, la de un hombre no tan grande como aquellos viejos eran, hablaba con esa tonalidad tan apacible que le era llamativo, no titubeaba en ningún palabra que pronunciaba, no decía nada era un sonido melodioso que penetraba sus oídos y lo llenaba de tranquilidad, no había ningún muro ni tampoco el frío helado de relación profesor alumno, simplemente era demasiado agradable para él, alguien como esa persona… quiso poder verlo, por un segundo en su cabeza cruzo la idea de querer ver su rostro aunque sea un segundo, las voces siempre eran para desconfiar, pues ellas salían expedidas desde la garganta, podían sonar tan bellas pero los ojos escondían las verdades tras ellas, no debía olvidar que aquel hombre estaba ahí por que su padre le pagaba un buen dineral, no había persona en el mundo que fuera desinteresada en realidad, todos eran iguales… pero aquel suave gesto que tuvo sobre su rostro, fue agradable… sonrojándose un poco a pesar de mantener ahora una seria postura frente al mas grande.

-N…no me gustan las chicas… así que, por mas que sonría y me vea encantador no tengo intensiones de acercarme a ninguna con esas intensiones, me gusta mas la presencia de un hombre que el de una mujer-

Sin problemas como siempre escupía lo que por su cabeza pasaba de manera inmediata como si no analizara demasiado nada, aun menos que estaba declarando formalmente que le gustaban los hombres y no las mujeres.

-Usted es muy amable, muy diferente a los otros profesores, espero nos llevamos bien, y mientras me enseñe algo y yo pueda aprenderlo aun a pesar de mi condición siempre cumplirá mis expectativas, espero aprender mucho de usted señor-

Hizo otra leve reverencia con la cabeza ahora sus ojos permanecían cerrados, si los abría temía que escasísima visión entorpecería sus sentidos de los que se ha valido por tanto tiempo, mas del que hubiera deseado, ¿Cuántas noches había llorado la pena que crecía fuerte en su interior? Llorado en silencio para que su padre no se preocupara mas de lo que ya estaba, siempre tan pendiente de el, llegaba tantas veces a sentirse una molestia para todos, ¿Cuántas veces pensó en terminar ese sufrimiento arrebatándose la vida el mismo? ¿Cuántas veces pendo en escaparse de su hogar tan lejos como pudiera y no causarles mas problemas a las personas?... era muy difícil entonces dejar atrás todos aquellos pensamientos que lentamente lo hundían mas en su desesperación, pero quizás el hombre que ahora estaba frente a el, fuera la luz de aquella esperanza perdida… tan amable… tan extrañamente atrayente aun sin poder verlo.

Se quedo parado escuchando el sonido de su voz moverse, el sonido de la silla arrastrar la tierra por debajo, si tan agudo era su oído que era capaz de reconocer hasta ese tipo de sonidos, camino unos pasos extendiendo su mano hasta que esta choco inevitable contra la silla que amablemente el profesor dejo tan cercana a el para que no tuviera que buscar demasiado, el viento soplaba con toda su amabilidad, siempre con cariño acariciando las piles de las personas que tenían la suerte de sentirlo, se sentó al fin bien derecho y con la postura de cómo si un noble fuera, con esas ropas elegantes que su padre siempre le diseñaba exclusivamente para el, si, aunque su vida había caído en desgracia dejándole ciego, también tenia los momentos en los que pensaba en todo lo bueno que tenia su vida, su padre y madre lo amaban a pesar de su incapacidad, daban todo por el aunque el pensara que eso era una molestia para ellos, los empleados siempre eran amables y asistían su persona sin imponer queja alguna… el alimento nunca faltaba en la mesa, siempre tenia ropa que lo abrigara del frío, un techo que lo cubría de la cruel lluvia… el joven burgués sonrío al recordar todas esas cosas hermosas en su vida…

-¿De mi?.... no sabría por donde comenzar, tuve una vida normal hasta que quede ciego, después de eso todo se complico bastante… me cuesta aun trabajo poder moverme sin tener que molestar a los demás, a veces es incluso muy molesto tener que pedir que me guien al baño, me hace sentir inútil… por eso intento siempre no salir mucho de la residencia, aquí puedo ser mas independiente, pero si voy a otra casa o incluso en las calles de la ciudad siempre necesito a alguien conmigo… en verdad le agradezco que aceptara ser mi profesor… quiero poder aprender cosas, poder ser mas independiente, no quiero hundirme en la ignorancia por culpa de mi condición…-

Dijo el chico algo avergonzado por las palabras que decía, no solía hablar mucho de esas cosas pero si el profesor le proponía algo tan interesante no podría decir que no y pedirle que se limite únicamente a enseñarle, poder hablar con alguien era muy agradable, y no sentía que le costara hacerlo con aquel hombre, por el contrario se sentía tan cómodo con él…

-Entonces ¿Le gustaría responder su propia pregunta?... siento curiosidad por saber mas de usted.-

Pregunto el joven alentando al mas grande contar su historia aunque el contara mucho, ni dijera demasiado sobre ella, la verdad que no recordaba ya mucho de muchas cosas y de aquel hombre no estaba dispuesto a hablar con nadie, pues ese fue siempre el gran secreto de su vida.

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Re: Un dia mas.... {Privado}

Mensaje por Invitado el Lun Ago 13, 2012 4:18 pm

John se alegró de sobremanera que aquel joven, que se había convertido en su nuevo alumno a pesar de pertenecer a aquella clase social que tanto detestaba; no se haya sentido intimidado con él apenas conocerse. Era cosa común que los niños, generalmente, tendieran a desconfiar de sus nuevos maestros, a los cuales siempre trataban con recelo e indiferencia. No los culpaba realmente, pues la mayoría de los académicos solían ser bastante fríos y cortantes con ellos también, o con cualquiera de sus alumnos. Ingluso él lo había vivido en sus épocas de estudiates, y era por eso, justamente, que él no lo era... él se había prometido desde muy joven, no sólo enseñar lo que sabía a los niños, sino hacerlo de manera amable, cariñosa incluso; pues para un niño su profesor representaba un modelo a seguir... y por supuesto él no deseaba que sus alumnos terminaran por convertirse en cubos de hielo insensibles, como lo eran sus padres o abuelos. John estaba convencidísimo, que si las personas fueran tan siquiera un poco más amables con los demás, apenas un poco serviciales y desinteresadas, las cosas serían mucho mejor en este inmenso mundo, dominado por la maldad y la codicia.
Y era por eso también, que él no cobraba por sus servicios... o mejor dicho, sí, lo hacía; más no de la manera convencional. Él prefería que aquel dinero se recaudase y se diera como donativo para las iglesias de la villa; ese dinero sin dudas le vendría estupendo a la casa hogar, que había en esos lugares para los niños huerfanos, o ''bastardos'' como los llamaban los desalmados nobles y burgueses. Nunca le había gustado esa palabra... tantas veces se la habían repetido de pequeño... tantas veces más se las pronunció aquel que se suponía era su padre...

Ensimismado en sus pensamientos, el profesor no se percató de lo que aquella leve y amable caricia de su parte, había causado en el menor, pues si lo hubiera notado en un instante hubiera apartado la mano y se hubiera puesto igual, o más nervioso que el chico. Cosa que pasó al intante que éste le replicó a sus palabras...
¿Ha-Había entendido bien? Ese... Ese chico... ¿Su alumno le había confesado que prefería a los hombres por sobre las mujeres?. John se quedó prácticamente de una pieza ante aquello; sus ojos se abrieron desmesuradamente, y se había quedado sin habla por unos segundos, apenas abriendo y cerrando la boca sin saber qué decir realmente...

- Q-Que te... - carraspeó un poco para recuperar su tono de voz tranquilo, el cual había desaparecido completamente por unos momentos. - Que te guste más '' la presencia'' de un hombre, que el de una mujer, no quiere decir que algún día ellas no te interesen ¿No?- dijo con una risilla nerviosa, sin saber realmente que argumentar ante aquello. No sabía en verdad si alegrarse o ponerse aún más nervioso de lo que se sentía ahora, el saber que quizás su alumno tenía el mismo tipo de ''inclinación'' que él... Aunque bueno, en realidad a él sólo le había atraído Stephen, y nadie más, ya sea hombre o mujer. Nadie más logró llamar su atención...

- Bueno, eso no importa...igualmente. Las chicas morirán a tus pies, quieras tú o no~- bromeó un poco más para disimular un poco, y retomar el aambiente jovial de hacía un momento. Escuchó entonces lo que el joven le dijo, lo cual no hizo más que confimar sus sospechas con respecto a sus antecesores... Sintió algo de molestia hacia ellos, pues no podía concibir la idea de que le hubieran tratado de esa manera, y más encima, haberle abandonado al primer problema que haya surgido a la hora de enseñarle... Insensibles, realmente... insensibles, sin corazón. - Muchas gracias por tu confianza, Xavier... Y como tú antes me pediste que te llamara por tu nombre de pila, tu puedes hacer lo mismo, puedes decirme simplemente John cuando estemos solos los dos... ¿Si?- sonrió y miró a joven con unos ojos tan cálidos y amables, que quizá si el chico lo hubiera visto, se hubiera sentido más que incómodo; eso sin contar que al ver la reverencia que le devolvía, no pudo evitar posar aquella mano que había acariciado su mejilla, sobre sus oscuros cabellos, para revolverlos un poco. - Empecemos, entonces...- murmuró más para sí, que para él, antes de ayudar al muchacho a sentarse y hacer lo propio frente a él, apenas unos centímetros.

- ¡Veo que no me equivocaba! Tu sonrisa es realmente muy bella... reitero, deberías hacerlo más seguido- musitó como si nada apenas vio al muchacho esbozar aquella delicada mueca. Él por su parte también sonrió, mientras posaba alguno de aquellos libros que había traido, sobre su propio regazo, apoyando sobre ellos una de sus manos para que no se cayeran. - No debes sentirte inútil por algo como eso..- replicó al más joven luego de oír parte de sus historia. - Es normal que si no conoces el camino, pidas ayuda. Pedir ayuda no es malo, lo digo enserio. Incluso yo lo hago. ¿Me crees si te digo que los primeros días en mi nueva casa me perdí en más de una oportunidad? Mi ama de llaves me tuvo que guiar de nuevo a mi dormitorio dos o tres veces ese día...- rió ligeramente, tornando su conversación un poco más amena. - No temas pedir ayuda, si es que la necesitas. Y esto también lo digo para mis clases, no quiero que te quedes con dudas nunca, yo estoy aquí para ti... No temas preguntar todo lo que quieras, yo intentaré responderte siempre, y satisfacer tus dudas... O por lo menos las que estén a mi alcance.- sonrió. - Con respecto a salir de tu residencia... Yo creo que igualmente deberías hacerlo, te hará bien recorrer un poco esta bella villa... Si quieres, puedo ser yo quien te acompañe. Tengo en mente visitar varias de las catedrales de aquí, para alguna de mis clases... así que vete haciendo a la idea que saldremos a caminar juntos. - posó su mano sobre la de Xavier, y le regaló una suave y más que nada reconfortante caricia. - No te hundirás en ella, yo no permitiré que eso pase.. Lo prometo.


La verdad se esperaba aquel tipo de pregunta por parte de su alumno, pero no quizás de manera tan concisa y directa, no pensó que el chico quisiera saber precisamente de su vida... Su vida.. ¿Podía considerarse como tal aquella amarga serie de acontecimientos que le ocurrieron desde su nacimiento?

- Pues yo... - comenzó a decir, pues no pensaba ser descortés con el joven que tan bien lo trataba, y que tantos ánimos tenía de aprender con su ayuda- Bueno, yo nací en Londres y allí me crié hasta más o menos los doce años de edad. Mi madre era una de las criadas de un adinerado noble de la zona. Yo tenía la misma edad que el único hijo de éste hombre...- no podía ni siquiera llamarlo '' mi lord'', ese hombre no merecía su respeto ni después e muerto...- Nos criamos juntos... Él se llamaba Stephen...- Aquel nombre saliendo con una dulzura de sus labios, una dulzura completamente mezclada con tristeza... con dolor. Esperaba que Xavier no lo notara, pues no podía evitarlo, era la primera vez en años que hablaba del tema. - Él y yo eramos muy buenos... amigos. Y por eso, su padre nos envió ( a pedido de Stephen, por supuesto), a estudiar juntos a Cambridge. Yo como verás- sonrió- Me incliné al magisterio... él a economía. - hizo una pequeña pausa para respirar, perdiéndose casi sin darse cuenta en viejos y hermosos recuerdos de esos días. - vivimos allí varios años, incluso terminamos nuestras colegiaturas, y seguíamos allí. Fue hasta la muerte de mi madre que volví a Londres, y bueno... ´Me hice cargo de varias funciones en aquella mansión, mientras él se hizo cargo de todo lo relacionado con su fortuna, ya que su padre enfermó... Luego de unos meses éste último murió y...- Un fuerte nudo se formó en su garganta. Le costaba horrores continuar con la historia, sin que algunas lágrimas recorrieran sus mejillas... - Y, bueno... Stephen murió también ... unos meses después que su padre. - suspiró- Y cuando ello pasó, dejé Londres y viaje por varias ciudades, hasta que decidí asentarme en Villa de Rose... y bueno , aquí me tienes - intentó sonar alegre, más no pudo hacerlo del todo. Recordar a Stephen siempre le resultaba doloroso...

Luego de unos momentos de silencio, en los cuales acomodó sus ideas, y sacó aquello que le hacía mal de su mente, miró nuevamente al menor con una renovada sonrisa. - Bueno... Por hoy es todo de presentaciones, mañana seguiremos ¿Vale?- revolvió una vez más los cabellos de su alumnos, para luego tomar los libros que cargaba, los cuales comenzó a hojear.- Dime Xavier... ¿Escuchaste alguna vez sobre el nuevo sistema llamado "Braille"?- aquel nombre pronunciado con un francés perfecto, como todos los idiomas que manejaba.- Si lo escuchaste nombrar, ¿Sabes de que se trata?- inquirió, mientras sus propios dedos acariciaban aquellas perforadas hojas que formaban uno de los libros que cargaba sobre su regazo.

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Re: Un dia mas.... {Privado}

Mensaje por Invitado el Miér Ago 15, 2012 1:42 am

El tono de su voz era diferente a cualquiera que habría escuchado viniendo de un adulto, parecía mas jovial de lo acostumbrado que su padre solía contratar para que le enseñara, se pregunto en su mente como se vería aquel hombre, el color de su cabello, de su piel o mismo el de sus ojos, como seria el movimiento de su boca al hablar, las expresiones en su cara, o sus facciones… sentía una enorme curiosidad por aquel hombre tan amable y cordial, un profesor que se diferenciaba mucho del resto sin duda y por la misma razón que seguramente se destacaba de entre todos ellos…

-No… a mi me gustan los hombres, las mujeres son chillonas, aburridas, además que no me atraen lo se por que he estado con algunas y no despiertan nada en mi, en cambio los hombres son diferentes, prefiero acostarme con uno de ellos que con una dama-

Y ahí va el ciego de mierda, soltando palabras como si estas no fueran nada, cuando en realidad esas mismas lo harían ver frente a su profesor como un ser aberrante, un pecador… pero no le encontró importancia a ese hecho, por alguna razón tenia la extraña sensación de que podía confiarle cualquier cosa a Jhon… cosas que quizás nunca hablo con nadie, era muy extraño lo que el mayor producía en el interior del menor y encima apenas hacia unos minutos que lo conocía.

-….g…gracias………..-

Pronuncio con dificultad agradecido por las palabras halagando su sonrisa, le hubiese gustado poder devolver el gesto pero era imposible, entre su condición y claro los nervios que ahora se mostraban, mientras sus pómulos se tiñeron de un suave rojizo, soplo un poco de aire con su boca a su flequillo para apartarlo un poco, estando realmente sin saber que hacer o decir…

-Su sonrisa… debe de ser también hermosa, al menos puedo asegurar que su personalidad lo es… me gustaría poder verlo si debo de ser sincero-

Aclaro el joven virando el rostro a un costado, aunque algo inconciente quizás por la pena, ¿Cómo podía pasar esto? Apenas lo conocía y en su interior una atracción comenzaba a nacer hacia el profesor, quizás fuera esa amabilidad que poseía lo que confundía su cabeza a tal punto…

Pero Jhon además de esa diferencia en su voz con aquellos profesores, también lo tenia en su tacto, sin duda su piel era muy suave tanto que lograba poner nervioso a Xavier, nerviosismo fuerte que latía en su interior, no era incomodo, por el contrario le resultaba demasiado agradable, incluso hasta excitante, aquella mano que acaricio la propia sintió tentación de tomarla, pocas veces tenia tal impulso con otra persona, pocas quería de verdad poder ver con sus ojos y admirar a otro ser humano, pero conciente que esto quizás solo era algo que provocaba aquella extraña amabilidad, comenzó a pensar que tal vez aquel hombre sentía pena de su condición, lo que bajar por completo a su cabeza a la tierra y apartar su mano lento pues tampoco quería faltar al gesto amable del otro.

-Pero es muy molesto tener que estar dependiendo de otros todo el tiempo, no poder valerme completamente de mi mismo como cualquier otra persona lo haría me molesta.-

Eso era algo que jamás podría superar y aun menos aceptar, el siempre había sido desde pequeño muy independiente, y tener que caer ahora en la dependencia absoluta en algunos casos era algo hasta vergonzoso para él

-Pero me gustaría… ir a caminar con usted y recorrer la ciudad, en verdad seria algo realmente agradable, eso si… además de la catedral y eso, ¿Podría algún día llevarme a una cantina?, se que no es algo apropiado para pedirle, pero tampoco puedo pretender que una criada lo haga, ya hace mucho que no visito una… y quiero en verdad poder disfrutar de la música y el jolgorio que rodea esos lugares, es algo que siempre despeja mi mente, y aun mas importante que todo eso, una fuerte bebida que caliente el cuerpo-

Era cierto que el no bebía no hasta que cumplió los 17 años, donde comenzó a tomar junto a su padre, aquel solía llevarlo a la cantina de vez en cuando a pasar momentos divertidos, incluso había tratado de que su hijo tuviera sexo con una prostituta a lo que claramente el burgués se negó completamente… Su padre era un hombre muy abierto mentalmente en algunas cosas, y desde aquel incidente ambos se habían pegado mucho uno al otro, su padre siempre se preocupaba demasiado y solo quería que su hijo pudiera tener una vida normal como los demás aun cuando sus ojos estuvieran cegados… por lo que solía llevarlo en el pasado a muchos lugares. Ahora todas aquellas salidas estaban interrumpidas, el trabajo de su padre era codiciado por las damas ricas de la nobleza, y siempre estaba lleno de trabajo muy atareado como para poder seguir llevándolo de paseo como lo hacia apenas unos meses atrás.

Entonces escucho la voz agradable de Jhon que comenzaba a contar su historia, sintió curiosidad en una parte, donde le dio la impresión de que la voz se escucho dudosa en la palabra, mas por el momento no dijo nada, aquel había perdido a su madre y no solo eso, después de un tiempo también perdió a aquel hombre llamado Stephen… la duda se acrecentaba con los segundos, aun cuando aquel hombre había cambiado el tema y le hablaba de sistema Braille, claro que lo conocía, había escuchado de él, pero nunca habían encontrado a un profesor que supiera del mismo por lo que quizás ahora entendía mas por que su padre había contratado a este hombre a pesar de su juventud, el sabia que su padre no era tonto, y el tonto tampoco no era, la mayoría de empleados en la casa eran mujeres, y los pocos hombres todos grandes y brutos, que generalmente trabajan en la caballerizas ese tipo de hombre desagradable que a cualquiera le haría asquear con solo oírlo, esas cosas le decían que su padre sabia de sus gustos tan particulares, y después de todo el tampoco era alguien que ocultara mucho sus gustos.

-Si se algo de él, es un sistema que se creo para que los ciegos como yo pudieran leer a través de los dígitos… siempre me intereso, pero hasta ahora, nunca habíamos encontrado a nadie que supiera de él… me alegro que lo mencionara, igual lo supuse cuando dijo que me enseñaría a leer, aunque no sabia si quizás era ese método o era que habían sacado uno nuevo… debo admitir que estoy algo falto de información de la actualidad-

Ya su curiosidad lo estaba matando, y se preguntaba si quizás su profesor tendría cierto parecido con él mismo, Xavier no estaba acostumbrado a callarse lo que pensaba, y aun menos si tenia dudas sobre algo… por lo que sus labios se abrieron y las palabras comenzaron a salir

-¿Stephen era su pareja?... o ¿Usted estaba enamorado de él?-

Dijo sin problema con una semi sonrisa en su boca mientras su rostro estaba algo virado a un costado muy levemente creyendo que miraba al profesor, quizás uno de los defectos de ser ciego claro, no estaba seguro si realmente su rostro se dirigía a él pero eso tampoco importaba en este momento.

-Disculpe la pregunta, no pretendo ofenderlo, pero… en verdad me da la impresión que usted y ese hombre eran mas que simples amigos como menciono, lo se por que dudo en clasificar su relación con él… ¿También le gustan los hombres Jhon?...-

Su postura se vio algo un poco mas cambiada, quizás mas segura, si estaba con alguien que pudiera entender ese sentimiento al que muchos llamaban pecado seguro seria que entonces se llevaría mejor con el profesor, y aun, estaría mas cómodo en su presencia pues si había algo que le molestaba mucho era siempre tener que lidiar con tipos que consideraban aquello como algo asqueroso y tener que aguantarse comentarios ofensivos y callar, el no se permitiría avergonzar a su padre por lo que era, ya tenia suficiente con el hecho de estar ciego.

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Re: Un dia mas.... {Privado}

Mensaje por Invitado el Lun Ago 20, 2012 7:17 pm

Realmente... realmente aquella nueva confesión le cayó como una roca de una tonelada sobre la cabeza. No sólo por el significado de la misma, sino por la desfachatez con que el menor lo había hecho. Los ojos de John se abrieron enormes cuando eso pasó, nunca se hubiera esperado que su nuevo alumno tuviese sus mismas ...' inclinaciones'; y más que eso, que estuviera tan seguro y orgulloso de ellas. Por un momento sintió admiración por él, porque defendiese sus gustos de aquella manera tan ferviente, que sus convicciones fueran tan fuertes, pero al instante se arrepintió de hacerlo, pues pensó que aquello quizá podría traerle problemas al joven... y él muy bien sabía que tipo de problemas. La sociedad no estaba preparada aún para ese tipo de ''gustos'', era demasiado cerrada todavía, y no sólo eso, sino que era realmente agresiva. El profesor no quería ni imaginar que podrían hacerle aquellos fanáticos del 'decoro y las buenas constumbres' si se enterasen, y un miedo atroz le llenó el pecho, al pensar que podrían no sólo lastimarle sino, incluso, matarle.

- Ya veo...- susurró, y se acercó al joven, para susurrarle al oído algo que sólo los dos debían oír. - Xavier... -dijo con su voz grave y tranquila, pero aún así seria, que daba a entender que no bromeaba sobre lo que diría.- Debes tener más cuidado al hablar de estos temas, ¿Sabes?. - hizo una pequeña pausa, mientras posabe nuevamente su mano sobre la del menor.- Hay mucha gente que no entedería lo que acabas de decirme, y quizás lo tome como algo 'anormal', tu sabes a que me refiero ¿Verdad?- presionó un poco más la mano del chico, y acarició con otra su mejilla, delicada y castamente, como un adulto lo haría con un infante.- Y la verdad es que... no quisiera que ese tipo de gente te lastimase... Así que, por favor, no hables de esto con cualquiera. Yo guardaré tu secreto, puedes estar seguro que jamás saldrá de mis labios. Pero, procura ser más precavido... ¿Si?- Sonrió, para luego volver a su anterior posición.

La verdad era que a él no le molestaba el hecho de que a Xavier le gustasen los hombres, aunque bueno... quizás sí se le hacía un poco extraño...Nunca antes había estado con alguien que se hubiera declarado ''Sodomita'' * por motus propio, a pesar de serlo. Ese tipo de práctica era del tipo que se llevaba a escondidas, y él muy bien lo sabía, porque lo había vivido con Stephen por muchos años, y quizás hasta hoy en día seguirían de la misma manera, si el malvado destino no s lo hubiese arrebatado de aquella manera... Bajó la mirada por unos instantes, en los que recordó las crueles palabras de aquel que era padre no sólo de su amado Stephen, sino que era también el suyo... recordó todos aquellos insultos, como aquel viejo había dicho que merecían la muerte, que estaban enfermos... que le diría a las autoridades, y que les llevarían a la horca por pecadores... Apretó los puños con fuerza, y su mirada por un momento se mostró agresiva, pues no quería que eso le pasase a su nuevo alumno, él era aún muy joven, no merecía vivir más desgracias en su vida, no merecía sufrir más.

Las ''gracias'' que le dio el más joven con respeto a su comentario sobre su sonrisa, sacó al profesor de sus profundas cavilaciones, y borró completamente su adusta expresión, reemplazándola por una completamente abochornada, cuando el chico le devolvió el cumplido, diciendo que si su sonrisa era como su personalidad, debería ser hermosa. - Eres muy amable...-respondió, sintiendo que sus mejillas se tornaban de un leve tono carmesí ante las palabras del menor. ¿Que quería verlo, decía? ¿P-Por qué...querría verle? - Pero creo que te decepcionarías de mí... no creo compararme con lo que piensas de mí... mucho menos con lo que dices de mi sonrisa. - John era demasiado humilde, era un tipo de persona que jamás se había creído suficientemente bueno, y era por eso justamente, que a pesar de su edad, de sus conocimientos, incluso, él seguía estudiando, seguía perfeccionándose. Jamás sería suficientemente bueno... ¿Y bello? Pues eso no se lo creería nunca. Según él, él carecía de belleza, él era una persona común y corriente, lo cual no era así, pues siempre había llamado poderosamente la atención no sólo de mujeres, sino de hombres, a pesar de que él jamás se diera por enterado.

-No deberías sentirte así, Xavier...- habló con aquel tono compresivo y conciliador que sólo él podía poner en el momento preciso, no sintiéndose ofendido porque el otro alejase su mano al decir aquellas palabras.- Es cuestión de tiempo para que te acostumbres, pronto podrás hacer casi todo por ti mismo. He tenido muchos amigos que han pasado por lo que tú, y han salido adelante. Créeme... Además- sonrió amablemente- Yo estoy aquí para ayudarte ¿recuerdas? - Por primera vez el mayor se jactó de su habilidad, pero no por soberbio, ni mucho menos, sino porque sabía que no se rendiría hasta lograr ayudar a su nuevo alumno.

- ¿Cantina?- repitió, abriendo los ojos como platos ante aquello, pues la verdad no se lo esperaba para nada. - Pues... Creo que...- titubeó en dar su respuesta en un principio, pensando si aquello sería realmente acorde para él joven... Lo veía tan pequeño... Aunque bueno, para John todo aquel que fuera unos tantos años menor que él, eran unos pequeños niños. - Aunque no estoy muy de acuerdo con que consumas esas bebidas, prometo preguntarle a tu padre... Pero sólo si él me da su aprobación, te llevaré hasta ese lugar. - Hacía años que no pisaba un sitio de esos, mucho menos que se relacionaba con las personas de ese modo tan ''especial'' en la que trataban las personas en esos lugares, donde todo estaba permitido, en especial para lo hombres.

Agradeció el silencio con que el muchacho escuchó su historia, el respeto con que le trató en todo momento, a pesar de que él había negado bastantes detalles de la misma. Xavier era un chico agradable, sin dudas. Muy educado, y seguramente cariñoso... a pesar de que quizás lo ocultase detrás de esa imagen de niño serio. Sólo le faltaba entrar en confianza, no sólo con él, sino consigo mismo. El chico debía aprender a confiar más en sí mismo, pues John estaba seguro de que si lo hacía, conseguiría salir adelante más rápido de lo que creía.

- Veo que estás informado...- musitó luego de ser él quien escuchase al más pequeño, con respecto al tema del sistema Braille. - Pues, como bien dijiste, el sistema Braille, es uno por el cual las personas no videntes pueden aprender a leer, y también a escribir, pero ésto es un poco más complicado. -comenzó con su explicación sonando como un profesor tal vez por primera vez. - ¿Sabes que Louis Braille perdió la vista casi a la misma edad que tú? - comentó al pasar.- Bueno, como decía, el sistema esta fue creado a base de un sistema militar, que servía para transmitir mensajes por medio de un alfabeto ideado especialmente para él. En un principio constaba de ocho puntos, más luego Braille lo cambió a seis, y lo simplificó. La forma de leerlo es simple... sólo es cuestión de memorizar todos los tipo de combinaciones que existen y que conformar el alfabeto. - tomó la mano del muchacho, y la posó sobre una de las hojas del libro que él cargaba sobre su regazo, haciendo que así que éste comenzase a familiarizarse con el tema. - ¿Sientes las diferencia de los relieves?- guió los dedos del menor sobre las primeras líneas perforadas. - La ausencia o presencia de puntos, indican la letra o la frase que tienes en frente... Esta por ejemplo...- e hizo delinear un pequeño grupo de puntos- Esta es la "A". - sonrió, y dejó que el muchacho sintiese por sus propios medios. - ¿Quisieras que te mostrara primero como se escribiría tu nombre?-


Estaba demasiado entretenido enseñándole al joven lo que sabía sobre aquel sistema, que nuevamente no se vio venir aquello que poco después le preguntó el menor. Su cuerpo pareció paralizarse entero, y sus ojos azules se clavaron entre temerosos e incrédulos en Xavier. ¿Cómo había el muchacho llegado a esa conclusión tan de repente? ¿Cómo es que...? - ¿Por qué quieres saberlo?- fue lo primero que le salió en respuesta a lo que el otro preguntó, dándose cuenta poco después que él mismo se había traicionado al decir aquello, pues al no haber negado desde un primer momento, al no haberlo hecho de forma segura, había dado a entender que el chico tenía razón en su deducción... Y la verdad era que la tenía, y completamente. - Es complicado como para explicarlo...- suspiró poco después, bajando la mirada de manera triste, y sin saber como continuar en verdad. ¿Pero quién sabría como hacerlo? ¿Cómo podría contestarle sin decir nada al respecto? Todo era demasiado complicado como para decirselo así como así... ¿cómo decirle que no solo eran amantes, que no sólo era novios o pareja? ¿Cómo decirle que encima de todo eso eran hermanos, medio hermanos en realidad, pero familia al fin y al cabo? ¿Cómo explicarle a aquel niño que lo de ellos era aún más prohibido de lo que creía?- Pero si... Sí, le amaba...- dijo un murmullo... - o más bien le amo aún... - casi inaudible...

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Re: Un dia mas.... {Privado}

Mensaje por Invitado el Miér Ago 22, 2012 4:11 pm

Aun cuando no pudiera ver, sus sentidos se habían desarrollado de sobre manera, aquel ser que solo podía ver en su imaginación tuvo un tono de voz un tanto extraño, algo serio… pronto un sonido alerto al joven burgués, aquel hombre se estaba moviendo, pronto su respiración rozo gentil contra su piel, sus ojos que habían estado cerrados se abrieron de par en par, una proximidad extraña que causaba sensaciones raras en su interior, aun cuando el tono de su voz fuera serio… ¿Qué era eso que ardía en su interior?... ese fuego intenso que parecía invadir su ser por completo, susurro… “Susúrrame así siempre”… pensó en un desliz dándose cuenta de su propio pensar y sonrojarse al respecto, sintió la mano posarse sobre la suya, que hombre tan dulce… que particular ser había terminado por tener como profesor, aquel se preocupaba por él, ¿Hacia cuando tiempo que alguien no se acercaba de aquel modo?... el ritmo del corazón se aceleraba era uno de esos momentos que se guardaba por la eternidad… segundos…”no corran mas…” pensó pidiéndole al tiempo que quedara estático con aquellos dos así… le gustaba… tan pronto, ¿Tan pronto?.... ¿Por qué su mente se llenaba de pensamientos como aquellos?, quizás la ímpetu de su edad, tal vez su debilidad por el deseo codicioso de sentir a un hombre así de cerca… aun cuando no pudiera verlo, juraba que aquel era realmente hermoso.

-Seré… mas cuidado…so…-

Sus respiración no llegaba a ser exagerada pero si algo profunda y aletargada, su mejilla se pego a la del mas grande y aspiro el embriagador y delicioso aroma de ese hombre, su mano tembló por un segundo… quiso tomar la de su profesor, quiso sentirlo mas cerca aun… su piel era suave, demasiado suave… su mejilla parecía no tener una sola arruga, se pregunto cuantos años tenia aquel hombre, un profesor joven… era una tentación demasiado grande para su ser, su cuerpo ha sufrido de abstinencia desde su adolescencia por sus gustos “extraños” que lo alejaban de los placeres de una mujer, y lo acercaba a la aberración de encontrar aquel placer solo en cuando un hombre lo acompañaba… era inútil que lo negara era inútil fingir que no… su profesor con tan poco tiempo ya comenzó a agradarle mas de lo debido.

-Muchas gracias por preocuparse por mi, pero no tiene por que hacerlo… puedo asegurarle que no me ocurrirá nada, pues es la primera vez que tengo el valor de confesarlo frente a alguien…-

Dijo con una sonrisa mientras el mas grande se alejaba, fingiendo quizás que por su interior no pasaba nada en realidad, cuando este estaba enloquecido… se pregunto si aquellos labios serian tan suaves como la piel de su mejilla, si aquellos ojos serian intensos como en su mente se imaginaba, mordió su labio inferior sonrojándose un poco, cerro el puño y sin darse cuenta viro el rostro a un lado.... lo deseaba… deseaba a ese hombre, ¿Por qué tenia que pasar aquello? Ahora tenia que autocontrolarse siendo que aquel era su profesor, le enseñaría a leer eso era demasiado importante para el, le llevaría a recorrer la ciudad… ¿Seria que solo era amable por su condición?... si esa persona fuera así naturalmente siempre, bien podría enamorarse de él.

Pero tanto pensamiento lo elevo por las nubes de su actividad cerebral cayendo de golpe a la realidad al oír entonces la voz del mas grande, y aunque concentrarse por el momento le costaba un poco debido a que su mente le estaba jugando una mala pasada interna intento enfocarse completamente en lo que decía, y no en el sensual y amable tono de su voz..

-Si lo se profesor, es un problema normal supongo que cualquiera en mi condición tiene, aunque hayan pasado unos años me cuesta aun acostumbrarme después de pasar una infancia viendo al mundo como es, pero la verdad es que mis sentidos han mejorado mucho puedo oír cosas que antes no, puedo sentir los aromas con mas fuerza que en el pasado, es realmente sorprendente el mecanismo humano, hasta mi piel es mas sensible que antes y todo se siente diferente, los sabores son mas penetrantes… sabe… aunque he perdido mi vista, también he ganado mucho por ello, nunca había sentido las cosas como las siento ahora, es una forma diferente de verlas… supongo…-

Una sonrisa cautivadora se expreso en sus labios finos, una expresión apacible y agradable como a pocos le solía dedicar, se sentía muy a gusto con su nuevo profesor supuso entonces que solo debía controlar sus hormonas que se habían alterado con tanta facilidad… aunque en este momento muriera por volver a sentir la suavidad de su piel

-No creo que oponga ninguna resistencia jajajaja el quiere que conozca a una mujer sea como sea… que pierda mi virginidad y me convierta en hombre…-

Suspira algo agobiado y un poco con aquel rojizo tono en la piel sobre sus pómulos perfectos, río un poco avergonzado por aquella confesión.

-Aun no me he animado a decirle a mi padre que no siento atracción por las mujeres, no quisiera causarle mas penas de las que ya de por si por mi tiene que pasar… quizás debería soportar estar con una mujer y darle gusto..-

Dijo aquello ultimo con un tono de medio de asco, realmente las mujeres le desagradaban pensar en estar con una le daba mucho asco, uno que no podía controlar aunque nunca supo en que momento paso que sus gustos cambiaron de aquella manera, su cuerpo parecía rechazarlas de manera natural, quizás si lo sabia, desde aquel hombre, desde aquel demonio de cabello dorado había perdido el interés por completo en la figura femenina por las que muchos hombres caían vencidos de rodillas al suelo, oprimió sus labios entre si algo sonrojado al recordar a aquel y viro su rostro un par de veces, al sentir el aroma de una tarta que probablemente estaban cocinando en la residencia, seria que el almuerzo estaría próximo…

-¿De verdad?, no tenia idea de eso… solo conocía el nombre de aquella forma de lectura, pero no estoy tan informado en realida…..d….-

río un poco apenado por su ignorancia al respecto, pero aquella pena creció al sentir la mano del otro de nuevo tomando la suya “¡¿Cuanto mas piensa tocarme?!, me estas matando Jhon…” pensó en ese momento mientras sentía los relieves de aquel libro abrió los ojos y comenzó a mover sus dígitos tocando aquellos puntos, casi como memorizándolos, se sentían tan claros que no notarlos era imposible para él, una sonrisa apareció en su boca otra vez… estaba feliz… pronto podría volver a leer, eso lo llenaba de un jolgorio que no podía ser explicado. Elevo el rostro con sus ojos abiertos sin darse cuenta que su rostro estaba directo al del mas grande, aun cuando su mirada se notaba perdida, sonrío y asintió feliz de poder sentir los relieves hasta los ojos se humedecieron un poco de la felicidad.

-Gracias…-

Dijo con mucha suavidad alzando su mano y alcanzando el hombro de aquel… deslizo sus dedos por el ancho de este alcanzando su cuello no era algo que hiciera con intención de nada, en realidad, alcanzo su rostro y ya teniendo una mano en este era mas fácil guiar su rostro y su otra mano que sujeto de la otra mejilla…

-Eres mi salvador… Jhon…-

Susurro con la mano que se ocultaba de la visión de la casa, quizás para lo único que el cieguito no parecía ser muy boludo... acaricio con el pulgar sobre la piel y sonrío… para alejar sus manos lentamente manteniendo la ancha sonrisa en su boca.


-Lo sabia por eso me siento cómodo contigo, por que sientes igual a mi, es la primer… bueno la segunda que conozco a un hombre que comparte mis gustos…¿Por eso me dijiste todo aquello?... ¿Te hicieron daño Jhon?...-

Pregunto con un poco de tristeza en su mirada, ya su tono al hablar de aquel sonó algo triste… pero no quería oírlo así, le gustaba su voz, era como las música mas fina y elaborada para sus oídos… estaba muy interesado en el, pero el mas grande parecía ocultar una gran pena detrás de tanta amabilidad…. quizás aquello fue lo que lo animo a tomar tal atrevimiento, aunque no lo conociera realmente… Sus mano volvió a buscar su rostro quería tener un gesto amable con el como el lo tuvo anteriormente… mas su mano olvido donde estaba el rostro y termino picándole el ojo al pobre profesor.. Con cara de WTF? Se quedo paralizado por lo que paso.

-Lo siento mucho Jhon….!!!!!-

Dijo acercándose un poco pero terminando por resbalar al levantarse, el ciego si era medio torpe…y cayendo sobre el profesor y el envión del cuerpo mandándolo de espalda al suelo con silla y todo… su camisa se desarreglo un poco y dejo ver en su abertura una de las cicatrices que había provocado el fuego.

-Lo siento….-

Dijo haciéndose a un lado… apenado… repitiéndose en su mente que era un idiota… un gran idiota… trago con duro la saliva haciendo que la nuez de Adán se moviera amplio de arriba a bajo… para terminar por reír por la situación entre los nervios de su torpeza y las sensaciones que despertaba aquel hombre en él.

-Soy muy torpe aun..-

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Re: Un dia mas.... {Privado}

Mensaje por Invitado el Dom Sep 09, 2012 5:38 pm

Algo muy extraño le pasó cuando su mejilla rozó la del menor.. Algo que no supo explicar con claridad... Una especie de estremecimiento, que si no fuera por su alto poder de control, hubiera terminado en un sonoro suspiro, uno que no hubiera podido explicar realmente, como tampoco podía explicarse a sí mismo las causas de aquello....

¿Qué le pasaba? Y ¿Por qué había sentido algo así?, es lo que se preguntó mentalmente, mientras se alejaba del joven, intentando mostrarse imperturbable como siempre, más no siendo así para nada... Por un segundo, el contacto con aquella piel, tan suave, tan cálida y juvenil, se sintió tan... tan parecido a lo que sentía con 'Él' Aquello que nunca había sentido con nadie más, fuera hombre o mujer... esa especie de cosquilleo en su pecho, que parecía extenderse a todo el cuerpo, como una llama silenciosa que le consumía por dentro...

Asustado por sus propias sensaciones, el profesor intentó retomar con el tema anterior: La enseñanza de Xavier. Completamente concentrado estaba en eso que por un momento, aquel dulce sonrojo que coloró las mejillas ajenas, como hicieron las propias, al enterarse que él había sido el primero al que le contaba sobre sus gustos... Aquello por alguna razón, le hizo sentirse nervioso, abochornado, sin razón realmente. Pero ¿cómo evitarlo? El joven había confesado que él era al primero que se lo decía, y eso denotaba que le tenía muchísima confianza... mucha más de la que nadie le hubiera tenido nunca. Y quizás eso, a pesar de todo, le hizo sentirse orgulloso...

Sonrió a sus palabras, a su explicación sobre como su nueva vida, le había enseñado otras cosas, cómo a prestar más atención a cosas que antes no les daba importancia; y quiso responderle, mas no pudo hacerlo, cuando aquella sonrisa tan hermosa por parte de Xavier le paralizó completamente.... Era tan hermosa, tan brillante, que parecía encandilar sus ojos azules con aquella simple mueca. Ese chico era hermoso, más hermoso que cualquier otro que hubiera visto en tantos años, y le dio pena... si, ciertamente le dio pena, pero no aquella pena compasiva que todos seguramente le tendrían, sino que le dio pena que el mundo no pudiese ver aquella belleza única y esplendorosa, como ahora él la veía. Pues muy bien enterado estaba, John, que aquel chico contadas veces salía de su residencia, y muchas menos que las veces que salía, eran las veces que sonreía o interactuaba con los demás...


Él cambiaría eso... Él haría que Xavier tuviera la vida que se merecía, que pudiera desarrollarse como quisiera.... Que fuera feliz, como obviamente merecía... Y para eso, debía comenzar con enseñarle lo más básico, como lo era en este caso: Leer.

- No creo que debas decírselo... Tus gustos.. son algo tuyo, y que él no tedría por qué saber... y mucho menos, juzgar- Aquella respuesta pareció salirle del alma, aquella que pareció un calco de lo que le había dicho años atrás a su amado Stephen... Una opresión en su pecho, le hizo arrepentirse al instante de haber pronunciado tal cosa. - Lo siento, no debí opinar sobre eso...- murmuró, pasando sus dedos por sus propios labios, apartando el rostro a un lado, como antes había hecho el chico, aunque aquello John no lo había notado siquiera, pues en su mente miles de incógnitas aparecieron, cuando sus pieles se habían tocado de aquella manera tan...cercana.


Aunque todo aquello lo olvidó completamente, cuando se centró finalmente en lo que sabía hacer: enseñar. Su mano había tomado con total confianza la del joven, quien a pesar de que pareció sorprenderse, no hizo que el mayor se detuviera. - ¿lo notas...? es muy fácil reconocer las letr...- se detuvo abruptamente en lo que pensaba decir, percibiendo recién allí la cercanía de sus rostros, lo cálido de la respiración ajena entremezclándose con la suya de manera extrañamente agradable. No pudo evitar sonrojarse visiblemente ante eso, y su mano pareció temblar, amenazando con dejar caer el libro que sostenía entre sus dedos. -Uhm... - carraspeó un poco , intentando disimular aquello que sintió... - No tienes que... darlas.- y nuevamente la sorpresa le embargó, cuando Xavier le tomó de esa forma, y sonrió para él, pues estaba más que seguro que lo hacía para él... algo se lo decía. - Quiero ayudarte... -murmuró apenado, sintiéndose algo tonto realmente por sentirse así. ¿Acaso no era él allí el mayor, el más experimentado de los dos? ¿Entonces porqué se comportaba de esa manera tan tonta??- no es ... p-para tanto...- dijo nerviosísimo por la forma en que ahora el chico le tomaba... la calidez de su mano sobre su rostro, la cercanía de su cuerpo.. ¿Por qué su corazón latía con esa fuerza? ¿Por qué el aroma dulce del menor parecía hipnotizarle?

Con turbación verdaderamente visible se alejó del chico, sintiéndose extraño... como nunca en mucho tiempo. Quizás por eso, se le hizo tan fácil el hablar de su pasado , el contarle cosas a él que nunca había contado antes a otra persona. - Me lastimaron como no tienes idea...- confesó nuevamente con tal facilidad que a él mismo sorprendía enormemente, y desconcertaba de igual manera.

¿Quien habría sido aquella otra persona?- se preguntó por un fugaz instante el moreno profesor, más prefirió no exteriorizar su cuestionamiento. - Personas con pensamientos retrogaradas como los que temo que te lastimen, me arrebataron lo que más amaba...- sonrió tristemente, bajando a la par su azulina mirada- o más bien... una sola persona, fue capaz de hacerlo. Una persona que en realidad fue en primer lugar la culpable de que Stephen y yo nos conociéramos.... y naciéramos, incluso...- sus anterior frase muriendo en un susurro prácticamente inaudible....

el momento se tornó incómodo, pesado y triste, y a John no le gustó para nada, pero al instante fue nuevamente el chico el que le sorprendió, y logró que empezara a reír sonoramente, a pesar de que le hubiera picado un ojo , y poco después le hiciera caer. - Jjajajaja Tranquilo, Xavier... - le dijo apaciguando su risa, la cual nació sincera de su garganta apenas notó la torpeza de los dos: la del menor al tirarle, y la de él por no saber como caer correctamente o reaccionar a tiempo siquiera. Había gemido levemente, de dolor al impactar contra el suelo, pero aquello alejado quedó al instante en que su voz profunda se llenó de diversión- Creo que ambos somos medio torpes no crees? - le dijo y acarició su mejilla sonrojada con delicadeza y... ¿cariño?.

Fue recién allí que se percató en la posición que se encontraban, la nueva proximidad de sus humanidades... Se sintió nervioso de nuevo ""¿!Por qué?!?! " exclamó su mente, desesperada por saber la razón.

- Ngh~~- gimió levemente, cuando él se apartó, pues el chico sin querer rozó cierta parte de su profesor, la cual parecía gustosa por la cercanía del chico. Eso avergonzó aún más al académico, quien se incorporó tan rápido como pudo, quedando sentado ahora sobre el césped. - C-Creo que... uhm...- no supo que decir para cambiar los aires tan 'caldeados' que había entre ellos, y aquello no se debía precisamente a una pelea, sino más a todo lo contrario. - D-Deberíamos entrar... ya c-comienza a hacer frío...- ¡¡mentiroso, y mil veces mentiroso!! ya que por dentro sentía un calor abrasador cubrirle, un calor que le asustaba y gustaba a misma cantidad... ¿Qué le estaba pasando?

- Te ayudaré a entrar, Xavier...- dijo y tomó al chico por los hombros, apenas se acercó a él, notando recién allí aquellas horribles cicatrices... Las cuales por un impulso inexplicable, delineó con sus dedos, regalándoles una caricia suave- Eres un chico muy fuerte... - le dijo de repente- Sufriste todo esto tú sólo... y sigues adelante...-musitó aún acariciando el pecho del chico apenas , como si temiera romperle.

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Re: Un dia mas.... {Privado}

Mensaje por Invitado el Sáb Sep 15, 2012 6:51 am

Xavier desde muy chico siempre había sido alguien que no solía confiar mucho en las personas y pocas veces esa confianza de parte del mas chico era ganada, pero ese hombre tenia algo particular un aire diferente su voz era marcaba la suavidad de un hombre gentil y considerado, su esencia era diferente a todas aquellas con las que él se había relacionado, que extraño, no lo conocía, no hablo con él mas de unos minutos pero algo dentro… en su interior… despertaba lentamente, cada vez que su voz resonaba en el aire y esta era captada por los oídos de Xavier su atención era completamente atraída, en su cabeza se vio a si mismo como alguien infantil, como un niño que se interesaba en lo prohibido y siendo prohibido en mas de un sentido sentía la ímpetu jovial de cometer pecados y dejarse llevar.

Claro que era extraño, claro que no podía comprender aquella sensación repentina, el siempre desconfiado joven de todo lo que le rodeaba ahora se mostraba no solamente confiado a aquel básicamente desconocido, si no que también atraído por éste de una manera inexplicable, quizás solo era por que a aquel parecía también compartir aquel gusto tan particular, y encontrar a hombres de con ello era algo por de mas difícil, siendo entonces que Xavier en primer medida no solía hablar de esas cosas con nadie mas que quizás con la empleada que solía asistirlo la mayoría de las veces y que con el tiempo fue ganando su confianza, ella era claro empleada desde hacia años y por pedido de Xavier fue con ellos desde España a Inglaterra.

Sin embargo, aun seguía con aquel pensamiento de querer ver a ese hombre, durante los sucesos ocurridos noto su voz en mas de una ocasión algo nerviosa… incluso percibiendo el nerviosismo de a momentos, esas cosas las había aprendido a ver sin ver realmente, se pregunto si quizás tal vez era él quien lo ponía nervioso… si quizás entonces aquel profesor tan amable tenia algo mas que un simple interés solidario, o ¿quizás solo era el nerviosismo de tener cerca de alguien que con esa incapacidad? Pensar, siempre es malo pensar de mas… cuando el dijo que lo habían lastimado por dentro se sintió mal, una extraña punzada que amenazo su corazón y le provoco un sobresalto, no quería preguntar sobre eso, o mas bien… si quería hacerlo, quería saberlo todo de ese hombre… en verdad quería, pero no se animo a preguntar temía entonces que si lo hacia el profesor pudiera sentirse incomodo con eso o incluso molestarse con él por meterse en donde no debía.

Aun seguía sentado en el suelo, pensativo… recapitulando cada escena en un mente como se la imaginaba, volviendo a la ultima de estas, la cercanía en ese momento era tan corta, la voz de su profesor resonó nerviosa… no había dicho en el momento, pero aquel roce particular cuando se aparto lo había sentido, no comento de el por que si lo hiciera quizás pondría en un momento vergonzoso a ese hombre además que no tenia caso tampoco… se había quedado sentado por que aquel contacto sumado a la anterior cercanía y esa proximidad de ciertas partes de sus cuerpos lo había excitado un poco, mas el nerviosismo que demostraba en su voz, intentaba calmarse temiendo que si se dejaba llevar y hacia lo que pasaba de a momentos por su cabeza el profesor terminara por salir corriendo y debía entonces ser sincero, que si eso pasaba y el profesor se iba y no volvía mas seria realmente triste en muchas formas, perdería a alguien que parece comprender “eso”, perdería a alguien que podría enseñarle a leer incluso a escribir, perdería a un hombre que le gustaba sin saber por que ni como, en su interior lo sabia… si cometía un error entonces lo perdería… “¿Pero en que estoy pensando?” se dijo en su cabeza algo nervioso ¿En verdad todo esto estaba pasando? No hacia mas que quizás ¿Cuánto?, ¿unas horas?, solo unas horas… ¿Y ya tenia esas intenciones para con aquél? ¿Así nada mas era? Se sintió nervioso, cierto era que jamás había pasado por algo como aquello, que nunca había tenido ese tipo de sensaciones y deseos tan particulares por alguien que no conocía “¿Estaré desesperado?” pensó inquieto terminando por morder en interior de su labio de abajo con suavidad y disimulo.

-¿Frío?-

“Lo que menos tengo en este momento es frío”… aunque mas bien su pensamiento se dirigía mas bien a lo algo en particular en su interior, también noto al aire un tanto calido en realidad, “¿Lo incomode?” maldita cabeza, quería dejar de pensar pero el cerebro se infestaba de palabras, oraciones y preguntas que no podía controlar… dejo que el aire un tanto abrupto ingresara por su boca y los soltó suavemente mientras se ponía de pie junto al profesor, sentía a esa distancia la calidez del cuerpo… pero… aquellas manos sujetaron su hombros de manera amable, le provocaron un leve y sutil sobresalto en su interior, se puso nervioso como si realmente fuera un verdadero principiante en el asunto, como si nunca hubiera tenido a un hombre cerca y recién descubriera su gusto por los mismos, se sonrojo un poco… sus labios se movieron intentando formular alguna oración pero fue imposible, su mente se anulo, quedo completamente en blanco.

-….!!!!!!-

Sus ojos se abrieron de golpe, aquella mano… aquellos dedos… los sintió sobre su piel… acaso sus cicatrices quedaron a la vista del profesor, quedo estático, completamente anulado, se sintió avergonzado de aquellas marcas, el no podía verlas ni saber realmente como eran, pero con sus dígitos las había sentido, sus dedos le decían lo espantosas que estas eran, lo asqueroso que las mismas se sentían al ser rozadas por la piel, fue agachando la cabeza lentamente, sus parpados fueron cerrándose suave mientras su entrecejo se fruncía, que vergüenza sentía de que aquel las haya visto… no solo visto, las sintió… sintió el asqueroso relieve, sintió aquella caricia suave sobre esa parte, no lo soporto mas, su mano pareció despertar de aquella inmovilidad en la que había entrado, sujetando así la mano de aquel para que no lo acariciara allí, alzo su rostro, las palabras del profesor lo dejaron sin habla, ¿Qué era fuerte?, si tan solo supiera las veces que intento quitarse la vida, del asco y la inseguridad que escondía por si mismo en su interior… “¿Fuerte?”.

Se imagino el rostro, solo debían de ser palabras amables, seguramente su rostro reflejaba el asco mismo por haber visto eso, se aparto un poco… ladeo el rostro algo desorientado, ¿Quién querría acariciar realmente eso? ¿Quién sentiría agrado de ver su cuerpo desnudo con aquellas asquerosas cicatrices?.

-Son horribles… lamento que haya tenido que ver algo tan asqueroso… no tiene que fingir ser amable, aunque no las pueda ver me doy una idea de lo horribles que son ajajá, imagínese… ¿Quién podría querer estar con un hombre que tiene tan asquerosas marcas?, seguramente una mujer se horrorizaría ajajá… quizás por esto sea que no me gusta acercarme tanto a ellas, o incluso a la gente… bah estoy divagando no me haga caso-

Estaba avergonzado tanto que intentaba ocultar su rostro del profesor, “Demonios”… grito en su cabeza apretando el puño, “¿Por qué tenia que verlas?” si en su mente existió un quizás o un tal vez hacia el profesor se había esfumado todo en un segundo, una fuerte punzada en su pecho, el aire de golpe dejo de entrar a su cuerpo… un impulso, un fuerte impulso… estaba cerca aun de el, lo supo cuando alzo su mano para llevársela al rostro, había rozado sin querer la manga de la camisa, sabia donde estaba, su respiración se entrecorto… frunció el entrecejo con molestia… ¿habría alguien? Odiaba no poder ver, odiaba no saber si quizás había otra persona cercana a ellos, entonces sujeto de repente el brazo del profesor y tiro de este caminando por el jardín, conocía de memoria mas o menos donde estaba ubicado, según las estatuas y las plantas que decoraban el jardín podía distinguir el camino, llevo al profesor a una zona apartada del mismo, una donde algunos árboles ocultarían a los dos de alguna mirada o intruso que deseara acercarse. Camino un poco zigzagueante tocando con la mano libre los árboles hasta que se detuvo para virar su cuerpo aun sujetando del brazo al profesor.

-Son… muy…?- se detuvo unos segundos –¿Se ven tan mal?, ¿Son muy feas?... ¿Se notan tanto a simple vista?...-

Nunca nadie quiso responder aquellas preguntas, el solo podía imaginarlas, pero aquellos que podían verlas siempre o se negaban a responder o solo decían que no, pero él siempre supo que aquello solo era para hacerlo, quizás, sentir un poco mejor al respecto… entonces soltó el brazo del profesor, y comenzó a desprender los botones de la camisa dejando un poco mas a la vista aquellas marcas en su cuerpo.

-Eres el primero que las toca….- comento avergonzado -¿Son como se sienten?...-Confiaba que aquel le diría la verdad -¿Si te dijera que me gustas, y que quiero besarte… aun sabiendo de estas espantosas marcas en mi cuerpo, me dejarías hacerlo?- Formulo una pregunta hipotética, quizás no tanto en realidad, esperando escuchar la sinceridad de aquél… esperando alguna excusa, o incluso un directo no…¿Quién querría estar con alguien que era dueño en su cuerpo de tan asquerosas marcas?.


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Re: Un dia mas.... {Privado}

Mensaje por Invitado el Lun Dic 10, 2012 6:44 pm

Muchas veces, al ver al chico que tenía enfrente, aquel que se había convertido en su nuevo alumno; se vio reflejado a su edad... Se vio a él, y a Stephen, vio en los ojos del chico aquella misma desesperanza, aquel miedo a saber que era diferente a los demás, pero a la vez vio su decisión a no cambiar, a cumplir su destino, a no dejarse pisotear por nadie, ni dejar que lo cambiasen.

Ese chico le causaba admiración... mucha admiración, realmente. Eso sin contar, que algo en su interior se revolvía cada vez que le tenía así de cerca, que sentía su respiración mezclase con la suya. Sus mejillas enrojecían cada vez que aquello pasaba, sintiéndose un tonto adolescente al descubrir sus gustos... en su caso, por el sexo contrario.

Sus dedos acariciaron aquella lacerada piel con delicadeza, con total ternura, sintiendo la irregularidad ésta por esas profundas y dolorosas cicatrices. Por un momento quiso llorar, y no por lástima, ni mucho menos... Quería llorar de tristeza, quería llorar al pensar que la vida era realmente injusta a veces... Injusta pues siempre castigaba a las personas inocentes, aquellas tan inocentes y buenas como sabía era Xavier.

Se mordió el labio inferior, y no pudo evitar musitar aquello, aquello que desde mucho antes había creído del menor: Que era fuerte. Aunque el otro no lo creyese, el profesor si lo hacía, pues ¿quién en su situación seguiría adelante como él lo hacía?

En el momento en que le respondió, sintió que su pecho se estrujaba, y las ganas de llorar le llenaron de nuevo. Frunció el ceño, y entreabrió los labios para replicarle, para decirle que eso no era así... que se equivocaba, pero no pudo hacerlo cuando sorpresivamente se lo llevó de allí. Se dejó llevar, mirándole aún con expresión un tanto confusa, quedándose completamente en silencio mientras lo hacía. Escuchaba la respiración del otro, sentía el calor de su piel, el calor de la suya propia. Su cuerpo se sentía tan extraño...

- Xavier....- tan sólo dijo ante sus preguntas, mirándole con los ojos brillosos, sintiendo un nudo en la garganta cuando se desprendió la camisa y dejó ver aquellas feas marcas. Apretó los puños con furia, insultando a Dios por su crueldad... ¿Cómo un Dios benévolo dejaba que pasasen ese tipo de cosas? ¿Por qué castigaba a sus hijos tan sólo por amar diferente? ... ¿Por qué la vida era así?...

Se sonrojó completamente ante lo que dijo, y a la par sintió una lágrima recorrer su mejilla.... Así que era eso. Ese era el miedo del menor, ese dolor que veía aún más profundo que sus cicatrices. Sin pensarlo demasiado se abalanzó sobre él, y lo estrechó entre sus brazos. Aunque el otro fuese más alto, a él no le importó, aunque fuese un hombre, tampoco.... Tan sólo lo abrazó, con fuerza, con ternura a la vez. -Esas marcas... esas marcas no son nada para mí... Esas marcas no son tú...-susurró a su oído dulcemente- Esas marcas no son nada en comparación a lo hermoso que eres, mi niño...- sus manos acariciaban su espalda de manera reconfortante. Y fue en ese instante, en que algo en su interior tomó el control de sus actos, y le llevó a hacer aquello. Alejó apenas al menor, y acarició sus mejillas un poco, sonriente a pesar de las lágrimas que surcaban sus ojos cobaltos. - La persona que no te quiera por ellas.... será merecedor del infierno.- susurró antes de que sus labios se posasen sobre los contrarios con timidez. No sabía lo que hacía, simplemente se dejó llevar por el latir de su corazón, por ese cosquilleo en su estómago al tenerle tan cerca... No entendía que le pasaba, y sabía que podría lastimar al contrario con su confusión.... Sin embargo.... Sin embargo, aquello pareció tan lejano cuando sintió la suavidad de esos labios, el calor que emanaban... Lo estrechó aún más en sus brazos, y sin esperar demasiado, descendió su boca y besó una de esas marcas que cubrían al más chico.- Eres hermoso... eso nunca lo dudes- volvió a susurrar apenas alejó sus labios, y le volvió a abrazar con fuerza, temiendo que se rompiera entre sus brazos....

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Re: Un dia mas.... {Privado}

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